Harry estaba saliendo del bosque prohibido acompañado por sus amigos y Hestia quien seguía enroscada en su cuerpo -Entonces la bestia que hay en la Cámara Secreta es una serpiente-

-Debemos ir al colegio y avisarle a los profesores. Iremos allí dentro de diez minutos, ya es casi el recreo- Bajaron las escaleras corriendo. Como no querían que los volvieran a encontrar merodeando por otro pasillo, fueron directamente a la sala de profesores, que estaba desierta. Era una sala amplia con una gran mesa y muchas sillas alrededor.

En ese momento se escuchó la voz de la vicedirectora como si estuviera utilizando un altavoz muggle, pero evidentemente era magia -Todos los alumnos volverán inmediatamente a los dormitorios de sus respectivas casas. Los profesores deben dirigirse a la sala de profesores. Les ruego que se den prisa-

-Merlín ¿Otro ataque? ¿Precisamente ahora?-

-¿Regresamos al dormitorio?- preguntó Ron.

-No- dijo Harry, mirando alrededor y vio que había un pequeño rincón donde nadie podría sentiría su presencia si utilizaban la capa de invisibilidad y se mantenían en silencio, le hizo una seña a sus amigos para que se colocaran y no hicieran ningún ruido.

-¿No podrías haber dejado a tu serpiente en el bosque?- le preguntó Ron al estar tan cerca del reptil quien lo miraba como si quisiera comérselo.

-Nos salvó la vida, ahora mantén la boca cerrada Weasley, no importa lo que oigas-

-¡Chist! Aquí vienen- y en ese momento entró la profesora Mc Gonagall acompañado por el resto de los profesores.

-Ha sucedido. Una alumna ha sido raptada por el monstruo y se la ha llevado a la cámara-

-¿Esta segura Minerva?- preguntó el profesor de pociones.

-Y eso no es todo, ha dejado un nuevo mensaje, debajo del primero: «Sus huesos reposarán en la cámara por siempre»

El profesor Flitwick derramó unas cuantas lágrimas.

-¿Quién ha sido? —preguntó la señora Hooch, que se había sentado en una silla porque las rodillas no la sostenían -¿Qué alumna?-

-Ginny Weasley —dijo la profesora McGonagall consternada. Ron estuvo a punto de salir de su escondite y gritar pero el rubio lo frenó y le hizo un gesto con la cabeza mientras se tapaba los labios con su dedo índice, diciéndole que aún no era el momento.

La puerta de la sala de profesores se abrió bruscamente. Por un momento, Harry tuvo la esperanza de que sea Dumbledore, quien había sido desplazado por Lucius Malfoy. Pero era Lockhart, y llegaba sonriendo. —Lo lamento..., me quedé dormido... ¿Me he perdido algo importante?- preguntó. Los profesores lo miraban con total desaprobación.

Snape dio un paso al frente -El monstruo ha raptado a una chica, Lockhart, se la ha llevado a la Cámara de los Secretos. Por fin ha llegado su oportunidad de demostrar su talento, después de todo usted es una leyenda combatiendo monstruos y criaturas oscuras-

-¿Yo?- dijo hablando menos como un adulto y mas como un niño asustado.

-Lo dejaremos todo en tus manos, Gilderoy —dijo la profesora McGonagall—. Esta noche será una ocasión excelente para llevarlo a cabo. Nos aseguraremos de que nadie te moleste. Podrás enfrentarte al monstruo tú mismo, estamos en sus hábiles manos-

-Mu-muy bien —dijo—. Estaré en mi despacho, pre-preparándome- dijo saliendo de allí deprisa siendo seguido por los chicos sin que supiera. Luego de dejar la capa en un lugar seguro fueron hacia el despacho del profesor de DCAO. Cuando llegaron a la puerta pudieron oír el ruido de alguien que parecía prepararse para una gran batalla

-¿Crees que ese inútil tenga oportunidad contra el Basilisco? -

-No lo sé, pero al menos podemos decirle lo que sabemos, así podrá prepararse mejor al saber a lo que se enfrenta- y golpeó la puerta de la habitación.

