Sus pálidas mejillas permanecían. Su blanca cabellera ahora estaba peinada y recogida en un moño, mientras que, lo que antes había sido una dolida mirada, solamente la inocencia y normalidad se reflejaba en sus ojos de café color, conforme esta se veía la mano, contrayendo los dedos de vez en cuando conforme fruncía el ceño de igual manera, como si ejerciera presión en su cabeza con tal de causar "algo".

Nada… ni siquiera seguía siendo capaz de conseguir ver las presencias de los demás, desde sus últimos recuerdos al ver la mente de Yûzuke en sus cortos periodos de lucidez cuando su fiebre la dominaba, nunca más fue capaz de hacerlo, al igual que aquel poder que le hacía levitar o controlar de por sí las cosas con su mente, ahora parecían haber desaparecido por completo.

—¡Riko! —Un amigable grito a la distancia exalta a la niña, desconectándola por completo de su concentración, haciendo que esta levantase su rostro en dirección a aquel nombre.

—¡S-Sí! —Alzó su voz, antes de levantarse con leve torpeza.

Su camisa manchada con pintura fue lo primero notarse, pantalones marrones un poco dañados, lo segundo. La casa en la que se encontraban estaba completamente impoluta, sus blancas paredes y el piso cubierto con plásticos era lo de menos, el detalle que de vez en cuando se dejaba ver en las cerámicas del piso como también los detalles en los marcos de las puertas, junto con las preciosas vistas del condominio que se veían a través de las ventanas mostraban el sector de la capital en el que se encontraban, Riko se apresuraba mientras traía consigo un par de tarros pequeños de pintura hacia aquel que la había llamado.

El cuidado se mantuvo, envolviendo a la timidez nació de a poco una inocente confianza, los días se convirtieron en semanas y bajo el propio temor a lo desconocido, la niña no tardaría en dar a entender su propia soledad ante el mundo en el que había aparecido. Yûzuke lo respetó, más sus propios recuerdos le impedían no poder encariñarse con aquella que había aparecido en su camino, como una nueva forma de recuperar lo que había perdido tiempo atrás.

Ni siquiera sabía su nombre, adoptó el que Yûsuke le había colocado con cariño, ni siquiera con la condición de que ese fuera su nombre real, más este lo usaría como apodo desde aquel entonces.

Tan pronto la fiebre desapareció y el alimento la reconfortó e hizo aparecer en ella el sentimiento de bienestar, incluso en su infantil edad el orgullo por querer devolver lo recibido de alguna manera nació en ella. Desde ayudarlo a llevar cosas, salir a comprar lo poco que podían para la cena, hasta finalmente ofrecerse en asistirlo en sus trabajos.

Estaba claro el que Yûzuke no había sido afortunado con su destino al nacer, sus ingresos eran muy bajos, más estaba lejos de demostrar que eso le afectara anímicamente; trabajaba honrosamente en las oportunidades que le ofrecían siempre y cuando pudiera.

La pintura era lo que mejor se le daba y con lo que más podía lucirse con nuevos empleadores. Bajo la esperanza de que algún día su habilidad le trajera nuevas oportunidades, apenas y recién había empezado con ello hace pocos meses de que Riko apareciera en su vida, y aquella había sido la primera vez que alguien tan influyente del sector alto de la capital lo contrató. El pago era prometedor y eso solo incentivaba aún más a la niña a ayudarlo por primera vez en su cometido.

No iba a sobre exigirla, no había que ser prejuicioso para saber que la fuerza no era su fuerte, más esta, aún si se trataba de limpiar las brochas, traer tarros de pintura pequeños o cargar con otras cosas, se le veía esforzada al máximo.

—Ya casi terminamos este cuarto y pasaremos al siguiente —Dijo Yûsuke conforme Riko dejaba los tarros a un lado de este, mientras que este estaba sobre una escalera pintando de amarillo color las paredes de aquel vacío cuarto.

Había más trabajadores, dentro del hogar, todos conocidos de Yûsuke con los que confiaba para aquellos trabajos grandes.

—Vaya… ¡Están haciendo un increíble trabajo! —Una nueva voz emergió, esta vez la de una mujer adulta la cual estaba en la entrada de aquella habitación.

Su vestimenta cuidada y su joyería fácilmente visible en su cuello daban una clara señal de su nivel económico, más Yûsuke simplemente se alegró tras lo dicho por la mujer. Ella había sido quien lo había contratado, y el escuchar que este hacía un buen trabajo solo lo motivaba e incluso ilusionaba al saber lo que significaba una buena opinión por parte de alguien del sector alto de la capital.

—Para mañana en la tarde deberíamos terminar todo, alcaldesa —Respondió Yûsuke con ánimo conforme se bajaba de la escalera con tal de llevarla a otro lado de la habitación y pintar otra zona de esta, Riko solo se quedaba de pie y con una sonrisa amable hacia la mujer; sin embargo, esta y Yûsuke solo alcanzaron a extrañarse una vez que se percataron de un tenue fruncir de ceño preocupado por parte de la alcaldesa de la capital —¿Ocurre algo? —Casi fue un acto reflejo del hombre, más Suzume solamente optó por negar con su cabeza, como si quisiera restar importancia.

