Al poco tiempo de descubrir que Black, su propio padrino, había traicionado a sus padres no dejaba de pensar en capturarlo. Ese Mortífago también mató al pobre Pettigrew otro amigo de la infancia, dejando sólo un dedo ¿Cómo alguien podría tener la sangre tan fría? Pero a estas alturas eso era lo que menos le importaba. Se juntó a comer algo rápido en el Gran Comedor con sus amigos.

-Harry...Sabemos que estás muy enojado. Pero por favor, no hagas una tontería- le suplicaba Hermione quien comía unos cereales con una mano y sostenía un libro con la otra.

-Ese hombre es muy peligroso. Sabemos que eres rudo, pero no por eso debes hacer algo tan peligroso. Los dementores lo encontrarán pronto-

-Probablemente le sorben el alma- dijo Draco.

-¿Lo matan?- preguntó Harry confundido.

-Peor, su cuerpo sigue vivo mientras funcionen el cerebro y el corazón, pero es como no tener consciencia, como un cascarón vacío o una olla que hierve pero sin nada en el caldero-

-Bien, se lo merece-

-¿Realmente crees que alguien merece algo así Harry?- le preguntó su amiga mirándolo fijamente a los ojos, sin ceder y la mente del chico se enfrió un poco.

-Yo...no lo sé Hermione. Pero bueno, ya no quiero hablar más del tema. Mejor concentrémonos en los deberes y en buscarme una nueva escoba- Y en ese momento su lechuza entró y le trajo un enorme paquete.

-¿Anduviste de compras Potter?- le dijo Malfoy.

-Para nada, nunca me trae más que el periódico- respondió y cuando desenredó el hilo y retiró el papel sus ojos se abrieron como platos al ver lo que había: una escoba totalmente impecable.

-¡Increíble! Una escoba nueva- dijo Hermione.

-No es sólo una escoba nueva Granger, es una Saeta de Fuego el nuevo modelo que hay. Mejor que mi Nimbus 2001- dijo mordiéndose los labios -Definitivamente la copa será nuestra este año- le comentó a Ron quien sólo bufó en respuesta.

-No tiene nombre ni nada que diga quien la envió-

-¿Eso que importa? Harry tiene una escoba nueva y es la mejor-

-Vaya vaya, impresionante Potter- y todos se voltearon al ver al profesor Snape -Nada menos que una Saeta de fuego, se ve que la fama deja buenas ganancias-

-Fue un regalo profesor. Tal vez Harry tiene un admirador-

-¿Qué clase de admirador regalaría algo tan costoso? Lo siento Potter, pero me temo que deberé confiscarla y hacer que la revisen por si alguien la hechizó-

-¡No puede hacer eso!- le recriminó Harry y al ver la expresión en el rostro del adulto entendió que debió haberse quedado callado.

-Como profesor y jefe de su Casa tengo TODO el derecho del mundo de asegurarme de que mis alumnos no corren peligro. Ninguna copa de Quidditch vale la pena como para terminar en la enfermería o peor ¿Está claro?- y acto seguido tomó la escoba y se la llevó con él, Harry ni siquiera tuvo la oportunidad de probarla aunque sea una vez. Estaba enojado pero al mismo tiempo intentaba pensar con claridad ¿Cómo no se le ocurrió que tal vez Black se la envió con intención de que se lastimara durante el partido?.

-Lo siento amigo. Esa escoba parecía increíble-

-Si, pero de nada sirve si está hechizada. El profesor Snape tenía razón, puede ser un truco de Black o algún Mortífago y no me pienso arriesgar. Iré a estudiar un poco nos vemos luego- les dijo a sus amigos, pero era una mentira, quería estar solo con sus pensamientos por lo que decidió ir al bosque prohibido a visitar a un viejo amigo el Basilisco. En el camino fue a visitar a Hagrid quien estaba muy triste porque le había llegado una carta del Ministerio de Magia. Si bien el apoyo de Dumbledore lo liberó de la responsabilidad del ataque del hipogrifo decretaron que el animal era muy peligroso por lo que debía ser ejecutado por alguien enviado del departamento de criaturas peligrosas. Harry intentó consolarlo como pudo y luego se dirigió al bosque aunque Hagrid le recomendó que no lo hiciera por los dementores y Black al acecho pero al ser un día tan bonito, en especial durante el invierno, decidió dejárselo pasar, con la condición de que no volviera tarde al castillo.

