Cambio de aceite y de actitud
La cena ya estaba casi caliente solo faltaba que Lola bajé para servirla y comer juntas.
En ese instante Cliffer se sube en mi regazo y me ronronea, solo le acarició su cabeza.
Se supone que yo debería ser feliz, se supone que... realmente no sé cómo debo estar.
Tuve el tiempo del mundo para decirle al menos darle indirectas pero... soy una cobarde, no le tengo miedo a animales silvestres pero sí a unas simples palabras.
Se supone que soy una de las más valientes de la familia, pero temo a la reacción de Lincoln.
Bueno ahora ya no puedo hacer nada.
Una vez tuve la oportunidad, fue cuando la familia fue donde la Tía Ruth, yo me quedé en casa porque no me sentía bien, mi amigo Skipps ya no estaba en la escuela, a parte de mi familia y Lincoln, él era uno de los que me apoyaba en mi forma de ser, a parte de que fue mi San Valentín pero eso quedó atrás porque no éramos nuestro tipo.
Era mi mejor amigo, me acompañaba a veces al basurero de la ciudad.
Con él íbamos al depósito de autos viejos y recolectaba partes.
Él me decía que su sueño era ser uno de los mecánicos de Bobbie Fletcher o sino de cualquier piloto de carreras de auto.
Yo le decía que mi sueño era poner un negocio de reparaciones y algo más.
El me decía que le gustaba mi hermana Lola, yo me reía de su revelación.
Pero no tenía valor de decirle que le gustaba porque ya sabemos como es Lola, además él era como yo, suficiente para espantar a las chicas bonitas.
Hasta que su familia le dijo que se mudaban de la ciudad.
Él se despidió de mí prometiéndome que nos veríamos de nuevo pero con nuestros sueños cumplidos.
Los días en la escuela no eran lo mismo a parte de Lola y Skipps, no tenía amigos.
Era solitaria solo me hablaba a veces con chicos porque ellos a veces me confundían con uno de ellos.
Esos días estuve muy triste, pero mientras estaba en el sofá viendo televisión y ordenando las herramientas de mi estuche, alguien entro por la puerta.
Lincoln había ido a la granja de su amigo Liam pero en última hora su familia de Liam tenía que salir de la ciudad por motivos personales.
Por eso se regreso antes de tiempo al entrar me vio sola y me dijo que porque no había ido donde la tía Ruth.
Le dije que no me sentía bien, me dijo que no debía deprimirme que encontraría amigos así como Skipps, le dije que solo pocas personas me entienden.
Se acerca a mí y me abraza, me sonrojé en ese instante, me dijo que me entendía, que cuando Clyde se fue no era lo mismo pero que encontró a alguien y que yo también encontraría a alguien.
Al verme aún triste me comienza a preguntar sobre autos, le comencé a decir cada cosa que sabía, cada curiosidad y más cosas.
En ese momento me dijo para que le muestre todo eso, lo tomé del brazo y lo lleve a la cochera donde estaba Vanzilla.
Comencé a aplicar todo lo que le dije, esa hora me sentí libre, me sentí muy relajada, podía hablar de lo que me fascina.
Lincoln me sonrió y me dijo que desde ahora él sería ese amigo con el que puedes hablar de lo que más te gusta.
Me dijo que le tuviera confianza, yo estaba muy alegre, no solo me entendía ahora quería saber lo que yo hacía, mi corazón estaba fuera de sí.
En ese momento era un ambiente de confianza, era un momento perfecto para decírselo porque el al querer verme sonreír aceptaría cualquier cosa que le dijera.
Le dije que le tenía que decir algo importante, muy pero muy importante.
Me dijo que tenía que decirle, en ese momento sus ojos miraban directo a los míos, su sonrisa era algo que no era de este mundo.
En eso mi conciencia me saco de la fantasía del momento y me dijo que lo que le iba a decir haría que su sonrisa se esfumara y se convirtiera en una mueca de desagrado, de miedo y de otras cosas.
