~ Fase 15~
En la cuerda floja
La flama de la vela danzaba al son del viento que amenazaba con consumirla.
Shinobu se mantenía con una sonrisa serena, observando detenidamente al varón que comenzaba a inquietarse por el repentino silencio.
«¿Qué pensará?» Se preguntaba el cazador
—¿Caíste de cabeza a medio camino y enloqueciste? —Fue su respuesta
—Así es ¡Estoy loco por tu hermana! —exclamó, pero a ella no le hizo nada de gracia, acercó su rostro peligrosamente al ajeno y le susurró:
—No me vengas con cursilerías, de nada te servirán si me entero que solo estás jugando con mi hermana…
«"Pero si tú comenzaste..."» Le respondió éste para sus adentros, incapaz de formularla en palabras por temor hacia su persona.
Pero Shinobu se relajó y regresó a su puesto, meditando en lo que había dicho por un largo rato, hasta que algo llamó su atención, él estaba tiritando, fue entonces cuando reconoció las gotas de agua que bajaban por el uniforme empapado del cazador
Hizo una mueca, dejando sus pensamientos a un lado mientras le indicaba que se cambiara de ropas para evitar un resfriado.
Rengoku temblaba, no solo por el frío, sino por el silencio y la tenebrosa oscuridad que los rodeaba….y Kocho.
Estar a merced de la chica misteriosa que recién le había revelado lo peligrosa y astuta que puede ser, Kyojuro estaba deseoso por conocer su respuesta.
Porque la necesitaba
Por alguna razón Kanae había comenzado a ignorarlo,sin saber qué le dolía más, si el título de amigo o su desinterés, el rubio era un lío en su mente y por ello ahora caía en las manos de la que inició todo el embrollo.
La azabache esperó pacientemente, los truenos y rayos habían pasado, dejando lugar a una fuerte lluvia, cruzada de brazos y apoyando su espalda contra la pared.
Shinobu maldecía su condición actual, si el pilar hubiese sido más rápido tendría la ventaja, pero todavía cargaba muchas dudas, ella era la que tenía la peor posición en el tablero.
Los pasos la regresaron a la realidad, Kyojuro vestía un yukata azul marino con una toalla alrededor de su cuello.
—Así estás mejor —expresó, separándose de la pared —.Ve a la sala, tengo que hacer algo —informó dándole la espalda
—¿Dónde queda la sala? —cuestionó confuso
—¡Pregúntale a alguna sirvienta! —exclamó señalando a la nada sin detener el paso.
Por fortuna ninguna de las niñas se habían percatado de nada, aún seguían durmiendo plácidamente, Shinobu las cubrió con mantas y se aseguró que todo estuviese en orden.
Preparó una fusión de hierbas y colocó las tazas sobre una bandeja, una vez que llegó a la sala se encontró al rubio, sentado en una esquina observando la lluvia, ella azotó la puerta para llamar su atención, observando burlona el susto que le dio al mayor.
—No hay demonios cerca, no te alarmes —Se sentó a un lado de la mesa, esperando que el joven apenado se acercara.
—¿Qué dices?
—Que seas paciente —alertó —,no estás en posición de pedir algo tan… singular
—Pero si eso era lo que querías desde un principio
—¡Las cosas son tan fáciles ahora! —chilló, dando un golpe en la mesa para contener su furia —.Muchas cosas han cambiado… —confesó con tristeza.
—¿Tu hermana se entero?
Shinobu no respondió
—Lo siento, es una pregunta muy obvia —El joven tomó un sorbo de su té, dando espacio al silencio —¿Por qué?
—¿Disculpa?
—No soy el único hombre entre el cuerpo de cazadores…hay mejores opciones mejor que yo… —Desvió su mirada hacia un lado.
—Vaya, ¿aquí es donde se desmorona tu confianza? Que privilegio tengo —comentó sarcástica —No lo pensé mucho, solo te vi y consideré que tienes mejor actitud y… —Se detuvo, se convenció de que era mejor decir lo necesario
El varón soltó una risa amarga —¿Tan mala actitud tiene Sanemi? pero aún así, no debiste escogerme
—¿Por?
