Sigamos con el sistema eléctrico y su comportamiento

Una chica del vecindario, recomendada por algunos de los vecinos, accedió cuidar a Lía hasta el atardecer, al principio sería solo unos días porque después yo no tendría tiempo, aparte que ella era niñera también, pero sus horarios solían ser nocturnos. Salí a las un poco antes de las ocho en punto de la mañana, minutos después que Lincoln.

Lisa me había ayudado a no tener ni un problema con algunos que posiblemente aparecieran en el día de la inscripción.

Al llegar me sorprendí por la cantidad de personas que había dentro, había olvidado que era un recorrido a las instalaciones del instituto.

No llegué tan tarde, pero no pensé que quedaría encantada con ese lugar. La niñera se llevó muy bien con Lía. La bebé al verme caminó con alegría hacia mí.

Lana: ¿Cómo ha estado la bebé más hermosa del mundo? —preguntó con un tono dulce.

Lía: Muy ben, tiya yana —extendió sus brazos para que la cargara.

Me alegra que empiece a entender que soy su tía, quiero evitar confusiones cuando tenga un poco más de uso de su razonamiento. Tarde o temprano sabrá lo que hizo su madre. Eso era algo que quería discutir con Linky, pero debía ser paciente.

La tenía en su silla de comer mientras yo preparaba la cena. Hacía muchos garabatos en esa hoja de papel que le di junto a un lápiz.

Lana: ¡Hoy fue genial! El instituto es maravilloso, hubieras visto el rostro de todos —se lo decía de manera amistosa.

Lía: Tiya yana feyiz —le respondió con las pocas palabras que sabía, pero sin dejar de sonreír.

Su cabello corto marrón oscuro, sus imperceptibles pecas, su piel clara por el momento… Lincoln necesitaría olvidar ese penoso recuerdo y no evocarlo con la pequeña.

Me senté en el sofá a esperar a Linky junto a Lía, ella comía con lentitud su papilla. Charles, que estuvo a mi lado todos esos minutos, salió para estirar sus patas.

Unos ladridos y gruñidos fuertes eran la señal de que el hombre de mis sueños llegaba. Entró algo distraído, había pasado más de un mes desde su primer día de trabajo en Detroit. A diferencia mía, le estaba costando el estilo de vida de aquí.

Lincoln: Hola linda, hola mi ternurita —saludó con mucho cariño a las dos mujeres más importantes en estos momentos.

Llevé conmigo a Lía para darle el respectivo beso en su mejilla. No pasaron más de cuatro segundos para darme cuenta que algo lo tenía muy pensativo.

Lana: ¿Te sientes bien? —lo preguntó dudando.

Lincoln: No te preocupes, cosas del trabajo —no la miró a los ojos—. Ven pequeña —la bebé saltó a sus brazos.

Lana: Linky… recuerda que cualquier cosa… estoy aquí… —su respuesta fue en un tono de recordatorio.

Mi hermano ignoró lo que dije y se fue a su habitación con su hija. No es que sea la más femenina de las mujeres, pero mi intuición me decía que algo no lo dejaría muy tranquilo.

Actualmente

Contestó una llamada de su trabajo en el baño, yo solo esperaba que dejara a un lado todo lo que lo contrariaba, pero no podía negar que eso era referente a los dos.

Revisé los mensajes que me enviaron, uno de ellos era de nuestra amiga que cuidaba a Lía. Me preguntó dónde estaban las medicinas de la bebé, le dije que las había dejado al lado de la televisión de la sala.

El otro mensaje era de alguien que no pensaba que me enviaría un mensaje. Lynn quería saber si algún día podríamos vernos, tenía muchas cosas importantes que decirme. Desde hace años que no hablábamos, sinceramente desde que me fui de Royal Woods ella y Leni me evitaban.

Él regresó del baño con un rostro de querer muchas respuestas. Debía ceder a eso porque si no lo hacía, probablemente él no entendería lo actual.

Lincoln: ¿Dónde empezó? ¿Cómo fue exactamente? —parecía que estallaría en desesperación por querer saber todo.

Lana: Sinceramente te estoy desconociendo en estos momentos —lo miró con pena—. Debes tranquilizarte.

Lanzó un largo suspiro, lo cual dio paso a un arrepentimiento expresado por las muecas de su rostro. Por dentro, Lincoln sentía que el aire le faltaría por lo siguiente, quería y no quería una respuesta en estos momentos.

Lana: Perdóname… —no pudo evitar sentirse culpable por la tensión y debate de manera interna en él.

Dejó unos billetes en la mesa y salimos con dirección a cualquier lado. Le habíamos dicho a la niñera que tardaríamos más de lo habitual.

Estaba él tan nervioso, como si él estuviese en mi lugar, él tenía las emociones a flor de piel. No estoy segura si eso era empatía o… yo qué sé. Pero de algo estoy muy segura, uno se siente así cuando algo es verdad y no se puede evitar.

Iba a encender un cigarrillo, pero la tembladera no lo dejaba hacer tal acción.

Le quité el cigarrillo con gentileza y lo guardé dentro de mi bolsillo.

Lana: Relájate, solo debes mantener la calma, este relato no será nada del otro mundo —le tomé del brazo.

No pasó más de dos segundos para que él se mantuviera un poco distanciado de mí. Solo miré a otro lado para que no me vea triste en esos pocos segundos. No quería lástima, quería sinceridad.

Cuatro años antes

Mis clases en el instituto habían empezado, me sentía a gusto en ese ambiente. Pronto las prácticas comenzarían, pero antes tuvimos que estudiar un poco de conceptos de física, lo básico.

