La máquina está en marcha 1

Estos días, semanas y meses han sido muy reveladores.

Comenzando con querer cumplir lo que me pidió mi hermano.

Después de ver a Bobbie Fletcher correr y ganar por poco, fui junto a Lily a la casa de Lincoln para almorzar con él, Lía y Stella.

Luego de ayudar a preparar el almuerzo a Stella, la comprendí mucho más.

En el momento de preparar el almuerzo, me di cuenta que ella tiene una gran libertad para tomar los ingredientes y tratar de mostrar algo nuevo.

Me di cuenta que al cocinar no le gustaba seguir un procedimiento único, ella lo hace a su manera, daba a entender que no necesitaba de alguien en realidad para ayudarla.

Preparamos el almuerzo en menos de una hora. Lincoln y Lily charlaban de muchas cosas, él pensaba que interactuando ahora con Lily era como una práctica para poder llevarse con su hija en un futuro, pero en realidad no era necesario porque ya tenía la suficiente experiencia conmigo, Lola, Lucy y Lisa.

Al almorzar, Stella no dejaba de ser muy amorosa con su novio, él no dejaba de corresponderle. Lily reía al notar muy melosos a esos dos, yo solo trataba de ignorar y no mostrar mis muecas de tristeza.

Al término del almuerzo, decidimos quedarnos unas horas más, eran momentos agradables cuando hablaba con Stella o mi hermano me sonreía, sin embargo eran desagradables en parte cuando le daba un beso o se abrazaban.

Regresamos a casa satisfechas, no sin antes quedar con Stella para salir el miércoles y el viernes de la siguiente semana.

Al regresar Lola me llevó a su habitación y me preguntó sobre mi charla con Lincoln, le dije que me entendía del todo, pero que no llegué a decirle lo que siento por él, le dije que estaba demás.

Lola estaba muy pensativa, me dijo que debía saber encontrar un buen momento para decirle lo que siento y liberarme, me dijo que esto ya no tenía que ver con los seis mese que no lo veía.

No era médico, ni psicólogo, no era nada, pero ella tenía ese sexto sentido que tienen los gemelos, se daba cuenta que yo solo me reprimía mucho, así debía ser.

Paso ese día con nuestros padres llegando de un pequeño viaje que hicieron donde la tía Ruth y preguntándonos que hicimos.

La siguiente semana fue de lo más normal solo que esta vez Lola visitando dos veces a Lincoln y su familia.

Cuando salí el miércoles con Stella y Lía en su cochecito a caminar por su vecindario , me dijo de manera vaga que no le agradaba la gente creída y chismosa. Siendo sincera la principio no entendía después lo captaría totalmente.

Luego de pasear por todo su vecindario me dijo que le recordaba a una prima que tenía. Aquella prima era hermana de su primo del que me contó en nuestra primera salida. Lo decía por la sencillez que tenía.

Le confesé algo a Stella, sentí mucha confianza en esos momentos, le dije que aún tengo la manía de comer goma de mascar de los asientos y de la basura, al decir eso me sentí liberada y un tanto avergonzada.

Lincoln le contó eso hace tiempo, me dijo que eso con el tiempo quizás se pierda y si no sucede eso puedo ir a terapia.

Eso me lo habían dicho muchas veces y me enojaba, con ella era distinto, lo decía de una forma en la que solo podía tomarlo de la mejor manera hasta reírme de mi misma.

Aproveché ese momento para hablarle sobre la boda, ella trató de evadir el tema con la excusa de que Lincoln y ella aún lo discutían, le dije que estaba en confianza para decirme cualquier cosa que le desistiera de hacer la boda estos meses. Finalmente me dijo sonriendo como si hubiera escuchado un chiste que mejor lo discutiríamos en la siguiente salida.

Al final de la salida, nos sentíamos más relajadas, Lía solo decía papá y papá, le dije que debía ser paciente.

Lincoln estaba saliendo de su trabajo. Se regresó en el auto que compró el lunes, llamó a Lori y le dijo que llame a Leni y Luna para tener ideas de como sería la boda. Lori le dijo que no se preocupara ni porque Leni fue convencida por ella para hacerle uno a Stella pero necesitaba las medidas.

