Los días pasaron rápidamente, Harry seguía practicando el hechizo patronus al mismo tiempo que intentaba estar al día con las demás asignaturas. En una de sus escapadas fue sorprendido por Snape y Lupin quienes hacían rondas. No lo castigaron pero cuando Lupin lo vio guardarse el mapa del merodeador lo llevó a un aula vacía y le dio una reprimenda.
-No tengo idea de cómo conseguiste esto pero sé lo que es ¿No se te ha ocurrido que si este mapa cayera en manos de Black podría dar contigo y tus amigos?-
Harry parecía que estaba a punto de replicar pero luego de pensar con más calma empezó a titubear -Yo...no lo pensé señor-
-Tu padre tampoco respetaba las normas, pero él y tu madre dieron sus vidas para que tú vivieras y ahora andas paseándote por los alrededores del colegio y Hogsmeade donde los dementores y Black acechan, como si nada pudiera pasarte...creo que deshonras el sacrificio que ellos hicieron por ti. Me quedaré con esto, lo siento Harry-
A Harry no le gustó para nada, se sintió como cuándo le habían quitado la escoba nueva, pero estaba seguro que esta vez no la tendría tan fácil así que suspiró derrotado -Entiendo señor, por cierto el mapa tiene una falla, vi a alguien que supuestamente está muerto-
-¿A quién?-
-Peter Pettigrew-
-Debes haber visto mal. Mejor ve a tu habitación y sigue estudiando, tengo entendido que los exámenes se acercan y también tienes un partido de Quidditch pendiente. Buenas tardes Harry-
Harry seguía frustrado por haber dejado que el profesor Lupin le confiscara el Mapa. Había sido descuidado y si hubiera llevado su capa de invisibilidad no lo habrían atrapado pero decidió enfocar sus energías en sus estudios, por no mencionar los entrenamientos de Quidditch. Afortunadamente lograron ganar el último juego de la temporada, gracias a los reflejos de Harry, quien logró atrapar la Snitch casi al mismo tiempo que Ron, quien sólo perdió el equilibrio durante un segundo, pero fue justo lo que necesitaba para conseguir la esfera alada.
-¡Ganamos la copa! ¡Ganamos la copa!- gritaban los de Slytherin.
-Bien jugado Ron, sí que me lo hiciste difícil- le dijo Harry estrechando su mano con la de su compañero -Hasta la próxima temporada-
-Tengo que admitirlo Weasley, tu desempeño no fue del todo malo- le dijo Malfoy quien había ido acompañado con Hermione a reunirse con ellos.
-Creo que es lo mas bonito que me has dicho alguna vez- le dijo sonriendo.
-No te acostumbres demasiado- le respondió con una mueca.
-¡Vamos a celebrar!-
-Todavía no, recuerden que mañana tenemos exámenes- les recordó la chica.
-¡Vamos Hermione! No seas tan aguafiestas-
-Ella tiene razón- dijo Harry y luego miró a Ron -Perdiste el partido, pero aún puedes ganar puntos y obtener buenas notas. Después podremos celebrar-
A pesar de las protestas de Ron los cuatro fueron a la biblioteca y estudiaron como nunca. Harry y Hermione prácticamente se sabían todo el contenido, sólo habían ido para dar un último repaso y dar una pequeña ayuda a sus amigos.
Empezaron la semana de éxamenes con Transformaciones, la tarea consistía en convertir una tetera en una tortuga. Luego de una rápida comida fueron al examen de Encantamientos con Flitwick, Harry logró encantar a su compañero quien no paraba de reír gracias al hechizo y luego de un rápido movimiento volvió a la normalidad, no sólo a su pareja sino al resto de la clase para ahorrarle tiempo al profesor.
-¡Excelente! Gracias señor Potter, cinco puntos para Slytherin- le dijo el pequeño hombre.
-"Gracias señor Potter"- le dijo Ron burlándose a la salida.
-Aprovecho cualquier oportunidad para sumarle puntos a mi casa, deberías intentarlo alguna vez-
-En otra ocasión, cuando no tenga que preocuparme por el examen de pociones con Snape- y fueron a descansar un poco antes de ir a las mazmorras. Cuando llegaron la mayoría de los estudiantes se encontraban allí, Snape los observó al entrar, con cara de desaprobación.
