Pocos meses habían transcurrido desde el percance por el cual solo la familia Kurogane y pocos más tenían conocimiento; en son de mantener la paz, aquel secreto era necesario, aquel duo y los dioses respectivos lo habían decidido tras su conversación, necesitaban fortalecerse, buscar alternativas en vez de solo depender del poder de Ryo y Takeru, fortalecer hasta la última posibilidad las capacidades que el resto pudiera tener, incluso ante enemigos como el mismo Arceus.

Akira y ambos Ryo en el bosque, Hiyori y Takeru en las afueras de su casa, sus puños y ataques de práctica se escuchaban como respuesta, incluso Hanako y Harumi utilizaban las herramientas que Kazuki les ofrecía para compartirse información y aura, logrando realizar técnicas como el "Deseo Cura" de Hanako sin desgastarla al punto de la inconsciencia, más aquello no quitaba el esfuerzo que requería, solo con práctica, Kazuki prometía que cada vez resistiría más la habilidad, y el que Harumi aportara con la aura que esta tenía, ayudaba aún más al entrenamiento de ambas en su sincronización.

Yoshiro mantenía sus contactos con Nerito y la capital, intentando invertir recursos en las investigaciones de Kazuki, con tal de crear mejores tecnologías con las que poder enfrentar a los posibles enemigos que, sabía, en un futuro llegarían.

Todos se mantenían firmes… las vivencias del pasado les pesaba, y con ello su espíritu solo se fortalecía.

Aunque claro; aún faltaba mencionar al Kurogane que, montado en una bicicleta, jadeaba constantemente ante las horas de cansancio y sobre esfuerzo en el nuevo trabajo que había obtenido como el nuevo repartidor de correos de Hotaru.

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Con el uniforme básico de aprendiz, Takeshi, ante un trabajo mucho mejor pagado que el anterior, bajo las ordenes y contactos de su familia, el propio Kurogane parecía esforzarse aún más de lo necesario, entregando los paquetes a sus respectivos destinos de manera rápida y eficiente, con una singular educación y respeto cada vez que sus destinatarios los recibían.

Había pasado horas de un constante pedaleo, cargado tanto en la bicicleta con en una mochila especialmente diseñada para tener grandes cantidades de carga en su interior.

Mientras las horas y los respectivos saludos, agradecimientos y entregas se daban, el sol de aquel día lentamente caía en el horizonte, y con ello lentamente la vida del pueblo se tornaba en una más silenciosa y despejada entre sus calles.

Takeshi, a uno de los extremos de Hotaru, habiendo finalizado su última entrega en una de las notarías del pueblo, este solo podía mantener su ahora lenta caminata con su bicicleta a un costado. Sus piernas le dolían, el propio hombre no había pasado todo aquel sobre esfuerzo por mero capricho; ni siquiera le pagarían más por hacer las entregas antes de tiempo… y él lo sabía. Conforme seguía su camino por la solitaria calle, mientras que a su derecha solo el campo se observaba, viendo como Hotaru comenzaba a desarrollar ciertos sectores de cultivo a lo lejos, Takeshi únicamente parecía tener una mirada más perdida, al mismo tiempo que el sol brillaba en su piel ante todo el sudor que alguna vez recorrió por sus mejillas.

No pasó mucho antes de que el hombre finalmente detuviera su caminar. Con su mirada puesta aún al frente, pasaron varios segundos de silencio antes de que el mismo mirase hacia el muro de un pequeño edificio que tenía a pocos centímetros a su izquierda. Lentamente y con tenue timidez levantó su puño, sus pensamientos del pasado seguían jugándole en contra, recordando sus batallas de adolescente, cuando el poder de su padre y tío recorría en su interior, el dolor que padecía al no ser del todo compatible hasta que combinó su aura con la de Takeru cuando pensó que su padre había fallecido, más aún así el poder que había resultado de ello distaba mucho del de su padre, no quitaba el mérito de haber poseído habilidades que ahora solo eran un mero recuerdo del pasado para él.

