Tan tan! Les dejo este nuevo cap. A veces me tardo mucho en actualizar, pero espero terminar este fanfic algún día. ¡Saludos!
Harry estaba observando el amanecer sentado en el jardín de la Mansión Malfoy. El único sonido que se oía era el de los pavos reales que se paseaban por allí, a quienes Harry les daba algunas migajas de pan. Como todo sangre pura de clase alta el señor Malfoy no había escatimado en gastos para que tanto su casa como sus alrededores estuvieran impecables. Aunque era un lugar hermoso y lujoso él hubiera preferido estar en la casa de su padrino, aún cuando fuera una casa pequeña como la cabaña de Hagrid. Había tanto que quería preguntarle acerca de sus padres y de su pasado. En ese momento una lechuza apareció en su hombro, le pareció extrañado ya que no esperaba correo, normalmente "El Profeta" y la carta del colegio no llegarían hasta media mañana.
-Hola pequeña ¿Tienes algo para mí?- le dijo mientras se apoyaba en su hombro, el ave ululó y le extendió la pata dónde tenía atada una carta. Harry tomó el sobre mientras le acariciaba su plumaje, cuando vio que se trataba de un mensaje de Sirius se alegró muchísimo. La carta decía lo siguiente:
Querido Harry ¿Cómo has estado? Espero que estés disfrutando de tus vacaciones, lamento que haya pasado tiempo desde la última vez que tuvimos contacto, sigo siendo un prófugo buscado y han enviado dementores a distintas direcciones donde mi presencia haya sido notada. He dejado pequeños rastros para que el ministerio envíe aurores lejos de Londres, de esa forma cuando vuelva no habrá tanta vigilancia. Dumbledore me ha ayudado mucho, me ha enviado dinero de mi bóveda para que pueda comprar alimentos aunque suelo mendigar a los muggles en mi forma de animago para no llamar demasiado la atención. He estado considerando volver a la casa de mis padres, ha estado abandonada durante años y es buen escondite, aunque siendo sinceros creo que preferiría dormir en las calles. Pero bueno, en cuanto pueda tener un lugar estable intentaré verte en persona. Sigue estudiando duro y practicando Quidditch, eres un gran jugador y un gran mago, igual que tus padres. Te mando mis mejores deseos, pronto volveremos a vernos.
Sirius
Harry se sintió un poco mejor al leer la carta. La idea de que en algún momento cercano pudiera volverse a ver con su padrino le hizo sentir que podría conjurar a un Patronus enorme, en ese momento su amigo Draco se le acercó y lo invitó a divertirse con las escobas un rato y le dijo que tenían invitados. Su compañero Blaise Zabinni y otra chica que se presentó como Daphne Smith, Harry asumió que sus padres eran conocidos de los de Draco. Momentos después estaban divirtiéndose en los cielos, esquivando bludgers e intentando agarrar la Snitch, la chica era muy buena. Aunque tenía las facciones del rostro bien delicados, como alguien de alta sociedad, mostraba gran habilidad y fuerza. Cuando terminaron fueron a sentarse y comer algo, el elfo de la casa les había llevado bebidas frías y bocadillos.
-Muchas gracias Dobby- le dijo Harry sonriendo y el elfo hizo una reverencia casi en súplica.
-El señorito Potter me honra con su agradecimiento, Dobby sólo cumple con su deber-
-Entonces- le dijo la chica -¿Es cierto lo que dicen de ti?- le preguntó la chica de ojos celestes y cabello oscuro.
