Hablando de negocios y los días 1

— Lana: Fue una bonita confusión, al menos yo creo eso —le decía con algo de pena.

— Lola: Estabas viendo una maratón de películas con Stella, de repente en la noche ella va donde Lía para atenderla, tocan a la puerta, al abrir ves a los integrantes de Smooch sin maquillaje ni ropa llamativa que comienzan a cantar, de un lado aparece Linky con un gran peluche que deja en el piso, te toma de la cintura y como película romántica te inclina hacia atrás y como una de comedia te suelta y caes al piso además que te confundieron por novia de él... ya puedes descansar en paz, ¿No crees? —hizo una retroalimentación de todo lo que le contó con un humor poco característico en ella.

— Lana: No es eso... no sé si debí contarte esto —dijo con un poco de enojo que lo tome muy a la broma.

— Lola: Está bien, está bien, aunque lo más importante es... ¿Ya hiciste las pases con nuestro hermano? —le dijo con algo de seriedad.

— Lana: Se podría decir que a medias —se tocaba su nuca y desviaba su mirada mientras decía eso.

— Lola: Bueno, que tonta soy, recién a llegado, es obvio que quiera charlar con su novia y ver a su hija —le dijo dándose cuenta del contexto.

— Lana: No es eso, me invitó a mí y a Lily para ir este domingo a ver correr a Bobbie Fletcher, ya sabes, carreras de autos, me dijo que a Stella no le gustan —dijo con una alegría notoria.

— Lola: Claro, no es peligroso dejar a tu novio con una chica que lo ama mucho en secreto —dijo con cierta burla.

— Lana: Lola, no es gracioso lo que dices —le respondió con algo de molestia.

— Lola: Como digas gemela, ya es tarde, a dormir —le dijo eso y se metió a su cuarto.

Ella no entendía quizás que para mí ese momento fue corto pero mágico, en mis adentros.

Ya me iba a acostar, justo antes de que cierre la puerta de mi cuarto, Lily entra. Se notaba alegre.

— Lily: Debiste decirme que Lincoln nos ha dado dos entradas para ir a ver a Bobbie Fletcher —lo dijo con mucha emoción.

— Lana: Te lo iba a decir en la mañana —le dijo con una sonrisa que cambió a una expresión de sorpresa—. Espera, ¿Estuviste espiándonos?

— Lily: No —dijo la pequeña.

— Lana: ¿De verdad? —le dijo con tono inquisidor.

— Lily: Me había levantado para ir al baño cuando escuche que mencionaste la invitación me emocioné porque saldríamos con Linky y no le preste atención a lo demás —lo dijo con una sinceridad notoria.

— Lana: Te creo, bueno... es el domingo, así que descansa —le dijo de manera comprensiva.

— Lily: Claro... ¿Puedo dormir contigo esta noche? —le preguntó con curiosidad.

— Lana: Pues... sí, seguro has visto algo que te dio miedo, ¿Verdad? —pensaba que sabía la razón.

— Lily: No, hace mucho que no duermo con ninguna, casi siempre están en sus cosas e ignoran que yo a veces solo quiero estar a su lado o charlar con ustedes —lo dijo con algo de pena.

Lily tiene razón, solemos ignorarla pues somos unas chicas que ya salen de la preparatoria, una que ya salió y la otra que está en la universidad.

— Lana: Tienes razón hermanita, solemos ignorarte a veces, pero no es porque no nos importes pequeña —le dijo eso mientras le acariciaba su cabeza.

— Lily: Entonces yo duermo cerca al borde —dijo eso mientras se acostaba.

Ambas miramos arriba, parecía que no podíamos conciliar el sueño, más que nada yo porque solo miraba pensativa. Ella se dio cuenta de eso aunque tenía ganas de preguntarme por qué tenía esa actitud en ese momento.

En sí lo que pensaba era en al estar con él decirle que me perdone por mis celos, no pienso decirle mis sentimientos... por ahora no... creo. Me estoy ganando la confianza de Stella no puedo defraudar a una amiga. Me he prometido no hacerlo...

— Lily: ¿En que piensas? Lana, ¿Estás bien? —le preguntó con sorpresa.

— Lana: Lily... ¿Te puedo contar algo? —esperaba cualquier respuesta en sí.

— Lily: Esperaba que me dijeras eso Lanita, cuéntame, soy todo oídos —dijo con una gran sonrisa, esperaba ser confidente de alguna hermana.

— Lana: A veces... me lamento de... ser quien soy —le dijo con tristeza.

— Lily: ¿Por qué Lana? —preguntó con extrañeza.

— Lana: ¡Si no fuera por ser Lana Loud estaría con..! —casi se le escapa el nombre.

— Lily: ¿Con? En otras palabras... es por un chico, ¿Por él te sientes así? —le dijo sin dudarlo.

