~Fase 02~
Punta de lanza
Era el día señalado, esa mañana la azabache se levantó más temprano de lo usual, pero con mucha energía, sin pensarlo mucho acomodó su cabello y decidió colocarse un broche diferente al que usaba todos los días.
Caminó por la residencia, con una sonrisa en su cara y escuchando el cantar de los pájaros, como si aquello le diera fuerzas y previera éxito para todo el ajetreo que se formaría ese día.
Con sumo cuidado, deslizó la puerta donde su hermana se hallaba profundamente dormida, ensanchó su sonrisa y volvió a cerrarla, si ella debía estar bien, Kanae debía estar perfecta
Ayudó a preparar el desayuno y dio algunas indicaciones a las sirvientas y a sus hermanas sobre lo que acontecería ese día, todo debía estar en orden, nada ni nadie debía interrumpirla a ella o a su hermana durante la visita.
Si debía llegar al extremo de rodear su residencia con alambres de púas para evitar a los molestos mensajeros de plumas negras, lo haría.
Pasaron las horas, y desde que la pilar se había despertado la menor la agobiaba para que se preparara, luego de un baño, se vistió con ropas ligeras mientras tomaba asiento frente a un enorme espejo.
Viendo el reflejo de su contenta hermana (cosa que le extraño, pero a la vez la alegró) que tarareaba una canción mientras peinaba sus lagos cabellos y los acomodaba para formar un elegante peinado semi- recogido con broches de flores alrededor.
—¿Por qué tengo que estar tan elegante si solo nos va a visitar una de tus amigas? —expresó la mayor mientras se colocaba un kimono con un delicado estampado de flores.
—La primera impresión es importante Kanae, quiero que te veas perfecta —respondió la azabache a unos pasos de la puerta, miró de arriba a abajo a la mayor y sonrió a modo de aprobación.
Luego de un breve intercambio de palabras, salió de la habitación para brindarle unos minutos de privacidad,antes de que la primera fase de su plan diera inicio.
El sonido que tanto anhelada por fin llegó a sus oídos; al sentir el toque de la puerta dio unas rápidas indicaciones a su hermana pequeña, la cual se dirigió a la entrada principal para atender a la visita mientras Shinobu se apresuraba a buscar a la pilar.
Inquieta, expectante, la cabeza de la menor era un lío de pensamientos y formulaba un sin número de situaciones que trataba de solucionar, tomando a Kanae por la muñeca, ambas se apresuraban al salón principal, lugar donde la voz del animado rubio alertó a la mayor.
No solo no podía imaginar como una chica podría tener la voz tan gruesa, sino que aquella se le hacía conocida. La mayor de las Kocho se sorprendió a conseguir a uno de sus compañeros sentado en la mesa, el cual clavó su mirada en ella durante unos segundos.
Feliz, la chica de las mariposas observaba como su hermana y el recién llegado no despegaban su vista uno del otro, un factor repentino, sí, pero muy conveniente que hizo que una ligera sonrisa se formara en sus labios sin percatarse de ello.
—¿Ren..go...ku? —Susurró la sorprendida cazadora, todavía parada a un lado de la puerta, dirigió su mirada hacia toda la habitación; las únicas féminas eran ella y su hermana.
¿Cómo es que terminó él aquí?
¿Por qué hoy?
¿Qué está pasando?
Esas y muchas preguntas más inundaban su cabeza, pero al sentir un leve jalón por parte de Shinobu la hizo abandonar sus dudas.
—¡Bienvenido Rengoku ! —Saludó la de puntas moradas —,que grata sorpresa tenerte aquí…
—¿Sorpresa? ...—repitió el ahora confundido rubio, con temor de haberse equivocado del día de su visita.
—¡Pero no te preocupes, te atenderemos con el mejor de los cuidados! —Lo interrumpió, hizo un gesto para que su hermana se sentada al otro lado de la mesa, justo frente a él.
Mientras, ella tenía el papel de servir el té al invitado.
—Neh...Shinobu...¿No era que tu amiga debía estar aquí? —Le susurró Kanae, con cuidado que su compañero no se enterara y se sintiera ofendido.
—¿Cuándo llegara la señorita? —cuestionó el rubio, casi tan confundido como la pilar.
—Lamento decirlo, pero ella se enfermó —mintió la mariposa, mientras servía las tazas a cada uno —,te envié un cuervo con el mensaje, pero parece que es un mensajero muy lento, que lástima... —La azabache fingió pena, pero en realidad veía con deleite como Rengoku se tragaba su engaño llevando una mano a su mentón en pose pensativa.
