Capitulo 7: Realidad siempre jodiendo la Expectativa.
Un temeroso criado corre sin mucho ánimo al cuarto de su Rey, maldiciendo su mala suerte en cuando escucha los gritos.
Sin ganas toca la puerta y espera que lo dejen pasar. Como tarda en que lo pesquen y es un asunto grave, vuelve a tocar.
—¡Su Majestad, es una emergencia!
Por fin abren la puerta, daría su mensaje y se iría.
No se espera que una daga le roce el cuello por parte del Rey.
Su cuerpo tiembla de miedo, incluso ve al poderoso hombre aterrado y suplicante. Pero el hombre de piel blanca y delgaducho y cortísimo pelo negro estilo militar no se muestra para nada arrepentido ni complaciente.
—Sabes que no me gusta que me interrumpan mientras estoy con mis amantes.
—Déjalo papá. — Se escucha dentro del cuarto. — Escúchalo primero… no nos arruinarían la diversión si no es importante.
—¿Qué es tan importante que nosotros, amor?
—Pregúntale.
—¡¿Y bien?!— Quirge se concentra en el criado que parece que va a orinarse de miedo. — ¿Cuál es tu emergencia?
—La... las tropas en-enemigas… derrumbaron la barrera de Asher.
Hubo un silencio tras sus palabras. Se puede escuchar el ruido de las sabanas ya que Eris se ha incorporado sorprendida. No es posible.
—¿Qué has dicho?— Quirge hablo con una voz tenebrosa por la rabia pero quien lo conoce bien detecta una pisca de miedo y preocupación.
—Las tropas del enemigo Kurosaki Ichigo han hecho caer la barrera que protege Asher.
Con un grito de rabia, el Rey se desahoga decapitando al pobre chico sin darle oportunidad de reaccionar.
Eris, una mujer pelirroja y ojos verdes, da un brinco por la cabeza que cae justo con esos ojos vacios viéndola. Ha usado muy bien su fuerza de voluntad para no enseñar debilidad ante su padre, quien anda gritando mientras busca lo primero que ponerse y presentarse con sus consejeros.
Había ignorado la presencia de su hija por completo y ella lo agradece porque no ve su sonrisa burlona.
Admite que le encanta la noticia.
Es prueba que el Emperador de Karakura es merecedor de sus sentimientos.
Ya sola se pone en pie, se envuelve en una bata de satín y esquiva tanto la sangre como al cadáver y murmura a una mucama de ahí que limpien el desastre.
Ya en su cuarto, frunce el ceño al notar algo peculiar que no percibió antes. ¿Cómo Kurosaki Ichigo ha hecho caer la barrera? Está protegida con magia por uno de sus ridículos ancestros creó para proteger a la gente pobre y estúpida en caso de una invasión.
¿Para qué desperdiciar la escasa magia con la basura creada para morir?
Se da un baño rápido y viste un sencillo vestido rojo sin dejar de pensar en cómo supo el hombre echar abajo la barrera si es un secreto de ultratumba que el gobernante y heredero saben como también el Duque. Pepe está muerto, solo quedan su padre, Narue y ella. Su hermana no puede ser porque está muerta como el Duque.
Detiene sus pasos.
Orihime…
No… no, no, no, no.
¡Eso no es posible! Orihime es una zorra buena para nada, no sabe nada de política ni de los secretos de Rikka, su única función es ser la esclava de quien la vendan y abrir las piernas dócilmente.
Alguien como el Emperador no se fijaría en una tonta que con suerte sabe sumar. Él no le sirve esa clase de mujeres tontas, él necesita una como ella. Eris, la heredera de Rikka, es la persona ideal con su inteligencia y planes para estar al lado de Ichigo y llevarlo a ser el Emperador del mundo.
