Ranma ½, y sus personajes son una creación de Rumiko Takahashi.

El siguiente relato no tiene fines de lucro; solo busca dar un momento entretenido a los apreciados fans de Ranma ½.

La siguiente historia fue inspirada por el fanart (autor desconocido) y publicado por Betty Betina en la página de Facebook 'fans Ranma 1/2' el 13 de abril de 2022.

A los gatos les gusta el cartón

Kasumi le había encargado a Ranma un cuantioso pedido de pescado y mariscos. Había ido solo, pues Akane tenía un compromiso con sus amigas. Cortando camino en un callejón Pronto se dio cuenta de su error al encontrarse con una manada de gatos callejeros, quienes lo persiguieron por el aroma. Viéndose cercado y lleno de pánico, saltó hacia los tejados pero los felinos estimulados por el hambre no iban a desaprovechar la oportunidad.

Más y más gatos se sumaban a la persecución del suculento botín. Ranma casi paralizado por el terror actuaba casi por inercia. No podía sucumbir a la inconsciencia, pues la comida era muy importante para Kasumi y tampoco es que nadaran en dinero para tal desperdicio. El dojo no estaba lejos, pero cada salto que daba se hacía eterno. Finalmente alcanzó la barda. De un salto llegó al jardín. Gruñendo, grito el nombre de Kasumi quien afortunadamente estaba tendiendo ropa. Entregando el paquete, instó a la chica a que entrara en la casa y cerrará las puertas. Ranma se vio rodeado enseguida de los gatos quienes estaban listos a pasar por encima de él, para ir por el paquete, pero un horrendo maullido se escuchó poniéndolos en guardia. Una terrible aura de batalla rodeo al chico de la trenza, y a base de zarpazos se fue deshaciendo de los intrusos felinos.

Luego de asegurar el paquete con pescados y mariscos, Kasumi estuvo atenta a escuchar los sonidos del jardín, hasta que de pronto todo fue silencio. Con cuidado se asomó y vio a Ranma en completo estado Neko-Ken.

Ranma en su identidad felina estaba como en la búsqueda de algo o alguien, viendo a Kasumi, se acercó a ella precavido pero también con una mirada de interrogación. La joven levantó su mano para tratar de acariciar al chicho-gato, pero este rehuyó el contacto.

-Lo siento, Ranma, Akane no está -afirmo Kasumi colocando su mano en la mejilla -Tendrás que esperarla. -el felino bajo su mirada mientras se sentaba como un gato. Un sonido de pájaros captó la atención de Ranma y se lanzó hacia ellos en la rama de un árbol.

Fastidiado de no capturar ningún ave, Ranma afiló las garras que surgen en ese extraño estado, en la corteza del árbol. Satisfecho de su acción saltó de la rama y comenzó a merodear el perímetro de la casa. Entro por la puerta principal, llegando al genkan, olfateando, tratando de encontrar un aroma en especial. Sin embargo, sus ojos encontraron una caja de cartón, dejada ahí. Era de un paquete que le había llegado a Nabiki más temprano. Curioso se acerca con sus puños de gato lo golpea, lo huele, y de repente salta dejando sus cuatro extremidades dentro de esta. Para luego tratar de acomodarse.

Muy tranquilamente, Akane llegaba a su hogar. Sin darse cuenta, o tal vez por lo acalorada que estaba no anunció su llegada a toda voz, simplemente entro al genkan para cambiar su calzado por unas pantuflas más cómodas. Ya arriba del piso de madera, comenzó a andar arrastrando sus pies perezosa, para encontrase a la vuelta del corredor a su prometido en una caja, medio remoloneando en ella. Se ocultó en la esquina de la pared buscando no ser vista o percibida. Era muy gracioso verlo, pues estaba solo unos minutos en una pose para luego cambiarse, incómodo. Un maullido de fastidio emitió el de la trenza, Akane reparó en sus manos, en forma de puño de gato, entonces entendió la situación.

Con más confianza se acercó a él, para decir dulcemente -¡Haber, haber! ¿Qué está haciendo mi gatito?

Ranma de inmediato se puso en alerta y saltó de la caja para ir hacia la chica, y con su cuerpo enredarse en sus piernas tallándose. Akane gustosa se puso de rodillas para acariciar el cabello y lomo de Ranma, quien más se arqueaba a su contacto.

-¿Me extrañaste? ¿Eh, gatito? -Ranma, buscaba con el morro acariciarse con la chica quien reía suavemente ante las cosquillas o más bien mariposas que revoloteaban en toda su piel. Akane volteó para ambos lados del pasillo, tratando de ver si había alguien para rozar su nariz con la de su "gatito". Risueño por la caricia de la chica, más buscaba con el morro sus labios, y ella gustosa le obsequiaba pequeños besos.

Akane se puso de pie, el "gato" la miró confuso, pero la chica, ladeando su cabeza le sonrió y muy despacio dijo -Ven conmigo, gatito, estoy segura que quieres dormir una siesta. -así que suavemente golpeaba su palma en su propio muslo para indicarle que la acompañará a las escaleras para subir con ella hacia su recamara.

Akane abrió la puerta, cuidando de no ser descubierta, entró primero y llamaba a Ranma con la mano para que entrara, quien con agilidad entró. Con mucha confianza, Akane se deshizo de las prendas que traía, húmeda por la transpiración, luego de sus actividades fuera de casa. Mientras, Ranma-felino subía a la cama, como si este fuera su lugar de siempre, Akane busco algo más ligero y fresco, un pantaloncillo corto, una playera para luego tenderse con Ranma.

-¡Ya, ya! ¡Quieto! ¡Colócate así! -acomodándolo mirando hacia la pared, ella comenzó a pasar sus dedos entre los cabellos para relajar al "minino" quien en poco tiempo comenzó a tranquilizarse y hasta a ronronear. Akane lo arrullaba solo con pequeños susurros.

-Ojalá pudiéramos estar así siempre sin que seas un gato- dijo suspirando.

De alguna manera era una situación triste, pues sólo en ese estado, Ranma se permitía demostrarle todo ese cariño que al parecer tenía para ella. Akane lo abrazó por la espalda cerrando sus brazos en el pecho de él. Y deseando que pronto llegara ese día.

Minatitlán, Veracruz; a 14 de Abril de 2022

Gilberto González González