Al llegar saludó con alegría a Stella, ella no entendía pero le correspondió ese saludo, Lincoln estaba seguro que yo trataría de ayudarlo a convencer a Stella de no postergar más al boda.

Lola fue nuevamente el jueves a "visitar" a Lincoln y su familia, pero en realidad fue a pedirle a Lincoln que le diera su opinión en su vestido y su tiara con las que iba a participar en las regionales de este fin de mes. Su comportamiento fue un poco peculiar pues en cada momento no dejaba de abrazar a Lincoln o mirar de mala manera a Stella.

Nuestra cuñada soportó a Lola, aunque en el fondo se preguntaba que si nosotras la soportamos por qué ella no. Al final de su visita le dio una gran abrazo a Lola diciéndole que apreciaba que se tomara la molestia de visitar a Lincoln.

Cuando la abrazo, sin que se diera cuenta salvo Lía, la tiara de Lola se cayó y rodó debajo del sofá.

Lola se fue demasiado pensativa por el cambio de actitud de Stella al final, estaba segura que se armaría una leve discusión con ella.

Lucy estaba en casa ayudando a Lily en sus tareas, papá preparaba la cena y mamá no salía de su habitación por escribir otro capítulo de su novela, Lisa llegó con tranquilidad para cenar con todos.

Lola entra a la casa demasiado pensativa, le pregunté después de cenar que le sucedía, me dijo que Stella quizás en el futuro sería una buena cuñada, solo sonreí por eso.

Las clases con Lisa eran agotadoras, de veras que exprimía mi cerebro al máximo, además de recibir tres llamadas para reparar un tejado, las conexiones de energía eléctrica y un coche de una señora.

Al terminar de reparar la falla del coche de la señora y con grasa en mis manos y rostro pensé en que ya que Stella me mostró su lugar secreto o mejor dicho su sitio preferido, lo lógico sería llevarla a esa cabaña que está cerca a ese lago.

Quedé con ella en encontrarnos en le centro comercial. Al llegar Stella me saludó y me dijo en ese instante que ibas a hacer.

Le respondí que en primer lugar vamos a beber unos raspados, en segundo lugar donde yo quería ir es a un sitio que es secreto.

Hicimos lo primero, tardó un buen rato porque había una larga cola para probar aquellos raspados.

Luego de eso le dije que vayamos en Vanzilla, subimos y manejé en dirección a mi lugar secreto.

Stella decía haber pasado infinidad de veces por esta carretera pero jamás pensó que hubiera dicho lago y la cabaña. La vista la dejaba impresionada, el lago reflejando la Luna y las estrellas era muy cautivador.

— Stella: Entonces aquí es donde ayudas a los animales y sueles despejarte del mundo... es muy agradable, en serio, es hermoso —dijo muy sonriente.

— Lana: Este lugar es de los pocos lugares sin contaminación sonora de la ciudad, los animales son muy amigables aquí —lo dijo mientras acariciaba a una ardilla que la reconoció.

— Stella: Lana, sinceramente me alegro de conocerte un poco más, es poco el tiempo pero siento que eres una gran persona... es por eso que te diré que creo que debemos Lincoln y yo esperar un poco más —lo decía algo apenada.

— Lana: ¿Por qué? ¿Acaso tú... no quieres contraer matrimonio? —en el fondo se sentía algo aliviada por eso.

— Stella: ¡No! La cosa es... es... es difícil, créeme, no es fácil, en verdad quisiera esperar un poco más para —habló en voz baja esto último— poder estar segura.

— Lana: Pero Stella, deben aprovechar las oportunidades que tienen ahora, mejor dicho el tiempo, habrán otras ocasiones donde no tengan el tiempo suficiente —lo decía con tristeza.

— Stella: Lo sé pero... una parte mía quiere casarse ahora mismo aunque la otra... la otra parte me dice que lo medite —estaba siendo más sincera de lo habitual.

— Lana: Stella, es normal que estés así, en estos tiempos muchas personas dudan en hacer aquello, piensan que el matrimonio son cadenas que te atarán a alguien por siempre, ¿Crees que casarte con Lincoln te tendría atada? Esto que hago es muy difícil para mí... me refiero al tratar de convencerte —estaba hablando con su corazón.

