Sacando herramientas y dudas

Estaba en Vanzilla con Leni, manejaba en silencio. Definitivamente se molestó conmigo como Lynn.

Habíamos quedado en ir temprano donde Lincoln, pero tuve que ir a dejar comida a los animales del bosque, me demoré por ello.

—Lana: Leni... solo tardé un poco... ¿De verdad vas a tomar eso de excusa para seguir enojada conmigo como Lynn? —solo quería saber algo simple.

—Leni: ¿Quieres que responda Lanita? —dijo con algo de enojo.

—Lana: Mejor sigamos en silencio —dijo aceptando que estaría molesta con ella por un tiempo.

El camino a la casa de Lincoln fue igual como hace meses. Íbamos a veces en grupo donde él o una sola.

Mamá y papá iban con Lily. Ahora papá hablaba con Lincoln seriamente. Notaba a Lincoln confundido, desesperado, sin saber que hacer. En otras palabras, estaba "perdido".

Le apenaba mucho ver a su hijo sufrir por alguien, sin embargo, debía ser duro con él las veces que hablaban porque se daba cuenta que hacía a Lía a un lado por sus problemas de amor.

Lincoln solía ignorar a papá por lo dicho anteriormente, pero a mamá no. La respuesta está en que mamá obviaba el tema del amor e iba al grano con el tema de Lía.

Decía que sí, pero su respuesta era cuestionada por sus acciones. Comenzó a dejar el cuidado de su hija en el último mes por pensar en las posibilidades de que ella vuelva.

Las últimas veces que fui, solo encontraba a mi sobrina llorando. No me gustaba tener que darle el aviso a Lincoln que estaba en otras cosas para que atienda a su hija.

Pese a que actuaba cortante conmigo, no me importaba, lo que importaba era su seguridad sobre todo la de Lía.

—Lana: Te voy a decir solo una cosa Leni, dejen se sobreproteger a Lincoln y de alimentar su odio hacia esa persona que ya no debe estar nuestras vidas —lo dijo muy enojada.

—Leni: No lo sobreprotejo, solo soy la hermana que debe ser en estos momentos "amiga" de Stella —se lo dijo de una forma que no parecía ella misma.

—Lana: Era mi amiga, pero más que eso era la cuñada que parecía perfecta... ya llegamos —lo dijo todavía con algo de enojo.

Ambas bajamos y notamos que la puerta principal estaba semiabierta. Avanzamos de manera lenta porque nos parecía raro que Lincoln la dejara de esa manera.

Al abrirla completamente nos dimos una gran sorpresa. Lisa recibía algo de Lincoln, pero no dejaba verlo.

—Lincoln: ¡Ah! Hola hermanas, ¿Cómo están? —dijo con una sonrisa algo rara.

—Lisa: Buenos días... unidades frater... Leni y Lana, ¿Cómo están? —les dijo con una actitud extraña.

—Leni: Hola hermanito, hola Lisa —dijo de manera normal—. La puerta estaba abierta, se olvidaron de dejarla cerrada.

—Lana: Pensé que hoy día tenías algo importante en la universidad —dijo de manera automática.

—Lisa: No... Bueno... lo terminé antes de tiempo, por eso decidí venir a ver a mi unidad... digo a Lincoln y nuestra pequeña sobrina —dijo de forma pausada algunas cosas.

—Lincoln: De veras que agradezco que se tomen la molestia de venir para ayudarme con Lía, pero... debo superar las cosas por mí mismo —decía eso mientras se sentaba en su sofá.

Notaba que Lisa actuaba de manera extraña, no solo ella, también Lincoln. Por ahora le iba a tomar poca importancia ello.

—Lana: Voy a ver a Lía —se dirigía a la habitación.

—Lincoln: ¡No! Digo... está descansando, me tardé en hacer que se durmiera de nuevo—dijo con algo de susto.

—Lana: Ok... —sentía que no quería a ella allí— puedo ayudarte en algo que tenga que hacer aquí hermanito.

—Leni: Yo también Linky, voy a preparar unos batidos para nosotros —dijo de buena manera, ignorando la actitud de sus hermanos.

—Lincoln: Claro... aquí esperamos —dijo tratando de evitar mirarme a mí y a Leni.

En todo momento esperé tener un momento a solas con Lisa. Era imposible, pareciera que supiera que querría hablar con ella y lo evitaba.

Realmente sus actitudes en esas horas se tornó en señal de que algo no andaba bien con ambos. Es raro que mi hermana aparezca de imprevisto allí. No niego que la situación de Lincoln amerite nuestra presencia y apoyo, pero siento que algo no encaja.

Llegó la hora de irnos, también Lisa. Nos despedimos de ellos, esta vez solo vimos por poco tiempo a Lía por lo que dijo Lincoln.

