Capítulo 14

Corazones heridos


Sentía que el mundo se le venía encima.

Una manera muy exagerada de describir una simple equivocación

O eso diría una tercera persona

Lo cierto era que Kanae se había ilusionado mucho por el obsequio, escuchar esas palabras eran como un balde de agua fría que consumió el fuego de sus ilusiones

—¿Qué? —manifestó, soltando lentamente el brazo de su compañero, el cual estaba igual de confundido y con el corazón roto —Mientes… —La desilusión se reflejaba en los ojos de la joven que ahora miraba hacia el suelo

Rengoku no contaba con la valentía para confesar su amor, mucho menos de enviarle flores.

El varón hizo una mueca —No miento, no te conozco tan bien para saber cuáles son tus flores preferidas —confesó cruzando los brazos, triste por desconocer ese detalle

La azabache se sonrojó, estaba pasando un momento vergonzoso y doloroso frente a su primer amigo.

—¿Entonces cómo? —Dijo, alzando su mirada impregnada de decepción y confusión —.Entiendo...no pensaste en mí como yo hice contigo

Ahora Kyojuro estaba el doble de sorprendido, todavía no sabía qué estaba pasando, pero escuchar que ella había pensado en él era música para sus oídos.

—¿De verdad? —preguntó contento, Kanae lo miró confusa por el cambio de ánimo tan repentino

—Lo siento… —expresó apenado

Ella negó —Eso debo decirlo yo, hubo un error, lamento haberte molestado —susurró —Me alegra ver que te has recuperado—Hizo una reverencia con la intención de retirarse.

Rengoku no quería quedarse así, su instinto le gritaba que no la dejara salir del pasillo, pero la mirada feroz de cierto albino que se asomaba lo detuvo, como un recordatorio de su dolorosa situación, apretó sus labios para no gritar, formó un puño con sus manos para no tomar la mano de la chica que lo había cautivado

Kanae se fue.

El solitario pilar cayó de rodillas, siendo las lágrimas un síntoma del dolor insoportable que lo carcomía, rápidamente las limpió, no quería que nadie se preocupara por él, debía centrarse en sus deberes como cazador y demostrar la fortaleza que alentara a los demás.

Aún en su situación decidió que respetaría la "nueva" relación entre sus compañeros, sin importar que por dentro se cayera a pedazos.

Si eso era lo que hacía feliz a Kanae no había más remedio que quitarse del medio, sin importar el dolor que conllevaría ese proceso.

Una de las desventajas de la pureza de su corazón


—¿Te sientes bien? —expresó con dificultad y cierto sigilo, asegurándose que nadie estuviera observándolos

La pilar lo miró de reojo, imaginar que se estaba tomando sus palabras en serio, pero la tristeza de alguna manera la cubrió, el abino la miraba con recelo, preguntándose de qué estaría hablando con Rengoku y el por qué de su mirada apagada

No logró confrontarlo porque ella lo detuvo, pero no le gustaba verla así, no se sentía bien consigo mismo de ver que otro hombre tuviera tanta influencia en ella y sobre todo ese cazador.

Kanae ignoraba todo eso; centrada en una amarga sensación que no lograba explicar, debía estar feliz por el cambio de su novio, debería estar preocupada en cómo decirle que todo fue una vil mentira y que el pilar del agua no tiene nada que ver con las flores.

El hermoso ramo que la cautivó por horas, la tinta dorada donde se leía aquel nombre que la hacía sonreír

"Rengoku Kyojuro"

Aquel recuerdo la desmoronó, soltando un pesado suspiro mientras se dirigía al sitio de la reunión, decidida a no dejar que su desilusión la dominara

...y arreglar cierto asunto una vez llegara a la residencia


Las horas pasaron, la reunión había sido pesada y aburrida para algunos, ahora dos hombres caminaban a sus hogares, pero a diferencia de otros días ese recorrido no contaba con el aire entusiasta del rubio que ahora caminaba cabizbajo, observando apenas el sitio donde pisaba.

Uzui lo miraba de reojo, contando anécdotas de lo más ridículas sin resultado, era como si su amigo hubiese renunciado a la vivacidad que lo caracterizaba.

—¿Sabes? Hoy estás raro, bueno, siempre has sido raro, por eso me caes bien —admitió, pensando seriamente en sus palabras. —.Pero hoy te destacas…

Por primera vez en su vida, Rengoku no tenía ánimos de hablar, soltando una risa amarga que dio lugar al silencio en medio de la caminata.

El albino jaló un mechón de su cabello para "despertarlo" pero eso solo hizo que el rubio aligerara sus pasos.

—¡No me ignores! —exigió —¡Si estás triste sólo tienes que decirlo! —Le aconsejó poniéndose a la par, el otro cazador solo lo escuchaba, anhelando llegar a su hogar

—Nunca te había visto así, siempre eres muy enérgico y algo escandaloso —confesó el que menos debería hacerlo —¿Se trata de alguna chica?

—¿Por qué todo lo relacionas con mujeres?