Al volver a casa, me esperaban Lía y Clare, la dueña de Watterson, ella estaba en la ciudad y necesitaba empleo. Lincoln nunca dudó en confiarle el cuidado de Lía y algunas tareas de la casa.

Clare: Hola Lana —la saludó con confianza.

La saludé con un abrazo, en sí ella es de las pocas personas que me agradaba de Royal Woods. Un par de veces la ayudé en buscar a Watterson y fue porque su perrito se perdía en los basureros, lugares que conocía al revés y derecho.

No tardé mucho en saludar a mi sobrina favorita. Ella se lanzó a mis brazos con desesperación, a veces se notaba intranquila cuando no estaba, imagínense cómo es su reacción al ver a su padre. Sonreía con mucha alegría.

Lana: Huele bien —dijo mientras entraba a la cocina con su sobrina.

Clare: Lo hice especialmente porque Lincoln me dijo que debía ser delicioso —aún estaba cocinando.

Lana: ¿Te pidió eso? Eso me sorprende, Linky usualmente no viene a almorzar —respondió Lana con asombro.

Clare: No estoy segura, pero creo que habrá visita —lo dejó como posibilidad.

Lana: ¿Visita? Quizás vienen tus abuelos, bebé —la pequeña sonreía y aplaudía por lo que había dicho.

Así les decía a los padres de ella. Cuando eran sus otros abuelos le decía que vendrían mis padres a verte.

La tarde la pasé leyendo unas copias de un libro y reparando algo en las tuberías del lavamanos del baño. Clare jugaba con Lía y le leía cuentos, la bebé le había tomado confianza de manera instantánea.

Actualmente

Lola estaba sentada en su departamento, esperaba alguna señal mía desde hace varios días. No tenía tanto valor para llamarme.

Lola: Idiota, eres una idiota —se reprendía a sí misma—. No debiste darle ánimos. Ojalá Linky lo tome como algo que podría pasar —ahora abrazaba sus rodillas.

Si pudiera describir cómo estaba, diría que estaba de la misma forma que Linc. Había apagado su celular por miedo a lo que le diría. Ella sabía que las cosas serían distintas, muy distintas.

Lola: Esto no es un todo o nada, pero… ya ha pasado mucho tiempo. Él debe saber lo que ella siente, las probabilidades de que le entienda son bajas por no decir que no había. Y que le sea correspondido… mejor ni calcularlo —eso era lo principal que pasaba en su mente.

Nada la dejaría tranquila, por eso decidió encender el celular y llamarla, pero fue cortada en ese instante. No evitó molestarse y llamó de nuevo. Lo mismo.

Le llegó un mensaje que le decía que estaba ocupada y que la llamaría. Eso no la dejó tranquila.

Cuatro años antes

Lincoln llegó temprano como nunca, saludó a todas de manera inmediata, excepto a Lía, y se fue a duchar. No pude evitar notarlo como hace dos meses o un poco más.

Al salir de ducharse, le dijo algo en el oído a Clare, la cual le confirmó que podía conseguir eso de manera rápida. Salió en menos de un minuto hacia el minimarket.

Lana: ¿Sucede algo, Linky? —preguntó con una sonrisa falsa.

Lincoln: Eh… nada, solo estoy esperando a alguien —respondió evitando a su hermana.

Lana: ¿De veras? —se notaba que empezaba su insistencia.

Lincoln: Sí… no te preocupes, solo es una visita —lo dijo mirando a varios lados.

Iba a preguntarle algo más, pero fue donde su hija para pasar un buen rato con ella. Algo no está bien, Lincoln no ha actuado así conmigo desde hace meses.

Definitivamente no son los abuelos de Lía porque ya me lo hubiera dicho. Pero lo que trajera Clare me daría una pista, aunque su invitado no tardaría en llegar.

Clare trajo una botella de vino, algo muy inusual, pero que me dio a comprender que su visita debía ser una mujer.

No evite molestarme por eso, porque cuando Lincoln me iba a pedir un favor, me fui a mi habitación ignorándolo. Iba a esperar a que llegara su invitada y luego llamarme para almorzar juntos.

¡¿Cómo Lincoln podía invitar a una mujer a almorzar?! ¡¿Acaso no recuerda que acaba de pasar por una ruptura?! ¡¿Por qué no me lo dijo desde un inicio?!

Pasó una hora y no llegó su visita, quiso esperar unos minutos más. No llegó su visita.

Almorzamos todos, pero Lincoln parecía algo triste. Estaba un poco molesta con él de manera discreta por querer traer a una chica.

Clare se fue de la casa a las cinco, no de manera exacta, pero se fue despidiéndose de mí y Lía. Lincoln se había quedado dormido en su habitación.

Las horas pasaron y yo estaba leyendo algunos apuntes, de manera inesperada, suena el teléfono.

Lana: Diga —tono sereno—. No, Lincoln Loud no se encuentra disponible… si quiere me deja su mensaje… —su rostro expresaba asombro— sí, sí soy su hermana… —ahora estaba más asombrada— gracias, pero no te recuerdo… Hace mucho que no nos vemos… claro, yo le dejo tu mensaje… —su rostro de asombro cambió a uno de molestia— descuida, yo le digo —colgó con enojo.

No podía evitar sentirme molesta y… celosa. Paige era la chica que vendría a almorzar, trabaja con Lincoln y me dijo que ocurrió algo muy urgente y que le diera sus disculpas a Lincoln…

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Perdonen el "descanso", amigos. Dentro de unos días trataré de publicar [Como un cuento de hadas] que también lo he dejado en "descanso".