Su experiencia no había sido nada más que desagradables emociones. Dolor, pena, ira, impotencia… nunca se había permitido descansar o sentir aunque sea un pequeño atisbo de felicidad y comodidad.
Una niña en el débil cuerpo de una adolescente, aún tras lo vivido en el mundo distorsión, una vez que cerró sus ojos por última vez antes de perder la consciencia, solo el recuerdo de su cuerpo en contacto con la fría tierra, el olor del aire fresco del bosque junto con la sensación de dicha brisa contra su piel fue lo que su mente intentó mantener vivo en sus sueños, como si ni siquiera esta quisiera volver a recordar el infierno pasado.
Nuevamente el silencio fue lo siguiente en percibir tan pronto su conciencia se recobraba de vez en cuando antes de volver a quedarse dormida. El sonido de algunos pasos a su alrededor era lo de menos; las suaves telas tocando su cuerpo y su espalda reposando en una blanda superficie era algo que incluso en aquellos momentos de tenue discernimiento era capaz de presenciar con una emoción que, por primera vez desde que había "nacido", no rechazaba.
El reposo, el dormir, la tibiez de la seda tocándola, la comodidad del colchón en el que se encontraba recostada, finalmente lo experimentaba.
Mantenía sus ojos cerrados siempre, más varias veces volvía a despertar antes de volver a dormir ahora ante la comodidad. Un sentimiento nuevo la dominaba, una extraña molestia en su interior, al sentir una mayor temperatura a la normal aquella molestia permanecía, más aquella no era comparable al infierno vivido tiempo atrás.
En sus momentos de lucidez, de vez en cuando sentía una presencia a su lado, la cual dejaba algo helado en su frente, reconfortándola, conforme los minutos pasaron la niña finalmente dejaba de estar del todo alerta al no presentir que aquel desconocido le haría algún daño. .
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Estaba oscuro… no sabría cuánto tiempo habría pasado desde que volvió a estar despierta. Sus mejillas pálidas y enrojecidas se presentaban; con todas las experiencias vividas, no seguía siendo capaz de volver a meterse en las mentes de las personas tras bloquear dicha habilidad sin tener control aún de aquello, más la chica no sentía presencias a su alrededor, al menos en un radio lo suficientemente grande como para saber que no se encontraba nadie en aquel lugar.
La habitación era pequeña, en su mayoría de madera, mientras que la chica, ya más despierta, simplemente giraba su cabeza hacia un costado con tal de ver mejor el lugar. Se sentía débil, como si el mero hecho de moverse le arrebatara una gran cantidad de energía, mientras que esta sentía por primera vez lo que era tener una alta temperatura, más aún así, seguía sin ser algo comparable a lo de antaño.
No tardó en intentar levantarse, las sábanas caían, para dejar ver cómo la niña vestía un viejo pijama plomo de maga larga, con un porte bastante adecuado. Aquello, si bien le trajo curiosidad, fue lo de menos, conforme seguía analizando la habitación; no había mucho que rescatar, más allá del pequeño velador con una pequeña vela encendida, el lugar estaba bastante vacío, sin embargo, a un costado, el tenue brillo de naranja color emergiendo de una puerta apenas abierta fue lo primero en llamar la atención de la chica.
Tan pronto volvió a confirmar el que se encontraba sola, no dudaría en investigar, más el recuerdo de las memorias de antaño regresaba conforme, ayudándose con sus brazos, esta corría sus piernas y dejaba caer sus pies con lentitud y calma hacia el suelo a un lado de la cama, a la par que volvía a recordar el que seguía siendo incapaz de moverlas.
Solo podía mirarlos, frunciendo el ceño con leve impotencia; más, como si lo único que habría necesitado fuera calma y paciencia, lentamente sus dedos fueron los primeros en responder y, conforme los minutos pasaron, primero apoyándose en el velador y después en la pared, la niña logró ponerse de pie y dar así sus primeros pasos entre leves tropezones.
