La máquina está en marcha 2
Lincoln y Lori estaban preparando la lista de invitados del novio, pero por teléfono, Lori iba a llegar un mes antes de la boda a Royal Woods.
Stella esperaba saber más sobre lo que organizaban, le decían que vaya organizando su despedida de soltera y cosas pequeñas, eso le era un poco incomodo de realizar, creía que solo eran strippers o algo por el estilo, era algo más o al menos eso dijeron sus otras damas de honor.
Jordan, Mollie, Kat y yo fuimos las damas de honor elegidas por Stella. Jordan decía que una despedida de soltera no solo tiene que ver con chicos semidesnudos, es la despedida a la libertad de "amar" a cualquiera para amar al chico de tu sueños.
En la primera salida, la ayudamos con el maquillaje que debía escoger para su boda, se sorprendieron que yo sepa de eso, les dije que vivir con Lola y que hable de lo que se va a poner en su rostro cada vez que se maquilla para un concurso de belleza, se te queda grabado siempre.
Stella se sentía alegre de tener a nosotras como su mano derecha, cuando se despedían de nosotras, Stella y yo conversábamos sobre todo.
Todas las veces íbamos a ese parque del faro, este último mes hablamos sobre las cosas que desearíamos hacer con anhelo.
Me dijo que el mundo era su meta, de pequeña solía pensar en recorrer el mundo en bote, automóvil, avioneta, globo aerostático, caballo, me dijo que soñaba hacerlo en compañía, sola no era nada, me dijo que se lo propuso a Lincoln, pero mi hermano dudaba en apoyarla en ese sueño y más cuando nació Lía.
Me sorprendió ese sueño que parecía una aventura, me dijo que ser libre de ir a cualquier lado era lo que siempre quería, pero rápidamente me dijo que ahora tenía responsabilidades. Se notaba algo nerviosa.
Yo le dije que mis sueños eran dos, el primero es ser la mejor mecánica y experta en reparación de autos y muchas cosas, obviamente mi negocio tenía mucho que ver con ese sueño y segundo era algo casi imposible, eso ya hasta este punto se sabía.
Stella quería saber el nombre de ese chico, yo de verdad me sentía nerviosa aunque una mentira blanca no hace daño a nadie. Larry L. Le dije que ese era el nombre del chico que espero algún día decirle lo que siento, también tuve que decirle que el vivía en otro Estado.
Chica de las piernas largas me dijo que no tema en declarármele, pero que no me quiebre si ese chico del que estoy muy enamorada me rechaza.
Le dije primero que debo intentar decirle, después pensaré en lo otro, echó una carcajada, me dijo para cuando lo piense voy a estar encerrada llorando en mi habitación.
Nuestra amistad crecía, mi cercanía a la nueva familia Loud aumentaba, gracias a Stella fue que dejé de temer a mis torpezas al lado de Lincoln.
Ya cuatro meses, en ese tiempo con Jordan, Mollie y Kat hicimos mucho para las preparaciones de la despedida, el lugar donde sería, los regalos de la novia y el novio de parte nuestra y algunas amistades de ellas.
Habíamos programado que sea en la azotea de un restaurante a las once de la noche un día sábado. Lincoln estaba casi la última semana del cuarto mes con Clyde, Zach, Rusty, Liam, Benny, George.
Ellos le dijeron que le organizarían una gran despedida de soltero, Lincoln dijo que no era necesario, Clyde y Liam lo llevaron a la fuerza a beber cervezas en ese bar y reservar una parte de ese lugar para un show privado con chicas.
Las veces que necesitaban salir ambos, le pedían a mamá y papá si se podían quedar con la pequeña Lía. La bebé ya nos reconocía a todos, no lloraba si estaba en brazos de Lisa o Lucy. Y otras veces la dejaban con sus padres de Stella en su casa de ellos.
El mismo día de la despedida de Lincoln, fue la de nosotras, ese mes ya estaban todas mis hermanas, en la despedida de soltera, Luna se molestó un poco con Sam por emocionarse con uno de los chicos que hacía el show de striptease. Stella fue la premiada con un rubio por el cual todas suspiraban. Hubo de todo, cosas que me pusieron de un color rojo notorio, Stella se reía de mí, notaba con una actitud extraña a mi gemela.
Al finalizar todo nos fuimos Lori, Leni, Lola, Lynn, Luan, Luna, Sam, Lucy y Stella en Vanzilla, yo manejaba porque las demás estaban muy embriagadas, excepto Lucy pero se durmió todo el camino de regreso como casi todas, Stella y su servidora.
