Ordenando los instrumentos y la próxima reparación

—Lana: ... ¿De verdad soy una oportunista? ¿Estoy yendo muy lejos solo por el amor hacia él? ¿Haré un gran daño a la familia? ¿Le haré el daño a él y mi sobrina? —se decía en voz baja estando acostada de lado en la litera de su hermano.

Escuchaba el sonido del minutero del reloj, todo estaba en completo silencio a excepción de mi voz reflexiva.

No podía ser cierto, solo voy por no dejar solo a mi hermano junto a mi sobrina y el motivo de estar en el Instituto Tecnológico de Detroit.

—Lily: ¿A quién le harías daño? —preguntó con curiosidad.

—Lana: ¡Ah! ¡Lily! —ahogó su grito del susto con la almohada.

Casi me mata de un infarto, ¿cómo entró? ¿En qué momento? ¿Habrá escuchado mucho de lo que me puse a reflexionar? Su rostro más allá de la curiosidad, parecía... ¿Confundido?

—Lana: ¿Cuánto tiempo estás ahí? —estaba normalizando la respiración.

—Lily: Desde que entraste, solo te acostaste y comenzabas a murmurar muchas cosas... pero solo escuché lo de hacer daño y... —se notaba que quería decir algo más— ¿A quién harías daño? —se notaba incomoda.

Esto es definitivo, debo dejar de olvidarme del entorno. No estoy segura de que Lily no haya escuchado algo que no debía nadie escuchar.

—Lana: No es nada malo, solo es... pienso que... ir con Lincoln, quizás no sea lo más acertado —no estaba segura de lo planteado frente a sus hermanas—. Supongo que Lincoln de verdad debe pensarlo también.

—Lily: Por eso estoy acá, Lana —dijo sentándose a su lado y acariciándole su frente con ternura, parecía ella la menor—. Lanita, eres la que más se ha preocupado por Linky, pese a que él te ignoraba por un tiempo... eres la que mejor lleva esta situación... todas siguen quejándose de "ella" y lo que le hizo a él, lo que ellas no entienden es que todo aquí le recuerda a ella —sonrió por lo que iba a decir—. Contigo puede arreglar muchas cosas que se han dado en estos momentos... tú... tú puedes reparar cualquier cosa y pienso que puedes ayudarlo a reparar su corazón... —comenzó a especificar lo que dijo— m-me refiero a q-que le puedes dar la atención y ánimos necesarios.

En esos momentos no preste tanta atención a sus titubeos, pero un nuevo comienzo es lo que él necesita y yo necesito pensarlo mucho... o a darme mucho valor.

Me senté con lentitud y la noté nerviosa, seguro pensaba que me iba a enojar con ella por intentar decirme que podía ser mejor para mí.

Le dio un fuerte abrazo y un beso en su frente, ella se sintió aliviada y recalcó que ya no era una niña para eso, sino una preadolescente.

—Lana: Seas lo que seas, eso no me impide darte muchos besos y abrazos, pequeña —lo dijo muy alegre.

—Lily: ¡Ya! ¡Basta! —estaba muy sonrojada—. ¿Entonces... qué has pensado? —se notaba su curiosidad.

—Lana: He pensado que quiero lo mejor para Linky —eso hizo decaer poco a poco los ánimos de la pequeña—, eso es que debo estar con él cuando más me necesita, no quiero que a mi sobrina le falte una figura materna, aunque Linky es como padre y madre —eso hizo sonreír a la pequeña.

Se fue a dormir más tranquila y yo en estos momentos ya estaba planeando a donde ir mañana por la mañana.

Lola había escuchado todo lo que conversé con Lily, no hizo expresión alguna y se fue a dormir sin que nadie se diera cuenta.

Era una mañana algo iluminada, pero quién se notaba algo preocupado era Lincoln. No me encontraba por más que me buscaba.

—Rita: Si buscas a Lana, salió temprano con Lily, dijo que necesitaba ver a algunas personas —se lo sin dejar de hacer el desayuno y escuchando sus pasos de un lado para otro.

