La luz de la mañana lentamente entraba a través de la puerta aún abierta, más nada se escuchaba, la gente no existía, ningún sonido del exterior penetraba, mientras que las partículas de polvo que brillaban por la luz del sol parecían estancadas, levitando, detenidas en el denso aire, al mismo tiempo que finalmente el sonido de un débil goteo emergía.

Cada goteo era una imagen de la casa, la cama de la niña sin hacer, al igual que la de Yûsuke, la foto de él con su hermana, el vaso con agua que se había derramado sobre la mesa ya destruida en el suelo.

Conforme el goteo se volvía más fuerte, la imagen del blanco y delgado brazo se mostraba, bajando lentamente, quieto, un tanto tembloroso entre breves momentos… hasta que finalmente el rojo color de la sangre empezaba a notarse…

Antes de que el recuerdo volviera a su punto de partida.

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La situación había sido demasiado abrupta, el segundo disparo se dio casi al instante en el que el primero terminaba por impactar su robusto cuerpo.

—¡Yûsuke! —El grito de la niña pareció rasgar su garganta, la adrenalina se disparaba, al mismo tiempo que el Rockruff no dudó en abalanzarse hacia aquel hombre que se había presentado… aquel oficial, que había regresado con deseos de venganza.

Y que ahora apuntaba su arma hacia el pequeño pokémon.

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No alcanzó a hacerlo… para ese entonces, con apenas un par de días y gracias a lo que experimentó con Ryo, la "presión psíquica" era una de sus primeras muestras de poder telequinético controlado; no era preciso ni adecuado en lo absoluto, pero tan pronto alzó su mano hacia Atsushi, su muñeca salió disparada hacia la pared, al igual que la otra y sus talones…

Al mismo tiempo que dicha presión las aplastaba y trituraba sin compasión contra la pared.

El pequeño Rockruff se detuvo abrumado en el acto, mientras que la mirada de ira y desesperación fue la única que pudo adoptar la niña luego de lanzar su ataque; la boca de Atsushi se abrió al máximo…

Más ningún sonido emergió de este.

Algo nacido nuevamente bajo la ignorancia e instinto; algo que aislaba; algo que imploraba detener el tiempo y todo lo que a su alrededor emergía… ni siquiera las ondas de sonido se movían, mientras que las partículas a su alrededor parecían congelarse ante el deseo de aquella niña por detener lo inevitable.

—Yûsuke, Yûsuke, Yûsuke, Yûsuke, Yûsuke —Bajaba su volumen progresivamente ante la desesperación; las lágrimas empezaban a brotar en sus ahora enrojecidos ojos, intentaba levantar el pesado cuerpo del hombre, más esta ni siquiera se atrevería a usar sus poderes en él para no hacer un mayor daño, pudiendo apenas levantar su cabeza y parte de su torso con sus pequeños brazos.

El hombre no respondía, apenas y podía mantener sus ojos abiertos mientras que su respiración era costosa…

Ya era tarde, una bala en su corazón y pulmón había terminado por ser lo último que afrontaría, el hombre solo alcanzaba a tomar la mano de la niña que había puesto la suya en su torso; la sujetaba con fuerza, mientras que el labio de la pequeña no paraba de temblar.

Por favor —Sus palabras ni siquiera eran entendibles ante el llanto, la sensibilidad de sus sentidos se había despertado a más no poder ante el estrés de la situación, por lo que era capaz de percibir la mente del hombre, y notar como esta se apagaba lentamente.

No había dolor o ira en la mente de aquel hombre, extrañamente la calma predominaba, más solo la pena de saber que su final se acercaba entraba cual pequeña pero penetrante estaca en la mente de la niña.

Las lágrimas no paraban de brotar, rodeaban sus mejillas y labios, mientras que su rostro se deformaba, temblaba y tensaba a su máximo ante la pena nacida de todas las cosas que su pobre consciencia debía seguir afrontando hasta entonces.

Lentamente posaba su mano izquierda ahora sobre el rostro del hombre, corría un poco de su cabello en su frente con tal de despejarla, mientras que los ojos de Yûsuke lentamente empezaban a cerrarse.

Así, mientras la niña de blanca tez acercaba su frente hacia la del hombre, esta finalmente terminaba por apegarla con la suya conforme sentía los últimos rastros de la conciencia de Yûsuke desaparecer, todo ello oculto bajo la pena que solo su cara se mostraba.

