"¿Que quieres?"
"¿Eh? ¿De esa manera le hablas a una Diosa? Que malo~"
La mente de Megumi está verdaderamente enfocada luego de llenar su estomago y está persona a la que llaman 'Diosa' no parece más que un fraude delante de sus ojos, una broma.
Vestida con prendas que poco cubren su piel y el rostro desfigurado por el enrojecimiento del alcohol. La mirada desenfocada, tambaleaba junto a sus pies. Si estas son las poderosas deidades, entonces están demasiado sobrevaloradas o muy humanizadas por el pasar del tiempo.
Coloca su mano en su rostro mientras murmura "¿Eres ese tal... Fushiguro, verdad?" Megumi frunce el ceño "Oh, estoy en lo cierto. Si te preguntas como lo sé, es porque te encontraste con mis niños en el Calabozo" Explica
Fushiguro los recuerda, la elfo, el tipo mitad perro y la niña rubia. La forma en que los llama sus 'niños' le desagrada, como si tan solo fueran de su propiedad, objetos u trofeos. Tan estúpido.
"Escuché que te viste envuelto en los problemas que mis niños causaron" Fushiguro solo escucha otra vez, 'niños' "Solo quiero disculparme personalmente contigo"
Ella se acerca torpemente, balanceando su jarra de un lado a otro y exhalando nubes de alcohol. Fushiguro sabe que es tan asquerosamente poderosa como el dedo de Sukuna, que ha estado retumbando dentro de su bolsillo desde que salió del Bar (¿Cómo rayos Itadori soporta tanto?). Pero Fushiguro Megumi no cree tan fácilmente.
Retrocede y la Diosa, Loki recuerda (el Dios de las artimañas y el engaño, o Diosa, en este caso), abre los ojos. Ve la cautela de Fushiguro pero solo sonríe sarcásticamente. Cómo si supiera del silencio de Megumi, ella habla "En realidad, estaba pensando en otra cosa para compensarte" Megumi siente que la imagen de Loki es poco atractiva para llamarse a si misma 'Diosa' Pero Fushiguro nunca vió unos ojos tan agudos como dagas y que realmente pudieran causar algún efecto en él.
Quizás formulo una idea equivocada de Dios por Gojō-sensei. Fushiguro lo piensa mejor... Definitivamente ese idiota no es Dios.
"¿Que tal si formas parte de mí Familia?"
Familia, Fushiguro no puede confiar en una palabra tan vacía ni en una Diosa demasiado vulgar para considerarla una, "No, gracias" Megumi derrumbó la sonrisa afilada que emanaba Loki.
"¿¡En serio!?" Sus ojos se abren con incredulidad. Fushiguro gira sobre sus talones "¡Espera! ¿¡Por qué no lo piensas mejor!? ¡Somos la Familia más fuerte de Orario! ¡Podrás vivir como te plazca!" El líquido de su vaso se derrama cuando agita los brazos desesperadamente
Fushiguro solo niega con la cabeza. Está equivocado, esto no es un Dios.
"Está bien, dejare de insistir" Finalmente se rinde cuando Megumi vuelve a intentar irse. Loki resopla divertida "Eres demasiado idiota o en verdad interesante, Fushiguro-kun" A Megumi no le agrada el tono tan cercano de la Diosa "¿Ya eres miembro de una Familia?"
"Claro que no" Responde rápidamente, tan rápido que ni lo pensó "Agradezco su oferta , pero no busco formar parte de ninguna Familia" Formal, demasiado Formal. Gojō-sensei lo mal acostumbró tanto que hablar keigo suena extraño en sus palabras.
Loki observa atentamente a Fushiguro y bebé un trago de su vaso, de hecho, parece dejarlo vacío. Con las mejillas enrojecidas, pero los mismos ojos afilados como medialunas, pregunta: "¿Que es lo que buscas, entonces?"
Megumi no abre la boca, pero lo sabe perfectamente; es obvio, quiere regresar, con sus compañeros y volver a ver su estúpida hermana, o quizás el sea el verdadero estúpido por haberlo comprendido tarde. Tan tarde que ahora está demasiado lejos, demasiado preocupado y demasiado desenfocado para percatarse que en verdad es terriblemente estúpido. Por eso, quiere regresar a toda costa y finalmente disculparse.
Tsumiki...
"¡Bell-san!"