Permanecía precavida, aún cuando seguía sin sentir ninguna presencia a su alrededor. Mientras finalmente se acercaba a la puerta, solo pudo intentar mirar a través del pequeño espacio que había entre el marco y la misma.
Nada, la única luz provenía de una pequeña chimenea encendida, más no existía ninguna otra señal de peligro, la niña, incluso en su corto tiempo de vida, gracias a las memorias de los científicos y al trauma recibido en consecuencia, ya era capaz de tener un criterio y conocimiento lo suficientemente alto como para reconocer varias cosas a su alrededor.
La casa era muy humilde, apenas y contaba con un par de ampolletas colgadas del techo, un refrigerador pequeño al fondo a un lado de otra cama desordenada era lo primero y más notorio que la chica pudo ver, sin embargo, tan pronto notó que realmente se encontraba sola, no dudó en salir de esa habitación.
El débil fuego de la habitación la atrajo, la sensación de frío como mera e irónica consecuencia de la fiebre hizo que esta quisiera acercarse a las llamas, cada vez sus piernas respondían mejor, a lo que la misma pudo luego de ello dar sus primeros pasos sin ayuda.
Sensaciones tan comunes como lo era calentar sus manos eran totalmente reveladoras; si bien su inteligencia y conocimientos eran completamente ilógicos para alguien de su edad, todo tipo de experiencia física no tenía comparación.
Mientras disfrutaba el calor, su mirada nuevamente volvía a enfocarse en el lugar, más solamente pudo percatarse de una fotografía que estaba sobre una muy pequeña mesa a un lado de la misma chimenea, apenas había un par de sillas a un lado, con un plato limpio sobre un mantel. Con mirada desgastada pero curiosa, la chica no tardó en tomar aquella foto.
El hombre que vio antes de desmayarse una vez salió del mundo distorsión fue el primero que identificó, su altura resaltaba por sobre todo en comparación a la niña que de igual manera estaba apegada a su lado en aquella fotografía, ambos sonreían, mientras que el cabello corto en ambos, las facciones, y el color café oscuro en su piel no dejaban de dar las señales de su propia relación sanguínea.
La chica miraba con seriedad aquella imagen, la sonrisa o los sentimientos que en ella se reflejaba le eran completamente desconocidos, más esta solamente dejó el cuadro en el mismo lugar donde lo encontró con tal de volver a refugiarse en el calor de las llamas.
Solo pudo mantenerse centrada en sus pensamientos, sus recuerdos no se desvanecerían tan fácilmente. El qué debía hacer, qué sería de ella o cómo lograría entender qué era todo lo que le ocurría, era lo mínimo que en su joven e inocente cabeza continuaba dominándola; más el horror vivido en el mundo distorsión era suficiente como para al menos tener el instinto de no desear volver a aquel lugar nunca más, y el contraste de la calma en aquella casa valía como para no querer irse por lo menos.
Cerraba sus ojos, solo así pensaba que podría tener un poco más de calma, pero era todo lo contrario, la oscuridad solo hacía a su imaginación florecer, y esta, que solo conocía el pasado, no mostraría nada bueno. No lo quedaba más que intentar seguir divagando con sus ojos la casa, intentando distraerse con ello.
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Más los latidos de su corazón no tardarían en volver a acelerarse de golpe… una vez que el sonido de la perilla de la que parecía ser la puerta principal de la casa, comenzó a sonar.
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Fue demasiado abrupto, su apuro y miedo no tardaron en hacer que la misma chica cayera ante sus aún débiles e inexperimentadas piernas una vez que intentó huir hacia la habitación de la que había salido.