—Lincoln: Eso me deja un poco más tranquilo —luego miró a sus hermanas y a su hija—. Buenos días, hola hijita, papá ya despertó.

Lori había bajado con Lía para darle de desayunar, su madre esta vez estaba preparando el desayuno, su padre había salido a comprar al supermercado, solo Luna y Lucy estaban allí desayunando.

Se notaba que Luna estaba tranquila con lo de ayer, porque Lucy no se sentía bien al saludar a nuestro hermano. Lincoln se dio cuenta, pero le tocó el hombro en señal de que no se preocupe por su opinión.

Quería hablar conmigo de manera importante, pero de repente pensó que en verdad lo quería pensar, no me mandó ni un mensaje ni llamada.

Estábamos caminando con tranquilidad, ella llevaba la correa de Charles, Gary sobre él y Brinquitos en el bolsillo de mi overol. Yo solo iba con paciencia y mirando a todo lugar de aquí. Necesitaba enseñarle muchas cosas a mi pequeña hermana.

Antes de algo fuimos a desayunar en una cafetería, íbamos a tardar unas buenas horas, necesitaba hablar con algunas personas. El camino estaba repleto de nieve, pero era divertido ver a Charles mirando con curiosidad cuando caían los copos de nieve.

—Lana: Lily, quiero que sepas que confío en ti y en lo que suceda a futuro con ellos —dijo mientras se acomodaba su gorra.

—Lily: Sé que será difícil, no lo voy a negar, aunque... ya te he acompañado un par de veces, algo siempre queda —lo dijo con soberbia.

Iba a ir donde Carol Pingrey, pero al mandarle un mensaje me respondió en ese instante diciendo que no podía recibirme porque estaba de viaje con su novio y que regresaba el próximo año ya que ambos iban a ir donde los padres de la rubia, además, que

Mi siguiente parada iba a ser el centro comercial, tenía que visitar a la señora Carmichael, ella ha sido tan comprensible conmigo en los meses anteriores. Ella me decía que Lincoln solo estaba descargando su frustración y que no era grave, tuvo razón.

—Carmichael: Es un gusto verte por aquí hija, hola Lily ¿qué te sucede? —lo dijo al notar algo de preocupación—. Por ahora no tengo nada importante, conversemos —lo dijo con amabilidad.

Me senté junto a ella en unas bancas de allí y le conté lo sucedido el día de ayer. Su expresión era de aprobación a lo dicho por mí y mi hermano. Apoyo lo dicho diciéndome que Lincoln en verdad necesitaba de alguien a su lado por estos momentos...

—Carmichael: Mujer, tienes que saber que serás el soporte de tu hermano, sé que tu hermano no es alguien tonto y débil, pero en estos momentos por querer irse de la ciudad... también puede que sea un acto de inmadurez... me refiero a que solo se va de la ciudad por olvidar, eso debe cambiar, debe irse por algo mejor para su familia, de la que apenas salgas de la ciudad tú pertenecerás a su familia —lo dijo con seriedad, pero sin dejar de notarse comprensiva.

—Lana: Supongo... que no pensé en eso —lo dijo tocándose su codo derecho.

—Carmichael: Descuida Lana, tendrás tiempo para madurar y ayudar a mantener maduro a tu hermano, siempre va haber diferencias... esos próximos cuatro años serán vitales para ambos... aún son jóvenes, no digo que sea la gran experimentada, pero mi divorcio me enseñó muchas cosas... no debes depender de una persona... debes ser autónoma y recibir ayuda como también brindarla... mi exmarido y yo lo aprendimos tarde, que te sirva de consejo —jamás espero decir aquello, compartir su experiencia le fue en estos momentos algo aliviador.

Sentía que me daba consejos de pareja, fuera de ello era perfecto. En verdad la atención mía estaba presta para mí, pero no puse en duda lo expresado por él.

—Carmichael: No te sientas tonta por no ver esa posibilidad, sin embargo, debes ser lista —posó su vista en su tienda y vio que las personas comenzaron a entrar por las ofertas—. Bueno hija, espero que mi charla te haya hecho reflexionar y que mis consejos te sirvan a futuro, me despides de tu pequeña hermana —le dio un abrazo, le tomo sus manos—. Sé que lo harás bien.

