Los animes y series que aparecen aquí no son de mi propiedad, cada uno son propiedad de su respectivo autor.

N/A: "Remake hecho en el 2020"


El Guerrero, el Lagarto y lo Sobrenatural

Japón, Casa de Diego y King, Domingo 13:00pm

Como si de un rayo se tratase, Diego habría llegado a su casa azotando su puerta para recargarse en la pared y tomar algo de oxigeno por la carrera que había dado desde la clínica.

Diego: "Narrador" suspiro "¡¿Cómo chingados Lucy pudo escucharte?!".

Narrador: "No tengo la más mínima idea, en el contrato decía que ninguno de los personajes del fic podrían escucharme, pero oh sorpresa, en el primer capítulo tú y King me escucharon y por lo que creo talvez todos o la mayoría de este fic podrán escucharme en algún momento".

Diego: "No lo creo, King y yo te escuchamos debido a que tenemos injerto de Deadpool, pero ella… ¿Cómo y por qué?".

Narrador: "…".

Diego: "Narrador no me hagas la ley del hielo cabron y respóndeme".

Narrador: "¿Y qué quieres que diga?, yo tampoco sé cómo lo hiso… pero hay algo que si te puedo decir, tienes un buen ojo para las chicas".

Diego: "¿De qué hablas?".

Narrador: "No te hagas el tonto conmigo, desde el primer capítulo Remake se notó que ambos se conectaron, hicieron Click, y es muy bella la verdad".

Y antes de que Diego pudiera responderme cierto lagarto de collar se asomaría por la ventana saludándolo.

Diego: "Después terminaremos con nuestra platica narrador".

Diego termino por entrar en la casa para ser recibido por King quien treparía por su ropa hasta su hombro:

King: "¿Y bien?, ¿si lograste obtener el empleo o vamos a comprar otro periódico de una vez?".

Diego: "Pues déjame decirte que sí, ya tengo trabajo y de ahora en adelante ya podre darte tus consultas mi pequeño amigo".

King instintivamente temblaría y retrocedería un poco al recordar sus anteriores consultas con uno de los maestros de Diego, sobre todo las situaciones con las vacunas o con las pastillas que le hacían tomar a la fuerza, pero ignoraría todo eso al llegar un aroma a su nariz algo extraño que emanaba de Diego, como si fuera un perro lo olfatearía encontrando feromonas femeninas impregnadas en su chaleco.

King: "Hueles a una mujer ¿Estuviste cercas de una?".

Diego: "Podría decirse que sí, te acuerdas de esa chica que rescatamos hace unos días" King asiente "Pues ella misma es veterinaria y vamos a trabajar junto de ahora en adelante".

King: "¿Por qué hablas de ella como si te gustara?".

Diego: "¿Pe-Pero que dices King?".

Narrador: "King, te diré algo sorprendente, cuando la chica le sonrió el corazón de Diego se-".

Diego: "¡TU CALLATE!".

King: "Diego… ¿Qué fue lo que paso ahí como para que interrumpas al narrador?".

Diego: "Lo que pasa es que… es que… (Piensa rápido Diego, ¡ya se!) Lucy pudo escuchar al narrador".

King: "… Perdón, creo que no te escuche bien, ¿Puedes repetirlo?".

Diego:" Que Lucy de alguna manera pudo escuchar al narrador y pudo interactuar con él".

King me miraría intentando tener una respuesta concisa.

Narrador: "Pero a mí no me mires, yo tampoco sé cómo pudo escucharme".

King: "…Como sea, cambiando de tema, ya tienes tu trabajo, ahora como le harás para ayudar a los de DXD".

Diego: "Tengo varios planes en mente para escaparme del trabajo así que no hay como tal un problema".

King: "Eso espero porque si no nos va a cargar el payaso".

Y así ese día tan ajetreado termino con el par tratándose aun de aclimatarse a ese mundo de anime.


Japón, Casa de Diego y King, lunes 12:00pm

Ahora como de costumbre ambos Isekais estaban en la casa, más específicamente en el sótano de la casa donde ambos trabajaban arduamente para construir una especie de laboratorio, con cubeta en mano llena de cemento y algunos ladrillos King estaba construyendo en la parte de atrás una especie de bunker para evitar las explosiones ocasionadas por los experimentos de Diego.

Diego: "¿Es en serio King?, tanta desconfianza me tienes como para hacerte ese bunker de guerra".

King: con pala en cola "Diego, ten por seguro que tienes toda mi confianza inclusive para confiarte mi vida, pero como dice el dicho Hombre Prevenido Vale por Dos".

Diego: "¿Cómo eres mentiroso King?".

King: "Mira quien habla, pero no seré tonto como para arriesgarme a que en uno de esos experimentos me vuele en mil pedazos".

