~Fase 07~

Corazón de Oro


Los rayos de sol se colaban a través de la ventana, la chica abrió sus ojos con lentitud al sentir la luz sobre su rostro, el dolor esparcido por todo su cuerpo no se hizo esperar, unas muecas de incomodidad se formaron en su cara a la vez que luchaba para levantar su torso.

No muy lejos de ella se encontraba su compañero, un sentimiento de culpa la rodeó al ver su torso y parte de su rostro cubierto de vendas, la batalla había sido dura (era de esperarse, por algo enviaron a dos pilares) y por un mínimo descuido su vida hubiera acabado allí de no ser por los reflejos de Kyojuro.

Estaba agradecida por la valentía del rubio, no obstante, una profunda herida fue el pago de esa buena acción.

Habían pasado dos días desde el enfrentamiento, los pueblerinos, agradecidos, atendían a los cazadores con fervor, muestra de ello eran los dos niños que se acercaron al escuchar a la joven y uno de ellos le extendió un recipiente con agua.

Ésta correspondió e ingirió el vital líquido, viendo de reojo a un plácido Rengoku navegando por las aguas profundas de la ensoñación.

—Él no despertará por un buen rato —habló la niña que se había percatado, llamando la atención de la azabache —,a mitad de la noche comenzó a quejarse de sus heridas, él estuvo atento todo el tiempo que duraron atendiéndola.

La chica quedó muda, pensaba que aquello había ocurrido en un sueño (o más bien pesadilla ) y no en la realidad, frunció levemente el ceño haciendo entender a la otra que aquella información la había tomado por sorpresa.

La pequeña sonrió, optando por guardar el secreto de que el joven se había atrevido incluso a tomarla de la mano en medio de su agonía —Solo le estoy repitiendo lo que me dijo mi hermana —Tomó el recipiente que ahora se hallaba sin agua y le hizo una seña al varón para que se retiraran—.Estaremos afuera por si quiere algo más —Giró sobre sus talones y se retiró de la habitación.

El canto de los pájaros y unas voces lejanas llevaron a Kanae a la tranquilidad, observó la ventana por la que ahora podía ver a las personas, alegres por haber vuelto a la normalidad, esbozó una leve sonrisa antes de levantarse del futón con mucho esfuerzo (peor aún cuando debía ahogar su dolor con tal de no interrumpir el sueño de su compañero)

Gateó con cuidado hasta llegar a él —Gracias… —Le susurró al oído para después depositar un tierno beso en la cálida piel del varón.

—¡Todavía no debe levantarse! —exclamó el niño al verla deslizar la puerta.

—No estoy acostumbrada a permanecer quieta por mucho tiempo —Acarició los cabellos del niño, sus ojos expresaban su característica dulzura y una paz que era imposible imaginar que aquella chica había tenido un feroz combate contra seres malignos.

Con ayuda de alguien mayor, Kanae había llegado a las afueras de la casa, viendo con detenimiento cada pequeño detalle del pueblo, desde el hermoso tono celeste del firmamento hasta los residentes que se inclinaban a modo de agradecimiento, la azabache disfrutaba de ver los buenos ánimos de todos y de la grata sensación de seguridad que volvía a reinar en la aldea.

(Dos días antes)

Lejos de allí, una joven terminaba de mezclar unas plantas antes de envolverlas en un sobre, con ayuda de una bandeja, se dirigió al enfermo que la miraba con desconfianza.

—¿No te enseñaron que es de mala educación mirar así a alguien? —reclamó

—¿Vas a terminar lo que empezaste? —atacó, listo escapar por su vida.

Shinobu bufó —¿Por qué tener miedo? Tú me obligaste a hacerlo—Colocó las hierbas trituradas en una cuchara y les vertió agua —.Abre la boca

—Me niego

Kocho esbozó una amplia sonrisa, entrecerró sus ojos y con su última pizca de paciencia le dijo: —¿Buscas una muerte más lenta y dolorosa?

Tomioka respiró profundo, con cierto nerviosismo recorriendo su espina dorsal, pero acumuló la suficiente valentía para protestarle a la médico con potencial de asesina —No me importa lo que hagas conmigo, (mentira)no me parece justo lo que haces, Kanae tiene la capacidad de escoger con quién estar.