—"Riko…" —Los ojos de la niña se abrieron, reconocía la voz, más no entendía su origen una vez que dichas palabras resonaron en su mente, como un tranquilo susurro en el vacío. No tenía dudas, el corazón de Yûsuke había dejado de latir, sin embargo, mientras más confirmaba que nada emanaba de su mente, aquel susurro nuevamente volvía a emerger con un poco más de fuerza.

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Antes de que finalmente… esta y solo esta lograra ver, como una pequeña esfera luminosa de rosado color emergía del pecho del hombre.

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No tenía idea de nada, solo podía sentirlo, más incluso aquello era complicado, calidez, paz… al mismo tiempo que una extraña soledad y lejanía, todas entremezcladas en una sola experiencia que solo podían traer consigo la ignorancia y extrañeza de aquella pequeña joven, donde sus lágrimas continuaban marcando su camino en sus ahora pálidas y estáticas mejillas.

—"Riko…" —El susurro volvía, ella supuso que aquello era su origen, lentamente volvía a alzar sus manos hacia lo que desconocía, ni siquiera sabiendo por qué por mero instinto lo trataba con cuidado y tacto, mas tan pronto sus dedos se posaron en aquello que solo ella podía presenciar, sus ojos no tardarían en volver a abrirse nuevamente.

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No había comparación, ni siquiera una sombra a como fue la primera vez que aquella niña vio los recuerdos de Yûsuke con su hermana.

Todo lo que "él" era, su esencia, la niña lo había tocado, y con ello, su cuerpo y habilidad lo hizo propio en el acto como respuesta.

Su nacimiento, sus miedos, amores, placeres, toda la vida de un hombre incrustándose en su joven cerebro, los traumas y discriminaciones dominaban, con leves gotas de amor y cariño que Yûsuke vivió con su madre, hermana y, también, con ella.

Por fuera, el pequeño Rockruff, con miedo ante todo lo que sentía, solo observaba con orejas decaídas, mientras que la niña, tras seguir con su mano alzada, tocando la "nada" bajo la perspectiva del propio pokémon, solo podía tener su cabeza levantada con sus ojos y boca completamente abiertos ante lo que experimentaba; ni siquiera sus lágrimas eran capaces de emerger, mientras que la consecuencia de sus actos finalmente llegaba a su clímax.

No era justo… no para ella, no para quien había sido dotada de tales habilidades, careciendo de los cuidados y entrenamientos previos con tal de madurar y crecer.

Todo lo que una esencia era, el cómo funcionaba, todo lo que influía en la propia persona para ser quien es. Su descontrolado poder, como si de un niño apretando a fondo el acelerador de un auto pensando que así se detendría se tratase; la pequeña humana iba cada vez más a fondo en aquella esencia, como si por inercia retrocediera el tiempo de todo lo que Yûsuke fue, desde su concepción, hasta el origen de la creación de su propia esencia…

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Pero tan pronto llegó a ese umbral… a ese terreno prohibido; el caos nacido de sus poderes y percepción se detuvo así al instante.

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Lo intentó… como si el abrir de una puerta aparentemente endeble se tratase, más tan pronto la forzó con tal de ver lo que había detrás, todo el caos que alguna vez pudo existir en su cabeza volvió a sosegarse, dejando tras de sí finalmente el silencio.

Tras volver al plano físico, la niña no pudo más que recuperar el aliento, como si durante todo aquel lapso no hubiera podido siquiera respirar ante todo lo experimentado, mientras que sus enrojecidos ojos aún abiertos mostraban apenas las consecuencias que su cordura afrontaba para aquel entonces.

Sin embargo, sus ojos volvían a moverse luego de que aquel cálido sentir volviera a presentarse tocando su mano.

Aquella esencia, cálida y tranquila, ya no podía dominar su mente, más sus sentimientos seguían siendo percibidos.

Ella sabía que era de Yûsuke, lo que él era, ahí estaba, su cuerpo no era más que un contenedor, y mientras su esencia existiera, Yûsuke nunca la dejaría.

Conforme más lágrimas empezaban a ser derramadas, la pequeña únicamente pudo acercar aquella pequeña esfera hacia su pecho, protegiéndola y añorando el tenerla consigo, sabiendo a pesar de todo que nunca podría regresar a como era antes.