—No es nada… Es que en el concejo me preguntaron si podíamos celebrar una reunión en la casa mañana —Empezaba a decir con tono malhumorado, Suzume —Me lo pidieron recién hace unas horas los maleducados —Decía con una mezcla ahora de una pequeña risa junto con su molestia —Pero como dije, no importa, simplemente les cancelaré y veremos otro lugar para hacerlo —Dijo con normalidad la calmada mujer, más el rostro de Yûsuke apenas y pudo alterarse por unos segundos antes de hablar sin pensar.

—Nosotros podemos terminar la casa para mañana en la mañana —Dijo sin más el hombre, extrañando y preocupando por lo mismo a Suzume.

—N-No, no; no tienes por qué trabajar de más, lo estás haciendo muy bien, de verdad; no se me hará difícil mover al concejo a otro lugar —Dijo ahora con una pequeña sonrisa nerviosa ante la actitud de Yûsuke, más este parecía seguir firme en su decisión.

—No se preocupe, no es la primera vez que trabajamos de noche —El ahínco de Yûsuke era palpable, ni siquiera Riko pudo evitar el levantar una ceja extrañada ante la actitud, no había pasado muchas semanas con el hombre, pero no impedía el que esta desconociese un poco su actitud a la de costumbre, más solo se mantuvo en silencio.

Susume se calló por momentos, mientras que en su rostro una tenue preocupación se formaba.

—¿Estás seguro? —Volvió a preguntarle, más Yûsuke solo le asintió con una sonrisa. Susume solamente pudo lanzar un suspiro, con la duda aún presente, pasando solo unos cuantos segundos antes de volver a hablar —Afuera de la casa hay un sector donde hay una parrilla, leña y carbón, al menos déjame ofrecerles algo para que coman; pero… los muebles y camas que pedí no me llegan hasta mañana —Decía aún con angustiado tono Suzume, como mera muestra de la indirecta de lo que ella estaría dispuesta a dar para hacer más cómoda la estadía de Yûsuke y los demás, más el hombre solo negó con su mano

—Con un lugar donde sentarnos es más que suficiente, alcaldesa —Respondió Yûsuke con la pertinente feliz actitud y formalidad, más Suzume solamente frunció el ceño con una sonrisa a la par que negaba su cabeza levemente.

—Por favor… dime Suzume, ya hasta extraño que la gente me llame por mi nombre —Descolocó levemente la mujer a Yûsuke —Y más les vale comerse lo que les dé —"Amenazó" al ahora un poco más nervioso hombre, antes de que la alcaldesa se fuera del lugar —Le pediré al jardinero que les deje unas cuantas cosas, vendrá un par de veces en la noche, yo volveré mañana a primera hora… suerte —fueron las últimas palabras de la mujer, antes de retirarse del lugar.

Yûsuke se había quedado congelado por momentos, su vista se quedó perpleja, mientras que este había dejado de prestar atención a su alrededor.

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Antes de avergonzarse y encabronarse levemente al darse cuenta de que los amigos que también estaban en la habitación lo miraban desde atrás con miradas burlonas y de coqueteo.

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—¿Te gusta? —Ni siquiera Riko, incluso con sus amables intenciones con dicha pregunta, se salvaba en avergonzarlo más, descolocando nuevamente y ahora con mayor razón a Yûsuke, el cual simplemente se sonrojó y encabronó al acto.

—¡Dejen de molestar y vuelvan al trabajo! —Gritó el avergonzado hombre, antes de que los demás acataran y volvieran a sus respectivas tareas.

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La oscuridad de la noche llegaba… más las luces de los focos a un lado de la casa junto con el brillo del fuego en aquella parrilla contraponía el lúgubre ambiente con el ánimo de aquellos que se encontraban rodeando aquel sector, sentados con cervezas y comida en mano, habiendo ya terminado hace algunas horas finalmente la casa.

Era tarde, pero para aquel entonces aún quedaban energías para seguir charlando, la distancia hacia sus respectivas casas era demasiada como para irse a pie, a falta de un transporte adecuado a esas horas.

—De todos los nombres, escogiste "Riko", no hacía falta dejarlo más en claro si está con todos nosotros —El tono burlón de la voz de un hombre de no más de treinta se escucha, junto con risas de otros amigos en respuesta.

(NT: "Riko" = "Jazmín blanco", lo usa como broma ya que todos a excepción de la niña son de piel negra)

En total había cuatro personas a parte de Yûsuke y Riko, tres de ellos eran más cercanos entre sí, no siendo malos trabajadores ni tampoco malintencionados, más siempre molestaban y tiraban bromas inofensivas sin más para traer una que otra risa en general.

Riko simplemente se mantenía estática y con vista inocente, no sabía cómo reaccionar a esas situaciones por lo que únicamente se mantenía sumisa.

—Al menos el suyo si tiene algo de significado con ella, "Lori" —Yûsuke, mientras se tomaba una cerveza, decía en son de defender a la niña al llamar a aquel que había empezado a molestar, trayendo consigo únicamente el fastidio de este junto con más risas de sus otros amigos ahora hacia él.

