CARTAS A LADY JUPITER

INSEGURIDADES

Dormir en los brazos de Andrew había sido reconfortante; sin embargo, el hecho de que al despertar por la mañana él ya no estuviera ahí, despertó las inseguridades de Makoto, que enseguida comenzó a preguntarse si acaso a Andrew no le habría gustado tanto algo en ella y por eso se había ido sin despedirse.

Inmediatamente, tomó su móvil para ver si tenía un mensaje de él o de Motoki, y al ver que su amigo a distancia no había vuelto a comunicarse, se sintió acongojada, lo que la llevó a preguntarse qué había hecho mal para que desde hace días estuviera tan cortante.

De pronto, recordó que Minako, quien se autoproclamaba "Diosa del amor y la belleza", una vez les había dicho que la mejor técnica para atraer a un hombre era poner en el perfil de las redes sociales una foto donde salieran hermosas, y sentarse a esperar a que "las moscas llegaran a la miel". Minako aseguraba que aquello funcionaba, y aunque a Makoto en su momento le pareció ridículo el "sabio consejo" de su amiga, buscó las fotos que Andrew le había tomado el día anterior, y seleccionando una que él le había tomado en una cafetería y donde le pareció que se miraba bonita y femenina, la puso de perfil. Después, abrió las conversaciones con Motoki y le mandó mensaje.

Mensajes de Lady Jupiter a Motoki

Lady Jupiter : Hola ¿Cómo estás?

Motoki: Bien. ¿Y tú?

Lady Jupiter: Extrañándote. ¿Qué pasa contigo que me has estado ignorando en estos últimos tres días? ¿Estás enojado conmigo?

Motoki: No estoy enojado contigo. Es sólo que en estos días he estado ocupado.

Makoto se sintió afligida al leer lo cortante de su respuesta. Hasta hace tres días, conversaban con fluidez, y él siempre se refería a ella como "Querida",

¿Qué habría pasado para que estuviera tan cortante?

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De pronto se sintió arrepentida por haberle dicho que estaba fuera de Tokio para no aceptar su invitación a salir; y comenzó a hacerse muchas preguntas por el cambio de su actitud.

¿Y sí se había enojado por no aceptar su invitación a salir? Imposible. No podía enojarse cuando no había forma de que él supiera que le mintió.

¿Y sí había conocido a otra en esos tres días? Sintió rabia al imaginar que otra pudiera tener las atenciones que hasta entonces estaban reservadas para ella.

¿Y sí acaso al ver su foto no le pareció tan bonita? Se sintió afligida al pensar que eso podría ser, pues pese a que sus amigas siempre le decían que tenía una cara bonita, y gracias al ejercicio tenía un cuerpo tonificado; lo cierto era que había atributos de su cuerpo que siempre le causaron inseguridad: Su altura que la hacía sentirse una jirafa, su cabello que por desgracia no era lacio como el de sus amigas y encima era castaño aburrido como el excremento, y ni hablar de la cicatriz fea que tenía en el vientre a causa de una cirugía de apendicitis que le habían hecho en la infancia.

¡La cicatriz! La noche anterior, a causa de la excitación se había olvidado de aquella horrorosa marca que aunque por muchos años no le importó, comenzó a acomplejarle al tiempo de comenzar su relación con Neflyte, pues su ex novio más de una vez le había pedido que se operara e incluso se había ofrecido a pagar aquel procedimiento para su disfrute, pero Makoto, que sentía horror por los procedimientos quirúrgicos se había negado.

"Tal vez debí operarme" Pensó para sus adentros pensando que quizá Andrew también había sentido asco al ver esa marca en su cuerpo, y que quizá Motoki sentiría lo mismo si la viera. Espera ¿Por qué estaba imaginando un posible escenario donde Motoki mirara su desnudez?

Escuchó de pronto que su móvil sonaba, y emocionada al pensar que fuera Andrew, o mejor aún, Motoki, lo tomó, sin embargó se decepcionó al darse cuenta de que era un mensaje de uno de los móviles de Neflyte .

Conversación entre Neflyte y Makoto

Neflyte: Hola. Te ves muy guapa en tu foto de perfil.

