ACLARACIÓN:ESTE CAPITULO ESTA DEDICADO HA ORIHIMEKO-CHAN POR LA HERMOSA PORTADA QUE NOS HA HECHO
Capítulo 4: Dios es testigo que se portó bien.
La princesa abre los ojos, se siente cansada todavía. Cada día que duerme más sin preocupaciones, más agotada se siente. Debe ser algo de su mente ahora que ya no debe estar peleando por vivir.
Se da cuenta que está sola en la cama. ¿Habrá Ichigo salido en una reunión de emergencia? ¿Debería ir? Pero esta tan cansada.
Se queda dormida nuevamente. En la almohada de Ichigo y tranquila con el aroma de él.
Abre los ojos de nuevo y a los dos minutos después ve entrar a Ichigo lanzando la capa por la mesa.
—¿Ichigo?— Murmura bajo mientras se frota los ojos.
—¿Has dormido bien?
—¿Ya es de día?
—Aun falta una hora para que amanezca — Explica mientras la ve ponerse de rodillas en la cama mientras se frota los ojos.
La princesa asiente y lo ve, sorprendiéndose.
Ichigo se ve taaaan... distinto. Como esa vez que vio al Duque Pepe pero multiplicado por cien. Aquello le quita el sueño, parece... parece en ese momento el Emperador que escuchaba en el palacio, el temido soberano que es la pesadilla de sus enemigos.
—¿Estás bien?
—Sí... lo siento, estaba preparando los detalles finales. — La chaqueta militar cae a la cama. — Después del almuerzo iras a la reunión a contarnos las entradas secretas al palacio.
—¿Eh? Cla-claro... — Se pone de pie. — Te dejo que duermas, debes estar agotado.
—No es necesario.
—Pero...
—Anda, puedes dormir otro poco. Les dije a Hinako y a Richiro que nos deje dormir más... sé que estas cansada.
Ella sabe que no tiene caso insistir y dormir más horas le vienen de fabula. Le da la espalda como siempre en su rincón y escuchar cómo Ichigo termina quitándose la ropa y su cara se pone rojo al sentirlo sentarse en la cama colocándose los pantalones de pijama. Su corazón late rápido nuevamente por cómo levanta las pieles para meterse a dormir.
—Descansa, Su... Ichigo.
—Tú también Orihime.
No sabe si él se habrá dormido pero ella sí, al instante como siempre.
Una vez es consciente de la realidad otra vez, percibe que se había quedado con el cuerpo mirando a Ichigo y él hizo lo mismo...
Como si se buscasen.
Se ruboriza mientras lo mira, luce distinto a lo que muestra en público, se ve… más relajado.
Su cuerpo se tensa en automático al verlo abrir los ojos y se cohíbe como un cervatillo temeroso de ser atacada.
—Bu-buenos días…
—Deben ser tardes ya... — Gruñe y ella le da la razón apenas se acuerda de lo que hablaron antes. — Deberemos comer rápido para la reunión.
—S-sí…
Ichigo la mira al percibirla tensa y se preocupa. De seguro le debe costar mucho estar tan cerca dé un hombre por motivo justificado, que no se puede imaginar lo difícil que le debe ser compartir cama con uno.
Y con lo que casi le hacen…
—Orihime.
–S-s-… ¿Sí?
—¿Solo… solo has tenido experiencias negativas? En besos me refiero.
—Eehh... — Su cara arde. Al no ser capaz de hablar por los nervios, asiente.
Ichigo asiente también, entendiendo más su miedo instantáneo
—No siempre es algo malo... no es malo un beso... o que te den cariño...
—Lo sé... espero encontrar a ese alguien un día... ya sabe, cuando vaya al norte será una vida nueva y de seguro también me enamorare.
No debería molestarle, pero lo hace. Y mucho. ¿Por qué? Ella, más que nadie, se merece la felicidad y que alguien la respete y ame por quien es.
Pero... ¿Por qué no él?
—Orihime...
—¿Sí?
—Quieres… ¿Quieres que te...?
—¡A levantarse!— Hinako entra contenta a la carpa. — ¡Ya no pueden seguir holgazaneando! Hay muchas reuniones y llegaron las ropas de Orihime.
Ichigo responde con un gruñido casi animal que asusta a la princesa. Parece que va a matarla en cualquier momento. ¿Pero por qué? Hinako sin embargo no le preocupa su mal humor, solo le reprocha que ya no fuera un niño y que debe trabajar si quiere acabar la guerra de una vez y volver a casa.
—Veamos Orihime que te han traído.
Hinako obliga a ambos ponerse de pie y arrastra a Orihime con ella a la esquina de la carpa, donde un enorme cofre de madera les esperaba.
—Mira todos estos vestidos Orihime. —Saca varias telas una tras otra, cada una tan hermosa como la anterior. — ¿Cuál quieres usar?
—Creo que cualquiera está bien. —Dijo de forma despreocupada.
—¡Por supuesto que no! —Hablo escandalizada—Te presentarás ante todos los generales, es esencial que des una buena imagen.