Ichigo… ese hombre lo había visto años atrás y había quedada pegada a él. Y cuando empezó a escuchar su coronación y conquistas de tierras, sabía que tarde o temprano se reunirían para tomar Rikka y el mundo. Por eso se ha vendido a su padre, con el fin de tener el reino y ofrecerle la mitad del poder a cambio de matrimonio… pero no se esperaba que Rikka estuviese en sus ojos tan pronto. ¿Por qué? ¿Por qué ha venido a perder su tiempo acá? Si las cosas no están mal, Rikka vive en el régimen ideal.
—Kurosaki Ichigo.
El emperador detiene sus pasos al oír su nombre en aquel calabozo.
Mira en una de las celdas y descubre a una mujer de corto cabello ondulado, muy grasiento por llevar semanas sin bañarse. Como tiene una vela, se puede ver el color de sus ojos: verdes. Lleva un vestido que revela ser de la nobleza pero ha perdido su gracia, incluso está bastante roto. Sólo tiene una cama sencilla pero se sienta recta como si fuese un trono.
—Al fin tengo el honor de verlo otra vez... no deja de salir de boca en boca. Incluso aquí llega sus victorias.
—¿Quién es usted?— Viendo las heridas y rastros de algo blanco en las prendas que de seguro es semen.
—La primera princesa, Inoue Narue. — Nota tanto su asombro como desagrado. — Sé que no soy muy popular.
—Ha llegado comentarios de usted nada buenos.
—Uno hace lo que sea por sobrevivir. — Se encoge de hombros. — No me enorgullece pero lo volvería a hacer con tal de vivir y tener a mi padre confiado. — Se miraron fijamente en silencio. — Aunque me siento tonta por no prevenir la ambición de Eris.
Ichigo alza sus cejas en cuando la ve ponerse de pie y acercarse. No se preocupa de un posible peligro por los barrotes y la diferencia de fuerza, mucha más ahora con lo escuálida que anda.
—Hace días vi a mi hermana Orihime pasar por aquí con Rena... no le preste atención porque siempre anda escondiéndose por ahí...pero no se ha vuelto a ver, escucho la caída de la barrera y ahora lo veo a usted aquí... no debo sumar dos más dos para saber los resultados. — Sonríe e Ichigo nota lo parecida que es con Orihime a pesar de ser de diferentes madres. — Espero que la hayas tratado mejor que mi familia… mejor que yo…
—Sera mi esposa.
Narue la mira con asombro al principio, luego, para el desconcierto de Ichigo, la princesa empieza a reír.
—Eris se va a retorcer de envidia en cuando se lo digas, ha estado encaprichada contigo desde que te conoció. — Se burla genuinamente, sus ojos brillan otra vez después de mucho tiempo. — Quisiera ver eso antes de morir.
—¿Estás segura de tu muerte?
—¿Acaso no vas a matarme? He hecho cosas horribles, incluso tuve que celebrar cada latigazo que le dieron a Orihime con tal de no perder mi herencia y conseguir algo mejor para Rikka, es algo que sabia con cinco años cuando vi a mi padre matar a mis tíos y abuelos con tal de tener la corona… pero no pude, he fracaso. — Lo ve de nuevo a los ojos. — Pero soy lista lo suficiente para ver la sed de sangre en tus ojos… no planeas dejar a ni un noble con vida y eso me incluye a mí. — Sus manos agarran los barrotes. — La corte nos han corrompido mental como a Eris o física como a Orihime… o ambos como en mi caso. — Ichigo nota entre los dedos un collar que colgaba. — Por favor, si vas a matarme, que sea rápido… y dale esto a mi hermana. Ella sabrá.
Eris llega a la sala de reuniones, escucha a su padre gritar enojado las mismas preguntas de ella, el cómo se pudo apropiar de Asher, y envía halcones con mensajes urgentes a sus capitanes para mantener el dominio en sus tropas y echarlos abajo.
—Con la caída de Asher hemos perdido un cincuenta por ciento de nuestro poder.
