Su mera presencia volvía denso el aire, aquellos hombres que cometían el pecado de no saber reconocer el poder de sus presas, solo miraban con extrañeza y superioridad al hombre "tatuado" que se encontraba delante de estos; más la pequeña y semidesnuda niña solo podía continuar demostrando una mirada enloquecida ante la obscena energía que no podría evitar no sentir emanar de aquel que en su mente solo podría imaginar provenir de una bestia incontrolable y salvaje, deseando asesinarla con una ira y malicia tal, que solo eso era suficiente para llevar su estado mental a sus propios límites…
Más el rostro calmado y normal de Ryo terminaba por reemplazar y poner en completa contradicción a las imaginaciones de aquella niña.
—¿Quién es ese imbécil? —Uno de los hombres preguntó en voz baja, a la par que su compañero y Masahiro, este último aún con sus manos en Riko, se giraban extrañados de igual manera hacia Ryo, más no pasó mucho antes de que aquel par de ayudantes se interpusieran entre este y el propio oficial.
Uno de ellos comenzó a caminar con brusquedad y prepotencia hacia el Kurogane.
—Será mejor que te vayas antes de que te terminemos metiendo una bala en el cu- —Uno de los oficiales se atrevió a tocar a Ryo con tal de empujarlo.
Antes de que su voz se quebrara y congelara luego de que Ryo sujetara entre su pulgar e índice, el meñique del oficial.
El dolor que causó era demasiado para su débil cuerpo… aquel expolicía ni siquiera podía dar un grito, apenas su boca abierta era reflejo de lo que el Kurogane hacía con simplemente apretar el dedo de su mano.
—¡¿Crees que es bueno abusar de la gente?! —Como si de un adulto intentando castigar a un niño se tratase, Ryo seguía careciendo de la habilidad de imponer una actitud acorde al poder que poseía en aquel momento; aquella pequeña muestra de hostilidad fue suficiente como para hacer al resto de los hombres actuar, el otro subordinado de Masahiro únicamente comenzaba a intentar sacar su arma, mientras que el propio líder solo tomó del pelo y hombro de Riko con tal de huir con ella… alcanzando a dar varios pasos en un trote torpe debido a sus pantalones a medio poner.
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Antes de que un muro de aura bloqueara todo el callejón en ambas direcciones y detuviera su paso.
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Ryo, sin siquiera parecer moverse de la cintura para arriba, azotó con su pie la cara del pobre hombre que torturaba, haciendo que el mismo cayera inconsciente en el acto.
Un disparo se escuchó, finalmente el otro ayudante había usado su pistola, más este solo pudo fallar una vez que Ryo la esquivara encorvándose levemente con tranquilidad hacia un lado, terminando por impactar en la pared de aura.
—Entiendo, ¡Entiendo! —Ryo parecía intentar calmar la actitud prepotente de aquel que se atrevió a dispararle, a lo que el mismo no dudó en volver a hacerlo… para ver como Ryo detenía la bala con los dedos de su mano libre nuevamente a pocos centímetros de su cara —No les agrada toparse conmigo —Ryo se acercaba lo suficiente, a apenas unos cuantos centímetros de la boca del arma… antes de que el policía, sin saber que más hacer, volviera a disparar incrédulo, haciendo que la cabeza del Kurogane se moviera hacia atrás levemente…
Para luego taparse uno de los orificios de su nariz con tal de hacer presión y así sacarse la bala que se encontraba en el otro, para luego tomarla con su mano y mostrársela al propio desafortunado hombre. Siendo, acto seguido, su cara apaleada lo siguiente en verse, sin siquiera darle tiempo a su cuerpo de reaccionar ante la velocidad que recibió aquellos débiles ataques del Kurogane, para luego así finalmente caer inconsciente a un lado.
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Ryo observaba con una mezcla de lástima y desinterés hacia aquellos hombres sinvergüenzas, al mismo tiempo que dejaba recostado con cuidado en el suelo al Rockruff aún dormido, Masahiro estaba sujetando a Riko desde el cuello, asustado y abrumado por la propia presencia que ahora Ryo imponía, pero teniendo apenas un atisbo de esperanza vigente al pensar que podría usar a la niña como amenaza.