Las puertas del bar se abren de golpe, Loki se aparta del camino y Fushiguro ve el cabello blanco de Gojō-sensei y los ojos rojos de Itadori. Pero solo es un niño. El cabello agitado se alborota mientras huye y ojos enrojecidos por unas lágrimas que caían al suelo. Otra persona sale detrás de él, una camarera, Megumi ve el traje de sirvienta. Está se detiene al ver a la Diosa Loki.
"¿Loki-sama? ¿Que hace aquí afuera?" La camarera ladea su cara.
La Diosa sonríe "Oh, Syr-chan. No es nada importante" Ella sacude sus manos, pero la camarera lanza una mirada a Fushiguro "Por cierto ¿Puede ser que mis niños hayan causado algún problema?" Pregunta
La sirvienta devuelve su atención a la Diosa, su rostro parece estar dubitativo mientras se frota las manos y Loki hunde sus hombros "Esos idiotas" Suspira "Me largo un segundo y todo se convierte en un caos" La sirvienta se ríe con incomodidad
Fushiguro se sobresalta cuando Loki, abruptamente voltea hacia él "Lo siento, tengo que irme" Megumi asiente con un no tan seguro 'si' "Y si cambias de opinión, te estaré esperando" Loki le da una última sonrisa antes de dirigirse hacia la puerta del bar.
Megumi asiente vagamente, solo quiere largarse cuanto antes. El cansancio y el dedo de Sukuna lo están haciendo sufrir. Gira sobre sus talones y comienza a caminar silenciosamente, donde sea, lejos de Dioses, aventureros y monstruos. Fushiguro quiere cerrar los ojos y olvidarse de que todo lo que esté viviendo sea solo un sueño, pero es imposible y tiene que conformarse con dormir.
"Y también deshazte de lo que sea que lleves encima. Es demasiado asqueroso y apesta"
¿Que? Fushiguro voltea rápidamente, para ver más que la calle oscura y vacía. La Diosa ya no estaba en ningún lado, en cambio, la camarera seguía de pie allí. Syr, así fue llamada por Loki. Al ver la expresión confundida de Fushiguro, ella solo sonríe cortésmente "Espero que haya disfrutado de nuestra comida ¡Regrese pronto!"
El dedo parece cobrar vida cuando lo palma con sus manos, aberrante al tacto y una sensación ominosa que lo hacen pensar en como Itadori soporta tener múltiples dedos en su cuerpo.
¿Puede sentir la energía maldita?
...
Los problemas de Fushiguro pueden contarse con los dedos de sus manos. Entre encontrar a sus compañeros y escapar, se encuentra; Encargarse del dedo de Ryomen Sukuna. Y con encargarse, Megumi está en proceso de averiguar qué hacer. Una técnica de sellado es imposible, solo los hechiceros del más alto nivel se encargan de ejecutar estos complejos conjuros.
Y es cuando piensa que esconder puede resultar mejor que sellar. Es demasiado conveniente que en el mundo no haya energía maldita (y algo inquietante para un hechicero que vivió toda su vida rodeado de esta), el poder que emana el dedo se dispersa en el aire, sin dejar rastros, resultando más fácil esconder sin ningún tipo de protección o peligro de Maldiciones. El verdadero inconveniente no es como sino donde.
Fushiguro reconoce rápidamente dónde, un lugar para nada visitado dentro de los suburbios de la Ciudad de Orario. Estará bien, su vida no correrá peligro-no existen las maldiciones. Megumi quiere convencerse a sí mismo mientras piensa en el peso del Dedo de Sukuna. Solo lo dejara en un lugar seguro, nadie saldrá lastimado. Fushiguro muerde sus labios, tan solo hasta que encuentre a sus amigos, hasta que consiga la forma de escapar y nada más.
Los huesos de Fushiguro están contracturados por la dureza de la madera. Un banco frío sirvió como una cama provisional en los suburbios de la ciudad. Fushiguro resopla, incluso la ciudad más famosa tiene su lado 'B'. Él continua anotando más similitudes con su mundo para olvidar la aspereza de la superficie en su nuca.
Megumi detecta la luz del sol atraves de sus párpados. Su instinto envía un impulso de energía maldita a su cuerpo y al abrir los ojos consigue ver el mismo banco donde se recostaba, totalmente pulverizado como el suelo debajo.