Cuando llegó a un pequeño espacio en el bosque se sentó sobre el césped y cerró los ojos un momento. Había leído que algunos brujos alcanzan un estado de paz y perspectiva a través de la meditación y decidió darle una oportunidad. Estaba sumido en sus pensamientos hasta que oyó la pisada de algún animal, pensó que se trataba de un unicornio u otra criatura pero en lugar de eso lo que vio fue un perro negro, de gran tamaño, observándolo fijamente.

-Hola amigo, es raro ver a un perro corriente en medio de todo este bosque de criaturas mágicas- le dijo sonriendo, el perro se acercó lentamente pero en ese instante los arbustos hicieron un movimiento brusco y de ellos salió la serpiente más grande que cualquier hubiera visto. El reptil emitió un fuerte siseo amenazante hacia el can quien luego de un fuerte gruñido se alejó de allí rápidamente.

-¿Qué sucede? Me asustaste- le preguntó en Pársel.

-Lo siento, pero intentaba protegerte-

-¿De un perro?-

-Eso no era un simple perro-

-¿Qué te refieres?-

-Había algo en él, su olor, su presencia...Puedo asegurarte que no era un simple animal-

-Pero entonces qué criatura podría...?-y una chispa se prendió en su mente -Un animago-

-Muy acertado mi pequeño mago. Algunos hechiceros y brujas tienen esa habilidad. No me sorprendería que tú también tuvieras ese poder-

-¿Dices que yo podría transformarme en un animal?-

-Si algo he aprendido es que la palabra "imposible" no existe para tí-

-Primero debo aprender cómo defenderme de los dementores-

-Los espectros que devoran almas. He oído de ellos, son criaturas muy oscuras y terribles. Cuanto antes sepas como repelerlos mejor-

-¿Sabes cómo puedo defenderme de los dementores?-

-He vivido durante siglos. Conozco todo tipo de seres mágicos y todo tipo de magia. Puedo darte unos consejos y guiarte, el resto depende de ti-

-Enséñame maestro- le dijo sonriendo. Pronto estaría listo para enfrentar a sus oponentes. No importa quien fuera, dementores, animagos o el mismo Voldemort. No dejaría que nadie volviera a traer dolor a su vida.


Harry había ido a ver al profesor Lupin como tenía previsto y con los consejos del Basilisco aprendió acerca de la historia de los dementores. Como hace muchos años un mago vivía en una pequeña isla, abandonada, que se encuentra ubicada en medio del mar y su pasatiempo era torturar a los marineros Muggles que se atrevían a pasar cerca de esa zona. Tantos años de magia oscura hizo que la isla quedara, en cierta forma, infectada por ese tipo de magia y desde entonces los dementores han ido reproduciéndose allí, a través del dolor, la miseria de los seres humanos y allí mismo fue que se construyó Azkaban la prisión de los magos.

-Hola Harry te esperaba. Adelante- le dijo el profesor.

Luego de un rápido repaso e indicaciones Harry dio su primer intento -¡Expecto Patronum!- y una nube plateada surgió de su varita.

-Nada mal, ahora intentemos algo más complicado- le dijo señalando un armario donde estaba el Boggart encerrado -A la cuenta de tres lo liberaré. Recuerda mantener el recuerdo más feliz que tengas. Si titubeas, tu magia se debilitará y él lo aprovechará-

-Lo sé. Estoy listo profesor- dijo intentando convencerse más a sí mismo que al adulto. Era difícil imaginar un buen recuerdo cuando pocas veces había tenido uno, toda su infancia con los Dursley no fue otra cosa más que crueldad y abandono. No fue hasta que vino al colegio e hizo amigos.

-Prepárate, en tres, dos uno...- y el falso dementor salió de la caja en dirección hacia Harry. Las luces que había en el aula parpadearon hasta apagarse. La criatura se elevó exhalando un aliento profundo y vibrante, el intenso frío se extendió sobre él -¡Expecto patronum! —gritó Harry—. ¡Expecto patronum! ¡Expecto. ..!- Pero Harry volvió a desaparecer en una oscuridad en la que sólo podía oír voces...

—¡A Harry no! ¡A Harry no! Por favor... haré cualquier cosa...

—A un lado... hazte a un lado, muchacha...