(NT: "Lori" = "Líder de gran inteligencia")

Todo se mantuvo entre risas y malos chistes entre Yûsuke y Lori, mientras que Riko seguía sin comprender del todo la situación, solo pudiendo lanzar una que otra sonrisa un poco incómoda.

—No tienes que preocuparte tanto… —Una nueva voz más calmada y grave se escucha al otro lado de la niña, haciendo que esta se girara hacia un adulto bastante más mayor que el resto, con una apariencia que denotaba fácilmente acercarse a los sesenta años, su encanecida y corta barba mezclado con el poco pelo del mismo color que le quedaba en su cabellera cautivaba a la niña, más que nada por nunca haber visto algo así ni siquiera en los recuerdos de los científicos; más la actitud de este era suficiente como para hacerla sentir más amena —Son inofensivos, solo les gusta decir tonterías — Sabía que era la primera vez que Riko ayudaba a Yûsuke y convivía más con esas personas, más la actitud de aquel anciano solo causaba el efecto contrario en la niña que el nacido con los otros tres.

—Nunca te había visto por aquí, ¿De dónde eres? —El encanecido hombre volvía a preguntar con total normalidad con intenciones de seguir charlando con Riko, más la niña solamente se quedó congelada por unos momentos, antes de bajar un poco la cabeza, desanimada; extrañando al hombre ante el pertinente silencio.

—No es importante, Ganju —La voz de Yûsuke era ahora la que detenía los pensamientos de la niña —Ella quiere empezar de nuevo… como todos nosotros, saber eso es suficiente —Dijo sin más, antes de que el propio anciano se mantuviera en silencio de igual manera, procesando aquellas palabras.

—No tienes que decir nada que no quieras, relájate, niña —Ahora era Lori el que hablaba con completa informalidad, antes de volver a beber de su bazo, más la palmada en la nuca como respuesta por parte de Yûsuke solo causó que escupiera la espuma y cerveza de su boca, trayendo consigo nuevamente otra pelea entre los dos.

Las risas de los amigos de Lori junto con los propios encabronados comentarios de uno hacia el otro de aquel par continuaron escuchándose, dejando a Ganju y a Riko nuevamente en silencio, esta última un poco más incómoda, más el anciano simplemente se encorvó un poco más a la par que lanzaba un suspiro con una tenue sonrisa.

—Disculpa las palabras de este tonto viejo —Fue lo primero que se escuchó, haciendo que la niña lo observara ahora un poco más con la pertinente timidez —Creía que eras algún pariente lejano de Yûsuke por parte de su padre… te pareces mucho a ella —Mientras el hombre hablaba, Riko ahora empezaba a adoptar facciones más extrañadas ante lo último, llamando completamente su atención, mientras que Lori y Yûsuke seguían en su riña verbal, sin prestar atención a lo que entre la niña y el anciano ocurría.

—¿A quién? —Preguntó casi de manera inmediata, Riko.

—A su hermana… diría que casi tienes la misma cara si no fuera por el color y los labios; era una buena niña —Mientras Ganju hablaba, la niña solo podía observarlo, sorprendida de aquella noticia, recordando a la niña que había visto en la foto que Yûsuke tenía en la cocina; lo había supuesto, más las palabras del anciano se lo confirmaron, sin embargo, las últimas que este dijo abrían la posibilidad de un nuevo temor.

—¿Era?... ¿L-Le pasó algo? —Preguntó nuevamente con cierta timidez al pensar que consultaba algo que no debía saber, más el rostro de aquel hombre no tardó en cambiar en uno más desanimado, no pasando mucho antes de que este se animara a responder… más, tan pronto sus labios empezaron a abrirse…

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Fue cuando el sonido tan bien conocido de aquellas sirenas repercutiendo a su alrededor, colocaron a todos los hombres en alerta.

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Riko no captaba, pero incluso esta lo notó tan pronto vio el rostro de Ganju tornarse en uno completamente serio, solo para después girarse hacia el resto y notar un aura similar.

El sonido no tardó en desaparecer, más las luces rojas y azules permanecías.

Riko, escóndete aquí —Yûsuke fue el primero en hablar ahora en bajo tono, señalándole a la niña unas mantas que Suzume les había dado, a un lado de sus mochilas y materiales, mientras que era ahora el sonido de las puertas del vehículo que había aparcado al lado de la casa de Suzume el que se escuchaba ahora.

—¿P-Por qué? —Apenas alcanzó a expresar su duda, antes de que el rostro ahora más enojado de Yûsuke la dejara aún más perpleja.

¡Haz lo que digo! —Aún en susurros, la alterada y más enojada actitud del hombre fue suficiente para asustarla, más esta solo pudo acatar con prisa y dolida.

Tan pronto la ocultaron, no tardaron en adoptar posturas más "normales", como si estos no prestaran atención ante lo que, sabían, se avecinaba, más en su rostro la molestia era claramente visible luego de que los pasos en la tierra dados con simpleza comenzaran a escucharse.