-No lo sé ¿Qué es lo que dicen?-
-Que sueles juntarte con hijos de muggles y que practicas la magia negra-
-Vaya, parece que tengo toda una reputación. Si, Hermione Granger, quien es hija de muggles, es mi mejor amiga, y no, nunca he practicado "magia negra" todo lo que he aprendido es a través de la biblioteca del colegio. Ojalá pudiera encontrar libros raros, cosas de magia antigua o tal vez una guía para animales mágicos. Quiero que mi lechuza esté a gusto así como algunos animales que conozco del bosque prohibido- dijo pensando en el basilisco, la chica abrió los ojos algo confundida, mientras que los chicos sólo esbozaron una sonrisa. Ya sabían cuanto le gustaba a Harry presumirles, en privado, el hecho de que pudiera hablar Pársel, la lengua de las serpientes, un don muy extraño y codiciado para cualquier miembro de Slytherin. En ese momento voló sobre ellos una hermosa lechuza blanca, quien al ver que Harry levantó su brazo fue volando hacia él y luego se posó sobre su hombro y le apoyaba su cabeza en tono cariñoso mientras comía migajas que él le ofrecía.
-Te llevas bien los animales, podrías estudiar algo relacionado con Criaturas Mágicas-
-¡Sería un terrible desperdicio! Potter seguramente será Ministro o tal vez jefe del departamento de aurores-
-Ya lo veremos...Así que empiezas este año ¿Cuántos años tienes?- le preguntó al ver que se veía casi de su misma edad-
-Tengo 13, hasta ahora había sido educada en casa por mis padres y tutores particulares-
-Apuesto que tuviste mejor educación mágica que nosotros- le dijo Zabinni- y la chica hizo una mueca que Harry no supo interpretar -En fin, te apuesto 30 Galleons a que terminas en Slytherin con nosotros-
-Ya veremos lo que diga el sombrero seleccionador. Sea la casa en la que termines te deseo buena suerte-
-Imagina si terminas en Hufflepuff o con los tontos Griffindors, como los gemelos Weasleys-
-Los Weasley ¿Quiénes son?-
-El mayor es prefecto, los gemelos son unos tontos que siempre causan problemas -
-Te recuerdo que su hermana menor está en nuestra casa-
-Si, aún me cuesta creerlo, es la primera de su familia que termina en Slytherin. Fue una doble victoria, ver la cara de sus hermanos y tenerla como miembro ya que he oído que es muy buena estudiante, tal vez sea cierto lo que el séptimo hijo nace con más dones-
-También le he enseñado algunos hechizos defensivos, por si necesita quitarse de encima sus pesados hermanos- dijo Draco.
-Vaya, vaya, quien lo diría. Que el señor Malfoy se haya hecho tan amigo de una Weasley. Me pregunto que pensarían tus padres-
-Sólo lo he hecho para enojar a sus hermanos, además el profesor Snape estaría de acuerdo en que entre nosotros nos apoyamos, hacemos favores...y algún día podemos pedir algo cuando necesitemos ayuda-
-¿O sea que es una inversión a largo plazo? Sólo negocios-
-Conmigo Zabinni, todo es negocio- dijo con soberbia. Harry pensó que su amigo debería dedicarse a la actuación. Sólo pocos sabían lo que el rubio era en verdad, y Harry, al igual que Hermione, sabían que el auténtico Draco era tan valiente y leal como un Griffindor, pero nunca lo admitiría.
-¿Es cierto que el año pasado hubo dementores en el colegio?-
-No te preocupes ya volvieron a Azkaban, aún continúan buscando a Black. Ojalá den con él pronto- dijo Zabinni, Harry intentó hacer de cuenta que no oyó nada, aunque le fue difícil.
-Son seres horribles, en fin, creo que deberíamos ir a cambiarnos, ya está oscureciendo. Mis padres son muy estrictos con los horarios- le dijo la chica y fue con Blaise hacia la casa de huéspedes que tenía la familia Malfoy.
-Entonces ¿Qué opinas de ella? -le preguntó el rubio.
-Parece una chica agradable, pero es demasiado pronto para saberlo. Mi primera impresión de tí no fue muy buena que digamos y ahora míranos, me dejas quedarte en tu casa y compartimos varias aventuras-
-¿Con qué crees que debamos lidiar este año? ¿Gigantes? ¿Bestias salvajes?-
-Tal vez vampiros- le dijo y el rubio hizo un gesto de desagrado -¿Te asustan cierto? Como Ron con las arañas-
-¡No les tengo miedo! Sólo que no me agradan-
-Claro, lo que digas-
-¿A qué crees que le tema Hermione?-
Harry meditó un momento -A que la profesora Mc Gonagall le diga que es una mala estudiante y una decepción- y ambos rieron. En ese momento Harry sintió una punzada de dolor en la frente, más precisamente en su cicatriz.
