Todos en algún momento hemos deseado entrar en algún anime, serie o libro donde nosotros queremos ser los protagonistas, pero se han puesto a pensar en si lo lograran, podrían con esta carga, y, es más, si tuvieran que guardar consigo un secreto que podría alterar toda la historia del mundo al que llegaran.
N/A: "Remake hecho en el 2020"
El Guerrero, el Lagarto y lo Sobrenatural
Ciudad de México, septiembre del 2019
Nuestra historia comienza en las calles del centro de la Ciudad de México, la gente iba y venía de todas direcciones haciendo sus cosas cotidianas, pero nos centraremos en alguien en especial, un chico joven de 25 años de edad, de cabello negro carbón algo alargado, con una altura de 1.80, ojos color oliva y algo tonificado, vestía una playera negra-azulada y por encima un chaleco verde con dos grandes bolsillos y un pantalón de mezclilla azul; cargaba en su espalda una gran mochila negra con detalles rojos, su nombre era Diego Armando, un recién graduado de la UNAM especializado en Veterinaria y Zootecnia, se preguntaran, ¿Qué hace el aquí?, pues bien, ahora que se había graduado se había dado un tiempo para descansar, y como regalo de parte de sus padres le habían dado un dinero para que lo gastara en lo que quisiera, en este caso: Anime, Mangas y Videojuegos.
Diego: "Veamos que puedo encontrar en este lugar".
Diego al entrar en una tienda encontraría todo tipo de cosas gustosas para él, desde figuritas de anime hasta posters y DVDS, pero él ya había tenido en mente que es lo que quería comprar.
15 Minutos después
Al salir de la tienda Diego miraría su mochila con una sonrisa al ver todo lo que había podido comprar en ella, esto era:
Las Novelas Ligeras y Anime de High School DXD, Zero no Tsukaima, Dragón Ball-Dragón Ball Z-Dragón Ball GT-Dragón Ball Súper, además de comprar juegos como Ark Survival Evolved, Pacific Rim, Monster Hunter Ultimate y Jurassic World Evolution.
Diego: "¡Qué gran botín!".
Con todo guardado en su mochila y puesta nuevamente en su espalda se dirigiría a casa, no sin antes pasar a una veterinaria para comprar algo que estaba en varias bolsas y escurriendo un poco de agua de ellas, ahora tendría que llegar al metro Zócalo para poder transbordar a la estación cercana a su casa, en el camino mientras Diego tarareaba una canción sentiría como algo se movía en un bolsillo de su chaleco, Diego metería su mano en ella y sacaría lo que fuera que había ahí encontrando a un pequeño lagarto negro con marcas doradas, pero lo curioso de ese lagarto era la extraña cresta de piel naranja que colgaba de su cuello, Diego al verlo lo acercaría a su cara:
Diego: "King, pequeño travieso, ¿Qué rayos haces en mi bolsillo?" el lagarto lo lengüetería en su nariz "Tú no tienes remedio, sabes que no debes dormir en mi ropa".
Diego lo pondría en su hombro donde el lagarto se acomodaría, Diego en el camino al metro hablaría con su lagarto que aunque no podía hablar asentía a todo lo que decía su dueño cosa que siempre le hacía gracia; de la nada empezaría a sonar la alerta sísmica, Diego como todo mexicano traumado desde el ultimo sismo del 2017 saldría corriendo en busca de una zona de seguridad, pero el suelo empezaría a moverse violentamente haciendo caer a la mayoría de las personas incluido el, Diego voltearía a ver como uno de los edificios atrás de el empezaba a ceder, sus vidrios se rompían mientras la gran estructura colapsaba sobre si, Diego no podía ponerse en pie por el movimiento telúrico así que lo último que haría sería tomar a su lagarto y ponerlo debajo de el en un intento para salvarlo, el edificio termino por caer encima de ambos levantando una gran nube de polvo.
Lugar desconocido, tiempo desconocido.