—Pero...
—Pero nada, buscaremos el vestido adecuado y te verás preciosa.
—Tengo curiosidad de saber cómo consiguió esto tan rápido. —Pregunta una confundida Orihime.
—Le encargué a una caravana con provisiones que los consiguiera cuando pasaron por Hinagiku. —Ichigo se acerca tras ellas totalmente vestido. Usaba una casaca militar oscuro con varias medallas en el lado derecho de su pecho, pantalones a juego, y un abrigo grueso negro para el frío. ¿En qué momento se había cambiado la ropa? — Hubo algunos problemas pero obtuvimos el control de la ciudad.
—¿Y de ahí sacaron los vestidos?
—Botín de guerra de los nobles corruptos. — Ichigo se encoge de hombros. — Esperare afuera. — Informa mientras salía.
—Muy bien Orihime, este será perfecto. Ahora hay que arreglarte. — Sonríe oscuramente la mujer y la princesa tiene un mal presentimiento. — Serás la más deslumbrante en la reunión.
Ya había pasado una hora e Ichigo estaba harto ¿Qué les llevaba tanto tiempo a esas mujeres? Solo debía ponerse un vestido, no hacer la tela desde cero.
—Majestad, ya están todos los generales en la reunión, solo lo esperan a… ¡¿Usted?! — Lo último se le escapa al pobre hombre en un grito en cuando percibe el aura de molestia alrededor de él.
—Diles que iré en seguida. — Dijo harto de la situación e irritado. — Voy a entrar a ver en qué tardan tanto. — Ichigo se pone de pie y se acerca a su carpa, estaba a punto de abrirla pero Hinako le gana, se ve totalmente feliz. — ¡Ya era hora! ¿Qué les tomo tanto tiempo?
—Tranquilo muchacho. —Lo calma Hinako. — La belleza lleva tiempo, te gustará el resultado, confía en mí.
—Era solo ayudarla a ponerse un vestido, ¿Qué tanto hicis-…? — Ichigo se queda mudo en el momento que Orihime se deja aparecer, detrás de Hinako.
Se veía preciosa. Lleva un vestido color azul con destellos blancos, como si fuese estrellas; no hay tirantes, pero una parte del corpiño era blanco en la mitad de los hombros hasta el inicio de su escote; ajustado al pecho con un dobladillo que la hacía verse bellísima y suelto en la falda; usa un chal transparente que brilla como el cristal. Hinako la había peinado de tal forma que tenía una media trenza y su cabello se veía más esponjoso, colocó una tiara de diamantes rosas y blancos y el oro que las sostenía había sido trabajado de tal forma que parecían pequeñas hojas de flores. Además que la había maquillado muy levemente, al parecer sus soldados habían enviado las cosas que creían cualquier dama requería.
—¿Qué tal? Mi niña se ve preciosa ¿Cierto? Estoy muy orgullosa del arduo trabajo que pasamos. —Exclama Hinako, parecía una artista mostrando su obra maestra
—Ya estoy lista majestad. — Niega Orihime con la cabeza rápidamente y corrige. — Ichigo… ¿M-m veo rara? — Murmura apenada y los sirvientes no pasaron por alto que lo había llamado por su nombre de pila.
Ichigo no podía emitir palabra alguna, la imagen de Orihime no salía de sus pupilas, no fue hasta que Richiro carraspea un poco que el emperador reacciona y se acerca a la joven extendiendo su mano hacia ella.
—Luces absolutamente preciosa, mis generales y demás caerán encantados ante ti. —La halaga sinceramente y Orihime le sonríe mientras toma su mano.
Al verlos los soldados tenían la boca abierta cuando se fijan en la princesa de la mano de su emperador, ya la habían visto hace unos días pero con esas hermosas ropas realzaba más su belleza y tenían cierta envidia a su señor.
Orihime podía sentir las miradas sobre su persona, así que inconscientemente se apega más a Ichigo, quien aferra su agarre y les da una leve mirada a sus hombres, dando la orden indirecta que volviesen a lo que sea que estaban haciendo, cosa que todos captaron y regresaron a sus labores como si nada hubiera pasado.
La carpa donde se llevaría a cabo la reunión era donde había sido llevada el primer día, traga hondo y en el instante que les dieron al entrada, las miradas de todos se posaron sobre Ichigo y ella. Debía recordar que frente a los generales y demás superiores militares debía seguir con la formalidad real, no quería que pensaran que le faltaba al respeto a Ichigo.
Todos los presentes hombre y mujeres se pusieron de pie al ver entrar a su monarca junto a la princesa.
—Pueden tomar asiento, todos. — Ordena Ichigo, acto seguido todos obedecieron y volvieron a tomar su lugar. —Princesa. — Él tomo la silla a su lado y la recorrió para que la princesa tomara lugar cerca de él, Orihime entendió y enseguida permitió que él la pusiera cómoda
Ichigo después toma asiento en la silla más grande en la punta de la mesa, que no hay duda que es la suya propia, y toma la palabra.
