Ranma ½, y sus personajes son una creación de Rumiko Takahashi.

El siguiente relato no tiene fines de lucro; solo busca dar un momento entretenido a la maravillosa fanaticada de Ranma ½.

El siguiente relato es un fragmento que no llegó a tiempo en la dinámica de #fickerporundía, y con el cuál se desarrolló el relato 'Entrenamiento en la Montaña' creado maravillosamente por: Benani0125; Shojoranko; Kariiim; DanisitaM; Kaysachan; Liriodeplata; otokani; Emiilu y un servidor. Después de pensarlo, no quise eliminarlo, así que se los comparto con ustedes con mucho gusto.

Crédito de la imagen: Bugyuru

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Resumen de 'Entrenamiento en la Montaña'

Ranma y Akane deciden salir de casa, argumentado ir a entrenar, pero en realidad, buscan que al estar a solas puedan mejorar su relación y dar ese tan anhelado paso. En plena excursión en las montañas son sorprendidos por la lluvia, pero encuentran la casa de unos ancianos que los auxilian asumiendo que son una pareja de jóvenes recién casados. Para que no vayan a enfermar, se les ofrece un baño caliente en ofuro; como Akane no desmintió la idea de que son esposos, la anciana no ve inconveniente de que se bañen juntos. La situación y verse desnudos, a pesar de un momento de duda de Ranma, los lleva a poner en acciones sus sentimientos y entregarse por primera vez.

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Aquí comienza el Fragmento Perdido

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–¡Akane, t-te amo! –el chico sostenía el cuerpo de su amada prometida, quien al escuchar las palabras lo mira con ojos inundados de lágrimas de emoción.

–¡Ranma! –ella se aferra a él, buscando sus labios para fundirse en un beso con el que corresponderle y decirle en esa caricia que lo ama igual o más que él.

Después de probarse mutuamente. Ranma toma la esponja y lava todo el cuerpo de Akane quien se deja hacer. Con toda delicadeza y con una reverencia tal, como si estuviera rindiendo devoción a una diosa. Su diosa, de cabello azulado y ojos castaños. Luego de que Ranma termina de bañarla. Akane toma en sus manos la trenza de Ranma, para desatarla y lavar su cabello devolviendo con la misma delicadeza su acción. El agua va perdiendo temperatura, salen de ofuro. Visten unas yukatas que la anciana les proporcionó y asean con el debido respeto el baño, correspondiendo a la amabilidad de sus anfitriones. Salen finalmente de la mano para ir de regreso a la habitación que les han prestado. Hay mucha mejor iluminación gracias a un par de lámparas de combustible que le dan un ambiente más acogedor. La tormenta no ha perdido fuerza, la Sra. Watanabe toca la puerta, y Akane responde para que pase.

–Muchachos aquí les dejo un poco de sopa de miso, algo de udon, unos dangos como postre y té –la anciana se arrodilla con una gracia que desafía su edad para dejarles la bandeja en el suelo. Akane y Ranma le dan una reverencia.

–Señora Watanabe, en verdad que no era necesario –dice Akane con respeto, mientras ella y su prometido también se ponen de rodillas para prepararse a comer

–¡Tonterías! Es un gusto tener invitados tan jóvenes y que se aman tanto. –Ranma y Akane se miran de inmediato y caen en cuenta que fueron escuchados por lo que hicieron en el baño. La anciana vio con agrado que los chicos comenzaban a comer y siguió hablando. –Sus mochilas quedaron empapadas, denme la ropa que traigan ahí para secarlas.

–No sabe cuánto le agradecemos su hospitalidad. Le aseguro, señora que mañana temprano nos iremos para no importunarles más. –respondió, Ranma.

–Muchacho, cree a esta vieja, esta tormenta por lo menos será de dos días. Me lo dicen mis rodillas. Pueden quedarse si así lo desean. Mi querido Yoshio y yo no tenemos muchas visitas, y nos da gusto atender a quien lo necesite.

La anciana se llevó las ropas mojadas dejando a los chicos degustando la rica comida, para luego regresar a la habitación. La Sra. Watanabe con mucha habilidad desenrolla el futón y luego saca del armario una manta más gruesa y visiblemente más abrigadora, Cuando vio que los chicos dejaron de comer, tomó la bandeja con los platos vacíos. –Me retiro muchachos. Les dejo esa manta, porque les aseguro que va a enfriar más.

–¡Gracias! –responde, Akane.

–Además esa manta es de buena suerte, dos de mis nietos fueron concebidos bajo ella –la anciana sale con una gran risa y cierra la puerta, dejando a dos chicos totalmente hechos de piedra.

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Gilberto González González

9 de Noviembre de 2020


Fue un gran gusto haber colaborado con todas ustedes, y pues felicito a todas por el resultado final. Sinceramente no tuve corazón de dejar morir este pedacito, y mejor integrarlo en estas viñetas.