—Hey… —Su voz grave no ayudaba a otorgar calma a la situación, más su preocupado rostro y asustado tono no demostraban hostilidad; sin embargo, la pequeña niña solo podía gemir asustada, mientras intentaba arrastrarse y alejarse al mismo tiempo, sin perder la vista de aquel hombre, este intentaba agacharse, encorvarse, dejaba a un lado una bolsa de tela que traía para luego alzar sus manos con lentitud y mostrar sus palmas con tal de intentar calmar la situación.
—Tranquila… no voy a hacerte nada malo —Hablaba con el mismo tono tímido y con ceño fruncido ante la lástima, mientras que el estado de la niña marcado con sus enrojecidas mejillas no tardaba en ser deducido por parte del hombre.
—Tienes fiebre —La voz adquiría un volumen más normal, más su preocupación florecía —Necesitas volver a la cama, no debes moverte tanto —Intentaba explicar, más la mirada asustada y congelada de aquella niña no cambiaba.
Era grande… fácilmente alcanzaba los dos metros de estatura, el color de su piel, nunca lo había visto en las personas de aquel laboratorio, le atemorizaba lo desconocido, más incluso en esa situación se daba cuenta de otro detalle…
Ya no era capaz de percibirlo, lo que antes le resultaba tan agobiante en el mundo distorsión, ahora parecía haberse suprimido por completo, lo más probable que por mera voluntad, sin embargo, ahora se encontraba del lado opuesto, aún más asustada al siquiera sospechar que sus habilidades que de alguna forma podría usar a su favor ahora ya no estaban.
El hombre mantuvo su distancia una vez que se encontró lo suficiente cerca, sentándose de rodillas a la par que ponía sus manos sobre sus muslos, intentando parecer más pequeño cuando aún así era algo completamente monumental a ojos de la pequeña.
—¿Puedes entender algo de lo que te digo siquiera? —Se desanimaba, al no saber la forma de hacerle entender a aquella niña el que no era una amenaza, más el silencio de la misma no ayudaba; sin embargo, en el rostro de la chica, aún con el medio presente y con un leve temblar, no tardó en asentir finalmente.
Aún cuando sabía que en aquel momento era incapaz de seguir sintiendo los pensamientos o emociones de los demás, eso no implicaba que no tuviera sentido común; nunca en su vida, literalmente, había conocido la comodidad hasta que llegó a esa casa, e incluso así, sin saber si habían sido sueños o no, confiaba en que las visiones del pasado durante sus periodos cortos de lucidez cuando era tratada por aquel hombre y aún era capaz de percibir su mente, las que mostraban que no había maldad en su consciencia , eran verdaderas.
El hombre de alta estatura no tardó en notar el temblar en las piernas de la chica, la lástima era lo único que podía sentir, estaba al tanto de lo mal nutrida que se encontraba de por sí.
—¿Quieres que te ayude? —Preguntó con el mismo preocupado tono, más solo tras pocos segundos de silencio la chica volvería a asentir.
Volvió a acercar sus manos, la chica titubeo por unos instantes, sin embargo, las propias palabras que rogaban tranquilidad de aquel hombre no tardaron en dejarla estática, antes de que este la levantara con extrema facilidad, abrumándola al inicio, más su peligroso tamaño y contextura se contradecía por completo con su tranquilo tacto y suave caminar.
La volvía a dejar en la cama, antes de volver a taparla con una de las frazadas; se retiró por unos momentos sin decir una sola palabra, para luego volver con la bolsa que traía en un inicio, junto con un pedazo de pan en un plato y un vaso de agua.
La chica solo lo miraba, sería una mentira decir que ya no tenía miedo, más su temblar había cesado por lo menos, manteniéndose estática y con una mirada precavida.
—No eres de muchas palabras, ¿Verdad? — Dijo con una pequeña carcajada el hombre antes de que el mismo simplemente llevara una de sus grandes manos hacia la frente de la niña, haciendo que esta solo pudiese abrir un poco más sus ojos ante el miedo, más no sería capaz de evitar el tacto.
