~Fase 06~
¿Intruso o invitado?
La dura noche pasó, gracias al reposo y la medicina de Kanae, un azabache se levantaba con menos dolor en su estómago y por ende, con mayor fuerza, lo cual demostró al poder levantarse solo y arreglarse un poco antes de salir.
Sin embargo, aún necesitaba apoyarse de la pared para poder caminar, al verlo por el pasillo, la cazadora no dudó en ayudarle y así ambos terminaron sentados en la mesa donde les servirían el desayuno.
—¿Te sientes mejor?¿Sientes nauseas? ¿fiebre? —Le cuestionó la chica, pero éste solo negó con la cabeza.
—¿No, qué? —Le replicó, pero el joven imitó su acción, haciendo que soltara un bufido de molestia.
Tomioka se arrepintió de haber echo eso, las Kocho son de temer cuando llegan a su límite.
—¡Tienes que decirme algo! —exigió, acto siguiente apoyó su mano en la frente del otro y luego por sus mejillas.
Todo el susto del varón se transformó en alegría al sentir las delicadas manos en su cara, con suavidad la muchacha tocó su estómago, fue entonces cuando las muecas de dolor se manifestaron.
—E-estoy bien...mejor que ayer—susurró al ver el gesto de preocupación de la contraria, llevaba consigo una sensación agridulce desde anoche; por un lado se sentía un inútil por sucumbir ante un dolor estomacal, por el otro, fue gracias a esa dolencia que gozaba de los cuidados exclusivos de la pilar.
Una retorcida oportunidad que la vida le brindaba a bichos raros como él.
Luego de un buen desayuno, (en el caso de Tomioka tuvo que ser uno ligero) los ánimos estaban más elevados, fue entonces cuando se atrevió a preguntar:
—¿Enviaste el cuervo? —Con lentitud, el chico se recostó en el tatami
—Sí, lo envíe antes del amanecer —Imitó la acción quedando al lado de éste, lo observaba caer rendido ante el sueño, mientras ella se hallaba en una encrucijada mental.
Su deber como cazadora le dictaba que ya había hecho suficiente y que debía adelantarse para llegar al destino a tiempo; si la sede enviaba un reemplazo éste iría directamente al pueblo donde debían combatir al ser maligno.
Su sensible corazón, le pedía que se quedara un poco más; el pobre muchacho era tan desafortunado en la vida que de seguro sufriría una seria recaída, no estaría de más quedarse un rato e iniciar el viaje un poco después, ya que ella ahora estaba sola y podía ir a su propio ritmo.
El azabache cerró sus ojos, con pesar, había perdido su oportunidad, estaba seguro que la sede actuaría con rapidez con tal de evitar la anulación de la misión.
Quería decirle algo, debía hacerlo; ella no se iría por decisión propia, mas una fuerza en él le impedía hablar. Solo con sentir su presencia era suficiente…
«Solo quédate un poco más...»
Y como si leyera sus pensamientos, la chica lo estuvo cuidado toda la mañana,cuando cerca del mediodía, tocaron la puerta de la residencia.
—¡Buenas tardes!¡¿Saben si Kanae Kocho se hospeda aquí!? —vociferó el desconocido desde el otro lado de la puerta.
—¡Por favor hable más bajo Rengoku! —Le imploró un Kakushi que estaba detrás de él, mientras, otro había tomado la delantera y hacia reverencias a modo de disculpa por hacer tanto ruido.
El lado bueno es que los encargados no se molestaron, éstos le indicaron dónde podría hallarla, efectivamente, Kanae se encontraba en una habitación con Tomioka a su lado (plácidamente dormido)
—Ren...
—¡Buenas tardes Kanae, me alegro encontrarla! —La mencionada dio un respingo por el tono tan elevado.
¿Escribí que Giyuu estaba disfrutando de su sueño? Bien, pues la voz de Kyojuro lo llevó bruscamente a la realidad, levantándose de golpe haciendo que varios de sus huesos sonaran a la vez.
