La base del amor
Luego de terminar de discutir, ambos chicos, se fueron a distintos lugares de su casa.
El chico se fue al ático a reflexionar sobre esa discusión.
La chica se fue a la cocina, estaba exasperada, no sabía cómo hablar con él sobre algo.
El muchacho recordaba como se enamoró de su pareja...
Algunos años atrás...
Lincoln Loud estaba cambiándose para impresionar a la chica nueva, se había cambiado de una forma llamativa.
Ya sabemos que pasó después, el sueño de los conejos, sus hermanas diciéndole que sea solo el mismo y al final conociéndola de una forma normal.
Pasó el tiempo y Lincoln se sentía atraído por la chica nueva, no solo él sino sus amigos pero porque Stella al no poder hablar con todos comenzó a hablar con uno a la vez.
Fue una confusión, ella solo quería ser su amiga de ellos.
Al final se supo la verdadera intención de Stella y se arregló todo, se hicieron amigos los seis.
Pero en verdad Lincoln sentía algo más de amistad por Stella.
Al llegar a la secundaria, se le declaró un día saliendo de clases.
La llevo a comer un helado, aceptó gustosa.
Al terminar los helados se acercó a ella, le tomó de las manos y le dijo lo típico y al último si quería ser su novia.
Ella le respondió afirmativamente con un beso en los labios de Lincoln.
El tiempo pasó y ya estaban en preparatoria, ambos tenían la meta de estudiar administración de empresas, ambos lucharon por unas becas para estudiar en New York.
Al dar la noticia a sus padres de que se había ganado una beca y se iba de Royal Woods, eso puso muy triste a alguien que se enamoró de él hace años.
Al irse se despidió emotivamente de toda su familia, cuando le tocó despedirse de su hermana Lana, osea yo, eso fue muy emotivo porque él era el chico que realmente la entendía, la quería por su forma de ser, la ayudó mucho, la impulsó en su negocio y más que nada la enamoró indirectamente, se convirtió en el dueño de su corazón.
El chico al irse con su novia a otro Estado, dejó atrás a una chica que pasará lo que pasará iba a estar siempre esperando algún día tener el valor de confesarse.
Esos años fueron de puro esfuerzo, las salidas se redujeron a algunos fines de semana o mes.
Esos cortos cinco años estaban haciendo un cambio en la forma de ser de uno de ellos, pues digamos que los últimos años de preparatoria y primeros años de universidad habría el amor ideal.
Había intimidad, pues ambos se contaban sus cosas, pocos secretos.
Había pasión pues su primera vez de ellos fue maravillosa, había de todo en ese momento.
Había también compromiso, ambos se decían que este amor iba a ser hasta la eternidad, se decían muchas cosas cursis.
Pero mientras más avanzaba el tiempo en la universidad, más se perdía un poco de intimidad, pasión y compromiso.
Ya en los últimos meses de universidad, ella le dio la noticia a Lincoln de que estaba embarazada.
Eso afianzó más su compromiso, eso hizo feliz en teoría a ambos.
Al volver de la universidad a Royal Woods, ambos serían sorprendidos en su casa de él, puesto que no sabían que les iban a dar una fiesta sorpresa de bienvenida.
Su sorpresa de todos fue grande cuando dio dos grandes noticias las cuales ya sabemos.
En ese tiempo del embarazo, ella cambió, no era tan cariñosa con él, lo llamaba era para gritarlo pero después se le pasaba y le pedía perdón.
Pero algo estaba cambiando en ambos, la magia se estaba perdiendo quizás pero en realidad no era eso por completo.
Al final de la universidad algo sí había cambiado, compromiso aún había y más con su hija.
La pasión todavía quedaba un poco a veces al dejarla dormida se daban sus respectivas caricias.
Pero intimidad, ya no se contaban tanto sus cosa del uno y del otro, eso sería un desencadenante a futuro...
Actualidad...
Lincoln estaba reflexionando mucho pero luego olvidó ello y fue donde estaba Stella.
