Harry estaba recorriendo la estación de King´s Cross, estaba tan entusiasmado que aún no podía creerlo, tenía entendido que debía entrar en la plataforma 9 3/4, le pareció un nombre raro pero ya estaba empezando a entender cómo funciona el mundo mágico. Justo cuando llegó al punto entre la plataforma 9 y 10 estaba algo confundido, hasta que escuchó a una mujer de cabello rojo con varios niños acompañándola -Siempre es lo mismo, todos los años está lleno de muggles-
-Es una estación de trenes, siempre está lleno de personas- respondió -Fred, George ustedes pasen primero- y Harry quedó pasmado al ver que atravesaron la pared que había entre ambas plataformas.
-Disculpe ¿Podría decirme cómo...?- pero no podía seguir ya que se sentía avergonzado por pedir ayuda por algo que parecía que un niño podía hacer.
-¿Entrar a la plataforma? No te preocupes cielo ¿Es tu primera vez cierto? A todos les pasa, mi hijo Ronald también empezará Hogwarts- le respondió mostrándole a su hijo quien era igual de pelirrojo igual que su madre, sus hermanos y la niña que estaba con ellos -Sólo pasa a través de la pared, es casi como pasar una cortina invisible-
-Muchas gracias señora-
-Suerte- le dijo con timidez la niña sonriendo. Al pasar por la supuesta pared en tan sólo un segundo se encontraba en la plataforma, estaba lleno de niños despidiéndose de sus familias. Harry dejó su maleta en el compartimiento de equipajes mientras que Hera y Archie viajaban en el vagón de los animales, el empleado se ofreció a llevarlas él mismo pero prefirió ir hacerlo en persona.
-No me gusta este tipo de transporte- dijo Hera.
-Tranquila, dentro de poco estarás en el bosque, disfrutando del aire libre, el césped y muchas opciones de comida-
-Lejos de ti, no me gusta dejarte solo-
-Estaré bien, prometo visitarte siempre. Además debo empezar mi educación mágica, tú lo dijiste, debo fortalecerme y mejorar mis habilidades y sería bueno aprender a defenderme, ley de la jungla ¿No?-
-Aprendes rápido- le siseó y Harry esbozó una sonrisa mientras le acariciaba su piel. Luego de salir de allí se fue al vagón de los estudiantes, por suerte encontró uno vacío y se acomodó allí mientras leía un libro de encantamientos, al cabo de un rato el mismo chico de la plataforma se apareció en su compartimiento.
-Hola, perdón pero ¿Te molesta si me siento aquí? Todos los demás están llenos-
-Adelante, hay lugar de sobra-
-Gracias, mi nombre es Ronald Weasley, pero me dicen Ron- le dijo estrechando su mano.
-Un gusto, soy Harry, Harry Potter- y ante la mención de su nombre el chico abrió los ojos como platos.
-¡Wow! Eres tú, no puedo creerlo, oye ¿Puedo verla?-
-¿Qué cosa?-
-Ya sabes...la cicatriz- preguntó con timidez.
-Claro, no hay problema-y Harry se la enseñó. Justo en ese momento pasó la señora del carrito de bocadillos preguntando si querían comprarle algo. Ron le respondió negando con la cabeza, pero por la forma en como miraba las golosinas que llevaba la mujer era obvio que sí lo deseaba, Harry conocía bien ese sentimiento, lo había experimentado cada vez que Dudley recibía un regalo de cumpleaños o de Navidad así que él compró varios dulces para compartir. Al cabo de un rato estaban comiendo golosinas de todo tipo y hablando sobre el colegio.
-¿Y ya sabes en qué casa vas a quedar?-
-Creí que el sombrero seleccionador era quien nos enviaría a nuestras respectivas casa-
-Bueno sí, pero mis padres me dicen que para algunos es obvio, yo seguro terminaré en Griffindor, como todos en mi familia. Veo que te gusta mucho leer- dijo al ver los libros que Harry tenía al lado -Tal vez termines en Ravenclaw, son muy estudiosos-
-No lo sé, leí que cada casa se destaca con alguna cualidad o personalidad y aún no sé cuál va más conmigo-
-Sólo espero que no quedes en Slytherin-
-¿Qué tendría de malo?-
-Bueno, dicen que todos los magos oscuros han ido a esa casa, tu-ya-sabes-quien fue allí-
-Que Voldemort haya ido a esa casa no quiere decir que todos sean malos, estoy seguro que ha habido Griffindors o Ravenclaws malvados- respondió y Ron se incomodó al escuchar ese nombre, cosa que a Harry le parecía algo infantil. Justo en ese momento una chica de cabello castaño los interrumpió.