Ante el dolor, el pobre pilar del agua solo podía mirar al recién llegado con el ceño levemente fruncido mientras la única chica del grupo lo ayudaba a acomodarse.
—¿Cómo sabías que estaba aquí? —Se adelantó ésta, viendo como los dos Kakushis entraban y hacían una reverencia.
—Solo pregunté por todo el pueblo —dijo sin más, esbozando su típica sonrisa.
Un silencio se instaló entre ambos, viendo como los ayudantes cargaban al enfermo cazador.
No fue hasta que Kocho se acercó a uno de ellos para decirle:
—Por favor, llévelo a un doctor, no...lo lleve a la residencia mariposa.
El nervioso chico asintió y ambos se fueron, dejando a los dos pilares.
La chica se levantó, con curiosidad notó el extraño brillo en los ojos de su compañero.
—¿Rengoku? —Le llamó, mientras sacaba un pañuelo de uno de sus bolsillos para limpiar el sudor que bajaba por su rostro—,no me imagino cuánto tardaste para encontrarnos…¿cómo sabías que estaba aquí y no de camino?
El rubio la miró con sorpresa, como si acabara de decir algo absurdo—….¡Es obvio! A pesar de que no nos conocemos muy bien me has demostrado ser una chica de corazón noble, tú serías incapaz de abandonar a un enfermo.
Kanae quedó muda, mientras un leve sonrojo aparecía en sus mejillas, aquello había sido un dulce cumplido.
El chico se inclinó para quedar frente a frente —Incluso secaste mi sudor sin que te lo pidiera —Mientras decía aquello, tomó la mano que tenía el pañuelo y lo posicionó en su mejilla —.Gracias… —Susurró, brindándole una leve pero cálida sonrisa.
—Oye —Le dijo un kakushi al otro a la mitad del camino—,¿Recuerdas lo que dijo la pilar de las flores?
—¿Yo? —Se señaló —¡Pero si habló contigo! —Le recriminó sin dejar la caminata.
El que cargaba al joven se quedó en su lugar, pensativo, al cabo de unos segundos soltó un suspiro para después decir:
—¡Se me olvidó! —expresó con total holganza, como si el que llevara a su espalda fuera un saco de papas —,no recuerdo si me dijo "Llévalo a la residencia mariposa" o "NO lo lleves a la residencia..."
Tomioka estaba seguro que era la segunda opción.
—Hummm…. —El kakushi rascó su barbilla unos segundos… —¡De seguro me dijo que lo llevara para allá! La señorita Shinobu es una excelente médico, es la opción más lógica ¡Sí señor!
Y así, con total felicidad, el encargado se dirigió al sitio donde el azabache imaginaba que sería su tumba.
Y es que, sin saberlo, lo llevaban a la guarida de la bruja.
Los pilares iban de camino, Kanae le explicó los detalles al rubio que escuchaba atentamente, sin hacer ninguna parada, estarían llegando a su destino casi al anochecer.
—Tenemos el tiempo en nuestra contra —susurró la chica viendo a la lejanía —,aún si llegamos antes de que se oculte el sol estaremos cansados… —Y es que a pesar de ser cazadores élite no por eso dejaban de ser humanos.
—No se preocupe, tengo la solución para eso —respondió su acompañante, se colocó de espaldas frente a ella y se arrodilló, la flor lo miró confusa.
—De esta forma no gastarás energía, así tendremos mayor ventaja para la batalla —explicó viéndola por encima del hombro, ella dudó, jamás había recibido una propuesta similar.
Definitivamente Rengoku era sinónimo de excentricidad.
(Y cómo negarlo, él brillaba tanto que hacía competencia directa con el sol)
—¿Y tú? —Se limitó a preguntar, todavía sin aceptar la oferta
—No te preocupes por mí, ¡esto no es nada en comparación con mi entrenamiento! —Hizo un gesto para que ella se montara, pero ésta solo negó.
—¡No! ¡Imposible! —Cruzó sus brazos en forma de X y pasó de largo —,no puedo hacerle eso, tú también necesitas guardar tus energías —replicó mientras continuaba su caminata.