Su inutilidad cuando Arceus intentó dañar a Sayuri, el como ni siquiera había sido útil en sacrificarse cuando Ryo lo apartó de la única cosa que este era capaz de hacer.

Mientras el Kurogane chocaba lentamente su puño a la pared, frustrándose ante lo que, sabía, el resto de su familia hacía con tal de mejorar y ser más fuertes, su inutilidad por sentirse "un simple humano" tensaba sus dedos y brazo, a la par que bajaba de manera leve su cabeza.

Aquella debilidad solo sería de él… Sayuri lo sabía, más incluso cuando esta lo consolaba, aquellos momentos en soledad solo se los dejaba para este.

—"¿Todo bien, chico nuevo?" —Aquella conocida voz en su mente lo exalta, intentando recomponerse y aparentar una actitud completamente distinta, al mismo tiempo que a sus espaldas unos pasos acercándosele se escuchan, siendo finalmente Haruko la que, con una simple palmada en su espalda, se le pone a un lado.

—¿Qué haces aquí? Pensaba que estarías en la central —Dijo Takeshi con una falsa calma, a la par que se limpiaba su nariz ante el tenue moco que había emergido sin querer por la pena que deseaba justamente no mostrar; Haruko se mantuvo en silencio por unos momentos, mirándolo a los ojos, antes de simplemente lanzar un suspiro con una tenue sonrisa.

—"Ser tu jefa tiene sus beneficios" —Dijo con risueña actitud a la par que le sacaba la lengua en forma de broma, trayendo únicamente el tenue fastidio por parte de Takeshi, no pasando mucho antes de que el mismo volviera a caminar, mientras que la Lucario lo acompañaba de igual manera.

—Deberías aprovechar tu tiempo libre para entrenar… todos lo están haciendo ahora —El comentario disgustado de Takeshi no tardó en emerger, haciendo extrañar a la Lucario por unos breves momentos ante la propia actitud de su primo.

—"¿Así como tú?" —Lanzó una pregunta que terminó por dejar con un nudo en la garganta a Takeshi luego de sentirla con una tenue risa por parte de la Lucario —"Oí que habías tomado todos los pedidos de la semana, no debió ser fácil" —La sonrisa de Haruko permaneció por varios segundos, sin embargo y conforme seguían caminando, esta solo pudo observar el rostro callado de Takeshi, notando las emociones que emanaban de su aura de por sí, no era difícil predecir lo que le pasaba, antes de que la misma comenzara a caminar hacia adelante conforme detenía el paso del Kurogane.

—"Tú seguirás siendo importante en todo esto Takeshi… también eres de la familia, no pienses que vales me-" —Haruko hablaba, sin embargo, la voz de Takeshi la detuvo.

—¡Eso!… —Takeshi alzó la voz ante la incapacidad de controlar sus emociones por un breve momento, antes de darse cuenta del trato y respirar profundamente para calmarse —No es verdad —Volvió a decir el hombre, haciendo que Haruko siguiera en silencio.

—Solo soy un simple humano, ya no tengo poderes como todos ustedes, solo pude servir como un escudo y ni siquiera eso lo hice bien —Takeshi lograba contener sus lágrimas, más en su rostro se mostraba claramente aquello —Ustedes deben seguir entrenando, yo ya perdí todo lo que me hacía util —Terminó de decir el Kurogane antes de volver a caminar, mientras que Haruko, con rostro preocupado y levemente perpleja, ni siquiera supiese que palabras decir para intentar animarlo, ya que en parte, comprendía la frustración; su desánimo duró por un par de segundos de igual manera.

Más no pasó mucho antes de que la misma abriera sus ojos de manera abrupta, aún en silencio.

La Lucario se giró hacia sus espaldas, como si estuviera escuchando algo, más Takeshi ni siquiera se percataba de lo mismo. Pasaron otros segundos de silencio, antes de que un leve asentir, nuevamente imperceptible para el Kurogane, naciera en Haruko, volviendo a seguirle el paso a Takeshi.

