Fui sola a recoger las pruebas de paternidad que él había mandado a hacerse, lo hice a escondidas, realmente sospechaba un poco de que Lisa pudiera hacerlo para hacerlo sentir mejor.

Lincoln prometió que sea o no su hija... la querría igual, pero si es una mentira, no puede quedar así.

—Lana: Quizás no ayude en nada, pero tengo que saberlo —dijo mientras condujo a esos lugares para saber los resultados de los laboratorios.

Lincoln piensa que estoy yendo solo a comprar algunas cosas en el supermercado. Es necesario, realmente me ha dado un ataque de escepticismo desde ese día en que abrió los resultados, en la noche específicamente.

Al obtener todas las pruebas de paternidad, al leerlas quedé con mayor seguridad, casi todas daban un porcentaje similar.

Me siento muy mal por ello, soy una persona normal, tengo sentimientos y emociones, no es que desconfíe de Lisa, pero... Ambas sabemos que como hermanas no queremos ver sufrir más a Lincoln porque sabemos que a veces las palabras no pueden ser cumplidas completamente.

—Lola: ¿Cómo me llamo? Lo-La, Lo-La —le decía mientras le daba su papilla.

—Lía: O-da, O-da, tiya Oda —dijo la bebé que estaba sentada en sus piernas.

Nuestro hermano estaba en el cuarto que era su estudio, hablaba con su jefe sobre la oferta de hace meses.

—Lincoln: Lo sé jefe... tendrá una respuesta concreta antes de que termine este año... gracias por preocuparse, realmente le agradezco todas las molestias que se ha tomado conmigo... muchas gracias... adiós —se notaba una alegría en su rostro y a la vez un poco atribulado.

Al estar en el coche conduciendo devuelta con todos los víveres, vi a una niña que iba con su perro caminando para comer un helado, el perro se notaba muy entusiasmado. Me puso triste por no poder pasar momentos así con mi Charles.

—Lana: No debo olvidar a mi amigo, no puedo dejar que siga pensando que el mundo es cruel como ese tipo —comenzó a reducir la velocidad para pensar.

Recordaba cuando Charles un tiempo no quería hacer caso por llevarlo al veterinario aquella vez. No quería comer o salir de allí, tenía en mente que lo llevaría nuevamente con esas personas malas, al menos eso me decía mostrando sus colmillos cada vez que mencionaba la palabra veterinaria.

Fue difícil para mí y mis demás mascotas tratar con el nuevo integrante de la familia, parecía que todos los logros por amistarnos con él se habían ido por la borda.

Fue Brinquitos la que con su charla poco común logró hacer que saliera por momento de la cochera, pero que se metía de nuevo cuando me veía. Eso me ponía mal, no quería que me viera como su anterior dueño, no quería que me temiera.

Solo miraba de lejos como mis mascotas le alcanzaban su comida, pero lo recibía con miedo. Yo podía notar que reaccionaba como esa vez que me quería acercar, retrocedía asustado, pero me mostraba sus colmillos y gruñía.

Pero en esos días debía hacer que se me acercara, después de clases y de trabajar me escondía a un lado de la cochera a esperar que en cualquier momento salga Charles, pero su olfato no le jugaba mal la mayoría de veces.

Al volver a mi lado no lo hizo de la mejor manera, fue algo tenso porque yo estaba un poco impaciente de eso y comenzaba a molestarlo mencionando que lo llevaría al veterinario. Lo molestó tanto que salió corriendo solo para atacarme. Me lo merecía sinceramente.

Me asusté tanto porque era algo que no vi de él antes. Me caí y cuando me iba a morder el brazo... se detuvo. ¡Sí! ¡Se detuvo! Pero por darse cuenta que iba hacer eso a alguien que lo ayudó cuando estaba muy herido.

Solo se alejó de mí unos metros y escondió su cabeza entre sus patas. Comenzó a gemir, parecía que lloraba.

Me acerqué a él, lo tomé con mis brazos y me quedé sentada ahí abrazándolo, se notaba que estaba muy arrepentido por eso, pero es mi culpa por forzarlo. Esa fue de las pocas veces donde se mostraba vulnerable. Tiempo después dejó de tener miedo cuando lo llevaba al veterinario, siempre y cuando estuviera allí con él.

—Lincoln: ¡Gracias Lanita! Realmente la nevera estaba vacía —le dio un gran abrazo.

—Lana: D-De nada hermanito —aprovechó en tratar de no terminar el abrazo.

—Lola: Ejem... bueno, comencemos a preparar el almuerzo —dijo la princesa mirando con seriedad a su gemela.

Lincoln llevó las cosas para colocarlas en la alacena y nevera. Lola me tomó del brazo, necesitaba hablar seriamente conmigo. Lía estaba en los brazos de Lola.

—Lola: Él sigue pasando por un momento difícil, escuché todo por la tiara, ya sabemos que sí es su hija, pero no quiere decir que todo ya es felicidad, ni si quiera pienses en ser sincera, te lo digo como hermana de él y tú hermana. No es una amenaza, es una advertencia —le habló con seriedad.

—Lana: C-Claro... me asustas —de verdad la dejó con una impresión fuera de lo normal.

—Lola: Solo digo, por tu bien y el de nuestro hermano y sobrina —la soltó y ambas junto a Lía fueron a la cocina.

Nuestro hermano amaba pasar momentos con nosotras porque recordaba cuando de pequeñas nos ayudaba a resolver disputas y ahora nosotras lo ayudamos en esta situación.