A pesar de que la niña sentía a Yûsuke, esta no podía hablarle, solo su nombre se escuchaba, como un atisbo de consciencia que aún percibía ante la poca habilidad que poseía en aquel momento, más sabía que nunca lo volvería a tocar… y nunca volvería a tener un cuerpo como tal con el cual experimentar la vida misma.

Las emociones se multiplicaban, conforme la impotencia volvía a demoler a la humana, lejos de demostrar una actitud condescendiente ante el descubrimiento de la inmortalidad de la esencia, la ira empezaba a dominarla; los recuerdos de abusos de Yûsuke, todos los que aquel hombre que aún yacía pegado en la pared había sido culpable.

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Y el cual había arrebatado la vida de la primera persona que ella quería.

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Los temblores en su rostro fueron los primeros, su brusca respiración le siguió, al mismo tiempo que aquella esencia desaparecía tras insertarse en esta, no pasó mucho antes de que comenzara a llevarse sus manos hacia su cara.

Las humillaciones, la discriminación, el abuso de poder, la impotencia… todo aquello y más, concentrado en una niña incapaz de seguir soportándolo, la ira finalmente había sido el resultado de todo aquello, y con esto… su rostro finalmente había dejado de representar cualquier similitud con el que había llegado al mundo.

Tan pronto esta se levantó bruscamente con sus tambaleantes piernas ante la rabia, intentando mantener el equilibrio, sus ojos finalmente se posaron en su objetivo.

Sus gritos habían cesado tras unos cuantos minutos en los que el dolor se hizo una costumbre, el temblor aún se veía en el rostro de aquel hombre, intentando mantener su compostura prepotente incluso en aquellas circunstancias. Bajo su desquiciada e insalvable perspectiva, solo cuando la niña posó sus ojos con él…

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Este empezó finalmente a reír.

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Usó sus poderes… sin pensar en las consecuencias, sentía que podía destruir la casa, reventar su cuerpo si así lo quisiera, más esta quería hacerlo sufrir.

Pequeños instantes que denotaron la venganza que finalmente dominó a la humana. Tan pronto sujetó a Masahiro de su cuello, sus pies y manos terminaron por cercenarse una vez que la niña lo arrancara de las "sujeciones" que la misma no aceptaría en hacer desaparecer, azotándolo contra la mesa y destruyéndola junto con parte del suelo de la casa.

El hombre quedó inconsciente en el acto, más esta no se detendría.

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El infierno que finalmente deseaba crear en su mente se volvía real.

—¡¿Por qué?! —Su garganta se quebraba nuevamente, en su grito, la desesperación y la ira hacían cuestionarse el por qué todo aquello le ocurría. Incluso en aquel momento, ella creía que podría haber una razón lógica tras el actuar de Masahiro… más esto no la detendría de hacerlo pagar.

Si bien su inconsciencia podría representar calma bajo el charco de sangre que se formaba bajo de sí, su mente era otro mundo, similar a cuando Ryo hizo pasar aquel infierno en la mente del hombre que asesinó a Hiyori, aquella niña lo hacía sin problemas ni compasión.

Buscaba en su vida, finalmente veía la esencia aún latente en su interior, a diferencia de la de Yûsuke, no la trataría con la misma delicadeza

Veía su vida, los actos que condujeron a aquel hombre a desear la muerte de Yûsuke una vez que la ilusión de Ryo se había desactivado tras recibir el ataque de la niña, las atrocidades que había cometido, más incluso el descubrir que este había sido el culpable de la muerte y violación de la hermana de Yûsuke, no hizo más que hacerla descender aún más en la oscuridad que ya de por sí se encontraba.

A su alrededor sus ondas psíquicas deformaban la madera, incluso el Rockruff empezaba a ser víctima de ello, sin ser capaz de levantarse al mismo tiempo que lloraba por el dolor que sentía ante la propia presión.

—"¡¿Quién eres?!" —Seguía cuestionándose, quería saber su origen, sus padres, abuelos, todo aquel que fuera culpable de haberlo colocado en ese lugar, ella los mataría y haría pagar por lo que había cometido.

Dentro de sí, en aquel plano donde solo unos pocos tenían acceso, la esencia de Masahiro, bajo los milenios de dolor por el que aún seguía siendo sometido, parecía ser devorada por la propia aura de la niña, corrompiéndose lentamente, a la par que un negro color emergía desde el centro de esta.

