Arreglando parte de la fuga
– Stella: Wow... no me esperaba visita —lo dijo con una sonrisa en el rostro.
– Lucy: Cuñada solo quisimos visitarte a ti a Lía y a Link, suspiro —le dio una leve sonrisa.
– Stella: Lincoln no me avisó sobre su visita... pasen por favor cuñadas —estaba sorprendida pero alegre.
Entramos, su casa era grande por dentro, la sala tenía unos sofás rojizos.
La mesa del comedor era parecida a la nuestra, era grande.
La cocina estaba detrás de esas puertas vaivén, tenía una puerta que daba al sótano.
Nos invitó a sentarnos en los sofás.
– Stella: Bueno chicas creo que se habrán dado cuenta que Lincoln no está en estos momentos, ha viajado a Kentucky por motivos de su trabajo —les contó con un poco de pena ya que ellas venían a ver a todos.
– Lucy: Pero Stella también veníamos a visitarlas a ustedes, a las dos mujeres más importantes en la vida de Lincoln... suspiro —se lo dijo con una leve sonrisa.
– Stella: Lucy, todas ustedes junto a su madre también son las mujeres más importantes en su vida de Link... Lana, ¿Estás bien? —lo dijo esbozando una sonrisa primero, después con un rostro de duda.
Me había quedado muda, solo escuchaba como conversaban, sinceramente estaba siendo maleducada con Stella.
No sabía que decir, no estaba preparada solo para hablar con ella.
– Stella: Lana, parece que algo te ha dejado muy sorprendida, seguro que será la casa jejeje —lo dijo en tono amigable.
– Lana: Bueno tus muebles son lindos... me sorprende la casa, está tan perfecta... No como la mía que tiene averías en todos lados —dijo de manera tímida pero tratando de sonreír.
No sabía que más decir, acaso alguno en el mundo nunca se ha sentido nervioso, por lo menos en ese momento no sé qué más hablar.
Es tan amable, ahora sé porque es la novia de Linky.
Antes no le daba tanta importancia a Stella, no es por ser grosera pero al estar con Lincoln daba motivos para ignorarla.
Cuando iba a casa la saludaba cordialmente y nada más, eso era los primeros años de noviazgo de ellos.
Pero ahora ya no podía ser así, tenía que madurar, tenía que entender que ella no se merece que la ignore.
– Lana: Stella pero cuéntanos cómo estás tú —tratando de agarrar confianza para conversar.
– Stella: Bueno chicas, que les puedo decir, estoy bien pero bien agotada, desde que Lía vino a mi vida me ha enseñado lo que hacía mi madre cuando me tuvo, estos meses no han sido nada fáciles, despertarse a media noche o en la madrugada no es sencillo llevar ese ritmo cuando eres madre primeriza —lo dijo suspirando pero siempre sonriendo.
– Lucy: Suspiro... hablando de Lía, ¿Ella está durmiendo? —con un tono de ultratumba.
– Stella: Ella se acaba de dormir hace unos momentos, ya que desde las cuatro de la mañana estaba llorando y la he tenido que calmar, bueno ya me lo decía mi madre y mi suegra, que no iba a descansar nada, aún sigo estando sorprendida por como su madre los tuvo a los once y los crió como si fuese natural –lo decía de una manera que causaba gracia, para pasar bien el rato.
– Lucy: No te sorprendas si nosotras tampoco sabemos la respuesta concreta, solo nos dice que mucho amor, solo eso mucho amor... suspiro... —lo dijo de manera que no hacía notar expresión.
En ese instante suena el celular de Lucy.
Era un mensaje de Maggie, le dijo que la necesitaban urgente para un ritual gótico.
– Lucy: Siento tener que irme pero es urgente, Stella siento que mi visita fuera corta, otro día vendré, suspiro... —lo dijo de manera que daba a entender apuro.
– Stella: No te preocupes Lucy, me hubiera gustado que te quedes para el almuerzo, pero cuídate —se paró para abrirle la puerta mientras le movía la mano para en señal de despedida.