Me dio las gracias por darle junto a las chicas una estupenda noche, le dije que no era nada, que era lo mínimo por ser una estupenda cuñada y amiga, Lola nos observaba sin dar indicios de estar despierta.
Al momento de escuchar lo que hablaba Stella por su celular, solo pudo entender pocas cosas como no lo sé, no quiero pensarlo, no sé si tomar esa decisión, sentimos lo mismo. No hablaba fluido, decía frases que no daban nada de información pero dejaban con cierta duda. Lola sinceramente no podía procesar bien. Ella sentía que algo no cuadraba en Stella, por eso quiso espiarla, sabía que Stella paraba siempre en el sofá de la casa por eso dejó la tiara allí.
Dejamos a Stella que se fue contenta despidiéndose de todas nosotras, la única que se despidió fui yo.
Ese día Lincoln iba a quedarse a dormir con nosotras en la casa. Él llegó cerca a las dos de la mañana junto con Benny y Clyde que venían en el auto de George.
Lincoln se notaba muy embriagado porque no podía caminar bien pero hacía el intento. Al notar que lo ayudaba me agradecía bastante aquello, jamás creyó que una de sus hermanas le hiciera un favor así de la nada.
— Lincoln: Lana... realmente aprecio que... que... no lo sé... pero eres una gran persona —no podía retener un pensamiento, se olvidaba.
— Lana: No es nada hermanito, solo no te muevas tanto para abrir la puerta de tu habitación —no podía tomar la manija.
— Lincoln: Oye Lana, ¿No tienes pesadillas? —le dijo ya dentro con su tono de alcohólico.
— Lana: Lincoln, ya no soy una niñita —le dijo riéndose por eso.
— Lincoln: Lo decía... si es que querías dormir conmigo —lo decía con sus ojos semicerrados y sonriente por la embriaguez.
— Lana: ¡¿Qué?! L-Lincoln, ¡¿Qué dijiste?! —se sonrojó en ese preciso momento.
— Lincoln: Lana —se levanta y se dirige a ella tomándole el mentón—, te dije si... querías dormir conmigo... es como muestra de... agradecimiento por... por... todo —estaba muy embriagado—, pero ya estás adulta.
— Lana: L-Lincoln, de veras que... —fue interrumpido por los dedos de su hermano en sus labios.
— Lincoln: No digas... nada Lanita... solo no digas nada —dijo eso en voz baja y seductora mientras se acercaba a ella.
En ese instante me planta un beso en mis labios, uno leve, casi imperceptible unión de nuestros labios, se dio. En ese instante salí de su habitación y cerré la puerta, él cayó en su cama dormido.
En mi habitación, no dejaba de tocarme mis labios, no dejaba de pensar en es momento que fue casual, nadie lo planeó. Jamás creí que él sería agradecido de esa manera.
No dejaba de abrazar a mi almohada, estaba muy sonrojada y feliz. Lola vio todo eso, ella no se embriagó tanto. Estaba sorprendida, no pensó jamás ver esa escena, cerró con lentitud su puerta.
En la mañana siguiente la felicidad era muy notoria en mí porque logre algo que pensaba lograr solo en sueños o sin signos de embriaguez por parte de él. Lincoln al bajar, dijo que no recordaba ni como llegó a la casa.
Al cruzar miradas con él, le sonreí de manera tierna, no entendió pero me devolvió la sonrisa. Lola se sienta a mi lado y me dice en voz baja si ya estoy realizada, no le entendía hasta que se toca de manera rápida los labios.
Ese día Stella vino a la casa junto a sus padres para almorzar, ese día noté más extraña a Lola, Lynn y Leni en el fondo estaban con muchos celos. Yo solo sonreía porque Stella y sobre todo Lincoln serán muy felices en esa sagrada unión.
Algo que nadie notó en Stella es que ella se sentía muy mal, habían momentos donde su sonrisa se tornaba rápidamente en un trazo triste. Estas semanas que quedaban la tenían muy aterrada, la decisión y el motivo eran simples pero dejarían algo muy profundo.
Noté a Stella mirando a su hija con culpa, pero... ¿Por qué? No lo sé por ahora.
Salí con ella unas cinco veces más en lo que restaban las semanas para lo boda. La notaba algo evasiva cuando le preguntaba sobre lo que sentía al estar cerca a su boda, hablaba de otra cosa.