-Hola ¿No han visto un sapo? A uno de los chicos se le perdió su mascota- les preguntó y ambos chicos negaron con la cabeza -Ya veo, bueno seguro aparecerá. Soy Hermione Granger, por cierto-
-Un gusto, el es Ron y yo soy Harry-
-¡Oh! Eres Harry Potter ¿Verdad? He leído mucho acerca de ti-
-Bueno, me tienes en desventaja ya que yo no sé nada sobre ti- bromeó él y le hizo un espacio para que se sentara con ellos y comiera algunas golosinas.
-Soy hija de muggles, mis padres son dentistas. Al principio les sorprendió mucho que su hija fuera una bruja, pero ahora están muy entusiasmados-
-Mi padre trabaja en el uso incorrecto de objetos muggles, cuando un mago hechiza un objeto frente a algún no-mago mi padre se encarga de volverlo a la normalidad y desmemorizar a los muggles. Le encantan sus aparatos electrónicos-
-Vaya , yo no puedo esperar a que nos enseñen a realizar hechizos y pociones ¿Alguno de ustedes ha estado practicando?-
-Yo leí varios libros pero es una pena que no nos dejen realizar magia fuera del colegio-
-Creo que aquí si podemos ¡Avis!- y de su varita salieron varios pájaros que volaban dentro del compartimiento y otros se posaron en sus hombros.
-¡Eso fue increíble!-
-No deberías hacer eso Harry. Es contra las reglas y podrías meterte en problemas-
-Aún no estamos en el colegio, pero si tú lo dices...-e hizo desaparecer a las aves -Ya falta poco para que lleguemos, será mejor si nos cambiamos- les dijo al ver que el tren no estaba lejos de su destino. Luego de unos minutos ya estaban bajando todos los estudiantes y vio a Hagrid haciendo señas mientras sostenía una lámpara.
-¡Los de primer año por aquí!-
-Hola Hagrid ¿Tú nos acompañarás en el carruaje hasta el castillo?-
-¡Harry! Me alegra de verte muchacho. Los de primer año deben viajar en bote, es tradición. Vengan-
-Ese señor es enorme, creí que era un gigante- le comentó Ron mientras se dirigían hacia el castillo en los botes.
-Eso lo haría más genial- respondió él. Una vez que llegaron al vestíbulo los esperaba una señora mayor que tenía el aspecto de ser muy estricta, Harry asumió que era la vicedirectora que le había enviado su carta.
-Buenos días alumnos, mi nombre es Minerva Mc Gonagall, soy la vicedirectora y seré su profesora de transformaciones. En Hogwarts hay cuatro casas, Griffindor, Ravenclaw, Slytherin y Hufflepuff, una vez que sean seleccionados su casa será su hogar y su familia, por cada buena acción o tarea realizada se les otorgará puntos y por cada vez que rompan las reglas se les quitarán, al final del año la casa que obtenga la mayor cantidad de puntos ganará la copa. Espero haber sido clara respecto a eso, aguarden un segundo-
-Así que es cierto- dijo un chico de pelo rubio y con cara de autosuficiencia -Harry Potter empezará el año con nosotros, mi nombre es Malfoy, Draco Malfoy- y Ron hizo un pequeño bufido con la nariz, cosa que no pasó desapercibida -¿Crees que mi nombre es gracioso? No necesito preguntarte el tuyo, cabello rojo, ropa usada y de segunda mano, eres un Weasley. Mi padre dice que son tantos que viven todos apretados en una casucha- le respondió y cuando parecía que iba a empezar una pelea Harry sacó su varita lanzó una bola de luz azul para distanciarlos.
-¡Suficiente! Si quieren pelear háganlo luego de que hayamos sido seleccionados y no estén los profesores presentes, a menos que quieran ser castigados o expulsados antes de empezar el año- les dijo y ambos niños se quedaron callados, justo en ese momento volvió la profesora Mc Gonagall.
-Síganme por favor- y los hizo pasar al Gran Salón donde todos los estudiantes y profesores los esperaban en sus asientos -Una vez que sean llamados vengan y el sombrero seleccionador los enviará a sus respectivas casas.