—Mmm...no recuerdo haber visto algún cuervo en el camino—Posó ambas manos en sus rodillas —,si ese es el caso,no molestaré más...me reti-
—¡No, claro que no molesta! —contraatacó Shinobu alzando sus manos—, por favor, tome asiento, como dije antes, lo atenderemos con el mejor de los cuidados, lo haremos sentir como en casa —Sonrió, esperando así que el joven no se escapara
El rubio se mostró vacilante entre aceptar o irse, había aplazado todas sus actividades, por lo tanto esa tarde estaba libre y podía pasarla como mejor le gustara, pero consideró que sería grosero ignorar el ofrecimiento de la azabache.
Por ende, volvió a sentarse y agradeció el gesto de la chica por haberle servido el té.
Mientras, Kanae observaba todo con recelo, ¿Qué tenía que ver su compañero con la misteriosa amiga? ¿En algún momento vio a su hermana utilizar su cuervo para enviar algún mensaje? Y peor aún...¿Por qué la hizo prepararse tanto sabiendo que su amiga no asistiría?
Aún estando en su propia casa, la pilar se sentía algo incómoda por la presencia del enérgico chico, no eran precisamente amigos, así que no sabía qué decir o hacer.
Tomó un sorbo del té, como si esperara que éste le susurrara alguna idea o surgiera algo fortuito para salir de allí.
—Debe ser raro tener un día libre siendo ambos pilares ¿no creen? —La menor de las Kocho tomó la palabra.
Los dos restantes asintieron.
—No es común que podamos disfrutar de un día tranquilo —habló esta vez el rubio—¡Pero todo sea por proteger a la humanidad!
—Vaya...que alentador —Shinobu veía con aceptación la actitud del recién llegado —,Rengoku ¿no te han dicho que eres tan intenso como el fuego?
—¿Eh? B-bueno...y-yo … —El mencionado se ruborizó, era primera vez que recibía un cumplido de una mujer.
—Me sorprende que Kanae no me haya hablado de ti —Ahora miraba de reojo a su hermana —¿No han tenido misiones en conjunto?
—N-no —respondió la mayor —,todavía…
—Humm… —La azabache hizo una mueca de angustia —,que lástima, ustedes harían una buena... pareja —Hizo cierto énfasis en la palabra, lo que desató que un escalofrío recorriera por la espina dorsal de ambos pilares, mientras, la dueña de esas palabras tomaba tranquilamente de su té.
—...De cazadores, me refiero —rectificó al cabo de unos segundos —,serían una excelente pareja de cazadores —Sonrió, posando su mirada en ambos mayores.
— S-sí —respondió el incómodo Rengoku que luchaba por mantener su sonrisa "normal"—,he escuchado que Kanae es muy fuerte e inteligente ¡No por nada eres una excelente cazadora! —exclamó, comentario que hizo sonrojar levemente a la mencionada.
—G-gracias Rengoku, es muy amable de tu parte —Le dirigió una leve sonrisa—,oh ¡Tú también eres muy fuerte! También e escuchado que eres muy capaz.
Shinobu estaba más que contenta con lo que ocurría a su alrededor, decidió no interferir por el momento, pero aquella emoción no duró mucho; una de las sirvientas deslizó la puerta para llamar a la azabache que tuvo que retirarse de la sala.
—¿Qué sucede? —cuestionó una vez que estaba lejos del lugar de reunión.
—Hay alguien afuera, pide ver a Kanae —informó la chica mientras veía en dirección a la puerta principal.
—¿Qué? —Frunció el ceño —,pero si le he informado a todo el mundo que mi hermana no pued-
—Es por eso; viene a visitarla —interrumpió.
Las sospechas comenzaron a surgir en la mente de la chica.
—...¿Quién es?
—¡ABRAN LA P%#$ PUERTA O LA HAGO VOLAR DE UNA PATADA! —vociferó el visitante "misterioso" desde la puerta, en un segundo, la emoción que abrigaba a Shinobu se dispersó, dando lugar a la rabia que ya le costaba contener.
—Yo me encargaré de él—Le comunicó a la joven sirvienta —. Mientras, necesito que hagas lo siguiente que te diré… —expresó con fingida calma a pesar de los continuos gritos y golpes que le dirigían a la puerta principal.
En la sala, los pilares conversaban con normalidad; ajenos a la tempestad que azotaba en la entrada principal y centrados solo en las divertidas anécdotas que compartían el uno con el otro.
Charla que fue interrumpida por la misma criada que había llamado a Shinobu minutos atrás.
—Lamento interrumpir, pero su hermana me pidió que le dijera si podía acompañar al visitante en un recorrido por el jardín
—¿El jardín? —repitió confundida la mayor.
Sin percibir la mirada de confusión del rubio, la pilar tomó unos segundos antes de considerar aquello como una buena forma de cambiar de aires.