Diego abriría los ojos viendo que el ambiente a su alrededor no era lo que esperaba, en vez de ruinas y cuerpos de personas muertas veía como el gran cielo azul era lo único que había junto a bastantes nubes blancas bajo sus pies.
Diego: "Supongo… que significa que morí… es una lástima de verdad".
Diego sentiría como algo hacia ruido a derecha, en una pequeña nube estaba su compañero King quien moviendo la cola subiría por sus pantalones y chaleco hasta quedar en su hombro.
Diego: "King… lamento que hayas tenido que pasar por este mismo destino, de no haber tomado este chaleco tu habría podido haberte salvado, yo lo siento mucho".
EL pequeño lagarto al sentir la tristeza de su compañero lo lamería en el cachete haciendo que lo mirara y con una cara tierna parecía decirle que no se culpara ya que no era su culpa, Diego sonreiría un poco y le acariciaría suavemente la cabecita alegrando al lagarto, por unos minutos ambos estarían caminando por entre las nubes buscando algo o a alguien, pero no esperaban que aquella persona fuera quien los recibiría.
¿?: "Sean bienvenidos a este lugar, joven Diego y lagarto King".
Diego y King mirarían al extraño hombre que les había hablado, pero al mirarlo al rostro no podía verse debido a una intensa luz que lo cubría, pero lo demás era visible, este traía una especie de toga blanca y unas sandalias, Diego inmediatamente sabría que no trataban con un cualquiera, estaban hablando con el mismísimo Dios, y sin esperar más se pondría de rodillas siendo imitado por King que bajaría su cabeza en señal de respeto:
Dios: "Levántense, no es necesario que hagan eso frente a mí".
Obedeciendo ambos se pondrían de pie dándole la cara.
Diego: "Señor… no sé qué decir… ¿porque tenemos el placer de poder hablar con usted?".
Dios: "Pueden relajarse jóvenes, verán… los traje hasta aquí porque quiero pedirles una disculpa a ambos por lo sucedido".
Diego: "Señor, no necesita hacerlo, supongo que a todos nos llega la hora y ese era nuestro momento de partir".
Dios: "No es así, yo tenía planeado a ustedes dejarlos vivir una vida plena a ambos, pero por un error de cálculo mío ustedes dos terminaron aplastados bajo ese edificio, se supone que nadie debió haber muerto en ese terremoto".
Diego: "Entiendo, pero ahora que estamos aquí, ¿Qué será de nosotros; de mi familia o de mis amigos?".
Dios: "Ellos guardaran luto por ti durante un par de días, después seguirán con sus vidas, no te preocupes por ellos, en cuanto a ustedes dos, no podré hacer nada para que regresen a ese mundo, pero en compensación dejare que ambos vayan a un mundo de anime, uno del que tengan conocimientos".
Diego: "En pocas palabras nos volveremos Isekais".
Dios: "Así es y de seguro estas familiarizado con el concepto de los universos y mundos paralelos".
Diego: "Conozco del tema, pero ¿qué tiene que ver conmigo?".
Dios: "No solo los voy a enviar a vivir vidas normales ahí, sino que tengo una misión para ambos; su misión será que cuando lleguen a esos mundos tendrán que hacer que la historia siga su curso de buena manera, podrán interferir en ellas y cambiar acontecimientos importantes o diminutos, pero solo para bien, nunca para tu propio beneficio egoísta".
Diego: "Entiendo, pero que más tendremos que-"".
Dios: "Aun no he terminado, esto no va ser que vas a ir de mundo en mundo sin lugar propio, te mandare a un mundo base, donde harás tu vida desde ahora, de vez en cuando abriré portales cercas de ti y King para que ayudes en esos mundos o a seres que envié a ustedes".
Diego: "Pero estos portales se cerrarán solos como en Primeval o…".