Se fue de allí con prisa, no debían irse esas personas a la tienda de la competencia. Me sentí un poco más comprendida. Llamé a Lily que estaba en la tienda de mascotas viendo algunas cosas para las nuestras.

Le dije que el siguiente punto era ir a un lugar algo secreto, le acoté que no debía decir a nadie de la familia de ese lugar. Lo juramos con el meñique.

El camino era muy largo, Charles esta vez quería ir a mi lado, le di a Lily a Brinquitos y a Gary para que ella vaya al lado mío. Compramos chocolate caliente para nosotras y nuestras mascotas, luego seguimos el camino.

Lo que sucedió allí ya había pasado, era algo banal recordar. Se notaba que no había nadie allí, pero por más que sea un lugar de olvido, no merecía ello.

Lily se quedó sorprendida al mirar el lugar, jamás había estado en este parque con un faro. Yo solo suspiraba por lo el trasfondo del lugar.

—Lana: Este es un lugar que no merece caer en el olvido... —miró dudando a su hermana— Lily, quiero que, así como ayudarás a los pequeños animales del bosque, también lo hagas acá —miro a su alrededor y se dio cuenta que las bancas estaban en mal estado—. Vendremos una vez más la semana que viene, pero sin que nadie sepa, sin-que-na-die-se-pa —se lo subrayó nuevamente.

—Lily: Confía en mí, sé que puedo apoyar al bosque y a este parque —lo dijo con seguridad.

Quizás sea algo completamente estúpido ayudar a mantener este lugar que fue el favorito de ella, pero no por eso merece ser destruido lentamente por el abandono y olvido.

Nos quedamos allí no más de media hora, yo me puse a medir, de las bancas, el tamaño de las maderas y el tipo de clavo que se necesitarían. Charles y los demás estaban teniendo acercamientos con los animales de allí, aunque la mayoría estaba resguardada por el tiempo gélido. Al salir pasamos por el centro de la ciudad para comprar comida para las mascotas.

Charles se mantenía a mi lado, solo soportó estar siendo llevado con Lily el trayecto al centro comercial. No podía salir si yo no salía últimamente, y eso que no contaba el hecho que solía esperarme atento. Él presentía que las cosas iban a cambiar mucho.

—Lana: Tengo que llevarme a mi Charles —le dijo a Lily.

—Lily: ¿Estás segura? Digo... ¿Crees que Linky acepte? —dudaba de eso.

—Lana: Sí... o al menos trataré de convencerlo y hacer que él no le muerda —miró con tristeza a su perro—. No creo que quiera quedarse tampoco, depende de mi apoyo, pero quisiera que en un futuro ya no dependa de mis órdenes —le acarició su cabeza, el perro le lamió su mano.

Nuestro camino a casa continuó hasta llegar exactamente después de almuerzo porque aprovechamos y lo hicimos en un restaurante del centro de la ciudad.

Al llegar a casa, Lincoln iba a saludarnos, pero Charles se puso frente a mí. Le dije que se calmara, se fue al patio trasero con mayor seguridad para estar con su amigo Cliffer. Lily fue a buscar a alguna de nuestras hermanas.

—Lincoln: Lana... ¿estás bien? —se notaba muy preocupado.

—Lana: Sí... ¿piensas que estoy dudando sobre lo acordado? —la serenidad desbordaba en ella.

—Lincoln: Un poco... siento que quizás estés presionada —hablaba mientras se sentaba en el sofá.

—Lana: No, ya no, vamos juntos o no vamos... —le tomó sus manos, eso hizo que Lincoln hiciera un gesto de confusión, soltó sus manos— m-me refiero a... que lo haremos en equipo —el sonrojo empezaba a tomar su rostro.

Mi hermano lo tomó de la mejor manera y me tuvo abrazada por varios segundos. El abrazo terminó con un beso en la frente y diciéndome que prepararía todo para el traslado desde ahora. Salí del encanto de esa muestra de afecto para decirle algo importante.

