~Fase 05~
¡Buon viaggio!
En la residencia mariposa, Shinobu caminaba a paso rápido para seguir el ritmo de su hermana.
«¿Por qué tan agitada?» Pensó la confundida chica.
—Te preparé el almuerzo, ¿quieres que...
—Gracias Shinobu, pero no tengo hambre —Le respondió la mayor sin dejar su rápida caminata, en la sede les habían informado a todos los pilares que partirían a diversas misiones y ella en especial debía hacer una en conjunto con otro cazador.
A pesar que no le habían dicho quién sería, eso no cambiaba el hecho de que debía prepararse para su largo viaje dentro de pocos días, por lo cual la joven llevaba tantos líos en su cabeza que no se percató cuando había dejado atrás a su sorprendida hermana.
Por su parte, Shinobu observó como la figura de la mayor se perdía en los pasillos, dando vueltas en su cabeza lo que recién había escuchado, Kanae no acostumbraba comer afuera, hizo una mueca ante la idea de que tal vez el rabioso de Sanemi se haya tomado el singular detalle de invitarla.
Mueca que rápidamente se transformó en una de horror; si el albino llegaba a mencionar su intento de verla el día anterior…
«Lo dudo...» Se dijo«Si ese fuera el caso ya me lo habría dicho»Con eso en mente, dio media vuelta y más tranquila, retomó el camino de regreso mientras reflexionaba «tal vez deba darle su espacio… »
Fue así como pasó la tarde en la residencia de las Kocho, no fue hasta la cena que las hermanas se pudieron sentar en la mesa a degustar la última comida del día.
—¿Cómo te fue hoy? —Le cuestionó la de puntas moradas.
—¡Excelente! —sonrió, acto que despertó sospechas en la contraria ¿por qué se veía tan feliz de repente?
Su lógica le dictaba que su hermana mayor estaría ansiosa por retomar la conversación de la noche anterior,pero, ahí estaba...comiendo con total calma y charlando con las niñas.
Una desconcertada Shinobu alzaba con lentitud su bocado mientras observaba a la pilar.
—Hermana… —Le susurró ésta, sin despegar su mirada de las pequeñas que jugaban entre ellas —,dentro de poco me iré a una misión… —Al acabar la frase, la miró de reojo, esperando la respuesta de la estática joven que había recibido el fuerte puñetazo de la realidad nuevamente.
Ésta intensificó la fuerza de agarre al punto que en los palillos se dibujaron pequeñas grietas, se mordió el labio y bajó su mirada sintiendo la calidez de su hermana sobre su hombro.
Kanae tenía una labor muy peligrosa.
Su adorada hermana era una cazadora de demonios.
Como si hubiera despertado de un profundo sueño, así se sintió la azabache que se había distraído de la amarga realidad con su ingenioso plan de llevar a la mayor a los brazos del enérgico rubio.
—Entiendo—pronunció con cierta dificultad —, ¿Cuándo te irás?
—Mañana después del mediodía —Le informó, haciendo que la contraria la mirara con gran sorpresa.
Shinobu trató de pararse, mas ésta se lo impidió —Cenemos esta noche juntas —Le dijo con completa calma —,mañana te ocuparás de lo demás, solo prepara lo necesario,no quisiera ser una carga…
—¿Carga?
—Sí, es que...La misión es en conjunto con otro pilar
Esas palabras tomaron forma de espada de doble filo, una sutil sensación de tranquilidad arropó a la azabache, por un lado, si iba acompañada era menos probable que le ocurriera algo, por el otro...¿Qué tanto poder tendría la criatura demoníaca que enviarían a dos cazadores tras su cabeza?
Con una sensación agridulce, la amante de las mariposas no tuvo más opción que hacer caso a la mayor y disfrutar al menos la cena de esa noche; nada de jugadas sucias, ni mención de Rengoku o Sanemi, solo una apacible plática entre hermanas que postergaron sus respectivos asuntos para el día siguiente.
Una hermosa paleta de colores que iban desde el azul oscuro hasta un tenue naranja adornaban el cielo que iba dando la bienvenida a los primeros rayos de sol.
Una calmada Kanae percibía el hermoso amanecer en completa calma desde su habitación, reflexionando en muchas cosas y perdiéndose en uno que otro recuerdo que la llenaba de dicha.
Entre los cuales destacó el almuerzo que tuvo con el rubio el día anterior, una sonrisa adornó su rostro mientras recordaba a su enérgico compañero.
Cuando asumió que era la hora, se levantó y comenzó a preparar los últimos detalles antes de partir.
Pasaron las horas y ahora la menor caminaba hacia la cocina hasta que escuchó el sonido de la puerta, sin perder tiempo, se dirigió al sitio para atender al misterioso visitante.
Ninguna palabra salió de sus labios, ni siquiera una reverencia, el muchacho que estaba frente a ella solo portaba una mirada sombría pensando en quién sabe qué.
—No sé si sentirme más aliviada o preocupada sabiendo que tú acompañarás a mi hermana —Ese fue el "agradable" saludo que le dirigió al azabache, por su parte, éste solo frunció levemente el ceño, mentalizado en no prestar atención a la molesta chica.
