Nueva herramienta y amiga 1
– Lana: Solo es hablar con ella, ser lo más amigable, ¿Tan difícil puede ser eso? —se preguntaba a sí misma.
Estaba aún en el autobús. El centro de la ciudad no era tan lejos como el centro comercial.
Mientras tanto Stella ya estaba esperándome en las bancas de ese parque.
En otro lugar alejado de Royal Woods, un joven está conversando con unos amigos y les decía que quizás ese proyecto se lleve a cabo. El tipo estaba feliz, eso es lo que quería decir, que iba a regresar rápido a su ciudad.
Ya estaba a pocas calles del parque.
Bajé del autobús, la parada de este es en una parte del parque como en el de mi vecindario.
Camino y caminó hasta llegar a unas bancas miré a mi entorno y no veía a Stella de repente debo mandarle un mensaje.
– Stella: No es necesario un mensaje, Lanita, aquí estoy —le dijo estando detrás de la fontanera.
– Lana: ¡Ah! Hola Stella, pensé que había llegó primera —se asustó por esa aparición.
– Stella: Siento que te asusté, hola Lana, ¿Qué quisieras que hiciéramos? —le dio una gran sonrisa a la plomera.
– Lana: Bueno quisiera... espera... ¿Dónde está Lía? —su expresión era de alguien muy asombrada.
– Stella: No te preocupes cuñada, dejé a mi Lía con la hija de una amiga, se llama Kari, ella es niñera, me dijo que no me preocupara por Lía que ella la iba a cuidar haciéndola escuchar Mozart, dijo que todos los bebés aprenden con Mozart y que no entiende el porqué sus padres no le pusieron Mozart de Bebé a ella —se lo contó de manera alegre.
– Lana: Ya me estaba asustando, aunque también quería verla —dijo tocándose la nuca.
– Stella: No te preocupes Lana ella está bien confío en Kari pero bueno... ¿A dónde quisieras ir? —le preguntó amablemente.
– Lana: Pues sinceramente no sabría a que lugar ir... —de veras que no sabía que hacer en esta ocasión.
– Stella: Pues si no tienes un lugar yo sí niña, pero vayamos con paciencia mientras te conozco más Lana —le dijo con muchas ganas de caminar.
– Lana: Bueno... —respondió tímidamente.
Y sin más me tomó del brazo y comenzamos a caminar hasta el final de la calle del parque y al cruzar a la otra calle había una tienda de música, entramos.
– Stella: Oye Lana siempre cuando quiero divertirme lo primero que hago es escuchar música, por Lincoln y Luna no solo soy admiradora de Smooch, Mick Swagger y muchas bandas, ellos me volvieron una fanática —lo decía muy emocionada.
– Lana: No me esperaba eso Stella, bueno yo no tengo una banda en particular pero me agradan ambas —habló ya de manera en que entraba en confianza.
– Stella: El día es joven Lana, hay que disfrutar esto —la toma del brazo.
Me llevó hacia las cabinas para escuchar los discos.
– Stella: Colócate los audífonos y siente la música —se lo dijo mientras ya tenía puestos lo suyos.
– Lana: Está bien, será genial escuchar el nuevo álbum —suspiró al final.
– Stella: Escuchas eso, está improvisando con la guitarra, es una leyenda se puede dar el lujo de variar las notas y darnos algo nuevo —dijo con emoción.
Nunca pensé ver esa faceta de Stella, se ve que es súper divertida.
– Stella: Aprecia este solo de batería Lana, ¡Es único! Además la voz de Mick es melodía a pesar de los años la cuida bien —se movía al son de la música.
– Lana: Tienes razón ese solo de batería es espectacular, no tengo más palabras para describir esa manera de tocar —le dijo dándole una sonrisa a su cuñada.
– Stella: Y eso que solo es la primera canción, faltan once más, no nos iremos sin escuchar el álbum completo y comprarlo —se notaba muy alegre escuchando.
– Lana: Tienes razón Stella, ¡A rockear! —se sentía más relajada viendo a su cuñada.
– Stella: ¡Ahí viene la siguiente! Esta es hermosa, es genial que haya incorporado más instrumentos para esta canción... —se notaba que adoraba a Mick.