—Lana: Linky... sé que debí decirlo desde que me lo propusiste, pero... —se sentía nerviosa, aunque su hermano sabía lo que quería decir.

—Lincoln: Si es por Charles II... debo aprender a llevarme bien con él... todos sabemos por lo que pasó, y es difícil que no esté al lado de la persona que lo rescató y le dio cariño cuando más lo necesitaba... claro que lo puedes llevar y a las demás... ¿tendrás tiempo? —de verdad el peliblanco comprendía la situación de la mascota de su hermana, es por eso que ya había pensado en ello.

—Lana: Gracias Linky, pero con las demás no será necesario porque Lily las cuidará por mí —le dio un fuerte abrazo.

—Lincoln: Eso no me lo esperaba, ¿no se pondrán tristes porque te llevas solo a Charles? —lo dijo algo dubitativo.

—Lana: Descuida, ellos entienden, y querrán lo mejor para su amigo y yo —lo dijo acariciando a Colmillitos que se posó en su hombro.

Y como siempre Lola estaba bajando y aprovechó en escuchar lo que hablaba con él. Sonrió y bajó cuando yo subía. Yo me di cuenta que escuchó todo. Nunca dejará de saber cosas ajenas.

Ese día fue bueno para ir tomando las cosas con más sensatez, hasta llegar a finales de este año para ir terminando cosas aquí.

Los días transcurrían con tranquilidad y traté de pasar tiempo con Lisa, Lucy y Lily, con mi hermana más pequeña fuimos a reparar las bancas del parque del fundador de Royal Woods. Lo único que puedo decir es que quedo bien. Las personas que pasaron esa vez, se quedaron encantadas con dicha acción y dijeron que también ayudarían, pero en la limpieza. Eso fue suficiente para saber que ese parque no quedará en el olvido.

Las últimas semanas de diciembre la pase charlando con Lola, pero no eran de tanta importancia. Su actitud hacia mí era normal, pareciera que ella no nota que nos vamos a separar y no estar al lado de la otra como años anteriores.

—Lola: Lana, si crees que no me tomo en serio tu partida, estás equivocada —dijo mientras encendía un cigarrillo.

Ambas estábamos en un lado alejado de la ciudad, era como un lugar secreto. Una colina donde se podía observar a la ciudad.

Estábamos sentadas bajo un árbol, con sus piernas cruzadas, tomaba el cigarrillo con su índice y medio izquierdo, ella exhalaba el humo hacia arriba, con una mirada seria.

Charles estaba sentado al lado mío, no me dejaba salir si no era con él.

—Lola: Sé que te veré, si es posible te iré a visitar de vez en cuando, no perderemos el contacto como Lori o alguna de las demás, ¿o sí? —no me miraba a mí sino al cielo.

—Lana: Claro que no, eso me deja con una duda, ¿lo haces por querer saber si me confieso? —sentía aquello como hostigamiento.

—Lola: Creo que ya lo charlamos hace semanas, no me hagas repetirlo, no arruines nuestros últimos momentos como dos jóvenes adolescentes, apenas tomes la ruta fuera de la ciudad, todo cambiará, ya maduraremos, tendremos nuestros puntos de vista más consolidados y discutiremos con mucha más experiencia —fumaba y exhalaba con serenidad, no tenía apuro o problema por resolver, eso daba a entender.

—Lana: En eso tienes razón... —dijo con unas lágrimas mirándola— te extrañaré hermanita.

Lola solo me miró y sonrió, no lloró tanto porque ya se estaba preparando para esto desde hace mucho. Nunca se lo dijo a nadie, pero iba a charlar a veces con el psicólogo de la primaria para saber cómo afrontar estas partidas y sobre todo la más importante, la de su gemela.

Nos quedamos un rato más y recordando viejos tiempos, pero en especial esos momentos donde eramos un gran equipo. Al regresar ya sentía que no había tantas cosas que hacer antes de irme.

Algunas de mis hermanas aún estaban molestas conmigo, pero eso no quería decir que la Navidad la hayamos pasado distanciadas. Fue la primera con nuestra sobrina, al siguiente día llegaron los abuelos de Lía, no iban a dejarla de lado.