-¿Estás bien?-
-Sí, sólo fue una pequeña molestia. Ven, será mejor que vayamos a prepararnos para la cena-
A cientos de Kilómetros de la mansión Malfoy en una mansión cuyos dueños habían perecido hace años, una figura desconocida estaba apoyada en una silla, quien hizo un pequeño sonido que podía interpretarse como un siseo.
-M..mi señor ¿Se encuentra bien? ¿Necesita algo?-
-Silencio Colagusano, tengo mucho en qué pensar ¿Dónde está Nagini?-
-Afuera...terminando de comer...- dijo casi con rechazo.
-Ahh si, ese viejo muggle fue un buen aperitivo para mi querida amiga. Debemos estar listos, nada ni nadie impedirá que Lord Voldemort se alce de nuevo
-Sí mi señor- y en ese momento la puerta se abrió.
-Mi querido vasallo. Espero que me traigas buenas noticias-
-Todo está listo mi señor, sabe que soy su más fiel sirviente. El fallo no es una opción para mí-
-Eso espero. Ya se han cometido demasiados errores que han entorpecido mi regreso...si, he sido demasiado paciente, pero pronto volveré...- dijo la voz.
Los próximos días pasaron rápidamente. Unos días después ya estaban en el tren camino al colegio. Poco antes del viaje habían estado a punto de ir al mundial de Quidditch, pero la señora Malfoy les había dicho que era mejor quedarse en casa porque había rumores de que había problemas por esos lugares y no quería ver a su hijo cerca de eso. Curiosamente se enteraron por el diario "El Profeta" de que en el mundial de Quidditch hubo disturbios y problemas. al parecer mortífagos encapuchados lanzaron la marca tenebrosa, que sería como el eslogan de Voldemort, en el cielo e incendiaron algunas carpas para que la gente huyera. La señora Malfoy estaba aliviada de que no hayan estado allí, pero a Harry no le daban miedo, para él no eran mas que unos cobardes que ocultaban su rostro mientras asustaban a la gente y luego huían antes de que llegaran los aurores, le recordaba a los gamberros de su escuela que se juntaban con su primo Dudley.
Cuando llegaron a la estación de King´s Cross se encontraron con los Weasleys y Hermione, quien los esperaba en la estación de tren y luego de saludarse entre todos, les dijo de ir a sentarse en uno de los compartimientos vacíos mientras Ginny se reunía con sus amigas, las cuales al igual que Harry, eran de diferentes casas. Draco le había aconsejado a Ginny que siguiera el ejemplo de Harry: intentar hacer amigos de cualquier tipo, si alguno aceptaba genial, si no ellos se lo pierden, siempre tendría al grupo y a sus hermanos, por más pesados y sobreprotectores que fuesen.
-No sé si cabremos todos, recuerda que quedamos en sentarnos con Zabinni y Daphne-
-No te preocupes ya pensé en todo ¿Recuerdas que anoche te dije que tendría una sorpresa en el tren?-
-Pensé que me dirías que te diste cuenta que soy mejor en Quidditch y que renunciarías al equipo dejándome tu puesto-
-En tus sueños. No, me tomó mucho trabajo e intentos conseguirlo, pero pude-
-¿Qué cosa Harry?- preguntó Hermione y Harry primero revisó que los demás no le prestaran mucha atención, cosa que normalmente le era difícil dado quien era, y luego apuntó con su varita a la puerta del pequeño compartimiento, mantuvo la vista fija en el compartimiento y mientras concentraba su energía -¡Capacius extremis!- y los bordes de la puerta brillaron un momento y luego volvió a lucir como hace unos segundos.
-Harry...no es cierto...- dijo Hermione con los ojos abiertos, Draco tardó un par de segundos hasta darse cuenta, Ron seguía igual de confundido.
