CARTAS A LADY JUPITER

ANDREW

—¿Por qué hiciste eso, Serena? — Reclamó Makoto cuando entraron al baño de mujeres, sintiendo aún las mejillas arderle al recordar lo que Serena dijo enfrente del extranjero rubio— ¿Ahora como vamos a salir de aquí?

—¡Ya, relajate! —Exclamó Serena tras controlar su ataque de risa— Son ingleses ¿No? O tal vez americanos ¿Donde has visto que un inglés o un americano hable japonés? Ellos no tienen necesidad de aprender otro idioma. No nos han de haber entendido.

—Aunque no lo creas hay extranjeros que hablan japonés. ¿Se te olvida que tengo un penpal inglés?

—No— Respondió Serena mientras retocaba su maquillaje frente al espejo— Pero Motoki y el rubio atractivo de afuera son distintos. Tu Motoki debe estar encerrado jugando videojuegos, y si viniera a Tokio seguro lo encontrarías en Harahuku que es el lugar donde se reúnen los frikis y los geeks y no en un bar como este.

—No es un friki

—No has visto una foto suya — Respondió Serena— Ya perdóname. Además vinimos a pasarla bien. ¿Qué tal si cazamos a un par de hombres atractivos esta noche?

—¿Y Seiya?

—Terminamos— Dijo Serena con un dejo de tristeza en su voz— No es como que quiera acostarme con otro ahora, pero coquetear me haría sentir mejor y tú deberías hacer lo mismo. ¿Nos vamos?

Estaban a punto de irse del baño, cuando Makoto recibió un mensaje de Motoki a través de Line.

—Espera

Mensaje de Motoki a través de Line
Motoki:

Hola hermosa, supongo que estás trabajando en el restaurante pero ¿Qué crees? Se canceló el viaje a Okinawa con mi amigo Endymion, así que vine a Tokio de último momento y estaré aquí toda semana por el Golden Week. Me gustaría conocerte en persona ¿Podría invitarte a tomar un café o a comer un día de estos?

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—!Motoki me invitó a salir! — Exclamó Makoto con una mezcla de emoción y nervios.

—¿En serio? —Preguntó Serena alborotada — Al fin le vamos a poner la cara al susodicho. ¿Qué esperas para decirle que sí?

—No quiero.

—¿Pero qué carajos? — La regañó Serena— ¡Si hablas con el todo el tiempo! ¡Dile que sí y si es feo se acabó el encanto!

—Me gusta imaginar que es feo— Respondió Makoto.

¡Y vaya que le encantaba imaginarlo feo! A sus veintitrés años tenía miedo de volver a enamorarse y terminar sufriendo; y Motoki, le estaba provocando tener sentimientos que le asustaban pese a no haberle puesto rostro. ¿Qué sería de ella si terminara atrayendole físicamente? Podría terminar sufriendo porque de cualquier manera él regresaría a Londres, además le había dicho que no tenía interés en una relación de momento, y ella no estaba dispuesta a exponer su corazón de nuevo, así que pensaba dejarlo en algo platónico.

—¿Qué tonterías dices?

—Le diré que estoy fuera de la ciudad.

Mensajes a través de Line

Lady Jupiter: ¿En serio estás en Tokio? ¡Ay, me hubiera gustado conocerte, pero no estaré en la ciudad todo el fin de semana! De último momento me dieron vacaciones en el restaurante y saldré de viaje con mis amigas.

Motoki: Oh, bueno. Aún estaré diez meses en Japón antes de regresar a Londres. Ojalá más adelante hubiera oportunidad.

Lady Jupiter: ¡Ojalá! También me encantaría conocerte.

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Al salir del baño del bar, Makoto le había pedido a Serena no pasar por donde se encontraban los Gaijin, pues pese a que quizá no hablaran japonés, Makoto moría de vergüenza de sólo pensar en la posibilidad de que si entendieran, así que al salir, en vez de regresar a la mesa donde estaban, buscaron dos lugares en la barra del bar muy lejos de donde aquellos hombres se encontraban, sin embargo, de mucho no sirvió, pues pronto llegó Seiya en busca de Serena, y mientras se reconciliaban, Makoto quedó como un cero a la izquierda frente a la barra del bar mientras texteaba con Motoki.

Cuando estaba por llamar al mesero para pedir otra bebida, de pronto Makoto escuchó una voz varonil dirigiéndose a ella en inglés británico.

