Las semanas habían pasado volando, Harry aprendía todo lo que podía y siempre destacaba en cualquier asignatura, aunque debía reconocer que en Historia de la Magia se aburría tanto o más que sus compañeros. Descubrió el enorme placer de volar en escoba y resultó que era muy bueno en ello, tanto que el profesor Snape convenció al director de darle autorización de ser buscador en el equipo de Quidditch a pesar de que sólo se podía a partir de segundo. Al principio Malfoy había protestado diciendo que era favoritismo pero al ver que Harry logró atrapar la snitch dorada en el partido contra Hufflepuff, dándole la victoria a su casa, su humor fue mejorando, de hecho le dijo que disfrute mientras pueda ya que el próximo año se presentaría a las pruebas para quitarle el puesto.
Lo más destacado era que habían descubierto que lo que había en el pasillo del tercer piso era un perro de 3 cabezas custodiando una trampilla que llevaba a un lugar desconocido, Harry supuso que era lo que Hagrid había retirado el día que fueron a Gringotts y sus sospechas se confirmaron cuando el periódico de los magos llamado "El Profeta" publicó la noticia de que una bóveda del banco había sido forzada lo cual se suponía que era imposible. Y más descabellado aún fue cuando un Troll se coló en las mazmorras sin que nadie supiera cómo, pero afortunadamente Harry, Ron, Hermione y Draco habían logrado reducirlo, mientras los demás lo distrajeron con el hechizo Lumos, Harry le lanzó el hechizo levitatorio para desarmarlo de su garrote y utilizarlo para dejarlo inconsciente. Fueron reprendidos severamente por los jefes de sus casas pero también recompensados como 15 puntos para ambas casas por el logro.
Durante el siguiente partido contra Ravenclaw la escoba de Harry había enloquecido y empezó a moverse en todas direcciones, como si intentara que Harry cayera al suelo, por suerte Hermione incendió parte de las maderas donde estaban los profesores y Harry logró recuperar equilibrio, en cuanto tuvo la oportunidad saltó de escoba arriesgadamente para coger la Snitch dorada, haciéndose un par de raspones, pero dándole la victoria a su casa.

Luego del partido fueron a visitarlo a Hagrid, al principio Malfoy no se sentía a gusto en la humilde cabaña, pero cuando el enorme perro de Hagrid se encariñó con él luego de que le diera galletas, empezó a relajarse -¿Estás segura que viste al profesor Snape lanzándome un hechizo?- le preguntó a la chica.

-Completamente, sus labios no paraban de moverse mientras concentraba su mirada en ti, en cuanto vieron el incendio y todos perdieron su concentración del juego tu escoba volvió a la normalidad-

-¡Tonterías! El profesor Snape es el jefe de nuestra casa ¿Por qué querría hacerle daño a un alumno de su casa?-

-¿O sea que si lo haría con alguien que no sea de Slytherin?- le dijo Ron a Draco provocando que sólo le lance una mirada de desdén.

-Yo noté antes del partido que cojeaba, es evidente que intentó pasar por ese enorme perro del tercer piso y hacerse con lo que sea que custodia- dijo Harry olvidando donde estaba.

-¿Estuvieron en el tercer piso? ¡Saben que está prohibido! Manténganse lejos de Fluffly-

-¿Fluffy?- dijeron los 4 al mismo tiempo.

- Ajá... Es mío... Se lo compré a un griego que conocí en el bar el año pasado... y se lo presté a Dumbledore para...-y se detuvo -Por favor chicos, no me metan problemas, saben que no puedo hablar de eso-

-De acuerdo pero no hay dudas de que fue Snape quien hechizó la escoba de Harry y también el que metió al Troll al castillo. Son criaturas muy tontas, es imposible que lograra entrar sin ayuda.

-Se olvidan de algo, el profesor Dumbledore y los profesores confían en él, de lo contrario no le permitirían dar clases en el colegio- replicó Hermione y Harry notó que el rubio esbozó una sonrisa al ver que la chica le daba la razón.

-Miren, no sé por qué la escoba de Harry reaccionó de esa manera, pero Snape jamás trataría de matar a un alumno. Ahora escuchen todos, se están metiendo en cosas que no os conciernen y eso es peligroso, olvídense de ese perro y olvidad lo que está vigilando. Eso es trabajo de Dumbledore y Nicolas Flamel-

-Entonces hay alguien llamado Nicolás Flamel que está involucrado en esto, ¿no?- preguntó Harry.

Hagrid maldijo y se enfureció consigo mismo.