—"No importa si no tienes el estado aural, Takeshi" —Haruko finalmente empezaba a hablar, mientras que Takeshi solo se giraba levemente hacia ella, aún con la negatividad en su rostro —"Tu cuerpo fue capaz de afrontar cargas que no cualquiera podría, además sabes bien que, aunque sea pequeña, el aura no es solo lanzar poderes a lo loco, papá te enseñó a controlarla; y en una pelea, la inteligencia y la estrategia pueden vencer la fuerza bruta si sabes usar el aura que tienes mejor que el adversario; Papá siempre decía que tu habilidad con el aura era superior a la del tío Ryo" —Las palabras de Haruko finalmente tomaban desprevenido al Kurogane, no creyendo que Takeru diría algo como eso hacia él, deteniendo su caminar de igual manera.

—¿Segura y estamos hablando del mismo Takeru? —Reconoció con leve fastidio cómico, Takeshi —Nunca diría algo así de mí, siempre dijo que mi aura fusionada con la suya ni siquiera rosaba el poder que el que tenía mi papá; nunca fue de los que alabara mi esfuerzo, eso solo lo hace con mi hermana — Decía con una mezcla de fastidio y desánimo Takeshi, mientras que Haruko lanzaba una carcajada.

—"Sí… él tiene una debilidad con nosotras, es verdad" —Haruko decía entre risas, no aliviando ni cambiando la actitud de Takeshi —"Por eso sé que me ha dicho cosas que a nadie más se las diría" —Dijo nuevamente, llamando la atención levemente del Kurogane a lo que Haruko comenzaba a citar a su padre.

—"Takeshi nació con nuestra aura y la suya desde un principio, sin fusionarse, a diferencia de Hiyori que nació sin aura y tuve que darle una nueva en base a la mía; podía activar un estado aural precario, pero siempre tuvo que cargar desde pequeño un desequilibrio en la única fuente de poder que tuvo; el aura es nuestra energía, nuestra vitalidad, lo que nos hace movernos, hacernos fuertes, y para Takeshi toda su vida ha tenido que hacerlo literalmente con pesas que ni siquiera yo quisiera andar cargando siempre, no quise deshacerlo cuando vi que el tarado estaba como si nada… realmente me sorprendió incluso que activara un estado aural como tal, cuando fusionamos nuestras auras hice que fuera más difícil a él a propósito no deshaciendo eso de igual manera, y ni siquiera lo notaba aún así" —Dijo finalmente, Haruko, mientras que Takeshi escuchaba con leve sorpresa.

—"Dudo que cualquier debilucho humano pudiera hacer eso, su cuerpo nació con la capacidad de soportarlo, y si a eso le quitas las pesas, literalmente Hiyori está a años del control de aura que tiene Takeshi, pero como es un derrotista ni siquiera se dedicó a entrenar su cuerpo pensando que la fuente de su poder era nuestra fusión y no él mismo" —Terminó de decir la Lucario.

—No es que si usara pesas y después que me las quitase mi cuerpo mágicamente tenga super fuerza —Intentaba ser un poco más realista, Takeshi, haciendo que Haruko frunciera el ceño ante claramente hablar con alguien que era incapaz de entender la carga física que eso era.

—"Muy bien" —Haruko se agachó, extrañando a Takeshi cuando la misma toma una piedra del suelo —"Imagina que esto es una "pesa" —Dijo la Lucario, haciendo que el hombre únicamente la mirara con fastidio al pensar que lo trataba como a un "niño" que no sabe lo que es cargar con cosas.

—"Y ahora, álzala hacia un costado" — dijo la pokémon, haciendo que Takeshi se exaltara levemente a la par que tomaba su brazo y lo alzaba hacia su derecha , quedando a la altura de su hombro—"Ahora sí, no es pesada al inicio, ¿Verdad?" —Hablaba con sarcasmo la pokémon, manteniendo a Takeshi exaltado, entendiendo a qué iba la Lucario —"No es como el bloqueo, que se siente como si intentaras oponerte a tu propia fuerza, esto es diferente, cuando los flujos de tu aura están siendo alterados por otra, es como si tu propio cuerpo se cansara lentamente, lo mismo que le pasa a tu brazo, pero en todas partes" —Haruko continuó.