Lola debía irse antes de las seis por sus clases de etiqueta, si quería ser una Miss Michigan, Miss América y Miss Universo debía ser alguien con unos modales muy refinados.

Dejó durmiendo a Lía en su alcoba, se había despertado antes de que saliera el sol.

Me senté en el sofá, pero antes de hacer eso, de manera cauta, tomé la tiara y la apagué. Necesitaba algo de privacidad al charlar con mi... hermano.

—Lincoln: ¿Recuerdas el día que fuimos a ver a Bobbie Fletcher junto a Lily y Lía? —lo dijo mirando al suelo mientras se apoyaba en el sofá.

—Lana: Sí... pero... —no sabía que decir.

—Lincoln: Tenía algo en Detroit... algo para darle a... ella, eso era vivir allí por mi trabajo —lo dijo con mucha dificultad.

Eso me hizo recordar algo que me dijo también ese día, pero debía dejar que siguiera hablando, sería mala educación interrumpir.

—Lincoln: ... Mi jefe me dijo que por ahora no era necesario, pero yo quiero hacerlo, sé que ustedes piensan que no puedo estar lejos de ustedes por pasar por un mal momento, pero... ¡Yo no puedo permanecer más acá! Por lo menos por un buen tiempo —de verdad no podía estar aquí y lo dijo sin represiones.

No lo podía culpar, cada lugar le debe recordar a ella. No podemos olvidar que fue su amor por un largo tiempo o por lo menos dio esa impresión.

Se sentó en el sofá, pero no medía su fuerza, se sentía impotente. No tengo experiencia en relaciones... aunque, a veces los médicos recetan irse al campo o a otro lugar que no te cause estrés o algún otro desgaste mental... eso creo.

—Lana: Lincoln... ¿Estás decidido? ¿Muy decidido? —quería estar segura para lo siguiente que quería decir.

—Lincoln: No quiero recordarla, solo quiero olvidarla, es lo que todos dicen. Desde hace meses que solo pienso en un posible milagro, pero es algo demasiado absurdo y es algo malo por mi parte, no puedo estar pensando en que ella vuelva —estaba cabizbajo y con sus manos en su nuca bajando hasta llegar a sus mejillas.

De repente se notaba algo agitado y cansado. Creo que eso que me decía era algo que quería decirlo, pero solo se lo impedía él. Nadie más que él.

—Lincoln: No espero que me den su total apoyo... lo necesito realmente, solo quiero tener un respiro de la ciudad que me dio algo solo pasajero —lo dijo con algo de enojo.

—Lana: No algo pasajero, Lía no es pasajero, no solo el amor es Stella —aquel nombre no quería nombrar, pero era necesario.

—Lincoln: Disculpa... de verdad que también es por mi pequeña... no quiero que sufra por mi sufrimiento... no puedo permanecer acá por más tiempo... si te lo digo a ti es porque creo que defraudé tus esfuerzos por complacerme ese capricho que te pedí de convencerla y por el trato en estos últimos meses, aún lo siento por ello —se apreciaba que esta vez sí quería hacerlo bien, como un nuevo comienzo.

—Lana: Descuida, no sabíamos, sí lo hubiésemos sabido... Olvídalo, agradezco que me confíes primero esto que dirás antes de irte, pero debes escuchar algo que te quiero decir y que tiene que ver con ese trabajo en Detroit —no quería dejarlo solo, necesitaba estar con él para ayudarlo.

—Lincoln: Soy todo oídos hermana —lo dijo de manera amable.

—Lana: Me dijiste ese día que podía estudiar en una universidad aquí o en Detroit, yo escojo ir a Detroit para estudiar —lo dijo con una sonrisa.

Mi hermano se quedó sorprendido, me miró por algunos segundos antes de llegar al minuto. Como hermana, conocía que pensaba en varias cosas, pero no dejaba de sonrojarme por su mirada plantada en mí por un tiempo no tan largo, no obstante, algo eterno en mí.

—Lincoln: ¿Estás segura? ¡Digo! No quiero que dejes la vida que tienes aquí, tu negocio está en buen rumbo, aquí puedes estudiar lo mismo que allá, no es necesario ir por mí —lo dijo con sinceridad.

—Lana: No solo por ti, no olvides a mi sobrinita —lo decía mirando a otro lado para evitar mostrar el sonrojo.

Lincoln también decidió mirar a otro lado, sentía que no solo él podía hacer sacrificios por nosotras. Yo lo puedo hacer.

—Lana: En sí no es un gran sacrificio porque estudiaré lo mismo, estaré con ustedes, claro que me dolerá un poco dejar a Lucy, Lola, Lisa y Lily, pero ustedes lo hicieron, es inevitable —lo dijo riendo al final para no crear una atmósfera que lo hiciera sentir mal.

—Lincoln: No sé qué decir, la cosa es no cargarles todo mi peso a ustedes también, pero no soy alguien de desprecia la ayuda, de veras que me alegra en el fondo, solo que... no quiero hacerte sentir obligada y... ¡Qué va! Vamos a Detroit, Lanita —lo dijo eso último con una ligera sonrisa.

Me lancé a sus brazos a darle un abrazo y uno que otro beso en la mejilla, quizás parezca que me aprovecho del momento, pero más que nada será un borrón y cuenta nueva... Eso espero.

Salimos a las seis en su coche con Lía en dirección a nuestro hogar, mejor era decirlo antes de que se planee algo.

Pasaron minutos cuando ya todos en la sala, sentados, escucharon lo que dijo Lincoln, algunos lo tomaron bien, pero otros pensaban que era una locura por su estado emocional frágil...