— Lana: Correcto —lo dijo pero sin dejar de estar muy pensativa.

— Lily: ¿Desde cuando lo conoces? ¿Es un buen chico? —necesitaba saber.

— Lana: Desde hace mucho, es más que un buen chico —le dijo con una leve sonrisa.

— Lily: Has dicho que por ser tú no puedes estar con él, acaso... ¿Algo no le agrada de ti? —le dijo con mucha sinceridad.

— Lana: No es eso... solo es por ser yo —le respondió algo vago.

— Lily: Eso no es una respuesta, además por lo que has dicho deduzco que él está con alguien, ¿Piensas que al dejar de ser tú, él estaría contigo? ¿Piensas que la dejaría por ti si es que no fueras Lana Loud? —se lo dijo de manera seria.

Sinceramente, ella tenía mucha razón. En el supuesto de que no fuera Loud, no podría estar segura de que esté conmigo pero lo que yo quisiera es poder decirlo sin remordimiento o culpa.

— Lily: Tu silencio dice mucho hermana, quizás ese chico no es para ti, deja de pensar en el por unos momentos —le dijo dándole un abrazo a su hermana.

— Lana: Lo siento Lily, solo quería sacar algo dentro de mí —le dijo con algo de tristeza.

— Lily: No te preocupes hermanita, Linky quizás te pueda aconsejar mañana —le dijo con mucha alegría.

— Lana: Si supieras —musito la fontanera.

— Lily: ¡¿Ah?! ¿Dijiste algo? —expreso sorpresa.

— Lana: Nada Lily —dijo eso y siguió mirando arriba.

Esa pequeña conversación demostraba que a pesar de que digo muchas cosas no puedo cuando estoy bajo presión, la presión de mañana estar cerca a él y relativamente a solas.

Charles II estaba debajo de mi cama escuchando todo lo que hablamos, solo se mantenía alerta por si alguien quería entrar a estas horas a mi habitación.

En la mañana salí temprano con Charles para pasear por el vecindario. Mientras caminábamos, unos perros se nos acercaron, se notaba que querían interactuar con Charles, de un gruñido los espantaba.

— Lana: Charles deberías hacer amigos —le dijo acariciando su cabeza.

Solo me miró y nada más, continuó caminando. Recuerdo cuando lo llevé la primera vez a una veterinaria, casi destruye todo allí por querer salir, no veía con buenos ojos al médico, pero con la fuerza del asistente y mía logramos inmovilizarlo y luego el veterinario le puso su vacuna. Ese día Charles se escondió en la cochera y no salió para nada hasta el día siguiente. Todo lo que le aterraba era por culpa de su antiguo dueño.

— Lana: Está bien Charles, tomate tu tiempo —dijo eso y le quitó la correa.

No se fue más adelante, se quedó a mi lado, solo avanzaba si avanzaba. Seguí caminando.

Llegamos al centro de la ciudad, en una calle me tope con la señora Carmichael que se encontraba sentada en las mesas del exterior. La saludé y conversamos un rato, Charles II permanecía debajo de mi asiento.

Cuando hablaba con ella, me charlaba de todo, sus conversaciones siempre eran muy agradables, cabe decir que a veces me decía que algún día debía presentarle a al novio, me decía que era muy hermosa y le parecía raro verme sola, yo solo reía de manera nerviosa.

— Lana: Fue un gusto charlar con usted señor Carmichael —dijo muy alegre.

— Carmichael: Fue bueno verte, recuerda que así como Leni, Miguel y Fiona, a ti también te considero como una hija, no importa si es chico o chica o cualquier persona, yo lo aceptaré pero primero debo darle el visto bueno jajaja, nos vemos, tú también Charles II —dijo estando satisfecha por el capuchino y el pastel.

Ambas tomamos rumbos distintos, fui hasta el parque del centro de la ciudad y luego regrese con Charles exactamente para el almuerzo.

Lola se ofreció a cocinar con Lily, Lisa y Lucy fueron a comprar los ingredientes, yo solo llegué a degustar. El almuerzo pasó rápido porque Lisa y Lola tenían que salir, Lucy necesitaba a las mascotas para su sesión de espiritismo, Lily y yo fuimos a una casa que me habían llamado para arreglar su baño.

Ya en la noche, pedimos pizza y nos fuimos a descansar. Lola solo me dijo que yo misma no me arruine la salida.

Lily durmió esta vez con Lisa y se quedaron conversando hasta cierta hora de la madrugada sobre ciencia y más ciencia.

En la mañana me desperté temprano por un mensaje de Lincoln que me esperaría a las ocho en la entrada y que estaba con Lía, le respondí que estaría allí exactamente. No creí que llevaría a Lía.

En su casa, Stella miraba su celular y borraba mensajes recientes, solo dio un suspiro que denotaba alivio al borrarlos todos...