~Fase 04~

Emboscada


Ya era de mañana, el caótico día de la primera visita del pilar en la residencia de las Kocho había quedado en el ayer.

Kanae se había retirado muy temprano para atender unos asuntos.

Shinobu aprovechaba su ausencia para caminar con tranquilidad por los pasillos, apreciado la naturaleza luego de haber desayunado, antes de centrarse en los asuntos que la ocuparían todo el día.

Su mente divagaba entre toda la información recolectada en la conversación con su hermana; el tono de su voz, sus expresiones, la mirada...aquellos detalles que causaban diversas conclusiones y que a su vez la animaban a continuar con su clandestino proyecto.

«¿Cómo debería dar el siguiente paso?»

«¿Y cuándo? »

Muchas otras interrogantes volaban alrededor de su cabeza, pero la azabache sintió un ligero jalón que la sacó de sus pensamientos y dirigió su mirada hacia una de sus hermanas, con un semblante muy serio que sostenía la manga de su abrigo.


En la sede, todos los pilares se encontraban reunidos esperando el motivo de su llamado, entre ellos, Kanae, que se hallaba sentada en uno de los bancos de madera no muy lejos del grupo, apreciando los pájaros que volaban en completa paz por el extenso cielo.

—Hey —Escuchó a sus espaldas.

Fue cuestión de segundos para reconocer aquella voz que la hizo sentir emocionada, al punto que podía jurar que su corazón estallaría de felicidad.

A su lado, el albino que había conquistado su dulce corazón, con su usual semblante tan agrio como el vinagre, pero aquella tierna jovencita había optado por darle a ese "vinagre" una posición privilegiada en su vida.

—¡Sanemi, me alegra verte! —Le dedicó una amable sonrisa que éste no valoró, solo permaneció a unos pasos de ella cruzado de brazos.

—Ven, siéntate a mi lado —propuso mientras le hacía sitio; acostumbrada a la falta de expresión del otro pero con la esperanza de que algún día la gigantesca muralla del pilar llamada "orgullo" se derritiera con su afecto.

Éste tomó asiento y solo la observaba de reojo, también debía estar atento por si en algún momento todos los cazadores entraran a la sede, por su parte, Kanae jugaba con sus manos mientras tarareaba.

El albino quería protestar, la ridícula melodía atormentaba sus oídos. Pero por una vez en mucho tiempo, optó por tener consideración con la joven.

En su mente trataba de resolver el rompecabezas, pero eran muchas las piezas que no encajaban, por un lado, luego del cordial encuentro con Shinobu una luz roja despertó en su mente que le decía que algo no iba bien. Por el otro, el comportamiento de la pilar era normal, eso, aunque no le gustara admitirlo, lo tranquilizó un poco.

Estaba tan absorto en la red de sus pensamientos que no fue hasta que sintió un peso en su hombro que logró escapar de su profundo mar de reflexión, logrando que se sobresaltara.

—Por fin logré atraer tu atención —susurró la pilar que se había recostado en su hombro —,no me dejaste otra opción así que no te molestes conmigo —expresó con tal suavidad que era imposible enojarse.

…A menos que fueses el irascible Sanemi.

No tardó en fruncir el ceño y la idea de apartarse con brusquedad le provocaba grandemente. Mas una extraña fuerza le impidió hacerlo.

—Tsk, solo no te duermas —Le indicó con cierta acidez en su voz. Molesto consigo mismo por haberse descuidado.

La cazadora pasó por alto el comentario, esperó unos segundos de silencio antes de entrelazar su brazo con el del chico, al inicio el albino no le agradaba ese gesto, pero luego de mucho tiempo e intentos fallidos había terminado por ceder hasta ese punto.

Algo incómodo, el pilar carraspeó su garganta y fijaba su mirada a su alrededor, esperando que ningún idiota estuviese presenciando aquello.

Pero lo que él no sabía era que no era el único que se sentía inquieto, en el fondo la de cabellos largos no podía apartar su mente del caótico día de ayer; la visita no fue para nada normal y tenía serias sospechas que Shinobu había metido sus manos en eso, pero, lo que de verdad la atormentaba era el no saber cómo lograr que confesara.

Sin contar a eso que estaba vacilante entre contarle a su "vinagrito" lo ocurrido, su lado positivo le dictaba que tal vez éste le brindaría alguna idea, mas su parte negativa le aseguraba que éste terminaría por incendiar la residencia de los Rengoku.

En el interior la titubeante chica pedía por alguna señal, algún indicio que la ayudara a tomar la decisión correcta.

Y la halló.

Dieron la información que la reunión entre pilares daría inicio; buen momento para posponer o, lo que ella creyó, renunciar a la idea y dejar la visita del rubio como un secreto que, con suerte, se esfumaría con el pasar del tiempo.


—¡Eso fue malo! —chilló la niña de dos trenzas formando un puchero —¡Tú nos dijiste que mentir es malo!