—¡Ya lo sé idiota!— Quirge golpea la mesa muy encabronado. — ¡¿Como ha pasado esto?!
Escuchan ruidos agónicos al otro lado del cuarto. Los nobles y soldados ahí dentro sacan sus armas y de ponen de escudo del rey y la princesa.
La puerta cae e ingresan una gran cantidad de soldados, superándolos en número. Los invasores no han pedido rendición, sin titubear matan a todos hasta que solo quedan el par de monarcas.
Y en aquel mar de sangre ingresa el emperador Kurosaki Ichigo, caminando sobre el charco con una sonrisa llena de superioridad.
—Buenos días, Rey Quirge… princesa Eris. ¿Están preparador para entregarme la corona y morir?
—Maldito seas, Kurosaki Ichigo. — Murmura entre dientes el rey, la rabia resplandece en sus ojos.
—Muchos antes que tú me han maldecido, pero sigo aquí vivo. — Se burla él, la sonrisa socarrona de Ichigo es capaz de despertar odio o excitar a la gente. — Ahora ¿Me darás la corona tranquilamente o vas a pelear estúpidamente? -Pregunto en tono aburrido.
—Tendrás que tomar la corona de mi cadáver, hijo de puta
—Créeme, esperaba ansioso porque dijeras eso. — Responde con voz sádica.
Por su parte Eris admiraba la figura gallarda de Ichigo, se veía realmente atractivo con su armadura oscura y espada empuñada. Su padre le importaba poco menos, estaba frente al hombre que había anhelado desde que tenía dieciséis años.
Sin que todos los supieran, en un punto ciego, una sombra se movía por entre los pilares y levantaba su arco apuntando directamente al cuello del Emperador de Karakura, el viento y todo lo demás estaba a su favor, el hombre estaba en el punto perfecto para dar directo a su yugular, sonrío victorioso y soltó la flecha, sonriendo internamente por su victoria.
Pero para su sorpresa, el joven Emperador levanta su mano y sin esfuerzo alguno toma la flecha entre sus manos sin expresión alguna y partiéndola a la mitad. Antes de poder huir un par de soldados vestidos de negro lo sometieron y ataron, llevándolo ante Ichigo, para disgusto del rey Quirge.
—Este debe ser Lüdaas Friegen, su majestad. — Habla SoiFong seriamente. — Según nuestra información es el líder de las sombras, el equipo de elite encargado de los trabajos sucios del Rey.
—Ah, ese tipo que nos dijeron que podría ser una piedra en el zapato.-Murmuro Ichigo desinteresadamente y sin un ápice de sorpresa mientras veía al tipejo.
Aún cuando se ve desinteresado se ve tan guapo, pensó la pelirroja.
—Cómo pudiste saber de nosotros, maldito Emperador del demonio. — Murmuro el hombre de cabello oscuro, tenía varios pircings y argollas en su rostro, mientras tanto el rey delgaducho veía como el líder de su equipo de asesinos silenciosos era sometido fácilmente.
En ese instante varios hombres fueron ingresados a la sala totalmente inmovilizados, incluso algunos sin una pierna o brazos.
Ichigo asintió levemente y su capitana prosiguió.
—Ya sabíamos sus movimientos desde hace tiempo y teníamos algunos datos. — Contesta la capitana pelinegra. — La Sombra es un equipo difícil de rastrear, pero con la información que nos fue proporcionada hace poco fuimos capaces de descifrar su estilo de trabajo y miembros. Después todo lo demás fue algo fácil.
—¿Información? — Lüdaas lo miro extrañado.
¿Quién pudo dar información sobre ellos? ¿Había un traidor en su organización? Todos los miembros de su división estaban entrenados para no decir nada en caso de tortura, así que era difícil pensar quien habría abierto la boca.
Quirge no soporto más y de un momento a otro tomo su arma y atacó a Ichigo, el cual detuvo el ataque con solo un movimiento de su espada sin siquiera mostrar alguna expresión en su rostro.