—Señorita

Makoto sintió ruborizarse cuando al voltear a su izquierda miró al atractivo extranjero rubio frente al que la imprudente de Serena abrió la boca para decir que Makoto se lo llevaría a la cama.

—Creo que esto es suyo— Dijo el hombre hablando en un correcto inglés, mostrándole su cartera.

Makoto se sorprendió al ver que él tenía su cartera. ¿En qué momento había sido tan distraída para que se le cayera y no darse cuenta?

—Gracias — Titubeó Makoto en inglés — ¿En qué momento se me cayó?

—Cuando pasaste por un lado mío con tu amiga— Respondió el hombre tomando asiento en el banco frente a ella.

Makoto de nuevo se ruborizó al recordar lo que Serena dijo cuando pasaron a un lado de él, y sintió que le temblaron las piernas al ver que los labios de aquel hombre se curvaban en una sonrisa, lo que le hizo preguntarse si había entendido.

—¿Va a ordenar algo, joven? — Le preguntó uno de los meseros.

—¿Me puede hablar en inglés, por favor ? — Pidió el hombre, y Makoto sintió que respiraba aliviada al creer que eso era la prueba de que no entendía ni pizca de japonés.

—Te preguntó si quieres ordenar algo — Le tradujo Makoto al inglés , pues luego de que le hubiera entregado su cartera donde traía todo su dinero de la semana, era lo menos que podía hacer por él.

—Una Kirin Ishiban Shibori— Respondió el hombre a Makoto — Y usted señorita ¿Gusta una bebida? — Makoto lo miró asombrada y él sonrió — En agradecimiento por ser mi intérprete con el primer bar tender que se acercó.

—Sexo en la playa estaría bien— Se atrevió a decir Makoto pese a la pena que le daba mencionar el nombre de su bebida favorita frente al Gaijin; pues aunque en compañía de otro no le hubiera apenado, la mirada de aquel hombre, su aroma, su sonrisa, y aquel acento británico le estaba provocando tener pensamientos eroticos.

—Habla muy bien inglés— Dijo el hombre cuando el mesero se retiró

—Gracias —Respondió Makoto —Que un nativo me lo diga me alegra. ¿De dónde es usted?

—Soy Inglés —Respondió el hombre— Mi nombre es Andrew Foreman. ¿Cuál es el nombre de usted?

—Kino Makoto— Se presentó ella

—Un gusto conocerla, señorita Kino.

—El gusto es mío. Puede llamarme Makoto si gusta, Foreman — Respondió Mako.

El hombre sonrió de nuevo, y ella sintió la electricidad recorriendo cada centímetro de su cuerpo.

—Siendo así entonces puede llamarme Andrew

—Y bien, Andrew ¿Cuanto tiempo tienes en Tokio?

—Acabo de llegar hoy por la tarde.

Con el paso de las horas, la conversación comenzó a darse de manera fluida. Ella le contó que era estudiante de gastronomía y le recomendó los lugares que debía visitar durante su estancia en Tokio, y así mismo, él le contó que era Ingeniero en Informática y le habló de lo fascinante que le parecía Japón y su cultura, así como también le habló de su país a Makoto.

Pese a que hablaban de cosas que nada tenían que ver con lo erotico, la tensión sexual se sentía en el ambiente, pues ella sin darse cuenta no dejaba de juguetear con su cabello, morderse los labios y sonreír.

—¿Quieres sexo en la playa? — Le preguntó él un par de horas después, provocando arrancarle un sonrojo.

—Bueno, o puede ser otra bebida si gustas.— Aclaró ó él, provocando que ella riera nerviosamente.

—Así está bien. Gracias

De pronto la temperatura se elevó haciendo que dentro se sintiera sofocado y la música subió de volumen en el bar, imposibilitando charlar, por lo que él la invitó a ir al área al aire libre del bar, y tras avisarle a Serena, Makoto lo siguió y salieron a la terraza del lugar desde donde se podía apreciar las luces que iluminaban la zona de Roppongi.

—¿Ese es el hotel donde te hospedas o te estás quedando en el que está en la zona de Shibuya? — Preguntó Makoto señalando el edificio del hotel Euphoria que se encontraba dentro de la zona de Roppongi.

—Justo en ese— Respondió Andrew— ¿Quieres ir?

Makoto se sonrojó ante la propuesta de Andrew, y de pronto el soltó una sonora carcajada.