—Las mujeres son lo mejor en la vida del hombre...hasta que se vuelven tus esposas… —susurró, más para sí —¿Por qué otro motivo estarías así?

—… —Rengoku lo miraba de reojo, aún en peligro de caer de cara al suelo por culpa de un tropiezo, no sabía si su amigo se había percatado o por el contrario, es un simplón incapaz de pensar en otra cosa que nos sean mujeres.

Hizo una mueca, para después decir —Si ese fuese el caso...¿Qué me aconsejarías?

Uzui se detuvo por la sorpresa, siguiendo a su compañero con la mirada, aquello fue mucha extravagancia para él.

—¿Q-Qué?

El rubio soltó una risa, que el otro imitó al cabo de un rato, haciéndolo creer que lo dijo en broma

—¡Hombre, por poco me da un infarto! —exclamó, pasando su brazo sobre el hombro ajeno —,a ver, si algún día, muy muy lejano… —reanudó su monólogo con detalles ridículos, Kyojuro escuchaba en silencio — .Haz algo con esas "llamas" de tu corazón que tanto dices que tienes —Le guiñó el ojo, sin imaginar el consejo de oro que le había dado en medio de su mofa.


Las niñas se miraban espantadas, corriendo a su habitación al ver llegar a su hermana con el semblante más sombrío que habían visto en sus cortas vidas.

La chica había llegado sin aviso, tan sigilosa como un gato se desplazó por cada pasillo, azotando cada puerta con una fuerza que desmoronó unas cuantas.

Su mirada compasiva ahora dominaba un ceño fruncido, muy inusual en la joven que había dado con el paradero de su mentirosa hermana.

Shinobu la observó en silencio, apretando sus labios y pensando muy bien sus palabras, la única salida estaba bloqueada por su aterradora hermana y las ventanas estaban lejos, debía tener mucho cuidado.

—Vaya, Sanemi te contagió la amargura…

—¿Qué hiciste? —Cuestionó firme, adentrándose en el estudio de la menor y cerrando la puerta tras de sí, el sonido de ambos paneles chocando se esparció por toda la residencia.

—Lo necesario… —Esquivó la mirada

—¿Para qué? ¿Sabes la vergüenza que pasé por tu culpa? ¡¿Por qué Shinobu!? —Exclamó, acortando la distancia con la mencionada que mordía su labio inferior —¡Tu cuento sobre la amistad fue un engaño!

—Herma...

—Siempre tuve ese presentimiento, fui muy estúpida por ignorarlo —expresó, enumerando los sucesos que la habían relacionado con el cazador "misteriosamente" —.No vuelvas a hacer esto, no quiero causarle problemas a Kyojuro; voy a estar con Sanemi te guste o no… —Se cruzó de brazos, su mirada era el vivo reflejo del enojo que luchaba por contener

—¡Él no te merece! —chilló la otra, apretando sus puños de la rabia, ¿Cómo no podía verlo? El varón nunca la apreciaría como la mujer fuerte e inteligente que era.

—Eso no es de tu incumbencia —respondió.

Kanae se contuvo para no empeorar la situación, evitando decir cosas de las que luego se arrepentiría—.Que esta sea la primera y última jugada sucia que haces...no seré comprensiva para la próxima —La señaló, abandonando el lugar dejando el pesado silencio de una estafadora descubierta.

Tirando libros, papeles y hasta cuadros de su pared, Shinobu gritaba y volvía un desastre su propio estudio por culpa de la impotencia, no había nada que odiara más en este mundo que tener las manos atadas


Luego de aquello, Kanae había salido de misión a los pocos días; siendo precavida en cada movimiento al estar enterada de la existencia de oponentes cada vez más fuertes y hábiles en batalla.

La situación era insoportable en la residencia, desde la discusión la relación entre ambas hermanas estaba distorsionada, la frialdad y el silencio en medio de la cena solo era interrumpido por un corto comentario de alguna de las niñas

Conversaciones justas y necesarias eran las que ahora se dirigían la pilar y su hermana menor, aún cuando Shinobu se tragara su orgullo y se disculpara con la mayor, tardaría un buen tiempo en que todo volviera a la normalidad

...Si es que se podía volver hasta ese punto.

Desde ese entonces Kanae se centró en su trabajo y su relación ahora conocida con el cazador, las flores que supuestamente Kyojuro le había regalado habían sido consumidas por las flamas, ella decidió no volver a hablarle, había pasado vergüenza por culpa de su hermana y de por sí Sanemi era extremadamente celoso.

Haría lo necesario para no molestar a su único amigo, ni siquiera a Tomioka, el cual todavía era presa de la ira del albino ya que Kanae, por más pura y buena que sea había optado por tragarse ese detalle con tal de que recibiera más atención de su pareja.

Fue en uno de esos días cuando la pilar estaba ausente cumpliendo con su deber.

Las niñas aprovechaban el rato libre y la luz del sol para jugar, pero cierta azabache estaba centrada en medio de libros y experimentos; tan absorta en su tarea que no se percató de los negros nubarrones que se aproximaban.