En eso mi valor se desplomó por la fuerte revelación que le iba a dar, la conciencia era más el realismo que me hacía perder las esperanzas de decirle cuánto lo quiero y lo adoro.
¡Dios! Estaba así de decirle pero en lugar de eso le dije que iba a poner un negocio de reparación a domicilio.
Él se alegró mucho y me dijo que era bueno que me volviera independiente, me dijo que de poco a poco podía alcanzar mis anhelos.
Pero me noto que eso no era todo lo que quería decirle, me insistió en que le dijera la otra cosa.
En ese instante me entró un miedo, un miedo muy grande, algo que me acobardaba, una parte de mí quería decirlo pero la otra parte sentía un intenso terror al rechazo.
Y ganó la parte atemorizada, esa parte hizo que perdiera una gran oportunidad.
Ese día tenía concentrado un gran valor pero a la vez un gran temor.
Ese día fue unos meses antes de que pudiera mi negocio de reparaciones.
Desde ese día el hace las cosas que yo hago, desde ese día perdí el valor para decirle lo tanto que lo amo.
Cuando hacíamos nuestro trabajo en las casas que me contrataban, yo me distraía mirándolo de reojo, pensando en lo cobarde que fui.
Ese día fue tan propicio pero sino fuera yo...
En eso está bajando Lola, cuando baja lo hace con estilo, sigue siendo una princesa.
Desde esa vez que fue al concurso regional no ha parado de practicar para ser la mejor.
La segunda vez que fue quedó en tercer lugar, la tercera quedó igual pero en la cuarta quedó primer lugar.
Ya estaba siendo una profesional, sus clases de gimnasia, de ballet, de etiqueta las cuales eran muy fáciles para ella.
Me pregunto si de verdad quiere ser alguien de la realeza porque tiene lo necesario para ello, es refinada, se podría decir que es la más hermosa de nosotras, sabe como realizar una conversación de clase.
Pero ella parecía no interesarle ello, solo quería ser así pero sin de verdad serlo.
Ya estando abajo sirvo la cena para ambas, le digo:
- Lana: Listo hermanita -sonriendo- a cenar.
Me responde:
- Lola: Mientras cenamos podríamos -suspirando- conversar otra vez sobre tu amor hacia ya sabes quien.
Suspiré resignada y le dije:
- Lana: Está bien -cabizbaja y triste- por donde empezar...
Ella me daba una mirada de entender mi pesar pero de verdad teníamos que hablar de ello, y comenzamos diciendo:
- Lana: Bueno... no hay día en que no arrepiente de no haberle dicho cuanto lo amo -con una expresión de tristeza.
- Lola: Lana, tuviste todo el tiempo del mundo para sincerarte con Lincoln, aunque... hermanita dudo que él lo fuera a tomar de la mejor manera -de forma seria.
- Lana: Lo sé, aunque... Dios, de verdad que quiero decirle aunque sea una vez más -sonriendo apenas y con una esperanza.
- Lola: Pero eso no creo que se dé Lana -seria muy seria-, Linky ya tiene novia, futura esposa, hija, una familia.
- Lana: Desde que Lincoln vino eso me mata por dentro Lola, no sabes cuánto sufro por ello -soltando unas lágrimas.
- Lola: Lana, Linky es un buen hermano, es un buen chico pero es nuestro hermano, aún no sé cómo te enamoraste de él -suspirando con resignación.
- Lana: Dime Lola, ¿Nunca sentiste algo por él cuando te ayudaba en tus prácticas de modelaje? -con lágrimas mirándola directamente a sus ojos.
- Lola: No te voy a negar que me encantaba que me ayudara, no te voy a negar que soñé una vez con él vestido de príncipe -con tristeza.
- Lana: Entonces si me entiendes de verdad -sonriendo- Lola.
- Lola: Pero eso no era bueno -mirando con tristeza- no es normal, él es mi hermano.
