La llamada del negocio

Estaba llegando al centro de la ciudad, entonces dije que mejor me iba a dar una pequeña vuelta por ahí.

Me paré frente a una tienda de mascotas. Noté que habían cachorros durmiendo y gatitos jugando entre ellos.

En eso suena mi celular y contesto.

– Lana: Buenas tardes con quién tengo el gusto... Hola señora Carmichael —dijo con asombro..

– Carmichael: Buenas tardes Lanita, quería llamarte porque en mi casa mi hijo al querer sacar una moneda del lavamanos... digamos que hay una fuga... ¿Estás disponible hoy día? -lo dijo suspirando profundamente.

– Lana: Claro señora Carmichael, es un placer trabajar para usted así como Leni lo hizo aunque no de la misma forma jejeje —lo decía de forma amable y encantadora.

– Carmichael: Gracias Lanita, pues sí, como Leni, espero que le vaya bien haciendo diseños allá en la Gran Manzana, bueno Lana te espero, adiós —dijo de manera orgullosa y colgó.

– Lana: Bueno, el deber llama, ahora a... rayos, no tengo mi caja de herramientas... bueno creo que es hora de renovar... —lo dijo dando un suspiro de alegría.

Y me dirigí a una tienda de herramientas, me demoré solo diez minutos para poder comprar un kit de herramientas nuevo para ir a la casa de la señora Carmichael.

Tomé un autobús que me llevaba a la casa de la señora Carmichael en una zona algo acomodada.

Ya había venido por acá varias veces, las personas me conocían porque también reparé algunas cosas en sus casas.

Pero había una casa con jardín exterior hermoso, era la casa de Carol Pingrey, cuando iba a reparar algo a ella, suele hacerme algunas bromas por su intercomunicador, sí, muy graciosa.

Al pasar por este vecindario recuerdo cuando Lincoln me ayudó con uno de mis primeros trabajos.

Recuerdo que la familia me dijo que no pensaron que una linda chica como yo me dedique a este oficio, les dije que me encantaba ensuciarme.

En cambio a Lincoln no le dijeron nada, es más, creo que lo miraban raro.

Si diera mi opinión, pues parecía que pensaban que él se aprovechaba de su hermanita haciendo que ella trabaje por él.

Pero esa fue una de tantas cosas que pase con Linky cuando me ayudaba en Repara Loud.

Caminé y caminé hasta llegar a una casa grande, era hermosa.

Toqué el timbre, se escuchan pasos detrás de la puerta.

– Carmichael: Hola Lana, llegas justo a tiempo -le dio una cálida sonrisa a la fontanera.

– Lana: Por supuesto señora Carmichael, Repara Loud está a su servicio —quitándose la gorra y colocándosela nuevamente.

– Carmichael: Ya sabes donde está el baño Lanita —le dijo con confianza.

– Lana: Déjelo en mis manos, estará en un santiamén —subiendo las escaleras.

Subí hasta el segundo piso, era el lavamanos del baño del segundo piso parecido al de mi casa pero sin las averías y el agujero al lado del excusado.

Al entrar estaba el piso mojado y la fuga seguía ahí.

Bueno es mi especialidad así que será pan comido.

Luego de unos minutos en estar de rodillas, alguien está detrás mío.

– Lana: Sé que estás detrás mío, Mike, ya no eres el niñito de hace once años que hizo estragos en la tienda de su madre, escondió las bufandas y era travieso —lo dijo de manera amigable.

– Mike: Hola Lana, siento haber arruinado la cañería, pero de veras que no podía dejar esa moneda por ahí es una de las que me regaló Lincoln para comenzar a coleccionar monedas —lo dijo de forma alegre.

– Lana: No sabía eso Mike pero ya está listo, fue fácil, nada que no haya sucedido en mi casa para no poder repararlo en otra —con un soberbia incomparable.

– Mike: Lana gracias por tu trabajo, de veras que yo y mi moneda te agradecemos, dale de mi parte saludos a Lincoln de mi parte —habló de forma alegre y se fue a su cuarto.