-¿Tarde de nuevo Potter? No debió perder tiempo con su club de fans-
-Creí que el examen no comenzaba hasta dentro de cinco minutos señor-
-Yo digo cuando comienza y es ahora. Siéntese, deberán preparar la poción para confundir- le dijo con un tono glacial. Al final de la clase menos de la mitad había logrado prepararla bien. Sólo Draco, Hermione y Harry consiguieron que estuviera correctamente espesa, el resto de las pociones fue de baja calidad y la de Neville había sido la peor -La tarea es elaborar una poción que confunda al que la beba, no que le destroce el estómago ¡Cuatro! Le daría un cero pero no quiero que la jefa de su casa me pida que le dé clases particulares. Retírense-
Cuando tuvieron DCAO fue el examen más divertido hasta ahora: una carrera de obstáculos donde debían enfrentarse a las criaturas que habían estudiado durante el año, luego de luchar contra los Grindlows de un estanque y acabar con salamandras de fuego que lo esperaban alrededor de una fogata, terminaban en la entrada de un árbol hueco donde los esperaba un Boggart.
Cuando el ser adoptó la forma de la figura encapuchada Harry esbozó una sonrisa -Hoy no mi amigo ¡Riddikulus!- y luego salió de allí.
-Muy bien Harry. Nota máxima- le dijo Lupin. Cuando salieron de allí se cruzaron al Ministro de Magia acompañado de otros dos miembros del Ministerio.
-¡Hola Harry! Veo que estás ocupado con tus exámenes, espero que saques buenas notas-
-Por supuesto señor Ministro ¿Qué lo trae por aquí? ¿Han atrapado a Black al fin?-
-Me temo que no, pero pronto volverá a Azkaban, no te preocupes -Suspiró ampliamente y miró a Harry -Me trae un asunto desagradable, Harry, La Comisión para las Criaturas Peligrosas solicitó que un testigo presenciase la ejecución de un hipogrifo furioso. Como tenía que visitar Hogwarts por lo de Black, me pidieron que entrara-
-Entonces ¿La sentencia ya está dada? Buckbeack no tuvo la culpa y tampoco Hagrid-
-Muchacho me temo que no puedo hacer nada la comisión ya tomó su decisión- y luego apareció un sujeto alto, de hombros y brazos grandes y un notorio bigote, portaba una hacha que parecía haber sido afilada minuciosamente. Parecía estar a gusto con lo que iba a hacer, aunque intentaba disimularlo. A Harry no le cayó bien, aunque supuso que cualquier persona que disfrute matando animales no le caería bien a muchos. Prosiguieron su camino hasta llegar al aula de adivinaciones, el último examen que les quedaba y también el que menos que querían.
La mayoría no supo que responder cuando la profesora les preguntó, por separado, que veían en la bola de cristal, por lo que tuvieron que inventarse cosas poco creíbles. Al cabo de un rato sólo quedaba Harry esperando su turno mientras Malfoy bajaba por las escaleras -¿Qué tal?-
-Una total pérdida de tiempo, le dije que veía un gran dragón y me respondió que era probable que ocupe un puesto importante en el Ministero. Bha, eso cualquiera podría decírtelo, sea vidente o no, es buena en el oficio- dijo esbozando una sonrisa -Nos vemos luego-
-¡Harry Potter!-
En la sala de la torre hacia más calor que nunca. Las cortinas estaban echadas, el fuego encendido, y el habitual olor mareante hizo toser a Harry mientras avanzaba entre las sillas y las mesas hasta el lugar en que la profesora Trelawney lo aguardaba sentada ante una bola grande de cristal -Buenos días, Harry —dijo suavemente- Si tuvieras la amabilidad de mirar la bola, tómate tu tiempo, y luego dime lo que ves dentro de ella...-
Al no ver nada simplemente optó por seguirle el juego -Veo...veo a Buckbeak, el hipogrifo de Hagrid-
-Ahh si, pobre animal y su inminente destino ¿Ves algo más?-
-Creo que está volando, libre como un pájaro-
-¿Seguro? ¿No ves a Hagrid llorando o la cabeza del animal en un charco de sangre?-
-N...no...- dijo medio perturbado al pensar en su pobre amigo frente semejante espectáculo.
-Ya veo...bien, me temo que es todo. Tal vez la adivinación no es para todos, puedes retirarte- Apenas las palabras salieron de la boca de la mujer Harry agarró su mochila y salió de allí pero en ese momento una voz le hizo detenerse -Será esta noche...-
-¿Perdón?- le dijo volteándose y vio a la mujer en una especie de trance.