- Lana: Lola... ¿Crees que no lo sé? ¿Crees que eso nunca ataca mis pensamientos? ¿Crees que eso no hace que impida decirle cuánto es lo mucho que lo quiero? -Soltando más lágrimas.
- Lola: Lana... ignorando ello, él está con Stella desde la secundaria, universidad y en la actualidad -se levanta de la silla y camina.
- Lana: Por favor no menciones es nombre, hace que me ponga muy pero muy mal -cabizbaja llorando.
- Lola: Lana por favor debes entender que Linky ya encontró al amor de su vida, a su media naranja, a la que lo va a amar hasta que la muerte los separe -tomándole del hombro.
- Lana: ¿Por qué tuvimos que ser hermanos? ¿Por qué no le dije antes lo que mi corazón siente? Soy una idiota -colocando su brazo en sus ojos.
- Lola: Es hora de que cambies Lana, si dejas de amar a Lincoln o no eso es cosa tuya pero debes visitarlo -saca un pañuelo y seca sus lágrimas.
- Lana: Necesito tiempo Lola, no es fácil ver a los ojos a Lincoln después de meses de evadir las visitas a su casa y ver a su familia -con su mirada perdida.
- Lola: Hermana, Linky... piensa que estás molesta con él -suspirando.
- Lana: ¿Por qué Linky piensa eso? Dios mío, estoy empeorando las cosas -llora de nuevo.
- Lola: Lana... Lincoln piensa que de repente te hizo algo malo por eso no lo quieres ver -le sonríe- por eso debes ir a verlo hermanita, debes decirle que él no te hizo nada malo, eres la única de todas que no lo visita.
- Lana: Pero... Linky... me siento peor, diablos, soy una pésima hermana -más triste.
-Lola: Es hora de que cambies de actitud al menos hermanita, antes nos apoyaba él, ahora nosotras debemos apoyarlo en esta etapa de su vida -sonriente- espero que comprendas y a cenar.
Vuelve a su sitio a cenar la comida que estaba tibia, mientras cenaba, me miraba esperando que le dijera algo pero solo con mi tenedor tocaba a penas la comida.
Terminó de comer y yo ni empezaba, dentro de mí había una discusión.
Aceptar definitivamente que no seré correspondida y olvidar todo lo que siento hacia Linky o nunca dejar de amarlo.
Pero le dije:
- Lana: Lola, no voy a dejar de amar a nuestro hermano pero acepto que... No le seré correspondida... bueno comenzaré visitándolo mañana de forma sorpresa.
Mi hermana me sonrió y me dijo:
- Lola: Eso es bueno hermana, espero que lo hagas -suspirando pero con una sonrisa al final.
Entonces me pongo a cenar mientras ella me habla de lo que hizo hoy.
En otro lugar un chico está feliz de que sus padres conversen de manera familiar con su novia y futura esposa.
Su novia se ríe con la madre de su novio, con los consejos de suegra a nuera.
Luego con su suegro que le da tips de cocina.
No puede estar más feliz, con su hija en brazos se sienta en su sofá.
Su hermanita menor se acerca a él y le dice:
- Lily: Lincoln, cuando te cases por favor quiero ser una de las damas de honor -dándole una mirada de cachorrito.
Sonriente le dice:
- Lily: No te preocupes de eso -revolviéndole sus cabellos con su mano derecha- hermanita, ese puesto es tuyo.
Ella le sonrió, de veras que en su vida no había asistido a una, había visto en vídeos que son hermosas.
Lincoln estaba mirando a su hija y se sentía feliz.
Sentía que nada podía arruinar su felicidad, con menos de treinta años y ya se sentía el hombre más feliz de la tierra.
Es feliz y yo no soy el motivo de ello... pero es feliz y eso es lo que importa.
Por eso desde mañana voy a visitarlo para conversar con él, ver a mi sobrina y... y... hablar con... Stella.
Debo cambiar mi actitud, lo debo hacer por Lía y Linky... mi amor imposible... sé que lo haré bien...