Sin embargo… tan pronto Ryo volvía a elevar su mirada, una completa sensación de oscuridad y maldad se alzó, contraponiendo por completo la actitud que este había adoptado al comienzo.
La tierra vibraba, Ryo se contenía, más no dejaría de demostrar las intenciones que tendría hacia quien realmente castigaría por intentar aquello que más detestaba.
Los ojos de Riko estaban horrorizados, presenciaba contra su voluntad aquello por lo que había huido en el mundo distorsión, conforme Ryo se acercaba, Riko solo podía notar la vida de este, su pasado, más solo la oscuridad era percibida… cada paso era un nuevo trauma, la sangre, las lágrimas, los gritos, Riko lo absorbía sin control, más no fue cuando Masahiro apuntó su arma contra su cabeza, cuando los pasos del Kurogane se detuvieron y con ello también la absorción de nueva información de la propia niña.
Antes de notar como el propio cuerpo de Masahiro desaparecía, para luego ver como Ryo lo tenía sujeto de su cuello, como si este se hubiera teletransportado hacia donde estaba el Kurogane.
La velocidad de Ryo en aquel estado no era sorpresa, Masahiro no tuvo oportunidad de reaccionar una vez que los brazos de aura de Ryo lo apresaron, incluso el propio Kurogane se dignó a protegerlo con tal de no asesinarlo de manera tan abrupta y piadosa por el efecto de dicho trato…
—Tú… —Ryo tenía a Masahiro contra la pared, al mismo tiempo que su rostro lentamente adoptaba facciones cada vez más enfurecidas, conforme revisaba sin dudar las memorias de aquel hombre que intentaba zafarse sin resultado del Kurogane.
Asesinatos… violaciones, pedofilias, humillaciones, abusos de poder; Ryo estaba acostumbrado al infierno, más su repudio ante todas las cosas que había visto en los recuerdos de aquel hombre no evitaban seguir aumentando su enfurecer.
Masahiro experimentaba por primera vez lo que era que alguien hurgara en su mente; a pesar de ello, lo reconocía, sabía que la ira de Ryo era consecuencia de ello.
—¡E-Espera! ¡¿Sí?! —Masahiro intentaba usar las palabras como medio de escape —¡E-Estoy Enfermo! ¡Necesito ayuda! —Buscaba excusas con tal de no recibir la ira del Kurogane conforme de este, varios brazos de aura empezaban a brotar, los cuales empezaban a enterrar sus garras en varias partes del cuerpo del policía.
El hombre solo pudo gritar por el dolor, conforme lentamente excesivas emociones negativas empezaban a dominar una débil mente, como si este volviera a ser un niño inocente, minuto a minuto recibía los traumas y abusos que este había ejecutado en vida; experimentaba el dolor de las torturas que el mismo había perpetrado, las emociones nacientes de sus víctimas ante las violaciones que el mismo había disfrutado... todo al mismo tiempo.
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Desde la perspectiva de Ryo, Masahiro ahora caía inconsciente una vez que usó "aquella" técnica en él.
Ryo sabía, desde la muerte de Hiyori, que el poder de hacer sufrir a las personas era demasiado… más Takeru junto con Yoshiro y este habían creado una manera de traer justicia a un nivel psicológico.
Con la ayuda de esos dos, cada uno, si se presentase la oportunidad de castigar a alguien que haya cometido un crimen atroz, sus propios actos serían los que determinarían el nivel de su castigo, todo aquel mal que causara en ellos excitación, placer, euforia, ego, alivio… sería reflejado de manera inversa y al mismo nivel.
Una manera imparcial de ejercer castigo… Yoshiro lo decretó como forma de controlar tanto a este como a Ryo y Takeru tras tantos momentos en los que quisieron ser juez, jurado y verdugo en una sociedad donde aquello era inadmisible, antes de llevarlos a la cárcel.
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Tan pronto Ryo había soltado con desprecio a aquel expolicía, este solo podía empezar a adoptar facciones más lamentadas hacia aquella niña que, suponía, con justa razón, no tenía culpa de nada de lo que había ocurrido; no sabía el contexto de la situación, más este solo pudo intentar adoptar una actitud más amable y empática conforme quería ahora ayudar a Riko; sin embargo, este solo pudo extrañarse luego de haber notado algo qué, tiempo atrás, debido a su concentración en aquellos despreciables hombres, no había notado hasta que aquella niña se separó de estos.