La chica presionó su mandíbula, conteniéndose para evitar maldecir en presencia del pilar, dejó la cuchara sobre la bandeja sin importarle que la medicina se esparciera por la misma.

—Me resulta curioso que estés empleando las mismas palabras del día anterior...

—Y lo seguiré haciendo hasta que entiendas —respondió —, no pienso ayudar en un plan tan malévolo, tú como su hermana deberías ser la primera en respetar su decis-

—Escúchame, Tomioka —interrumpió, mirando al mencionado con severidad—.Tú no entiendes las circunstancias, tú no sabes lo que yo sé y no has visto lo que mis ojos sí,sin embargo, tampoco es que mi hermana tenga una relación oficial con Sanemi, todavía se puede hacer algo

—Esa no es excusa, Kanae es una chica inteligente y muy hermosa… —Cerró su boca una vez que se percató de su error.

La menor abrió ligeramente sus ojos por lo que había escuchado, era la primera vez que había percibido al azabache hablar tan bien de alguien, sumado a eso, esa persona era su hermana, suavizó su mirada al entender el trasfondo de todo.

—Ara, parece que tengo más peones… —susurró, volteando su mirada del varón.

—¿Qué dijiste?

—¿Por qué no retomamos el tema? —Eludió—.Estoy curiosa por saber tu opinión —Alzó ambas cejas en señal de interés, pero el contrario no era estúpido, solo un desafortunado, frunció el ceño a la vez que un tenue rojizo decoró sus mejillas, había sido atrapado como un pájaro en una jaula.

—Ara,¿Se te cayó la lengua? —preguntó con burla la de hebras moradas sin quitar su vista de él, pero al ver que este volvería a su voto de silencio suspiró con pesadez —,te debió doler mucho, perdón por eso, me pasé un poco con la dosis —rió, asustando al pilar por tan retorcido sentido del humor. —¿Y bien? —Éste la miró confundido.

—¿Quién fue tu suplente?

—N-no lo sé…

Shinobu sonrió, esta vez de verdad —.Me alegro que haya sido Rengoku, mi táctica riesgosa dio fruto —exclamó con júbilo chocando sus palmas —,Si hubiera sido otra persona me lo habrías dicho, pero si optaste por mentir eso significa que él es el que ahora está con mi hermana —Le explicó al ver el semblante de desconcierto que le había dirigido.

Ella se levantó—¿Sabes? —Dijo al estar unos pasos de distancia —.Estoy tan contenta que voy a ser generosa contigo y te daré un consejo… No ingieras ningún té que te sirvan, puede que tal vez...decida acabar lo que inicié … —Esbozó una sonrisa siniestra y deslizó la cortina para darle privacidad a un muy inquieto cazador.


La risa de unos niños que pasaron cerca lo despertaron, trató de estirarse pero un ardor en su hombro le impidió tal acción, irónicamente el dolor fue su despertador en vez de los rayos de sol, bostezó y de inmediato fijó sus orbes color oro hacia el futón vacío que había a su lado.

Feliz de que su compañera ya pudiera moverse,él trató de levantarse, pero un quejido alertó a una joven que ingresó presurosa a la habitación,

—No le recomien...

—Señorita —La interrumpió — ¿me puede decir dónde está la jovencita que estaba en el otro futón? —Lo señaló, la chica le indicó que ella estaba bien y que primero debía centrarse en sus heridas.

Pasado un buen rato, un Kyojuro algo despeinado se encontraba en el exterior de la casa, Kanae al verlo le dirigió una sonrisa mientras lo seguía con la mirada hasta que se sentó a su lado.

—Me alegra que te estés bien —Se dijeron al unísono, se miraron con sorpresa para después estallar en risa.

—De verdad me alegro que estés bien —tomó la palabra la mujer —¿No recuerdas nada antes de levantarte?

Rengoku se extrañó por una pregunta tan inusual ¿Recordar? Éste simplemente negó con lentitud, la azabache sonrió, su gesto estaba guardado bajo llave en su memoria, por lo cual esbozó una sonrisa juguetona que desconcertó aún más al cazador.

—Gracias por haberme protegido —indicó—.No la tuvimos fácil —Vio las vendas que rodeaban sus brazos —,pero al ver los rostros contentos de estas personas hace que valga la pena arriesgar tanto en una batalla —opinó mientras veía a los aldeanos en su ajetreada rutina.