-¿Hechizaste el espacio para que por dentro tuviera más lugar? ¡Eso es súper avanzado!-
-Shh, baja la voz, si, fue complicado, y me agotó bastante, pero no tanto como cuando tuve que pelear contra dementores el año pasado. Últimamente no puedo dormir bien, así que he aprovechado para estudiar y adelantar el material que vamos a ver y estudiar otros por mi cuenta, como éste- le respondió y justo en ese momento aparecieron sus compañeros.
-Hola chicos, perdón por llegar tarde ¿Qué hacen aquí parados?- preguntó la chica y Harry los hizo pasar rápidamente al compartimiento y cerró la puerta, desde afuera parecía que estaban todos apretados, pero por dentro los asientos y las ventanas se habían extendido.
-¡Merlín! Eres increíble ¿Hay algún hechizo que no puedas hacer?- le dijo Daphne, Harry intentaba no sonrojarse y además porque en ese momento estaba comiendo dulces tan alevosamente como solía hacerlo Ron. Tenía mucha hambre, ya que algunos hechizos que aprendió últimamente requerían energía, la cual se espera de alguien más mayor y de constitución más robusta y por eso debía estar bien alimentado, cosa que no estaba acostumbrado hasta el día que inició el colegio y empezó su nueva vida.
-Aún tengo muchos más por aprender, pero necesitaré la ayuda de Hermione con algunos- le dijo mirando a su amiga, quien le hizo señas de que tenía chocolate en el labio y Harry se limpió rápidamente.
-¿Y tú cómo te llamas? No recuerdo haberte visto antes- le dijo Ron a la chica nueva.
-Que bonitos modales Weasley, su nombre es Daphne Smith. Lo siento, es peor que un Troll- le dijo el rubio.
-No empiecen a pelear tórtolos, el año escolar aún no comienza- les dijo Hermione -Quieren competir, háganlo en clases sacando buenas notas y participen más en clase-
-No olviden que también está el club de duelo- les dijo con falsa malicia.
-Por favor Harry, no los alientes-
-Sólo digo que no tiene nada de malo algo de sana competencia, rivalidad así como el trabajo en equipo, me gusta competir contigo en las clases de Transformaciones, tanto como trabajar juntos en pociones- y ambos sonrieron.
-Oigan tal vez podamos convencer al director que el ganador se lleve un premio-
-No lo creo. Estarán demasiados ocupados con el evento de este año- dijo Daphne.
-¿A qué te refieres?-
-Ya lo verán. No quiero estropearles la sorpresa. En fin, no puedo esperar para conocer Hogwarts y que el sombrero me diga a qué casa iré-
-Sea donde sea que vayas te deseo suerte y que tengas buenos compañeros-
-¿Y quiénes serían malos compañeros?-
-Crabbe, Goyle y Marcus Flint. Los bravucones de Slytherin-
-Curioso, pensé que los buscapleitos eran los gemelos Weasleys- le respondió arqueando una ceja.
-Mis hermanos causan problemas, pero no son de buscar pelea, son dos bromistas, aunque a veces tienen buenas ideas. Han estado creando artículos de broma mágicos, como un caramelo que te hace crecer la lengua o varitas falsas que se transforman en muñecos de goma cuando alguien intenta usarla. Me dieron una de regalo para mostrarles, miren- y sacó la falsa varita de su bolso, parecía tan auténtica como una de Ollivanders, cuando Ron hizo un gesto de querer utilizarla, ésta se convirtió en una rata de hule, todos aplaudieron, pero en ese momento el objeto empezó a hincharse haciendo que crezca más y más hasta que explotó y llenó el compartimiento y a sus ocupantes de purpurina roja y dorada, como los colores de Griffindor.
-No sabía que eso iba a pasar- dijo Ron sorprendido al ver como quedaron todos..