—Como todos saben, llevamos la ventaja en esta guerra, pero no hemos podido pasar la barrera de Aslath y el castillo de Rikka está fuertemente custodiado en la ciudad capital Shun'o. —Todos los presentes asintieron en perfecta sincronía, notó Orihime. — Sin embargo la quinta princesa Orihime Inoue aquí presente nos ha dado el punto más vulnerable de la barrera para poder tomar la ciudad de Asher sin problemas… ¿Cuándo estaremos listos para atacar?
—Si su majestad nos da dos días, podemos arreglar todo para el ataque. — Habla Soifong, una de sus capitanas más fuertes.
—Muy bien, les concedo el tiempo.
—Y-yo quisiera agregar algo… si su majestad lo permite. — Habla Orihime.
—Adelante princesa. — Ichigo le otorga la palabra.
—Si van a atacar la ciudad de Asher, necesitaran una rompe almas. — Esto deja a los demás curiosos. — La barrera se forma de cuatro piedras espirituales, la que está en el sector b2 fue hecha con un alma muy débil, muy pocos lo saben, pero esas piedras se rompen con una cuchilla bañada en magia negra.
—Por suerte para los presentes, tengo una de esas. — Un hombre rubio sonrió mientras abría un abanico. — Y por suerte traigo una conmigo.
—Claro, suerte Urahara Kisuke. —Responde SoiFong sarcásticamente.
—Por favor no seas desconfiada pequeña SoiFong, sabes que te aprecio por ser la alumna número uno de mi linda esposa. —Dijo Urahara en forma melosa.
—Deja de hablarme así o te daré una patada en los huevos. — Gruñe la mujer, enseñando los dientes.
—Ya basta ustedes dos. —Declara Ichigo seriamente.
—Sí, señor. — Respondieron ambos.
—¿Y? ¿Qué haremos con el castillo? —Pregunta Hirako.
—Si van a tomar el palacio de Rikka y obligar a mi padre entregar la corona deben entrar por aquí. —Orihime señala una parte del pueblo.
—Ese es el cementerio, princesa Orihime. —Habla el emperador.
—Lo sé, la tumba del primer rey de Rikka está conectada con el palacio, también me asusté cuando salí por ahí la primera vez. — Sonríe tímidamente ante el recuerdo. — Sin embargo tiene un candado grueso que habrá que romper, nunca pude salir y volví al palacio.
—Y el cementerio está a las afueras del pueblo y cerca del bosque que da a la frontera que colinda con Fullber. —Habla Hirako mientras se frota el mentón. —Muy conveniente.
—Estoy segura que algún antepasado mío lo hizo con buena intención. —Trata de aligerar la tensión Orihime.
—¿Y dónde están las demás entradas mujer? —Habla Kenpachi, Orihime se sorprendió al verlo en persona, era bastante alto e intimidante con sus cicatrices y ese parche en el ojo. Se pregunta que le había visto la doctora Unohana para casarse con él.
—Hay más entradas en todas estas zonas. — Apunta varias localizaciones en el mapa. — Pero si quieren llegar rápido a mi padre, las mejores son las cuevas del bosque del laberinto, la entrada en el cementerio y otras tres entradas en la montaña de pico del cuervo.
—¿Las otras no sirven? — Pregunta Ichigo curioso.
—Si funcionan pero llegarían a zonas donde están los sirvientes o muy lejos de la sala donde mi padre tiene sus… eh… reuniones.
—¿Qué clase de reuniones? — Pregunta Renji.
—Si es posible no quisiera responder.
—Creí que nos diría toda la información que tenía. —El pelirrojo arquea una ceja.
—S-se las estoy dando. —Murmura muy apenada. —Es solo que es vergonzoso decirlo.
—Pues yo también quiero saberlo. — Kensei, otro de los generales de Ichigo, toma la palabra.
—Uhmm, no es algo que les afecte a ustedes, de verdad.
—Pues podrían ser reuniones para contraatacarnos, debemos ser prevenidos.-Hablo SoiFong.
—Ya es suficiente. — La orden directa y fría de Ichigo consigue el silencio absoluto. El tono helado provoca que un escalofrío recorra la espalda de Orihime. — La princesa está cooperando y dándonos la información, castigaré cualquier hostigamiento hacía su persona.
—Agradezco la amabilidad de su majestad. — Habla Orihime bajando la cabeza. — Pero si desean saberlo… bueno… es… d-donde mi padre tiene sus fiestas y orgías. — Admite por fin, avergonzada.
La cara de todos era digna para una pintura mientras Orihime quería morirse de vergüenza.
—¿Están todos satisfechos? — Cuestiona el emperador con molestia.
—Sí, lo lamentamos princesa. —Responde Renji seriamente, aunque se le nota apenado.
—No se preocupe. — Dijo ella quitándole importancia.
—Entonces haremos lo siguiente. — Ichigo, con seriedad, empieza a explicar las ideas para el ataque.
Ya quería ir donde Quirge y torturarlo lentamente.