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Unos meses antes le habría emocionado el mensaje de su ex novio tras una de sus peleas, pero lo cierto era que en ese momento hasta sintió fastidio, y decidió hacer lo que hace meses olvidó hacer: Borrar el otro número de móvil de su ex novio y bloquearlo.

Acongojada al pensar que seguramente Andrew habría sentido repugnancia al ver su cicatriz y por el distanciamiento de Motoki, se puso de pie y se dirigió a la puerta con la intención de salir e ir a la cocina a preparar café, pero cuando abrió para salir, sintió como golpeaba a algo, o más bien a alguien, pues escuchó un quejido y luego maldiciones en inglés.

—¡Andrew!— Exclamó apenada al ver que su amigo se sobaba la frente; y preocupada, se acercó a él y levantó su mano para tocarlo donde él se estaba tocando— ¿Te duele mucho?— Preguntó preocupada.

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Aquella mañana, Andrew había despertado antes que su querida Lady Jupiter, o más bien dicho, Makoto; y aunque le habría gustado permanecer en la cama junto a ella para verla al despertar y con suerte hacerle el amor de nuevo, los mensajes de su hermana a su móvil (no al que usaba para comunicarse con Makoto, sino al que usaba para su trabajo) lo habían despertado, por lo que con pesar salió de la cama para responder a lo mensajes.

Estando fuera de la habitación, se había vestido, pues aunque Makoto le había dicho que su roomate no volvería, lo cierto era que prefería estar vestido por si acaso, no fuera ser que Lady Venus se regresara.

Tras responder a los mensajes de su hermana, había decidido volver a la recamara de Makoto, sin embargo, cuando estaba por regresar, la puerta se había abierto desde adentro, golpeándole la cara; y aunque el dolor había sido fuerte, de pronto tener a Makoto tan cerca de él, mostrando sin pudor su desnudez y tocando su frente; provocó que se olvidara del dolor.

—¡Andrew!— Exclamó apenada— ¿Te duele mucho?— Preguntó preocupada.

—¡Golpeas duro!— Exclamó él

—¡Perdón!— Insistió ella apenada.

A Andrew le pareció tierno verla tan preocupada, y entonces tomó la mano con que ella acariciaba su frente y le besó el dorso.

—No lo hiciste a propósito, preciosa. Fue un accidente — Le dijo él—Además, que me regales tan hermosa vista esta mañana compensa— Agregó él recorriendo con su mirada la sensual figura de su amiga,y queriendo deleitarse por completo, apartó la larga melena de ella hacia atrás para mirar los redondeados y firmes senos en cuya cúspide estaban aquel par de pezones duros como perlas rosadas que se le antojó saborear.

Makoto, que de pronto pareció recordar que estaba desnuda frente a él, se apartó de su lado y trató de cubrir sus senos con su melena, así como su sexo y la cicatriz con sus manos, provocando qur Andrew soltara una sonora carcajada.

—¡No me veas!

—Sweetie, ¿Qué quieres ocultar que no haya visto ya?

¡La cicatriz! No quería que en ese momento en que la luz de día hacía más notorios sus defectos él notara aquello que la noche anterior, quizá por estar a media luz no se miraba tan espantoso.

Andrew pareció notar que ella estaba incómoda, pues se vistió con rapidez con su ropa que aún estaba en el piso, así que dejó de reírse.

—Oye Mako. No te quería incomodar— Dijo apenado, preguntándose que había pasado.

¿Acaso se habría ofendido pensando que sólo quería sexo?

—Oye, Mako, si te ofendí te pido una disculpa— Dijo él— ¿Quieres que me vaya? Porque si es así entonces yo…

—¡No!—Lo interrumpió Makoto— Es sólo que, tú estás vestido y yo…

Makoto guardó silencio, y Andrew le dio ternura ver como se ruborizaba. No entendía como después de haberse mostrado tan apasionada la noche anterior y gemir tan delicioso ahora mostraba pudor al mostrarse desnuda, pero bueno "¡Nipona al fin!", pensó para sus adentros, atribuyéndoselo a una cuestión cultural; sin embargo, no podía negar que cada cosa de ella que iba descubriendo le encantaba.

—Está bien, hermosa— Le susurró mientras se acercaba a ella y tomaba uno de sus bucles castaños. ¡Cómo le encantaba su cabello color chocolate!— Creo que, a veces soy demasiado europeo. ¿Quieres ir a desayunar?