En las últimas horas de la tarde se desató una tormenta; una fuerte lluvia y vientos que amenazaban con hacer volar la casa, las menores se refugiaron en los brazos de la mayor que trataba de tranquilizarlas

Esa noche en especial dormirían juntas, Shinobu buscó mantas y arropó a las menores, asustadas por el sonido de las puertas y ventanas al ser azotadas por la brisa

Pasó un largo rato, la única vela que brindaba su luz había sido consumida casi por completo, las niñas se hallaban dormidas mientras la chica cabeceaba a punto de entrar al mundo de los sueños.

El sonido de la puerta siendo abierta la alertó, seguido de un golpe en el suelo, como si alguien estuviera arrastrándose.

De inmediato preparó el cuchillo que siempre guardaba bajo su haori, ahora cargado con un nuevo veneno que faltaba por probar.

Dejó a las niñas que eran ajenas del peligro y cerró la puerta con seguro, desplazándose por la oscuridad de los pasillos que conocía muy bien, la chica caminaba con las puntas de sus pies mientras pensaba en un plan para acabar con el imbécil que se atrevió a irrumpir en su hogar.

De lejos vio la puerta, había sido abierta a la fuerza, pedazos de madera se esparcían por el suelo, la única claridad era brindada por los efímeros rayos cada cierto tiempo

Pero eso no la impidió de ver a una figura deforme en el piso, antes de que pudiera decir o hacer algo ella se posicionó para atacarlo, se sorprendió por los buenos reflejos de la misteriosa criatura esquivando el puñal

El recuerdo de sus hermanas llegó a su memoria, le dio valor para sostener con mayor firmeza su arma y arremeter una vez más contra el intruso.

Se tensó cuando sintió un agarre firme en su muñeca, el filo de su cuchillo relucía en medio de la oscuridad, dejando ver una gota de veneno caer al suelo, Kocho se posicionó para propinar una potente patada con intención de aturdirlo.

—¡Detente! —chilló, la azabache soltó un grito ahogado al reconocer la voz.

Un rayo iluminó por escasos segundos, aclarando las dudas de la joven al reconocer a cierto rubio de ojos brillantes que sostenía con firmeza la mano que amenazaba con acabar con su vida

—¡Vine para hablar contigo!

—Y casi te cuesta la vida —ironizó, relajando su cuerpo y guardando el arma mortal.

Rengoku la miraba nervioso, sintiendo cierto escalofrío a diferencia de la primera vez que le dirigió la palabra.

Tirando a la basura su idea de chica inocente y jovial que tenía, el varón se colocó en posición de dogeza disculpándose a los cuatro vientos por colarse de una forma tan brusca en hogar ajeno.

Kocho lo miraba sonriente, con una vena brotando en su sien, lo interrumpió antes de que despertara a sus hermanas con su exagerado discurso.

—Si no bajas la voz me enojaré más —amenazó, el rubio levantó la cabeza para después erguirse

—Lo siento

Ya cuando Kocho trajo una vela se sentó frente al cazador, éste le explicó que desde hacía varias semanas trataba de hablar con su hermana mayor, pero de alguna manera lograba "escapar" de él.

—Le he mandado varios cuervos mensajeros pero nunca me responde —confesó con pesar —.No sé porqué cambió tanto desde que consiguió pareja.

Shinobu le dirigió una mirada de lástima, al verlo tan ignorante sobre esos temas.

—¿Y vienes a mitad de la noche y rompes mi puerta nada más para saber dónde está? —expresó con sarcasmo, recibiendo un entusiasta "¡Sí!" que la irritó

—Dime...¿Cuáles son tus verdaderas intenciones?

Kyojuro ladeó la cabeza, pensando qué había dicho mal

—¿Eso es todo lo que tienes que preguntarme? —insistió la joven

—¿Qué tratas de decirme?

Shinobu juntó sus manos — ¿Por qué no me has exigido explicaciones sobre usar tu nombre en un regalo falso?

—…

—O mejor aún...¿Por qué no me has vuelto a preguntar por mi amiga desesperada por un marido? Explícame Rengoku ¿Por qué no te veo molesto cuando te usé en varias ocasiones y me aproveché de ti aún cuando eres parte de la élite de cazadores?

El pilar quedó en silencio unos minutos, la fuerte tormenta que arrasaba con todo no era un buen ambiente para conversar, pero la certeza era una prioridad

—Tienes razón… —afirmó luego de unos largos segundos, los ojos de Shinobu brillaban de interés —.Debería estar buscando respuestas, pero tengo algo más importante en mente que tus explicaciones

—¿Refugiarte de la tormenta? —Se burló, pero Kyojuro permaneció serio, fijando su intensa mirada contra los orbes misteriosos

—Shinobu ¡Quiero que me ayudes a enamorar a tu hermana!


NA:

Les dejo 2400 palabras como regalo! No prometo actualizaciones seguidas pero sí que haré todos mis esfuerzos por llevar esta obra hasta el final!