—¿Dónde está mi hermana? —Le cuestionó
—Ella está acomodando unos asuntos en su oficina, no tardará en volver a reunirse con ustedes —respondió la sirvienta.
Fue así como Kanae llevó a Rengoku al extenso jardín de la parte trasera de la residencia, no pasó mucho antes de que comenzara a explicar con emoción todo lo que sabía sobre cada una de las flores que allí habían.
Desde su nombre científico hasta su uso medicinal, no había un pequeño detalle que la chica no supiera sobre flores, en conjunto con un paciente oyente que la seguía de cerca y le hacía diversas preguntas.
Algo tan simple como ser escuchada; algo tan sencillo que brindaba satisfacción a la dulce Kanae y anhelaba que aquel momento durase así para siempre.
—Pedí ver a Kanae, no a su garrapata —Soltó con acidez el albino que se apoyaba en un marco de la puerta.
Con desagrado, miraba los profundos y enigmáticos orbes oscuros de la menor de las Kocho, la cual, se mostraba serena a pesar del agrio comentario.
—Lo siento, mi hermana no puede atenderte—anunció la chica —, ella se encuentra…
—¡No me interesa! —La interrumpió— ¡No me iré de aquí hasta verla! —exclamó, con la idea de entrar por la fuerza, pero no logró poner un pie en la madera de la casa cuando tuvo que retroceder, todo para evitar una rápida patada que iba dirigida hacia su mercancía.
—Ara, ¿Acaso estás sordo,Sanemi? —habló la joven con fingida amabilidad —,te dije que mi hermana NO puede verte, así que…¡largo! —Cerró la puerta en sus narices.
Acto que despertó el descomunal enfado del albino y acabó con la mísera paciencia de la azabache.
De cualquier lado de la puerta, dos personas habían llegado a su límite, consumiendo su sano juicio y claridezpara solucionar las cosas…de manera pacífica.
—Niñas… —Llamó a sus pequeñas hermanas que se encontraban cerca —,vayan a sus habitaciones, y pasé lo que pase...no salgan —advirtió, expulsando su último vestigio de tolerancia.
Al tiempo que las niñas se retiraban lo más rápido que podían sus pequeñas piernas, el enojado chico abría un agujero en la puerta de un puñetazo…
—¿Son hermosas, cierto? —Le cuestionó Kanae mientras señalaba las glicinas.
Rengoku asintió, pero antes de decir algo lo interrumpió.
—Me sorprende que algo tan delicado y encantador pueda resultar…letal —Mientras observaba, los ojos de la pilar se mostraron con una leve nostalgia —,en especial para los demonios…
—Pero no podemos esperar que esas plantas hagan todo el trabajo, nosotros debemos hacer nuestra parte y exterminarlos. —Aseguró el rubio a un lado de la joven.
Kanae lo observó por escasos segundos, meditando qué decir —¿Tú piensas que todos deben morir?
—¡Por supuesto! —exclamó, a la vez que se cruzaba de brazos —.Esos seres son malignos, deben perecer por el bien de la humanidad.
Los ojos de la pilar se "apagaron" por unos instantes, mas Rengoku nunca se percató de ello, lo que sí llamó la atención de ambos fue la repentina aparición de Shinobu.
Sonriente, pero extrañamente agitada, la azabache no dio tiempo de que le preguntaran el por qué cuando dijo:
—Lamento la demora, se me hizo un poco difícil encontrarlos pero,me alegro haberlos encontrado...y pronto —aquello lo dijo rápido y bajo —, hermana ¿no le has mostrado a Rengoku la caseta?
—¿Qué? —La pilar estaba sumamente desconcertada —, ¿Por qué a él le interesaría…
—¡Bien! Vamos —anunció, tomando al joven de un brazo y emprendiendo camino hacia allá, la mayor no le quedó otra opción que seguirlos.
No era mucha la distancia, en poco tiempo estaban los tres frente a la pequeña caseta donde se guardaban los instrumentos de jardinería u otros elementos que no querían en la casa.
Consistía en una pequeña cabaña de madera, la azabache había llevado al rubio a la entrada, indicándole algunos objetos y su uso, y como siempre, Rengoku prestaba atención al mínimo detalle.
—Shinobu —La llamó su hermana a la vez que se acercaba a la puerta —¿Por qué estamos-
Un fuerte empujón obligó a la chica a adentrarse, y con un sonoro portazo, ambos pilares habían caídos presos en la pequeña choza.
Mientras que afuera…
Una sonriente Shinobu cerraba con llave.
—¡¿Shinobu!? ¡Shinobu! ¡SÁCANOS DE AQUÍ! —Exigió la mujer, pero sus súplicas no fueron escuchadas, la mencionada se había apresurado hacia el interior de la residencia.
Todavía tenía que encargarse del problema mayor.