Ella bebía un vaso de agua mientras trataba de calmarse y tratar de decir pero es abrazada por Lincoln que le dio un beso en su nuca y le dijo:
- Lincoln: Stella -sonriendo- por favor perdóname por mí reacción.
Ella le dice:
- Stella: Lincoln -mueca de enojo-no es ese el problema, la verdad es que...
Suena el timbre de su casa, se acuerdan que sus padres y sus suegros iban a visitarlos.
Ambos fueron a la puerta a recibir a sus invitados.
En el parque, yo estaba rodeándolo para evitar toparme con las parejitas del picnic.
A veces las personas me miran raro por vestir siempre de overol pero a mí poco me importa, todo eso gracias a Lincoln y Luna.
Ambos me decían que debía ser yo misma, me decían que el mundo puede decir muchas cosas pero al final solo importa lo que tú sientas al ser así, y se eso te hace feliz pues no dejes que el mundo te lo impida.
Esa frase fue dicha más que nada por Linky, eso siempre me ayuda a ignorar las miradas de las demás personas.
Aunque también tenía mi lado femenino, eso es gracias a mi gemela, hermana favorita y mejor amiga Lola.
De pequeñas nos criticábamos por nuestros gustos, ahora nos apoyábamos mutuamente en nuestra forma de ser.
Ella aprendió a perderle el asco o miedo a algunas cosas y yo aprendí a ser más femenina aunque solo lo hacía en ocasiones especiales.
Charles II comenzó a olfatear algo entre los arbustos del parque pero le dije que mejor fuéramos a caminar hasta algunas calles más allá.
No ladró, solo me siguió, a veces creo que es muy sumiso, todo por ese dueño que le tocó antes que yo.
Recuerdo cuando me acerqué más a este perrito, siempre me gruñía, me mostraba todos sus incisivos y caninos, solo le dejaba la comida a un lado y lo veía de lejos.
Por un señor que vende hot dogs, me enteré sobre Charles II.
El dueño era vecino del vendedor, me dijo que el dueño del perrito se mudó de ciudad y por eso lo dejo abandonado en ese basurero, lo dejo casi muerto.
El vendedor trató de ayudarlo pero el perrito no se dejaba, era muy agresivo, en ese tiempo Charles II no tenía más de dos años.
Un día que pasaba rápido por ahí porque la lluvia estaba recia.
Vi al perrito morirse de frío y hambre, me acerque lentamente, al verlo más detenidamente me di cuenta que estaba sangrando en una patita anterior.
Con mucho dolor, lo envolví en mi abrigo, corrí hasta la veterinaria más cercana, pero estaba cerrada por vacaciones.
Entonces sin pensarlo lo llevé a casa, al llegar ahí no había nadie, ni Lisa.
Entonces yo misma lo traté, después de limpiarle la herida con agua, desinfectante y vendarle su herida, despertó.
La lluvia aumentaba su intensidad, se escuchaban también los truenos.
Cliffer, Georgi, Walter, Colmillitos y Brinquitos II me veían abrazando al perrito.
El perrito me miró, pensaba que seguro me iba a gruñir pero no lo hizo, lo único que hizo fue lamer mi brazo y gemir débilmente.
Y se durmió de nuevo, entonces de forma tierna lo eche en el sofá, aún estaba envuelto en mi abrigo.
Mis otras mascotas se acercaron lentamente y lo miraban con curiosidad.
Entonces busque el viejo tazón de Charles, lo lavé, calenté leche.
Me llevé la leche al sofá, lo moví levemente, el perrito estaba muy delgado, se despertó.
Lo tome con cuidado y lo puse en mi regazo, tomé el tazón y de forma pausada el perrito bebía la leche.
Walter y Colmillitos se pusieron en mis hombros, para ver de cerca al perrito.
Luego de beber casi todo el tazón, lo deje otra vez en el mismo lugar.
Me paré, me dirigí otra vez a la cochera, ya había sacado el tazón, ahora tocaba sacar la vieja casita de Charles.