-El señor tenebroso está débil, abandonado por sus vasallos. Pronto su sirviente volverá hacia él luego de doce años, con su ayuda ÉL volverá a resurgir...más grande y más terrible que nunca. Será hoy, antes de la medianoche...vasallo y amo volverán a reunirse...- y luego la mujer pareció salir de ese estado de trance y parpadeó -Lo siento querido me he quedado dormida, el calor del día y no he descansado bien ¿Sucede algo? Te ves algo pálido-
-Usted acaba de decirme que Voldemort volverá a alzarse, que su vasallo va a regresar con él...-
-¡Por Merlín! No pronuncie ese nombre y menos aquí! Demasiados problemas tenemos con Sirius Black y los dementores merodeando los alrededores, lo único que nos faltaría es tener al Innombrable entre nosotros-
-¡Pero usted acaba de decirlo!-
-Debes haberte quedado dormido también, no cabe duda que has estado esforzándote demasiado, mejor ve con tus amigos y come algo de chocolate. Sí, el chocolate siempre es bueno-
Harry salió de allí confundido y algo preocupado ¿Realmente había hecho una predicción o era una farsante que sólo quiso finalizar con un gran espectáculo?
El grupo había ido a visitar a Hagrid luego de enterarse que la comisión de Criaturas Peligrosas no había dado marcha atrás. En el camino se cruzaron a Neville Longbottom quien había ido a ver al pobre animal, llevaba su libro de "El monstruoso libro de los monstruos" y algunos bocados de carne que le había dado al hipogrifo. Cuando llegaron les dio un tímido saludo y se despidió de Hagrid, quien los invitó un rato a su cabaña.
-Tenéis que volver al castillo. Les he dicho que no quería que sean parte de esto y tampoco deberías estar aquí Harry. Si Fudge y Dumbledore te pillan fueran sin permiso, te verás en un aprieto- les dijo el enorme hombre. Por el rostro de Hermione corrían lágrimas silenciosas, pero disimuló ante Hagrid preparando el té. Al coger la botella de leche para verter parte de ella en la jarra, dio un grito.
-¡Ron! No... no puedo creerlo. ¡Es Scabbers!- Ron la miró boquiabierto.
-¿Qué dices?-
Hermione acercó la jarra a la mesa y la volcó. Con un gritito asustado y desesperado por volver a meterse en el recipiente, Scabbers apareció correteando por la mesa.
—¡Scabbers! —exclamó Ron desconcertado—. Scabbers, ¿qué haces aquí?- Cogió a la rata, que forcejeaba por escapar; y la levantó para verla a la luz. Tenía un aspecto horrible. Estaba más delgada que nunca. Se le había caído mucho pelo, dejándole amplias lagunas, y se retorcía en las manos de Ron, desesperada por escapar.
-Vaya, parece que la rata sigue viva. Creo que ALGUIEN debe una disculpa- le dijo Draco mientras miraba de reojo a Hermione.
-Me disculparé con Crookshanks cuando lo vea- respondió y el rubio suspiró rindiéndose. De pronto, Hagrid se puso en pie, mirando la ventana fijamente. Su cara, habitualmente colorida, se había puesto de un color pálido -Ya vienen...- y al observar por la ventana vieron al director Dumbledore, acompañado por el Ministro, un miembro del Ministerio y el verdugo. Ellos insistieron en quedarse pero el corpulento hombre no les dejó opción, así que salieron rápidamente antes de que llegaran y se escondieron entre los árboles.
-Vámonos, no hay nada que hacer y Scabbers está como loca ¡Cálmate rata tonta!- y justo en ese momento se oyó el sonido seco del hacha que acababa de ser utilizada.
-Ya está...lo han hecho...- dijo Hermione sollozando y siendo consolada por Ron y Draco mientras Harry cerraba los ojos y los puños por la rabia e impotencia de no haber podido ayudar a su amigo. Mientras emprendían la vuelta al castillo en silencio, un enorme perro salió de entre los arbustos y embistió a llevándolo Ron cuesta abajo, cerca del Sauce Boxeador. Su amigo intentó resistirse pero el animal era fuerte y empezó a arrastrarlo hacia el interior del árbol sin que pudieran hacer nada.