—¡Harry!-

Cuando abrió los ojos notó que estaba boca arriba en el suelo del aula. Era obvio que se había desmayado de nuevo y cuando recobró la compostura notó el sudor frío que le recorría la frente -Lo siento. Creí que podría-

-Ten, come algo de chocolate, luego lo intentaremos de nuevo. No te sientas mal por lo que pasó, de hecho habría estado muy sorprendido, pocos magos saben realizar el encantamiento y mucho menos los que son capaces de darle forma-

Luego de terminar el pedazo de chocolate y beber un vaso de agua decidió intentarlo de nuevo pero volvió a suceder lo mismo sólo que esta vez hubo otras voces

-¡Lily, coge a Harry y vete! ¡Es él! ¡Vete! ¡Corre! Yo lo detendré.- y luego de una gran explosión sólo se podía oír una siniestra carcajada.

-Harry...Harry ¡Despierta!- y la voz del profesor Lupin lo trajo de nuevo a la realidad -Tranquilo, descansa un poco. Creo que te estás exigiendo demasiado-

-Pude oírlo...a Voldemort...y a mi padre. Él quería enfrentarse para darle a mi madre tiempo de escapar- dijo intentando mantenerse fuerte pero no pudo evitar que sus ojos se humedecieran un poco.

-¿Has oído a James? —preguntó Lupin con voz extraña.

-Sí... —Con la cara ya seca, volvió a levantar la vista-. ¿Usted conocía a mi padre?

-Lo... lo conocí, sí —contestó Lupin—. Fuimos amigos en Hogwarts. Escucha, Harry. Tal vez deberíamos dejarlo por hoy este encantamiento es demasiado avanzado...-

-Una última vez, lo prometo profesor- respondió irguiéndose enseguida. Esta vez pensaría en un gran recuerdo que fuera lo suficientemente fuerte y feliz para aplacar al dementor y empezó a recordar en las veces que sus amigos siempre salían librados de los problemas, como por primera vez se sentía parte de algo, y cuando la hermana de su amigo había terminado en su casa haciendo que el grupo se agrandara cada vez más.

El profesor levantó la tapa del armario por tercera vez y el dementor volvió a salir de ella. El aula volvió a enfriarse y a oscurecerse -¡EXPECTO PATRONUM! —gritó Harry- Esta vez la oscuridad fue menos invasiva, las voces mas bajas y luego de un rato una silueta plateada salió de la varita de Harry, repeliendo de a poco al Dementor, a Harry le estaban a fallarle las piernas y voluntad.

-¡Riddikulus!- dijo Lupin al interponerse entre ambos y el Boggart adoptó una esfera blanca que se transformó en una bola de queso blanco el cual rodó hasta volver a entrar al mueble -¡Excelente! Has estado increíble-

-Apenas logré repelerlo-

-Es más de lo que muchos han logrado en el primer intento. No intentes sobre exigirte, será mejor que descanses un poco. Lo volveremos a intentar dentro de poco-

-De acuerdo- le dijo admitiendo que necesitaba descansar y en ese momento una duda recorrió su mente -Profesor si conocía a mi padre entonces también conoció a mi madre y a Sirius Black. Tengo entendido que todos eran amigos cuando estudiaron aquí-

-Si... todos éramos amigos...pero eso fue hace mucho tiempo-

-¿Cómo eran ellos? Es decir, todos me dicen que eran grandes estudiantes y personas honradas pero no me dicen mucho realmente-

-Ya veo. Si, tu madre era una hechicera excepcional, muy dotada en las pociones, pero también era una persona muy gentil, podía ver la belleza interna de los demás, más aún si esa persona no podía verla. Y tu padre James...tenía cierto talento para meterse en todo tipo de problemas, talento que tengo entendido que has heredado- Harry no pudo evitar sonreír, siempre le alegraba oír cosas del pasado de sus padres -Te pareces mucho a ellos, tanto en lo de sobresalir como en lo de causar líos- y ambos sonrieron.

-Gracias por todo profesor- y cuando el chico se fue el adulto se desplomó en su asiento y se refregó los ojos, intentando recomponerse. El día había sido agotador y tanto Harry como él habían revivido demasiados recuerdos.