Dios: "Te daré la capacidad de poder manipular cualquier portal a tu conveniencia, pero debes practicar para usarlos a la perfección; además no te mandare con las manos vacías, las cosas que traías contigo podrás llevártelas, además… podrán ustedes dos pedirme tres cosas que ustedes quieran, solo les diré que la fuerza bruta y la inteligencia serán cruciales en su misión".
Diego y el lagarto se pondrían a pensar en lo que podrían pedir, era una oportunidad única que no debían desperdiciar, después de un par de minutos Diego sabría ya que pedir así que mirando nuevamente a Dios le pediría:
Diego: "Talvez suene encajoso, pero me gustaría pedir primero que pueda tener todas las habilidades de los Guerreros Z de Dragón Ball en General".
Dios: "Esta bien, te daré un cuerpo que pueda soportar las habilidades y poderes de ellos, pero… con la condición de que iniciaras con solo conocimiento general del Ki, tendrás que entrenar para no agotar tus reservas de Ki además que tendrás que desbloquear tus técnicas y poderes con meditación".
Diego: "Excelente, ahora, quisiera pedir las técnicas, conocimientos y entrenamientos de Hayato Furinji y Shigure Kosaka de Kenichi el discípulo más fuerte de la historia".
Dios: "Con gusto te concederé eso, pero que no solo sean para ti, quiero que se las enseñes a alguien más, que tengas un alumno que pueda convertirse en un gran defensor de la tierra".
Diego: "Gracias Señor, y como última petición me gustaría que me dotara de todos los conocimientos en Veterinaria y Zootecnia de mi mundo".
Dios: "¿Seguro que deseas eso?, podrías pedirme la inmortalidad o algo más increíble".
Diego: "Aunque suena tentador, King estará conmigo en ese lugar y me gustaría poder seguir con aquel sueño que tuve en vida, ayudar a cuanto animal se me cruce en el camino y mantener a este pequeño latoso lo más sano posible".
Dios: "Puedo sentir como este deseo es puro chico, lo cumpliré, y como bonificación será una inteligencia equiparable al de Bulma Brief o Tony Stark para que te sea más fácil tu estancia en esos mundos".
Diego: "Muchas gracias Señor".
Dios: "Y tu joven lagarto, ¿Qué es lo que pedirás?".
King moviendo su cabecita de arriba abajo y con siseos pediría sus tres deseos, Dios al escucharlos asentiría con la cabeza a la vez que daría un pequeño soplido que avanzaría hasta ambos creando un remolino de colores a su alrededor un momento levantándolos en el aire antes de volverlos a dejar en el suelo, Diego quería hablar, pero sería interrumpido por Dios que ya sabría lo que quería preguntar:
Dios: "Se lo que quieres preguntar joven Diego, el idioma y los dialectos de todos los mundos podrán hablar y leer con fluidez, mas con la escritura tendrán que practicarla; bien sin más creo que va siendo hora de que ambos comiencen sus aventuras en ese mundo, joven Diego, joven King, espero grandes cosas de ambos en el futuro, que la buena fortuna les sonría; ah y antes de que se vayan, háganme un favor, por favor díganles a mis hijos de ese universo que yo sigo vivo y que nunca los he abandonado, siempre cuido y vigilo a todos ellos".
Diego: "Lo haremos señor".
En eso un agujero de múltiples colores aparecería en el suelo, Diego se asomaría viendo que parecía no tener fin, primero se alejaría dejando que King subiera a su hombro y volviendo a ver a Dios una última vez le diría:
Diego: "¡No lo defraudaremos Señor, cuidaremos de esos mundos con nuestras vidas, se lo prometemos!".