—¿Qué pasa alteza? — Lo provocó. — ¿Eso es todo lo que tiene?
—¡Hijo de puta! — Continúa atacando pero Ichigo siguió defendiendo sin moverse un ápice. Eris grita mientras se alejaba unos pasos para que no le llegase algún ataque. Como los accesos estaban todos bloqueados, no podía huir. — ¿Vienes a mi país y me obligas a que te entregué la corona así de fácil? ¡No te creas la gran cosa! Eres solo un mocoso insignificante.
—Corrección. — Habla Ichigo. — No lo estoy obligando, le estoy pidiendo amablemente que ceda el poder y control del país a Karakura. Hay una diferencia.
—¡Majestad! — Friegen intenta moverse pero fue sometido por las fuerzas especiales de SoiFong.
—No interfieras, Su Majestad está arreglando esto con tu rey, nosotros no debemos interferir.
—¿Quién? —Pregunta el soldado al filo de la locura. — ¿Quién ha sido el maldito traidor que les informo?
—Maldito mocoso, ¡Dime! ¿Quién ha sido el hablador? — Exige saber el rey. — Cuando lo encuentre lo torturare y le cortaré la lengua.
Ante estas palabras el semblante de Ichigo cambio a furia y de un movimiento alzó a Zangetsu y cortó al hombre, el cual no tarda en sangrar y toca sus ropas mientras grita en pánico.
—¡Padre! — La pelirroja lo mira sorprendida y horrorizada un poco de la velocidad que Ichigo ha usado.
—¡¿E-es mi sangre?! ¡Nooo! ¡M-médico... lla-llamen al médico real! — Grita en pánico.
—¿Qué? Haz derramado tanta sangre y lágrimas a tu pueblo y cuando ves tu propia sangre… ¿Gritas? — Gruña asqueado por la cobardía del hombre. — ¿Qué mierda de rey eres?
—N-no quiero morir ¡Médico, médico! — Ichigo alza nuevamente su espada y, sin piedad, la clava en la mano del delgaducho hombre, sacándole un grito horrible, sus ojos se contrajeron con el dolor, sin embargo Ichigo no se apiadó y lo pateó, mandándolo a volar al otro lado de la sala. — E-esto no puede ser… cómo… tú… ¿Cómo pudiste romper nuestra barrera?
—Orihime. — Responde el Emperador y Eris sintió la rabia fluir dentro de ella. — Ha sido la princesa Orihime quien nos dio la información.
—¡E-esa perra! — Quirge grita como un animal furioso. — ¡Debí venderla o matarla cuando tuve la oportunidad!
La espada negra atraviesa el abdomen de Quirge y, como si no fuera suficiente, también recibe una patada en la quijada por parte de Ichigo, haciendo que la sangre brotará de su boca.
—No hables de ella como si fuese un objeto. — Quirge tembló, en la mirada del joven se podía ver el fuego.
Parecía un dragón furioso.
—¡¿Dicen que la princesa Orihime fue la que dio la información de nuestros puntos débiles?!
—Así es. — Hisagi, uno de los soldados, habló. — Fue la princesa quién acudió a Su Majestad ofreciendo la información.
—¡Ja! ¿A cambio de qué? ¿Una buena follada? — Se río el líder de la Sombra.
—SoiFong.-Hablo oscuramente el emperador. — Llévate a ese imbécil, me encargaré de él personalmente. — Ichigo se relame los labios, sediento de sangre y el futuro desdichado sudó frío al ver la expresión del Emperador.
Soifong se inclina en respeto y amordaza al hombre, retirándolo del lugar con forcejeos y golpes, el pobre diablo no sabía lo que le esperaba.
—Ahora, rey Quirge… ¿En qué nos quedamos?