Lucy me dejó sola, se supone que me iba a acompañar, pero me dejó sola con... Stella.
Stella cerró la puerta, sonrió y volteó hacia mí.
No sabía que decir, en ese preciso momento la expresión de Stella cambio a una de tristeza.
– Stella: A veces quisiera tener hermanas, sabes soy hija única... bueno eso ya lo sabes —lo dijo dando un largo suspiro.
Estaba sola con ella, ya debo empezar el cambio, si quiero que Lincoln no sienta que me ha hecho algo malo, pero es difícil hablarle a la chica que te dice sin hablar que Lincoln solo es tu hermano y nada más.
– Lana: Mmmm... no sé cómo podría comenzar pero... quisiera pedirte una disculpa -lo dijo con pena.
– Stella: No entiendo Lana, tú no me haz hecho nada —estaba absorta por su comentario.
– Lana: Pues cómo no, he estado evadiendo las visitas a tu casa, las veces que tenía la oportunidad de venir me excusaba con lo de mi negocio o de cuidar alguna de mis mascotas... Todo por... —hablo de una manera sincera pero en un último momento calló.
— Stella: Lana no tienes que disculparte, sé que no ha todas la personas les agrada alguien ajeno a la familia, lo más probable es que sea algo de celos, no te sientas mal —suspiró regalándole una sonrisa finalmente.
– Lana: Pero... eso no es excusa para evitarlos... —dijo de manera triste.
– Stella: Ay Lana, te cuento algo... yo también estuve así como tú, tengo un primo que es el mejor del mundo, con el jugaba siempre de pequeña, hasta que él tuvo novia, jajaja si supieras como actúe, me dirías varias cosas... el punto es que me di cuenta que la novia de mi primo no me lo iba a quitar porque él siempre iba a estar ahí para mí, al estar con su novia no dejó de jugar conmigo y ayudarme en mis cosas —lo narraba de una forma que hacía que imaginarás el momento.
– Lana: Me has dejado sorprendida... creo que... me siento identificada con la tú del relato —lo dijo cabizbaja, sumamente apenada.
– Stella: Es por ello que te entiendo Lana... pero Lincoln igual te va a querer, siempre va estar para ti, lo estuvo desde que fuiste pequeña y lo estará ahora, recuerda, él es tu HERMANO —le tomó del hombro mientras le hablaba.
La realidad es dura, ella sin querer me dio un golpe de realidad.
"Él siempre va a estar ahí para ti porque él es tu HERMANO".
– Lana: Gracias por entender, Stella, pensé que te molestarías por ser alguien descortés al no venir a visitarlos —le dio una sonrisa de agradecimiento.
– Stella: No te preocupes Lana, para eso estoy también, para apoyar a la familia de mi futuro esposo —le dio una abrazo para que se sienta bien.
Bueno tengo que admitir que Stella es distinta a la de hace años, ahora se nota más madura, bueno también porque ya es madre de mi sobrinita.
Justo se escuchan unos llantos de un Walkie-Talkie que tenía en su bolsillo.
– Stella: Esto me ahorra el estar entrando y saliendo del cuarto de Lía, y pensar que consideraba tonta la manera de comunicarse de Clyde y Lincoln —lo último lo dijo dando una leve risita.
De veras que esa forma de estar al tanto de tu bebé es muy útil.
– Stella: Vamos Lana para que saludes a tu sobrina y de paso me ayudes si es lo que creo que es —lo dijo riéndose y tapándose la nariz.
– Lana: Ok... Stella... —lo dijo con un tono más calmado.
En fin siento que solo una parte de las disculpas la tengo pero falta mi sobrina y mi... Hermano.
Llegamos a la habitación de la pequeña Lía, era de color celeste y lila.
Al acercarnos a la cuna vimos que ella estaba llorando mirando a un lado.
Se veía tan indefensa, se notaba que no podía matar ni una mosca, es tan linda.