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No era capaz de sentir su aura.
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¿Arkon?, tampoco era una idea descabellada, aún en aquellas condiciones, sin embargo, Ryo poseía su cuarta fase activada, en aquel estado incluso era capaz de detectar a Naoto desde aquella distancia, más aquella simple y escuálida niña era completamente invisible a su percepción.
Ryo no dejaría de adoptar su actitud condescendiente, quería ayudarla, sin embargo, el propio hombre aumentaba el aura que su cuerpo podía generar en aquel estado, con tal de ver si así lograba conseguir ver el aura de aquella niña.
—[Ryo… ¿A quién miras?] —Las palabras de Takeru brotaban, sabía que Ryo se había enfrentado con unos hombres, mas este ni siquiera era capaz de ver a aquella niña a través de su conexión o los pensamientos de su hermano; aquello solo traía aún más asombro al Kurogane.
—Tranquila… —Ryo susurraba, mientras que este alzaba su calmada mano con tal de tocar la frente de Riko.
La niña sufría, sus lágrimas brotaban conforme esta era cada vez más consiente de la mente de Ryo y del poder que dentro existía.
Veía su conexión con Takeru, sus experiencias más traumáticas, la muerte, la desesperación, la agonía que Ryuji causó en sus vidas, todo aquello concentrado en porciones catastróficas que absorbía con cada paso de Ryo.
—Aléjate… —Gemía horrorizada, Ryo confundía su actitud con el miedo pertinente por los traumas que debió haber recibido, sin siquiera sospechar que este estaba siendo el mismo trauma.
—No tienes que temer… te pondré a salv- —Tan pronto el cerebro de la niña colapsó… la voz de Ryo finalmente terminó por detenerse.
—¡Aléjate! —Riko finalmente gritó…
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Antes de que el inconsciente cuerpo de Ryo, tras recibir un extraño ataque en su estómago, saliera expulsado de aquel callejón, terminando por chocar estrepitosamente con uno de los puestos de tienda del lugar.
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Todo fue demasiado rápido… incluso para Ryo, la pérdida de consciencia en sus ojos se dio en el acto tan pronto aquella niña lo atacó, al mismo tiempo que sus ojos únicamente emitieron un pequeño y breve destello blanco, antes de finalmente chocar con la tienda.
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El apaleado Kurogane no tardó en volver a emerger entre toda las frutas y verduras que lo cubrieron tan pronto destruyó la tienda de aquel pobre mercader, al mismo tiempo que se llevaba la mano hacia su cabeza, adolorido.
—¿Eh? —Miraba de un lado a otro el hombre, con su clásica inocencia de siempre —Juraría que… —Ryo intentaba reconocer el lugar, recordando sus últimos momentos, no tardando en adoptar facciones más fastidiadas una vez que vio a los hombres que había noqueado luego de haberlos percibido traficando pokémon cuando activó su cuarta fase después de que Ryo y Sayuri le hubieran pedido mostrarles su poder—Sí… —Ryo se disponía a levantarse, no sin antes ver como el dueño del lugar, un adulto no mucho más mayor que él, lo miraba asustado y sin saber que hacer.
—No se preocupe, levante un reclamo en la municipalidad a nombre de Yoshiro Kurogane, él pagará los daños —Dijo con completa naturalidad el hombre, antes de volver a levantarse y sacudirse la tierra.
—Creo que estoy usando demasiado a la ligera este estado… —Se decía para sí mismo, Ryo, como forma de comprender ese "accidente", antes de volver a su objetivo principal.
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Nuevamente, dentro del callejón… el leve sonido de las personas en el mercado apenas hacía presencia bajo la oscuridad en la que aquella niña continuaba estática y congelada, a la par que su agitada respiración y ojos completamente abiertos apenas podían representar el estado mental que poseía para aquel momento; como si todavía intentara mantener al margen todas las cosas que había ocurrido en tan poco tiempo.