—Oye… ya deja de ser tan temerosa, si realmente quisiera hacerte daño ¿No crees que ya lo hubiera hecho? —Dijo nuevamente ahora un poco malhumorado, sin embargo, aún con dicha actitud, incluso ni siquiera denotaba una real ira, como si este solo le hablase a un cercano —Estás ardiendo… ¿Cómo fuiste capaz de levantarte siquiera? —Volvía a adoptar la preocupación en su voz, para luego empezar a hurgar en su bolsa, no pasando mucho antes de que sacara unas píldoras en un frasco transparente y sin etiqueta.
—Ten… disculpa que no sea lo mejor, pero es lo único que pude conseguir; debería bajarte esa temperatura —Decía el hombre, a la par que sacaba una de las pastillas para luego alzarla en su palma hacia la niña, junto con el vaso de agua.
La niña se quedaba perpleja, sentada en la cama, solo veía el vaso, para luego no pasar mucho antes de que fuera lo primero en tocar.
Todo sentimiento, por más común que fuese, era nuevo para ella, el suave y helado tacto del cristal con la yema de sus dedos era interesante por lo poco; el mero instinto la llevó a beber, sabía lo que era aún sin haberlo experimentado, más cuando esta posó sus labios en aquel vaso y el agua comenzara a tocar su piel… fue cuando la experiencia finalmente impactó de lleno en el rostro ahora abrumado de la chica.
Como si la costumbre a la agonía se tratase, desconociendo aquellas cosas que pudieran mitigar el ardor en su garganta nacido de su sed, acostumbrándose y aceptando la incomodidad, como si un nuevo respiro sentido de manera similar a cuando salió del mundo distorsión se tratase, la niña solo pudo sujetar el baso con fuerza antes de comenzar a beber casi de manera desesperada.
—Oye, ¡Oye!, respira —El hombre no sabía si lanzar una pequeña carcajada de la alegría por ver que su gesto era bien recibido o preocuparse aún más por la reacción, más no pasó mucho antes de que la propia chica se preocupara una vez que su vaso se acabase, el hombre solo pudo lanzar un lastimoso suspiro… no quería pensar en la condición en la que ella se podría encontrar como para tener semejante estado y reacciones.
—Te traeré más agua… pero te tienes que tomar tus remedios y comer algo, ¿Sí? —Volvió a decir ahora con una voz más seria, a lo que la niña únicamente asiente como mero reflejo al saber que así conseguiría más agua.
Tras traer un par de jarras, la chica finalmente cumpliría el trato, la reacción al sabor del pan también fue reveladora, más no al mismo nivel que el agua, sin embargo, también fue necesario otro poco más para calmar aquello que en su mente, al igual que la sed, creía que era un sentimiento común.
No tardó en recostarse, buscando esa comodidad por tanto tiempo reprimida, la niña no volvería a quedarse dormida luego de pasar tanto tiempo en ello, sin embargo, esta solo podía tener su mirada puesta sobre sus alrededores, mientras que aquel hombre, sentado ahora en un pequeño banquillo que había traído, simplemente leía un libro levemente maltratado pasando así casi una hora de completo silencio.
Lo veía de reojo, más no existía otro tipo de interacción, sin embargo, no pasaría mucho antes de que aquel volviera a tocarle la frente.
—Bueno… al menos no es como antes, pero deberías volver a tomar el remedio en unas horas más —Volvió a decir, antes de que este simplemente se quedara mirando a los ojos a la niña, frunciendo un poco el ceño con desánimo.
—Me llamo Yûsuke —Su comentario descolocó completamente a aquella niña, no se lo esperaba en lo absoluto, más su silencio seguía siendo su única respuesta —No sé cómo ni porqué terminaste inconsciente y sin ropa en las afueras de la ciudad… pero si algún desgraciado te hizo algo, puedo ayudarte a hablar con alguien —Suponía y decía, Yûsuke, con un tono que intentaba demostrar la mayor seriedad posible ante tal "delicado" tema, sin embargo, el rostro de la niña no se inmutaba en lo más mínimo, su silencio prolongado solo terminaba por desanimar al hombre, más este no tardó en bajar la mirada antes de tener intenciones de levantarse y retirarse del lugar.