—Vaya, Yûsuke. Nunca esperé a ver a gente de tu… "tipo" tan calmada en la casa de la alcaldesa —La voz de un oficial se escucha, su rostro se dejaba ver una vez que el fuego iluminó su blanca piel y castaño cabello corto con signos de calvicie en la corona de su cabeza, de estatura promedio y delgado.

—Me pregunto qué harán a estas horas de la noche —A su lado, otros dos oficiales aparecían, uno de ellos del mismo color de piel que aquellos trabajadores.

—Estamos pintando su casa—Yûsuke empezaba a hablar, más el golpe del policía en su vaso de cerveza, tirándola a un lado en consecuencia fue suficiente para callarlo.

—¡Mantén tu maldita boca cerrada a menos que yo diga que la abras! —Dijo el primer oficial, mientras que Yûsuke guardó silencio, con la pertinente seria mirada, sin dejarse alterar por el trato.

Dentro del saco en el que se encontraba aún escondida, Riko era capaz de verlo todo, a la par que la misma solo podía taparse la boca luego de que casi exclamara por mero susto tras la actitud de aquel policía. Sabiendo que Yûsuke quería que esta pasara inadvertida.

—Ustedes no tienen cara de trabajadores, tienen cara de ladrones —El oficial de piel negra habló, mientras que el resto de los pintores solamente se le quedaron mirando con ceño fruncido e indignados.

—Al suelo —El jefe de aquel grupo habló.

—¿Por qué? No hemos hech- —Lori fue el primero en hablar, antes de que la mano de uno de los policías tirándolo al suelo fuera lo que terminara por callarlo.

—¡Haz lo que te ordenan, basura! —Fue el prepotente grito del mismo oficial de color el que emergió como respuesta, antes de que este llevara el cuerpo de Lori hacia el suelo, junto con los de sus otros dos amigos, al mismo tiempo que estos, ya aceptando la situación y "acostumbrados" de cierta manera, se llevaban sus manos hacia sus espaldas como mera respuesta.

—Ya oíste, hablador, no quieras que lo repita —El jefe se llevaba las manos hacia su arma como señal de advertencia, al mismo tiempo que su voz resonaba con calma a la par que de manera amenazante, Yûsuke permanecía con ceño fruncido, más este, sabiendo que no sacaría nada con hablar, este no cambió su expresión en ningún momento, más no paso mucho antes de que empezara a arrodillarse, para luego recostarse boca abajo en el suelo.

—Sigues tú, abuelo —El otro acompañante de los policías habló con despectivo tono, mientras que en la mirada de Ganju, a diferencia de los otros, se mantenía serena y neutral, más este solo miró al ojos de aquel policía, sin moverse o responder a lo que este demandaba, más aquel uniformado hombre simplemente sonrió, antes de que posara su mano en una porra que tenía puesta en su cinturón —Te he dicho… que te tires al suelo, negro asqueroso —Dijo con risueño tono, mientras que el oficial jefe simplemente sonrió y alzó las cejas incrédulo y cómicamente lastimoso del futuro que le depararía a aquel hombre si le contradecía a ese policía en específico, reconociendo con facilidad la mirada de Ganju como para saber que este no se movería.

Pasaron unos segundos de silencio, el policía que amenazaba al anciano volvería a hablar, más apenas antes de que este abriera la boca, Ganju habló.

—He vivido muchos años siendo mentido y humillado por gente como tú —Por alguna razón, los policías, ahora más sonrientes, no detenían el hablar del anciano —Nosotros no hemos hecho nada, conozco mis derechos, y no pienso mover un solo dedo porque unos sinvergüenzas como ustedes me lo digan sin razón —Sus palabras y actitud parecieron congelar el tiempo, dejando un silencio que solo era roto por el sonido de la madera quemándose.

Pasaron varios segundos de silencio, mientras que el rostro de Yûsuke finalmente se doblegaba ante el miedo e impotencia, pareciendo no estar listo para saber lo que podría ocurrir después de aquel instante.

Riko solo podía abrir cada vez más sus ojos, el temblor de sus manos hacían que sus dientes castañeándose se vieran a través de sus dedos. Prometería mantenerse escondida, la seria mirada de Yûsuke al darle aquella orden era suficientemente fuerte como para mantenerla quieta y en silencio.

El oficial que estaba delante de Ganju únicamente lanzó una pequeña y tenue carcajada, lamiéndose los dientes como si el mismo intentara controlar algún impulso por mera compostura.

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Antes de que este terminara por darle un golpe al estómago del anciano.

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Y Riko lanzara un incontenible quejido en respuesta.

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Era demasiado para Yûsuke, ni siquiera este pudo evitar bufar y temblar en consecuencia. Aquel policía que había golpeado a Ganju no se detuvo solo con aquel golpe. Una vez que el hombre cayó al suelo, patadas fueron lo siguiente en recibir. Más, con todo aquello, Yûsuke solo podía fijar su mirada en la del jefe de aquel grupo.

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Luego de que este… al igual que el mismo Yûsuke, hubiera reaccionado tras escuchar el pequeño grito de Riko.