-¡Abbott, Hannah!-
-Una niña de rostro rosado y trenzas rubias salió de la fila, se puso el sombrero, que la tapó hasta los ojos, y se sentó. Un momento de pausa —¡HUFFLEPUFF!—gritó el sombrero. La mesa de la derecha aplaudió mientras Hannah iba a sentarse con los de su casa.
-¡Boot, Terry! -¡RAVENCLAW!-
-Longbottom, Neville!- y el regordete niño se sentó tembloroso en la silla mientras la profesora le colocaba sombrero, el cual pareció meditar un rato hasta que abrió los labios -¡GRIFFINDOR!
Harry empezó a notar que, algunas veces, el sombrero gritaba el nombre de la casa de inmediato, pero otras tardaba un poco en decidirse. —Granger, Hermione. Hermione casi corrió hasta el taburete y se puso el sombrero, muy nerviosa. —¡GRYFFINDOR! —gritó el objeto encantado. Malfoy se adelantó al oír su nombre y el sombrero gritó apenas tocó su cabeza: ¡SLYTHERIN! Malfoy fue a reunirse con sus amigos muy complacido.
-¡Potter, Harry!- y cuando fue su turno vio como muchos lo señalaban y hablaban en voz baja, lo cual lo hacía sentirse incómodo.
Cuando la profesora le colocó el sombrero, pudo sentir una voz hablando en su cabeza -Difícil. Muy difícil. Hay talento, vaya que sí, valentía y una mente muy peculiar, esto es muy interesante... Entonces, ¿Dónde te pondré?-
-Cualquier casa donde no esté ese engreído de Malfoy- le respondió mentalmente.
-Ahh si, el chico Malfoy. Otro sangre pura muy seguro de su estatus y su linaje, pero no tan hábil como él cree. Te diré algo, los Slytherins odian perder contra los Griffindors, pero Malfoy odiaría perder contra cualquiera, especialmente si estuviera en su misma casa y le quitara el protagonismo que tanto disfruta. La decisión es tuya muchacho, pero algo me dice que la casa de las serpientes es la ideal para ti- y ante esa lógica Harry entendió lo que quiso decirle. Podría ir a Griffindor con Hermione, ya que le parecía una chica lista pero también demasiado rígida en cuanto a las reglas, luego pensó en Ron, en que sus padres desean que siga sus pasos y que probablemente muchos tenían expectativas con él. Al final recordó lo que Hera le había dicho cuando la conoció, de no tener prejuicios contra lo desconocido así que decidió hacer el intento.
-Adelante-
-¡SLYTHERIN!- y durante unos segundos todo el salón quedó en silencio. Hasta que los alumnos de esa casa empezaron a aplaudir y todos salieron de su letargo mientras vitoreaban "¡Tenemos a Potter, tenemos a Potter!" luego de ser seleccionado fue a sentarse a su mesa, mientras la profesora seguía llamando al resto.
-¡Weasley, Ronald!- y cuando fue el turno de su amigo el sombrero tardó lo mismo que Malfoy pero lo envió a Griffindor. Los de su grupo lo recibieron con alegría, en especial sus hermanos mayores que estaban felicitándolo. Al cabo de un rato todos estaban ocupando el lugar que les correspondía, en ese momento el director del colegio dijo unas breves palabras, dándoles la bienvenida, que las pruebas de quidditch serían la segunda semana de clases y recordándoles que debían mantenerse lejos del bosque prohibido, en especial el pasillo del tercer piso, del lado derecho, a menos que estén buscado una muerte dolorosa. La mayoría se quedó en silencio, Harry fue uno de los pocos que rio en voz baja.
-No tengo nada más que decir excepto ¡A COMER!- y automáticamente las mesas se llenaron de bandejas de comida de todo tipo, un banquete digno de un rey. Algo que Harry jamás había visto, definitivamente le estaba empezando a gustar ese lugar, empezó a probar diferentes bocados aunque se llenó pronto ya que no estaba acostumbrado a comer demasiado. Estaba observando a los profesores y notó que un profesor en particular lo miraba en forma rara.
-Disculpen ¿Quién es el profesor de túnica negra?-
-Ah es el profesor Snape, el jefe de nuestra casa. Enseña pociones aunque lo que realmente desea enseñar es Defensa contra las Artes Oscuras, pero por ahora ese puesto lo ocupa el profesor Quirrell-le respondió refiriéndose al hombre que llevaba un turbante. Y mientras seguía mirando a los adultos sintió una punzada de dolor en su cicatriz.
-¿Estás bien?- le preguntó uno de sus compañeros.