Y con esto Diego tomaría carrerilla antes de saltar al agujero que se cerraría detrás de los ahora Isekais, cuando más caían ambos cambiaban de apariencia, Diego se empezaba a parecer a un personaje de Dragón Ball, con músculos grandes y firmes, su cabello cambiaria de forma hasta dar con cincos picos de cada lado formando un arco que uniría los últimos además de que una parte del cabello caería por detrás de la oreja hasta casi llegar al pecho asemejando dos colmillos de mamut, cuatro mechones caerían en su frente pero lo más curioso era que en cada mechón y punta tenía una franja gris que las recorrería al igual que la parte de atrás que quedaría en una pequeña melena que no arrebozaría mucho a su cuello, King por su parte se pondría de pie en sus patas traseras y sus patas delanteras se volverían en manos sujetándose del chico que además parecía rejuvenecer un poco, una luz al final del túnel era visible alegrando al par que se mirarían:
Diego: "Llego la hora amiguito, ¿a donde crees que nos ha enviado?, no importa realmente porque con los dos juntos podremos pasar cualquier adversidad".
King solo asentiría y le daría un siseo, justo entonces surgiría un gran destello de luz tan intenso que cegaría momentáneamente a ambos haciendo que cerraran los ojos.
Lugar desconocido, día desconocido
Después de unos momentos la luz se habría ido dejando que Diego pudiera abrir los ojos viendo que habían llegado al nuevo mundo, a su alrededor era solo planicie totalmente rebosante de hierba, por encima de el había un gran árbol que daba su sombra a la pequeña colina donde estaban parados, al seguir mirando encontraría un sendero que llevaba a una montaña repleta de árboles y pinos a donde veía.
Diego: silbido "Vaya… conque este es el mundo al que nos envió, no quisiera admitirlo, pero se parece mucho al nuestro".
¿?: "Talvez, pero debes admitir que todo a nuestro alrededor es muy hermoso".
Diego: "Tienes razón, es muy hermo… ¿Quién dijo eso?".
Diego buscaría a la persona que había dicho eso girando en su propio eje, pero no había nadie más en el lugar:
¿?: "Yo no vi que nadie te hablara".
Diego volvería a escuchar a esa voz por fin encontrando su origen, lentamente voltearía a ver su hombro encontrando al culpable:
King: "¿Qué?".
Diego: "¡Ahhhh!".
Diego habría tirado a King de su hombro al asustarse, el pequeño lagarto se sobaría la cabeza al haber caído en ella tan pesadamente.
King: "Ay, oye ¿Ahora que mosca te pico?".
Diego: señalándolo "Tu-Tú estás hablando y yo puedo entenderte".
King: "Espera… ¡De verdad puedes entenderme!"
Diego: "Si, espera, Dios dijo que podríamos hablar cualquier idioma y dialecto".
King: "Eso significaría que yo podría hablar como humano".
Diego: "Eso significa que ahora tu cerebro es más grande, ósea que puedes tener pensamientos más avanzados casi al nivel de un humano, eso es bueno".
King: "Eso sonó como a un insulto, pero lo dejare pasar, por ahora tengo tantas cosas que quería decirte desde hace mucho tiempo".
Diego: "Pues dilas, quiero escucharte hablar".
King: "Pues bien… aquí vamos" respira hondo "¡Eres un grandísimo mentiroso!".
Esto habría atrapado por sorpresa a Diego:
Diego: "¿Cómo dices?".
King: "Muchas veces me prometiste llevarme a pasear al parque, pero siempre faltabas a tu promesa y me decías que me lo compensarías con Pinkis que nunca me diste".
Diego: "Ohhh vamos, ahora puedes hablar y lo primero que me dices es eso, yo esperaba algo más inteligente".
King: "Y hay muchas cosas más que decirte".
Diego: "Pues tu no cantas tan mal las rancheras compadre, déjame recordarte que tu terrario siempre fue una porquería y sabes quién tenía que limpiarlo, ¡Yo!, y todavía recuerdo aquella ocasión en que me mordiste con furia cabron".
King: "Tu tampoco eres un angelito, tu cuarto estaba igual o peor que mi terrario, siempre escondías comida en tu cuarto cuando no te veían y ni hablar de lo otro".
Diego: "No te atrevas".