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El rostro de aquel hombre solo pudo fruncir el ceño, mientras que las patadas de aquel hombre junto con sus insultos respectivos en voz baja únicamente lo distraían.

—¡Ya basta! —Su grito no fue al mismo nivel que los anteriores, más fue suficiente junto con su propia alzada mano como para poner un alto a los ataques de aquel otro policía, más este, tras intentar controlar su respiración ante su agitación, únicamente pudo escupir en la cara de aquel anciano que solo podía gemir ante el trato recibido, sin ser capaz de moverse siquiera luego de ello.

No parecía inmutar en lo más mínimo a aquel jefe, este estaba extrañado ante lo que había escuchado, más la actitud bruscamente alterada de Yûsuke solo le daba más la razón de que algo tenía ahí escondido.

—Vaya, vaya… ¿Qué tenemos aquí? —Su calmada y confiada voz emergía, y con ella solo podía alterar aún más a Yûsuke.

Todo ocurrió demasiado rápido una vez que aquel oficial descubriera la cara de aquella niña. El sujetarla del cuello de su camisa, tirarla sin cuidado junto con el quejido de Riko y el arrastre brusco de sus pies en contra de su voluntad. Yûsuke no lo soportó más, el grito emergió desde su garganta como mera respuesta, más tan pronto este daba señales de levantarse, su enorme tamaño y grandes músculos tensándose solamente alcanzaron a alarmar a aquel jefe de policía.

Antes de que uno de sus compañeros le terminara por disparar con un Taser.

Era obvio que estarían en desventaja si intentaban dominar mediante la fuerza a Yûsuke a como hicieron con Ganju o Lori, matarlo no estaba en sus planes y solo el choque eléctrico del arma sería capaz de mantenerlo a raya.

Las convulsiones que este dio en respuesta solo asustaban aún más a Riko, mientras que esta no podía zafarse del sujetar de aquel hombre.

—No conozco tu cara, niña ¿Acaso fuiste raptada por este hombre? —El oficial hablaba en voz alta, mientras que Riko ni siquiera era capaz de modular palabra debido al miedo, más el desesperado negar de su cabeza y las tenues lágrimas emergiendo de sus ojos era lo único que podía expresar —¡¿Qué?! —Exclamaba exaltado —¡¿Dices que te intentó tocar?! —Mentía, antes de patear con mucha fuerza repetidas veces la cara y espalda de Yûsuke.

Él lo sabía; sabía que sus palabras tendrían mucho más peso que las de Yûsuke, incluso sin existir pruebas, Riko ni siquiera poseía algún tipo de documento o algo que la identificara y la uniera con la capital.

—¡Eres un…! —La voz de Lori fue la siguiente en escucharse, los demás oficiales estaban concentrados en Yûsuke.

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No logrando reaccionar a tiempo antes de que este se levantara y lanzara un resonante puñetazo a la cara de aquel jefe.

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El resto… solo fue dominado por el caos y los gritos. Tan pronto Lori había dado aquel golpe, su destino había sido dado; incluso con una mera señal de agresión, tendrían la excusa de defensa personal; tan pronto el hombre recibió el puñetazo ni siquiera se inmutó en responder, los otros policías respondieron casi de manera instantánea, conteniendo y tirando al suelo nuevamente a Lori. El jefe únicamente se llevaba la mano hacia el labio, viendo como la pequeña gota de sangre emanaba.

Solo pudo lanzar una pequeña carcajada mientras fruncía el ceño, ahora los golpes que Lori recibía era lo que tomaba protagonismo, junto con la lenta mano del oficial acercándose a su arma.

—Esperaba tener que llegar a esto —Dijo finalmente el jefe de aquel grupo, antes de disponerse a sacar su pistola.

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—¿Llegar a hacer qué? Oficial Masahiro —La voz de una mujer fue la que terminó por detener todo el caos que alguna vez pudo existir.

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Todo fue demasiado abrupto, incluso Yûsuke, aún bajo los efectos del Taser, gracias a su propia resistencia fue capaz de girar su rostro hacia la que finalmente había aparecido en aquel lugar.

—¡A-Alcaldesa Suzume! —Masahiro disimulaba la postura de su mano con tal de aparentar que este nunca quiso sujetar su arma, al mismo tiempo que sujetaba la camisa de Riko con más delicadeza, mientras que era la propia Suzume, de brazos cruzados y con ropa de trabajo aún puesta, la que estaba llegando a la escena —Recibimos reportes de que se había formado una pelea en las afueras de su casa —Las palabras del oficial no tardaron en exaltar a Yûsuke y Lori, más tan pronto estos empezarían a responder, la mirada de Masahiro sobre estos fue palpable.

—Por suerte logramos controlar a los trabajadores y alejar al anciano y… a la hermana de Yûsuke —Masahiro sonrió —De este hombre —Señaló a Lori.