Charles II me siguió, hasta un tramo de las calles porque se acercó a un hidrante a oler y orinar en eso.
Luego de caminar algunas calles me senté en la acera, pensando en mí hermano y su familia.
Se supone que debo estar alegre, se supone que debo estar orgullosa por las cosas que le pasan a mi hermano.
El chico que decía no ser bueno en nada, ahora tenía una carrera, un trabajo y una familia.
Al fin la vida le sonreía, después de tanto tiempo en solo concentrarse en ayudarnos.
¿Por qué soy una egoísta? ¿Por qué no puedo dejar ese amor que le tengo? ¿Por qué el solo escuchar el nombre de Stella hace que me deprima mucho? ¿Acaso soy una caprichosa solo por no dejar ese sentimiento que le tengo a Linky?
A veces le hablo a Charles II sobre mi amor hacia Lincoln.
Lo sé, parezco alguien que ha enloquecido sin embargo eso ya se lo dije a una persona.
Me dije en voz alta:
- Lana: Rayos Lana, -mirando hacia abajo- se supone que debes sentirte orgullosa por tu hermano y no estar aquí quejándote por ser una idiota que no se le declaró antes.
Me quedé mirando las casas de la otra acera, me preguntó si las personas tendrán los mismos problemas que yo.
Me doy cuenta y ya es casi siete y media de la noche, Lola ya debe estar por llegar.
Entonces le silbo a Charles II y nos vamos a casa antes de que llegue Lola.
Estando cerca a mi casa, veo a alguien de rosa, rayos pensaba que iba a llegar exactamente a las ocho.
Al estar cerca me ve y comenzamos a discutir:
- Lana: Hola -nerviosa- Lola, ¿Qué tal te fue en tus clases de gimnasia?
- Lola: Lana -gritando- ¡Llevo cinco minutos esperando acá! ¡Una princesa como yo nunca puede esperar aquí!
- Lana: Pero -sonriendo nerviosa- mamá me dijo que llegarías a las ocho.
- Lola: ¡Mamá -enojada- puede decir varias cosas!
- Lana: Lo siento hermana -suspirando- necesitaba dar un respiro.
- Lola: No me digas -de forma comprensiva- que otra vez estás lamentándote no declararte.
- Lana: Bueno -cabizbaja.
- Lola: Entremos -sonriéndole- necesitamos hablar otra vez.
Entramos y fui a calentar la cena, papá dejó una nota en el refrigerador.
Lola subió a cambiarse primero, yo me quedé en la cocina calentando la cena, no esperábamos a Lisa porque la mayoría de veces ya venía cenando o solo venía a descansar.
En la casa de Lincoln, estaba conversando con sus padres y hermana, justo la bebé se levantó a una hora de la llegada de su familia.
La llevó donde ellos para que la vean, era un tierna bebé que tenía los ojos de su madre, el poco cabello era castaño.
Lily la cargó y la bebé sonrió levemente.
Conversaban con la parejita, sobre la futura boda pero ambos decían que iban a aplazarlo unos meses más para estabilizarse.
Lynn sr y Rita le dijeron a Lincoln que no era fácil la paternidad, más cuando tienes a once.
Lincoln y Stella mientras conversaban con sus mayores y Lily, preparaban la cena.
La cena ya estaba caliente, la serví, Lola aún no bajaba, entonces pensé otra vez en lo que estarán haciendo mi familia, creo que debería ya ser madura y visitar a Lincoln.
Desde hace cinco meses que no visitó a él, mi sobrina y... Él a veces se pregunta el motivo por el cual no voy, pero mis hermanas le dicen que estoy muy ocupada en mi negocio, aunque en parte es cierto, solo eso, en parte.
Siempre le envío regalos a Lía, ella es tan tierna.
Me acuerdo que le envié hace un mes un peluche hipoalergénico de un sapo.
Se parecía a Brincos, era gracioso porque Brincos II pensaba que era otro y comenzaba a croarle.
Creo que ya debería dejar de evadir a realidad y aceptar que Lincoln no me será correspondido...