-¡Tenga más cuidado Potter!- le dijo el profesor de Pociones -Fui a buscarlo a la sala común de Slytherin. Bueno, aquí la tiene, hemos hecho todas las comprobaciones y parece que está bien. Por alguna razón alguien consideró buena idea darle semejante obsequio a un niño-

Los ojos de Harry se abrieron como plato al ver cómo el jefe de su casa le entregaba su escoba, una Saeta de Fuego, la mejor escoba que alguien podría desear. Tenía el aspecto tan espléndida como siempre -¡Muchas gracias profesor!-

-Más vale que empiece a familiarizarse con ella cuanto antes. Pronto tendrá partido contra Huflepuff. Sepa que nuestra casa ha ganado la copa de Quidditch durante los últimos ocho años consecutivos y no toleraré que se arruine nuestra buena racha ¿Está claro?-

-Si señor- dijo intentando aparentar seriedad aunque era difícil estando tan eufórico, en especial al estar sosteniendo la escoba con la mano. Cuando llegó a la Sala común se volvió el centro de atención, todos estaban a su alrededor felicitándolo y deseándole suerte en su próximo juego. Luego fue al Gran comedor donde Hermione y Draco estaban terminando con sus deberes.

-Me la han devuelto —le dijo Harry sonriendo -Ahora podré volver a jugar-

-El profesor Snape no iba a retenerla tanto tiempo, en especial tan cerca del partido- y el momento de alegría se esfumó cuando Ron entró dando grandes pasos llevando una sábana la cual parecía estar manchada con tinta roja.

-¡Mira lo que tu maldito gato le ha hecho a Scabbers!- le recriminó a la chica mientras le enseñaba la tela manchada con sangre.

-¿Cómo sabes que fue su gato?- le preguntó Malfoy y de su bolsillo sacó un par de pelos de gato, de un color canela inconfundible. Ante tal evidencia nadie más dijo nada, hasta que la discusión entre Ron y Hermione empezó a acalorarse y tuvieron que separarlos y cada uno se fue por su lado.

-Trataré de calmar a Ron, tú ve con Hermione- le dijo Harry al rubio, quien fue tras la chica. Fue hasta los alrededores del colegio donde vio a Ron muy triste por la muerte de su mascota, Harry intentó consolarlo lo mejor que pudo. Después de todo, él sabía lo que era perder a una mascota fiel y querida, tuvo que ver como una versión joven de Voldemort mató a su primer contacto con el mundo mágico.

-No es el hecho de que el gato lo haya atacado, es decir, ya tenía muchos años y no tenía buen aspecto últimamente. Me molesta que no quiera admitirlo-

-Las personas suelen ponerse así con sus mascotas. He visto muggles que les cuesta admitir cuando su perro muerde a alguien o rompen cosas. Dale algo de tiempo- y al ver que la expresión de su amigo no mejoraba decidió probar otra táctica -Oye ¿Te gustaría probar mi Saeta de Fuego?- y en el rostro de Ron empezó a asomarse un atisbo de alegría.

-¡Vamos!- dijo corriendo con intensa alegría.

Mientras tanto Draco estaba intentando consolar a Hermione por todas las cosas que le había recriminado Ron -Tienes que entenderlo, no es bonito ver la sangre de tu mascota en tu cama. Ya se le pasará-

-¿En serio te estás poniendo de su parte?-

-Jamas admitiré tal cosa...pero debe ser difícil. Y creo que incluso tú debes admitir que la evidencia apunta a tu gato, al menos por ahora-

-¡Crookshanks no es ningún monstruo!-

-Monstruo es relativo, para un ratón o un canario un gato es un monstruo. Mira, no digo que fuera culpa tuya ni tampoco de tu mascota, son sus instintos y aunque me duela reconocerlo puedo empatizar con el tonto de Weasley. Aunque podría haberlo discutido contigo si no se hubiera comportado como un Troll- le dijo sonriendo y la chica no pudo evitar hacer el mismo gesto -Dale algo de tiempo, incluso su tonto cerebro se dará cuenta del error que cometió. Ven, vamos-

-¿Adónde?-

-A la biblioteca, quiero terminar la tarea de Transformaciones así podré ver cómo derrotamos a Huflepuff sin preocuparme por nada- y ambos se fueron de allí, sin saber que estaban siendo observados.


El partido fue bastante intenso pero, gracias a la habilidad de Harry su nueva escoba, no había durado tanto. Logró conseguir la Snitch, justo cuando un grupo de Dementores se dirigían hacia él, Harry logró conjurar algo similar a un patronus, pareció funcionar y salió de allí lo más rápido siendo aplaudido por el público.

-Fue un Patronus bastante bueno- le dijo el profesor Lupin.

-Los dementores no me afectaron esta vez- le dijo contento.