Los ojos de Makoto se iluminaron cuando él le hizo la invitación, y no precisamente porque tuviera tanta hambre, sino porque era la confirmación de que al parecer, él también quería pasar tiempo con ella; sin embargo, estaba apenada porque hasta ahora no le había permitido pagar la cuenta en ninguna de las salidas, así que quizo retribuirselo como ella solía hacerlo: Cocinando.

—¿Qué te parece si desayunamos aquí en casa?— Propuso ella

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Como estudiante de gastronomía, era común que Makoto tuviera en su alacena y en el refrigerador, ingredientes que no formaban parte de la dieta japonesa; sin embargo, no tenía todos los ingredientes para prepararle a Andrew un típico desayuno inglés, por lo que terminó preparandole tostadas francesas aromatizadas con canela, decoradas con frutos rojos y bañados con sirope. Andrew, que le había dicho ser bueno en la cocina le había ofrecido su ayuda, sin embargo, ella que quería agradarlo no le permitió que hiciera nada, aunque quedaron en que en uno de los días que quedaban antes de que terminara la Golden Week, él le prepararía un buen ramen.

Después de desayunar, fueron a sentarse al sofá de la sala; y entre besos cortos y caricias no tan atrevidas como las de la noche anterior, siguieron charlando, hasta que a Makoto le dio por querer indagar más sobre su vida, pues hasta ahora, lo único que sabía de él era que era Ingeniero en Informática igual que Motoki, que sólo estaría en Tokio durante la Golden Week, que le gustaba tomar fotografías y era bueno en ello, que le gustaba ir al cine, que había conocido a Darien cuando este estuvo de intercambio en Londres, que sabía hablar japonés desde la infancia porque en su familia había quienes lo hablaban, que sabía andar en patines de hielo aunque aseguraba no ser muy bueno en ellos, y que le gustaba ejercitarse, lo cual no hacía falta que lo dijera pues ya lo había notado Makoto al verlo sin ropa; sin embargo, Makoto de pronto deseó saber más y no perder el contacto con él.

—¿Te puedo agregar a facebook?— Le preguntó Makoto

—No tengo facebook

Makoto lo miró extrañada por la respuesta, y de pronto, recordó que el dia que lo había visto en la casa de Darien, pocos segundos antes de queél la viera, lo había escuchado hablar de una tal Elizabeth con Darien, así que de pronto se puso furiosa al imaginar que quizá una novia lo estaba esperando en Londres y el cretino la estaba engañando.

—Tienes novia ¿Verdad?—preguntó Makoto— ¿Tienes novia y te acostaste conmigo?— preguntó horrorizada. No es como que esperaba hacerse novia de un turista que estaba de paso por Tokio, pero después de saber lo que se sentía ser engañada por el hombre que una vez amó, lo último que quería hacer contribuir a causar dolor a alguna mujer enamorada acostándose con su pareja.

Andrew soltó una carcajada ante el comentario de Makoto. ¿A qué venía esa pregunta?

—No tengo novia desde hace casi un año— Respondió Andrew— Y de hecho el cornudo en la relación fui yo

Makoto se quedó sorprendida ante la respuesta de Andrew.

—¿A ti?— Cuestionó Makoto sorprendida— No pareces el tipo de hombre al que alguien le sería infiel.

—¿Y por qué no?— Le cuestionó mirándola con esos ojos color verde olivo que le encantaban.

—Pues porque— Makoto sintió que se ruborizaba. ¿Cómo decirle que no parecía el tipo de hombre que pudieran engañar porque era demasiado atractivo y follaba deliciosamente sin verse demasiado atrevida?— Porque no estás tan mal.

—¿O sea que estoy un poco mal?— Cuestionó Andrew fingiéndose ofendido, aunque sabía lo que la tímida nipona había tratado de decir.

—¡No!— Exclamó Makoto— Eres bien parecido— Le dijo— Por eso me cuesta creer que alguien te haya sido infiel.y que no tengas facebook.

—No tengo facebook porque no me gustan las redes sociales— Le dijo Andrew— Bueno, en realidad tuve uno porque mi ex me hizo uno porque quería tener puesta la relación en facebook, pero después de que terminamos lo cerré.

