~Fase 25~
Inquietud
La chica tomaba un sorbo a su té para procesarlo todo, Shinobu parpadeo varias veces tratando de seguir el largo relato.
A su lado su hermana comía a pequeños bocados, agradeciendo el silencio luego de una larga charla, la menor alzó ambas cejas.
—Fue muy turbulenta la misión —expresó, refiriéndose a todo el episodio por el cual la pilar tuvo que pasar —,pero tu misma estiraste el asunto —Hizo un ademán de que le restaba importancia.
—Me hubieras dicho y hace tiempo que lo habría sacado de la casa.
—Eso no es correcto —interrumpió ella, llevando el bocado a su boca —,y no hablemos mas de eso, ese no es el asunto aquí.
La contraria se cruzó de brazos —Me alegra que al menos dieras el primer paso para terminar con este drama, ya me parecía extraño las miradas entre ustedes —abordó, con una extraña mueca en su rostro
—¿Hum? ¿Qué tienes?
—Es que no te imagino fingiendo un desmayo —Estalló en risa al terminar, el rostro de Kanae se puso rojo de la vergüenza.
Pasó un largo rato antes de que la otra se calmara, mientras, ella comía lo que quedaba del plato.
—¿Y? —volvió a decir, limpiando las lágrimas que bajaban por su mejilla —¿Por qué le diste tanto tiempo? Este tipo de cosas hay que terminarlas rápido
—Es que no sé…
— ¿Cómo que no sabes? Rengoku está esperando por ti y todavía estás dudando ¡Vete con él!
—Eso es lo que querías en un principio ¿O me equivoco? —reveló, acomodando los platos sobre la bandeja, la otra se quedó callada y la acompañó a la cocina.
Eran altas horas de la noche y toda la casa estaba en silencio, dejó las cosas sobre la mesa y se devolvió con su hermana que la acompañó hasta su cuarto
—Como sea, debes descansar y trata de no pensar mucho en eso, tienes tiempo para meditarlo cuidadosamente —Le aconsejó, la pilar asintió y Shinobu cerró la puerta.
No obstante, apenas dio dos pasos escuchó la puerta abrirse nuevamente, la mayor se asomaba y antes de que pudiera preguntarle le dijo
—Antes de que se me olvide, si ves a Tomioka no lo tortures mucho, él fue de mucha ayuda cuando estuve en ese sitio —precisó, la otra hizo una mueca de desagrado.
—No esperes mucho, hermana —dijo ésta a modo de despedida
En toda esa semana Kanae se centró en su recuperación, no pasó mucho para que comenzara a hacer sus prácticas habituales.
La sede sabía la situación por la que había pasado (La misión en sí) así que fueron comprensivos con ella y le dieron días de descanso, aún así, la de cabellos largos ya se estaba hartando de estar mucho tiempo sin hacer anda y la situación con su novio la tenía confundida en cierta manera.
No le decía nada a Shinobu porque sabía de sobra las respuestas que ésta le daría, trató de calmarse con la ayuda del té que se había echo hace poco, era cerca del mediodía, y en medio de su reflexión una idea llegó a su cabeza.
Rápidamente buscó tinta y papel, quería saber sobre Rengoku, escribió algo breve, su cabeza era un desastre así que se centró en lo más importante, de lo contrario su pobre cuervo caería por el peso de las tantas hojas que escribiría.
En cuestión de minutos, el mensajero se elevaba por los aires, la chica lo observó hasta que desapareció en la distancia, juntó sus manos, estaba nerviosa, el plazo terminaría dentro de poco y no sabía cómo terminar de la mejor manera, pensó en Sanemi y por todo lo que habían pasado.
Lo conocía mejor que nadie y sabía que no importaba con cuánta delicadeza tratara el tema, no lo tomaría bien.
Pasaron las horas y el sol se ocultaba en el horizonte, los últimos rayos de luz poco a pocos iban dejando espacio a la oscuridad.
Las chicas de la residencia hacían sus ultimas tareas, Kanae limpiaba el sudor que bajaba por su rostro, ya había entrenado lo suficiente, era hora de un relajante baño.
Guardó todo y mientras iba de camino escuchó un aleteo cerca, al voltear se encontró con un cuervo, al principio pensó que era el suyo, pero se sorprendió al ver que no era así.