Y así pasamos casi más de una hora escuchando el nuevo álbum.
La esperé fuera de la tienda y salió con su compra, la metió a su bolso.
– Stella: Si no tienes alguna sugerencia quizás podamos ir a comer un helado e ir caminando por estas calles —propuso la chica de cabello rizado en la parte trasera y de pecas.
– Lana: Por ahora pensaré en un lugar pero mientras tanto... hay que divertirnos con tus sugerencias —estaba algo avergonzada.
– Stella: Apuesto a que piensas que no sabes que cosa divertida hacer, ¿Me equivoco? —dijo tomándole el hombro.
– Lana: ... Bueno, en parte me siento que quizás no pueda ser divertida —dijo con sonriendo con nervios.
– Stella: No te subestimes, yo tampoco soy tan divertida jejeje —le dijo siendo sincera.
– Lana: ¿Estás bromeando? Estabas con el grupo de Lincoln, ideaste la formación escorpión para evitar que Jordan los haga sufrir más en quemados, eso te hace alguien muy divertida... —le dijo algo agradable de su parte.
– Stella: De veras que me halagaba Lanita pero... bueno admito que fui la chica popular un tiempo por ello, ¿Crees que estaba segura desde el comienzo de esa idea? No, ellos la hicieron popular además de que fue más por Lincoln que en la escuela me estimaban, recuerda que era la nueva, por eso Lana solo se tu misma cuando quieras divertirte —de verdad que Stella hablaba con sinceridad.
– Lana: Entonces lo que me quieres decir que solo diste la idea que para ti es divertida... —dijo algo sorprendida.
– Stella: Sí, sin más que decir vamos a comer unos helados —dijo dándole con el codo en señal de amistad.
Nos dirigimos caminando hasta una heladería, en el camino me dijo que ese álbum de Mick vale oro, yo le decía que tenía mucha razón. En verdad ese álbum es oro puro.
El sol lentamente estaba cayendo y llegamos a la heladería, entramos y nos sentamos en una mesa que daba a la ventana.
– Mesero: Buenas tardes señoritas, ¿En que las puedo atender? —su tono de voz era muy educado.
– Stella: Yo quisiera un Banana Split, le agrega un poco de chispa y tú Lana, ¿Qué deseas? —le respondió de la misma forma y le pregunto a su cuñada.
– Lana: A mí me trae una copia con dos bolas de chocolate, dos de vainilla, le agrega chispas, leche merengada y un cono encima de todo eso —se lo dijo de forma alegre.
– Mesero: Muy bien señoritas, en unos momentos traeré su pedido —les dio una sonrisa.
– Stella: ¿De veras pediste eso? —dijo con sorpresa la chica de pecas y piel bronceada.
– Lana: Sí... ¿Es malo? —dijo con curiosidad.
– Stella: No, no es nada sino que... eso siempre pide Lincoln cuando vamos a una heladería, es gracioso, no lo tomes a mal sino que es la primera vez que veo que alguien de sus hermanas menores sin contar a Lily tenga algo en común con él —después de decir eso dio una leve risita.
– Lana: No soy la única que comparte algo con él pero eso sí ambos lo compartimos por igual, fuera de que él trabajara conmigo en Repara Loud porque eso era más que nada para ayudarme, ese tipo de helado desde pequeños lo pedimos... —lo dijo con emoción y un leve sonrojo.
– Stella: Se nota que eran muy unidos —le dijo con admiración.
– Lana: Bueno, no tanto como Lynn o Leni pero sí, hubo momentos donde éramos un equipo —trataba de no sonrojarse.
– Stella: ¡Que lindos hermanos! Pero bueno degustemos estos helados antes que se derritan con la dulzura que cuentas —lo decía siendo graciosa.
Eso me hizo recordar unos breves momentos que tuve con la compañía de Linky.
Al terminar yo me ofrecí a pagar pero ella dijo que era su invitada pero yo le dije que era lo mínimo por pasarla bien hasta el momento y salimos.
– Stella: Lana, no era necesario, recuerda que yo te invité... —le dijo con cierta vergüenza.
– Lana: Pero es lo mínimo, además la estamos pasando bien, pero aún hay más, ¿O no? —dijo con total amabilidad y esperando una respuesta.