Sus manos se unen para formar cualquier sello. Fushiguro mira a su atacante, un niño- o una pequeña persona. El tamaño casi logra engañarlo, pero la armadura reluciente más grande que si cuerpo y el martillo gigante, dicen algo totalmente diferente. (Fushiguro recuerda a Itadori hablando sobre las películas que fue obligado a ver en su entrenamiento. Él no vive en una cueva y claramente hablaba sobre "The Lord of the Rings")
Megumi ve una sombra aproximandose, da un paso hacia un lado y un hacha gigante choca contra el suelo. ¿Dos? Exactamente igual como el Hobbit que empuñaba el martillo, solo que con un hacha gigante en su lugar. Los instintos de Fushiguro gritan y salta sin pensarlo, uno más, ahora con una lanza, se deslizaba debajo del hechicero con una estocada. Dejando las obviedades y lo absurdo, Fushiguro dibuja el sello con sus manos "¡Gyokuken!" El perro demonio lo salva del filo de una espada y así es, y otro... ¿Serán siete en total?
Aterrizan lejos de los cuatro Hobbits (Megumi se siente raro llamarlos de esa manera, está seguro que su raza tiene otro nombre en este mundo)
"¿Un monstruo?" El que sostiene el martillo señala a Gyokuken y Megumi suspira. Todos sus planes se van por la borda...
"Hmm, hace unos días se vio a un monstruo lobo en la superficie. Este tipo parece estar detrás de todo" Reflexiona quien tiene la espada
"¡Ajá!" El enano con el hacha choca sus puños "Por eso Freya-sama nos pidió esa repentina orden. Eres un estúpido domador. Solo hay que matar a ese perro tuyo y ella perderá su atención en ti" Los demás vitorean ante la idea
Fushiguro frunce el ceño ¿Freya-sama? No estaba al tanto de esa Diosa en su mitología. Pero lo que sabe de aquí es que su Familia es una de las más fuertes junto a la de Loki. Ah, Megumi hizo todo lo contrario a lo que debía hacer.
Mantener el perfil bajo, no relacionarse con las personas, los dioses y mucho menos los más dominantes. Algo hace que los planes de Megumi se desvíen completamente y debate entre su propia estupidez o la de este mundo. Laberintos, Monstruos-no-maldiciones, dioses, aventureros, chicas gato, hombres lobo y Hobbits. Fushiguro piensa varias veces antes de que una carcajada salga de sus labios.
Los Hobbits miran a Fushiguro con una ceja levantada, o es lo que piensa porque solo ve esos cascos relucientes y honorables "Entonces..." Megumi contrae la sonrisa que amenaza con salir "¿Que quiere la Diosa Freya de mí?" Pregunta
El enano de la lanza da un paso adelante "Seguimos la voluntad de Freya-sama con el fin de obtener su amor" Empuña la lanza, apuntando hacia Fushiguro "¡Lo que pase contigo no nos importa!"
Ni siquiera respondió...
Fushiguro cambia su expresión en blanco cuando sus músculos se tensan y retira la espada oscura de sus sombras. 'Los débiles siempre van juntos', una frase típica que se repiten entre hechiceros. Ciertamente, es de esa manera pero Megumi tiene que empezar a recordar que esté no es su mundo y no está luchando contra maldiciones.
Apenas logro desviar la estocada, su uniforme resultó rasgado en el proceso y no termino allí. Gyokuken detiene el filo de la gran espada y Fushiguro esquiva el gran hacha una vez más.
Son rápidos y escurridizos. Una ola de golpes acertó a Fushiguro, quien sentía sus huesos crujir cada vez que desviaba los ataques. Sin tiempo para contragolpes debido a una sincronización perfecta. Gyokuken era retenido por los portadores de la espada y el martillo.
Megumi no se considera una persona orgullosa, pero ser abrumado por unas personas de baja estatura sería algo vergonzoso o quizás sea el pensamiento de haber subestimado las bendiciones de los Dioses. Ya es demasiado extraño luchar con Maki-senpai y su restricción divina, pero luchar con otras personas sin una gota de energía maldita, un pequeño corte y será fatal. Las llamas azules son mucho mejores que cualquier armadura o protección, los hechiceros lo saben perfectamente. Fushiguro cuida sus propios golpes mientras es abrumado por la sincronización de ataques de los Hobbits.
Si juntos son tan fuertes entonces solo debe hacer una cosa Y Gyokuken también lo sabe. Toma a Fushiguro y corre lo más rápido que permiten sus dos patas traseras. Como suponia, la velocidad de los cuatro guerreros es suficiente para alcanzar a su Shikigami con él como carga. Fushiguro salta lejos de los brazos de su Shikigami y este se evaporan en sus sombras.