Tomó la hoja y al abrirla notó que era un mensaje del rubio, se asustó ante la rapidez con la que le había respondido, pero al prestar más atención se percató que no era así.
El mensaje no tenía nada que ver con lo que había escrito, luego recordó que ambos vivían a una distancia considerable, posó su vista en el animal, el pobre respiraba con dificultad, ella en un acto por ayudarlo extendió su brazo.
No lo pensó dos veces para posarse, agradeciéndole por su consideración.
La chica sonreía sin notarlo, quería ver al rubio, pero no era el momento, además, él tendría sus propios asuntos y no quería importunarlo.
Así, pasaron los días en los que meditaba sobre cómo debía tratar la situación y antes de que pudiera notarlo la semana había pasado.
Esa mañana ella estaba más nerviosa que de costumbre, Shinobu sabía eso y por ello le había servido un té de hierbas para que estuviera calmada, pero eso no fue de mucha ayuda.
Desde ese día no había tenido noticias del rubio, se entristeció pero sabía la responsabilidad que acarreaba ser un pilar, de seguro el joven estaría entrenando o cumpliendo una misión lejos de allí.
La tarde avanzaba y ella decidió arreglarse un poco, se colocó un kimono lila con detalles blancos y arregló su cabello.
Los toques en su puerta la hicieron voltear a esa dirección, él había llegado.
Sentía sus pies pesados, el camino hasta la sala se le hizo eterno, al deslizar la puerta lo vio, sentado en la mesa con su cara de pocos amigos, ambos estaban tensos.
Éste le hizo unas preguntas básicas, si ya se había recuperado por completo, ella asintió y se sentó frente al recién llegado.
—No hablemos más de eso —expresó ésta, el otro se quedó callado —,debemos hablar sobre nosotros, para eso estás aquí…
—Pero ya estás bien —interrumpió éste —,todo este asunto es porque no estabas en buen estado
—¿Cómo? —cuestionó sin creer lo que escuchaba —,es cierto que me sentía un poco débil en ese entonces pero tampoco es que tuviera un problema mental —Se defendió, pudo notar al chico tragar grueso
—Sé que debes tener muchas preguntas y por eso yo —hizo una pausa —,decidí que hoy iba a ser franca contigo
—Espera...¿Esto es una broma? Sabes que no me gustan
—Es mejor afrontar la realidad —continuó, ignorando el comentario —,a este punto ya te debiste dar cuenta
—Kanae, mírame
La mencionada no hizo caso, mordió su labio inferior lista para lo que se venía —Escucha bien, han pasado muchas cosas últimamente y pensándolo mejor...lo nuestro no puede continuar
Ella no se atrevía a mirarlo, las hojas siendo mecidas por el viento fue lo único que se escuchó en esa enorme sala por unos segundos, se sentía en paz consigo misma, por fin, luego de mucho meditar lo había dicho.
Sentía que se había quitado un peso de encima, el golpe contra la mesa la obligó a verlo.
—¿Estás jugando conmigo? —Éste no podía creerlo, se escuchaba confundido, pero la azabache lo miró a los ojos y negó
—Ya no es lo mismo, además, a mi me gusta otro chico…
Un fuerte manotazo a la mesa derribó la taza de té, el líquido se esparcía por una de las esquinas, el albino era presa de la ira, no podía creer lo que escuchaba.
La joven se retiró un poco, sabía que éste no se lo tomaría bien así que debía permanecer firme.
—¡No me jodas! —exclamó levantándose de la mesa —¿fue el inútil de Tomioka verdad?
—Actuando así no lograrás nada, yo- Un fuerte agarre en sus hombros detuvo sus palabras —.Suéltame, me estás lastimando —ordenó, pero el chico hizo caso omiso
—Tú no puedes dejarme —Le susurró —,luego de todo lo que hemos pasado…¡No es posible!
La pilar iba a responder, pero una voz masculina se le adelantó —No deberías tratar así a una dama —El recién llegado tomó de la muñeca al otro, aplicando tanta intensidad que éste tuvo que soltarla
—¡¿Rengoku!? —La joven no podía creerlo, el mencionado la miró unos segundos y luego se colocó frente a ella —,no podía dejarte sola en esto —confortó mirándola de reojo.
La azabache no podía procesar lo que estaba pasando, ni siquiera lo sintió llegar, pero aquella escena no duró mucho, el otro cazador no tardó en atar cabos.