Yûsuke solo pudo quedarse en silencio, sus ojos solo podían abrirse al máximo, al mismo tiempo que la impotencia lo dominaba nuevamente. Sabía que Masahiro no había dicho aquellas palabras de manera gratuita, el decir que Riko era su hermana le daba la coartada suficiente como para dejarle en claro lo que revelaría en caso de ser delatado; una sola palabra en contra de este, y Riko sería llevada por las autoridades a algún centro adoptivo. La alejarían de él.

Nuevamente le bloqueaban la verdad, nuevamente debía volver a bajar la cabeza, si buscaba la justicia, Lori la tendría y Masahiro recibiría su castigo, sin embargo, aún así este no dudaría en abrir la boca con la única posible amenaza que tenía a su favor… Riko.

—Así que… no se preocupe, nosotros nos encargaremos de solucionar la situación —Dijo finalmente el hombre, mientras que Suzume se mantenía en silencio.

Yûsuke solo pudo fruncir el ceño, antes que su mirada puesta en Suzume simplemente terminara por cerrarse y bajar finalmente su rostro hacia el suelo, sabiendo que ya nada podría hacer.

—Ya veo —Las palabras de la alcaldesa solo podían eliminar aún más la esperanza en Yûsuke, mientras que el sonido de los pasos de esta solo repercutía en su cabeza, pensando que se marcharía del lugar.

—Aunque… —La voz de la mujer volvía a abrir los ojos de Yûsuke.

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Antes de que esta se pusiera delante del propio oficial, al mismo tiempo que más sirenas de policía se escuchara en los alrededores.

—Me pregunto cuanto tiempo más vas a seguir mintiéndome de esa manera, y soltarás a mi sobrina —Fueron las últimas palabras dichas por la mujer, antes de que varios policías llegaran finalmente al lugar.

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—¿Qué cree que hace? —Masahiro empezaba a enfadarse, a la par que soltaba a Riko, la cual no tardó en irse asustada, con Yûsuke.

Estaba claro, incluso por el propio Masahiro, que Riko no era ningún pariente de Suzume… pero no estaba de más decir el que la palabra e influencia de ella valía más que la de un simple oficial. Más aquello no era todo…

—¿Qué creían? —Empezaba a hablar Suzume, a la par que caminaba hacia unos arbustos aledaños, dejando ver un par de cámaras escondidas, sacando de ellas sus respectivas tarjetas de memoria —¿Qué por renovar los muebles de mi casa no tendría cámaras de seguridad? ¿Qué me iría lejos de la casa en lugar de ir donde mis vecinos? —Seguía hablando la mujer, mientras que dichas palabras solamente podían exaltar el rostro de Masahiro, al mismo tiempo que la alcaldesa volvía a acercarse al oficial.

—O eso es lo que me encargué de hacerles saber a todos los del consejo, por lo menos —Se daba a entender de manera indirecta las intenciones de Suzume, lo cual hizo finalmente abrir los ojos de Yûsuke al máximo.

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Todo había tenido sentido para aquel momento, el por qué alguien de tan alto nivel se atrevería a contratar a un simple pintor de la parte baja de la ciudad, como alguien le habría tenido tanta amabilidad desde un principio y fuera tan abierta a dejarlo trabajar en su casa.

Yûsuke solo cerraba sus ojos con fuerza. Riko solo posaba su mano en su espalda como sinónimo de cercanía, más esta no entendía su malestar.

Más policías llegaban al lugar, la orden de la alcaldesa había sido dada, con la evidencia fue más que suficiente para arrestarlos y con ello la rebeldía de aquellos oficiales salía a flote conforme forcejeaban el trato de los que antes habían sido sus compañeros.

Los paramédicos de igual manera habían llegado; Ganju fue el primero en ser llevado, más conforme Suzume se acercaba al resto de los hombres con tal de saber su estado como señal de preocupación, esta solo pudo exaltarse extrañada una vez que todos estos simplemente se levantaron sin decir una sola palabra, incluso Yûsuke, con sus respectivas heridas y moretones ni siquiera se dignó a mirar a la alcaldesa, este únicamente tomó a Riko de la mano, junto con sus cosas, y se fueron finalmente de aquel lugar.

No le hablaría; quizás no era amor puro el que realmente sentía por Suzume ni mucho menos, pero tampoco se había prohibido ilusionarse, aunque fuera por unos segundos, el que alguien lo hubiera mirado finalmente sin prejuicios, alguien que hubiera creído en él y lo hubiera llamado por el valor que este ofrecía en el trabajo que el disfrutaba.

Nada… todo había sido igual, las palabras de la mujer solo mostraron que aquello había sido casi que premeditado con tal de encontrar a Masahiro, ni siquiera Suzume comprendía el dolor que había causado en Yûsuke. Aquello por lo que había padecido por toda su vida, a ser juzgado, a ser utilizado por fines personales, volvían a pesar en él.

La imagen de su hermana de vez en cuando emergía en su cabeza, mientras este junto con los demás ya se habían alejado lo suficiente de aquel condominio, dominados por la oscuridad de la noche tenuemente quebrada por las luces de los focos de aquellas calles.