Rengoku suspiró mientras se ponía en pie ¿Qué hacer? Kanae no era una simple chica. Si se atrevía a llegarle por sorpresa y cargarla como una princesa ésta lo haría picadillo presa de los nervios.
Y es que en el fondo le tenía miedo a las mujeres armadas.
—Si caminas muy rápido te quedaras sin fuerzas —expresó, viéndola en la distancia.
—Por cierto, ¿Qué le pasó a Tomioka? —Le cuestionó una vez estando a su lado.
—Comió algo malo y le dio un dolor de estómago —indicó sin despegar su vista del camino —,de seguro ya está en manos de un buen médico,el pobre casi ni podía hablar.
—Pero si el nunca fue de muchas palabras —soltó unas carcajadas por su propio comentario, pero al ver el semblante serio de la azabache se calló —,ejem, sí, espero que se recupere pronto…
Al cabo de un rato, ésta le dijo:
—Neh, Rengoku… —El mencionado la miró de reojo.
—¿Lo que dijiste en la posada… —hizo una pausa, con un leve sonrojo—...de verdad piensas eso de mí? —Lo miró pero debido a la vergüenza apartó la mirada después de unos segundos.
El rubio meditó un rato antes de responder —Por supuesto, yo nunca digo ese tipo de cosas sin estar seguro —Cruzó sus brazos para luego continuar —,eres muy amable Kanae, y muy cercana a tus hermanas, eso es lo que más me gusta de ti —Hablaba con total calma, como si fuese un experto adulador, la pilar no podía creer lo que escuchaba.
Eran las palabras más cálidas que había recibido en toda su vida, no podía evitar sonreír.
—Ara...G-gracias…Piensas muchas cosas lindas sobre mi a pesar de que nos conocemos tan poco…
—Y eso no es todo, también sé que eres una chica fuerte ¿recuerdas? Lo dije el día que las visité…
Los últimos rayos de sol brindaban un espectáculo de colores en el firmamento, todos los aldeanos iban apresurados hacía sus hogares, y es que eran presa de pánico por un misterioso mal que se había desatado en su comunidad.
—Hace tres días que mi esposo está desaparecido —indicó una mujer que cerraba todas las ventanas de la posada.
—En todos los años que llevo viviendo aquí, esta es la primera vez que algo tan misterioso ocurre en el pueblo—Tomo la palabra una anciana que colocaba los vasos con agua en la mesa — ,este es un sitio tranquilo, no entiendo por qué nos tiene que pasar esto, ni aún los jóvenes son inmunes a desaparecer en medio de la noche, les recomiendo que se queden aquí y se vayan con la salida del sol —Indicó, observando con curiosidad el singular dúo y sus ropas que llamó la atención a más de uno.
—No se preocupen, ¡todo acabará esta noche, lo prometo! —Dijo el rubio a la vez que se ponía en pie, seguido de la azabache que le brindó unas palabras de aliento a los que se hallaban allí para que permanecieran tranquilos.
—¡No salgan! ¡Es peligroso! —chilló una joven al verlos cerca de la puerta. —¡Nadie sabe que pasa allá afuera!
—Y es por eso que estamos aquí —respondió la pilar —, déjenos todo a nosotros, les aseguro que mañana a esta misma hora podrán caminar tranquilos todo lo que deseen.
—¿Cree que estarán bien? —Le preguntó una mujer a la otra una vez que los jóvenes salieron de la posada.
—Lo estarán —interrumpió la anciana —,a pesar de que llevaban katanas no nos atacaron, eso demuestra que no son unos bandidos, además, ya nada podemos hacer, ellos tomaron su decisión…
—Están cerca, y son varios —sentenció la pilar viendo a su alrededor.
—¿Puedes adivinar su número? —La chica negó —,bien, ese será un factor sorpresa —Dicho eso, el rubio se colocó en posición de batalla.
Un fuerte viento los rodeó, las hojas de los árboles se mecían con fuerza mientras que unas risas siniestras se hacían escuchar a través del bosque.
La batalla había comenzado…