"¡¿Oigan, desapareció?!"
"¡¿Donde esta?!"
"¡Otra vez falle!"
"¡Idiotas!" El portador de la lanza pone orden entre los otros tres "Está solo, es hora de acabar con él"
La energía maldita se reúne en sus pies, Fushiguro salta hacia la ventana de un edificio de aspecto demacrado, abandonado espera. Afortunadamente consiguió colarse por una ventana y las madera que lo cubrían eran tan deplorables como se veían. Fushiguro corre por las habitaciones destruidas hasta encontrarse con un pasillo.
Tan solo escuchaba su pasos y la madera añeja rechinando debajo. Megumi entrelaza sus dedos, espera... La energía maldita se acumula, necesita un poco más de lo normal para este.
Su canalización se ve interrumpida. El suelo polvoriento se astilla y las paredes retumban. Desde cuatro direcciones, los enanos atravesaron toda la estructura hasta llegar a Fushiguro.
"¡Muere!"
Los gritos enfurecidos no lo hacen dudar. Sus dedos se juntan formando un sello y la energía maldita florece "Banshō"
Siempre y cuando Megumi pueda juntar sus manos para formar los sellos, sus Shikigami aparecerán independiente de dónde se encuentre y Banshō definitivamente es más resistente que la madera vieja del edificio. Emerge rápidamente de las sombras, el grosor del pasillo no resiste la durabilidad del cuerpo del elefante y se destroza en un segundo. Los hobbits rebotan una vez que impactan contra Banshō y Megumi lo libera.
Ahora. Chasquea su mano "Gyokuken" Su sombra se infla en el aire y explota, revelando al Perro Demonio "Ve por el que cayó fuera" Los demás tardarán en salir de los escombros. Gyokuken gruñe y salta por el agujero en la pared. Fushiguro escucha un ruido fuera del edificio antes de volverse hacia donde salieron disparados los demás.
Salta las habitaciones entre hoyos hasta que encuentra una última pared fracturada, no está. Megumi arrastra su cabeza hacia atrás, escondido en el techo de la habitación, el portador del hacha aterriza su ataque en el piso. Un poder tan fuerte que Fushiguro escucha crujir el suelo muchas más veces de las que debería. El piso dañado se abre como si fuera papel debajo de los pies del Hobbit. Perdiendo el equilibrio, Megumi no pierde el tiempo, sus golpes no son tan fuertes como los de Itadori, pero sabe golpear. Su puño puede choca contra el acero de la armadura y puede sentir el impacto de todas maneras. Una ráfaga de golpes abolla la pechera dorada y los gritos se hacen audibles. Fushiguro muerde sus labios. El hobbit desaparece con una patada descendente que lo envío hacia el piso de abajo.
Dos menos.
Fushiguro limpia la suciedad de su uniforme, aunque no ha sido lavado en días, el polvo le causa alergias y tiene malas experiencias estornudando frente a sus compañeros. Suspira mientras intenta controlar su respiración, aún quedan otros dos, invocar a Banshō agotó considerablemente su energía maldita. Megumi se apresura en encontrar los Hobbits restantes, chasquea su lengua al saber que no hay nada más que lugares vacíos. La sombra debajo de sus pies tiembla, Fushiguro abre sus ojos ¡Gyokuken!
Corre por el pasillo hasta el agujero por el qué salto su Shikigami desde un principio, un cráter formado en el suelo con alguno rastros de sangre, Fushiguro no midio la energía maldita que inyectó en Gyokuken, pero en un principio quizás los haya subestimado. El desciende al suelo, sin ver el cuerpo inconsciente del Hobbit, ya es demasiado tarde.
"Larguense, no quiero pelear contra ustedes" Megumi levanta la vista. Dos enanos de pie y uno apenas se sostiene de su propia espada. Con heridas de rasguños y golpes de sus Shikigami. Gyokuken se encuentra justo debajo de ellos, observandolos con sus dientes siempre entreabiertos.
Detrás del casco, Fushiguro escucho un chasquido "¡Ni un monstruo, tu o incluso mis hermanos podrán retener la voluntad de Freya-sama!" Enfila la punta de la lanza directamente a su rostro.
Lunático...
Fushiguro suspira de cansancio pero su energía maldita sigue fluyendo. Una pérdida de tiempo, que podría estar usando para explorar y conocer la forma de huir, de localizar a sus compañeros, si es el caso, por que ellos son tan propensos a atraer problemas y Fushiguro siempre se entromete para resolverlos. Cómo siempre, Megumi se encargará y luego los golpeara en la cabeza.