-Si, estoy bien, tal vez sea el cansancio-
-Mejor descansa bien, mañana es nuestro primer día y debemos causar buena impresión. Mi nombre es Blaise Zabinni, un gusto-
-Igualmente- le respondió correspondiéndole el gesto. Una vez que terminaron de cenar fueron escoltados por los prefectos a las mazmorras de la Casa Común. Todo el lugar estaba cubierto con los colores típicos de su casa, parecía un lugar tétrico pero al mismo tiempo misterioso, luego de que se instalaron el prefecto de su casa los hizo sentar juntos.
-Bienvenidos novatos, seré breve: están aquí por una razón, el sombrero seleccionador cree que pueden mantener el orgullo de nuestra casa y espero que así sea, obtengan buenas notas, ganen los partidos de Quidditch y si están pensando en romper las reglas o hacer algo estúpido hagan lo posible para que no los descubran. Ahora vayan a descansar-
Al día siguiente tuvieron sus primeras clases de astronomía e historia de la magia, cosa que a Harry le parecieron las asignaturas más aburridas que había visto pero sabía que no todo sería diversión, cuando al fin tuvieron transformaciones con los de Griffindor la cosa empezó a ser más interesante. Después de hacer una cantidad de complicadas anotaciones, la profesora Mc Gonagall les dio a cada uno una cerilla para que intentaran convertirla en una aguja, pero sólo Harry y Hermione lo consiguieron, la profesora usó sus trabajos como ejemplo hacia los demás.
-¡Excelente! 5 puntos para ambas casas. Espero que la próxima todos puedan lograrlo-
-Buen trabajo con el alfiler- le dijo Harry y la chica se sonrojó un poco.
-Gracias, tú también estuviste genial. Nos vemos en pociones-
Las clases de Pociones se daban abajo, en un calabozo. Hacía mucho más frío allí que arriba, en la parte principal del castillo, cuando el profesor terminó de pasar lista dio un breve discurso:
-No harán movimientos tontos con las varitas en mi clase, están aquí para aprender el delicado arte de elaborar pociones, pocos aprecian la sutileza y belleza de esta rama de la magia. Puedo enseñarles a embotellar la fama, crear la gloria, e incluso detener la muerte, pero sólo aquellos que estén dispuestos a usar su mente- Y justo en ese momento su mirada se enfocó en él -Ahh señor Potter, la nueva celebridad de la casa Slytherin. Dígame ¿Qué obtengo si añado polvo de raíces de asfódelo a una infusión de ajenjo?-
Harry vio que sólo Hermione había levantado la mano pero aún así respondió -El filtro de los muertos en vida señor, una poción para dormir muy potente-
-Así es, cinco puntos para Slytherin ¿Dónde buscaría si le digo que me encuentre un bezoar?-
-Es una piedra que se encuentra en el estómago de una cabra, es efectiva contra la mayoría de los venenos pero siempre conviene estar dotado de antídotos-
-Correcto señor Potter, otros 10 puntos para Slytherin- Ron hizo un comentario en voz baja a su compañero y el profesor lo notó -Señor Weasley ¿Puede decirme cuál es la diferencia entre acónito y luparia?- y el pelirrojo quedó en silencio, mientras Hermione tenía su mano levantada -Vaya, que decepcionante ¿Señor Potter puede responder?-
-Sí señor pero ¿Por qué no deja que Hermione también responda? Es evidente que ella sabe la respuesta- y todos se quedaron en silencio, parece que nadie nunca se había atrevido a cuestionar al profesor Snape, en especial un miembro de su casa.
-Le estoy preguntando a usted, señor Potter- dijo empezando a perder la paciencia.
-Son la misma cosa señor-
-Correcto, otros cinco puntos para Slytherin. La clase de hoy consiste en preparar la cura para los forúnculos, trabajarán en parejas, elijan su compañero, rápido- La mayoría se juntó con quien tenía al lado, Harry fue directo hacia Hermione y le preguntó a la chica si quería trabajar con él, cosa que aceptó con gusto, ninguno notó que sus compañeros y el mismo profesor los miraban extrañados.
El tiempo pasó volando entre el ir y venir de los alumnos que no paraban de cortar y mezclar los ingredientes en sus calderos, la clase ya casi terminaba y la mayoría no había conseguido que la poción tuviera el aspecto que debía, los únicos que pudieron hacerlo fueron Harry, Malfoy y Hermione, cuyos calderos emitían nubes de color verde ácido y un fuerte silbido salía de ellos, justo se escuchó una pequeña explosión donde estaban Neville y Seamus.