Rengoku sonrió por el noble comentario, era definitivo que Kanae poseía un corazón de oro.

—Nuestro trabajo es peligroso, pero también muy satisfactorio —manifestó, pasando su mano por un mechón de su cabello, aunque a la mitad del recorrido sus dedos fueron frenados por un nudo, ahora la pilar tenía dos motivos para sonrojarse.

Ninguno de los dos habían prestado mucha atención a su imagen personal, ambos estaban ligeramente desaliñados y con ropas prestadas de los agradecidos pueblerinos.

—S-será mejor que nos arreglemos un poco —sostuvo en un susurro, idea que su compañero aceptó —,pero tengo una condición…


—¡Caw, el pilar del agua tuvo que retirarse por cuestiones de salud, caw! —cantó el ave desde el cielo—¡Hace tres días, caw! —Al terminar, se posó sobre el hombro del malhumorado dueño.

En el fondo, muy, muy, muy ,muy ,muy en el fondo, luego de atravesar las enormes y compactas puertas de su orgullo, el albino sentía preocupación por Kanae.

Le valía un comino la vida de Tomioka.

Pero deseaba saber de Kanae, una misión con dos pilares no es algo común, y que pasaran tantos días sin nueva información solo lo inquietaba; temor que manifestaba con mayor agresividad, pero no podía hacer nada.

Él también debía cumplir con su deber, centrarse en su misión y resignarse a la amarga espera.


El sonido del cepillo pasando por sus cabellos era lo único que se escuchaba, con lentitud y mucho cuidado, desenredaban los pequeños nudos que se habían formado en la cabellera del otro.

Los pilares estaban sentados uno al lado del otro, pero viendo a direcciones opuestas; el rubio viendo la pared y la contraria hacia la puerta.

La mayor de las Kocho no podía evitar jugar un poco con las hebras doradas de su compañero, sintió melancólica al recordar cuando peinaba a sus hermanas, no estaba acostumbrada a pasar muchos días fuera de casa,solo quería recuperarse rápido para volver con su familia.

A pesar de estar enredado, el cabello de Kanae poseía un brillo que lo cautivaba, sus largos cabellos le daba un aire elegante y femenino que Rengoku nunca pudo ignorar, al principio la idea le pareció muy inusual, pero el no era de los que pisoteaban las buenas intenciones de los demás.

Era como cepillar los cabellos de una muñeca, el cazador muy pocas veces se quedaba sin palabras, y esta era una de esas veces, no quería interrumpir el cálido silencio que…

—¡Agh!

—¡Lo siento Rengoku! —Se disculpó la pilar—,tienes un nudo grande en tu cabellera

—No te preocupes —respondió esbozando una sonrisa amable. —,si me tocara hacerlo a mí mismo ya me hubiera arrancado el mechón —rió, acto que imitó su compañera en un tono leve, regresando a su labor y volviendo el reinado del silencio.

—Neh… Rengoku—Llamó la chica al cabo de unos minutos —¿Tienes planeado casarte en un futuro? —Miró los orbes dorados, los cuales, presa del sobresalto, huyeron al encuentro de su mirada.

El mencionado se apenó —¿Por qué la pregunta de repente? —Hizo todos los esfuerzos que pudo para sonar tranquilo, ocultando la sorpresa que le había asaltado.

—Desde aquella vez que fuiste a la residencia… —relató, como si fuera un recuerdo muy lejano —, me preguntaba si estabas interesado en formar tu propia familia y estabas buscando una esposa…

—¡N-no! —Muy tarde, los nervios acabaron por traicionarlo —,q-quiero decir, ¡claro que quiero tener una esposa e hijos! Pero mis responsabilidades como pilar estar primero, s-solo fui a petición de Shinobu, la verdad es que yo…

Enmudeció, como si por primera vez se indignara a escucharse a sí mismo.

—Solo fui porque ella me lo pidió, solo eso… —sentenció con un tono apagado que alarmó a su compañera, había echo un mal movimiento.

—Tienes un corazón noble—Le dijo con una dulce sonrisa, con la esperanza de que sus palabras acarameladas lo animaran—, Espero que consigas a la persona indicada.

—Lo mismo digo —susurró con calma, llevando esa frase a un rincón especial de su mente.