-¡Ron! ¿Qué diablos quiere el perro con él?-
-No es un perro- les dijo Harry- Pero no importa tenemos que ir a ayudarlo-
-¿Cómo quieres que lo hagamos? El Sauce Boxeador golpea todo lo que se le acerque- y en ese momento el gato de Hermione se acercó.
-¡Crookshanks cuidado!- le gritó la chica pero el felino simplemente esquivó la rama del árbol y le dio un pequeño arañazo en un pequeño hueco que había en el tronco. El árbol se quedó quieto como si se hubiera paralizado.
-¿Cómo supo lo que había que hacer?-
-Tal vez el perro le dijo, no lo sé. Es mejor que lo sigamos-
—¿Adónde irá este túnel? —preguntó Draco, sin aliento.
—Ni idea... Está señalado en el mapa del merodeador; pero Fred y George creían que nadie lo había utilizado nunca. Se sale del límite del mapa, pero daba la impresión de que iba a Hogsmeade- Avanzaban tan aprisa como podían, casi doblados por la cintura. Por momentos podían ver la cola del felino, el pasadizo no se acababa. Parecía tan largo como el que iba a Honeydukes. Lo único en que podía pensar Harry era en Ron y en lo que le podía estar haciendo ese enorme perro. Al correr agachado, le costaba trabajo respirar y le dolía. Cuando por fin lograron terminar el recorrido terminaron en una especie de habitación polvorienta, con las paredes rasgadas y las ventanas cubiertas de madera.
-¿Dónde estamos?- preguntó la chica.
-Creo...creo que es la Casa de los Gritos- agregó el rubio. Siguieron avanzando hacia otra sala donde encontraron a Ron apoyado en un viejo sofá lamentándose por la herida que el perro le había ocasionado en la pierna.
-¡Ron! ¿Te encuentras bien? ¿Dónde está el perro?-
-No es un perro...es...-
-Un animago lo sé- respondió Harry y cuando se voltearon vieron al mismísimo Sirius Black frente a ellos, con su túnica andrajosa, los dientes amarillos y una expresión calavérica.
-Imaginé que vendrías a ayudar a tu amigo, tu padre habría hecho lo mismo- dijo con nostalgia. Y antes de que sus amigos dijeran algo los desarmó utilizando la varita de Ron pero Harry fue más rapido y conjuró un escudo protector dejando perplejo al adulto, aprovechando la oportunidad logró quitarle su varita. Al fin podría tener su venganza con el hombre que mató a sus padres.
En ese momento el profesor Lupin apareció allí y le lanzó un hechizo -¡Expelliarmus!-
-Profesor ¿Por qué ha hecho eso?-
-Porque quería evitar que cometas un error del que te arrepintieras toda tu vida, tú nunca matarías a una persona inocente-
-Yo confié en usted, no le dije a nadie que era un hombre lobo- y sus amigos se sorprendieron, excepto Hermione quien por su expresión ya lo sabía o lo intuía. Harry no podía contenerse -¡Él traicionó a mis padres! ¿Cómo puede pensar que es inocente?- le recriminó. Al cabo de un rato les contó la historia de su infancia siendo licántropo, como los únicos amigos que había tenido, James Potter, Sirius Black y Peter Pettrigrew aprendieron a ser animagos para hacerle companía durante sus transformaciones en luna llena y cómo los cuatro juntos adoptaron los apodos de Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta, los creadores del Mapa del Merodeador.
-¡Increíble! Ustedes eran muy inteligentes- le reconoció Malfoy.
-Si lo fuera no estaríamos aquí-
-Exactamente- dijo una tercera voz y apareció el profesor Snape, quien había llegado en el momento más inoportuno. Al parecer el profesor Lupin se había dejado el mapa en su despacho y cuando Snape fue a llevarle su poción notó a Black y fue allí sin darse cuenta que también estaba Pettigrew. Los alumnos intentaron convencerlo de que dejara terminar su historia pero hizo caso omiso, evidentemente seguía dolido por las burlas y malos tratos que había recibido de joven.
-¡Desmaius!- gritó Harry el hombre quedó inconsciente en el suelo.
-¡Harry! ¡Atacaste a un maestro! Tendremos muchos problemas- le recriminó Hermione.
-Ya tenemos problemas, uno más no importará- y luego se volvió hacia Black -Pruébeme de que Pettigrew sigue vivo-
-Dame la rata muchacho- le dijo a Ron mientras Lupin recuperaba su varita del suelo.