Las mejillas de la niña no tardarían en expandirse, ni siquiera su estómago soportó aquel impacto en su sistema nervioso, el vómito de lo poco que había desayunado aquel día fue una mera consecuencia de su estado, intentando aún mantenerse cuerda y calmarse, conforme se limpiaba la cara.
Solo pudo apoyarse en la pared, con su vista puesta hacia el despejado cielo de aquel día, su calma lentamente llegaba conforme la presencia de Ryo de igual manera se alejaba del lugar, sin saber el motivo, más no le importaba, el alivio era palpable.
Tan pronto los minutos pasaron y la calma retornó en el lugar, la propia Riko comenzaba a intentar pensar en lo que había ocurrido, lo que había experimentado en el aura de Ryo, aunque estuviera lejos de ser de su agrado el siquiera volver a recordar aquella ácida experiencia, la chica únicamente observaba sus propias manos, dándose cuenta de aquel detalle.
Aquella muestra de habilidad… de haber sido capaz de sacar expulsado un cuerpo con tanto poder como el que Ryo demostraba en aquel momento.
Su desesperación desencadenaba sus reales habilidades, como si un último instinto de supervivencia se tratase, tanto en el mundo distorsión, como ahora, Riko reconocía que esta poseía habilidades que aún no lograba entender, sin embargo, el poder escondido solo podía traer consigo una mezcla de emociones de igual manera, no solo lo útil que sería para proteger a los que ella quería y apreciaba… sino también el miedo del desconocido nivel que era capaz de demostrar.
La ignorancia había resultado una bendición, más tan pronto Riko comenzaba a descubrir, su temor también aumentaba, ¿Qué es lo que hacía en aquella extraña dimensión?...
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¿Cuál era su propósito?
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Riko sospechaba, sabía algunas cosas gracias a que había visto algunas de las mentes de los científicos que más se acercaban a esta, estaba al tanto de que un ser llamado Mewtwo estaba implicado, que la habían usado como recipiente de sus células y que estas eran las causantes de sus habilidades, pero más allá de ello, todo lo que había producido en consecuencia era un misterio.
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Las suposiciones eran muchas y las respuestas pocas, Riko, conforme finalmente recuperaba el aliento, únicamente empezó a sentir cómo una tenue respiración se sentía a sus pies. La chica se exaltó levemente, mas esta se tranquilizó un poco más al darse cuenta de que aquel pequeño Rockruff se encontraba delante, con actitud nerviosa y aún precavida, no dudó en ir a ver a aquella singular humana, notando su decaimiento.
Riko solo pudo quedarse inerte por unos instantes, luego de que la misma volviera a extrañarse luego de que una tenue presencia de nuevas emociones volviera a ser percibida por la misma.
Ni siquiera era comparable al infierno que había sentido en Ryo, el poder de dicha criatura era completamente inferior, mientras que sus emociones se sentían como una tenue brisa helada, conforme esta se mantenía al margen de Riko.
La niña, esta vez, lejos de querer alejarse, aquellas emociones incluso las sentía correspondidas, ambos apresados desde el momento en que tuvieron conciencia, a diferencia de Riko, aquel Rockruff nunca había tenido un amigo o alguien con quien contar.
Quizás la propia experiencia tan cercana con Ryo terminara por exagerar en gran nivel el umbral de dolor que la niña poseía en aquel momento… conforme esta acercaba su mano, tenues lágrimas emergían de sus ojos a la par que finalmente empezaba a controlar los limites de percepción que esta tenía en las mentes de otros, como si de un niño aprendiendo a acelerar o pisar el freno a su debido momento se tratase y no solo activarlo o desactivarlo en el acto.
El Rockruff finalmente se dejaba acariciar, la mano de la niña en su mejilla fue el primer tacto, y conforme este caminaba lentamente hacia Riko, no pasó mucho antes de que el mismo fuera levantado y llevado al torso de la niña.
La técnica era similar a la que Ryo había usado para ver las memorias de Masahiro… El Rockruff era consciente de que Riko estaba empatizando en su totalidad con sus recuerdos y emociones, y aquello no hizo más que aumentar la conciencia entre estos.
La esclavitud, la soledad, el dolor… parecía que no pararían de rodear a la pequeña niña, aun cuando Ryo finalmente se había marchado; pero conforme más exploraba, más llegaba a las emociones actuales, el confort, la calidez de la comida y el cariño, finalmente actuaban como una tenue vertiente de cálida agua cayendo en un congelado corazón.