King: "Siempre en las noches ajusticiabas tu ganso cuando ibas en la secundaria".
Ambos se mirarían a los ojos con algo de ira retándose mutuamente:
Ambos: "Jaja… JAJAJAJAJAJA".
Ambos reirían de la nada quitando el ambiente tenso, una vez calmados Diego miraría a su compañero con el puño extendido:
Diego: "Espero que de ahora en adelante puedas cuidarme la espalda pequeño amigo".
King chocaría los puños con Diego asintiendo a la vez:
King: "Puedes contar conmigo Diego, seremos el dúo más poderoso de la historia de este mundo".
Y así, con un choque de puños la historia de este par daría inicio, con los dos encaminándose por el sendero, que cosas depararan para este par desde ahora, lo averiguaremos en el próximo capítulo de esta historia.
Continua/ "¡Heyyyy aún no hemos terminado".
¿Pero qué?
Diego: "Aun falta para terminar el capítulo carnal".
Narrador: "Pero el guion dice…".
King: "Guion ¿Qué guion?, si es nuestra historia así que mejor sáquese de aquí".
Narrador: "Pero…".
Diego: "Pero nada, shu shu".
Narrador: "Saben que al carajo todo yo me largo" Sale de una habitación, pero lo regresan agarrándolo del oído.
Autor: "Mangos que, no me la vuelves hacer dos veces cabron, terminas de narrar o no te pago".
Narrador: "Pero señor":
Autor: "Pero nada, sigues porque sigues".
Narrador: "Rayos…"
Diego/King: "Jajajaaja".
Narrador: "Ustedes dos dejen de reírse y sigan con la historia entonces".
Los dos seguirían por el camino subiendo a la montaña donde en algún momento ambos se detendrían a descansar un momento:
King: "Apropósito Diego, ¿Qué es lo que trajiste en la mochila?".
Diego: "Pues bien" la abre "vemos… tengo los mangas, novelas y animes que compre, algunos videojuegos, mi celular" un Galaxy note 2 "mi cartera, un par de botellas de agua y… ¡cierto! algo que te gustara".
King: "¡¿Qué?!" su cola se mueve como perro feliz.
Diego: "Un par de Pinkis congelados".
King: "¡DAME UNO!, ¡DAME UNO!, ¡DAME UNO!"
Diego: "Calma mijo, no tienes que gritarme; aunque jajá me da gracia que sigas teniendo tu instinto marcado".
King: "Eso no es cierto" lo dice aun moviendo la cola con su lado tsundere "¡No describas esto!".
Diego: "Jajá ta bien pues, solo ignóralo, toma pa que veas que no soy malo".
Diego le daría aquella rata congelada a King quien se lo comería como desesperado atragantándose en el proceso, Diego le daría una de las botellas de agua para que se lo pasara mientras él tomaba de la otra botella, después de descansar por 10 minutos ambos se pondrían en marcha nuevamente llegando por fin a la cima de la montaña donde observando los alrededores verían una ciudad moderna, al ver la civilización ambos muchachos pensaron en que habían llegado a un mundo de anime, y ahora descartando animes como Slayers o Nanatsu no Taizai seguirían caminando hacia la ciudad, al llegar la gente iba y venía a todos lados, todo parecía relativamente normal de no ser que ambos alcanzaron a ver como todos tenían celulares de tapa, lo más moderno que había eran los BlackBerry de primera generación, Diego ahora tenía que averiguar en donde se encontraba, al principio había alcanzado a preguntar a una persona pero un camión que pasaba no lo habría dejado escuchar así que agradeciendo al transeúnte se alejaría buscando mejor un mapa, al encontrarlo vería que las letras eran definitivamente japonesas.
King: "Creo que era más que obvio que llegaríamos aquí a Japón, ¿no es verdad?".
Diego: "Creo que si, al fin y al cabo, todos los Isekais caen en otros mundos y como venimos de otro mundo lo hicimos a la inversa".
