Ranma 1/2, y sus personajes son una creación de Rumiko Takahashi.

El siguiente relato no tiene fines de lucro; solo busca dar un momento entretenido a los apreciados fans de Ranma 1/2.

La siguiente historia fue inspirada por una escena del anime (episodio 153: "El Amor de Verano de Hikaru Gosunkugi"); publicado originalmente en el grupo de Facebook, Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma INTENSE, el 14 de Enero de 2021, y nueves días después en el grupo de Facebook, Fans Ranma 1/2, bajo el pseudónimo de Kitsunegari Kido.

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Kimono

Ranma estaba molesto. Nuevamente el profesor de matemáticas lo reprendió por las actividades mal realizadas que entregó. Además lo sentenció, que si no aprobaba el siguiente examen bimestral, tendría que presentarse a regularización. Cómo él lo veía, todo esto no era su culpa, sino de su tonta prometida, que en las últimas dos semanas no había podido ayudarlo con las tareas, o por lo menos revisarlas. Todo por el estúpido Bunka-sai y los ensayos que estaba realizando. Akane, se había tenido que quedar en la escuela para practicar la coreografía del Nihon Buyou. Estúpida Akane. Estúpido festival. O eso es lo que se decía a sí mismo.

Lo que en realidad tenía furioso al joven de la trenza, era no poder estar con Akane como siempre. Regresar juntos de la escuela; ir por ahí a tomar algo; o entrenar juntos en el dojo. Pero ella llegaba hasta, casi el anochecer, tan cansada, que ni siquiera respondía a las provocaciones usuales.

Así que ahí se encontraba él, en la sala, ojeando un manga pero rumiando, y no para sus adentros. Los viejos habían salido, supuestamente a rondar por el vecindario. Nabiki, bueno él no sabía dónde estaba esa usurera y ciertamente ni le importaba. Y Kasumi, preparaba la cena. De repente Akane gritaba que ya estaba en casa y se escuchaban sus pasos apresurados por las escaleras. Eran dos horas más temprano desde que habían comenzado sus ensayos. Ranma no supo que hacer, ir a verla para saber qué fue lo que había pasado o esperar. Realmente extrañaba estar con ella, pero no quería verse desesperado.

–¿Era Akane? –Kasumi entró a la sala confirmando el regreso de su hermana menor; el chico asintió tratando de disimular sus ganas de ir con ella –Debo ir a comprar panko. No me había dado cuenta que se había acabado –le dijo la primogénita Tendo con una sonrisa.

–¿Harás tonkatsu?

–¡Si! –fue la respuesta de la joven encaminada al genkan. Pero ni siquiera el conocer que comerían algo rico quitó el nubarrón de la cabeza de Ranma.

Luego de casi un buen rato, Akane bajaba. –¡Kasumi hermana! ¿Puedes venir?

La de cabello corto apareció por el umbral de la sala, en un hermoso kimono rosa con amarilis amarillas y un gran obi azul. Se veía hermosa. Ranma que tenía varias pullas preparadas se quedó con la boca abierta. Akane no le pareció desapercibido y su rostro se ruborizó aunque internamente sonreía por la cara de bobo de su prometido. Ella preguntó por su hermana mayor, Ranma salió de su estado, para apenas articular palabra.

–¿E-eso es para el festival?

–¡Si! –respondió, girando para mostrarle todo el atuendo –Hoy los entregaron, pero quiero que lo vea Kasumi. Creo que necesita algunos ajustes.

–¡NO!... D-digo... ¡Y-yo qué sé de esto!… P-pero creo que se ve bien… –balbuceaba Ranma, dándose mentalmente una patada por ser tan obvio.

Sin darse cuenta Ranma se iba acercando a Akane, mientras ella iba ajustando los hombros de las mangas de la bella prenda tradicional.

–Bueno, será mejor que la espere aquí –Akane comenzó a inclinarse para tomar asiento, pero se sorprendió al ver a su prometido muy cerca y más cuando le tendió la mano para ayudarla a sentarse de la manera tradicional. Ranma también se sentó a su lado.

Ella también lo extrañaba y sentía mariposas en el estómago al ver cómo él no dejaba de verla dándose cuenta de cómo se acercaba más y más. Su rostro comenzó a arder. ¿Acaso era posible? ¿Un kimono estaba logrando que se acabara la indiferencia de Ranma?

–Akane... Y-yo... –trataba de decir su prometido en un susurro. Ranma tomó la suave mano. Ella al sentir el contacto reaccionó y sin pensar entrelazó sus dedos. Era todo lo que necesitaban, para seguir adelante. Sus miradas intensas se sentían más cerca. Comenzaron a respirar el aliento del otro. La sensación tersa en sus labios, cuando de pronto...

–¡Ya estoy en casa! –dijo Kasumi en alto, para luego entrar a la sala y se percató de los dos chicos, separados, observando algún punto en la pared y con un leve tono rosa en sus mejillas. Kasumi sonrió para sus adentros, seguro estaban peleando. Estos chicos nunca cambiarían.

Gilberto González González

Minatitlán, Veracruz; a 27 de Abril de 2022

Un agradecimiento a todos los que se toman un momento para leer estas ocurrencias y dejar un comentario, desde una linda palabra a expresar lo que les ha gustado. Para un ficker es la justa moneda por estos momentos que uno se toma. He regresado de este receso vacacional en México, reintegrándome a mi labores, y me he tomado un momento para preparar esta viñeta que escribí hace más de un año, y que solo le faltaban unos detalles.