—N-nunca había tenido pareja, el día que vine para "conocer"a tu amiga estaba muy nervioso —Llevó una mano a su nuca, nunca le había se lo había confiado a nadie
—Supiste ocultarlo muy bien —concretó
—Eso es lo que siempre hago —susurró, evitando el contacto visual —.Lo que trato de decir es que no sé cómo tratar con una chica, qué hacer o qué decirle...
—Por eso estás aquí, suplicando por ayuda, ¿Venir bajo una recia tormenta también era parte de tu siniestro plan? —entonó con su fiel amigo; el sarcasmo
El chico esbozó una media sonrisa —La lluvia y los relámpagos fueron detalles extras, la verdad es que el mal clima me tomó a medio camino, tuve que aligerar el paso para llegar.
—Calculaste mal —afirmó, observando las ropas prestadas que éste cargaba —.Llegaste en mal momento
—De verdad me siento culpable por derribar la puerta
—No me refiero a eso —explicó, formando una "x" con sus brazos —,como bien dijiste, Kanae me pilló al fin. ¿Por qué no le seguiste la corriente? —Se cruzó de brazos —.Me esforcé mucho para hacerle ese ramo de flores
—¡Jamás le mentiría a alguien! Mucho menos a tu hermana —respondió ofendido por la propuesta de la azabache.
—Gracias, por tu hermosa honestidad que rompió nuestro lazo sagrado de hermanas
—Eso te lo buscaste tú —aseveró el rubio, Shinobu frunció el ceño.
—Ara, ara, ¿Así es cómo quieres que te ayude? Por mí te puedes ir bajo la lluvia, si te enfermas me aseguraré de tratarte personalmente —Rengoku palideció
—¿Entonce eso es un sí?
—Yo…
Kyojuro la observaba fijamente, era difícil saber en lo que pensaba Kocho, se veía tan serena como si estuvieran sosteniendo una conversación casual. Todas sus esperanzas estaban puestas sobre ella.
—Lo siento… —Dos simples palabras que echaron abajo la montaña de posibilidades —.Es demasiado arriesgado, Kanae fue muy clara ese día… —Bajó su mirada hacia la mesa.
—¡Por favor Shinobu! —suplicó, en un movimiento desesperado tomó ambas manos de la mencionada, se sonrojó, pero más que el contacto de las manos grandes y cálidas del cazador se sorprendió por la frustración plasmada en esos orbes color oro.
Se quedó en silencio unos segundos, pasmada por el resultado tan imprevisto de su malévolo plan que había sido desmantelado, fue en ese momento que la de puntas moradas se convenció que no había nada más desconocido e impredecible que el ser humano.
Siendo ella un claro ejemplo de eso.
—Te puedo brindar consejos si tanto necesitas
—¡Con eso no será suficiente! Necesito que te involucres en esto
—Eres un pilar, si puedes enfrentarte a una docena de demonios nada te cuesta hacer algo con mi hermana y el perro rabioso que la acompaña
—¡Precisamente! Ni siquiera puedo dirigirle la palabra, ella no me permite que se le acerque… —reconoció, bajando la mirada —.Incluso le he enviado varios mensajes, pero hasta ahora no he recibido respuesta… simplemente no lo entiendo.
Shinobu lo miró con lastima, suspiró mientras buscaba palabras de consuelo al hombre que se mostraba desesperado.
—Ya, ya, no es nada grave —Le susurró, a la vez que pasaba una mano por su cabellera —.Es solo que ella está centrada en su relación...eso y que pasó un momento muy vergonzoso por mi culpa… —admitió, tratando de imaginar ese escenario.
Rengoku se encontraba apoyado en la mesa, con sus dos brazos rodeándolo, estaba cansado y confundido, frustrado sin saber qué hacer ahora con esos sentimientos que le oprimían el pecho.
—El tiempo lo resuelve todo…
—Eso me dije a mi mismo y mira dónde me encuentro —Le respondió —.Por favor, ayúdame
Shinobu apartó la mirada —Ya te lo dije, es muy arriesgado, si se entera que volví a hacer otra de mis bromas no me lo perdonará
—¡Lo que yo siento no es broma! —abordó —.Me haré responsable de todo si eso es lo que te preocupa. Pero por favor, te pido que termines lo que empezaste...
Era de mañana, la pilar se levantaba con pereza mientras observaba los rayos de sol que se colaban por la ventana, se estiró y se arregló un poco antes de salir de su habitación.