Mientras seguían dialogando un grito de auxilio llegaría a oídos de ambos Isekais, Diego buscaría con la mirada a quien haya gritado, pero no la encontraría y vería que los demás transeúntes parecieran no escuchar los gritos:
Diego: "¿Escuchaste eso amigo?".
King: "Casi no lo hago, pero creo que es por los sentidos aumentados que tenemos".
Diego: "Luego hablaremos de eso, tenemos que ir a ver qué pasa ahora".
Y así el Isekai saldría corriendo al lugar de origen del grito, y cuando llego a lo que parecía ser un callejón sin salida vería a tres tipos amenazando a una chica, uno de ellos era un gordo enorme que traía en la mano un machete, otro era un flaco que tenía una navaja de bolsillo y le faltaban un par de dientes, el ultimo y que parecía ser el jefe de ellos tenía en mano una pistola magnum y fumaba un cigarrillo; la chica trataba de alejarse de ellos dejándola ver a Diego, ella era una chica rubia de largo cabello siendo sujetado por un lazo, con ojos marrones, vestía una camisa sin mangas blanca y una falda corta azul.
Jefe: "Vamos preciosura, solo danos todo lo de valor que tengas y te dejaremos en paz".
Chica: "Y-Yo no tengo nada que puedan querer".
Flaco: "Oiga jefe, ¿podemos divertirnos con ella?".
Jefe: "Solo háganlo rápido y en silencio, no queremos que nadie llame a la policía".
Gordo: "Entonces yo iniciare con ella".
Con la respiración agitada el gordo pasaría empujando a su compañero intentando tomar a la rubia, más un golpe en la cara lo alejaría, Diego habría pasado por encima de ellos poniéndose enfrente de la chica que solo podía ver su espalda.
Diego: "Inténtela tocar y se las verán conmigo".
Jefe: "Miren que tenemos aquí, un héroe que quiere salvar a esta chica, que honorable y que estúpido".
Flaco: "No sabes en que te has metido muchacho, mejor lárgate de una vez de aquí si no quieres que te asesinemos".
Diego: suspiro "¿Esa es tu mayor amenaza?, que aburrida".
Los ladrones confundidos se mirarían entre si antes de que le preguntaran:
Jefe: "¿Qué es lo que quieres decir?".
Diego: "Digo… matar es buena amenaza, pero sean más creativos para la próxima, dijo hasta hubiera estado mejor con amenazarme de violar o buscar a mi familia para matarla si no me iba, o algo por el estilo".
Todos en el lugar tendrían una gota anime recorriéndoles las nucas, incluso King quien se había escondido en los bolsillos se palmearía la cara:
Jefe: "¿Es que acaso eres también un ladrón?".
Diego: "Soy algo mucho peor, soy un mexicano, pero ya no quiero seguir perdiendo el tiempo, lárguense ahora y regrésenle las cosas a esta muchacha sino quieren salir heridos".
AL principio los ladrones parecían nerviosos, pero una risa histérica se apoderaría de todos asustando más a la chica, más Diego solo estaría serio antes las provocaciones de los ladrones que se burlaban y mofaban de el idiota que se creía de verdad un héroe.
Jefe: "Talvez tengas razón, tenemos que usar nuestra creatividad para mejorar, así que te usaremos a ti como ejemplo para los demás para que sepan que es lo que les pasara si interfieren nuevamente con nosotros, ¡Muchachos acaben con el!".