Ella me quería ser sincera, pero sabía que no podía hablar de eso, sentía la confianza pero se iba al instante.
Un día de la penúltima semana fuimos con todas las damas de honor y mis hermanas, en especial Leni para probarle el vestido a Leni en una tienda que era afiliada a la agencia donde trabajaba Leni.
Allí le habían enviado dos vestidos que ella diseño en Nueva York. Stella se puso el primero, el cual dejaba al descubierto sus hombros pero con unos adornos de rosas blancas que combinaban bien, el segundo era de mangas largas pero con un hermoso bordado en medio. Leni le dijo que por hacer feliz a Lincoln le iba a dar los dos pero quería saber cuál iba a usar.
Stella nos miró a todas y escogió el segundo para portarlo en la boda, todas estábamos asombradas por los hermosos diseños de Leni.
Pasaron los días hasta llegar a la última semana, comenzó a darme fuertes dolores de cabeza, me sentía decaída, no tenía hambre, no estaba feliz. Papá y mamá pensaban que algo me había caído mal.
Aquí comencé a comprender que mi hermano se iba a casar. Comencé a comprender que de ahora en adelante debía dejar esas tontas fantasías de poder estar con él para pisar tierra y aceptar que mi hermano ya será un hombre de familia.
Lola me decía que eso me pasaba por no ser totalmente sincera, Lisa decía que eran por los celos, Lucy... ella decía que sentía un aura negativa, sentía que algo no anda bien en estos días, no le di tanta importancia a ellas en sí.
Charles II y mis demás mascotas notaron mis cambios en estos meses, también sabían sobre ese leve beso que Lincoln me dio ebrio. Charles solo se sentaba a mi lado para escucharme junto a Cliffer.
Charles después de tiempo se acercaba a mí para frotar su cabeza en mí, era una pequeña acción que me hizo sentir mal y bien a la vez, hasta mis mascotas sabían que yo no estaba bien, aunque aún se notaba su semblante serio en Charles.
Todo empezaría a dos días de la boda, ese día todos habían salido a realizar sus cosas, ese día tenía pensado ir al bosque a meditar en la tarde, decidí mejor ir al lugar de Stella, ese lugar era mejor para este momento de aceptación, finalmente le desearía lo mejor a los novios.
Al entrar al parque del faro, me di cuenta de algo, la nieve empezó a caer lentamente, era el inicio del invierno, era espléndido.
A lo lejos vi una figura conocida, vi a la chica que se encargaría de darle felicidad a mi hermano y viceversa.
Algo no andaba bien, vi que estaba con una mirada triste, con una chaqueta y bufanda, sobre todo una maleta.
— Lana: Stella, es agradable encontrarte —le dijo sonriente.
— Stella: ¿¡Lana?! —se sorprendió mucho.
Me di cuenta que detrás de ella había alguien que la llamaba.
— Lana: ¿Es algún familiar tuyo? —le preguntó con curiosidad mientras tenía las manos en su bolsillo por el frío.
— Stella: Tú eres como mi mejor amiga, ¿No? —le respondió con una pregunta.
— Lana: Claro que sí, este tiempo nos conocimos bien, compartimos cosas, aprendimos un poco de cada una, eres de la familia, pero no entiendo eso, no es necesario decirlo —respondió sonriente mientras los copos de nieve caían.
— Stella: Lana... yo tengo sueños, metas, necesito cumplirlas... a veces para ello necesitas hacer sacrificios —le dijo mirando al suelo.
— Lana: Pero depende qué sacrificio... ¿Por qué hablamos de eso en medio de este frío que aumenta? ¿Quién es él, cuñada? —no entendía a que quería llegar.
— Stella: Lana... no... no... me casaré —lo dijo con mucha dificultad.
— Lana: ¿Acaso lo van a postergar otra vez pero por un viaje? ¿Por eso esa maleta? —realmente quería entender.
— Stella: Lana... me voy lejos... es por eso que terminé con... Lincoln —lo dijo con firmeza y sin titubear.
No entendía nada, ¿Por qué decía eso? ¿Quién era ese sujeto? ¿Por qué salen más lágrimas de mi rostro que el de ella? ¿Acaso su amor fue falso? ¿Y Lía donde queda?
Tantas preguntas y ninguna respuesta por ahora, y el frío aumentaba junto con la nieve...
