Los motores y los motivos
— Lana: Claro Lisa no te preocupes... comprendo... adiós —colgó el teléfono de la casa.
Lisa salió temprano a la universidad porque tenía que preparar una conferencia importante porque rectores de otras universidades venían a verificar el trabajo en conjunto que hacía la universidad de Royal Woods junto a sus alumnos y profesores de ellas.
— Lana: Genial... creo que después de llevar a las chicas le daré una revisión a Vanzilla —dijo yendo en dirección a la cochera.
En la cocina estaban desayunando Lucy, Lily y Lola. Se notaban muy serenas.
— Lily: Oye Lola, pásame el cereal Bran por favor —le dijo sonriendo.
— Lola: Ok... Está vacía —le respondió.
— Lana: No se preocupen cuando las deje compraré otra caja —estaba parada en el marco de la entrada a la cocina.
— Lucy: Bueno, ya terminé de desayunar, suspiro... nos vemos en Vanzilla —se levantó de su silla y se fue a la Van.
— Lola: Lo mismo digo, te esperamos Lily —tomó su bolso y se fue a la Van.
Lily: Yo recién empiezo, acompáñame Lana —le dijo sonriendo.
Lana: No te preocupes hermanita, yo te espero pacientemente —le dijo mientras le daba un beso en su nuca.
Lily: Lana, ya no soy una bebé —dijo muy avergonzada por la muestra de cariño de su hermana.
— Lana: Para todos serás siempre nuestra bebé —le decía eso mientras se sentaba a su lado.
Lily desayunaba con paciencia, en tanto pensaba en lo que tenía que hacer hoy.
En Kentucky, Lincoln estaba alistándose para encontrarse con su jefe y hablar sobre su trabajo pero antes de seguir decidió hacer algo.
— Lincoln: Te acuerdas de mí... pensé que con los años te olvidarías... tienes razón, te quería pedir un favor... ya lo deduciste... rayos, soy predecible pero en esta ocasión sería para alguien muy especial... claro, a esa hora es perfecto... gracias amigo, muchas gracias... mándale saludos a tu familia y compañeros, adiós —estaba hablando por celular.
Llamó a un gran amigo, necesitaba que le hicieran un favor, realmente lo necesitaba.
— Lincoln: Nada es suficiente para ella, tendré que llevar algo todavía mejor, tengo un plan —dijo sonriendo mientras se colocaba su saco.
Luego de eso Lincoln salió del hotel y se fue a reunirse con su jefe.
Ya en Vanzilla, las cuatro fuimos en completo silencio, no tengo la menor idea del porqué, solo conduje como siempre.
Dejamos a Lucy primero, luego a Lily y por último dejé a Lola.
— Lola: Adiós hermana y piensa bien lo que harás estos días —se lo dijo sin más y se fue.
— Lana: Ya entendí —le dijo con un rostro de aburrimiento.
— Lola: Adiós hermana —le dijo de lejos.
En realidad Lola aún seguía dudando de Stella pero eso no me importaba en ese momento.
Me dirigí en dirección al supermercado de Royal Woods a comprar el cereal Bran.
Me aparqué en el estacionamiento del supermercado y entré a comprar también otras cosas que necesitaría para el lugar a donde iría hoy.
— Lana: Esas pisadas —dijo mientras sentía alguien yendo a su lado izquierdo.
— Gerente: Vaya, vaya, si es la señorita Lana Marie Loud... y tus demás hermanas y hermano no han venido —dijo aquel hombre negro mirándola con cuidado a la fontanera.
— Lana: Hola... Señor gerente, ¿Cuánto tiempo que no nos vemos? —dijo algo nerviosa.
— Gerente: Te estaré vigilando niña, no te quitaré ni un ojo —le dijo poniendo sus dedos índice y mayor en los sus ojos y después señalándola a los suyos.
— Lana: Por favor señor gerente, ya tengo diecisiete —dijo la fontanera con sarcasmo.
Fui a la sección de cereales y compré el cereal Bran, el cereal por el que Lincoln aceptó venir acá y llegáramos a ser expulsados.
Me fui a otra sección, había mantequilla de maní y chucrut.
— Lana: Esto siempre me alegra —dijo eso mientras sostenía la mantequilla de maní.
Después de eso fui a comprar eso que necesito para ir esta tarde.