-¡Profesor, Lockhart, tenemos información para usted! Creemos que le será útil- y al ver que no obtenía respuesta alguna sacó su varita y con un simple encantamiento logró abrirla.

-¡Por todos los brujos! Creí haber cerrado la puerta...ah chicos ¿Qué sucede?-

—¿Se va a algún lado? —preguntó Draco al ver los baúles llenos de ropa y libros, mientras que las paredes donde solían estar sus fotografías habían sido limpiadas.

-Bueno...si... mucho me temo que me ha surgido una emergencia...ojalá pudiera quedarme pero...- dijo intentando excusarse.

-¡Usted es el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras! -dijo Harry- ¡No puede irse ahora! ¡Con todas las cosas horribles que están pasando!-

-Deben saber que cuando acepté el empleo en ningún momento mi contrato estipulaba algo como esto-

-¿Entonces se marcha? ¿Después de todo las hazañas que cuenta sus libros?-

-Los libros pueden mal interpretarse..-respondió sin darse cuenta lo que había dicho.

-¡Usted los inventó!- gritó Harry.

-Usa el sentido común Harry, creí que eras listo. Nadie compraría mis libros si la gente no pensara que hice todo eso-

Harry intentaba entender lo que le dijo pero Malfoy se le adelantó -Es un fraude, robó el crédito de otros magos y luego los confundió para que pensaran que usted lo hizo-

-Casi acierta señor Malfoy, pero fue un hechizo desmemorizante y debo agregar que es mi mayor orgullo, sin ello no habría llegado tan lejos. El precio de la fama y la gloria, debes estar dispuesto a hacer lo que sea por ella. Bien, sólo queda una cosa, debo encargarme que no divulguen mi secreto - y sacó su varita pero ya era demasiado tarde, los 3 estaban apuntándolo.

-¿Qué quieren que haga? No sé donde está la Cámara Secreta ni lo que hay allí-

-Tiene suerte, nosotros sí-


Harry envió a Ron a enviarle una lechuza a sus padres y también para que le avise al director quien se encontraba fuera del colegio, para pedirle que vuelva cuanto antes acompañado por toda la seguridad posible, mientras Draco y el profesor Lockhart lo acompañaban.

-¿Por qué venimos al baño de niñas?- preguntó su amigo.

-La cámara secreta está por aquí. Hestia dijo que percibe el olor a otro reptil cerca de allí- y la serpiente salió fuera su uniforme emitiendo un siseo.

-¡Hablas Pársel! ¡Tú eres el heredero!- gritó Lockhart.

-No, no lo soy. Pero sospecho que el verdadero culpable también lo hace- y justo en ese momento apareció el fantasma conocido como "Myrtle la Llorona" quien puso cara de pocos amigos cuando los vio.

-¿Qué quieren? No deberían estar aquí-

-Disculpa la pregunta, pero ¿Cómo fue que moriste?-

El espectro lo miró sorprendida -Eres el primero que me hace esa pregunta. Fue aquí mismo en ese retrete me había escondido porque una de mis compañeras se burló de mis gafas. La puerta estaba cerrada y yo lloraba, y entonces oí que entraba alguien y empezó a hablar en una lengua extraña, por su voz asumí que era un chico así que salí para decirle que se fuera al baño de chicos y...me morí-

-¿Así de la nada?- preguntó con sorpresa y algo de lástima al saber como la pobre chica había perdido su vida.

-Sí, Sólo recuerdo haber visto unos grandes ojos amarillos. Todo mi cuerpo quedó como paralizado, y luego me fui flotando. Creo que esos ojos me vieron desde allí- dijo señalando el lavabo. Harry se acercó a examinarlo y no notó nada fuera de lo normal, excepto que tenía tallado una serpiente en el grifo, una idea vino a su mente -Ábrete- le dijo en Pársel. El grifo brilló con una luz blanca y comenzó a girar. Al cabo de un segundo, el lavabo empezó a moverse. El lavabo, de hecho, se hundió, desapareció, dejando a la vista una tubería grande, lo bastante ancha para meter un adulto.