Los recuerdos no paraban de torturar a la humana, estos volvían a emerger con el mismo sonido del disparo que acabó con la vida de Yûsuke, hacían crecer aquella oscura materia desde el interior de la esencia del hombre… hasta finalmente cubrir y sumir su luz por completo.

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Siendo así… el último instante en el que Masahiro existió; luego de que su esencia se trizara y finalmente fuera borrada por las habilidades de la niña.

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Abriéndose así… la última puerta que mostraba el origen mismo de la esencia.

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Imágenes, más cada una era una historia completa a sus ojos, siete llamas, el origen de todo, el amor, la pasión y vivencias de los que tarde o temprano conocería, el dolor, la muerte y agonía que causaría junto con aquel que se encontraba manipulando y causando todo, la resolución de su existencia finalmente liberaba a quien realmente se encontraba dentro de aquella niña y con ello… su transformación quedó completa.

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El tenso ambiente había cesado… la niña finalmente había parado de ejercer su poder en el ambiente, mientras que esta se mantenía cabizbaja, con la mirada oculta bajo la sombra de su cabello.

El silencio seguía dominando, más no pasaron muchos segundos antes de que el tenue lloriqueo del Rockruff volviera a escucharse, este con una de sus patitas lastimadas, no dudó, incluso tras ello, en empezar a acercarse con preocupación y triste cojeo hacia la persona que quería, empezando a intentar acariciar su hombro con su frente.

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Para luego ser el crudo sonido de su cuello cortado, lo último que se escuchara tras el repentino y rápido corte que la joven ejecutó con la yema de sus dedos, apenas logrando emitir un último quejido, antes de que su cuerpo chocara ya muerto con la pared luego de salir expulsado tras el brusco acto.

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—"¡¿Riko?! ¡¿Qué hiciste?!" —La voz de Yûsuke ahora se escuchaba, su poder finalmente había sido controlado y con ello ahora sí era capaz de detectar y analizar por completo su existencia y consciencia, más la chica se mantenía en silencio… conforme de su mano y cara una viscosa y oscura materia finalmente empezaba a brotar y gotear de la misma.

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Lo había visto… aquello que nadie debía hacer, su origen dio a nacer la verdadera forma de su cuerpo, conforme de una mano la oscura materia empezaba a devorar al propio muerto Rockruff, tomando su esencia de igual manera, mientras que con la otra parecía buscar en su propio pecho, no pasando mucho antes de que volviera a sacar de sí la de Yûsuke.

—"¿Q-Quién eres tú?" —El oscuro rostro de aquel monstruo finalmente se mostraba, su cabellera blanca permanecía, más sus dentados y negros colmillos, imbuidos en una oscuridad tan profunda, que incluso con solo presenciarlo, Yûsuke era consciente de que ya no hablaba con Riko.

Conforme el cuerpo del muerto pokémon se incorporaba en la niña, lentamente la oscura materia parecía reabsorberse en su piel, dejando ver su blanca e impoluta piel, al mismo tiempo que el rostro de la que antes había aportado un nombre dado por un ser por el que antes había sentido cariño, parecía reincorporarse de aquel infierno... dándole una leve esperanza a Yûsuke con ello una vez que volvió a ver ahora un sereno y calmado rostro, mientras esta lo tomaba con calma y cuidado en su mano.

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Solo para congelarlo… luego de que sus dedos, tras convertirse solo estos en las garras que aquella oscura materia había transformado, se enterraran con brusquedad en su esencia.

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Se apoderaba de ella, así como había pasado con Masahiro, la oscuridad la dominaba, al mismo tiempo que la modificaba a su pleno deseo; más no lo destruiría, ella sabía que la esencia de aquel hombre era más importante que la de un simple peón sin cuerpo.

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Tan pronto la oscuridad lo dominó, su antiguo rosado brillo se tornó en lo contrario, al mismo tiempo que el silencio siguió dominando el lugar conforme la niña continuaba mirando con una calmada sonrisa lo que había conseguido, esperando la respuesta.

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—Mi nombre es Yui —Respondió finalmente la identidad que le había sido arrebatada, antes de acercar su rostro un poco más a la pequeña esencia…

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—"Gracias… madre" —La esencia finalmente concluyó.