Las llamas azules se encienden en sus manos, tentadas a estallar y dar paso a su técnica. Gyokuken se prepara para saltar como un cazador furtivo, sin despegar los ojos de su presa. Las palmas chocan y la lanza atraviesa el aire, pero tan solo ve un humo negro llenar sus ojos.
Inmediatamente se da cuenta de que no son sus sombras.
¿Una bomba de humo? Fushiguro cubre su nariz, quien sabe que tipo de gas puede ser, no quiere ser sorprendido de otra manera y aguanta la respiración mientras se mueve por la oscuridad brumosa. Fushiguro sabe muy bien como salir de allí: mueve sus dedos y forma alas "¡Nu-!" Y es interrumpido cuando es jalado de su brazo, tampoco es Gyokuken, él lo libero. Pierde el equilibrio y cae al suelo, Megumi está lo suficientemente alerta para levantarse de un golpe y darse cuenta de que ya no se encuentra en la nube de humo, mas bien, se encuentra en la oscuridad de un área poco iluminada. No es un edificio abandonado y tampoco se encuentra al aire libre, solo un angosto y largo pasillo se extiende frente a sus ojos.
Los ojos de Fushiguro se aclaran luego de unos parpadeos, resultado de viajar a través de cuevas oscuras hasta perder la noción del tiempo. Desearía no haberlo hecho... La piel de Megumi se eriza, controla cualquier distorsión en su rostro antes de que inconscientemente lo haga y convierte esas emociones en energía maldita. El eco de sus palmas resuena dentro del pasillo.
La figura encapuchada, tan alta como Gojō-sensei y parecidas a esas leyendas de terror sobre la muerte. Levanta ambos brazos, o eso supone porque tan solo hay huesos pálidos y Fushiguro espera no haber sido tomado por esos huesos visibles "¡Espera!" Hablo. La voz es demasiado inhumana y distorsionada para saber si es hombre o mujer quien está debajo de la capucha.
Escucha los huesos temblorosos en la oscuridad. Arrastra sus ojos hasta sus manos, dañadas por su pelea contra cuatro Hobbits, enanos y otra vez suspira.
Megumi empieza a creer que Itadori le pegó su costumbre de atraer (buscar) problemas.
(Más tarde, Fushiguro es guiado por el encapuchado "Fels" a una sala secreta, iluminada únicamente por antorchas alrededor de un trono. El altar resguardaba a un anciano con una expresión severa y Megumi al fin puede distinguir a un Dios a primera vista)
Y... Corte.
Volvemos con la historia de Fushiguro y su pobre seguimiento de planes. Quizás debió haberse desecho del dedo cuánto antes y no cuando las familias más poderosas ya tienen un ojo puesto en él. Por si no se dieron cuenta, sí, los dioses sienten la presencia del dedo de Sukuna, pero Fushiguro no puede sentir la divinidad de los dioses, a menos que estos suelten algo de esta propio de sus atributos, ya saben; Los presentimientos de Loki o la belleza de Freya, para dar ejemplos.
Por cierto ¿Ya vieron el nuevo tráiler de la temporada 4 de Danmachi? Espero mucho de los pájaros suicidas y el musgo gigante que fueron mostrados y obviamente el Argo Vesta.
En cuanto a las peleas y niveles de poder; A no ser que seas Gojo o Yuta desechare los niveles y escalas de poder a la hora de escribir las batallas. Son demasiadas cosas a tener en cuanta como para tan solo limitarlos a niveles y grados. Pero si quieren saber, Fushiguro puede ser tan fuerte y rápido como un nivel 5 a inicios de camino, con una técnica ultra versátil y entrenamiento formal con armas y cuerpo a cuerpo.
Una última cosa a aclarar, la espada que lleva Fushiguro es la misma que le destruye el categoría especial que derrota en el último episodio. Cómo no se menciona nada específico de esta, supuse que era una herramienta maldita común y la agregué para que no vaya a mano limpia nuestro hechicero, además de que resulta más conveniente para la trama. Pero bueno, no cambia demasiado la historia, ni siquiera tiene nombre la herramienta, así que es "espada negra u oscura" como prefieran.
Cómo siempre cualquier comentario y crítica son bienvenidos al igual que los votos que me dan ganas de seguir escribiendo.
Sin nada más que decir, chao.