El plan era simple: tres escuadrones completos de más de veinte mil hombres se apostaría en las puertas de Rikka y cerradas cercanas. Otros cuatro escuadrones de dos mil de los mejores soldados entrarían al palacio por las entradas que Orihime les había mostrado y tomarían a los nobles y al rey por sorpresa. Cómo las salidas estarían bloqueadas quedarían atrapados como ratas sin salida, ahí se le obligaría al rey entregar su corona e Ichigo lo arrestaría, aunque todos sabían que éste pensaba matar lentamente a aquel tirano.
Después de estar más de tres horas planeando y organizando, Ichigo disuelve la reunión y sus generales y capitanes se separaron para reunir sus tropas en el día indicado.
Orihime suspira cansada y se deja caer en los suaves almohadones cerca de Ichigo.
—¿Feliz? — Pregunta Ichigo en lo que leía algunos papeles y firmando.
—Me siento liberada, pero me sentiré aún mejor cuando haya tomado la corona de mi padre, entonces podré ir por Rena y hacer una nueva vida.
—¿Rena? — Ichigo levantando la vista un momento.
—Es mi hermanita, la más joven de todas nosotras. — Responde la princesa. — Tiene solo un año y apenas está aprendiendo a caminar.
—Supe que habías dejado una hermana oculta, pero no sabía que era tan pequeña.
—Sí, la he cuidado desde que era una recién nacida.
—¿Y su madre? — Extrañado.
—En cuánto nació la abandonó, no le importó dejar a su hija atrás. — Pocas veces Ichigo la escucha hablar con molestia y eso ya es suficiente en captar su atención. — Era una noble de bajo rango a las afuera del país, en el campo. Parece que quería obtener algún favor de mi padre siendo su amante, pero al embarazarse él tomó a otra concubina y la olvidó. En cuánto estuvo lo suficientemente fuerte después del parto hizo las maletas y se fue. — Explica mientras sus dedos juegan con la tela elegante del vestido e Ichigo descubre que se está imaginando que es el cuello de aquella noble y que está torturando. — Fue difícil encontrar a una nodriza para Rena, no confiaba en nadie. Pero una de las aldeas se ofreció y le encargue vigilarla, le jure que volvería por ella cuando resolviera esto.
—Ya veo. —Ichigo deja la pluma con la que escribía y la miró. — Te prometo que pronto te reunirás con ella.
—Lo sé, yo confío en Ichigo. — Sonríe y el hombre deseo capturar esa sonrisa para siempre en un cuadro, su corazón latió fuerte cuando le escucho decir que confiaba en él.
—Corresponderé tu confianza entonces.
—Tal vez deba ir a ayudar a Unohana. — Habla al tiempo que se pone de pie.
—Espera. — Ichigo hace lo mismo y se acerca a ella. — ¿Puede concederme algo de su tiempo, alteza? —Bromea un poco.
—Por supuesto, su majestad. —Orihime le sigue la corriente tras una leve risita.
—Hay algo que quisiera mostrarte. — Ofrece su brazo y Orihime lo tomo.
Salieron de la carpa tras la orden de Ichigo de no ser molestado y que prepararán su corcel ya que tomaría parte del día libre con el fin de charlar "asuntos importantes" con la princesa Orihime. Ella no dijo una palabra pero tan solo se dejó guiar por el hombre.
—Su caballo majestad. — El corcel de crines negras relincho cuando vio a su amo y Orihime lo vio admirada.
—¿Es suyo? —Pregunta ella encantada.
—Sí, su nombre es Mugetsu. — Con un gesto ordenó al soldado retirarse y dejarlos solos.
—Es precioso ¿Puedo tocarlo? — Tímidamente se va acercando al animal.
—Es un poco huraño, pero no debería haber problema. —Ichigo toma la mano de Orihime entre las suyas y con cuidado la acerca al equino el cuál relincho nuevamente y Orihime no pudo evitar moverse. —Tranquila, si estás nerviosa él lo notará.
—S-sí. —Dice mientras trata de calmarse, finalmente su mano puede tocar el hocico del animal y lo acaricio, estaba suave y bien cuidado. —Es tan suave… y se nota que lo han cuidado con mucho cariño.
—Bueno, gracias. — Responde Ichigo. — Me encargo de mantenerlo lo mejor posible.
—¿Tu lo has estado cuidando? — Lo mira entre curiosa y sorprendida.
—Desde el día que era un potro yo lo he cuidado, hemos estado juntos toda una vida.
—Eso es increíble. — El caballo resopla molesto cuando ella quitó su mano.
—Parece que te has ganado su cariño. — Le responde Ichigo riendo. — Vamos, arriba.
—¡Ahh! — Sin esfuerzo alguno toma a Orihime de la cintura y la acomodo en la silla de jinete para después subir el sin ningún esfuerzo. — ¿A dónde vamos? —Pregunta cuando siente que el caballo comienza a andar.
—Es una sorpresa.