Ambos esbirros se lanzarían contra Diego, este parecía dar un solo paso antes de estar frente al primer ladrón que no sabría cómo se había movido tan rápido, pero sus luces se apagarían cuando Diego le dio un codazo en la cara rompiéndole los demás dientes que le quedaban, el gordo intentaría darle con el machete que tenía más Diego moviéndose a un lado esquivaría el tajo para terminar por sujetarle la cabeza para darle un rodillazo a la cara desequilibrándolo, pero siendo más resistente de lo que creía intentaría darle un golpe de maso a Diego, pero este saltando hacia atrás los esquivaría quedando contra la pared, pero usándola saltaría para darse impulso con ella para atrapar entre las piernas el cuello del gordo, con su flexibilidad pondría sus manos al suelo y con su fuerza de cintura levantaría al ladrón en el aire antes de hacer chocar su cara en el asfalto terminando con el gordo, un disparo saldría de la pistola del jefe directo a la cara de Diego más con solo su mano la detendría, pero antes de podérsela regresar vería como de alguna manera había alcanzado a tomar a la chica entre sus manos y ahora la apuntaba con su arma.
Jefe: "¡Si das un maldito paso más le vuelo el cerebro a esta perra!".
Diego no tendría de otra que dejar que el ladrón saliera poco a poco del callejón con la chica como rehén, el jefe se sentía todo poderoso al ver como lo había inmovilizado pero cierto lagarto se había subido a su cuerpo y le había dado una mordida a la nariz haciendo que tiraría a la chica al suelo, Diego con un movimiento rápido se pondría frente al jefe que vería como un Upper Cutt llegaba a su mandíbula inferior haciendo volar en el aire un par de segundos hasta caer dentro de un basurero.
Diego: "Eso yo llamo, poner la basura en su lugar".
La chica asombrada miraba a aquel que la había salvado la vida, con una sonrisa Diego la ayudaría a ponerse de pie, pero al estar ahora tranquilos ambos sentirían al tocarse las manos como algo nacía en sus corazones, Diego trataría de ignorarlo para preguntarle:
Diego: "¿Estas bien amiga, no te hicieron nada esos idiotas?".
Chica: "No, gracias a ti, me salvaste".
Diego: "No hay de qué, que tal si les quitamos a los idiotas las cosas que te arrebataron":
Chica: "Si claro".
Ambos empezarían a esculcar a los ladrones quitándoles aquellas cosas que había robado a la chica, pero al llegar al líder Diego notaria que tenía guardada una gran daga azul marino, tomándola Diego la movería por unos momentos antes de agenciársela para él, pero la chica viéndolo lo haría ponerse nervioso:
Diego. "Es que yo colecciono dagas y esta es de una marca muy cara además… ya has de conocer ese viejo refrán ladrón que roba a ladrón tiene mil años de perdón" una aureola aparecería sobre su cabeza.
La chica mejor dejaría pasar por alto esto y seguiría buscando sus cosas, una vez con todas ellas otra le dirigiría la palabra al chico.
Chica: "De verdad, muchas gracias por haberme ayudado con esto tipos".
Diego: "No me lo agradezcas, es lo que cualquiera hubiera hecho en mi lugar, apropósito, mi nombre es Diego".
Chica: "Y yo me llamo Lucy, creo que será mejor que ya me vaya, espero que no podamos volver a ver algún día, hasta luego".
La chica dando una última reverencia saldría corriendo del callejón dejando ver, aunque sea por un milisegundo unas bragas blancas con líneas azules, un hilito de sangre saldría de la nariz de Diego, pero lo limpiaría rápido antes de ver a King caminando hacia él un poco desorientado y con espirales en los ojos:
Diego: "Que buen madrazo te diste compadre".
King: "Ni que lo digas" mira a los ladrones "¿Qué vamos a hacer con ellos?".
Diego: "Bueno, son ladrones al fin y al cabo así que diría que los llevaremos a la cárcel… supongo".
King: "Y tal vez podamos cobrar alguna recompensa por ellos".
Diego: "Pus órale, ¡fuimonos!".
Y con esto la historia del par Isekai más extraño de todos iniciaba su historia en este nuevo mundo, ¿a donde fue que fueron enviados?, ¿que fue eso que sintió Diego por esa chica y que más sorpresas les deparara el futuro?, eso lo sabremos en siguiente capítulo.
Continuara…