-¿Qué le va a hacer?-
-Obligarla a transformarse, si de verdad es un rata ordinaria no le pasará nada. Vaya que mal aspecto tienes Peter- le dijo a la rata que chillaba como loca.
-¡Es culpa de ese gato loco!- le dijo señalando a la mascota de Hermione.
-Ese gato no está loco, es el más inteligente que he visto. Supo de inmediato que yo no era un simple perro, así como la identidad de Peter. Gracias a su ayuda todos hemos estado aquí, basta de juegos- y luego de un movimiento de su varita la rata se transformó en un hombre bajito y regordete.
-Remus...Sirius...mis amigos- y empezó a correr en dirección hacia la salida pero Harry fue más rápido y con un movimiento de la varita lo hizo volar contra la pared.
-Entonces era cierto, tú eras el guardián de los secretos ¡Tú traicionaste a mis padres!-
-Harry...no lo entiendes...tu padre era mi amigo...pero Él...no saben lo poderoso que es, las cosas que puede hacerte, no tenía opción-
-Sí, si la tenías pero salvar tu propio pellejo era más importante- le dijo Sirius mirándolo con ira- ¿Alguna vez fuimos amigos siquiera Colagusano o sólo buscabas estar rodeado de gente que pueda protegerte? Eres un cobarde, el sombrero nunca debió enviarte a Griffindor-
-¿Qué hacemos con él?-
-¿Tú que crees? Acabarlo, he esperado mucho tiempo por esto Lunático-
-¡No por favor! Nunca quise que las cosas terminaran así, yo nunca fui fuerte como ustedes ¡Por favor! ¡Llévenme a Azkaban!- y luego empezó a suplicarle clemencia a Hermione, a Ron recordándole que fue una buena mascota, y luego lo miró a Harry sollozando, era patético y Harry quería que se terminara.
-Tu decides Harry- le dijo su profesor de defensa. Harry apuntó con su varita al hombre que estaba en el suelo. Era un canalla, había traicionado a sus padres, abandonado a un amigo en Azkaban durante años, no merecía vivir.
-Harry por favor...no vale la pena, volvamos al colegio...-le decía Hermione mirándolo con los ojos brillosos- Ya hemos visto una muerte hoy, por favor...no cruces esa línea...- dijo entre lágrimas y ante esa imagen bajó su varita. Su amiga tenía razón, no lo valía, así que simplemente se echó atrás y el profesor Lupin conjuró unas cuerdas que lo mantuvieron inmóvil para que no intente escapar.
-Vámonos de aquí- dijo Harry en voz baja mirando a su amiga quien esbozó una pequeña sonrisa y fue a abrazarlo.
-¿Estás seguro? Por su culpa tus padres están muertos- le preguntó Black.
-Y pagará por eso, estará encerrado el resto de su vida, sólo, rodeado de remordimiento y dolor. Si ahora da pena no imagino como quedará cuando los dementores absorban hasta el último recuerdo feliz-
-Me parece perfecto. Vamos todos, que alguien ayude a "Quejicus" - le dijo y fueron rumbo al colegio. En el camino, mientras el grupo mantenía vigilado a Pettigrew, Sirius y Harry iban charlando acerca de sus padres y el vínculo que tenían.
-Fue muy noble lo que hiciste, no cabe duda que heredaste el corazón de tu madre. Te he visto volar, vuelas tan bien como tu padre, aunque admito que no esperaba verte en Slytherin-
-Creo que todo el mundo se sorprendió-
-En especial el profesor Snape, debiste haber visto su expresión- comentó Malfoy y los tres se rieron.
-Eres el hijo de Narcissa ¿Verdad? La única prima con lo que tuve buena relación fue Andrómeda, quien fue desterrada por casarse con un muggle. No importa quienes sean tus padres, Harry confía en tí y eso es lo único que importa- le dijo estrechando su mano y luego se volvió hacia Harry -Cuando se sepa la verdad podré volver a ser un hombre libre. Si lo deseas puedes irte a vivir conmigo, la casa de mis padres ha estado desocupada por años, habría que limpiarla-
-¿Vivir contigo? ¡Por supuesto! Sería genial- Harry no podía contener la emoción, si bien estaba a gusto pasando sus vacaciones en la casa de la familia Malfoy quería tener un lugar propio ¿Qué mejor lugar que con su padrino y el mejor amigo de su padre? Tenía tantas cosas por preguntarle. Justo en ese momento el profesor Lupin empezó a temblar y al fijar la vista en el cielo pudieron ver la luna llena y el profesor no había tomado la poción. Mientras Sirius intentaba contener a su amigo Colagusano aprovechó q las cuerdas que lo ataban desaparecían y escapó en su forma de rata. La forma animaga de Sirius era imponente pero no tanto como para mantener a raya a un hombre lobo sin ayuda.