-Bien...es obvio que no me necesitan...creo que mejor me marcho- pero fue interceptado por los chicos forzándolo a continuar -Vamos ¿De qué les serviría?-

-Mejor usted que nosotros. Podríamos necesitar un escudo- le respondió el rubio y lo empujó contra la rampa haciendo que deslizara hacia abajo, Harry arqueó la ceja -Vamos, no me digas que no pensaste lo mismo. Sigo yo- y luego de lo que pareció un divertido viaje a través de un tubo deslizante llegaron hacia un lugar que estaba oscuro y lleno de barro.

-Debemos estar ya fuera del colegio, tal vez debajo del lago-

-Harry...¿Qué es eso?- y notó que había un enorme bulto, por un momento creyó que era la bestia que estaba dormida, pero al acercarse y ver mejor se dio cuenta que era su piel, el monstruo había cambiado su epidermis y por lo que había dejado atrás imaginó que debía medir varios metros de largo. Estaban tan sorprendidos por lo que vieron que no notaron a su profesor cuando se abalanzó sobre Malfoy le quitó su varita.

¡Aquí termina la aventura, muchachos! Tomaré el pedazo de piel y volveré al colegio, diré que era demasiado tarde para salvar a la niña y que vosotros dos se desmayaron al ver cadáver de la pobre niña- y apuntó primero a Harry, pero afortunadamente Hestia se lanzó hacia el adulto y le mordió la mano en el momento en que el hechizo salía de ella y apuntara justo a su portador, quien voló por los techos provocando un pequeño derrumbe. Por lo que tuvo que continuar dejando a su amigo y al profesor quien se había desmemorizado a sí mismo, lo cual les quitaba un fastidio de encima.

Tuvo que pasar un estrecho camino hasta encontrar una puerta la cual tenía tallada dos enormes serpientes, hizo lo mismo que con el grifo y cuando la puerta se abrió caminó por un pasillo poco iluminado, con columnas decoradas con serpientes hasta llegar al final del recorrido. Al llegar al último par de columnas, vio una estatua y tuvo que echar atrás la cabeza para poder ver el rostro gigantesco que la coronaba: era un rostro antiguo y simiesco, con una barba larga y fina que le llegaba casi hasta el final de la amplia túnica de mago, donde unos enormes pies de color gris se asentaban sobre el liso suelo.

-Mira Harry- le dijo la serpiente. Y entre los pies de la estatua vio la figura de una niña, boca abajo.

-¡Ginny!- y fue corriendo hacia ella. Intentó reanimarla pero no reaccionaba, su piel estaba pálida y fría.

-No despertará- dijo una voz suave y Harry se volteó y vio al mismo muchacho que había visto en el recuerdo del diario.

-¿Tom Ryddle?- y el muchacho asintió. Harry estaba sorprendido ya que a pesar de haber pasado cincuenta años el joven lucía exactamente igual.

-¿Eres un fantasma?-

-Un recuerdo, preservado durante décadas en el diario. Gracias a la señorita Weasley logré fortalecerme- le dijo mientras tomaba la varita de Harry que había dejado en el piso al intentar reanimar a Ginny y luego se volvió hacia Hera -Déjanos solos- y la serpiente se separó unos metros de Harry.

-Mira, no tenemos mucho tiempo. El basilisco podría venir en cualquier momento, tenemos que irnos-

-Él no vendrá si no se lo llama. Además tu y yo tenemos una charla pendiente- y se guardó la varita de Harry en su bolsillo.