—Perdón, creo que no me expresé bien— Dijo Andrew— Me refería a la cafetería o al bar del hotel. Está abierto las veinticuatro horas y el café que preparan está muy bueno.

Makoto estaba por aceptar la propuesta cuando le llegó un mensaje de Serena a su móvil en el que le decía que Seiya y ella estaban afuera del bar y que ya querían irse.

—Me encantaría, pero llegué con mi amiga y dice que ya se quiere ir, pero ¿Qué tal pasado mañana? Te puedo invitar a comer o cenar a un restaurante mejor que el del hotel en agradecimiento por las bebidas— Se atrevió a proponer Makoto.

Era la primera vez que se atrevía a invitar a salir a un hombre, y no sabía si el valor se lo había dado el alcohol en su cuerpo, aquel hombre que le atraía demasiado como en mucho tiempo no le ocurría con nadie, la falta de sexo o la necesidad de arrancar los sentimientos que su amigo Motoki estaba despertando en ella a través de mails y mensajes instantáneos por Line.

Andrew sonrió ante la propuesta, y de pronto ella creyó que quizá había sido muy atrevida y que tal vez él no quisiera verla después de esa noche.

—Bueno, sí no quieres, yo lo…

Makoto de pronto sintió que él acariciaba una de sus mejillas y levantó su rostro pars encontrarse con los ojos verde olivo de él.

—Claro que quiero— Respondió él

Pese a que tenía suerte con las mujeres, pocas veces se había topado con una que tuviera iniciativa, cosa que no esperó de la bella japonesa frente a él que se sonrojaba con facilidad.

—Me gusta mucho usted, señorita Makoto.

Andrew acercó su rostro al de ella, y Makoto entrecerró los ojos cuando sintió los labios de él atrapando los suyos en un beso, que aunque al principio fue lento, se tornó desesperado.

—Makoto

La voz de Serena llamándola de pronto le hizo recordar que su amiga la estaba buscando, así que se separó de Andrew.

—Debo irme, Andrew

—Intercambiemos número de móvil entonces.

Makoto sacó el suyo y se dio cuenta de que por desgracia ya no tenía batería.

—¡No tengo donde anotarlo!— Exclamó —Se me terminó la batería.

En ese momento, Andrew detuvo a un mesero que iba pasando y le pidió prestado un bolígrafo y una servilleta.

—Apúntame tu número. Yo te llamaré.

Makoto anotó su número de móvil y después devolvió la servilleta a Andrew, deseando que en verdad la llamara.

—Nos vemos entonces— Dijo Makoto, sin embargo, antes de que se retirara, Andrew la tomó de la mano y atrayéndola hacia él la volvió a besar.

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Poco después de que Makoto se fuera, Andrew se despidió del amigo con el que había llegado y que estaba muy entretenido con una hermosa joven que acababa de conocer.

Al llegar a su habitación, Andrew no pudo evitar pensar en lo curioso que era el destino o las casualidades, pues en un mismo día había pasado de lamentarse por no poder conocer en persona a la adorable Lady Jupiter cuyos mensajes le alegraban los días; para de pronto estar deseoso de volver a ver a la hermosa y sensual nipona de cabellos color chocolate, ojos verdes y excitante aroma a rosas que acababa de conocer y le hacía tener pensamientos eróticos de solo recordar la calidez de sus labios.

Lamentaba que al siguiente día ya tenía un compromiso, pues saldría de paseo a Odawara con su amigo Darién a quien había conocido cuando este estuvo de intercambio en Londres, su novia y una amiga de la joven que le pensaban presentar para que no se sintiera mal tercio.

¡Cómo deseaba que el día después de mañana llegara para volver a ver a Makoto! Sin embargo, debía esperar, así que se le ocurrió que por lo pronto sólo le mandaría un mensaje de buenas noches a través de Line, pero al teclear el número telefónico se sorprendió al ver que ya lo tenía registrado y que correspondía nada más y nada menos que a Lady Júpiter.

¡Hola!

Pues como ando covidosa y no puedo salir, escribí un capítulo más. Dice el doctor que me queda una semana más de aislamiento, así que pretendo terminar este fic en la semana. Supongo que tres capítulos más y ya está.

Y como nota aclaratoria, en el doblaje inglés a Andrew le dieron el apellido Foreman y en otras versiones Hansford, así que elegí el primero.

Edythe