Diego: "En eso no te puedo discutir" un mensaje llega a su celular y lo lee "Bueno amigo, creo que aquí le vamos a parar por hoy ya que tengo que ir a la ciudad por tu pecera".

King: "Te acompaño, quiero verla lo antes posible".

Y así los dos dejarían la casa para dirigirse a la accesoria de animales donde encargaron la pecera junto a los aditamentos para el terrario de King, al cerrar la puerta principal Diego empezaría a caminar directo a la ciudad:

¿?: "Buenas tardes, tú debes ser el nuevo dueño que compro esta casa hace poco".

Diego al escuchar que le hablaban voltearía a ver al hombre que era su vecino, un hombre un poco más bajito de él, con cabellera anaranjada vestido con un chaleco naranja con camisa de manga larga amarilla y corbata naranja con rayas blancas y pantalón de vestir verde.

Diego: "Así es señor, es un gusto conocerlo, mi nombre es Diego Armando".

¿?: "Mi nombre es Sousuke Fudo, es un placer conocerte Diego, perdón por no haberte ido a visitar hasta hoy, mi familia y yo teníamos algunas ocupaciones".

Diego: "No se preocupe, las explicaciones están de más, mi casa siempre estaba abierta para las visitas, cualquier cosa que necesite ahí estaré en su humilde casa, ahora si me disculpa, me tengo que retirar, cuídese señor Fudo".

Fudo: "Igualmente joven Diego".

King no entendía porque su compañero le había dicho su nombre tan fácilmente a un total desconocido, pero Diego no era tonto, sabía que su vecino tenía un corazón noble al poder sentir su Ki, al explicárselo a su compañero lo entenderían y decidirían que en algún día van a ir a visitarlos.


Japón, Centro de la ciudad, lunes 13:00pm

Nuestra nekomata favorita, Koneko se encontraba en estos momentos saliendo de una tienda de dulces, había aprovechado un espacio entre actividades para comprar sus dulces y golosinas, y mientras intentaba regresar a la escuela vería a lo lejos a alguien saliendo de la accesoria para animales con una enorme pecera con aditamentos a montones junto a un par de troncos grandes, ella intentaría pasar de largo hasta que noto que el que las cargaba era Diego, rápidamente ella se acercaría a ayudarlo:

Koneko: "Hola Diego".

Diego: asomándose entre las cosas "Oh, hola Koneko, ¿Qué andas asiendo por acá, no se supone que deberías estar en la escuela?".

Koneko: "Salí un momento a comprar algunas cosas, pero ahora que te veo creo que necesitarías un poco de ayuda, ¿o me equivoco?".

Diego: "Ahora que lo mencionas te agradecería que cargaras un par de cosas, ¿podrías…?".

Koneko: "Lo tengo".

La nekomata habría tomado los dos enormes troncos que parecían pesar mucho, de ser otra persona se habrían preocupado por la loli, pero Diego ya sabía la fuerza monstruosa escondida en ese diminuto cuerpo.

Koneko: "¿Para que necesitas todas estas cosas Diego?".

Diego: "No son para mí, son para el latoso que está metido en mi bolsillo".

El mencionado saldría del bolsillo del chaleco de Diego y se pondría en su hombro:

Koneko: "Y ¿Qué clase de lagartija es tu mascota?".

A King le habría salido una tachita de enojo en la cabeza a la vez que dibujaba en su rostro una sonrisa forzada.

Diego: "No es como tal una lagartija, su nombre es King y es un Clamidosaurio Kingii, un reptil proveniente de Oceanía".

Koneko: "Yo lo veo como una simple lagartija con paraguas en el cuello".

Una docena de tachitas más aparecerían en la cabeza de King por haber sido insultado de esa manera, y aprovechándose de que para los demás King era un animal tonto saltaría a la cabeza de Koneko y bajaría por su cuerpo hasta entrar en las ropas de la nekomata, el lagarto empezaría a correr entre su ropa tocando puntos algo sensibles para la loli, ella quería tomarlo entre sus manos y lanzarlo lejos pero por Diego no lo hacía y trataba de estar tranquila, aunque poco a poco un rubor se iluminaba en su cara.

Diego: "Condenado latoso, ¡Sal de ahí ahora mismo o vas a ver que te va a pasar llegando a casa cabron!".

King se detendría al escuchar la amenaza de Diego y siguiendo con su acto saldría a la altura del abdomen como un quebrantapechos de alíen, Diego intentaría tomarlo por el cuerpo, pero King vería por el rabillo de su ojo algo invisible moviéndose de un lado al otro en el trasero de Koneko, sintiéndose atraído se movería hasta el objeto y como si fuera una lombriz King la mordería con rabia haciendo gritar a la nekomata de dolor, Diego ya sin pensarlo apretaría a King y lo arrancaría de la cola de la nekomata y lo metería a presión en su bolsillo.

Diego: "¡Perdonperdonperdon!, él no lo hiso con intensión, lamento que te haya lastimado".