-Empiezo a entender por que te la regalaron Weasley...- dijo Draco mirándolo con una mezcla de sentimientos: el enojo por haber quedado manchado con los colores de la otra casa o reírse ante el hecho de que Ron se veía peor, ya que su cabello y pecas lo hacían parecer una estatua roja, lo cual hizo que Daphne se riera con fuerza y el resto hizo lo mismo. Harry notó que, antes de compartir el momento, tanto Draco como Zabinni estaban sorprendidos de que la chica se riera, evidentemente no era algo que hiciera a menudo.
-Tienes unos hermanos muy divertidos- le dijo la chica sacudiéndose el cabello.
-Lamento todo este desastre-
-Yo me encargo ¡Fregotego!- dijo Hermione y tanto el lugar como el grupo quedaron limpios.
-Harry me dijo que eras muy buena con los encantamientos-
-Hermione es buena en todo. Creo que nunca la vi fallar en lanzar un hechizo-
-Exageras, me cuestan las runas antiguas y...volar en escoba-
-Es peor que Longbottom. Aunque ese torpe es malo en todo-
-No estés tan seguro, podría llegar a sorprenderte de lo que es capaz- le dijo Harry al recordar que fue él quien rescató a Buckeack y no ellos como pensó que sería. Luego de una charla acerca de distintos temas vieron que el tren estaba llegando a su destino y las chicas se fueron a otro compartimiento porque era hora de cambiarse de atuendo. En unos minutos el vehiculo se había detenido.
-Estoy en casa...- pensó Harry mientras sonreía.
Cuando llegaron vieron la enorme figura de Harry indicándole a los de primer año que debían acompañarlo para la famosa tradición de viajar en bote en lugar de ir por los carruajes como el resto de los alumnos. Dentro del gran Salón, luego de que el sombrero seleccionador cantara una canción acerca del colegio y las cualidades de cada casa, empezaron a llamar a los alumnos para ser estudiados por el objeto mágico. Cuando fue el turno de Daphne el sombrero tardó un poco hasta que abrió la boca (o lo que sea que se le pareciese) -¡Ravenclaw!- y fue recibida por los de su casa con aplausos y se sentó con otras chicas de su edad que la recibieron contentas. A Harry le pareció ver que Draco y Zabinni cuchicheaban algo, casi como si estuvieran preocupados, pero supuso sólo hablaban acerca de que su amiga no haya terminado en la misma casa que ellos asi que no les prestó atención.
-Si fue a Ravenclaw debe ser muy lista y deben gustarle muchos los libros. Se llevará bien con Hermione- pensó Harry
-Sean todos bienvenidos a un año escolar. Me gustaría recordarles a todos que el bosque prohibido sigue tal y como está y no quisiera ver a alumnos merodear por allí y también es mi deber que este año no se realizará la copa de Quiddithc.
-¿Qué?- gritaron los gemelos Weasleys al mismo tiempo. Harry estuvo tentado de hacer lo mismo, era una de las cosas que mas disfrutaba. El director les explicó acerca del Torneo de los Tres Magos, cuáles eran las reglas y el premio de 1000 galeones para el o la persona que alcance la copa en la prueba final.
-¿Qué dices Potter? ¿Irás a por la gloria y la fama como siempre?- le dijo Blaise.
-Sería divertido, pero ya oíste al director, no tenemos la edad suficiente para poner nuestro nombre en el cáliz-
-¿Desde cuando respetas las reglas?- le dijo Malfoy y Harry esbozó una sonrisa. Y justo en ese momento apareció un hombre cojeando en el gran salón, tenía un parche con un ojo mágico que parecía girar en todas las direcciones, era tétrico pero genial al mismo tiempo. Luego se sentó en el asiento vacío de la mesa de profesores.
-Mi padre me habló de él, es Ojoloco Moody, el ex auror cazador de Mortífagos, la mitad de las celdas de Azkaban están llenas gracias a él- le dijo Ginny -Dicen que era muy bueno en su trabajo pero que también está medio loco por todas las cosas que ha visto-
-Me imaginé que su nombre no era "Ojoloco"- respondió él.