Lincoln... tengo que hablarle pero de aquí en unos días, en esos días le diré que yo soy la de la culpa...

Bajé al primer nivel para decirle a que ya estaba reparada la cañería a la señora Carmichael.

Ella es una señora muy atareada, siempre está con una libreta de notas y una tablet revisando horarios y citas con empresas de ropa.

Recuerdo cuando Leni trabajaba en Reininger's, era la chica más feliz del mundo, no todos los días encuentras trabajo en algo que te gusta y ella lo encontró desde muy joven.

Gracias al trabajo de la señora Carmichael ella pudo presentar algunos diseños suyos para la tienda y una agencia de modas contacto después de meses de conocer los diseños de Leni le preguntaron si podría realizar uno especial para ellos, Lenita lo hizo y los dejó más que satisfechos y fue eso lo que le valió un puesto después de haber terminado la preparatoria y haber hecho estudios de moda en La Gran Manzana.

Fue una vez que en Reininger's hubo un cortocircuito y el mantenimiento del centro comercial no había llegado y fue cuando Leni me llamó y me dijo que si podía ayudar en ese problema, accedí.

Al llegar todo estaba apagado, entonces fui donde estaban los fusiles y alguien había movido algunas cosas pero nada grave.

Al terminar de arreglar, Leni le dijo a la señora Carmichael que yo arreglaba cosas de la casa y hasta automóviles.

Desde ese momento fue donde la señora Carmichael solicitaba mis trabajos.

– Lana: Señora Carmichael ya está listo, fue sencillo eso —se dirigió a la señora de manera respetuosa.

– Carmichael: Gracias Lana, toma la paga, quizás haya sido una molestia venir un día como hoy —lo dijo de forma apenada.

– Lana: Descuide señora Carmichael, yo estoy para ayudar a quienes requieran mis servicios —lo dijo con una gran sonrisa.

La señora Carmichael me dio la paga, me despedí de ella y regresé por donde vine.

Ahora ya se notaba que la tarde estaba en su máximo esplendor, ese color naranja es único.

Avancé hasta una parada de autobús que me lleva directo a la parada de autobuses que queda en el parque que está cerca a mi casa.

Mientras estaba sentada en el autobús pensé en como debían estar mis mascotas, en ese preciso momento Lucy me manda un mensaje diciéndome que estaba yendo a la casa.

Le dije que se suponía que debía estar a mi lado, me replicó diciendo que por primera vez en años tuvo contacto con un ser del más allá que no fuera la bisabuela Harriet.

Yo solo le dije que lo olvide que la pasé bien con Stella, que no había de que preocuparse que a ella también le pasó lo mismo.

Pero mientras estoy apagando el celular, me llega un mensaje de Stella.

Me sorprende que me mandará un mensaje, el cual decía:

"Hola Lana... No ha pasado más de un día desde que viniste a mí casa... Sabes desde hace tiempo que no conversaba con alguien y me sentía alegre, quisiera saber si mañana en la tarde podríamos salir... Ya sabes salida de cuñadas... ¿Qué dices Lanita?

Me quedé muy sorprendida por el mensaje, es cierto que quiero llevarme bien con la futura esposa de mi hermano pero... No sé si este mucho más preparada para estar un buen rato charlando con ella ya que en verdad si conversé con ella fue porque no quedaba de otra pero esa no es la actitud que debo tener.

Pero mientras más confianza tenga con ella más comprenderé que Lincoln está en buenas manos, entenderé que Lincoln fue un lindo amor platónico.

Hasta llegar a casa no contestaré.

Llegué a la parada del parque bajé y me dispuse a caminar hasta mi casa.

Mientras caminaba y mi caja de herramientas estaba en mi mano izquierda pensé en el mensaje.

De veras que ella quiere solo tener una amiga, bueno desde que está con Lía no ha podido salir pero es normal aquello ya que una hija es una responsabilidad, pero dar mi amistad es algo bueno además debe ser como ella dijo que ella estaba para ayudar a nosotros la familia de su novio entonces yo también puedo aplicar eso a ella.