—¿Por qué me ayudas? —Su voz era increíblemente suave, incluso en aquel bajísimo tono abrumó por completo la mirada de Yûsuke, haciendo que este solo pudiera esbozar de manera muy sutil una pequeña sonrisa como mera respuesta inconsciente tras sentir finalmente un "avance".
—Pensaba que no ibas a hablarme nunca —El hombre expresaba su contento con calma y suave tono de igual manera, más nuevamente el silencio de la chica haciéndose presente junto con un ceño levemente fruncido no tardó en hacer que la mirada de Yûsuke bajara levemente al darse cuenta que ella seguía esperando una respuesta.
—No es la primera vez que me toca ver a alguien así… —Respondió a bajo tono y con un desánimo notable, el silencio nuevamente dominó el lugar por casi un minuto, antes de que Yûsuke cambiara su rostro por uno más anímico, aún con la pertinente calma—¿Y tienes algún nombre "chica desconocida"? —Volvió a decir sin más, mientras que el mismo de igual manera se servía un poco de agua en otro vaso que traía consigo.
La reacción no tardó en verse en el rostro de la niña, de todas las cosas que conocía, de todo con lo que su inocencia había sido revocada, nunca se habría esperado recibir semejante pregunta.
¿"Experimento 9"? ¿"Niña"? Ella sabía lo que significaba tener un nombre, conocía todos los de los científicos que la trataron y murieron, así como el del mismo Ryuji, y con ello sabía que dichas referencias no lo eran, más nunca se lo habría preguntado, no era algo que la extrañara tras todas las cosas que tuvieron suficiente fuerza como para distraerla de siquiera pensar en su identidad.
Su reacción era más que evidente para Yûsuke, la que antes había sido una pequeña sonrisa esperanzadora de poder seguir conversando y saber más de aquella niña, un rostro más lastimoso se formaba con cada segundo, sin embargo, pasó poco antes de que la joven volviera a extrañarse una vez que Yûsuke simplemente posó su mano en el borde de la cama, a un lado de ella.
—No necesitas decirme lo que te pasó; pero quiero que sepas que aquí no te pasará nada, al menos espera a que te recuperes antes de pensar en hacer otra cosa ¿Sí?, no intentes levantarte de nuevo, necesitas descansar —Dijo el hombre con una voz profunda y grave, más la niña ya había dejado de tener miedo de él, mientras que al final de dicha frase Yûsuke solo pudo adoptar una pequeña sonrisa.
No hubo palabras después de aquello, Yûsuke simplemente se levantó con calma antes de empezar a retirarse de la habitación, no sin antes volver a rellenar el vaso de aquella niña.
Mientras caminaba, solo sus pasos fueron los que se escucharon en aquella pequeña habitación, los ojos de la joven no tardaron en posarse sobre este, mientras que su preocupación aumentaba ante un deseo que la misma por alguna razón, sea vergüenza o duda, se retenía a demostrar… más solo cuando Yûzuke tocó la perilla de la puerta… fue cuando lo dijo.
—G-Gracias —Una única palabra, solo eso detuvo al hombre; este solo se giró con un rostro levemente impactado, antes de esconder aquello con una calmada sonrisa, asentirle, y retirarse así finalmente de la habitación.
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Una vez sola, esta solo pudo exhalar con tenue brusquedad, su cuerpo pesaba más, y en su pecho una extraña presión se sentía… como si un nuevo sentimiento hubiera despertado tras decir aquella simple palabra, la sensación de estar en paz luego del infierno vivido, la amabilidad de aquella persona la dominaban por completo, como si el ardor de una herida siendo levemente tratada fuera, la pequeña se llevaba la mano hacia el pecho de su pijama, al mismo tiempo que lo agarraba con fuerza ante aquella extraña presión.