—¿Quieres pasar? Kanae no tardará mucho —Si fuera por ella lo dejaría afuera, mas no podía darse el lujo teniendo a la mayor cerca, así, llevó al pilar a la sala y lo dejó con una taza de té.
Tomioka fijo su vista en la enorme habitación mientras degustaba la singular fusión, al rato notó a la persona con la que iría a la misión, dirigiéndole una cálida sonrisa que por una vez en mucho tiempo, llenó su pecho de calidez.
—¿Estás bien con eso? —Dijo refiriéndose a la pequeña bolsa donde asumió que llevaba sus pertenencias, siendo una chica, éste imaginó que el tamaño sería mayor.
—Sí, es justo lo que necesito —respondió, ya para ese momento, ambos iban de camino a la salida de la residencia —,no quisiera ser una carga —manifestó.
—N-no lo serías… —Titubeó el avergonzado azabache.
La contraria por su parte, esbozó una leve pero hermosa sonrisa.
Luego de una corta despedida, ambos pilares comenzaron su viaje, el sol iluminaba con fuerza pero esto no parecía afectarle al dúo que sin descanso se dirigían a su destino,envueltos en un agradable silencio, el chico se limitaba a mirar de reojo a su compañera en contadas ocasiones.
—¿Pasa algo? —Le preguntó ésta sin dejar de caminar —,haz estado viéndome por un largo rato.
El joven dio un respingo, había sido descubierto, Kanae soltó una risa por su reacción.
—Tienes un lado divertido Tomioka, a veces siento que eres como un hermano menor —soltó y continuó riéndose.
Mientras, el mencionado sentía su corazón quebrarse ante tal confesión, resignado, agachó su cabeza y aceleró sus pasos para (según él) dejar atrás la vergüenza.
—¡Espérame! —Se quejó la chica que había imitado su acción.
La noche había caído, y unos cansados cazadores llegaron a la posada donde pasarían la noche, no obstante, en vez de sentirse relajados, la joven miraba con preocupación a su compañero que se había encorvado y llevado una mano a su estómago.
—¡¿Tomioka!? ¿Qué te pasa? ¿Qué sientes? —exclamó con preocupación acercándose a él.
—Me...duele… —El pobre chico estaba ya de rodillas en el suelo, el sudor bajaba por su rostro y le era difícil pronunciar las palabras —el...estómago…
Kanae colocó una mano en su hombro, pasando un paño húmedo por su rostro mientras buscaba en su memoria alguna causa para tal malestar.
—¿Tienen medicina? —Se dirigió ahora a los encargados de la posada, éstos le informaron que solo tenían hierbas, pero a la pilar poco le molestó, dejó a su compañero con otras jóvenes que lo llevarían a una habitación mientras ella se encargaba de dar con el remedio.
—No te preocupes, todo pasará —Expresó para transmitirle calma, lo cual era muy fácil para ella, éste asintió como pudo y con ayuda logró retirarse.
—Bebe esto, te sentirás mejor —Le extendió una infusión y ayudo a su compañero a levantarse de su futón.
Éste, ingería la medicina con lentitud, en aquella pequeña habitación iluminada con dos velas en posiciones estratégicas que brindaba la claridad necesaria en esa fría noche, Kocho estaba atenta a cualquier reacción, pero para su alivio, éste logró tomarse la medicina sin contratiempos.
—Debes reposar por un rato, le pediré a los encargados que te sirvan la comida después —informó mientras pasaba su mano con delicadeza por la frente del enfermo, gesto que el otro recibió gustoso, pero que, como la mayoría de las veces, en su rostro no se manifestaba el gozo que sentía en su interior.
—Lo lamento —Aquella disculpa la tomó con la guardia baja —,fui yo el que terminó siendo una carga…otra vez —Un aura de depresión lo rodeó, si bien la mayoría solo lo ignora cuando entra en ese estado, pero Kanae era tan amable que no lo dejaría hasta al menos diluir un poco su pena.
—¡No! No hay por qué disculparse, todos somos seres humanos y en cualquier momento podemos enfermar… —Le consoló.
—Pero no cuando vas rumbo a una misión importante —contraatacó, lo cual intensificó su tétrica aura.
La joven suspiró, le llevaría más tiempo calmar los pensamientos negativos de su compañero que la medicina en ayudar a su estómago.
«Es tan diferente de Rengoku...»
Se sorprendió al pensar en ello ¿por qué de la nada los estaba comparando?
—No te lamentes, enviaré un cuervo informando sobre la situación —Le explicó —, no me gustaría continuar el viaje teniéndote en ese estado, pero, ¿tienes alguna idea del porqué de tu dolor?
El silencio dominó la habitación por unos segundos mientras el azabache repasaba las memorias de ese día, luego, expresó:
—No comí nada inusual, solo el té que me sirvió tu hermana y el que me tomé en el camino.
—...Descansa —dijo luego de unos minutos la cazadora que se levantaba con el objetivo de retirarse, teniendo las respuesta a su misterio.
Caminó por el pasillo de vuelta a su habitación en completo silencio, centrada en sus pensamientos.
No sabía cómo, pero sí quién estaba detrás de todo eso, y para su disgusto, esa persona respondía al nombre de Shinobu.
