Ranma ½, y sus personajes son una creación de Rumiko Takahashi.

El siguiente relato no tiene fines de lucro; solo busca dar un momento entretenido a los apreciados fans de Ranma ½.

La siguiente historia fue inspirada por un fanart, todas mis Viñetas sobre Ranma y Akane lo son, como dice la descripción de esta colección, pero soy tan descuidado (e irresponsable) que no los guardo de inmediato en un archivo de texto, solo veo las publicaciones, me nace la inspiración y en los comentarios realizo una historia. Si alguien, a partir de lo aquí escrito puede asociarlo al fanart se lo agradeceré mucho

Enemigo Invencible

Una lluvia vespertina de otoño, trajo consigo una fresca noche en Nerima. La casa Tendō se encontraba solitaria, debido a que sus habitantes, por diferentes circunstancias, estaban en otro lugar. O eso parecía. Adentrándose por sus pasillos, subiendo por las escaleras para llegar al segundo nivel. En una puerta adornada por el colgante de un patito de madera amarillo, con un nombre por demás conocido, se podían percibir murmullos de gemidos. En la recámara dos jóvenes que apenas y alcanzan los diecisiete años sucumbían a los impulsos de sus hormonas.

Tras una discusión por demás común entre los prometidos, una palabra expuso los sentimientos ocultos; esto a un roce de manos; el toque eléctrico condujo a caricias en la mejilla; para seguir con un torpe beso en los labios. Pero es tal el orgullo de ambos que debían probarse que eran mejor que eso. El segundo beso fue mejor, subiendo la temperatura de sus deseos. Las manos se deslizaban por todos lados, fluyendo mejor por la piel, y entorpecida por la estorbosa ropa. Quién sabe cuál de los dos fue el primero en comenzar a desabrochar las prendas. Tal vez fueron los dos al mismo tiempo, lo que si era seguro es que ambos no se sintieron avergonzados al verse en ropa interior, y los besos y caricias continuaron sumándose ahora, dulces gemidos provocados por el placer.

Tal como era su naturaleza, impulsiva, su relación había dado un salto al abismo sin mirar las consecuencias y no habría poder humano que los detuviera para llegar hasta el final. O eso creía el chico de la trenza. Nunca en su vida de combates se había enfrentado a un enemigo tan despiadado, sobre todo por negarle algo que por mucho tiempo había añorado. El muy fiero oponente se negaba a ceder, y era ridículo el tiempo que estaba malgastando en tratar de vencerlo. Tan es así que su prometida se percató que las manos de él ya no pasaban tanto tiempo sobre su piel como ella quería, y tampoco recibía besos en los labios, su cabeza se mantenía sobre el hombro izquierdo de ella, tampoco para besarle el cuello.

-¿Ranma?¿Qué pasa?

-El maldito broche de tu sostén –dijo el chico frustrado.

Ella entonces ella se separó del él para llevar sus manos hacia su espalda. –¡No, espera! Es mi deber como el hombre hacer esto en nuestra primera vez. –ella ladeo la cabeza enternecida

-Ranma, en serio, no te preocupes –él la miró con el ceño fruncido, con un sentimiento de humillación. Para su manera de pensar, no era nada varonil ser vencido por un estúpido broche de sostén. La chica veía esa decepción en el rostro. –Te prometo que te volverás experto. Esto es solo el comienzo. –con ambas manos sostuvo el rostro de su amado tonto, y le dio un beso con el que trataba de transmitirle todo lo que sentía por él.

Ranma entonces, reaccionó ante las palabras y acciones de Akane, y la estrechó entre sus brazos. Tenía que empezar una nueva etapa con ella, y no ser tan obstinado debía ser el primer paso.

Gilberto González González

Minatitlán, Veracruz; a 21 de Abril de 2020

(Redacción original: 18 de diciembre de 2020)