Empecemos por las conexiones del nuevo hogar

Tomaba el café con calma, pero no podía mirarlo a los ojos, no porque haya hecho algo malo. Tenía que ser algo más.

Lincoln también tomaba café, solo que en lugar de estar como yo... parecía algo enojado... ¡No! Estaba decepcionado, pero... ¿De mí?

—Lincoln: Creo que pediré otro café, ¿no quieres que pida otra cosa para ti también? —preguntó mirando por la ventana de esa cafetería.

—Lana: Linc... aún no terminas tu café... estamos aquí para hablar sin ocultar nada... no quiero posponer esto —no necesito ni mirarlo para decirle eso y darse cuenta que quería evadir esa conversación.

—Lincoln: Cuatro años... cuatro años es poco para algunas cosas, ¿no crees? —esperaba que ella lo mirara.

—Lana: Tienes razón, cuatro años es poco si fuéramos desconocidos, aunque la experiencia ajena comulgue otra cosa... para mí... nosotros, en realidad han sido más de cuatro años, ¿todo ello no vale? ¿no cuenta? —su tono variaba entre triste y decepcionada.

—Lincoln: Lana, Lana, mírame —logró que lo mirara, tomó aire—. ¿Estás completamente segura de lo que me... expresaste? —no dejaba de presionarla con la mirada.

—Lana: Quieres que te lo confirme por enésima vez, a mí realmente no me fastidia hacerlo una y otra vez —le dio una mirada tierna, pero luego se tornó a una de dudas—. Lo que en realidad me fastidiaría es que tú no hagas lo mismo y dejes en lo más recóndito de ti... y que te excuses... —dio otro sorbo a su café.

Lincoln bebió también su café, no quiso decir nada, se dio cuenta que hizo mal la pregunta, pero no quería admitir que no había alguna cosa que pudiera hacerme "reflexionar" porque no existía algo que negara lo mío... ni lo suyo...

Cuatro años antes...

—Lincoln: Es lo que esperaba —dijo tratando de mostrar una agradable sonrisa.

—Lana: Es perfecto Linc —le toma del brazo y recarga su cabeza en el hombro…

Lía estaba en su asiento del coche, solo los dos bajamos para ver como es la nueva casa. Era de un primer piso, pero grande y en un vecindario muy cercano al centro de la ciudad.

Las personas de mudanza empezaron a llevar todo lo del camión dentro de la casa. Solo había decidido llevar lo necesario de su casa de Royal Woods porque la de aquí ya tenía lo principal que era la cocina, sala, comedor y algunas otras cosas.

Entramos, porque curiosamente ya estaba abierto, y vimos que era muy espacioso, Lía no dejaba de mirar con curiosidad todo eso, pero llegó un momento donde solo recargó su cabeza en mi hombro y lentamente se iba a quedando dormida.

También nos dimos cuenta que la vendedora de bienes raíces estaba esperando a Lincoln para darle las llaves y decirle algunas cosas sobre la casa.

Yo fui a ver las habitaciones después de que los hombres dejaran algunas cosas allí. En total había cuatro habitaciones sin contar sala, cocina, baño. Charles estaba siguiéndome para reconocer el lugar.

—Lana: Son más habitaciones de las que Lincoln, Lía y ella podían ocupar —se sentó sobre una caja con la bebé en brazos—. Aquí viviré con ustedes los siguientes cuatro años —con delicadeza la acostó en sus dos brazos.

Después de unos minutos, los hombres de la mudanza se fueron, también la mujer. Lincoln estaba quitándole el plástico que cubría a los muebles. Me disponía a darle ayuda, pero antes debía traer el coche de Lía para acostarla.

—Lincoln: No es necesario, Lana —se notaba alegre—. Yo puedo solo, no quiero que llore al desprenderse de tus brazos, se nota que se ha dormido con ternura en tus brazos —lo decía mientras seguía quitando el plástico protector.