Orihime no insiste más, solo disfruta del paseo y la hermosa naturaleza, al parecer Ichigo y sus hombres habían pasado por las tierras de Rikka tratando de no destruir si no era estrictamente necesario. Solo tomando lo que necesitaban.
Ichigo por su parte disfrutaba la cercanía de la princesa… nuevamente ese perfume de flores inundó sus fosas nasales, se estaba volviendo adicto a ese olor, se acerca sin que ella lo notará e inhala profundamente el aroma salir de su cabello. ¿Sería algo que Hinako usaba? No lo sabe pero quería seguir oliéndolo por siempre.
Fue un buen rato de cabalgar y Orihime escucha el sonido de agua a lo lejos, el campamento estaba cerca de un río pero el sonido no era tan fuerte como ese. Al llegar a la causa del ruido, abre los ojos sorprendida: había una hermosa cascada naciendo de un pequeño conjunto rocoso, el agua era tan clara y cristalina que se podían ver incluso los peces de colores.
—Sorpresa. — Habla finalmente Ichigo.
—Qué lugar tan bonito. — Responde la ojicastaña emocionada.
—Vengo aquí cuando quiero algo de tiempo a solas. — Responde el emperador bajando de un salto y ayudando a Orihime a ponerse de pie. — Ten cuidado, está resbaloso por la humedad.
Orihime responde con un asentimiento de cabeza mientras se quita la tiara y los zapatos de tacones nada adecuados para estar allí. Levanta un poco su vestido al ser demasiado largo y empieza a saltar entre las piedras con el fin de acercarse al agua.
—Pensar que todavía quedan lugares así que aun mi familia no ha tocado. — Deja la falda libre con el fin de apoyarse en las rodillas e inclinarse. — Me da felicidad que no todo este muerto.
Ichigo se acerca por detrás, aun bajo el embrujo de la belleza de Orihime... y la manera en cómo esa posición con el vestido resalta sus benditas curvas... gruñe bajo.
—Y a mí me alegra que te guste la vista.
—Pues sí me gusta. — Lo mira por arriba del hombro con una sonrisa de oreja a oreja. —¡Gracias!
El reflejo de la luz del sol al agua le da un fondo perfecto que causa un rápido latido a Ichigo. La miraba igual de embobado que cuando la vio salir de la carpa. Su silencio y expresión rara a ojos de ella la preocupa.
—¿Ichigo?— Da un paso para acercarse, pero ha pisado mal y pierde el equilibrio. —¡Ah!— Exclama mientras trata inútilmente de no caerse al agua.
La buena suerte la bendice con los rápidos reflejos de Ichigo. El emperador da dos pasos largos en menos de un segundo y agarra a la princesa de los hombros al mismo tiempo que la apega del pecho, manteniéndola nuevamente en equilibrio.
—Cuidado.
—¡Lo siento!— Alza la vista para verlo. — Gracias.
Estaban tan cerca, claro que si se han "pegado" antes aunque la situación era diferente y ahora... es raro... diferente. Un instinto les dice que a partir de este momento, sea cual sea lo que decidan, cambiaran las cosas entre ellos.
La cara de Orihime se pone en rojo y agacha la mirada, dando un pequeño paso atrás, sin entender el por qué su interior anda vuelto loco. Y, aunque no hay motivo alguno, ha pensado en aquella pesadilla con Inosuke y su cuerpo reacciona en rechazo como un auto reflejo.
Ichigo ve fácilmente toda su confusión y miedo en ella. Entiende que Orihime se comporte así con todo el trasfondo que hay detrás. Si siempre ha evitado el toque porque siempre ha venido con malas intenciones, es normal que tenga un rechazo si el toque viene con algo que no entiende, algo que, de cierto modo, le recuerda el mal rato allá.
—Orihime.
—¿Sí?— Aun evita verlo, no confía en sí misma.
—Hey... — Despacio la toca del mentón, no quería asustarla, y le alza la mirada. — No te asustes
—Lo siento, sé que no debo asustarme de ti... nunca has hecho algo para darme miedo... pero...
—Lo sé... las heridas mentales son las que quedan bien marcadas en una persona. — Sonríe confortable. — Tienes todo el tiempo del mundo para superarlas
Con las mejillas aun rojas, le devuelve la sonrisa en prueba de agradecimiento.
Y eso fue definitivo.
Ichigo quería a Orihime en su vida.
Pero ella quiere una vida normal lejos, olvidar el pasado y empezar de nuevo con una identidad diferente. Y él no tiene derecho en arrebatarle eso, en rogarle que se quede, que le dé la oportunidad... ella debe ser feliz y, sabiendo que lucharía contra cielo, mar y tierra por ello, no puede quitarle la oportunidad de encontrarla por sí mismo.
Pero...
Pero...
—Ruego que no te olvides de mí en cuando te vayas. — Bromea él, queriendo quitarle el mal sabor de boca.
—Nunca podre hacerlo, eres la esperanza de todos nosotros... nuestros niños y nietos serán felices gracias a ti.
La ayuda a regresar dónde está el caballo y tomaron asiento en una roca.