– Stella: Solo por esta vez Lana jajaja, en fin, ¿Ahora tú qué propones? —le dijo con tono de curiosidad.
– Lana: No lo sé —dijo sin tener algo en mente.
– Stella: No Lana, si debes tener algo divertido en ti, solo no debes tener vergüenza en decírmelo, anda di lo que te divierte o gusta —con tono amigable y pícaro.
– Lana: Bueno... hay una cosa que a veces hago cuando salgo a caminar por acá por el centro —dijo con una sonrisa nerviosa.
– Stella: ¿Y qué es eso que haces por acá? —preguntó con mucha curiosidad.
Estábamos cargando a unos cachorros en una tienda de mascotas, eran tan tiernos, son tan adorables.
El señor de la tienda no me dice nada al acariciarlos mucho porque yo a veces voy y le ayudó a bañar a las mascotas que tiene en su otro negocio.
– Stella: Esto no me lo esperaba Lanita, pero no puedo negar que es divertido y tierno —lo decía mientras abrazaba a unos tres cachorritos al mismo tiempo.
– Lana: Siempre he venido aquí de pequeña, el dueño solía echarme de la tienda por acariciar con exceso a sus cachorros y por tratar de liberar a una pitón que tenía antes acá y unas cuantas ranas jejeje pero de ahí me hice amiga de él por ayudarlo a evitar que los perros de su otro negocio se escapen y bañarlos a veces, de veras que esto me divierte y me parece adorable —lo dijo con orgullo pero con su toque gracioso.
– Stella: ¡Lo ves! Eres divertida, solo que todos tenemos gustos distintos, de veras que me quedaría media hora más acariciando los pero se nos va el tiempo y tengo que regresar a las diez por mi hija —lo dijo con una sonrisa sin despegarse de los perritos.
– Niño 1: Señoritas, ya llevan más de media hora con los cachorros en brazos, ¿Podemos verlos y abrazarlos también? —dijo algo triste.
– Niño 2: De veras que son más infantiles que nosotros —dijo con algo de burla.
– Stella: Lo siento niños, es algo fuera de este mundo abrazar a estos cachorritos, ¿No es así pequeñín? —les habló a los niños pero mirando y acariciando al cachorrito.
– Lana: Lo siento muchachitos, ojalá no les de la fiebre por los cachorritos adorables como a nosotras —dijo riendo lo que causó que su cuñada se riera.
Salimos de la tienda de mascotas riéndonos de lo infantil de nuestro comportamiento.
De veras que esa media hora de abrazar perritos valió la pena.
– Stella: De veras que si esos niños no nos llamaban la atención me podría haber quedado así otros minutos jijiji —fue muy sincera.
– Lana: Si te contara jajaja pero, ¿Qué es lo siguiente que podemos hacer? —lo dijo con una sonrisa y de paso una duda.
– Stella: Pues podríamos hacer algo más que tú haces para después hacer otra cosa mía —lo dijo de forma alegre.
– Lana: Pues a veces suelo ir a... —iba a hablar pero luego hizo silencio.
– Stella: No seas tímida Lana, dime, no te voy a juzgar —le regaló una sonrisa para que confíe en ella.
– Lana: Pues... nadie sabe, ni siquiera Lola, por favor no le digas a nadie —de veras que no quería decirlo.
– Stella: Confía en mí, luego yo te confiaré algo ti para estar iguales —su voz daba confianza.
– Lana: Está bien... a veces suelo ir a... Gu... a Gus, Game & Grubs... —lo dijo ahora sí con vergüenza.
– Stella: ¡Ay Lanita! Eso no tiene nada de malo, no quieres que piensen que Lincoln influyó en ti, ¿No es así? —dijo con un tono gracioso pero encantador.
– Lana: Claro... sí, por eso... —lo dijo con la mirada baja.
– Stella: No te preocupes tu secreto está a salvo conmigo, pero sigamos en nuestra salida —le daba confianza.
Realmente Stella es una gran chica, estoy comprendiendo más porque es la novia de Lincoln.
Pero la salida aún no termina y tenemos que conocer más de la una y de la otra...