—Lana: Está bien, Linky —se paró en el marco de la puerta y miró el exterior—. Es un agradable vecindario, de aquí puedo ver los edificios de la ciudad.

—Lincoln: ¿Sabes de la situación de esta ciudad? —ya estaba terminando de quitar los protectores.

—Lana: Un poco, en las noticias dicen que Detroit está en bancarrota —lo dijo con pena.

—Lincoln: No del todo —ahora empezaba a desempacar las cajas—, pocas empresas se han quedado por tener demanda particular por sus bienes o servicios, mi jefe se ha arriesgado a iniciar una sucursal aquí y yo junto a otros aceptamos este empleo porque la empresa se beneficiará si las cosas salen como proyectó en la economía el gobernador electo —comenzó a llevar algunas cosas a la cocina—. Sé que no es el único problema de Detroit, pero… yo tenía en mente que la vida con St… tengo en mente que la estancia contigo y Lía será fructífera, saldremos adelante junto con la ciudad —sus pensamientos le jugaban en contra.

Me acerqué a él y con mi cabeza acaricié su hombro, lo tomó de una manera fraternal, me llevó nuevamente al marco de la puerta.

—Lincoln: Es la última vez que te lo diré —me miró a los ojos y le mostró su sonrisa encantadora—. Desde ahora eres mi propia familia, eres lo más cercano a mí en esta ciudad y te tendré un gran cariño, espero que no te arrepientas —no quería que fuera un momento tan sentimental.

No dije nada, porque lo que dijo era algo tan lindo que me daba valor para decir lo que tengo guardado, pero no puede ser en este momento, se necesita tiempo.

Pasaron algunos minutos y terminó de armar toda la habitación que sería de Lía, lo hizo porque necesitábamos ayudarnos para arreglar las demás cosas, no iba a quedarme sin hacer nada.

Desempacar, acomodar y limpiar los objetos era divertido, pero al hacerlo recordé la casa, recordé las limpiezas de primavera, cuando los once limpiabamos todo juntos y después fue reduciéndose el número. Ahora esas limpiezas solo serán entre él y yo.

Luego de unas horas, nuestros teléfonos sonaron, eran papá y mamá, nos habíamos olvidado de llamarlos. Les contamos todo lo que pasó hasta ese momento. Hablé un poco con mamá porque me sentía exhausta y también porque en realidad querían saber la situación emocional de mi hermano.

Entrada la noche, nos sentamos en la entrada y observamos los autos pasar, yo miraba de reojo a Lincoln que estaba demasiado pensativo con un rostro que me decía que la tristeza era poco para expresar.

—Lana: Sinceramente no me había imaginado vivir aquí —sin que ella se dé cuenta, su actitud se volvía muy dulce con su hermano, se acostó en sus piernas—. No es lo que planeabas... lo que querías… lo que anhelabas, pero después de tod... —no pudo continuar porque Charles se interpuso entre los dos.

Charles mordía la manga de mi playera y tiraba de mí porque no quería que esté muy cerca de Lincoln. Le gruñía de una manera agresiva, pero Lincoln estiró su mano hacia él. Charles retrocedió asustado, pero no bajaba la guardia y seguía gruñendo.

—Lincoln: Es verdad, no es lo que anhelaba, sin embargo, creo que es lo mejor que me pudo pasar —trataba de acariciar a Charles—. Si decidió tomar esa decisión… tenía que aceptarla… no me quiso —lanzó un largo suspiro al final, su hermana dejó de acostarse sobre sus piernas, se levantó—. Pidamos algo para comer.

Noté que su tristeza se tornó a un leve enojo. Charles dejó de gruñir, aunque se mantuvo en guardia porque pensaba que iba a regresar. No era difícil de presentir que Lincoln tuviera un cambio de actitud y pensamiento sobre el noviazgo de ahora en adelante...

Actualmente

—Lana: … Se supone que nada sale a veces como uno lo tiene en mente, yo creo que… es lo mejor que me pudo pasar —se notaba su sonrojo.