— Gerente: Muy bien Lana Marie, No hiciste nada sospechoso... Por ahora —dijo viendo si todo estaba ordenado por donde ella venía.
— Lana: Pasarán años y seguirá desconfiando de nosotros —lo dijo mirándolo con tono de aburrimiento.
— Gerente: Es mejor prevenir que lamentar —dijo mientras se iba a vigilar desde otro lado.
— Lana: De todos modos usted me cae muy bien —solo le atinó a decir eso mientras se iba él.
Todas las veces que vamos siempre es lo mismo, al menos solo con nosotras, con Lincoln no tanto porque sabe que él trataba de evitar que arruinemos los pasillos.
Subí a Vanzilla y me dirigí a casa con las compras.
En casa no están papá y mamá, ambos están hoy en Lynn's Table.
La casa se siente tan vacía, desde que Lori, Leni, Luna, Luan y Lynn se fueron.
Al menos Luan nos da una visita cada mes con Benny y Lynn con George, las demás están muy ocupadas y se entiende, ambas están creando otro nido como el que dejaron.
— Lana: Equipo estoy de vuelta —le decía así a sus mascotas cuando tenían que ir a un lugar específico— Vanzilla puede esperar en la tarde para ser reparada si es que necesita algo.
Charles II y Cliffer ya se habían acercado, Gary III, Brinquitos, Walter y Georgi también, solo Colmillitos salió guiándose por Walter.
Lana: La mayoría de veces vamos en la tarde pero ahora nos toca de nuevo en la mañana —les hablaba como si fuera a una persona— suban a Vanzilla que vamos a la cabaña del bosque.
Les abrí la puerta a mis mascotas para que entraran al auto y dirigirnos a la cabaña del bosque.
El camino fue agradable, Charles II con nosotros a veces perdía ese sentido de alerta y seriedad.
Nos dábamos cuenta mis demás mascotas y yo al verlo sacar su cabeza por la ventana y mirar todo el camino.
Pobre Charles II como me gustaría que fuera más alegre pero lo que le pasó no deja que esté tranquilo.
Lo bueno que el bosque casi siempre es oscuro, eso favorece a Colmillitos.
Gary y Brinquitos se la pasaron todo el camino en mi regazo descansando, Georgi junto a Cliffer, ambos jugando.
Pasamos esa parada de autobús, llegamos a esa parte izquierda donde había un lugar en la carretera donde se podía aparcar el vehículo secretamente, así nadie descubría la entrada a ese lugar que es secreto.
Aparqué a Vanzilla y bajamos todos y nos fuimos en dirección al lago de ese bosque.
Eran diez minutos caminando, pero finalmente llegamos.
Yo estaba con dos bolsas repletas y mi kit de primeros auxilios animal, una de comida para ave y la otra unas croquetas especiales para alimentar cualquier animal.
Charles y Brinquitos se encargaron de llamar a los animales de ese bosque.
Vinieron en varios grupos, comencé a lanzar las semillas en una parte del suelo y las croquetas también las colocaba con cuidado en el mismo lugar.
Luego de eso algunos animales ya sabían que debían venir a mi lado a que los revise o me avisaban si había un animal herido en alguna parte de ese bosque.
Al terminar de hacer eso, fui a la cabaña a verificar que siga en pie. La puerta seguía abierta, ya se estaba empolvando, la foto de ese niño de cabello gris y niña de cabello castaño aún sigue notándose en la pared de la sala de esa cabaña, las puertas aún no tienen signos de tener termitas entre otras cosas.
Me senté en la escalera de la entrada de la cabaña para poder apreciar el bello paisaje, es tan bello como el del parque del faro que Stella me enseño.
— Lana: Chicos... sé que estos años he amado a Lincoln como nadie lo habrá amado en su vida... pero llega un momento donde todo tiene su limite, su nombre de ello es familia de Lincoln, Lincoln tiene una gran pareja, la cual le dio una tierna hija, es un hombre con una carrera y una familia formada, soy solo una mocosa con un sueño de amor más que imposible, la vida me ha dado causas, motivos, razones y circunstancias para no estar con él, saben... de lo que siempre me voy a arrepentir es que en una ocasión tuve la oportunidad de ser sincera y... no lo hice, ¡Maldición! Amo tanto a Lincoln que es momento que de un paso al costado... —comenzó a llorar lentamente, sus mascotas se dieron cuenta de eso y se acercaron a ella a consolarla— el verdadero paso al costado lo daré cuando esté en la boda de Lincoln lanzando arroz y flores a los novios y deseándoles lo mejor.