-Eso es porque no eran realmente dementores- y cuando se acercó a las afueras del campo vio a un grupo de estudiantes de Slytherin, entre ellos Crabbe y Goyle y otros con los que no se llevaba bien, intentando quitarse las capuchas negras antes de ser descubiertos. Delante de ellos, con rostro severo, estaba el profesor Snape y jefe de su casa.

-Estoy muy decepcionados de ustedes, no sólo intentaron sabotear a su propio compañero sino que además pudieron costarle la victoria a nuestra casa y arruinar nuestras chances de ganar por novena vez la copa de Quidditch ¡30 puntos menos para Slytherin y castigo para todos!- y luego se volvió hacia Harry -Nada mal Potter, espero juegue de esa forma el siguiente partido-

-Por supuesto señor- le respondió y se fue de allí para celebrar la victoria. Sólo quedaba un juego más y sería contra Griffindor y estaba seguro que sería un gran partido, gane quien gane.

Esa misma noche Ron despertó a a todos sus compañeros gritando, alegaba que Black se había introducido en su habitación con un cuchillo. Pensaron que les estaba tomando el pelo, pero al parecer el cuadro de Sir Cadogan les dijo que efectivamente alguien entró y tenía las contraseñas anotadas en un papel, el cual había sido escrito por Neville Longbottom y aparentemente lo habría perdido. Todos fueron escoltados al gran Comedor y los pasillos chequeados cada tanto por los profesores, pero no hubo ninguna señal del intruso.
A la tarde siguiente se reunieron todos en lo de Hagrid quien les insistió a Ron y Hermione en que dejaran de estar separados e hicieran las paces. Les tomó un buen rato poder mirarse a los ojos y darse un apretón de manos, aunque fuese algo frío. Al cabo de un rato estaban riendo y recordando anécdotas de travesuras anteriores.

Mientras volvían al castillo Draco sugirió a Harry ir a Hogsmeade el fin de semana usando su capa de invisibilidad y con el mapa sería imposible que logren encontrarlo -Vamos, será divertido-

-Es muy peligroso Harry ¿Y si aparece Black?-

-Sé defenderme, además si pudo entrar al colegio ¿Quién nos asegura que no esté merodeando ahora mismo por el pueblo? Al menos puedo divertirme un poco y comprar algunos dulces para Hedwig ¿Qué tiene de malo algo de aventura?-

-Interesante- dijo una voz a sus espaldas y todos se voltearon y vieron al profesor de pociones. Rezaban para que no haya oído demasiado -Potter venga conmigo- y al ver que Harry se quedaba mirando a sus amigos empezó a perder la paciencia-¿Acaso tiene problemas auditivos además de la vista? Sígame-

Una vez que llegaron a su despacho Harry habló primero, en el tono más inocente que pudo -¿Sucede algo señor?-

-¿Así que planea escaparse del colegio para verse con sus amigos en hogsmeade? ¿Sabe usted lo peligroso que puede ser?-

-No tengo idea de que está hablando señor-

-¡No se haga el tonto conmigo! Oí perfectamente que quería ir allí en busca de aventuras-

-Aún cuando quisiera, no podría. Las entradas y salidas están vigiladas y sin autorización de mis tíos no puedo ir. Sería imposible llegar allí a menos que pudiera aparecerme-

-Cómo se parece a su padre. Él también era igual de problemático, no era malo jugando al Quidditch y por eso pensaba que podía hacer lo que le dé la gana, todo el tiempo se pavoneaba por el colegio como si fuera una celebridad-

-Mi padre no se pavoneaba y yo tampoco...señor-

-Tampoco obedecía las reglas, pero claro eso era para la gente común, no para los ganadores de la copa de Quidditch. Siempre tan arrogante...-

-¡Ya basta!- le gritó dejandose llevar por sus emociones.

-¿Disculpe?- le preguntó incrédulo al ver cómo su propio alumno le levantaba la voz de esa forma.