Finalmente aprendía a controlar una de sus tantas desconocidas habilidades, al igual que con Yûsuke, la empatía volvía a despertar en ella; al mismo tiempo que, conforme se aferraba al Rockruff, las mentes de las personas en el mercado aledaño de igual manera lentamente empezaban a ser percibidas; sin embargo, ahora era ella, sin necesidad de un trauma o una situación extrema, la que detenía su percepción, y la concentraba únicamente en donde ella y el pequeño pokémon se encontraban.
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Tan pronto la calma retornó al lugar, tras otros varios minutos de silencio, lentamente Riko volvía a levantar su mirada. El dolor había desaparecido, el empatizar con el Rockruff hacía nacer en ella un sentimiento similar a como fue con su primer amigo; el apego aparecía en aquellos casos, como si ambos se necesitaran, la pequeña niña únicamente volvió a tomar energías con tal de levantarse, aún sujetando al pequeño pokémon en sus brazos. No se atrevería a ir por las calles del mercado… era claro que el pokémon llamaría la atención de más de uno, por lo que esta no tardó en intentar en buscar otra salida.
No sin antes titubear; luego de que, apenas se había girado en dirección contraria al mercado, Riko volviera a desviar su mirada levemente hacia atrás.
Veía a Masahiro, inconsciente; la niña, usando sus nuevas y mejor controladas habilidades, inspeccionaba su mente con tal de ver qué le había hecho Ryo, sabiendo que quizás de aquella manera podría alejarlo en un futuro.
Nada… apenas rasgos del aura del Kurogane, solo evidencia de una técnica, como si los rastros y piezas destruidas y divididas de una máquina que antes cumplía su función se tratase, en la mente de aquel hombre ahora solo existía una fría y simple calma, no había sueños o emociones… causas de su propia inconsciencia; la pequeña niña únicamente frunció el ceño con leve molestia, antes de marcharse finalmente del lugar.
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—¿Eh? —Apenas y fue lo único simple e inocente que pudo emitir Yûsuke, tan pronto Riko mostraba alegre entre sus brazos a un ahora más anímico Rockruff, el cual le ladraba con ahínco.
Estaba claro que una nueva boca qué alimentar no sería un alivio extra para el pobre hombre, más Riko y aquel Rockruff ya se habían encariñado lo suficiente como para ser previsible el que la niña no querría separarse de él.
Prometiendo esforzarse aún más en el trabajo, recuerdos de Riko volviendo a trabajar el día siguiente junto con Takeshi, aprendiendo de él junto con la ayuda de aquel Rockruff que, aún a pesar de que el propio dueño se negaba, el contar con un nuevo compañero daba ánimos a la propia niña para cargar algunas pequeñas cargas junto con el animado pokémon, el cual recibía su recompensa respectiva con comida y mimos.
El apego continuaba, Riko aprendía, la confianza aumentaba; la niña lentamente descubría sus nuevas habilidades telequinéticas y telepáticas, logrando hacer tareas cotidianas y de cargamento con mucha facilidad.
Recuerdos de ella creciendo, convirtiéndose en una adolescente, aquel Rockruff siempre a su lado, durmiendo, jugando con ella; cada vez más madura de sus acciones y responsabilidades, creando un criterio y moralidad envidiable, defendiendo a las personas de más hombres como Masahiro con sus poderes…
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Y solo era una condenada mentira.
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—Es el resultado de ser víctima por una de sus ilusiones… nunca pensé que alguien como tú podría tener secuelas por haberlo enfrentado —Todo aquel recuerdo volvía a desaparecer, la mujer de blanca y larga cabellera parecía estar apartada de todo, aún en aquella extraña y oscura cueva, como si la misma observase hacia el vacío, antes de que "aquella" voz la sacara de su letargo de manera leve.
—No necesito que me digas nada, saldré sola de esto —Dijo la mujer, mientras que nuevos pasos de aquel ser que le hablaba empezaban a escucharse, acercándose hacia esta.