—Por cierto. — Dice ella de pronto, recordando algo. — ¿Qué querías decirme antes que la señora Hinako interrumpiera?
No se esperaba que lo recordase. Se pone incómodo al principio, llamando la atención de Orihime con lo seguro que siempre luce ante el mundo... al menos el mundo del campamento.
—No estás obligada... si dices que no, no te forzaré ni nada. Es tu elección.
—Me confundes.
—Pensaba... que tú solo has visto y experimentado las caricias y besos con cosas horribles. — La ve tensarse un poco y luego ella asiente. — Quería ofrecerte... ayuda en eso... en mostrarte que no es malo... si me dejas.
—Si... — Confusa pestañea constantemente.
—¿Me dejas darte un beso?
Y nuevamente la cara de Orihime arde, tantas veces en corto tiempo es un record personal en ella. Por un momento piensa que oyó mal o que bromea, pero ver que esa mirada decidida no titubea regresan los nervios en ella porque no es mentira, de verdad él... él...
—Un beso... — Susurra ella sin creerlo todavía.
—No es obligación, si no quieres, no quieres y ya está.
Ella mira el piso, acalorada. Todo en ella arde en calor. ¿Debería aceptar? ¿Es una locura? ¿Hay truco? Siempre hay truco... no… no con él. Ichigo no ha actuado ni ocultado cosas como la Corte de Rikka, ella ha aprendido todos los secretos de la maldad, promesas falsas ocultas en caras amables. Se daría cuenta si hay algo malo en ello.
Además... debe admitir que sería bonito tener algo agradable en su memoria en lo referente a la pasión. Aunque sea solo un beso. Con algo se empieza después de todo.
—Bu-bueno...
Una tos interrumpe el ambiente.
El par miran en la misma dirección y encuentran a un hombre sonriente de pelo oscuro.
—Lamento interrumpir, Su Majestad pero tenía que hablar urgente de un asunto.
—¡Mizuiro!— Molesto se pone en pie. —¡¿Qué haces aquí?!
—Soy tu mejor espía, encargado de la información... ¿De verdad creías que no sabría de tus escondites?
Mizuiro sonríe más al oírlo gruñir.
—Si... si quieren, me aparto un poco. — Sugiere Orihime ya de pie también.
—No se preocupe, Alteza... también debe oír esto.
—¿Eh? ¿Por qué?
—Sería bueno que esté enterada y tome también una decisión.
—¿Cuál es el problema?— Ichigo se cruza de brazos y enarca sus cejas.
—El pueblo ama demasiado a la princesa Orihime... tanto que quieren que sea ella quien tome la corona en cuando derroquemos a su padre.
—¡¿Qué?!— Orihime da un paso adelante mientras abre su boca en asombro. — Yo... yo no puedo ser Reina.
—Se más detallista Mizuiro. — Pide Ichigo.
—La gente de aquí están agradecidas contigo pero quieren que la princesa Orihime sea quien tome el mando... algunos creen que van a casarse. — Casi se ríe al ver a la princesa roja y al emperador estupefacto. — Esto será un problema. Aunque tomes el mando como corresponde Ichigo y enseñes que eres la mejor opción, el tiempo que tarde puede causar pequeñas guerrillas.
—No tienen recursos para ello.
—Pero pueden retrasar los proyectos una vez tomemos el mando.
—Esto... — Orihime da dos pasos adelante. — Hablare con ellos, les diré que Su Majestad es la mejor opción que tienen, no yo. — Presiona sus manos en puños. — Yo no puedo ser su Reina, no sirvo para eso y los dejare en la ruina. Soy una tonta que no sabe liderar ni tenemos los recursos para recuperar Rikka, será un proceso larguísimo que mucha gente morirá en el camino a falta de recursos.
—Puede pedir ayuda a un reino.
—¿A cambio de qué? No tenemos nada valioso ni voy a dar mi mano en matrimonio, que de seguro eso es lo que va a pasar. — Turna su mirada entre los dos hombres. — De verdad, hablare con ellos. Yo no les convengo, sino Ichigo y se los hare ver.
—Rikka es valioso en recursos naturales y geológicos, tienen muchos metales preciosos que pueden ayudar a la economía del país.
—P-pero yo no sé de economía o como administrar. — Murmura Orihime. — La especialista en esas cosas es mi hermana Eris.
—¿Quién? — Pregunta extrañado Ichigo.
—Ah, es la segunda princesa de Rikka y heredera al trono. — Explica al ver la cara confusa de Mizuiro e Ichigo.
—Pensé que la primera princesa era la heredera al trono ¿Cuál era su nombre? —Pregunta Ichigo a su espía y amigo.
—Narue. — Dice él rápidamente.
—Sí, creí que ella era la heredera directa al trono. — Comenta Ichigo.
—Hasta antes que yo escapara, lo era. — Afirma Orihime con una sonrisa. — Pero mi segunda hermana… bueno. — Ambos hombres la vieron expectantes y Orihime suspira llena de vergüenza. — Eris se acostó con mi padre y acepto ser su amante a cambio de la posición de heredera.