Al día siguiente se dirigían hacia la primer clase, la cual era Herbología con los de Ravenclaw. Vieron a Daphne llegar con sus compañeras, Harry notó algo raro. No parecía estar a gusto por empezar la clase como las demás, parecía como si estuviera triste por no haber ido a Slytherin con ellos, trató de animarla y decirle que no se preocupara, que si los miembros de su casa no la aceptaban ellos si lo harían. Después de todo, el grupo de Harry había tanto serpientes como leones, no le vendría mal incorporar miembros de las otras dos casas.
En ese momento la profesora los llevó a uno de los invernaderos y les mostró unas plantas que tenían pequeños bultos grandes y rellenos de algún líquido brillante -¿Alguien sabe que tipo de planta es?- Harry y una chica de Ravenclaw fueron los únicos que levantaron la mano, la profesora dejó que la chica respondiera.
-Son bubotubérculos profesora, el pus que se extrae de ellos es útil para el acné pero es peligroso tener contacto con él si no se diluye por lo que hay que usar guantes de piel de dragón al exprimirlos.
-¡Excelente señorita Chang ¡Cinco puntos para Ravenclaw! Bueno, ya oyeron a su compañera, colóquense los guantes y empiecen a trabajar, espero ver varias botellas de ese líquido al terminar la clase- Harry pensó que era desagradable pero al mismo tiempo satisfactorio al exprimir ese pus y colocarlo en el recipiente. Cuando terminaron la chica Chang y él habían llenado muchas más botellas que el resto de sus compañeros.
-Muy bien Potter y Chang, 5 puntos para ambas casas por un trabajo bien realizado-
-Sabes mucho de plantas mágicas- le dijo Harry a la chica quien le sonrió. Era bonita y tenía rasgos asiáticos, y como todo miembro de esa casa Harry asumió que no le sorprendió que fuera buena estudiante.
-Tú también, aunque he oído que eres bueno en todo lo que haces-
-Soy muy malo en adivinación, la mayoría de las veces que la profesora me pregunta si he visto algo en las hojas de té o en la bola de cristal suelo inventarme algo-
-¿En serio? Bueno, no sé por qué me sorprendo, he oído que además de obtener buenas notas te metes en muchos problemas-
-¿De veras? Vaya, me tienes en desventaja. No sé mucho de ti excepto que al ser de Ravenclaw debes ser lista y también recuerdo que eras muy buena en el Quidditch- y la chica se sonrojó un poco y Harry también empezó a ponerse nervioso sin saber por qué, sentía calor y le empezaron a sudar las manos.
-Potter cuando termines de coquetear con ella acuérdate que tenemos clases- le dijo el rubio y ambos volvieron a la realidad y se fueron rápidamente con sus compañeros de casa.
-Entonces...- le dijo Daphne quien iba caminando al lado suyo y con Draco del otro -Parece que el famoso Harry Potter tiene una debilidad-
-No sé a qué te refieres-
-Una pregunta...- le dijo el rubio.
-Adelante-
-¿Alguna vez has bailado con alguna chica?...Espera ¿Sabes bailar cierto?- y al ver que las mejillas de Harry volvieron a enrojecerse y esquivó la mirada casi admitiendo la derrota, Malfoy volvió a tener esa mirada de superioridad que lo caracterizaba.
-Será mejor que nos pongamos a trabajar en ese problema-
-No me interesa aprender a bailar- le dijo intentando bajar la voz para que no los escucharan.
-En este tipo de eventos suele organizarse un baile ya sea durante o al final del torneo. Los chicos tendremos que elegir una cita, claro que puedes faltar y quedarte en tu cuarto, pero quedarías como el perdedor que no consiguió pareja- le respondió. Mientras iban a clase de pociones Harry pensaba en lo que su amigo le dijo y pensó que tal vez no era mala idea, siempre se la pasaba estudiando y practicando hechizos nuevos más allá de los que aprendían en clases. En su anterior escuela jamás lo invitaron a una fiesta, ni siquiera a las infantiles o reuniones de juegos entre niños. Daphne se sentó al lado suyo y le dijo que aquellos que no saben bailar quedarían en vergüenza, no sólo ellos sino también la casa Slytherin. Al parecer era otra tradicional rivalidad entre las 4 casas, aunque no tan popular como el Quidditch o la copa del año.