-¿Por qué odia a mi padre? ¿Es porque era popular y talentoso? ¿O porque le salvó al vida?- y al ver la cara que puso su profesor pensó que había dado en el clavo -Sé que se detestaban, no muy diferente como Ron y Draco cuando se conocieron en primero año, y que su vida estaba en peligro mi padre se arriesgó para salvarlo. Dumbledore me lo contó-

La cara de Snape estuvo petrificada durante unos segundos hasta que se recompuso -¿Y el director le contó por qué me salvó la vida? Tu padre y sus amiguitos, como siempre, intentaron jugarme una bromita pesada, y si no se hubiera echado atrás a último momento probablemente lo hubieran expulsado por haber provocado mi muerte. No fue nada heroico, estaba salvando su propio pellejo-

Harry estaba enojado, no quería creerlo, quería gritarle y decirle que era un embustero. Pero había algo que lo hizo detenerse, el profesor Snape era hosco, casi detestable y mostraba un obvio favoritismo por los estudiantes de su casa...pero no era un mentiroso, una de las razones por lo que lo respetaba, al final tuvo que tragarse sus sentimientos y confrontar a su maestro quien volvió a hablar -Estoy seguro que todos le han dicho que era un gran estudiante, un muchacho encantador que solía cometer travesuras inocentes, pero toda historia tiene dos versiones señor Potter. Lamento haber arruinado la imagen que tenía de su difunto padre-

Harry hizo una pequeña mueca -No, no lo lamenta, de hecho creo que lo está disfrutando. Pero le agradezco que me contara la historia completa, hasta ahora siempre me han dicho cosas buenas de mis padres, sólo me contaban de sus cualidades o minimizaban sus defectos, tal vez porque sentían lástima por un niño huérfano. No soy iluso, sé que mis padres tenían defectos y no me cabe ninguna duda que mi padre se haya saltado un par de normas. Gracias por su sinceridad- dijo recobrando la compostura. Antes de que Snape pudiera decirle algo la puerta de las mazmorras se abrió y entró el profesor Lupin, con aspecto desmejorado.

-Severus, lamento importunarte-

-Está bien Potter ya se iba. Aquí tengo preparado lo tuyo- le dijo entregándole un frasco con una poción.

-Gracias. Es bueno verte Harry, espero que no te estés metiendo en problemas-

-Eso intento ¿Se siente mal de nuevo?- preguntó al ver cómo lucía.

-Mucho me temo que mi salud es muy volátil. Afortunadamente la poción que el profesor Snape tan amablemente me prepara me ayuda bastante-

-Debe ser difícil...tener que vivir con la maldición del hombre lobo- le dijo y ambos adultos se quedaron completamente pasmados.

-¿Q-qué, cómo...- preguntó el profesor de DCAO y luego observó a su colega.

-Yo no le he dicho nada. Pero Potter tiene la mala costumbre de meterse en asuntos que no son de su incumbencia-

-¿Cómo te enteraste?-

-Al principio no estaba seguro pero cuando terminé el trabajo lunar del profesor Snape ahi fue cuando lo entendí: su ausencia durante la época de luna llena y porqué el Boggart que usted enfrentó se convierte en una esfera blanca: es la luna llena, porque su mayor temor es transformarse en esa bestia y lastimar a alguien-

El hombre suspiró derrotado -Es algo con lo que tengo que lidiar. Por favor Harry no le digas a nadie, si los padres de los alumnos se enteraran...-

-Lo sé, ya se han desquitado con el pobre hipogrifo de Hagrid. Le prometo que no diré nada-

-Gracias, eres muy amable, inteligente y hábil-

-Cuidado Lupin, lo último que Potter necesita es que le sigan inflando su ya elevado ego. Mejor retírese y vuelva con sus amiguitos y pobre de usted si me entero que ha estado escapándose a Hogsmeade-

-El profesor Snape tiene razón Harry. Será mejor que andes con cuidado, recuerda que aún tenemos que seguir practicando con tu patronus-

-Lo sé profesor. Nos vemos pronto- y se fue de allí. Al cabo de un rato los adultos se quedaron en silencio.

-Debes admitir que no es como cualquier otro mago-

-Eso no le da derecho a romper las reglas y a vanagloriarse, es igual que su padre-

-¿De veras? ¿Crees que James Potter también podría haber terminado en Slytherin? ¿Lograr que el hijo de Lucius Malfoy se junte con Griffindors y, más sorprendente aún, con una hija de muggles? Por lo que he visto yo diría que es más parecido a Lily- le dijo sonriendo antes de salir de allí. El profesor de pelo grasiento se sentó a pensar durante un momento y tuvo que reconocer que su colega tenía razón, James Potter jamás hubiera terminado en la casa de las serpientes.


¡Saludos! Ha pasado tiempo desde que actualicé pero estaba muy ocupado. Espero que les haya gustado el capitulo, no olviden comentar ;)