Yûsuke no diría nada, sabían que no podrían interferir por Ganju una vez que los paramédicos se lo llevaron, le informaron donde, más para aquel entonces estaba claro el que su voz no serviría de mucho en aquel hospital; solamente se reservaron a dar sus contactos con tal de poder estar al pendiente del estado del anciano.

Las horas pasaron… la oscuridad y la soledad no les afectó durante aquellas horas; las piernas de Riko fueron las primeras en resentir el pesado y largo viaje, más esta no se quejaría, ni siquiera cuando esta junto con Yûsuke quedaron solos tras llegar a la parte baja de la capital y el grupo se separara.

No se dijeron una sola palabra… Riko quería, más no se atrevería. El sonido de la puerta de su hogar abriéndose fue lo único que terminó por quebrar el silencio; Riko estaba a las espaldas del hombre, más este se detuvo tras abrir.

—¿Y-Yûsuke? —Se atrevió a hablarle finalmente, Riko, sin embargo, esta solamente pudo callarse tras finalmente notar cómo los hombros de aquel fornido hombre lentamente empezaban a temblar.

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Antes de finalmente desplomarse en el suelo.

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—¡Yûsuke! —El susto de Riko era justificado, el estruendo del enorme cuerpo de Yûsuke rebotando contra el suelo no era algo común de escuchar, sin embargo, el miedo de la niña estaba lejos de alejarla del lugar.

Tan pronto llegó a un lado de su amigo, su estado tanto físico como mental finalmente dejaba ver sus consecuencias. Colocarse de pie a pocos minutos de recibir el impacto de un taser junto con una paliza considerable solo alguien con la resistencia y contextura de Yûsuke podía hacerlo, más ni siquiera este era capaz de soportarlo todo. Solo tras arduas horas caminando bajo el peso que su propia mente jugaba sobre sí, solo pudo desplomarse en un acongojado llanto, mientras que el resto de sus extremidades temblaban, resentidas.

—V-Ven —Riko era diminuta en comparación, ya de por sí el levantar su cabeza y colocar el brazo del hombre sobre sus hombros era suficiente para sofocarla y moverlo era un trabajo a un nivel completamente diferente.

Centímetro a centímetro, quejidos por el esfuerzo iban y venían junto con los necesarios descansos ante la poca fuerza de la niña, más tampoco Yûsuke permitiría ser un peso muerto, con lo poco que le quedaba de resistencia aún así intentó apoyarse y hacerle la tarea más simple a Riko, hasta finalmente llegar a su cama.

Aún con la ayuda de Yûsuke, Riko solo pudo terminar por caer rendida a un lado de la cama una vez que el hombre finalmente quedó recostado en la misma. Su agitada respiración tardó en desaparecer, más cuando esto ocurrió, la propia chica solo podía volver a mirar al hombre.

Su mirada estaba perdida, sus ojos opacos y lejanos a tener aquella energía que en antaño la reconfortaba solo podían desanimar a la niña de pálidas mejillas. Dudó por unos momentos al alzar levemente su mano, pero bajo su condición, la empatía en su interior junto con las memorias de cuando ella estuvo en una posición similar a la de él, no tardó en despertar en ella la propia necesidad de cuidarlo. Tras finalmente tocar su mejilla y su frente luego de sospechar su temperatura, esta únicamente pudo abrir sus ojos con leve sorpresa.

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Un tenue recuerdo de sus habilidades, silenciadas, más aún así, cuando tocó a Yûsuke por primera vez de aquella manera finalmente una leve vista a su mente emergió en ella casi por débil inercia.

No vería todas sus memorias, no sería capaz de eso tras la supresión, solo las más fuertes que sopesaban en la mente de aquel hombre.

Risas, pequeñas e infantiles, de una niña; paso poco antes de que viera su rostro llamando a Yûsuke.

Sus padres murieron por una extraña enfermedad, veía a Yûsuke como un joven adulto delante de unas pobres y débiles tumbas alejadas de la ciudad.

La imagen de su hermana estaba por todas partes, como una luz que lo reconfortaba en los días más oscuros, apoyándolo a seguir adelante y conseguir nuevos trabajos.

La mirada de aquel viejo oficial volvía a emerger, como un rostro malicioso y deseoso por buscar el dolor con dichas manos puestas sobre la iluminada imagen de la hermana de Yûsuke.

Humillaciones hacia el hermano mayor, Masahiro los conocía, no discriminaba entre el resto de los hombres de misma piel, más se enfocaba en cada uno de igual manera por el mismo juego enfermizo que buscaba aquel oficial.

El dolor emergió en su mente, el recuerdo de Yûsuke llegando tarde a su hogar luego de un arduo trabajo. Debía traer comida del supermercado, se había demorado muchas horas, más de las que había prometido tardar.

Una nota en su hermana, Riko no logró ver en gran detalle, pero ella se había ido, tenía dinero y quiso comprar algo en una tienda cercana.

La pena aumentaba, Riko cerraba los ojos con ceño fruncido ante las emociones que aquel hombre de mirada ahora inexpresiva emanaba.

Su hermana, perdida en un callejón… no había evidencia de nadie, más la condición de su cuerpo desnudo ensangrentado y sin vida solo dejaban libre la imaginación de Yûsuke por las cosas que le habían ocurrido.