Se acercaba la Navidad. Una mañana de mediados de diciembre Hogwarts se descubrió cubierto por dos metros de nieve y el lago estaba completamente congelado, incluso desde afuera del colegio, todo parecía un lugar encantado sacado de cuento de hadas. Harry estaba volviendo de visitar a Hera, le había llevado algunos alimentos por si tuviera escasez de comida por el invierno, ella le dijo que no era necesario ya que tenía presas de sobra, pero le advirtió que tuviera cuidado ya que algunas criaturas andan temerosas de un ser maligno rondando por el bosque capaz de asustar incluso a los que viven allí. Estaba intentando adivinar que tipo de bestia mágica podría tratarse, Draco lo esperaba con Ron y Hermione quien le hacía señas con el libro que llevaba en su mano y justo cuando fue en dirección a ellos se cruzaron con un tres compañeros de su casa,

-Miren nada más a quien tenemos aquí. Potter y Malfoy, los desertores de Slytherin-

-Olvidaste decir "el mejor buscador de Slytherin" Flint-

-Sigue soñando, el año que viene será mi puesto- le dijo su compañero sonriendo mientras se colocaba a su lado para enfrentar a los bravucones.

-Son una deshonra para los magos, juntándose con traidores a la sangre como Weasley y una...-

-¿Hija de muggles? Ya lo sé Goyle ¿Es todo lo que se te ocurre?- le recriminó Hermione.

-Nadie hablaba contigo, sangre impura- le respondió el líder. Harry no tenía idea de lo que quería decir eso, pero supuso que era algo muy ofensivo por la cara que puso ella e incluso Draco cambió la expresión de su rostro, fue entonces que decidió que ya habían ido demasiado lejos -Será mejor que se vayan-

-¿En serio? ¿Y qué sucede si no lo hacemos?- le preguntó el cabecilla, quien le recordaba tanto a su primo.

-¡Incendio dúo!- y de su varita salieron dos bolas de fuego que se dirigieron a las túnicas de Crabbe y Goyle quienes salieron despavoridos a arrojarse en la nieve para apagar el fuego. Flint sacó su varita pero Harry fue más rápido -¡Petrificus Totalus!- y su oponente se paralizó y se desplomó en el piso sin poder mover un músculo, Harry se acercó al chico y lo agarró de la túnica -No te lo voy a repetir Flint, deja en paz a mis amigos, si tienes un problema conmigo con gusto tendremos un duelo, pero a ellos no los molestes. Espero que te haya quedado claro- y se dirigió hacia el castillo junto a su grupo.

-¡Harry eso fue alucinante!- dijo Ron.

-Nada mal Potter, aunque claro que Crabbe y Goyle no son tan diferentes del Troll y Flint bueno, digamos que no está acostumbrado a pelear en igualdad de condiciones-

-Aún así fue espectacular como acabaste con esos gorilas-

-Sólo es el hechizo de incendio que Hermione utilizó contra Snape, pero más potente ¿Qué es ese libro que querían enseñarme?-

-Descubrimos quien es Nicolas Flamel, un mago famoso conocido por su trabajo en la alquimia y creador de la piedra filosofal, una piedra capaz de convertir el metal en oro y el líquido que se extrae de ella concede la vida eterna- respondió la chica.

-Entonces eso es lo que custodia el perro de Hagrid. Sólo falta descubrir quien quiere robarlo-

-¿Y quien no? Esa piedra es algo increíble-

-Debe ser alguien muy hábil para burlar la seguridad de Gringotts. Tendremos que seguir investigando- comentó Harry. Esa noche se fue a la cama, deseoso de que llegara el día siguiente, pensando en toda la diversión y comida que lo aguardaban para navidad, pero sin esperar ningún regalo. Cuando al día siguiente se despertó temprano, lo primero que vio fue unos cuantos paquetes a los pies de su cama.

-Feliz navidad niño de oro, parece que este año fuiste muy popular- le dijo Draco señalando los regalos que tenía mientras se probaba una túnica verde oscuro.

-¿Son para mí?-

-Cualquiera diría que nunca recibiste un regalo. Ten, de parte de mi madre, desde que se enteró que me junto con una celebridad no para de decirme que debo invitarte a las fiestas que organiza con la alta sociedad- y le regaló un libro de modales y etiqueta para los nobles junto a una túnica de gala.

-Dile que muchas gracias de mi parte ¿Y que dijo de que te juntaras con Ron y Hermione?- y ante el silencio esbozó una sonrisa -No tiene idea ¿Verdad?-

-Lo que madre no sepa no le hará daño- le respondió encogiéndose de hombros.