—Ya veo…así que eras tú —su voz arisca puso los pelos de punta a la joven, ésta colocó sus manos en la espalda del rubio —,desgraciado, de seguro le lavaste el cerebro
—No pienso discutir contigo, respeta la decisión de Kanae y vete.
—¡No me des órdenes! No tienes autoridad aquí —chilló éste, llevando su mano al mango de la katana, Kyojuro hizo lo mismo
—¡Ya fue suficiente! —La joven se colocó a un lado —,no es necesario pelear —Miró al albino —,esto ya se acabó Sanemi —dijo entre lágrimas —,sé que debes sentirte de lo peor, fue mi culpa por no darme cuenta a tiempo y… —hizo una pausa —,perdón por hacerte pasar todo esto, te pido que te retires.
Éste quedó estático unos segundos, luego relajó su postura, llevó una mano a su rostro, balbuceando unas palabras sin sentido.
Un fuerte sonido alertó a todos en la residencia, el pilar se había abalanzado sobre el rubio con la intención de molerlo a golpes, su fuerza era aterradora, formando agujeros en la madera cada que Rengoku lograba esquivarlos.
—¡Desgraciado! —exclamó sin detener su ataque, el otro logró atrapar su puño, apenas podía contenerlo usando ambas manos, todo pasó muy rápido, su visión se nubló y sintió un fuerte ardor expandirse por la mitad de su rostro, escuchó una voz lejana llamándolo, con las pocas fuerzas que pudo observó a Kanae con rostro de preocupación y a Sanemi cayendo de costado.
Los quejidos alertaron a una de las niñas que corrió a buscar a la mayor, mientras, el rubio trataba de recordar lo que había pasado, no sentía la mitad de su rostro.
Llevó una mano hacia su cara y sintió la textura de las vendas, en su mente ya todo comenzaba a tener sentido, escuchó los pasos apresurados que se dirigían hacia su camilla.
Al retirar la tela observó el rostro de su amada, su semblante era de agobio, se sintió mal consigo mismo por hacer que la joven terminara en ese estado, ella se acercó y tomó sus manos, las lágrimas bajaban por su rostro pero éste hizo el esfuerzo de sonreír.
La azabache trató de imitar su acción, aunque el rubio apenas le salió una mueca, era normal considerando que la mitad de su rostro estaba vendado.
—No llores, esto no es nada —habló a lo bajo, limpiando las lágrimas de la joven con la yema de su pulgar.
—No debiste —expresó, se veía arrepentida —,yo fui la causante de que estés así, ambos, nunca debí-
—No digas eso —interrumpió, fuiste muy valiente tratando de hablar con él a solas, no quería dejarte con toda la carga, yo tuve la culpa por ser tan imprudente —sonrió —,pero no me arrepiento.
—¿Sabías que te tenía rabia desde que te metiste en nuestra cita? —recordó ella, acariciando la mano del varón
—Ya se desquitó entonces —volvió a reír, quería soltar una fuerte carcajeada pero no estaba en condiciones, la chica lo miró con lástima, luego sonrió, lo bueno era que el rubio se lo tomaba todo con humor
El sonido del vaso contra la mesa interrumpió la conversación, Shinobu se cruzó de brazos y los miró
—Ni siquiera le brindaste agua, el pobre debe tener la garganta seca —indicó, Kanae se disculpó por su descuido, pero Rengoku le dijo que no se preocupara, éste ingirió el líquido y se sintió mejor.
—¿Cómo está él? —Cuestionó la mayor, la de puntas moradas hizo una seña, no estaba segura de sacar el tema con Kyojuro cerca, pero su hermana le hizo un ademán de que no importaba.
—Con ayuda de unas sirvientas lo llevamos a la enfermería,el sonido alertó a todos en la casa, temía que esto pasara pero —Hizo una pausa y observó a un punto inexistente—,no pensé que fuera tan estúpi...salvaje —Se corrigió. —Lo importante es que te liberaste de esta carga —expresó, colocando algunas medicinas en la mesa
—Es para aliviar el dolor —Le indicó al hombre —,les receté la mismas a Sanemi, le diste un buen golpe, el pobre pasará muchas horas inconsciente —Miró con orgullo a su hermana, ella esquivó su mirada de la vergüenza —,les deseo lo mejor a ambos —soltó para darse media vuelta y retirarse
Los dos pilares se observaron en silencio, no era incómodo, las palabras sobraban en ese momento, Kanae pasó sus manos por los cabellos alborotados del otro.