—Empiezas a ver un futuro mejor… crees que es otra realidad, y te terminas engañando a ti misma —Aquella nueva voz volvía a escucharse, mientras que la mujer solo fruncía el ceño —La única manera de recuperarte es aceptar lo que ocurrió —Fue lo último que dijo, antes de que la mujer volviera a cerrar sus ojos, adentrándose nuevamente en su mente.
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Apenas habían pasado un par de días luego del incidente con Ryo… aquella noche, Riko apenas y estaba plácidamente dormida en su cama, mientras que el Rockruff, de igual manera acurrucado a su lado, fue el primero en levantar su cabeza exaltado, no pasando mucho antes de que el mismo comenzara a gruñir.
—¿Mmmh? —Riko estaba apenas intentando tranquilizar al pokémon con tal de volver a dormir una vez que dicho gruñido la despertara…
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Antes de que un fuerte golpear de la puerta de la casa, la sorprendiera con mayor fuerza.
Aún estaba atontada por salir de manera tan abrupta de su plácido sueño; la culpa de aquella mujer que volvía a contemplar aquellas memorias aumentaba, al mismo tiempo que Riko únicamente empezaba a sentarse en su cama, intentando despertar como corresponde, mientras que el Rockruff solo podía empezar a ladrar.
Los pasos de Yûsuke empiezan a escucharse, y únicamente fue cuando eso ocurrió…
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Que los ojos de Riko se abrieron en el acto… luego de finalmente haber usado sus habilidades de percepción, y reconocer la mente de aquel que se encontraba atrás de aquella puerta.
La niña apenas logró ponerse de pie y salir de su habitación a la máxima velocidad que podía con tal de advertir a su amigo…
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Más ya era tarde… una vez que la puerta se abrió; solo el sonido del disparo fue lo siguiente en ocurrir.
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Aquel estruendo volvería a hacer abrir los ojos de aquella mujer… aún quedaba pasado que aceptar con tal de recuperarse de la ilusión que había recibido su mente, sin embargo, esta no tardaría en desviar su mirada levemente ante el ser que se encontraba a su lado.
—Aún debes afrontarlo por completo, pero no creo que tengas mayores problemas, ya diste el primer paso, madre —Dijo aquel especie de compañero, mientras que la mujer únicamente empezaba a sonreír, conforme una pequeña lágrima empezaba a brotar desde uno de sus ojos a causa de la lucha interna que vivía.
—Realmente haces tu labor aquí… mi preciosa voluntad; sin lugar a duda eres el portador de la determinación —Dijo la mujer, antes de que esta volviera a cerrar sus ojos, mientras que aquel que antes le hablaba, finalmente empezaba a marcharse del lugar.
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Viéndose como la espalda de un adulto Lucario mega evolucionado, se observaba, alejándose…
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—Ryo… —Fueron las últimas palabras de la mujer.
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Y aquí termina el capítulo!, espero les haya gustado y dejado expectantes para lo que se viene, el siguiente finalmente será el fin de este flashback!
Comet Galaxy No sexualicemos el trabajo unu, y sí, finalmente hay pokémon xD, y bueno, con un gobierno corrupto como era el que tenía la capital (trama de la pelea entre Yoshiro y Takeru), no es de extrañar que policías como Masahiro sean liberados :v
Pero si Ryo es el máximus santus de la biblia :v lo único que no cura es su estupidez xD.
Muchas gracias por comentar! :D
Lord fire 123 la edad de Riko es bastante relativa (sobre todo si lo comparamos a una edad mental), ya se explicará que pasará con su cuerpo después, pero si hay que dar una edad descriptiva en ese momento, podría estar entre los 11 y 12 años.
A Riko también se le bugeo el cerebro cuando escuchó el nombre de Takeshi xD, y eso es muy importante!, tanto a ti como a ella se les bugeo el cerebro no porque fuera el Takeshi que todos cocemos (porque no lo es, ese hombre es solo otro tipo con el mismo nombre xd) sino porque… será que Riko sí conoce al Takeshi que todos conocemos? Pero por qué? Y ahí se originan más dudas xd
Y una última duda ¿A qué te refieres con si continuaré Eterna voluntad 2 por aquí? jaja.
¡Muchas gracias por comentar! :3
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Y eso sería todo chicos, sin más que decir…
¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