Harry abrió otro paquete y encontró un jersey tejido a mano, grueso y color verde esmeralda junto con una gran caja de pastel de chocolate casero de parte de la madre de Ron, el cual estaba delicioso, incluso Draco lo comió con más entusiasmo que él, cosa que le pareció divertido. El siguiente regalo también tenía golosinas, una gran caja de ranas de chocolate, de parte de Hermione. Le quedaba el último. Harry lo cogió y notó que era muy ligero, una vez que lo desenvolvió vio una enorme tela de color gris plateado que se deslizó hacia el suelo y se quedó brillando.

-No puede ser, siempre quise una de ésas-

-¿Qué es?-

-Es una capa para volverse invisible, son muy raras. Pruébatela- y en cuanto se la colocó, la parte de su cuello hasta abajo había desaparecido al ser cubierta por la tela dejando la ilusión de que su cabeza estaba suspendida en el aire -Genial ¿Quién te la envía?- preguntó y al revisar la nota sólo decía:

Tu padre dejó esto en mi poder antes de morir. Ya es tiempo de que te sea devuelto.
Utilízalo bien.
Una muy Feliz Navidad para ti.

-No tiene nombre, sólo dice que era de mi padre-
Esa misma noche Harry probó el regalo heredado y dio vueltas por el castillo, hasta que luego de esquivar a la gata de Filch se cruzó con Snape y Quirrel, al parecer el profesor de pociones lo estaba amenazando y cuestionando su lealtad, lo cual hizo aumentar sus sospechas acerca de él. Retrocedió lo más silenciosamente que pudo y se dirigió hacia la izquierda donde había una puerta entreabierta y se deslizó, conteniendo la respiración y tratando de no hacer ruido para evitar que noten su presencia
Una vez que dejaron de oírse los pasos y voces de los profesores pudo notarlo: el espejo más grande que había visto en su vida, al pararse frente a él se dio cuenta que se había topado con un espejo mágico, el cual en vez de reflejarlo como lo haría uno normal lo mostraba acompañado de dos adultos, sonriéndole y abrazándolo.

-¿Mamá? ¿Papá?- y en ese momento sintió un estallido de felicidad al estar acompañado de su familia, deseaba verlos, hablarles, sentir sus brazos rodeándolo...y fue entonces cuando un pensamiento entró en su cabeza, llevándose con él todo rastro de alegría -Es una ilusión. No es real- dijo apoyando su mano en el vidrio, sollozando mientras bajaba la vista para no tener que ver la imagen de sus padres.

-No exactamente- dijo una voz a sus espaldas.

-¡Profesor Dumbledore! Yo...esto...no lo vi cuando entré- dijo nervioso y avergonzado mientras se limpiaba las lágrimas.

-Es difícil que noten la presencia de uno cuando se es invisible- respondió con una sonrisa mientras hizo que un par de pupitres aparecieran para que se sentaran, lo cual lo hizo sentirse más aliviado, ya que había sido descubierto fuera de su habitación -No te sientas avergonzado por mostrar tristeza Harry. Veo que tú, como tantos otros, has descubierto las delicias del espejo de Oesed, e imagino que ya sabes lo que hace-

-Nos muestra lo que deseamos, lo que sea que queremos-

-Sí y no, nos muestra ni más ni menos que el más profundo y desesperado deseo de nuestro corazón. Para ti, que nunca conociste a tu familia, tu mayor anhelo fue verlos, sin embargo debo advertirte que este espejo no muestra la realidad ni el futuro, muchas personas acaban perdiéndose en sus reflejos, fascinados por lo que ven y se olvidan de la realidad, llegando a perder la cabeza. Soñar no hace ningún bien, si te olvidas de vivir Harry-

-Entonces yo tenía razón. Lo que vi no era real- dijo con tristeza.

-Tal vez sí, tal vez no, lo que si puedes estar seguro es que tus sentimientos si lo son. Y eso es lo que realmente importa-le dijo sonriendo mientras lo observaba con esos anteojos de media luna que le daba la imagen de poder leer su mente. Harry estaba procesando lo que el anciano le había dicho y entendió lo que quería decir y tuvo una duda -¿Y usted que es lo que ve cuando se mira frente al espejo?-

-¿Yo? Me veo sosteniendo un par de gruesos calcetines de lana y una bufanda de mi equipo favorito y Harry lo miró asombrado -Ha pasado otra Navidad y no me han regalado ni un solo par de medias o abrigo, la gente sigue insistiendo en regalarme libros-


Harry y sus amigos habían ido a visitar a Hagrid de nuevo. En el interior de la cabaña el calor era sofocante, pese a que el invierno se estaba terminando, y afuera hacía un día soleado. Hagrid les preparó el té y les ofreció bocadillos de comadreja, que ellos no aceptaron, Draco se los daba a Fang cada vez que Hagrid no estaba mirando por prestarle atención a su caldero. Habían ido más que nada para preguntarle si pensaba que su perro de tres cabezas era suficiente para mantener a Snape lejos de la piedra.