—Por favor, Su Majestad Ichigo, creo que es suficiente. — Eris se interpone entre ambos hombres fingiendo una sonrisa tranquila. — Podemos llegar a un acuerdo ¿Podríamos hablar en privado? — Dijo con voz dulce.
Ichigo entrecierra la mirada al notar sus intenciones, Eris lo toma del brazo mientras desplegaba sus encantos, aún sin importarle ser vista por los demás. ¿Hasta ese punto había llegado la corrupción de la corte de Rikka?
—Le ruego que no me vuelvas tocar, princesa Eris. — Dijo con voz fría como el hielo.
—Eh… ¿Eh? — La ojiverde lo observa incrédula, nadie se había resistido a ella.
—Hey Eris ¿Acaso lo que quieres es enredar al Emperador con tus sucios trucos? ¿Otra vez? — Una voz femenina se escucha en el salón. Eris abre los ojos sorprendida al reconocer ese tono. ¿Qué su padre no la había ejecutado? ¡Le dijo que lo había hecho! —¿Qué? ¿Te sorprende que siga viva querida hermana? —Narue sale de entre los hombres de Ichigo, aún con su ropa hecha trizas y delgada por la falta de comida. Caminaba con el porte de alguien de la realeza.
—¡Tu! ¡Se supone que estabas muerta! — Mira a su padre. — ¡Tú me lo dijiste!
—C-claro que no, era demasiado… buena… en la cama. — Alcanzo a decir el rey antes de recibir una bofetada furiosa por parte de su hija, sin embargo de inmediato se recompuso y enseña su mejor sonrisa. — L-lamento que haya visto esto, Su Majestad.
—Créeme no estoy interesado en lo que haga princesa. — La susodicha controla el tic en su ceja y toma la palabra.
—Si gusta matar a mi padre puede hacerlo.
—¡¿Qué?! — Dijo incrédulo el moribundo monarca.
—Si lo mata la reina seré yo. — Continuo Eris con una sonrisa mientras ignoraba a su padre, el cual la veía furioso. — Como el poder pasaría a mis manos, ¡Le puedo dar la mitad del poder de Karakura!
—¿Solo la mitad? — Arquea la ceja, no lo enseña su rostro, pero por dentro se estaba divirtiendo de lo lindo.
—Sí… el pueblo necesita un símbolo conocido y yo le puedo ayudar a que todos estén a sus pies. — Promete mientras lo mira con anhelo.
—¿Y qué es lo que usted desea princesa? — Dijo esto último con sarcasmo por qué esa mujer era todo menos una princesa o una dama.
—Si su majestad me permite ser su esposa… le puedo ayudar a obtener el mundo, todo el poder que deseé. — Junto las manos en su pecho y lo miro como si fuese su Dios.
—¡C-como… te a-a-atreves, Eris, perra! — Apenas grita Quirge, dándose cuenta que él fue siempre un peón en el juego de la segunda princesa.
La joven pelirroja ignoro a su padre, recordaba cuando vio al emperador a sus quince años en un baile imperial; él ya había sido nombrado como el príncipe heredero, lo vio tan grande, altivo y orgulloso. El baile que le pidió compartir era el recuerdo más dulce que tenía, en ese momento decidió que ella deseaba estar a su lado y apoyarlo, que la amara tanto como ella lo amaba a él. Para poder llegar a este punto no le importó venderse ni entregarse a otros con tal de saciar sus más oscuros anhelos.
Ichigo por su parte miro a la mujer y no pudo evitar comenzar a reírse para sorpresa de la muchacha, ella pudo notar también la pequeña sonrisa de satisfacción en Narue y eso provoca una confusión enorme en la heredera de Rikka. Poco a poco el Emperador calma su risa y la observa con lástima.
—Qué pena por usted "princesa"… si es que se puede llamarle así. — Dijo con voz cortante. — Para desgracia suya no me acuesto con traidoras a su propia familia… incluso para las prostitutas como usted hay niveles ¿Lo sabía? — Termina sus palabras con crueldad.