-¡Potter! Tal vez pueda honrarnos con sus "talentos" y decirnos para que poción son estos ingredientes- le dijo haciendo levitar un trozo de pergamino cuyo título había sido borrado. Harry la leyó unos segundos y respondió -Es la poción para agudizar el ingenio. Como su nombre lo dice, aquél que la beba podrá pensar con más claridad, aunque también sirve para anular los efectos de la maldición Confundus-
Snape se quedó callado un segundo y luego volvió a hablar -Ya lo oyeron, empiecen a trabajar. Y cuidado señor Potter, saber los ingredientes no garantiza que pueda prepararla con éxito-
-Por suerte lo tenemos a usted ¿Verdad? Para evitar que cometamos errores- le respondió con sarcasmo mientras sonreía. Estaba esperando a que le quitara puntos por su insolencia, pero sólo hizo una mueca -Exactamente señor Potter, ahora empiecen ¡En silencio!- Y empezaron a trabajar con rapidez, para el final de la clase los líquidos en los calderos habían adquirido distintos colores, la mayoría sólo consiguieron que quede amarilla que era el tercer color, , sólo Harry, Daphne y la chica Chang habían logrado que el contenido de su caldero sea morado que era el último, la de Draco había quedado verde lima, no alcanzó a que quedara como la de ellos
-Parece que las vacaciones atrofiaron el poco cerebro que les quedaba. Debería darle vergüenza señor Malfoy, siempre ha sido eficiente en mi clase, pero supongo que nadie es perfecto... - y cuando pasó por el caldero de Harry ni siquiera se molestó en decirle que había hecho un buen trabajo, en cuanto miró al de la chica hizo el mismo gesto, la chica se sintió algo decepcionada.
-No te preocupes, Snape nunca da puntos a las demás casas, a pesar de que tu poción era mejor que la mía- le dijo en voz baja y le sonrió.
Cuando salieron de allí se reencontraron con sus amigos y luego de una rápida comida fueron a clase de DCAO con el famoso ex-auror Moody. Les enseñó acerca de las maldiciones imperdonables, tanto la teoría como la práctica. Utilizó una araña y le lanzó una por una, desde el maleficio Imperius, el cual controlaba por completo a su víctima, la Cruciatus que provocaba un dolor inconmensurable hasta llegar a la maldición asesina, lo que hizo que el pobre insecto muriera en un segundo. Todos habían quedado sorprendidos y extasiados al ver sus efectos, en especial Neville Longbottom, quien se quedó después de clase.
-Pobre Neville, se nota que fue demasiado para él-
-A muchos les pasa, no es algo agradable para nadie, en especial para el pobre bicho- dijo Hermione. En ese momento muchos estudiantes fueron corriendo hacia las afueras del castillo.
-¿Qué está pasando?-
-¡Ya vienen, ya vienen!- dijo el chico Creevey que siempre tenía su cámara de fotos encima.
-¿Quienes?- preguntó Harry.
-Los estudiantes de los otros colegios que vendrán a participar en el torneo- y en ese momento todos fueron a recibirlos. Primero apareció un un carruaje volador siendo manejado por corceles enormes, cuando la puerta se abrió Harry vio a la persona más enorme que jamás había visto, aparte de Hagrid, detrás de ella la seguían varias chicas con uniformes de seda celestes, todas parecían modelos, pero había una chica en particular que llamaba la atención. Más de uno se quedó mirándola con la boca abierta.
-Es una Veela- dijo Ron.
-¿Una qué?- preguntó Harry.
-Son una raza de criaturas semi-mágicas similares a las historias acerca de sirenas de las que cuentan los muggles- respondió Hermione -No digas tonterías Ron-
-Estoy seguro que es una, o al menos emparentada con una. Las del colegio no son tan bonitas- respondió y ante ese comentario, tanto Daphne como Hermione fruncieron el seño.
Draco rodó los ojos -Merlín Weasley...- Harry no pudo evitar sonreír. El cuarto año sería muy interesante.-