-¿Otra vez con eso? Ya les dije que el profesor Snape no quiere robar la piedra, es uno de los que ayuda a protegerla-

-¿Cómo la protege? No es que pueda ir a vigilarla entre clases- comentó Ron.

-No tienes nada de cerebro Weasley, es obvio que cada profesor colaboró en las protecciones, debe haber varios encantamientos y hechizos para evitar que entren ladrones-

-Exacto y de cualquier forma dudo que pueda traspasar a Fluffy, sólo el profesor Dumbledore y yo sabemos como hacerlo-y en ese momento volvió a maldecir por decir eso y cuando vio que el caldero estaba a punto de estallar fue corriendo a sacar su contenido y lo colocó en un recipiente metálico, era un huevo.

-¿Dónde lo has conseguido, Hagrid? Debe de haberte costado una fortuna- preguntó Ron.

-Lo gané —explicó Hagrid—. La otra noche. Estaba en la aldea, tomando unas copas y me puse a jugar a las cartas con un desconocido. Creo que se alegró mucho de librarse de él, si he de ser sincero-

-¿De qué animal es?-

-De dragón-

-¿Qué? Pero Hagrid tu vives en una cabaña de madera ¿Qué harás cuando tenga el tamaño adulto? Además está prohibido tener un dragón. Podrías meterte en problemas con el ministerio. Debes encontrarle un hogar apropiado-

-Ya lo tiene, aquí conmigo, siempre quise tener un dragón-

-Mira Hagrid, no puedes tener un dragón como mascota, aún cuando lo críes como si fuera un cachorro su naturaleza es muy salvaje, terminará destruyéndolo todo y culparán a Dumbledore- y ante la mención del director su expresión cambió.

-No quiero causarle problemas al profesor Dumbledore, él ha hecho mucho por mí-

-Entonces deshazte del dragón. Mi hermano Charlie trabaja con ellos, puedo enviarle una carta y pedirle que le de refugio. Estará bien cuidado y podrá estar con los de su especie-

-De acuerdo, por favor escríbele. Yo quiero pasar lo más que pueda con él antes de que se vaya-

El grupo había logrado armar un plan: llevar el dragón a la torre de astronomía y dárselo a unos amigos del hermano de Ron. Lograron escabullirse gracias a la capa de Harry, lamentablemente cuando era tiempo de volver Harry le dejó su capa a Ron y Hermione mientras él y Draco intentaban escabullirse a las mazmorras, pero fueron descubiertos por Snape, gracias a que Flint los había delatado cuando dejaron la sala común.

-Estoy muy desilusionado de ustedes dos, en especial de usted señor Malfoy. Y usted señor Potter ¿Cree que por pertenecer a mi casa o haber ganado un partido de Quidditch puede saltarse las reglas? - y en ese momento apareció la profesora Mc Gonagall acompañada de Ron y Hermione -¿Qué sucede Minerva?-

-Al parecer el señor Weasley y la señorita Granger andaban rondando los pasillos, cuando les pregunté que hacían fuera de sus camas dijeron que tenían pensando reunirse con Potter y Malfoy-

-Ahh ya veo, además de saltarse las reglas incitan a sus compañeros a hacer lo mismo. Creí que ambos querrían que Slytherin gane la copa de la casa, pero veo que eso será difícil ya que me veo obligado a quitarle cincuenta puntos a cada uno y todos cumplirán castigos con Filch. Retírense-

-¿Cómo fue que los descubrieron si tenían mi capa?-

-Hermione dijo que no era justo que sólo nosotros pudiéramos escabullirnos así que la dejó escondida en la torre de astronomía para que la busques después-

-Fue una estupidez Granger-

-Se llama honor Malfoy ¿No te lo enseñaron en esa escuela de modales de los sangre-pura?-

-Suficiente, bueno al menos estamos juntos de nuevo. Seguro que el castigo será escribir algunas líneas en el pizarrón o hacer limpieza-

No podían estar más equivocados


Tuvieron que ir con Hagrid al bosque prohibido, al parecer había algo allí que estaba matando unicornios, lo que no era algo fácil y que cualquiera pudiera hacer ya que a pesar de su belleza son criaturas muy fuertes. Hagrid les mostró un pequeño líquido plateado que parecía el mercurio de los termómetros -Esto es sangre de unicornio, estén atentos por si ven algo como esto. La criatura que lo atacó debe ser poderosa-

-¿Y nos envían a notros a acabar con ella? ¿Y si nos mata?- protestó el rubio.