—¿M-majestad? — Eris no se creía lo que pasaba ¿Por qué la estaba ofendiendo? ¿Por qué le decía esas palabras tan crueles? ¿Qué estaba pasando? — Esta es una gran oportunidad ¿Por qué dejarla pasar?
—Para desgracia suya le informo que ya estoy comprometido. — Ichigo lleva su nariz la muñeca derecha, donde se encuentra el pañuelo.
Podía sentir el aroma de Orihime en él, el solo pensar en ella le sacaba una sonrisa, una sonrisa que Eris jamás había visto.
—¿Comprometido? — Dijo en un hilo de voz.
—¿Qué te sorprende tanto querida hermana? — Se burló Narue, sacándola de su estupor. — ¿El hecho de que tus planes no están resultando como querías? O tal vez… ¿El hecho de que el "gran amor" de tu vida ya tenga una prometida?
—¡Cierra la boca, grandísima perdedora! — Le grita furiosa. ¿Por qué? ¿Por qué no estaba marchando nada de acuerdo a lo que tenía en mente?
—Si tanta furia sientes… ¿Por qué no le preguntas a Su Majestad quien es la afortunada?
—¿Por qué debería yo? — La belleza de su rostro se había ido, mostrando la horrible cara que escondía por la furia interna que sentía.
—Majestad ¿Podría iluminarnos con el nombre de la futura Emperatriz de Karakura? — Le pidió Narue con voz dulce, tan empalagosa que a Eris le dio asco.
Ichigo, entendiendo sus intenciones, murmuró a la afortunada como si fuese una poesía.
—Por supuesto, Alteza… su nombre es Orihime. — Los ojos de Eris querían salirse de sus cuencas. — Orihime Inoue.
Eris presiona los puños y los dientes con furia. Estaba destrozada. ¿Orihime? ¿La estúpida de la familia? ¿El ratoncillo que siempre corría de aquí para allá?
—Mientes… — Murmuro la ojiverde. — ¡Tú mientes, no puede ser esa perra estúpida! — Se arroja sobre Ichigo, el cual la detiene con facilidad y la arroja sin delicadeza al piso.
—Arréstenla. — Ordena Ichigo, y varios de sus soldados detuvieron con fuerza a la joven que gritaba rabiosa. — ¿En serio creías que aceptaría semejante oferta de una perra sin escrúpulos? — Pasa por el lado de la princesa y se acercó a Quirge, el cual lo ve apenas por la vista ya borrosa. — Ahora ¿Unas últimas palabras?
—Arde en el infierno. — Murmura el Rey, consciente ya de su derrota y muerte, sin quedarle nada más que ese pequeño e inútil intento de ser valiente.
—Claro, algún día iré ahí y con gusto nos encontraremos para que te pueda matar nuevamente.
Y de un golpe limpio ejecuta al hombre.
La cabeza del rey, con ojos vacíos, penetran a Eris, la cual se rompió y comienza a gritar sin sentido.
Narue no puede evitar acercarse y verla con lástima.
—Es una pena Eris… pero te lo tienes merecido… tú y yo estamos totalmente rotas. — Endulza su mirada. — Esperemos que Orihime, quien no se ensució, pueda limpiar a Rikka y reivindicar a nuestra nación.
—¡Maldita Narue, tu estaba de su lado, lo sé! -Grito fuera de sí.-¡Las mataré, las mataré a ambas!
—Callen a esa mujer tan escandalosa fuera de aquí. — La voz fría de Ichigo cpngela de miedo a Eris.
Claramente se refiere a ella misma.
—Como deseé su majestad. — SoiFong y sus hombres salieron de la habitación, llevándosela a rastra.
Quería pelear estúpidamente hasta el final, aún en negación de que la Realidad le haya arruinado las Expectativas.
Momentos después se escuchaba un ruido sordo de un cuerpo caer.