—Lincoln: No, Lana —dio un sorbo al café—. Te han pasado mejores cosas —tuvo que mirar a otro lado con algo de molestia—, incluso creo que te puede ir mejor que a mí, tienes una gran vida por delante —lo dijo tratando de hacer pasar desapercibida su tristeza.

—Lana: Linc, algunas veces trataba de que sea así, pero he llegado a un punto donde ya no creo que haya un punto de quiebre porque… ya lo pasé, estoy muy segura —no dejaba de sonreír mirando a la barra donde las personas cenaban.

Lincoln terminó su café en ese instante y llamó a la camarera para que le sirviera un poco más. Contrariado era poco por cómo se mostraba en ese momento, yo quería que dejara mostrar eso. No es que quiera obligarlo, pero creo que ya es momento de dejar las cosas más en claro…

Cuatro años antes

Me mantenía en contacto por teléfono con Lola, me pedía que le contara todo lo que hacía hasta ese momento. No intentó recalcar algo, solo me recordaba que todo lo que hiciera tendría un significado distinto.

—Lola: No es por fastidiarte, pero estás sola con Lincoln, las cosas que antes decías o hacías por él tendrán un significado distinto o que no podrás cubrir por mucho tiempo, solo ten calma —se lo dijo con serenidad.

Lincoln empezó a ir a su trabajo antes de que yo fuera al College al instituto a inscribirme para empezar mi instrucción técnica.

Yo me quedé en casa con Lía en casa, Lincoln quería buscar a una mujer que pudiera cuidarla hasta que él llegara de trabajar.

Aprovechaba las mañanas para ir con Lía y Charles II a dar un paseo por el vecindario y luego ir por la ciudad. Era poco agradable salir del vecindario porque algunas calles parecían estar vacías, pero había una que otra persona que en sus ojos no reflejaban amabilidad o intenciones no tan bonitas.

Al llegar al centro de la ciudad, las cosas solían ser algo apagadas, en otras palabras, daba la impresión de un paisaje o vida que estaba agonizando.

Quizás las personas reían al estar con sus amigos o familiares en uno de varios parques de Detroit, pero no se daban cuenta de la tristeza que solían expresar al admirar por unos momentos a su ciudad sumida en una muerte lenta.

Me recordaron a las expresiones de estos días de Lincoln, su tristeza más el enojo expresaban el inicio de una negación encubierta por la falsa afirmación de que el amor no era para él.

Esto recién empezaba y tenía que ayudar a mi hermano a no ser un tipo amargado con la vida y con situaciones pasadas que no se pueden controlar como lo hace en su trabajo.

Me senté en el grass de un parque, extendí la mantita de Lía para que pudiera gatear sobre aquel suelo. Poco a poco aprendía a caminar y a decir con más fluidez las palabras: papá y mamá.

Le enseñaba cada día mi nombre, le era difícil de aprender, pero se lo repetía una y otra vez.

—Lía: Ma-má, ma-má —abrazaba a su tía y decía eso.

—Lana: Me halaga que me digas eso, pero soy tí-a La-na, haber di: tí-a La-na —se divertía con su sobrina.

—Lía: ti-ya ya-na —se divertía con su tía.

Era divertido estar con ella mientras Charles daba vueltas por todo el parque para reconocer el lugar.

Charles observaba a los demás perros, no le daba ganas de hacer amigos, pero le daba curiosidad la manera como se comportaban. No es que no hubiera visto otros perros, sin embargo, era otra ciudad, un lugar desconocido para mi amigo.

Algunos días preparaba la cena porque me gustaba más la comida hecha por mí que la comida que podía traer Lincoln. No quería que se preocupara por todo, quería dejar en claro que podía tener por esos momentos las cosas bajo control.

Esos días procuré hacer que me cuente lo que pasaba en su trabajo, tenía que saber que podía confiar en mí como su amiga, su confidente y… por ahora solo eso...