Recordando la primera reparación
A mi cuarto Lily fue a buscarme pero al entrar recordó que no estaba entonces comenzó a buscar algo que le ayude a arreglar un posible cortocircuito en las conexiones de su habitación.
Buscando y buscando sin ningún permiso encontró algo particular en una caja.
- Lily: Espera... esto no es de Lana, esto es de... -se rascaba la cabeza pensando en lo encontrado.
- Lola: ¿No te han enseñado que entrar a la habitación sin permiso es delito federal acá en nuestra casa, niña? -lo dijo apoyándose en el marco de la puerta, mirándose las uñas.
- Lily: Lo siento Lana... espera, eres Lola, igualmente lo siento solo quería buscar algo de cinta aislante para cubrir las aberturas de algunas conexiones... pero terminé encontrando está tiara que es tuya... -lo dijo algo avergonzada pero con total veracidad.
- Lola: Mmmm... Bueno, te equivocas Lily, esa tiara es de Lana -lo dijo dando un leve suspiró al final.
- Lily: ¿Enserio? No sabía... Pensé que a solo a ti te gustaba ser una señorita bonita y perfecta -lo dijo muy sorprendida.
- Lola: Pues te contaré, siéntate y escucha... -se sentó en la cama de su hermana y comenzó a relatar.
Mientras Lola le contaba lo de aquel concurso donde yo la reemplacé, su cabeza le hizo recordar los sucesos que siguieron después de aquella revelación de mi corazón...
Algunos años atrás...
Después de ese concurso y las tiernas palabras de mi hermano, yo ya no fui la misma.
Ahora era la que utilizaba cualquier excusa para solicitar a mi hermano.
Pero algo también cambiaba, era que a veces le pedía consejos para tratar de agradar a los chicos a Lori. Se emocionó porque pensaba que quizás era por Skipps pero él y yo habíamos quedado en que solo seríamos amigos.
Solo alguien quería saber quién me gustaba, esa era mi hermana Lola.
Ella me notaba rara desde que gane su concurso, pensaba que quizás yo iba a entrar a otro pero después se dio cuenta que eso era absurdo.
Aunque el día que me vio salir del cuarto de nuestras hermanas mayores y más cuando Lori estaba emocionada al haber hablado conmigo, solo era una cosa y eso era que yo le había pedido consejos para una cita.
Al menos eso era lo más probable que podía ser. Lola seguía pensante en lo que hablé con Lori.
Cada vez que hacía algo con Lincoln yo solo me perdía en mirarlo de pies a cabeza y en su tierna sonrisa.
Lincoln siempre me decía que los ratos que pasaba conmigo eran productivos pero sobre todo eran muy alegres. Yo con mi gorra escondía mi sonrojo digno de una cereza.
Pero lo que no sabía es que Lola se daba su tiempo para querer saber ese "secreto" entre Lori y yo, por eso cada vez me espiaba.
Lola no perdía la costumbre de ser chismosa y saber secretos por eso comenzó a observar mi comportamiento.
En la escuela me veía ir al basurero pero no había nada fuera de lo normal salvo algunos sonrojos al estar pensativa.
En la hora del almuerzo en la cafetería nada fuera de lo común tampoco.
Últimamente yo hacía garabatos en mis cuadernos, como toda chica enamorada, dibujaba corazones y dentro de ellos las letras L y L.
Un día que fui a buscar una herramienta para arreglar el baño, Lola aprovecho ese momento para revisar mis cuadernos.
No sé sorprendió al ver corazones dibujados en mis cuadernos pero lo que le llamó la atención fue ver las iniciales L y L, comenzó a remembrar los nombres de cada amigo y compañero se nuestro salón de clases, ni uno tenía esas iniciales en sus nombres pensó quizás apellido pero era algo absurdo nadie pone en un corazón el apellido por ser genérico en cambio una nombre era algo especial y único.
Los siguientes meses fueron para saber con quién me veía pero solo hablaba con ella y Skipps.