En cada mirada con dulzura puesta en ella, era transmitida como culpa a Lincoln. Sabía que estaba en su derecho de hacerlo, no obstante, esas dudas ocultas lo volvían un hipócrita al repartir cariño a su retoño frente a sus familiares.

—Lana: Adiós Lisa, adiós Lincoln —cuando se despidió de su hermano este solo volteó para volver a su casa.

—Lisa: Ve con cuidado unid... Lincoln —dijo en plan de tomar un taxi.

—Lana: Espera Lisa, ¿No quieres que te lleve en Vanzilla? En estos tiempos parar un taxi es peligroso —trataba de persuadirla para hablar.

—Lisa: D-Descuida... Allí está, nos vemos en casa mañana —dijo evitando mirarla y yéndose con un maletín peculiar.

Aceleré con dudas, Lisa normalmente no se negaría, ojalá que no sea nada grave que ocultar para nosotros.

Leni me pidió que la dejara en el centro comercial, la dejé allí sin reclamarle lo odiosa que era conmigo.

Fui de manera lenta a casa, me sentía muy intranquila. Llegué muy pensante, pero me sacaron del trance mis mascotas.

—Lana: Cliffer, Gary, Georgi, Walter, Colmillitos... ¿Dónde está Charles? —les pregunté con sorpresa.

Cliffer me llevó a la pecera donde estaba Fisher. Charles observaba como ese pez dorado estaba más quieto de lo normal.

—Lana: ¡Oh chicos! —se dio cuenta que el pequeño pez estaba en las últimas—. Mejor pasemos lo que resta del día con Fisher, ¿Les parece?

Mis mascotas entendieron lo que les dije. Trasladé al pequeño pez a una pecera más pequeña. Era de tantos que pasaron por aquí, parecidos al primer Fisher que mamá trajo de su trabajo.

Mientras me olvidaba de la actitud extraña y evasiva de mi hermano, él recibía la visita de nuestros cuñados y mejor amigo.

—Clyde: Lincoln, mejor amigo, ¿Te sientes mejor? —le dijo el moreno.

—Benny: Link, teníamos que verte nuevamente —dijo el chico de rizos castaños.

—George: Disculpa si no vinimos tan seguido al comienzo —añadió el castaño.

—Sam: Pero ya estamos aquí —le dijo muy sonriente.

—Bobby: Hermano, cuéntanos que ha sido de ti este mes —le dijo con sinceridad.

Lincoln se sintió alegría por el momento de la visita de ellos. Ellos no habían ido a verlo porque él solo tenía suficiente con nosotras. Pero ya habían pasado meses, debían conversar y aconsejar lo que pudieran.

Sam y Benny habían llevado unas latas de cerveza, Lincoln no tenía ganas de beber, pero al verlos allí no quiso ser aguafiestas y olvidó por un breve momento... algo.

Todos le dijeron lo usual que debía conocer más personas, no obstante, ahora su hija era su prioridad, su mundo. Lía solo los miraba con una sonrisa en los brazos de su padre.

—Benny: Sé que serás un gran padre —le dijo abrazando por su hombro izquierdo a Lincoln.

—Clyde: No pudiste decirlo mejor Benjamin —lo abrazó a Lincoln por el otro hombro.

—Sam: Brindis por un nuevo comienzo y el gran padre que será —dijo levantando su lata.

Y todos juntaron sus latas, de verdad que Lincoln intentaba olvidar, pero era muy difícil. Recordar los bellos momentos con Stella y olvidar lo actual, eran como anestesia para su dolor, en realidad era más como una droga, eso si era malo.

Todos se fueron de allí, no sin antes despedirse de la pequeña. Sam fue la que más tardó en despedirse de ella, cosita tierna era lo que le decía la chica del mechón turquesa.

—Lincoln: Soy una basura, realmente no debí hacer eso, ¿Cómo pensar aquello de ella? —se decía en voz baja con su hija en brazos.

En el laboratorio de genética, Lisa estaba sentada en una banca, tenía la muestra en un maletín, sin embargo, no hacía nada.

Miraba a las paredes blancas del laboratorio, como quien espera algo, pero no era necesario, lo que debía hacer era algo rápido y "simple".

—Lisa: ¡Oh Leibniz, Laplace, Volta, Tesla! ¿Acaso no es algo simple? Solo es hacer una prueba, pero sé que a partir de eso las cosas cambiarán, necesito como dirían las personas comunes una señal, solo una —decía eso mientras respiraba profundamente.

En ese instante llega la señal que esperaba, no fue necesario que haga tanto en sí.