Pero todavía estoy en duda, no sé si terminar enterrando este amor que siento por mi hermano, sé que es lo mejor para mí ya que la que sufre soy yo, él no sufre porque él ama a otra persona.

Lo que haga de hoy en adelante debe ser lo mejor para todos.

– Lana: Entonces... Solo le mandaré un mensaje sera el siguiente: "Stella, perdona por no contestarte hace unos minutos, me quedé dormida en el autobús a casa, me encantaría salir contigo mañana en la tarde, espero que sea agradable, me avisas la hora exacta" —escribió algo resignada por lo que está aceptando.

Avancé hasta llegar a mi casa, cuando estoy a un paso de estar cerca a la puerta, aparece detrás mío Charles II y Cliffer.

Ambos estaban esperándome, Charles ya presiente cuando estoy llegando pero de Cliffer es nuevo.

– Lana: Charles, Cliffer qué bueno verlos, Charles ya te he dicho que no es necesario que me esperes puedes hacer lo que quieres, Cliffer, encontraste tu bola de estambre, seguro Charles te ayudó, bueno entremos chicos —dijo acariciándolos a ambos por igual.

Al entrar a casa no hay nadie abajo pero se escuchaba voces arriba, me dirijo a la pecera a ver cómo está Fisher. Sigue igual de callado como siempre y con una mirada de aburrimiento.

Voy a ver a Walter pero este estaba encima mío, ni me di cuenta.

En ese instante sale Colmillitos del sótano y viene donde estoy yo y se pone en uno de mis hombros.

Debajo del sofá sale Georgi con Gary pero este conejo es el tercero que tuvo Luan y me lo dejó a cargo.

– Lana: Todos están reunidos, seguro tienen hambre, vengan a la cocina, ahí tengo sus comidas —les dijo como de manera amable.

Mientras les dejo servido a cada uno una porción de alimento, suena la escalera.

– Lola: Lana... ¿Estás ahí? —preguntó la joven princesa.

– Lana: Ya regresé Lola, ¿Cómo estás gemelita? —le dijo en tono alegre.

– Lola: ¿Qué tal la visita a Lincoln, Lana? —dijo con cierta inquietud.

– Lana: Lola... ¿Yo no te dije que iba a ir? ¿Me espiaste a mí y a Lucy no? —dijo reprochándole su actitud de siempre.

– Lola: Es imposible que algo no sepa y más cuando somos pocas personas en casa, pero dime lo más importante —lo dijo como si fuese normal que se entere de todo.

– Lana: ¿A qué te refieres con lo más importante? —dijo con cierto asombro.

– Lola: Pues con eso me refiero a Stella, si hablaste con Lincoln, es obvio que hablaste con ella —giró los ojos como diciendo que era obvio.

– Lana: Bueno que te puedo decir... Solo estaba Stella... —suspirando con resignación habló.

– Lola: Eso si no me lo esperaba, ¿Dónde estaba nuestro hermano? —interrumpió y enfatizó la pregunta.

– Lana: Pues déjame contarte... —se sentaron ambas en la mesa de la cocina.

Le conté todo, desde que llegué con Lucy hasta cuando me quedé a almorzar con Stella.

Lola se quedó asombrada de que haya hablado con Stella sabiendo que ella es el motivo por el cual no visito a Lincoln.

Y le dije que mañana voy a salir con ella por la tarde.

– Lola: ¿No crees que es muy apresurado hacerte amiga de Stella así por así? —dijo la joven modelo con cierta duda.

– Lana: No Lola, además tú me dijiste que debía tratar de recordar que Lincoln es nuestro hermano y así debe ser... creo, sabes... Al final la que sufre soy yo y él no, ya tiene una familia solo debo tratar de recordar cual es mi lugar en esta vida... —sus palabras solo daban a entender resignación.

– Lola: Bueno Lana... está bien, supongo que al menos estás siguiendo mi consejo... Lana, ¿Estás bien no? —dijo con dudas.

– Lana: Solo voy a descansar... me siento un poco cansada —subió tomando en una mano su nuevo kit de herramientas.

Me fui a mi habitación, recordando todo lo sucedido hoy día, supongo que así debe ser...