Hasta que notaba mi forma de ser con los demás que era normal pero con Lincoln era distinto.
Con él era puras risas, leves sonrojos solo tomados en cuenta por una mujer ya que siempre somos las más observadoras.
Cada vez que Lincoln se iba después de pasar un grato tiempo conmigo, yo era puras risitas, sonrojos y más cosas que te hace hacer el amor inconscientemente.
Lola no era tan lista como Lisa pero al ver como actuaba no tenía dudas ya, descubrió fácilmente de quien estaba enamorada.
Ella quería chantajearme con lo descubierto pero todo cambió cuando Lincoln nos dijo que tenía novia.
Los siguientes días Lola notó lo apagada que estaba, notó que ya no jugaba con Brincos o Charles o algún otra mascota.
Al revisar mis cuadernos solo veía corazones rotos con las páginas levemente húmedas.
Vio y escuchó que Lori me decía que quizás encuentre a alguien más.
Un día que nos alistamos para dormir, justo ese día Lincoln había ido a una pijamada en casa de Clyde junto a su grupo de amigos pero en su grupo estaba Stella.
En la noche me salí escondida hacia la habitación de Lincoln, Lola me siguió de manera sigilosa.
Lola se asomó por la abertura de la puerta y me vio y escuchó llorar con mi rostro pegado en la almohada de Lincoln.
Vio que tomé a Bum Bum y lo abracé, estaba con lagrimas mirando al vacío cabizbaja.
En medio de eso, unas manos se posaron en mis hombros, miré en dirección a quién estaba ahí y era Lola que me secó las lágrimas.
Yo estaba nerviosa pero ella me dijo que no tratara de engañarla porque ya sabía aquello.
Los siguientes días fue contar cómo me enamoré de Lincoln, ella me dijo que no era extraño eso para ella ya que ella sintió eso alguna vez por él.
Desde ahí ella se volvió mi confidente, Lola me decía que debía tratar de hacer más amigos pero nadie sería amigo de una chica de extraños gustos, por eso solo Skipps era mi amigo, él pasaba por lo mismo.
Desde ahí ella quiere ayudarme a que supere ese enamoramiento hacia Linky...
Actualmente...
- Lola: ... Pues así es como Lana terminó ganándose la tiara -esa sonrisa al contar era de orgullo.
- Lily: Wow, pensar que yo solo creía que Lana es una chica que le gusta las cosas pesadas... -su asombro era único.
- Lola: Las apariencias engañan Lily, yo creía que Lana por ser alguien sucia jamás ganaría un pero ella tenía algo que yo no tenía en esos momentos -suspiró al terminar esa oración.
- Lily: ¿Qué tenía Lana? -lo dijo de una manera que se notaba asombro.
- Lola: Pues valor, demasiado valor y el apoyo de Lincoln fuera de que lo hicieran por Lactolandia y los pases -solo atino a sonreír con los ojos cerrados.
- Lily: Es maravilloso como Lana pudo ganar en uno de tus concursos... discúlpame por entrar sin permiso... -se notaba arrepentimiento en sus palabras.
- Lola: No importa Lily, pero para la próxima pídele primero a papá quizás el tenga además esa tiara déjala en su lugar, mejor dámela voy a acomodarla yo -se notaba alegre al contarle eso.
Lily se fue de ahí contenta por esa historia que ella no sabía.
Lola solo suspiró mientras acomodaba esa caja de manera en que no me diera cuenta que fue abierta.
Lola a veces sentía mucha empatía por mí, ella pensaba que si no dejaba ese sentimiento hacia Lincoln iba a sufrir mucho y... quizás tenga razón...
Al haberme despedido de Stella me fui a la parada de autobuses, antes de eso decidí llamar a Lucy para saber si estaba por aquí para regresar juntas pero su teléfono me mandaba a la contestadora.
Entonces decidí tomar un autobús, en dirección al centro de la ciudad y después otro en dirección a mi casa.
Me puse a mirar todo el viaje el paisaje, en una parte del viaje vi a varios perros, en eso me acorde de Charles II.