—Sí, sé lo que dije... —respondió una calmada Shinobu mientras acariciaba sus cabellos, teniendo a sus tres hermanas al frente mientras ella se encontraba sentada al borde de la cama. —¿Por qué dices que mentí?

Un silencio incómodo respondió su pregunta, la mariposa se encontraba confundida y a la vez ansiosa por conocer la respuesta, sus hermanas eran niñas inocentes, si la estaban acusando de eso era porque había cometido un grave descuido.

—Y-yo te escuché —Se indignó la del medio, mirando con nervios a su hermana mayor a la que ahora se dirigía —,cuando dijiste que fuésemos a nuestras habitaciones…. —Hizo una pausa para tomar aire —,yo...salí por un momento…

Shinobu alzó una ceja, invitándola a continuar.

—¡Es que tuve miedo! los sonidos parecían como si un animal salvaje estuviera en la casa —Mordió su labio inferior —,tuve miedo, temí por mis hermanas —confesó con la voz apagada, tomando de las manos a las otras niñas, éstas le dirigieron una mirada comprensiva.

—Y te escuché, le dijiste que nuestra hermana Kanae no estaba, le mentiste.

La azabache suspiro, quedó pensativa unos segundos frente a las niñas que se abrazaban y la miraban expectante; ya sea que le diese una respuesta o un regaño, estaban preparadas.

Ahora, la duda de la mayor era, ¿Cómo responder?

¿Sumar otra mentira o hablarles de la complicada verdad?

Meditó por unos momentos, los cuales parecieron eternos para las pequeñas hasta que su voz anuló el silencio.

—Niñas, es cierto que le dije una mentira, pero, era por el bien de Kanae...y de la casa —susurró lo último.

Las menores no entendieron a qué se refería y demostraron su confusión ladeando la cabeza

—Lo que quiero decir es… —Se explicó —,que en ese momento Sanemi no se encontraba en optimas condiciones para hablar con nuestra hermana, y recuerden que en ese momento estábamos atendiendo una visita, tampoco tenía tiempo para él —Sonrió, levantándose de la cama y dando por acabada su conversación.

—¿No era más fácil decirle que teníamos otra visita? —cuestionó la más alta —,o tal vez llevarlo con nuestra hermana, un almuerzo entre pilares no suena mal —dijo pensativa, aunque algo en la idea del almuerzo extrañamente la hizo sonreír.

Nuevamente, Shinobu tenía que hacer uso de su astuta mente para salir de ese callejón estrecho, aunque algo alarmada porque a lo que su inocente hermana llamaba "Almuerzo entre pilares" ella lo veía como "Muerte segura" armada con mucha paciencia y más engaños respondió:

—No es bueno que se metan en cosas de mayores —anunció, posando su enigmática mirada en cada una —,¿Ya se olvidaron que Sanemi actuaba como un salvaje? No era buena idea que estuviese con Kanae, mucho menos con Rengoku, solo hice lo necesario para mantener la paz en la casa.

—Entonces, ¿mentir es bueno? —Tomó la palabra la de dos trenzas.

Shinobu extendió su sonrisa, agobiada por el interrogatorio.

—No es cuestión si es bueno o no —Se agachó y colocó sus manos en los hombros de dos de sus hermanas —, solo no me mientan ¿sí? Porque me daré cuenta en seguida…

Algo asustadas, las menores no les quedó de otra que asentir y guardarse las preguntas restantes, no fue hasta que la mayor se dio la vuelta y caminó unos pasos antes de que escucharán:

—Algo más niñas...por favor no hablen de esto con nadie,en especial con Kanae —Las miró por encima de su hombro y alzando su dedo índice cerca de sus labios, la mariposa se perdió en los pasillos, aquella mariposa que tejía una red de mentiras "blancas" como si fuese una araña.


Luego de una laarga y aburrida reunión, todos los pilares transitaban por los pasillos en un silencio sepulcral, en especial la dulce chica de las flores.

Se apresuró a salir de la sede para ir a la primera tienda de comida, solo pidió un té y se sentó en el marco de una ventana circular, sumida en sus pensamientos.

—¡Buenas tardes Kanae! Nos volvemos a encontrar —Saludó un enérgico rubio a unos pasos de ella.

La mencionada dio un respingo que casi la hace caer, mas los reflejos de Rengoku lo llevaron a sostenerla de la muñeca y, para sorpresa de la chica, su otra mano había acabado en su cintura.

Luego de soltar a la apenada Kocho que había volteado su mirada, el joven se regañaba a sí mismo, ¡Había vuelto a meter la pata! Aunque en esta ocasión fue la mano, pero lo que sí tenía seguro era que debía disculparse.

Disculpa que nunca llegó ya que antes de que pudiera si quiera inclinarse, la azabache lo había tomado con delicadeza por las mejillas.

