Agridulce

Una feroz batalla de miradas se desató en la habitación a la vez que el azul oscuro avanzaba, advirtiendo la proximidad de la noche.

—¿Y bien, sobre cuál pilar quieres hablar primero?

—¿ Y por qué tendríamos que hablar sobre eso? Hay mejores temas para hablar —Se defendió.

—Es de mala educación no responder a una pregunta; en especial si es hacia tu hermana mayor

—También es de mala educación no atender a los visitantes cuando es debido, ni siquiera te he servido un té de hierbas

—Ara, ¿así como le serviste a Tomioka, me harás lo mismo?

—¿Eh? —La miró incrédula — ¿De qué hablas?

—Te conozco lo suficiente Shinobu, sé que fuiste tú, pero lo que no entiendo es el por qué ¿Si quiera sabes cuánto sufrió en el camino?

—...¿En serio? ¿Qué tanto?

—¿Por qué te veo algo emocionada por saberlo?

Se quedó muda unos segundos, había sido descubierta. —No tiene caso ya, el ya está en recuperación

—¿R-recuperación? ¿Por qué hablas como si lo hubieses atendido?

—Por que yo lo he estado cuidando—Se señaló

Kanae se tensó por la sorpresa, creyó ser muy clara al darle la orden al Kakushi en ese momento —¿Todavía sigue aquí?

Soltó un suspiro, ya sabía para dónde iba aquello, asintió, observando un profundo alivio en la contraria, juraría que saldría de allí para ir a ver al depresivo paciente pero errónea fue su sospecha al verla en el mismo sitio.

—¿Ahora vamos con Rengoku, te parece? —Sonrió, mueca que en su lenguaje solo significaba "problemas" —¿Cómo tuviste la osadía de mentirle a un pilar?

—No entiendo cómo es que primero me acusas de asesina y ahora de mentirosa—Se cruzó de brazos, fingiendo estar enfadada

—¿Entonces por qué me das motivos para pensarlo? —argumentó.

La contraria aclaró su garganta para "esquivar" tal acusación —Si te refieres a la cena de ese día aquello no fue una mentira

—¿De verdad? Entonces, ¿Me puedes hablar sobre tu misteriosa amiga? —Hizo una pausa —.Apenas te he visto salir de la finca, ¿en qué momento te da tiempo de hacer amistades?

—Te recuerdo que no siempre estás en la residencia, ¿No duraste un mes ausente en esta misión? El tiempo me basta

—Ya, como si este no fue el sitio seguro para cazadores moribundos; ya sea por el ataque de un demonio o un té misterioso que puede ser incluso peor —La de puntas moradas hizo una mueca, clavando su mirada hacia un lado

—Eso fue un error de cálculo

—Ara, por fin lo admites… —La menor chasqueó su lengua por su descuido.

—Como sea, el pun….

—Espera —La interrumpió —,ahora que recuerdo, ¿Por qué actuabas tan raro ese día? —El silencio reinó en la sala por unos momentos, la pilar arremetía sin piedad con cada pregunta.

—¿Te ayudo a recordar? —Se ofreció, dispuesta a nombrar cada gesto singular de ese día en específico

—No hace falta —Dijo ésta, alzando su palma derecha —,veo que no puedo escapar de tus averiguaciones —concluyó frustrada, mientras la mayor esbozaba una mueca de victoria —,hermana yo...me preocupo mucho por ti, tu trabajo no tiene fama por ser el más seguro…

Kanae bajó su rostro, Shinobu tenía razón —¿Y? ¿Qué tiene que ver Kyojuro con esto?

—Ten paciencia —Le aconsejó —,yo solo quiero...que tengas un amigo.

—¿Qué dices?

—No es bueno que estés siempre de misión en misión, quiero que disfrutes del lado bueno de la vida, por eso invité a Kyojuro, el podría ser el futuro esposo de mi amiga o tu compañero, todo en una persona —Lo explicó de una manera tan natural que la mayor no pudo objetar

«Tiene cierto sentido, pero todavía hay cosas que no encajan» Fue la conclusión de la de largos cabellos.