Me sequé las lágrimas que tenía en mi rostro, mis mascotas sentían lo mismo que yo, eso me parece muy curioso, como una mascota puede empatizar tanto con una persona.
En ese instante algo vibraba en el bolsillo de mi overol. Era el número de Carol Pingrey.
— Lana: Alo... hola Carol... sí... sí... estaré en tu casa en menos de una hora... iré lo más rápido posible... nos vemos —recibía esa llamada de imprevisto—. Bueno chicos nos vamos, Repara Loud tiene trabajo que hacer.
Ya en Vanzilla procedí a llegar rápido a casa. Dejé a mis mascotas en el patio trasero, metí a la Van mi estuche de herramientas y fui lo más rápido a casa de Carol.
Llegue a ese vecindario donde también vivía la señora Carmichael. Rápidamente fui y presioné el botón del intercomunicador.
— Carol: Buenos días, residencia Pingrey, ¿En qué puedo ayudarla? —dijo una voz de manera serena.
— Lana: Soy yo, Lana Loud —dijo con prisa.
— Carol: Pasa Lanita —se notaba alegría en su voz.
— Lana: Carol... tú me ves por las cámaras de seguridad de la entrada —le dijo con algo de molestia.
— Carol: Siempre es bueno estar segura de quien es la persona que quiere entrar, de repente es una chica que se ha disfrazado de ti, pero bueno no alarguemos esto pasa amiga —le dio una buena excusa.
Pase a su casa, siempre lo diré, Carol tiene un lindo jardín exterior e interior. En su llamada me dijo que una sortija se le había caído en el fregadero.
— Lana: Será fácil, solo dame unos minutos y trataré de encontrar tu sortija y reparar este desastre adicional —se refería a la cañería rota que quizás la rubia lo haya hecho por querer sacar su sortija.
— Carol: Solo fui a lavarme las manos después de haber cocinado una lasagna y coloqué muy al borde del fregadero mi sortija, el resto es historia —dijo con una risita nerviosa.
— Lana: Solo dame unos minutos —le dijo eso mientras estaba en la parte de la tubería viendo el problema—. Supongo que esa sortija era de compromiso...
— Carol: Sí Lanita, mi novio me la dio hace meses, ambos tenemos planeado casarnos para el próximo año —dijo con un tono de estar perdidamente enamorada.
— Lana: Se nota en tu voz que lo amas mucho —dijo sin disimulo.
— Carol: ¿Qué te puedo decir Lanita? Desde que somos novios casi seis años me decía en broma que nos casaremos pero cuando me pidió matrimonio en una cena familiar, me emocioné demasiado... Lori me dijo que Linky también se casaba —le dijo con mucha alegría.
— Lana: Que romántico por parte de él, de veras que me siento alegre por ti y sí... mi hermanito se casa, pero creo que han decidido postergarlo —mientras arreglaba el desperfecto su expresión cambió.
— Carol: El pequeño Linky se casa, es una grandiosa noticia y siento envidia, tu hermano es un gran chico, es encantador porque si no lo hubiese sido no hubiera aceptado reemplazar a Lori en la foto, te digo un secreto, él un tiempo me gustaba, sé que es menor que yo, pero no puedes negar que hasta su forma de ser te enamoraría, no le digas a nadie eso —dijo con mucha confianza a la fontanera con actitud de cómplice.
— Lana: C-Claro... no se lo diré a nadie, pues su forma de ser dejaría a cualquiera encantada... es verdad —tenía suerte de que la parte del fregadero le tapara el rostro pues se hubiese visto su rostro de enojo por los celos y su sonrojo por lo que dijo de su forma de ser del peliblanco.
Encontré la sortija, reparé lo demás. Al termino de todo, me pago y dijo que me mandaría una invitación para su boda.
Me fui de ahí sabiendo un secreto que para mí confirma lo galante que puede ser Linky sin necesidad de ser alguien que llame la atención.
Pasaron los días y ya era viernes, salí de la preparatoria y me llega un mensaje, el cual era de Stella...