—N-no debes disculparte, y-yo más bien te agradezco —Le dirigió una sonrisa tímida que descolocó al pilar por unos segundos —¿Rengoku?

—¡Sí! —exclamó —¿M-me decías algo? —preguntó con algo de nervios.

—Quisiera agradecerte por no dejarme caer, yo...estoy muy desconcentrada, si hubieses sido un demonio ya no estuviera viva —admitió con pesar, pero antes de que el chico dijera algo ésta le dijo:

—¡Te puedo invitar el almuerzo! —chilló chocando sus palmas —,el día anterior solo te ofrecimos té, así que quiero brindarte la comida que no te serví ayer

Al mencionar "comida" el cazador se olvidó hasta de su nombre, quería soltar una carcajada al imaginar a la amable Kocho en bancarrota por querer satisfacer al pozo sin fondo que tenía por estómago.

Amablemente declinó su oferta, pero la insistencia de Kanae no se hizo esperar, luego de varias "propuestas" por fin llegaron a un acuerdo.

Sentados en una de las mesas de afuera el dúo conversaba mientras una fila de camareras depositaban platos y más platos hasta llenar la madera rectangular.

—¿Podrás pagar todo esto? —Le cuestionó la chica mientras posaba su mirada en todas las exquisiteces servidas.

—¡Por supuesto! Sírvete lo que quieras —indicó alegre, habían llegado al acuerdo que esta vez el pagaría por la comida, pero tenía pendiente un almuerzo en la residencia de las Kocho.

En medio de tantos platos, fueron pocas las veces que los cazadores intercambiaron palabras, conformándose con diversas muecas de disgusto o aprobación entre cada platillo.

—¡Delicioso!

—Y eso que ayer no comiste con nosotras —Le dijo la chica —,Shinobu prepara lo mejore… —Como si un rayo de inspiración cayera sobre su cabeza, la mente de Kanae hizo "Click" y luego de salir de su trance, con mucha calma le preguntó a su glotón compañero:

—Rengoku, ¿Me puedes hablar sobre…la "señorita" de la que preguntabas ayer?

Con parsimonia, el mencionado dejaba el tazón vacío sobre la mesa mientras succionaba los últimos fideos. Un fuerte sentimiento de vergüenza lo arropó al imaginar la reacción de la joven al enterarse que tenía la intención de usar su hogar como un sitio para citas.

—¡Calmate por favor! —le dijo, el pobre chico se había puesto colorado como una manzana —,sé lo de la cita pero…

«¿Pero?»Repitió en su mente el joven.

—Quiero saber...sobre ella —sentenció —,háblame de esa joven, su nombre, apariencia, gustos…Todo.

El rubio la miró confundido, si aquella chica era su amiga no debía de exigirle esa información, más bien debiera ser él el dueño de esa pregunta.

La primera explicación que llegó a su mente era que aquello era un truco de mujeres, una de esas preguntas trampa que se hacían para saber si el chico pensaba bien de la joven en cuestión.

Pero eso no tenía sentido, ni siquiera la había visto.

—Shinobu no me habló mucho de ella —respondió al fin —,solo que era una jovencita que está en edad para casarse —tomó un sorbo de su té antes de tomar otro plato.

Kanae llevó una mano a su mentón, pensativa, aunque en el fondo no le pareció extraño; era normal en las citas arregladas no dar muchos detalles de la otra persona hasta que se conocieran.

—¿No vas a comer? —Le cuestionó el otro con las mejillas llenas tal como un hamster —¡No es momento de pensar sino de saborear!

La chica sonrió, dándole la razón y tomando otro plato solo para complacerlo, le parecía cómico ver a uno de sus compañeros tan entusiasmado por la comida que le era imposible evitar no verlo; haciendo que en más de una ocasión sus miradas chocaran y terminaran causando un leve sonrojo en la tierna pilar.

Rengoku también se había animado un poco, así que sin pensarlo mucho, soltó: —Kanae, si me permite decirle…ayer… —Hizo una pausa —,ayer usted...se veía hermosa... ¡Claro que hoy también se ve linda! —Se corrigió —¡Lo que quiero decir…!

La azabache le dirigió una sonrisa tímida, su rostro le decía que todo estaba bien, así que el rubio prefirió callarse y no romper el agradable momento.

Lastimosamente, el momento no duró mucho, luego de que la chica terminara su platillo se disculpó con su compañero, afirmando que era hora de retirarse a su hogar.

El pilar la entendió, se despidió de ella y desde su mesa veía como la delicada figura de la Kocho se perdía en la distancia; con un ligero sentimiento de decepción al verla partir.

Mientras, Kanae se apresuraba hacia la residencia, si bien, el almuerzo fue agradable, no era momento para someter al pobre Rengoku a un interrogatorio, pero sus dudas no acaban allí; esperaría hasta la próxima reunión que tenía prevista y aclararía todas sus dudas teniéndolo a él y a su hermana en la misma mesa.