-¿Qué haces? Dame mi varita-

-No la necesitas-

-¿De qué hablas? Tenemos que ayudarla-

-Me temo que a la señorita Weasley no le queda mucho tiempo. Mientras ella pierde sus energías yo me fortalezco, ella me abrió su alma, y era precisamente su alma lo que yo quería. Me hice cada vez más fuerte alimentándome de sus temores y de sus profundos secretos. Me hice más poderoso, lo suficientemente para controlarla. Ella abrió la Cámara Secreta siguiendo mis órdenes. -

-¡No! Ella jamás haría algo como eso-

-Puedo ser muy...persuasivo, fue como tenerla en medio de un trance, aunque al final sospechó lo que sucedía e intentó deshacerse del diario, el cual encontraste en las afueras del colegio. Fue como recibir un regalo del cielo, ya que precisamente eras tú quien tanto quería conocer. Tuve que mostrarte mi captura del tonto de Hagrid para ganarme tu confianza-

-¡Hagrid es mi amigo! Y tú lo inculpaste-

-No se porqué querrías ser amigo de ese tonto, pero en fin. Fue mi palabra contra la suya, sólo Dumbledore creyó que era inocente. Luego de eso me vigiló durante semanas, sabía que no podría volver a liberar al Basilisco mientras él estuviera pendiente, fue por eso que creé este diario para que continuara mi trabajo cuando yo ya no estuviera presente-

-No ha servido de nada, ningún estudiante ha muerto y pronto serán reanimados con las mandrágoras-

-Eso no me importa ya, limpiar el nombre del colegio es sólo una tarea pendiente. Mi asunto más urgente es contigo, quiero entender ¿Cómo un bebé sin ningún talento mágico extraordinario logra derrotar al mago más poderoso del mundo? ¿Cómo pudiste salir con sólo una cicatriz?- dijo con rabia y al ver su expresión, esa mirada carente de humanidad, su mente empezó a atar cabos.

-Eres tú...Voldemort-

-¡Pues claro! ¿Crees que iba a usar siempre mi sucio nombre muggle? ¿Yo, que soy descendiente del mismísimo Salazar Slytherin, por parte de mi madre? Jamás conservaría el nombre de un vulgar muggle que me abandonó antes de que yo naciera, sólo porque se enteró de que su mujer era bruja. Me di un nuevo nombre, un nombre que sabía que un día temerían pronunciar todos los magos cuando yo llegara a ser el hechicero más grande del mundo -

-¡Dumbledore es el mago más poderoso del mundo! Siempre le tuviste miedo, incluso ahora, tuviste que utilizar a una niña porque no tenías las agallas para enfrentarlo- y la sonrisa desapareció del rostro de Ryddle.

-A Dumbledore lo echaron por mi simple recuerdo. No seas tonto ¿Por qué desperdiciar tus dones ayudando a ese anciano? Tú y yo somos muy parecidos, ambos podemos hablar Pársel, desde que entramos al colegio hemos sido los mejores de nuestra clase, incluso llevamos los colores del gran Slytherin. Juntos podemos ser los mejores, no habría magia que sea imposible para nosotros-

Harry forzó una sonrisa -Ya tuve una oferta como esa el año pasado, vi en lo que te convertirás. No eres un Dios, ni siquiera un hombre, sólo eres un pobre niño que fue abandonado y no pudo superarlo. Gracias, pero no, prefiero estar del lado de mis amigos y Dumbledore- y en ese momento se oyó el canto de un ave la cual apareció frente a ellos, la misma que había visto una vez en el despacho del director.

-"Fawkes, el fénix del profesor Dumbledore"- pensó y el ave se posó en su hombro y le dejó en sus manos el viejo sombrero seleccionador.

-¿Esto es lo que el Gran Dumbledore le envía a su campeón? ¿Un ave cantarín y un sombrero viejo?- dijo riendo con fuerza -Muy bien, ya tienes tu arma y un aliado, ahora es mi turno- y con un movimiento de su varita abrió la boca de la estatua y llamó a la criatura y para desgracia de Harry era más grande y aterradora de lo que imaginó.

Hestia se acercó hasta la enorme serpiente intentando contenerla -Por favor mi gran señor, no debemos hacer esto-

-Tú sirves a tu amo y yo al mío-

-No es mi amo, es mi amigo y yo elegí servirlo-

-¿Cuál es la diferencia?-

-Un amigo se preocupa por ti, está cuando más lo necesitas ¿Alguna vez tu amo mostró afecto o preocupación por ti? Puedes elegir algo mejor, por favor - le respondió y al ver que la serpiente dudaba Riddle le lanzó un hechizo a Hestia haciendo que siseara lo que se podría interpretar como un grito de dolor.