Mizuiro se encorvo en arcadas levemente y se aleja a paso veloz para vomitar, Orihime escucho el dolor del hombre y agachó la mirada llena de culpa mientras que Ichigo frunció el ceño asqueado.
—¿Tu hermana se acostó con su propio padre?
—Si...
—Yo... ahhh. —Ichigo se pasó la mano por el rostro, nunca imagino que Rikka llegaría a ese nivel de perversidad y putrefacción, pensaba elegir a algunos nobles que no estuvieran tan podridos pero al parecer tendría que arrancar toda la maleza de raíz.
—Lord Mizuiro, lamento que tenga que escuchar semejantes monstruosidades salir de mi boca. — Se acerca al joven quien terminaba de escupir. — ¿Se encuentra bien?
—Sí, Alteza, me recuperará, solo necesito... un momento. — La faz blanca del joven mostraba lo contrario.
—Yo… — Orihime busca en un pequeño bolso que colgaba de su muñeca. — Es un caramelo de canela y azúcar, me los dio Richiro ¿Tal vez quisiera uno? — Ofrece amablemente.
—L-lo toma tomaré, gracias su alteza. — Murmura aún blanco, mientras sostenía el dulce y lo llevaba a su boca.
—Sé que mi nación puede ser hermoso y tiene potencial, que los actos que mi familia ha hecho son tan horribles, ruines y asquerosos que le han dado una mala imagen. Pero... ¿Sabes Ichigo? — La sonrisa de Orihime se vuelve cálida. — Me gustaría que pensaras en ellos como personas tristes que simplemente perdieron el camino
—Eres demasiado buena, tal vez la realeza de Rikka no te merezca Orihime. — El joven espía estaba tan demacrado que ni siquiera escucha el cómo se tuteaban esos dos.
—Que va, solo soy una simple ciudadana que espera en un futuro Rikka pueda volver a ser el país hermoso y cálido que todos en el mundo recuerdan, donde la gente podía salir tranquila a las calles y en el inicio de la primavera todos celebraban con grandes y coloridos festivales.
—Esos días volverán, dalo por hecho.-Ichigo tomo la mano de Orihime y llevo el dorso de está a sus labios, depositando un pequeño beso.
—Gracias, sin embargo la solicitud de mi pueblo… no lo sé. Estoy confundida. — La pelinaranja comenzó a sentir un leve dolor de cabeza debido a la reciente información.
—Solo piénsalo, no te preocupes. — Trata de calmarla. — Se hace tarde y seguro que Hinako me regañara por hacer que te saltes el almuerzo. ¿Volvemos?
—Sí. –Murmura Orihime pensativa.
—¿Cómo te encuentras Mizuiro? — Llamo a su amigo quien ya había recuperado más color
—Estoy lo suficientemente bien para volver, necesitaré recostarme. — Murmuro el muchacho.
—Lo siento. — Dijo Orihime juntando las palmas de sus manos frente al joven.
—Despreocúpese, ha sido cosa de las acciones de su familia, no las suyas.
Ichigo vuelve en acomodar a Orihime en el asiento y regresaron al campamento, justo como lo predijo Ichigo recibió una regañada de parte de su niñera por haber hecho que la princesa se saltará el almuerzo, que aún estaba recuperando el peso que había perdido, que era una irresponsabilidad, etc.
Ichigo cortó la conversación diciendo que quería tomar un baño y Orihime dijo que comería en el comedor común donde almorzaban los soldados. Hinako e Ichigo se opusieron pero ella terminó ganando y entro en el lugar bajo varias miradas, las ignoro y se sentó cerca de Isane quien le hizo una seña para sentarse a su lado. Contrastaba un poco, por un lado los soldados en armadura o ropa sucia con el hermoso vestido de Orihime y su pulcra apariencia, pero ella no estaba haciendo caso. Tomó un par de cucharas del estofado pero no lo saboreo como debería, se excusó diciendo que no se sentía bien y se dirigió a la carpa marcada con el escudo del emperador, Hinako ya le había preparado un baño e Ichigo había salido a atender un mensaje rápido mientras ella se aseaba. Tomo su baño en silencio, se vistió con un camisón blanco que había llegado entre toda la ropa de ese día y Hinako hizo su rutina diaria de cepillar su cabello.
Hinako y Richiro se despidieron para ir a descansar, la joven de ojos castaños se sienta en la cama mientras se trenzaba distraídamente el cabello.
Y fue así como la encuentra el emperador cuando entro en la carpa.
—Hey ¿Qué pasa? — Pregunta al verla tan callada.
—¿Eh? ¿Ocurre algo? — Dice totalmente ida.
—Eso quisiera saber yo ¿Qué estás pensando?
Había estado muy callada cuando regresaban al campamento y la mano derecha de Unohana le había dicho que casi no había probado bocado en la cena.
—Nada. —Sonríe forzadamente. — Solo manías mías.
-Eres malísima para mentir. — Le reprocha Ichigo y obtiene más silencio. — ¿Orihime?