«Pero si ese es el caso entonces ya está todo resuelto » Todavía no había terminado de formular la siguiente pregunta en su mente cuando las tres menores ingresaron a la habitación

Estaban felices por el regreso de la mayor, sin dudar se acercaron a ella para ofrecerle hacer figuras de origami juntas, la inocencia y emoción en sus rostros eran innegables, al menos para el blando corazón de la chica.

Gracias a esa pequeña interrupción aquella conversación reveladora había llegado a su fin, causando gran alivio en la menor que se quedó a oscuras en la habitación de su hermana, llevando una mano en su pecho para calmar su agitado corazón.

—Deberé tener más cuidado para la próxima —Se aconsejó, mientras tomaba la manta que tenía la figura de llama, mirando con decepción el hecho de que el varón no estuviera con ellas hoy.


El joven observaba el cielo, sentado al filo de la madera en la posada para cazadores, la brisa sobre su piel lo refrescaba, ayudando también a sus pensamientos.

—¡Señor! —exclamó una de las sirvientas —¡no puede estar aquí afuera, se puede resfriar!

El rubio se limitó a girar su rostro hacia ella, sus ojos, su mirada alarmada, cada mínima facción de su rostro, tal era el detenimiento con el que la detallaba que la chica se sintió intimidada, con la idea de haberlo ofendido creciendo en su mente.

—¿Puede aconsejarme? —cuestionó de la nada

—¿C-cómo?

—Pregunto que si me puede dar un consejo, señorita

Desubicada, así se sentía la joven que miró hacia ambos lados antes de arrodillarse cerca del filo de madera donde el cazador se hallaba sentado, olvidando su labor, pero con cierta duda, hizo un gesto para que el contrario hablara.

—Desde hace días siento algo extraño…

—Eso se llama dolor, recuerde que está herido —reiteró tajante

Kyojuro soltó una risa baja, deseando que fuese así —Es algo que vengo sintiendo desde antes de estas heridas —Pasó su mano por las vendas, observándolas —,no sé cómo explicarlo, pero ese algo es lo que hace sentir...melancólico.

—¿Está triste? Eso es malo, ralentizará su recuperación

El varón levantó su mirada hacia la lejanía, los pocos detalles de la naturaleza que podía apreciar gracias a los diminutos luceros.

—Ni siquiera la comida me ayuda a aliviarme, eso me preocupa —Giró su rostro para encontrarse cara a cara con su consejera —¿Que cree que sea?

Ésta dudó por un rato, llevando una mano a su mentón pensando en su respuesta —¿Si le digo no me cortará la cabeza?

—¿Qué? —rió —¡Por supuesto que no señorita!

—Usted está loco ¡Listo! —Chocó sus palmas —,ahora que he resuelto su problema ayúdeme con el mío y regrese a su habitación por favor —Se levantó, pero el rubio hizo un puchero al no estar satisfecho con su respuesta.

—¡Vamos, si lo encuentran así me quedaré sin trabajo! —Le insistía, jalándolo de uno de sus brazos, pero vaya que el pilar pesaba, tanto así que a los pocos minutos se dio por vencida.

«Así que este es el espadachín terco del que hablan los otros cazadores »Se dijo.

—¿Ahora sí me puede dar un consejo decente? —La chica hizo una mueca de disgusto

—Hagamos algo mejor; un trato —Hizo una pausa —,si yo le doy su consejo usted regresa a su habitación, así se asegurará un sueño tranquilo mientras yo me aseguro mi trabajo un día más ¿entendido?

El varón asintió.


—¡Que bonito! —expresó una de las niñas

—¡Es tan brillante! —señaló la otra, jugando con el objeto entre sus pequeñas manos.

—Es tan hermoso y elegante, me asombra no haberme dado cuenta antes —manifestó Shinobu, el nuevo broche de su hermana le causaba mucha curiosidad —¿Dices que Rengoku te la obsequió?

La mayor asintió, recordando el momento en el festival, Kyojuro había sido tan amable y permisivo con ella y en cambio…lo había dejado solo en la posada, la culpa comenzaba a atormentarla

—¿Algo más que me estés ocultando? —La menor le dio un toque en el hombro a modo de juego, la pilar se ruborizó un poco antes de acercarse y susurrarle al oído.