-¡Hestia!- y fue corriendo hacia su amiga quien había saltado a varios metros de allí

-¡Deja de perder el tiempo y mátalo!- y cuando la serpiente se acercó a Harry Fawkes voló en dirección hacia su cabeza y le clavó su pico en uno de sus ojos, haciendo que brotara un chorro de sangre negra.

-¡Nooo! Olvídate del pájaro, usa tu otro ojo y acábalo-

-Mi magia está en mis ojos, ya no puedo matar de lejos, cuando mucho podría petrificarlo-

-Entonces cómetelo ¿Tengo que pensar por ti bicho estúpido?- y cuando se acercó a su víctima para acabarlo usó el ojo que le quedaba para observar y vio al muchacho sostener a la serpiente.

-Hestia, lo siento mucho...no debiste interponerte- dijo sollozando.

-No debía, pero quise. Eres el humano mas noble y especial que he conocido...no le hagas caso...tú no eres como él...Harry huye...- y el siseó acabó. Y Harry abrazó el cuerpo sin vida de la serpiente, su amiga, su primer contacto con el mundo mágico se había ido para siempre. La enorme serpiente se acercaba más y cuando vio los ojos llorosos de Harry se detuvo.

-¿Tienes miedo? ¿Es por eso que lloras?-

-Lloro por ella. Hestia era mi amiga- respondió mientras se limpiaba las lágrimas -¿Cómo puedes servirlo? ¿Después de lo que le hizo a tu compañera? Entiendo la ley de la jungla, cazar para sobrevivir, pero él no lo hace por eso, lo hace por maldad pura. Ni siquiera le importó que perdieras tu ojo y tu magia-

-Es el heredero de mi amo, es un hablante de Pársel y debo obedecerlo-

-El que hable tu lengua sólo significa que puede entenderte, pero no quiere decir que debas hacer lo que diga. Puedes ser libre si lo deseas. No debería tenerte encerrado aquí, podrías irte al bosque, en la naturaleza, tu verdadero hogar-

El animal empezó a titubear -Siempre he querido conocer el bosque, sentir el césped bajo mi vientre y la luz de la luna en mi cabeza-

-Puedo darte eso, si es lo que deseas- le dijo mientras acercaba su mano lentamente y la apoyaba en la mejilla donde aún tenia un ojo.

Riddle se acercó hacia ellos -¿Qué estás haciendo? ¡Mátalo de una vez idiota! ¡Te lo ordeno!- Y fue entonces cuando el basilisco se volteó lentamente -No-

-¿Qué?-

-Él tiene razón, no tengo por qué obedecerte si no lo deseo. Soy el rey de las serpientes, no un elfo doméstico. Este asunto no me concierne- y se hizo a un lado.

-¡Maldito incompetente traidor!- y le lanzó un maleficio en el ojo que le quedaba dejando al pobre reptil completamente ciego y retorciéndose de dolor.

-¡Eres un monstruo!- le gritó Harry. Y en medio de la conmoción ninguno se percató que Fawkes había cogido con sus garras el sombrero seleccionador junto con el diario y los dejó en las manos del chico.

-¡Dame ese libro!- le gritó y al ver la expresión de preocupación en el rostro de su enemigo entendió lo que debía hacer -¿Qué haces?-

-Vives dentro este diario ¿No? Entonces lo destruiré-

El rostro del joven se tensó pero luego recobró su semblante -¿Y cómo piensas hacerlo? Yo tengo tu varita ¿En que te servirá ese viejo sombrero? Es tu fin- le dijo mientras sostenía su varita y cuando parecía que todo estaba perdido, el sombrero empezó a estrujarse como si fuera apretado por una mano invisible y dejó caer una enorme espada plateada con rubíes incrustados.

-Parece que ya tengo con qué- y soltó el libro en el suelo mientras agarraba la empuñadora y antes de que Riddle pudiera hacer algo clavó la punta de la espada en el diario. La tinta salía a chorros como si fuera sangre, se oían los gritos de su enemigo quien empezaba a retorcerse, hasta que hubo una explosión. En el suelo sólo quedaba la varita de Harry y un viejo diario con un agujero.