Koneko: "N-No hay problema, s-solo me encajo sus garras en mi cuerpo"

La nekomata trataba de mentirle ya que si le decía de su cola se delataría a sí misma, aunque discretamente ella se sobaba su colita invisible que seguía moviéndose erráticamente, además que trataba de calmarse.

Diego: susurrando "King, ¡cuando lleguemos a casa no te la acabas cabron!".

King: "(Jeje Tengo miedo, tengo miedo, ¡Tengo miedo!)".

Y después de volverse a disculpar como una decena de veces ambos muchachos se habrían retirado a la casa de Diego platicando durante el trayecto de todo lo que se les ocurría, Koneko intentaba sacar platica de las situaciones que pasaban en el mundo pero Diego trataba de hacer memoria de todas ellas ya que sinceramente se acordaba poco del 2009, año en el que se encontraban ; y así pasaron los minutos hasta por fin llegar a la casa de los Isekais y entrar hasta el cuarto de ambos donde pondrían la pecera de King, Koneko en varias ocasiones intento investigar la casa pero Diego siempre la llamaba para que lo ayudara, en algún momento Koneko intentaría aprovechar la situación para sacarle información al pelinegro:

Koneko: "Diego, ¿Podría hacerte algunas preguntas?".

Diego: "Por supuesto Koneko" seguía acomodando las cosas en la pecera.

Koneko: "Cuando nos conocimos logre verte saltar una gran avenida de lado a lado, y quería preguntarte ¿cómo es eso posible?".

Diego: "Bueno Koneko, podría decirse que fue fuerza bruta obtenida de mis arduos entrenamientos".

Koneko: "¿Y porque entrenas para obtener esa fuerza?".

Diego: "Pues veras, ya sabrás que en México debes estarte a las vivas siempre debido a la alta delincuencia en las calles ¿No es así?".

Koneko: "He escuchado algo al respecto".

Diego: "Pues por eso, y más porque yo vivía en el D.F., el epicentro de la delincuencia y tenía que cuidarme a mí y a mis amigos cuando andábamos en las calles para ir a cualquier lado, sea en el metro o el camión o simplemente en la calle, así que un día decidí entrenar en las artes del Kung-Fu, y entrene y entrene desde niño hasta ser capaz de moverse y ejercer una fuerza sobre humana, talvez incluso más fuerte que cualquier humano en México, de ahí mi fuerza".

Koneko: "Ya veo, también he escuchado que la gente en México la gente es demasiado religiosa y quería preguntarte ¿Tú crees en alguna religión?".

Diego: "Así es amiga".

Koneko: "¿Y cuál es la que sigues?".

Diego: "Soy un cristiano".

Esa respuesta entristecería a Koneko, de ser verdad que él no supiera nada de los demonios de la ciudad y se llegara a enterar que ella era uno y la terminara por rechazar le dolería mucho, ya empezaba a simpatizar con él y sería muy triste esa situación, Diego también lo noto, pero ya llegaría el momento en que tendrían que hablar de eso:

Koneko: "Entiendo, te agradezco mucho que hayas respondido a mis preguntas".

Diego: "No hay de qué".

Koneko decidiría mejor pasarse a retirar y Diego la acompañaría hasta la puerta donde se despedirían y Koneko caminaría rumbo a quien sabe dónde, cuando desapareció de la vista del Isekai entraría a la casa y sacaría a King del bolsillo para hablar cara a cara:

Diego: "¡Ahora si condenado!, ¡¿Por qué chingados se te ocurrió hacerle eso a Koneko?!".

King: "En mi defensa, ella se lo busco al insultarme de esa manera".

Diego: "¿Cómo que te insulto?".

King: "¡Me llamo lagartija!".

Diego: "¡¿Eso es un insulto para ti?!, ¡Ni siquiera yo sabía que eso era un insulto para ti!".

King: "Pues ahora lo sabes y además… No me arrepiento de nada".

Enojado, Diego soltaría a King dejándolo caer al suelo, el pequeño lagarto se pondría de pie solo para ver a su compañero trayendo en su mano una gran jeringa:

King: "D-Diego, ¿Para qué es eso?".

Diego: mirada tétrica "Mi pequeño amigo, de esta no te escapas condenado, ¡te llego la hora!".

King: "¡Ay mamá! (¡Ahí te voy San Pedro!)" se hecha a correr dejando algunas escamas que lo seguirían.

Diego: "¡Hey vuelve acá!".

Y así otro magnifico día había terminado para el par Isekai que se encontrarían corriendo alrededor de la casa buscando escapar y capturar al otro; ¿Qué es lo que ocurrirá ahora que Koneko sabe de la religión de Diego?, ¿Rias lo llegara como un enemigo?, ¿King lograra escapar de su compañero encabronado?, eso y más en el siguiente capítulo.

Continuara…