Recuerdo esa vez que lo llevé a casa, cuando le di la leche, esa vez él se sentía muy débil.
Así fueron los primeros días, mis padres me preguntaron por ese perro les dije que lo encontré casi moribundo y por eso lo traje.
Ellos solo me dijeron que era muy buena chica, estaban muy orgullosos de mí por esa buena acción.
Me dijeron que les recordaba al viejo Charles, yo les dije que así se llamaba solo que con el agregado de "segundo".
Luego de que se recuperara, Charles no se despegaba de mí, las demás mascotas querían acercarse a él pero les gruñía, hasta ladraba.
Quien se le acercó más que nada fue Cliffer, el gatito era el que menos miedo tenía.
Al principio Charles II, le ladraba hasta que en una ocasión se le lanzó pero no lo mordió solo era como una advertencia.
No solo conmigo también con toda mi familia, por eso el permaneció un tiempo solo en la cochera.
Poco a poco mis demás mascotas se le acercaban, cada vez él era menos agresivo porque se dio cuenta que en ese tiempo nunca quisieron hacerle nada, en sí su agresividad era solo porque recordaba la falsa amabilidad de su primer dueño.
Si estaba yo no era agresivo, pero cuando me iba solía entrar a la casa e ir a mi habitación para esperarme.
A veces se cruzaba con Lola y le gruñía seguro pensaba que se disfrazaba de mí para engañarlo.
Con el tiempo ya dejó de ser agresivo con todos en la casa, solía ayudar a quien necesitara apoyo.
Encontró dinero perdido de Lola, avisaba a papá a veces cuando la comida estaba a punto de quemarse, ayudó a las demás mascotas a salir de aprietos, las defendía de otros animales en especial de mapaches.
Pero solo me obedecía a mí, no hacía nada más que lo que yo le pidiera.
Se sentía muy agradecido conmigo por haberlo rescatado ese día.
A veces Lily o Lola le decían para jugar o que la acompañe pero él solo se quedaba sentado esperándome en mi habitación o afuera de la casa.
Solo a una persona le ladraba aún.
Cuándo Lincoln volvió de su universidad las veces que nos visitaba, Charles solía ladrarle mucho, no le gustaba que se acercara a ninguna de nosotras y a papá tampoco.
Cuándo Lincoln se acercó para saludarme, Charles II se paró enfrente de él y comenzó a gruñirle.
Solo a él, ni a Stella. Pues Lincoln le recordaba a su antiguo dueño más que nada por el cabello pues su dueño era un cruel anciano de cabello blanco.
Todo lo que sé del pasado de Charles es por el amable vendedor de hot dogs.
En casa Charles II está ayudando a Cliffer a buscar su bola de estambre.
Ahora son los mejores amigos como en su tiempo lo fue Cliff y Charles.
Cliffer lo entiende porque él paso algo similar pues fue abandonado, pero yo lo rescate cuando él había subido un árbol y no podía bajar.
Al principio como todo animal me tenía miedo pero le di unas sardinas que de casualidad las tenía en mi bolsillo y aceptó bajar conmigo del árbol.
Me quedé esa vez esperando a que viniera su dueño pero nunca vino, así que sin más me lo llevé a casa.
Cliffer llegó a conocer a Cliff pero era un gato viejo, con él parabas más tiempo hasta que Cliff ya no dio más para este mundo.
Cliffer se encargó de hacer que las mascotas en la casa se sintieran cómodas pues él era muy amigable pero no siempre podía defenderlas pues los mapaches molestaban a Georgi, a Gary, a mis lagartos y serpientes.
Pero todo cambió con Charles II, él se encargaba de espantarlos pues no solo molestaban también robaban algunas cosas de la alacena.
Entonces se podría decir que esos dos se llevan muy bien.
Lo único que espero es que Charles se lleve bien con Linky también pues él no le ha hecho nada.
Luego de pensar en mis mascotas recordé que en dos días debía regresar para hablar con Lincoln...