-Nada les pasará si están conmigo. Ahora nos dividiremos en 2 grupos, Ron y Hermione conmigo-

-Y yo quiero a Fang- dijo al ver los colmillos del perro.

-Como desees, pero te advierto que es un cobarde. Si alguno encuentra al unicornio o sangre de él, debe enviar chispas verdes, ¿de acuerdo? Sacad vuestras varitas y practicad ahora... está bien... Y si alguno tiene problemas, las chispas serán rojas y nos reuniremos todos... así que tened cuidado... en marcha. El bosque estaba oscuro y silencioso. Después de andar un poco, vieron que el sendero se bifurcaba. Ron, Hermione y Hagrid fueron hacia la izquierda y Harry, Malfoy, y Fang se dirigieron a la derecha. Anduvieron cerca de media hora, internándose cada vez más profundamente, hasta que el sendero se volvió casi imposible de seguir, porque los árboles eran muy gruesos. De repente encontraron rastros de sangre de unicornio en el suelo, también había manchas en las raíces de los árboles, como si la pobre criatura se hubiera arrastrado en su dolor. Harry pudo ver un claro, más adelante, a través de las ramas de un viejo roble.

-Mira...es...- En efecto, era el unicornio y estaba muerto. Harry nunca había visto nada tan hermoso y tan triste. Sus largas patas delgadas estaban dobladas en ángulos extraños por su caída y su melena color blanco perla se desparramaba sobre las hojas. Un arbusto que estaba en el borde del claro se agitó... Entonces, de entre las sombras, una figura encapuchada se acercó gateando, como una bestia al acecho. Harry, Malfoy y Fang quedaron paralizados, y cuando vieron a la criatura beber la sangre no pudieron evitar gritar. La figura encapuchada levantó la cabeza y miró directamente a Harry. La sangre del unicornio le chorreaba por los labios y el pecho. Se puso de pie y se acercó rápidamente hacia él... Harry estaba paralizado de miedo, fue entonces cuando un dolor le perforó la cabeza, algo que nunca había sentido, como si la cicatriz estuviera incendiándose.
Le pareció oír cascos galopando a sus espaldas, y algo saltó limpiamente y atacó a la figura. El dolor de cabeza era tan fuerte que Harry cayó de rodillas, pasaron unos minutos antes de que se calmara. Cuando levantó la vista, la figura se había ido y en vio delante suyo un centauro.

-¿Estás bien? —dijo el centauro, ayudándolo a ponerse de pie.

-Sí... gracias... ¿Quién eres?-

-Mi nombre es Firenze, tú eres Harry Potter, incluso entre mi raza eres famoso. El bosque no es seguro para ti, ahora menos que nunca-

-¿Qué era esa cosa?-

-Una criatura maligna ¿Sabes para qué se utiliza la sangre de unicornio?-

-No, en la clase de Pociones solamente utilizamos los cuernos y el pelo de la cola de unicornio. También se que los cuernos se utilizan en los núcleos de las varitas, pero nunca la sangre-

-Eso es porque matar un unicornio es algo monstruoso —dijo Firenze—. Sólo alguien que no tenga nada que perder y todo para ganar puede cometer semejante crimen. La sangre de unicornio te mantiene con vida, incluso si estás al borde de la muerte, pero a un precio terrible. Si uno mata algo puro e indefenso para salvarse a sí mismo, conseguirá media vida, una vida maldita, desde el momento en que la sangre toque sus labios-

-¿Quién estaría tan loco para una vida maldita?-

-¿No conoces a nadie dispuesto a hacer algo así? ¿Qué necesite beber sangre de unicornio hasta encontrar algo más poderoso, el cual se encuentra escondido en el castillo en este momento?-

-Voldemort- dijo sorprendido. Entonces los rumores eran ciertos, seguía vivo, al menos en parte. Una vez que fueron dejados en el colegio Harry estaba pensando en volver a la torre de astronomía para recuperar su capa de invisibilidad hasta que vio que ya estaba en su cama con una nota que decía:

"Por si acaso"