—¡¿También te regaló un kimono!? —Las niñas observaron al dúo por el escándalo, la avergonzada hermana mayor y la impactada Shinobu no se dieron cuenta cuando éstas se abalanzaron contra ellas, cantando a coro que les dieran más detalles.

—Ya veo porqué la misión se alargó por tanto tiempo —expresó la de puntas moradas, en medio las curiosas niñas que hacían diversas preguntas a las recién llegadas.

Al cabo de unas horas, una solitaria cazadora observaba el paisaje nocturno desde las afueras de la residencia, centrada en sus pensamientos hasta sentir una calidez en sus hombros, cortesía de la manta que la menor le había puesto.

—¿Te molesto?

Ella negó —Más bien llegaste en el momento justo —Shinobu se tensó, pensaba que se trataba de otra ronda de preguntas

—Necesito redactar una carta

—Oh, ¿Para la asociación?

—No, para Sanemi —El semblante de la menor se volvió serio, manteniendo su sonrisa por mera cortesía —,hace tiempo que no lo veo, me pregunto qué estará haciendo

La cara de fastidio de Shinobu no lo notó, al cabo de un rato ésta regreso con los materiales, al tenerlo en su mano Kanae no perdió el tiempo para comenzar a redactar, mientras, la contraria había ingresado nuevamente a la residencia

—Aquí te traigo un té —informó al cabo de unos minutos, extendió su mano para sostenerlo pero todo el líquido se derramó en las hojas

—¡Lo siento, que torpeza la mía! —La pilar miraba decepcionada su poco trabajo desperdiciado, sería imposible secarlas sin romperlas, observó a su acompañante que la miró con lástima —,lo siento hermana, eran las últimas.

Un pesado suspiro fue la respuesta, sin nada que se pudiera hacer la chica se levantó dispuesta a comenzar su rutina para dormir, la de puntas moradas aprovechó su ausencia para arrugar los papeles y tirarlos lejos, muy lejos.

La tranquilidad de la noche brindaba un plácido sueño, en la residencia el sonido de algunos insectos no era impedimento para las chicas, específicamente en el cuarto de Kanae, que ahora compartía parte de su espacio con la menor que yacía acostada en el futón de al lado.

La suave brisa se colaba por una pequeña ventana que siempre dejaban abierta, el brillo de la luna daba una leve iluminación a la cual estaban habituadas.

Shinobu estaba estática, sumergida en el mundo de fantasía que realizaba su mente, pero Kanae movía su cabeza de un lado a otro, frunciendo el ceño, como si se esforzara por recordar algo.

—¡Me olvidé de Tomioka! —chilló, al tiempo que se sentaba en su futón, el grito había alarmado a su hermana, la cual se había levantado casi al mismo tiempo que ella, un silencio se formó entre ellas mientras lograban recuperar el aliento.

—¿Por eso me asustas a media noche? —criticó, una vez que había logrado la calma.

—Lo siento, pero de la nada recordé que debo cerciorarme de que aun siga viv… —Mordió su labio inferior para no decir de más, Shinobu se cruzó de brazos —,me gustaría saber cómo sigue —corrigió

—Ya te dije que está bien, no entiendo por qué desconfías de mi palabra —Dicho eso se acostó, dándole la espalda —.Ahora debe estar roncando como un cerdo, será mejor que lo visites mañana después del almuerzo.

Kanae esbozó una leve sonrisa al imaginar tal cosa, pero en cierto punto su hermana tenía razón, con lentitud volvió a arroparse con la manta, dispuesta a descansar

—Si no tuvieras tu mente perdida en Sanemi te hubieras acordado antes —Soltó con brusquedad

—¿Me estás reprochando porque siempre pienso en él?

—Digo que deberías tener en orden tus prioridades

La pilar abrió su boca para decir algo más, pero al pensar mejor en la situación abortó la idea, lo primordial ahora era dormir, pero la aspereza en las palabras de Shinobu no le pareció apropiado.