-¡Suficiente! Señor Finnigan, acompañe a Longbottom a la enfermería. Es evidente que pocos de ustedes entienden lo básico de preparar pociones y dudo que todos aprueben. Vacíen el contenido en forma segura y retírense-
Una vez que salieron de allí Harry se colocó al lado de Hermione quien caminaba llevando un par de libros en sus manos -Creí que no lo lograría, eres mejor que yo en esto de preparar pociones-
-Sólo tardaste un minuto más que yo, lo hubieras logrado sin ayuda de nadie-
-Oye ¿Quieres que hagamos la tarea de Historia? Es la materia menos divertida así que prefiero hacerla primero y dedicarle más tiempo a Transformaciones-
-Claro- respondió ella y en ese momento Malfoy y Ron se acercaron.
-¿Qué crees que haces Potter?- le recriminaba mientras Ron hacía lo mismo con la chica por ser tan amigable con Harry.
-¿Cuál es tu problema Malfoy?-
-Lo mismo te pregunto a ti Ron, si quiero trabajar con Harry o cualquier miembro de otra casa puedo hacerlo-
-Tú no deberías relacionarte con traidores a la sangre e hijos de muggles-
-¿Lo ves? ¡Es un Slytherin! Son todos iguales-
-Ustedes dos sí que se parecen- les dijo Harry a ambos chicos y se quedaron perplejos -Tú Malfoy crees que por ser un "sangre pura" y venir de una familia adinerada eres mejor que los demás, y tú Ron piensas que cualquiera que sea de Slytherin es malo sin ni siquiera conocerlo. Soy el mismo Harry que compartió sus dulces contigo en el tren y con gusto te hubiera ayudado a realizar la poción que nos pidió el profesor Snape si me lo hubieras pedido. Si quieren seguir perdiendo el tiempo discutiendo quién es mejor o cuál casa es superior es cosa de ustedes, yo prefiero aprender de verdad y sacar buenas notas ¿Vamos Hermione?- y se colocó a su lado para ayudarla a cargar con sus libros, mientras dejaban atrás a sus compañeros que se quedaron sin palabras al verlos irse juntos.
Hermione y Harry estaban sentados en una mesa de la biblioteca rodeados de varios libros mientras anotaban en sus pergaminos, no habían hablado más que para comparar sus ensayos -Oye Harry ¿No te meterás en problemas con tus compañeros por relacionarte conmigo?-
-No me interesa lo que los demás piensan o esperen de mí, puedo ser amigo de una hija de muggles o de Hagrid, el guardabosques, si lo deseo ¿Quieres acompañarme a visitarlo mañana? El es genial, sabe mucho de criaturas mágicas-
-Me encantaría- dijo sonriendo y en ese momento aparecieron Weasley y Malfoy casi al mismo momento.
-¿Podemos ayudarlos?- preguntó Hermione. Ambos chicos querían hablar pero por orgullo y/o vergüenza no podían. Se miraron el uno al otro como tontos, hasta que Ron habló -Malfoy, yo...nosotros...nos preguntamos si podemos hacer los deberes con ustedes-
-Claro, sólo tenían que pedirlo, siéntense- dijo Harry. Ron se sentó al lado de Hermione y el rubio al lado suyo.
-No pienses que somos amigos Potter, sólo hago esto porque me conviene, nada más-
-Lo sé- y le alcanzó un libro y un frasco tinta para que empiece a hacer su trabajo.
-¿No te molesta saber que te estoy utilizando?-
-Tal vez sea yo al que le conviene tenerte cerca, estoy dispuesto a darte una mano con los deberes siempre que no hagas esos comentarios cuando Ron y Hermione estén presentes y también que estés pendiente si oyes que algunos de nuestra casa planean hacerme una jugarreta. Algo me dice que no voy a ser muy popular con mis compañeros así que me vendría tener a alguien que mantuviera un ojo abierto- le respondió con fingida malicia.
-Pues sí que pareces encajar muy bien en Slytherin- le dijo Ron riendo y Harry no pudo evitar reírse también, al cabo de unos segundos todos estaban haciendo lo mismo, incluso Malfoy no pudo evitar esbozar una sonrisa.
Sí, definitivamente son amigos, sólo que aún no se han dado cuenta.
Hello! Otro nuevo capítulo, siempre me ha gustado leer los fanfics donde Malfoy es parte de los buenos, igual de orgulloso y creído pero siendo parte del grupo.