-Harry ¿Qué hacemos?- y justo en ese momento el profesor Snape recobró la consciencia y se interpuso entre ellos y el licántropo, quien le lanzó un zarpazo echándolo a un lado. Harry intentaba pensar en algún hechizo para contener pero no se le ocurría ninguno, en ese momento sin previo aviso apareció el Basilisco de Slytherin, quien embistió al licántropo mientras exhibía sus enormes colmillos para advertirle que se alejara. Ante semejante imagen la bestia aulló y se dirigió hacia el bosque prohibido.
-Muchas gracias mi amigo, una vez mas me has salvado- le dijo en Pársel.
-Sólo hice lo que me pediste-
-¿A qué te refieres?-
-Ya lo sabrás, en el futuro, o tal vez en el pasado. Nos vemos pronto Harry, si me necesitas sabes donde encontrarme- respondió dejándolo confundido mientras sus amigos ayudaban al profesor Snape Harry fue rápido en busca de Sirius quien estaba bastante mal herido por el ataque de su amigo y en ese momento el aire empezó a enfriarse -No...¡Ahora no!- y una nube de figuras encapuchadas se acercó a ellos Harry intentó conjurar el patronus pero la energía blanca que emanaba de su varita no era suficiente para repelerlos y mientras perdía fuerzas vio a alguien observándolo desde los árboles. Creyó que la vista le estaba fallando ya que la persona le parecía familiar y antes de perder la conciencia lo vio lanzar un patronus con forma completa el cual empezó a ahuyentar a los dementores, Harry quiso darle las gracias pero sus piernas flaqueaban y cayó rendido al suelo -¿Papá?...-y todo se volvió negro.
Cuando Harry despertó en la enfermería el profesor Dumbledore le dio un resumen de lo ocurrido, Sirius estaba encerrado en la torre esperando a que los dementores se lo lleven, Snape siendo atendido por el Ministro de Magia quien le daba la Orden de Merlín segunda clase por capturar al fugitivo y que nadie creería la verdadera historia. Luego le dijo a Hermione que utilzara un giratiempo que es un objeto mágico capaz de retroceder el tiempo pero sólo durante unas horas. Mientras Ron se quedaba en la enfermería con Draco y Ginny haciéndole compañía. Una vez que retrocedieron en el tiempo hasta el atardecer, fueron hacia la cabaña de Hagrid y vieron a Neville desajustando la cadena del hipogrifo para que pudiera escapar sin despertar sospechas.
-"Vaya ¿Quién diría que Longbottom se atrevería a violar la ley mágica ayudando a Buckbeak a escapar?"- pensó Harry, cuando se acercaron al animal se inclinaron en modo de respeto el cual fue respondido por la criatura y los dejó acercarse, lo fueron llevando silenciosamente hacia el bosque, cuando llegaron allí lo dejaron comiendo unas frutas de un árbol.
-¿Que hacemos ahora Harry?-
-No lo sé, dijiste que si nos cruzábamos con nuestra versión del pasado podríamos correr peligro o arruinar la historia. Debemos ser cuidadosos-
-Lo sé pero ¿Y si aparecen los dementores? Dijiste que viste a tu padre convocar un patronus pero es imposible él murió-
-Por supuesto que está muerto, pero sé lo que vi. Necesitamos aguardar el momento oportuno- y en ese momento vieron a sus versiones pasadas entrar al hueco del Sauce Boxeador en busca de Ron, luego vieron al profesor Snape, el tiempo se iba acortando, el cielo empezaba a oscurecerse y Harry se estaba quedando sin ideas, justo en ese momento un pequeño siseo los hizo voltearse.