Los gritos desesperados de Yûsuke fueron los que terminaron por cerrar aquel breve y recortado recuerdo, durando varios segundos antes de que el mismo fuera atenuándose conforme Riko volvía a abrir sus ojos con lentitud.

Su labio temblaba, rápidamente mojó unos paños en agua fría para luego dejarlas reposando en la frente del hombre, haciendo una leve presión con su mano sobre este.

No volvería a verlas, ante la debilidad de los recuerdos, aprendía y le era más fácil callarlos de igual manera, más lo visto no dejaría de dolerle a pesar de todo, solo podía cerrar sus ojos con fuerza al mismo tiempo que intentaba no dejar que los sentimientos la abordaran de igual manera.

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El silencio… se formó.

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—Los sentimientos por quienes amamos… nos atormentarán por toda la vida una vez que los hayamos perdido, su recuerdo vive en nosotros, pero nuestra voluntad se fortalece con cada cicatriz que sumamos a nuestros corazones —Una femenina y más adulta voz emergía en la oscuridad, los recuerdos de antaño nuevamente volvían a desvanecerse, mientras que otra escena en el presente tomaba lugar.

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Un Zoroark únicamente miraba estupefacto y atónito de frente, sus ojos completamente abiertos solamente tenían delante de sí algo que solo el propio pokémon era consciente.

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Al mismo tiempo qué, tras escucharse un toser, la sangre se salpicaba sobre su rostro, al mismo tiempo que más emanaba de aquello que observaba, goteando y cayendo sobre su cicatriz bajo su ojo, recorriendo sus pálidas mejillas.

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—¿No es así… Yoshiro? —Fueron las últimas palabras de la mujer.

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Muy bien chicos, aquí termina el capi anual :'v xD

Ya sé que soy de lo peor chicos, honestamente ya me rendí de intentar generar más visibilidad en base a la regularidad de mis capis, prefiero hacerlo a mi ritmo con tal de entregarles lo mejor de mí, y también agregar que las comisiones cada vez van mejor y me ayudan bastante a imaginar un futuro en el que pueda vivir de ello y, mejor aún, dibujando la propia Lazos de aura :'3 es un sueño que aún veo lejano pero que realmente me haría mucha ilusión lograr.

Comet Galaxy el toque de las últimas escenas es dejar ver un poco de los acontecimientos que ocurrirían poco después del final de eterna voluntad 1, no están correlacionados entre sí, pero igual dejan la posibilidad al lector de que imaginen o intuyan lo que podría pasar

Muchas gracias por comentar :3

Zephyr V Exe Sip, en parte tienes razón, este arco está centrado exclusivamente en los orígenes de la antagonista, aunque tampoco pienses que me gastaré ochenta capis relatando su historia xD, simplemente quiero darles la razón de sus actos así como también el sentido de sus habilidades y relación con los sucesos que no se entendieron (por lo mismo) en eterna voluntad 1.

Está bien que no entiendas nada :v también puede ser el caso, pero nunca está de más imaginar o intentar relacionar cosas cuando en realidad puede o no ser el caso ¿)

Y sip, esa niña es la antagonista que varias veces apareció en EV1 :v, pensaba que había quedado claro por todo xD

Muchas gracias por comentar!

Lord fire 123 Está bien que respondas uwu, pero le quitas misticismo :v, además, piensa que la que te lo pregunta es una personaje de un libro carente de voluntad propia mientras que tú eres un ser que básicamente existe y es real :v

Pues sí, entiendo que sea sospechoso el que se asuste de su color de piel :v, pero creo que el problema va en que su miedo no va arraigado a la discriminación u miedo, sino simplemente por la ignorancia (bien justificada) de su caso, es como si de un momento a otro alguien completamente azul se pusiera delante de ti, es cierto que quizás algunos digan "uy pero si yo me hubiera acercado con normalidad) pero ps no todos son así :v y tampoco una reacción asustada debería ser señal de algo malo xD

Y nop, no fue resultado de una pelea contra Arceus, sino más bien con otro personaje que curiosamente se mencionó la vez en que la voluntad de la amabilidad apareció por primera vez, lo recuerdo, fue un regalo de navidad de mi parte xD, y naaaa aún recuerdo que lo describí como un ser con una blanca túnica con detalles azules (lo busqué para confirmar :v) pero de todas maneras el color rosa de su voluntad no tiene que ver con su outfit o con los colores de su aura, eso dependerá de otro detalle que ya se mencionará a futuro, el color de su voluntad recae en el color característico de su antiguo portador (porque ps ya vimos que Takeru era uno de esos y el color era azul)

Me gustan las dudas uwu xD

¡Muchas gracias por comentar! :'3

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Eso sería todo chicos, disculpen la demora, pero aquí entre nosotros ya saben como soy :v de todas maneras cualquier cosa, conocen mis redes y si tienen alguna consulta o inconveniente con conseguirlas siéntanse libres de enviarme un mensaje por aquí ^^

Sin más que decir… ¡Nos vemos en el siguiente capítulo! :P