En ese momento Ginny salió de su letargo y despertó. Su piel volvía a recuperar su tono y parecía estar mucho mejor, al verlo fue corriendo hacia él -Harry lo siento tanto, quería decírtelo, pero él me controlaba, no pude...-

-Está bien Ginny, ya se terminó. Se ha ido para siempre y ya no podrá lastimar a nadie más- le respondió consolándola -Draco está cerca con el profesor Lockhart o al menos lo que queda de él y Ron fue avisarle a los profesores y a tus padres.

-¿Cómo haremos para volver?-

Se acercó al Fénix a quien le acarició su suave plumaje en forma de agradecimiento -Los fénix pueden llevar cargas muy pesadas, podrá llevarlos a ustedes tres sin problemas. Yo iré más tarde, tengo un asunto pendiente aquí- le respondió haciendo un gesto señalando a la enorme serpiente. Quien estaba recuperándose del shock por haber perdido ambos ojos.

Antes de irse la chica le dio un gran abrazo, cosa que lo hizo sonrojarse -Gracias por salvarme la vida- y él le correspondió el gesto con una sonrisa.

Harry se guardó el diario en el bolsillo junto con su varita, tomó la espada del suelo y se acercó hacia donde estaba el sombrero -Gracias por la ayuda- y cuando observó la espada mejor vio la inscripción que tenía grabada en su superficie "Godric Griffindor" lo cual lo dejó atónito, fue allí cuando se colocó el sombrero en su cabeza.

-¡Excelente muchacho, lo has hecho fantástico!- le dijo la voz del sombrero en su mente.

-Griffindor puso la espada dentro de ti-

-Sí, Godric siempre temió que el heredero de Salazar llevara a cabo su plan de lastimar a los hijos de muggles y tomó medidas para prevenirlo, aunque no supiera exactamente cómo o contra qué habría que luchar. Pero has estado a la altura del desafío-

-¿Por eso me pusiste en Slytherin? ¿Pensaste que sería capaz de cumplir con el plan de Griffindor?-

-No, te puse allí porque tú me pediste que lo hiciera, aunque podrías haber ido a cualquier otra casa si lo hubieras deseado. Puede que tengas la astucia, el talento, y debo agregar, cierto desdén por las reglas, cualidades que Slytherin bien aprecia; pero también has demostrado tener la valentía de Griffindor, la inteligencia de Ravenclaw y la lealtad de Hufflepuff. Sólo un verdadero Griffindor podría haber sacado la espada oculta en mí, creí que ya habías aprendido que no importa lo que eres o los colores que luzcas, sino las decisiones que tomas. Salvaste al colegio, rechazaste el poder que te ofreció un mago oscuro para salvar a una niña inocente y restauraste el honor de tu casa. Si me preguntas creo que tomaste la decisión correcta-

Harry asintió mientras pensaba en lo que le había dicho y se quitó sombrero de su cabeza, luego se acercó a la criatura quien estaba al lado del cuerpo de Hestia -Shhh, tranquilo ya todo terminó. Lamento mucho que te hayas quedado ciego-

-Sigo vivo, puede que haya perdido la vista, pero mis oídos y mi olfato me permiten detectar otras presencias, además el veneno de mis colmillos es mortífero. Mi pérdida no es nada comparado al dolor que sientes al perder a un ser querido-

Harry tomó los restos de su difunta amiga -Salgamos de aquí, ella merece un entierro apropiado y tú necesitas un nuevo hogar- le respondió mientras le pasaba su mano por su fría piel en forma amistosa.

-Espero que en ese lugar encuentre algo para comer-

-Por supuesto. De hecho, creo que hay enorme un nido de arañas esperándote y son enormes. Considéralo tu banquete de bienvenida-

-Me agradas niño-

-Puedes llamarme Harry- le dijo sonriendo y se fueron de allí, no como enemigos ni tampoco como amo y sirviente, sino como dos camaradas.