—¿Eres ingeniero en informática y no te gustan las redes sociales?— Preguntó Makoto sorprendida.

—No es requisito tener redes sociales para serlo.

—Lo sé— Respondió Makoto— Es sólo que la mayoría son… Bueno, si tú no me lo hubieras dicho no creería que eres Ingeniero en Informatica.

Makoto guardó silencio, pensando que lo que había estado a punto de decir podía ofender a Andrew; sin embargo, los labios de él se curvaron en una sonrisa

—¿No?— Cuestionó él— ¿Cómo se supone que somos los Ingenieros en Informática y de que tengo cara?

Makoto comenzó a reir, rememorando a aquellos compañeros suyos de clase que se juntaban con Umino Gurio y se sentaban en una de las esquinas al fondo del salón de clases.

—Pues, a los que conozco les gustan los videojuegos, el anime, los comics, coleccionan muñecas de anime, les gustan las redes sociales y…

Andrew soltó una sonora carcajada, y entonces acarició sus mejillas con ternura.

—Bueno, te confieso que si me gustan los videojuegos aunque ya no juego tanto y me gusta ver películas basadas en comics—Le dijo Andrew— Llegué a ver anime en la infancia pero ya no lo hago, no colecciono muñecas, no me gustan las redes sociales aunque si me gusta mucho la tecnología. De hecho tengo un robot aspirador en mi casa para que el piso se limpie sólo porque no me gustan las labores domésticas, y me gusta mas ejercitarme que jugar videojuegos.

—Eso es evidente— Dijo Makoto al recordar el cuerpo de Adonis que había descubierto bajo la ropa de Andrew la noche anterior.

Andrew se acercó a ella, y una vez más la besó; pero esta vez, el beso se tornó intenso y apasionado; asi que no pasó mucho tiempo cuando el la cargó en brazos, y de nuevo terminaron en la cama de ella, dándole rienda suelta a la pasión que sentían uno por el otro.

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Andrew de nuevo había encendido la chispa de la pasión en ella, así que olvidándose de que a la luz del día la cicatriz era más notoria, de nuevo se entregó a él, y por primera vez, no sintió vergüenza de que un hombre viera su desnudez a plena luz del día, pues a diferencia de Neflyte que solía hacer comentarios sobre lo poco estético de su cicatriz y la presionaba para que se hiciera una abdominoplastia, Andrew ni siquiera había reparado en ese detalle, y por el contrario, con sus palabras y la manera en que miraba y acariciaba su cuerpo la hacía sentir como si fuera la mujer más bella del universo.

Tras alcanzar el orgasmo, Andrew se tumbó a su lado, y pasó uno de sus brazos por alrededor de la cintura de ella para atraerá hacia él. Por un momento se quedaron en silencio, compartiendo besos tiernos, hasta que de pronto él comenzó a acariciar su vientre, y entonces detuvo sus dedos en la cicatriz, tocando los bordes de lo que Makoto llamaba "su monstruosidad".

—¿Qué te pasó?— Cuestionó Andrew.

¡Oh no! Si se había dado cuenta, aquel detalle que afeaba su cuerpo no le había pasado desapercibido, pero no estaba dispuesta a que otro hombre la hiciera sentir mal por eso como muchas veces la había hecho sentir Neflyte.

—Cirugía de apendicitis a los diez años— Contestó Makoto— Y deja de criticar mi cuerpo o…

—¿Por qué eres tan mal pensada?— Le preguntó Andrew llevando la mano con que acariciaba su cicatriz a su rostro— Primero concluyes que tengo una novia y la engaño contigo, después que soy un pesimo ingeniero en informática porque no me gustan las redes sociales, y ahora dices que estoy criticando tu cuerpo.

Makoto se ruborizo ante el comentario de Andrew

—Yo no dije que fueras un pésimo ingeniero

—Y yo no estoy criticando tu cuerpo— Le respondió.

—Pero estás pensando que es horrendo, sino no te habrías fijado.

—Obviamente noté la cicatriz desde ayer—Le dijo Andrew— Pero no pensé que fuera horrendo. De hecho, me encanta tu cuerpo,incluida tu cicatriz porque gracias a esa cirugía estás viva y pude conocerte.

—Perdón— Susurró Makoto apenada.