Ese día en la noche, Charles y mis demás mascotas me acompañaron a enterrar al pequeño pececito en el jardín. Se notaba que estaban muy tristes, a pesar de que ya sabían que su tiempo de vida no es tan largo.

—Lana: Chicos, no se sientan tristes, fue un buen pez, no todos tenemos el mismo tiempo en este bonito mundo —lo decía mientras acariciaba a Cliffer y a Colmillitos—. Tengan presente que todos son unas buenas mascotas, pero sobre todo amigos, sé que algunas cosas no me entiendan, si deben estar tristes, háganlo.

Todos trataron de decirme con sus caricias que me entendían, yo les daba cariño. Charles II, luego de eso, fue a sentarse donde enterramos a todas las mascotas.

Ya era otro día en la preparatoria, no dejaba de pensar en mis mascotas y lo corta que es la vida de ellas, también en Lincoln y mi sobrina.

Sé que el día de hoy Lincoln había pedido estar solo, pero no podía seguir así él. Me dije que no podía dejar que siga evitándome o dejando de lado a Lía como últimamente lo hacía.

—Lana: Te amo hermano, te amo demasiado, pero debo dejar en claro algunas cosas sobre mí y Lía —se decía en voz baja mientras salía de la preparatoria.

Este día Lola se iba sola a sus clases de Gimnasia temprano, Lily se iba caminando con unas amigas, Lucy no me dijo nada para ir por ella. Me dirigí donde Lincoln.

Fui con paciencia no quería que el enojo se apodere de mí y me desquite con la persona que amo demasiado y pasa por un mal momento, pero eso no iba a evitar que le reclame al trato que me da.

Al llegar a su casa, noté un ambiente sereno, no había nada raro, salvo un leve llanto que era apenas perceptible por mi oído.

Toqué la puerta, pero no me abría mi hermano, toqué más fuerte, seguía en lo mismo.

—Lana: Lincoln... Por favor ábreme... te puedo ayudar... sé que este último mes has sido cortante o excluyente conmigo... Stella fue una amiga, quizás por lo cercana que fui a ella en los últimos momentos me tengas un poco de resentimiento... pero eso no me importa Link... puedo soportar eso, pero lo que sí no soportaré es que comiences a despreocuparte por tu hija... te quiero mucho... hermano... pero en estos momentos quiero más Lía, ella no tiene la culpa de que su madre la abandonara junto a ti... —estaba triste por la actitud que estaba tomando su hermano con ella, sobre todo con su hija.

La puerta se abrió y unos brazos me tomaron para abrazarme. Noté que estaba llorando mucho, tenía un rostro de culpa, no entendía el porqué. Lía estaba sentada en su silla de comer sonriente y jugando con su sonaja.

—Lincoln: Lana... Lía sí es mi hija, Lía sí es mi hija, no entiendo por qué dude estos meses... Yo sé que es mi hija... me siento alguien despreciable... ¡Demonios! —dijo eso mientras pateaba una silla.

—Lana: Cálmate, tranquilízate por favor, Lincoln, Lía es tú hija... —le dijo con una firmeza que en última instancia se iba.

—Lincoln: Tú estás en derecho de dudar, pero yo no, Lana, toma este sobre que me dio Lisa, ábrelo y dime lo que dice, sea lo que diga... yo la querré, te lo aseguro Lanita —no dejaba de llorar, no podía creer lo que había hecho.

Tomé el sobre con dudas, sabía que tarde o temprano Lincoln caería en la duda. Algo me impedía abrir el sobre.

—Lana: Prométeme que Lía será la razón para que empieces tu cambio para bien, además de no dejarla olvidada o ignorarla, Promételo —le dijo con seriedad.

Lincoln solo tomó en sus brazos a Lía, le dio un beso en su frente y la abrazó con mucha ternura. Estaba decidido a que sea o no, ella ahora es su mundo, su vida, su corazón.

Abrí el sobre con lentitud, pensé en que eso era lo que ocultaban, el que ella estuviera allí era por tomar una muestra de sangre.

Suspiré antes de leer, realmente mi estómago formaba un nudo. Él debía estar peor, pero ya no venía al caso.

—Lana: Prueba de compatibilidad en regiones de ADN entre Lincoln Marie Loud y Lía Valerie Loud, la compatibilidad entre 14 regiones de ADN han sido 12 las compatibles, representando un porcentaje de 85,2% —eso último le dejó una gran sonrisa.

Lincoln miró a su hija con felicidad y culpa porque no solo Lisa le hizo la prueba de ADN, lo hizo en lugares como el Hospital de Royal Woods y tres clínicas más, antes de que Leni y yo llegáramos a su casa el día de ayer. Eso ya no había razón para llorar más, eso dejaba en claro que era su hija...