-Hola pequeño ¿Dando un paseo nocturno?- le dijo la enorme serpiente que apareció, haciendo que Hermione se sobresaltara y se colocara al lado del hipogrifo. Harry intentó explicarle la situación lo más rápido posible para que lo ayude a comprender lo que le había dicho -¿Es obvio no? Eras tú, o mejor dicho tú serás quien lance ese hechizo-
La mente de Harry empezó a atar cabos, claro que no podría haber sido su padre, pero ¿Realmente él sería capaz de convocar un patronus completo? Ya lo había intentado y fracasado. El basilisco le dijo que no debía dudar ya que eso era lo que las criaturas aprovechaban, si mantenía la cabeza fría y enfocaba sus recuerdos felices podría realizarlo sin problemas, luego de ir a ayudar a sus yos del ataque del hombre lobo, Harry se escondió entre los árboles esperando el momento justo. Cuando vio a los dementores acercarse a su versión más joven y a Sirius quien estaba mal herido por su pelea con Lupin Harry salió de su escondite y les apuntó con su varita -¡Expecto Patronum!- y en vez de un simple haz de luz blanca, salió un enorme ciervo plateado quien se dirigió hacia los encapuchados y los ahuyentó, cuando el ser de luz volvió hacia donde estaba Harry y cuando se inclino fue allí que lo entendió -Cornamenta...- dijo sonriendo y luego se fue con Hermione.
-No puedo creerlo, lograste convocar un Patronus completo ¡Es magia avanzadísima!- le dijo Hermione mientras volaban a lomos de Buckbeak hacia la torre dónde Sirius estaba encerrado.
-Lo sé, también me cuesta creerlo- le dijo sonriendo, una vez que llegaron a la torre Hermione sacó su varita -¡Alohomora!- y la puerta se abrió al instante.
-¿Pero qué...?- y Sirius estaba totalmente sorprendido de verlos allí. Antes de volver a la enfermería Sirius se le acercó -Lamento que tenga que volver a huir, pero lo importante es que ahora sabes la verdad-
-Pettigrew escapó. Debí acabar con él, fui demasiado blando-
-No, hiciste lo correcto. Cualquiera puede acabar con una vida, pero tú tomaste el camino elevado. No muchos magos tendrían esa fortaleza. James tampoco lo hubiera matado, tus padres estarían orgullosos. Ya lo debes haber escuchado un millón de veces, pero eres tan parecido a tu padre, excepto por tus ojos son...-
-Como los de mi madre- finalizó él sonriéndole y le dio un abrazo de despedida. Era la primera vez que dejaba que un adulto se le acercara de tal forma. Harry sintió que el recuerdo de ese momento siempre le daría fuerzas para conjurar un Patronus -Ojalá pudiera irme contigo. Hay tanto que quiero preguntarte-
-Lo sé. pero no te preocupes, volveremos a vernos Harry, te lo prometo- y se fue volando a gran velocidad sobre el hipogrifo. Al cabo de unos segundos había desaparecido en el cielo.
-Volvamos a la enfermería, antes de que alguien nos vea- le dijo su amiga peor Harry sólo observaba el cielo y luego se giró hacia su amiga -¿Crees que alguna vez tendremos un año normal?- le dijo sonriendo.
-Probablemente no-
-Hermione...-
-¿Sí?-
-Gracias- y ella sonrió también mientras le colocaba la mano en su brazo en señal de cariño.
Los próximos eventos sucedieron tan rápido que Harry aún lo procesaba. Apenas Harry y Hermione volvieron al momento y lugar del que se fueron se pusieron al al tanto de los eventos: la huida de Buckbeak y Sirius, como la profecía de la profesora Trelawney se había cumplido, aunque no de la forma que Harry hubiera imaginado. Lo peor fue que alguien hizo correr el rumor de que el profesor Lupin era un hombre lobo y empezaron a llegar cartas de los padres y del Ministerio, exigiendo su renuncia, Harry sospechaba que el padre de Draco también había tenido que ver, pero no quiso decirle nada a su amigo.
-Es injusto, usted es el mejor profesor que hemos tenido- le dijo al hombre que estaba terminando de empacar.
-Está bien, son padres que se preocupan por sus hijos. En su lugar tal vez haría lo mismo, estaré bien. Por cierto debo decirte que en mi último día como profesor decidí darle cuarenta puntos a tu casa- y Harry lo miró sorprendido -Por haber logrado conjurar un Patronus completo, una hazaña loable para cualquier mago y más aún para alguien de tu edad. Y veo que descubriste el apodo de tu padre, aún puedo ver las grandes astas de su forma animaga- y luego le devolvió el mapa del Merodeador diciéndole que debía mantener la tradición de los alborotadores del colegio, por suerte Harry lo guardó en su bolsillo rápidamente porque en ese momento apareció el profesor Snape.