Estaba tan acostumbrada a que su ex le dijera que un bikini no se miraba bien en ella por la marca en su cuerpo, o que le insistiera con pagarle una abdominoplastia; que se había puesto a la defensiva.

—Por mucho tiempo no me importó tener esta marca— Dijo ella— Menos después de que estuve a punto de morir porque se me reventó la apéndice y tuvieron que hacerme una cirugía de emergencia— Makoto hizo una pausa y continuó hablando— Pero mi último ex novio, él se encargó de que me diera cuenta de que es antiestético y para mi cumpleaños número veinte me regaló una abdominoplastia, pero no acudí porque me da miedo que me hagan cirugías. Lo hice gastar muchos yenes,y se enojó muchísimo porque en la clínica del cirujano plástico no le devolvieron todo el dinero.

Los ojos de Makoto brillaron al recordar las muchas veces que permitió que su ex novio la hiciera sentir mal, y Andrew, al notar su tristeza, la atrajo en un abrazo y besó su frente.

—Pues que bueno que perdio sus yenes por imbecil— Le susurró Andrew— ¿A qué idiota se le ocurre regalarle a su novia un procedimiento que pone en riesgo su vida y sin siquiera saber si ella quiere pasar por eso?

—El decía que no era peligroso

—Todo procedimiento médico conlleva un riesgo, cariño— Le respondió él— Y a mí en lo personal me preocuparía mucho que mi chica quiera ponerse en riesgo por algo innecesario.

Andrew tiró al piso la sabana de satin que cubría la parte inferior de sus cuerpos, y entonces se puso de rodillas entre las piernas de Makoto, admirando su desnudez, y provocando que ella avergonzada tratara de cubrirse con sus manos, pero él la obligó a apartarlas.

—Me encanta tu cuerpo— Le dijo él agachándose para besar aquel espacio de piel donde estaba su cicatriz, mientras sus manos acariciaban sus piernas, subiendo por sus caderas y su derriere.

Makoto dejó escapar un gemido de placer al sentir los besos y las caricias de Andrew sobre su cuerpo. Dejándose arrastrar por la pasión, cerró los ojos, y de pronto, sintió la dureza de su torso desnudo apretando sus pecho necesitados de caricias, y su virilidad rozando su sexo que ya estaba húmedo ante la necesidad de sentirlo hundiéndose entre sus piernas.

—Me encantas, sweetie—Susurró él cerca de sus labios.

Makoto volvió a abrir los ojos, y al tenerlo tan cerca, se aferró a la espalda de él, mientras se perdió en el verde olivo de sus ojos.

—Adoro tu cabello color chocolate, tus ojos más bellos que las esmeraldas, tu aroma a rosas, tus labios— Susurró él provocando que ella enrojeciera— Tus mejillas y cuando te sonrojas— Le dijo mientras besaba su rostro—Tu precioso cuerpo, con todo y la marca de tu supervivencia.

Conmovida ante las palabras de Andrew, le fue imposible evitar que un par de lágrimas escaparan de sus ojos.

—Te amo—Le susurró él sin pensarlo, sin embargo ya era tarde para retractarse.

—Motoki— Susurró ella.

Él se sorprendió al escuchar aquel nombre, y ella se avergonzó al percatarse de que le había cambiado el nombre. Creyó que ya lo había echado a perder, pero antes de que ella pudiera disculparse él unió sus labios a los de ella, besándola con ardiente necesidad que ella correspondió, y dejándose arrastrar por la pasión y la electricidad que parecía recorrer sus cuerpos cada que se tocaban, una vez más hicieron el amor hasta la saciedad.

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De no ser porque Motoki seguía estando cortante con ella, Makoto hubiera podido decir que aquella Golden Week, era la mejor que había vivido en muchos años; sin embargo, aunque cada día de esa semana había sido maravilloso al lado de Andrew, una parte de ella estaba un poco triste porque sabía que al siguiente día él se iría de Tokio, aunque se decía que era mejor así, pues no era bueno para su corazón que sus sentimientos por él crecieran; y su lado racional que quería evitar el sufrimiento, le decía que tampoco por Motoki, aunque extrañaba muchísimo sus charlas.