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Y así… los poderes que en algún momento fueron desconocidos, renacieron, solo ella sabía lo que era, solo ella conocía el origen de aquella oscura materia que emanaba de su cuerpo; siendo capaz de controlar las esencias, logró descubrir quien había puesto a Masahiro en su camino, aquel que se había dividido en siete partes, las siete voluntades que ahora residían en los contenedores que debía encontrar y apropiarse.

Sabía que sus adversarios eran poderosos, si bien su habilidad era considerable, los contenedores seguían estando a un nivel completamente diferente al de ella, más aún de aquel par que, sabía por su clarividencia, siempre se interpondrían en su camino.

Debía conseguir nuevos contenedores, estos no eran al azar, algunos ya los había conocido, y erradicar sus vidas y cuerpos no fue complicado.

Necesitaba absorber más poder, aquel Rockruff fue una muestra insignificante de aura que se asimiló a su cuerpo, los legendarios fueron su primer objetivo, más tan pronto intentó apoderarse de Lugia, Ryo la detuvo y con sus poderes sabría que cualquier intento de apoderarse de algún pokémon poderoso aquel "titiritero" se encargaría de evitarlo.

Si los legendarios no eran una solución, los destruiría en el interior, envenenarlos, enloquecerlos, mover sus hilos gracias al poder de su clarividencia, más nuevamente la sorpresa volvía en ella, una vez que descubría que su visión no era perfecta, ciertos corazones y el poder de Samuru seguían plantándole cara.

No tenía más opción, debía asimilar el máximo poder, Arceus fue su siguiente intento, más incluso con esto, los portadores fueron capaces de derrotarla, solo así terminó por entender que su destino no podría cumplirse mientras aquel par siguiera con vida.

Y solo fue cuando uno de ellos desfalleció… que el destino que por tanto tiempo en sus visiones se veía eclipsado por el poder de Samuru o algún otro, volvía a nacer con fuerza y vigor.

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—Tardaste más de lo esperado en regenerarte, Ryo no deja de sorprender incluso en sus últimos momentos —La voz más madura de Yui se escucha, al mismo tiempo que esta volvía a aparecer bajo la oscuridad de aquella cueva.

—¿Está todo listo madre? —Preguntaba la voluntad de la amabilidad, al mismo tiempo que los ropajes blancos que antiguamente habían desaparecido por el ataque recibido, volvían a brotar del mismo…

Mientras que su rostro… tenía la misma forma que el de Yûsuke

La mujer únicamente terminó por girarse levemente hacia atrás, dejando ver finalmente al segundo portador que controlaba tras arrebatarle la voluntad del orgullo al cuerpo de Takeru y dársela.

Un cuerpo humanoide, completamente cubierto por extraños y negros ropajes de cuero y metal, su rostro estaba cubierto por una máscara donde apenas y sus rojos ojos de angostas pupilas podían verse con un sádico brillo a través de ella.

—Esta vez él se encargará de matarlos a todos —Reconoció por última vez la mujer.

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Finalmente! El arco de Yui acaba con este capítulo TwT, ahora se vienen cosas muy interesantes por delante, aún siguen vacíos sin resolver, pero eso solo los siguientes capis lo responderán uwu. Espero les haya gustado y los haya dejado expectantes para lo que se viene :3

Comet Galaxy Por algo la mala esperó a que estuviera viejito :v xD San Ryo siempre hace de las suyas xd

Parece que hay un traidor en la familia Kurogane :S

¡Muchas gracias por comentar! :3

Lord fire 123 ohhh pues podría ser, pero pues, la historia es solo una, yo diría que esto fue más que nada un flash back, pero también no negaré que a partir de ahora se vienen simpáticos y curiosos spin-off antes de seguir con el presente jaja, ¡Pero que son necesarios de compartir! xD.

Ohhh bueno, se, Ryo ha mostrado varias veces no prestar atención en el aura cuando está distraído con otras cosas :v

Hubiera sido bonito… sin duda :c a mi me hubiera gustado que así fuera, pero pues, alejar a Ryo fue un error no intencionado, pero eso causó todo :c

Y ufff respecto al nombre, pues ya se tendrá que descubrir en el futuro ?)

¡Muchas gracias por comentar! :D

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Y eso sería todo chicos, ahora queda volver con el remake :3, muchas gracias a los que continúan leyendo por esta página, se agradece mucho.

Y… sin más que decir, y esperando que tengan una linda semana…

¡Nos vemos en el siguiente capítulo!