-Hola Lupin, la profesora Mc Gonagall me ha pedido que le avise que tu transporte ya está aquí. Te he dejado un kit con varias pociones, son todas las que he podido preparar, dada mi condición- dijo haciendo énfasis a lo último mientras hacia un gesto hacia la herida en su brazo, el cual afortunadamente no había sido mordido.
-Muchas gracias Severus y una vez más mis disculpas por lo que hice, no era yo mismo-
-Está bien, veo que el señor Potter ha venido a despedirse también. Que detalle- dijo con sarcasmo. El hombre con ciatrices les hizo un gesto a ambos y se marchó de allí dejándolos a solas. Harry se colocó delante suyo y habló -¿Fue usted cierto? El que hizo correr el rumor acerca de la condición del profesor Lupin-
-¿Eso cree? ¿Tiene pruebas?-
-No tengo pruebas, pero tampoco dudas. Aunque lo entiendo, debió ser muy frustrante: Sirius Black escapando delante de sus narices, perder la Orden de Merlín y ser atacado por un hombre lobo. Por suerte nadie fue mordido-
Los ojos del profesor Snape parecían echar fuego -Es usted un insolente y arrogante, igual que su padre-
-Puede ser, pero no olvide que también soy un Slytherin y también alguien que le acaba de conseguir muchos puntos a su casa por haber realizado el encantamiento Patronus a la perfección, eso nos acerca más a la copa de la casa, así que creo que puedo permitirme esa actitud por hoy-
-¿Sólo por hoy? Gracioso ¿Algo más que quiera decirme?-
-Sólo una, gracias...-y la expresión de Snape hizo un gesto de sorpresa por lo que acababa de escuchar, pero logró disimularlo. Harry continuó -Le agradezco haberse interpuesto entre nosotros y la forma animal del profesor, es decir, ex-profesor, Lupin. Incluso después de que yo lo atacara y dejara inconsciente. Lo siento pero no tenía alternativa señor-
-Sólo hice mi trabajo, lo habría hecho por cualquier otro estudiante. No se crea tan especial-
-¿Incluso por Neville Longbottom?- y el adulto volvió a sorprenderse -Sé que él es algo torpe, en especial en sus clases, pero hace poco descubrí lo valiente que es, sólo espere y verá- le dijo sonriendo mientras lo observaba con esos ojos verdes que parecían brillar más que nunca.
-Creo que es mejor si se marcha, estoy seguro que sus amiguitos lo estarán esperando- y cuando Harry se marchó el hombre se presionó las sienes de la cabeza. Tenía un montón de sentimientos dentro suyo: furia, desaprobación, pero al mismo tiempo admiración y orgullo porque alguien de su casa fuera capaz de tanto -Potter...tanto padre como hijo son un incordio-
Era el último día de clases y casi todos estaban por partir, una lechuza fue hacia Harry dejándole una nota de parte de Sirius contándole que se encontraba a salvo con Buckbeak y que había sido él quien le había regalado la escoba y que la lechuza era un regalo para Ron ya que había perdido a Scabbers, Harry Ron y Hermione se pusieron contentos al saber que Sirius había logrado escapar.
-¿Alguien ha visto a Ginny? Si pierde el tren mis padres me matarán-
-Allí está, junto con Draco- Harry notó como Ron fruncía el seño al verlos charlando tan amistosamente. Ginny reía al escuchar la historia de cómo Ron fue capturado por un perro negro y ellos tuvieron que ir a rescatarlo. Cualquiera que los viera pensarían que ellos eran los hermanos y Harry presentía que así se sentían, después de lo del año pasado Ginny encontró un nuevo hermano mayor que la cuidara de sus compañeros de casa pero sin ser tan sobreprotector como los Weasleys y Draco había encontrado la hermana que siempre quiso tener. La familia era un concepto ajeno para Harry, hasta que descubrió que tenía un padrino y también a sus amigos.
-Me pregunto en que problemas nos meteremos el próximo año...Tal vez haya vampiros o dragones- pensó mientras el tren salían de la estación. El año escolar había terminado, pero pronto estarán de vuelta.
Buenas! Para compensar que hace tiempo no actualizaba hice un poco más largo el capítulo. Espero que les haya gustado