Aquel día, antes de que Andrew se fuera de Tokio, Darien había planeado una reunión para despedir a su amigo a la que sólo acudirán Rei y ella, pues los cuatro se habían acoplado bien para salir juntos; y por supuesto, Makoto que se había encariñado con él, le había preparado mochis de chocolate para regalarle antes de partir.

—Vamonos que se hace tarde— Dijo Rei tomando uno de los contenedores en los que habia comida que Makoto había preparado para llevar a la reunion en casa de Darien

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—¿Se puede saber que estás esperando para decirle que tú eres Motoki?— Preguntó Darien a su amigo mientras comían frituras sentados en la mesa de centro de la cocina.

—No es fácil — Dijo Andrew.

—¿Cómo que no es fácil ?

—¿Y si no le gusto cuando le diga que soy su penpal?

—¡Andrew, por favor!— Exclamó Darien— Toda la semana has pasado más tiempo con ella que conmigo, hasta Rei nota que se gustan y mira que no le he dicho nada. ¿Cómo por qué creés que te rechazaría?

—Cuando le mandé un mensaje para invitarla a salir me inventó que estaría fuera de Tokio—Dijo Andrew— Es obvio que algo de mí no le gusta, y no quiero perderla.

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—¿Lo llamaste Motoki cuando estaban en la cama y no te dijo nada?— Preguntó Rei sorprendida.

—No— Respondió Makoto— No me dijo nada durante ni después. También me dijo que me ama, pero de eso tampoco volvimos a hablar.

—Bueno, de eso hablamos más tarde porque ya llegamos— Dijo Rei estacionando su auto en el parque frente al departamento de Darien. ¡Cómo odiaba que las visitas del vecino que vivía a un lado del departamento de su novio acapararan todo el estacionamiento!

—Oye. ¿No vamos a bajar las cosas?— Preguntó Makoto al ver que Rei parecía haberse olvidado de bajar los muchos contenedores con comida y postres que había preparado.

—¡Qué la bajen ellos!— Exclamó Rei tirando de su mano.

Makoto entonces siguió a su amiga, y tras subir por el elevador, llegaron al tercer piso. Después se dirigeron al departamento 28-A que era donde vivía Darien, y antes de que Makoto tocara, Rei le detuvo la mano y llevó un dedo a su boca invitandola a guardar silencio.

—Quiero hacerle una broma— Dijo Rei con malicia.

Makoto entonces guardó silencio, y después de que Rei abriera el departamento de su novio, entraron con pasos sigilosos; sin embargo, en vez de que los sorprendidos fueran ellos, las sorprendidas fueron ellas al escuchar la conversación entre Andrew y Darien

—¿Pretendes entonces jugar a ser dos personas con Makoto por siempre?— Preguntó Darien— ¿Un día Motoki su penpal que vive en Kioto y le escribe a través de Line por un móvil mientras que con el de tu trabajo le contestas como Andrew?

Andrew no respondió nada, y tanto Makoto como Rei se quedaron estupefactas al descubrir aquello. Makoto, al sentirse engañada, sintió las lágrimas acumulándose en sus ojos; y Rei, que estaba furiosa, quiso ir a armarles un escándalo; a Andrew por mentiroso, y a su novio por encubrirlo; sin embargo, Makoto la detuvo. Las miradas de ambas se cruzaron, y cuando Rei miró el móvil en manos de su amiga entendió todo, Makoto entonces entró a su agenda y marcó el número que tenía agendado con el nombre de Motoki. No tardó en escuchar el sonido de un móvil timbrando dentro del departamento, y después miró a Andrew tomándolo.

—Es ella— Dijo Andrew.

—¿No piensas contestarme, imbécil?

Andrew se dio media vuelta, y entonces, su mirada asustada se encontró con la mirada de Makoto, que aunque estaba llorando lo miraba con furia.

Notas: ¡Ay! Ya se enteró Makoto de que Andrew y Motoki son el mismo. ¡Santa cachucha!

Hospitaller Knight, Aracox, Clarissa de Shields, Nancy Sau Acosta, ValeFerT; muchas gracias por leer, por sus votos, por agregar la historia a favoritos, y sobre todo por los comentarios. ¿Se hubieran enojado ustedes si fueran Mako? ¡Ay! Yo si, jajaja.

En fin, el próximo capítulo ya es el final.

Saludos y muchísimas gracias por leer este fanfic.

Edythe