—Yo… de verdad que no soy apta para ser reina. — Sus manos dejan su cabello y las coloca en su regazo mientras jugueteaba con sus pulgares. —Conozco la etiqueta real, los modales y tengo educación pero solo lo básico. Terminaba huyendo de mis propios tutores a la mínima y la mayor parte de mi educación fue autodidacta.
—¿Incluso tus tutores? — Era oficial mataría a cada noble y aristócrata de Rikka.
—Pero dejando eso de lado… yo no sé de administración, economía o política ¿Por qué quieren que sea la reina? — Comienza a sollozar. — Tengo miedo… si le pido ayuda a un país tengo miedo de equivocarme, miedo de no lograrlo, de hundir aún más a mí pueblo, de que quieran obtener lo que los nobles querían de mí a la fuerza, miedo de…
—Escucha Orihime. — La interrumpe tomándola del mentón con ambas manos y la obliga a mirarlo. — No voy a dejar que te pongan la mano encima, buscaremos una solución, todo se arreglara, no entres en pánico. —Con sus pulgares, limpia las lágrimas de sus mejillas. — Tan solo mírame y respira, no estás sola en esto.
—Si, Ichigo siempre logra calmarme.
El emperador sonrío al verla respirar tranquila, estaban cerca, muy cerca, los pulgares de Ichigo acariciaron las mejillas de Orihime y no dejaban de verse el uno al otro, de un momento a otro sus dedos comenzaron a delinear los labios de la pelinaranja y se inclina a ella, podía sentir su aliento tan cerca de él... La noto cerrar los ojos y acercarse a él por su propia voluntad, se acercó más a ella poco a poco, lento y cuando al final se dio cuenta estaba juntando sus labios con los de ella. Al principio fue un beso tranquilo solo sus labios, pero tres segundos después se atreve a ir un poco más rápido y Orihime no lo había alejado. Sus dedos se enredaron en el cabello de la princesa y toma el valor de ir más allá, el beso aumenta a uno más demandante y apasionado, siente los brazos de Orihime alrededor de su cuello, el embriagador aroma de la princesa inunda todo el lugar… estaba ebrio por Orihime Inoue, borracho de su olor y su sabor.
Finalmente se comenzaron a separar lentamente, la imagen de Orihime con las mejillas rojas debido a la reciente muestra de afecto era lo más adorable que había visto nunca.
La nota abrir los ojos sorprendida tras contener un grito, para no incomodar a nadie se esconde bajo las gruesas pieles. En su mente Orihime pensaba que había sido irrespetuosa con el emperador, y él había sido tan amable desde el primer día.
Ichigo se sorprende un poco y se atrevió a hablar.
—Orihime, ese beso… ¿Te ha molestado? — Cuestiona preocupado, no quería que ella lo odiara, sin embargo tras unos momentos de no recibir respuesta, suspira y se puso de pie, pero se sorprendió al notar que ella lo tomaba del puño de la camisa tímidamente.
—N-no me ha molestado… — Respondió sincera. — De verdad, juro que no me molestó, es la… la primera vez que quise besar a alguien por mi propia voluntad. — Calla un momento. — De... ¿De verdad besar a alguien se podía sentir así?
—¿Así?
—Así... así de bien… — Por una parte de las pieles podía ver las mejillas de Orihime ponerse rojas.
—Sí, cuando besas a alguien por tu voluntad se puede sentir así o aún mejor.
—Y-ya veo... aún mejor... — Se encoge en su lugar sin soltar la camisa de Ichigo.
El joven pelinaranja se acerca y, aún sobre lo que la cubría, apoya su mano en la cabeza. Era una reacción normal al ser besada de forma honesta por primera vez, necesitaba tiempo.
—Esta noche te dejare para que lo puedas procesar ¿De acuerdo?
—Pero...
—No estoy molesto. — Le sonrío y besa su cabeza por la gruesa manta que la cubría. — Solo creo que necesitas algo de tiempo para ti. — Orihime alcanza a ver su sonrisa por la rendija de lo que la cubría. — Te veré mañana por la mañana.
—¿Pero vas a volver? — Pregunta como una niña pequeña.
—Si Orihime, te prometo que voy a volver aquí contigo.
—Vale… — Acepta con un susurro, soltando su camisa.
—Nos veremos más tarde.
—Si...
Ichigo sale de la carpa y Orihime se deja caer sobre el colchón mientras chillaba, no sabía porqué pero se sentía feliz y su corazón latía sin parar.
—Eso fue un beso… un beso de verdad. — Sonríe como un pequeño gatito y se aferra a la almohada de Ichigo, esa noche dormiría aún más profundamente.
Por su parte Ichigo salió de la tienda con la temperatura de su cuerpo al máximo, se había contenido ¡Dios sabía que lo había hecho! Fue dulce con ella porque sabía que era su primer beso, pero maldita sea tuvo que contener sus ganas de bajar a sus piernas, alzar ese camisón que se le veía de muerte y follarla sin parar.
Era hora de visitar a su cortesana.