Un día antes de partir, papá, mamá, Lincoln y Lía se quedaron en casa mientras las demás habíamos salido. Conversaron en la sala.

—Lynn Sr: Hijo, espero que ya tengas todo listo, sé que serás el mejor padre y hermano para tu hermanita, fuera de que ella quiera estudiar allí, todos sabemos que lo hace por apoyarte, espero que sepas apreciar y corresponder ese apoyo como ella se lo merece —le tomo del hombro—. Espero que tu nueva familia sea lo primordial para ti, pero sin dejar de lado tus metas individuales.

—Rita: Ya lo dijo tu padre, de ahora en adelante tu hermana e hija son tu familia, hasta que tu hermana tome su rumbo y haya aprendido de ti y tú de ella, recuerda que hay muchos peces en el mar —le tomó la mano a su hijo con la suyas—. Sé que lo superarás, confiamos en ustedes.

Lincoln les dio un fuerte abrazo, esperaba eso de ellos, ya que cuando les dijo eso, solo se quedaron en silencio. Ellos no pueden negar que pensaron que aquello era algo absurdo, como si no lo hubieran pensado bien.

Ahora solo les tocaba dar el merecido apoyo a sus hijos, solo queda desearles lo mejor, obviamente que no perderán el contacto con nosotros, pero el camino es nuestro.

Charlé con Leni y Lynn, no habrá sido lo más satisfactorio, pero sé que nos desean lo mejor, aunque no lo muestren. Con las demás fue mejor.

Mis mascotas estaban muy tristes, no tanto por mí porque ellas se daban cuenta que eso iba a pasar tarde o temprano, por Charles se sintieron así.

El perrito que alguna vez no quería a nadie de ellos, se volvió su protector y su mejor amigo, nunca lo hicieron a un lado a pesar que él solía estar la mayoría del tiempo solo.

Todos estaban reunidos en la casita del primer Charles, parecía que se estaban despidiendo o qué se yo.

Cliffer era uno de los más tristes porque cuando salieron, se quedó cerca al árbol, echado con su cabeza tocando el suelo y ronroneando de una forma casi imperceptible. Pero antes de que saliéramos rumbo a la casa de Lincoln, se despidió de su amigo lazándose sobre él y ronroneándole algo a su oreja. Charles hizo lo mismo.

Los camiones de mudanza ya estaban con las cosas de mi hermano, yo tenía solo un par de maletas y dos cajas que lleve en el coche de mi hermano.

Lincoln les pidió a nuestros padres que no dejaran de ver su casa y que si una de sus hermanas quisiera vivir allí, no habría problemas.

Solo quedaba despedirse, Charles estaba en la parte trasera de los asientos junto a mis cajas y maletas.

Estaban diciéndole adiós a la pequeña Lía que estaba aprendiendo a decir el nombre de alguna de sus tías.

Mamá y papá soltaron lágrimas como la mayoría de mis hermanas. Lisa me dijo que las cosas con mis estudios están en regla y que me podía inscribir con normalidad en ese instituto.

Nos desearon lo mejor, por más que no estuvieran de acuerdo con la partida de los tres. Pero solo quedaba eso.

—Lana: Los extrañaré a todos —dijo con una gran sonrisa.

—Lincoln: Ya hemos hecho esto muchas veces, no se pongan tan sentimentales, por favor —lo dijo llorando un poco.

—Lía: A-di-ós —su tía le movía su mano para que se despidiera.

Lily y Lola con su sonrisa nos deseaban lo mejor, Papá y mamá abrazados se sentían orgullosos de después de todo sus hijos se apoyen. Mis hermanas eran reflexiones en estos momentos.

Subimos al auto y Lincoln lo encendió y ambos sacamos nuestras cabezas, brazos y movimos nuestras manos despidiéndonos de todos allí, pero más que eso, era despedirse de una ciudad que nos dio cosas para recordar y olvidar. Solo por un tiempo. Un tiempo que sería de muchas revelaciones y reflexiones sobre las acciones y senderos que tomaríamos para un futuro no escrito...