— Stella: Lo entiendo muy bien, Lana, por favor, solo dime... si estuvieras en mi lugar, ¿Qué harías? —quería saber su solución, en el fondo sus preguntas eran indirectas.

— Lana: Lo único que sé es que no desperdiciaría una oportunidad así, esa es mi respuesta, Stella, tú amas a Lincoln, Stella creo que tus metas las puedes cumplir con ellos al lado, sé que eso te tiene indecisa, son jóvenes, tienen una carrera y trabajo asegurado, se aman desde hace tiempo... son el uno para el otro... si estuviera en tu lugar... de verdad que la aprovecharía sin dudar ni un segundo —al decir todo eso algo dentro de ella se quebraba.

— Stella: ¿Podrías... sentarte a mi lado Lanita? —le dijo eso después de varios segundos de silencio mientras se posicionaba en al orilla del lago.

— Lana: Claro... amiga —mostró una leve sonrisa para ella y para sí.

En el fondo ella lo está meditando bien, sabe que una mala decisión puede cambiar muchas cosas, pero lo que mejor sabe es que sus sueños o mejor dicho sus proyecciones a futuro eran diferentes a los de ahora.

Solo recostó su cabeza en mi hombro y me dijo gracias por esa discusión, necesitaba hablar un poco sobre eso, me dijo ella si quería ser su dama se honor, lo dijo muy sonriente, me quité mi gorra y le dije que sería un honor.

Volvimos y al dejarla salude de lejos a Lincoln. En ese instante vi como Stella le daba un emotivo abrazo y beso. Como ya dije antes en relación de dos, el tercero sobra, me fui solo moviendo mi mano en señal de despedida.

Al llegar a casa me llevé la sorpresa de que había llegado Luan y Lynn, ambas estaban al tanto de lo que quería planear nuestro hermano.

Esa noche nos quedamos hasta tarde charlando sobre ello, hasta que tocó la hora de dormir, Lynn fue a dormir junto a Lucy, le dije a Luan que tomara mi habitación, aceptó gustosa, sin darse cuenta ella o yo, Lily entró donde ella para conversar toda la madrugada.

Yo me dirigí a la habitación de Lincoln para descansar allí, al entrar le di un vistazo, recién me doy cuenta que a pedido de mamá y mío le dijimos a papá que no cambiara nada en la habitación de mi hermano.

Me acosté mirando hacia arriba y pensando en todo lo que hice desde que hable con Stella hasta llegar en el momento donde yo tengo que ser la mano derecha en la boda entre ella y... mi hermanito.

Realmente me duele hacer esto, dejando de lado que es lo mejor para todos, en especial para mí, estoy en la recta final de lo que sería matar todas mis fantasías y sueños con él, sin embargo mi mente no me deja tranquila, proyecta las palabras de Lola, debo ser sincera.

¿Pero en qué momento debo sincerarme completamente? No lo sé.

Lynn y Luan visitaron a Lincoln y a su familia. Stella y Lynn se saludaron de manera normal, Luan cargaba a Lía con alegría, la bebé solo reía y decía la palabra papá. Hablaron de muchas cosas.

Pasaron las semanas, casi un mes y medio. Me hice muy cercana a Stella. Comenzamos a contarnos más cosas, a enseñarle más sobre mis gustos y ella también.

Mis padres y Lincoln planeaban muchas cosas para la boda junto a los padres de Stella en secreto. Stella solo debía saber que se casaría con el avance de los meses le diríamos una parte de lo que haríamos.

Stella todas las tarde antes de las seis de la tarde solía recibir mensajes, los cuales eran borrados ni bien los leía, pero se notaba muy pensativa. Algunos mensajes no la dejaban hacer bien sus cosas.

Un día recibió una llamada que atendió rápidamente, sus manos temblaban, su respiración se agitaba, esas llamadas eran para decirle el tiempo que le quedaba para tomar una decisión.

Debajo del sofá, la tiara captaba la conversación que se dio de casualidad allí y que Lola escuchaba...