– Stella: Falsa alarma Lana, no es lo que pensaba creo que ha tenido un mal sueño nada más —sonrió mientras la cargaba.
– Lana: Se parece mucho a ti Lía, es tan bonita, me hace recordar a mi hermana Lily... —dijo de manera exultante.
– Stella: Gracias Lana... ya bebé, ya no llores aquí está mami —le dio un beso en su pequeña frente.
Era una de las imágenes más enternecedoras del mundo, ella junto a su hija, por unos momentos se me olvidó que ella es la chica que se llevó al chico que me gusta.
La pequeña Lía se calmó y regaló una tierna sonrisa.
– Stella: Acércate Lana, mira hijita, es tu tía Lana, tu tía la que le gustan los animales y reparar muchas cosas, saluda a tu tía Lana... sostenla Lanita —le hablo en voz baja pero de manera tierna.
Puso a la pequeña Lía en mis brazos, yo estaba muy nerviosa.
Entonces me mira y yo la miro, la bebé solo miraba mi cabello rubia suelto.
Yo le quería tocar si frente pero ella tomó mi dedo índice y lo comenzó a mover como si fuera una sonaja.
Yo solo la miraba. Stella me miró con una sonrisa como de aprobación.
– Stella: No es de llorar si la carga gente que no son sus padres, parece que ya le pasó por completo su llanto, creo que le gusta tu cabello porque se ha queda mirándolo —dio una pequeña risita.
– Lana: Hola bebé, soy tu tía Lana que viene a visitarte después de tiempo... —le da una cálida sonrisa.
Solo me quedaba viéndola, ella también solo me miraba, seguro que debo sorprenderla desde los primeros días que nació no la visito pero desde ahora prometo visitarla más seguido.
– Stella: Lana por favor dime qué te quedas a almorzar —lo dijo de forma amistosa.
– Lana: Bueno... Stella yo... —lo dijo de forma nerviosa.
De veras que quería irme pero desde sería descortés de mi parte, fuera de eso prometí visitar a la familia de Lincoln.
– Lana: Claro que me quedo Stella vine a visitarlas después de tiempo, no me puedo ir así por así —mirando a la pequeña Lía.
Stella solo me sonrió y nos pusimos a conversar mientras cocinaba, me contó de lo que hacía estos últimos meses.
Yo solo estaba atenta a lo que decía. También me contó que su lugar favorito de la ciudad era un faro cerca a un lago de por ahí, simulaba que era un mar ese lugar, quedaba en el lado este de la ciudad.
Ella me preguntó por como es mi vida, yo solo le dije que es la mitad de buena de lo que me imaginé.
Ella me dijo que la razón, solo le dije que esa parte de mi vida es imposible de tenerla.
Me dijo que nada es imposible solo tenemos que luchar por ello.
Le dije que no es tan fácil.
Al estar el almuerzo, nos sentamos a comer mientras le contaba sobre mi negocio.
Ella le daba de comer a Lía su papilla, ahora me pregunto que se siente ser madre.
Al terminar el almuerzo le digo que ya debo irme que necesito ponerme a estudiar para los exámenes de la preparatoria.
Ella me dice que recuerda los buenos tiempos de la preparatoria que hay ocasiones donde se vuelve inolvidable.
Me lo dijo con un sonrojo, que prefiero no ahondar.
Me despido de mi cuñada y le pregunto cuando viene Linky.
Me dice que vuelve en tres días, le dije que en esos tres días volveré.
Le doy un beso en la frente a la pequeña, ella solo se ríe, al menos no me trata como a una extraña.
Me despido moviendo mis manos de ellas y me pierdo en el horizonte.
Pero al estar lejos de su casa, cerca de lo que parece una venta de garaje, comienzo a reflexionar.
– Lana: Entonces así es como debe ser, debo tratar de aceptar de que ella es la indicada para él, siempre debí tenerlo en mente — reflexionó con suma tristeza.
Ahora que quedaba, lo único que queda es hablar con Lincoln y decirle que ya todo va estar bien de aquí en adelante...