Mas el sonido de un ave interrumpió su paz, miró con tristeza al cuervo que se posó en su ventana, otra persona diría que era su cuervo, pero a pesar de que el animal no llevara ningún ornamento ella sabía muy bien que no era el suyo.
Era el cuervo de Rengoku.
Por caridad le dio de comer al exhausto mensajero y retiró el mensaje; mismo que arrugó y tiró en la basura en presencia del plumífero que lloraba por el recado que tanto trabajo le costó llevar.
Kanae se sentía mal consigo misma por eso, pero sabía que era lo necesario para alejar a su "amigo" de la ira de su novio.
La mañana avanzaba y ya se encontraba rondando la residencia, hablando con las sirvientas y poniéndose al día con los asuntos del hogar luego de una larga ausencia.
Hasta que vio a su hermana menor, el ambiente se volvió tenso pero Kanae trató de disimularlo con un saludo, pero como siempre, la desconfianza volvía a interponerse entre ellas.
Un breve intercambio de palabras y se fueron por direcciones opuestas, sin embargo, Shinobu la observó de reojo unos instantes antes de doblar en la esquina.
La mayor se retiró a su estudio, tomando el primer libro de medicina que halló para refrescar sus conocimientos, duró así un largo rato hasta que una de las niñas entró al sitio con una taza de té.
—Que lindo detalle —expresó, dejando el libro a un lado de la mesa, observando la taza humeante por unos segundos, la niña llevó ambas manos a sus espaldas, se veía nerviosa.
—Yo..hem… —La pequeña suspiró, como si llamara al coraje que tanta falta le hacía —.Hoy llegó un mensaje —dijo al fin, la pilar se inclinó, apoyando el rostro en su mano —.Viene una visita esta tarde…
—Sí, lo sé, ¿por eso estás tan nerviosa?
La pequeña la miró con asombro —¿Y-ya lo sabía?
—Así es, esta tarde vendrá San—Fue interrumpida por la otra
—Y el pilar de la flama.
Ella quedó en shock —¿Qué? —De inmediato se levantó y fue a su habitación en dirección a la basura, se molestó consigo misma al verla vacía, ella y su obsesión por la limpieza le habían jugado mal.
«¡Eso era lo que me había escrito en el mensaje! » Concluyó, llevando ambas manos a su cabeza.
«¡¿Porqué justo hoy!? »
—Hermana… —Una voz se escuchó detrás —,¿Qué pasa?
Ésta suspiro, dejándose caer en el suelo, alarmando a Shinobu que fue hasta ella —¿Porqué los hombres son tan inoportunos?
—No lo sé, ¿Genética? —apartó el sarcasmo por unos instantes —¿Por qué?
—Hoy vienen dos; Sanemi y Rengoku
—¡¿Hoy!? —exclamó, la menor dio dos pasos hacia atrás de la sorpresa —¿Me estoy perdiendo de algo? ¿Por qué los invitaste?
—No lo hice —añadió la mayor —.Al menos no a Rengoku, Sanemi y yo hemos planeado una...una cita para hoy.
Shinobu se mordió la lengua para no decir alguna imprudencia, observó la habitación un rato hasta que decidió romper con el silencio — ¡Creo que todavía hay solución! ¡Préstame a tu cuervo! Si le escribo ahora puede que lo lea a medio camino.
Sin pensarlo, Kanae hizo caso, aunque en el fondo algo le decía que era muy tarde, no estaba de ánimos para contradecirla y tal vez, esto ayudaría a restaurar la confianza perdida.
Shinobu corrió a su escritorio, con el cuervo en su hombro, miraba con tristeza como el blanco de la hoja poco a poco se iba manchando con la tinta, con el triste mensaje de una visita cancelada.
«Lo siento mucho» Pensaba por no ser de ayuda, y peor aún, por saber que Sanemi iría a la residencia.
¡Hola! Quiero hacer este apartado especial ya que últimamente he recibido mucho apoyo en esta historia y la verdad es que estoy muy contenta por eso :D muchísimas gracias a todas esas personitas que se toman tu tiempo para dejar su valioso RW que me animan a continuar escribiendo, el saber que disfrutan de esta pareja que la considero con mucho potencial 7u7 es muy preciado para mí.
Sin más, haré lo posible para actualizar lo más pronto que pueda :D de verdad ¡GRACIAS!