Apretaba los dientes, sus ojos se abrían, mientras que las memorias de los asesinatos y traumas vividos chocaban con la sonrisa y el trato de Yûsuke.
Desde el otro lado de la habitación, aquel hombre únicamente estaba de pie delante de aquel único cuadro de la sala, el antiguo rostro en el que la paz se mostraba delante de la niña, ahora cambiaba por uno más serio y decaído.
Veía la imagen, la niña que estaba a su lado, su mirada inocente reflejada y su parentesco con la de aquella que había aparecido en su camino, solo hacían que Yûsuke se mordiera su tembloroso labio conforme las últimas palabras de la chica de igual manera dominaba su cabeza, mientras que los recuerdos de su propio pasado también florecían, los gritos, el llanto y petición de auxilio a su hermano. Intentaría mantener el silencio lo máximo posible, más sus lágrimas no tardarían en emerger tras pocos segundos. Mientras que, en la otra habitación, aquella que continuaba experimentando aquel "dolor", paulatinamente empezaría a sentir el impacto de aquello que comenzaría a recorrer sus mejillas, sus primeras lágrimas finalmente emergían, no por la pena o dolor que los acontecimientos del pasado no fueron capaces de despertar en ella; la amabilidad… la compasión, fueron los que terminaron por abrir su dolido corazón.
El viento soplaba con fuerza en el exterior, encontrándose en una de las últimas casas de la zona más externa de la capital, su pequeña y humilde apariencia resaltaba junto con la débil luz que emergía desde la única ventana.
Desde los cielos, la brisa se volvía más agitada, sin embargo, únicamente una presencia se encontraba levitando desde los cielos.
Una mujer de blanca piel se presentaba, sus ojos, su cabello, todo era similar a la de aquella niña que para aquel entonces empezaba a acurrucarse en la pequeña y tibia cama.
La mirada seria de aquella mujer permanecía, al mismo tiempo que fruncía el ceño de manera leve, antes de que la apariencia del terreno que observaba lentamente empezara a volverse difusa, como si todo aquello no hubiera sido más que una mera ilusión.
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—"Debes buscar donde dejaron la megapiedra… deja de intentar ver memorias del pasado que no tienen importancia" —Aquella voz brotaba desde la mente de la mujer, más solo una tenue molestia dominó su rostro por unos instantes, antes de que esta hiciera desaparecer toda la visión que experimentaba en aquel momento.
Un oscuro lugar se vislumbraba, como si de una escondida cueva en un desconocido lugar se tratase. Llamas blancas flotaban sin más en diferentes puntos de esta con tal de iluminar. Detrás de la mujer de pálidas mejillas, seis especies de incubadoras, como si de viscosos y venosos huevos de negro color se tratase, se encontraban adheridos en las rocosas paredes del pequeño lugar.
—P-Pensar… que ese maldito Kurogane… —Una voz se escuchaba desde la otra zona de aquella cueva, más apartada del centro en el que se encontraba la mujer y los negros huevos.
—Cállate —Replicó la chica —Debiste irte tan pronto obtuviste la voluntad… tu arrogancia solo hizo que creyeras que solo por tenerla en tu control ibas a ser capaz de derrotar a uno de los más poderosos —Mientras observaba sus creaciones, simplemente empezaba a girar su rostro con lentitud hacia su derecha con tal de ver a aquel que le hablaba.
—Y esa fue la consecuencia de tu falta de respeto —Dijo, al mismo tiempo que observaba como una cabeza ligada apenas a un torso con su parte izquierda pulverizada, apenas unida a un brazo derecho como lo único que quedaba de todo su cuerpo original; se presentaba, mientras que, en el centro, una llama de rosa color parecía alimentar las viscosas mucosas negras que lentamente intentaban regenerar el resto del cuerpo.