—¿Entonces todo terminó?
—Recién empieza —Soltó ella, ambos rieron sabiendo a qué se referían —,pero primero… —Se inclinó hacia él, apoyando su mano a un lado de su cabeza, el varón se tensó, no estaba preparado para esto pero prefirió no decir nada, cerró sus ojos, esperando el beso que nunca llegó.
Al abrir nuevamente sus ojos se encontró con la mirada traviesa del a joven —,lo esencial ahora es tu recuperación —indicó, pasando la mano por su rostro, en este punto Kyojuro estaba rojo como un tomate.
Había pasado un mes desde ese fatídico día, claro que la chica no permitió que pasara nada más luego de esas palabras, apenas había roto con su antigua pareja y quería esperar un poco antes de avanzar en su nueva relación
Amaba todo de Rengoku, pero sobre todo su comprensión, éste le dijo que estaba de acuerdo y permaneció en reposo unos días, ese día había llegado de una misión y necesitaba descanso
Sanemi se quedó por dos días después del alboroto que había hecho, en esos días la pilar se retiraba del lugar para no encontrárselo, ya que Shinobu insistió en que debía reparar los agujeros que había hecho en el suelo.
No sabía con qué lo había amenazado, lo que sí fue cierto es que el cazador arregló el desastre, de mala gana, pero lo hizo.
—¿No te cansas de sorprenderme? —cuestionó ella, recostada en el pecho del rubio, éste la rodeó con sus brazos mientras ella observaba las hermosas rosas rojas que le había llevado.
Ese día tenía planeado entrenar y ayudar con algunos deberes en la casa, pero su visita sorpresa entorpeció sus planes, el sonido de los pájaros y las hojas al compás del viento les brindaba una tranquilidad inexplicable.
Ambos observaban en silencio el atardecer, los colores en el firmamento que siempre le recordaban al joven que tenía a su lado, Kyojuro apoyó su cabeza en la de la azabache, ella aprovechó para brindarle un fugaz beso en la mejilla.
El rostro del recién llegado se tornó de un vivo carmín, ella sonrió, el sol despedía sus últimos rayos y pronto los pequeños luceros aparecerían en el cielo.
—Y pensar que todo esto fue gracias a Shinobu —habló, haciendo memoria de meses atrás, éste le dio la razón —,un día de estos deberíamos agradecerle. ¿No crees?
—Después, pero por ahora estoy feliz de tenerte aquí —respondió, la azabache dejó a un lado las flores para abrazarlo, éste depositó un beso en su frente.
—Kanae…
—¿Hum?
—¿Quieres ser mi novia? —La chica sonrió, era absurdo que se sintiera nerviosa, pero no podía evitarlo.
—Sí, te amo Kyojuro —respondió, juntando sus labios en un tierno y delicado beso que ambos amantes anhelaban hacía mucho tiempo.
FIN
No lo puedo creer, pero tengo la obligación de decirles que Jugada Encubierta llegó a su fin :,) me siento extraña al marcar del final de esta obra que me llevó años
Aparte aprovecho para agradecerles a ustedes, cada comentario y voto fue el que me impulsó a ponerle punto final a esta historia, ya que tuve varios altibajos e incluso si no fuera por ustedes hubiera cancelado la obra dejándola en el olvido.
Todos los multishipper sabrán cómo es la situación en el fandom de Kimetsu, aunque comencé el proyecto por iniciativa propia el apoyo que recibí a medida que avanzaba superó mis expectativas, por ello hago énfasis en ustedes mis queridos lectores 3 cada uno de sus comentarios me animaba y algunos me hacían reír XD pero nunca me cansaré de agradecerles.
Además, con el tema de la tercera guerra mundial quería al menos dejarles el final para no dejarlos con la duda :v
Sin más, me despido y espero que me apoyen en mis otras obras, que si bien, voy a tomarme un descanso de Kimetsu para aportar mi grano de arena en el fandom de Tokyo Revengers
(Que por cierto, ya publiqué un fic sobre Koko, pasen a leerla, se llama Prisionera del Recuerdo)
Que pasen un/a feliz día/noche y les deseo muchos éxitos :D
Bye bye~