—Aunque tú irresponsabilidad quizás pudo traer algo favorable para nosotros por lo menos… pudiste dejar a ese titiritero sin sus malditos guardaespaldas arreglando sus errores —Mientras decía aquellas palabras, la mujer simplemente caminaba hacia el último de los "huevos".
—Hay que dejar de enviar pequeñas piedras para intentar tomar las voluntades —Las palabras de la chica no tardaron en hacer fruncir de manera leve y decepcionada el ceño de la voluntad de la amabilidad, mientras que la mujer únicamente alzaba la mano, antes de hacer aparecer en ella una llama de penetrante color azul a lo que aquella incubadora comenzaba a temblar en consecuencia.
—¿Qué haremos ahora? —Hablaba aún con debilidad la voluntad de la amabilidad, mientras que la chica alzaba su mano, de la cual una pequeña llama de penetrante color azul aparecía, antes de insertarla finalmente en aquella incubadora.
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El movimiento en su interior cesó.
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El aura que emergía empezó a trizar la parte de la pared en la que estaba sujeta, al mismo tiempo que incluso el cuerpo de la voluntad de la amabilidad caía ante la presión que emergía a su alrededor; la única que permanecía inalterable era la propia artífice de lo que ahí se había creado.
La membrana que recubría aquello que finalmente despertaba se rompía, una garra de negro color y características bestiales emergía con brusquedad, antes que el resto del cuerpo cayera al suelo, dejando caer los líquidos que de igual manera lo contenían y nutrían en antaño.
—Iré personalmente a Hotaru —Dijo la mujer, mientras que el cuerpo que yacía ahora arrodillado delante esta, abría finalmente uno de sus ojos… donde el resto de su cuerpo era ocultado en la oscuridad que emanaba, el brillo de su rojo iris y su alargada pupila finalmente emergía.
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Muy bien chicos, antes de que me maten por la tardanza, les digo que aquí termina el capítulo uwu xD
No voy a darles todas las razones de por qué me demoré en publicar (sería demasiado xD), pero por cualquier cosa en mi server de discord que está en mi perfil tanto de wattpad como el de fanfiction :3
Comet Galaxy Me alegra que el comienzo te haya gustado ^^ y pues sí, es bastante pesado todo lo que le ocurre, habrá que ver qué fue lo que desencadenó su objetivo actual así como su personalidad uwu
Wikerys II Ya conversé personalmente contigo debido a que mis sospechas al leer tu review sobre que estabas leyendo la saga como tal por primera vez partiendo por este libro fue correcta XD, no sé si sigas leyendo la verdad, pero de todas maneras gracias por darte el tiempo de leer uno de los capis y dejar tu comentario uwu.
LordFire123 Ay we tampoco era para que el lector intentara responderlas de por sí :v, esas preguntas se las está haciendo ella misma, y ps obviamente ella no es igual que un ser físico como lo es el lector uwu.
Ryuji está ahí porque ps siempre estuvo ahí xd, es la época en la que aún estaba vivo y experimentaba con Giratina (básicamente lazos de aura 3)
XD escapa de ahí esponja… te salió buena esa, lo reconozco jajajaj
Y pues, obviamente habrá sentido las cosas buenas, pero la mente humana suele centrarse más en lo negativo o dañino, sease instinto o una ironía de la naturaleza, pero es así. Y sip, es un pequeño guiño de que en Yoshiro para aquella época aún seguía teniendo en su interior a Samuru.
Y sigo manejándola sin nombre XD, habrá que ver cual será en los siguientes capis uwu.
¡Muchísimas gracias por comentar! W
Y eso sería todo chicos, nuevamente reitero que mi tardanza si tuvo razones lo suficientemente fuertes tanto por mí como por mi salud mental :v, pero les pido por favor que no piensen que mi tardanza sea señal de abandono :c
Sin más que decir… ¡Nos vemos en el siguiente capítulo! :D