—"Y lo que incluso a mi me sorprende, es que hayas sido capaz de llevar esa piedra sin siquiera molestarte dormir" —Explicó la Lucario, antes de volver a impactar al Kurogane y el mismo se rindiera de mantener la piedra alzada.

Takeshi se mantuvo congelado, incluso dejaron de caminar luego de aquellas últimas palabras, mientras que Haruko se mantenía con una expresión risueña y maliciosa al saber que había conseguido su cometido.

—"Mi Papá dijo que Arceus solo había desecho su fusión cuando nos quitó los poderes; que a ti, igual que a Hiyori, les mantuvo el tipo de aura que tenían, y el aura de nuestra especie la sigo sintiendo en tu cabeza" —Dijo la pokémon, sorprendiendo y ahora extrañando levemente aún más a Takeshi.

—¿Cabeza? —Preguntó el hombre, antes de que Haruko empezara a acercar su mano hacia el pecho de Takeshi, apuntando a su corazón.

—"Humana" —Haruko ahora empezaba a alzarla hacia la frente de Takeshi —"Lucario" —Lo repitió —"solo uno de nosotros podría notar esa diferencia, está muy incrustada, dudo que Hiyori o mi hijo pudieran notarlo" —La pokémon hacía entender al Kurogane la situación por la que pasaba —"Pero no es como si tu esencia produjera aura de nosotros, la siento más bien como si esta simplemente existiera ahí desde el primer día, incrustada e interponiéndose en todos los flujos y haciendo que todo se distribuya al cuerpo de peor manera" —Decía la Lucario, haciendo que Takeshi empezara a acelerarse.

—"¿Y pueden quitarla?" —No sabía que tan fuerte sería con ello, pero la mínima esperanza era suficiente como para asombrarlo.

—"Está literalmente pegada a toda tu cabeza, ¿Realmente quieres que mi Papá se meta ahí y se tenga que enterar de todas las bobadas que tengas? Sé que no le quedaría de otra, no es que lo haga intencionado; pero hasta yo tengo que mantener sus percepción chismosa lejos de mí y Yoshiro, ten un poco de respeto por tu privacidad, enano" —Dijo la Lucario de menor estatura, haciendo que Takeshi se mantuviera en silencio —"Además" —Haruko tomó de imprevisto a Takeshi luego de que la misma alzara su brazo y levantara su camisa, dejando ver su estómago y brazo —"Mira esto, crees que soportar ese nivel de desgaste por el aura no tiene consecuencias, tus músculos perdieron toda su tonificación y ahora hasta te está saliendo barriguita, tu metabolismo está cada vez más bajo" —Reconoció e incomodó levemente la pokémon al Kurogane, obviamente no teniendo vergüenza de alguien de su familia por tratarlo así, se tenían la confianza, más aquello no quitaba la verdad de las palabras de Haruko; Takeshi no estaba gordo ni mucho menos, pero su musculatura sin lugar a dudas estaba completamente descuidada.

—Necesito volver a entrenar cuando me quiten esta aura—Las palabras de Takeshi hicieron sacar una secreta e imperceptible sonrisa en la Lucario, haciendo que la misma únicamente diera una pequeña palmada en la cabeza del hombre.

—"Pero creo que nosotros podemos darnos el lujo de hacer un poco de "trampa"" —Reconoció la pokémon, extrañando nuevamente a Takeshi.

—¿Qué quieres decir? —Preguntó el Kurogane.

—"El cuerpo hace lo que el cerebro dicte" —Dijo la pokémon, insinuando básicamente la "solución" que daba —"Y además creo que los dos ya estamos pensando sobre quién más además de mi Papá puede quitarte el aura de nosotros de tu cabeza, quizás y te pueda ayudar con lo "otro"" —Dijo la pokémon, haciendo que Takeshi volviera a tener intenciones de hablar, sin embargo, su ímpetu fue silenciado por la pokémon.

—"Tómate la semana libre, pasado mañana ven afuera de mi casa y entrenamos, ¿Sí?" —Dijo la pokémon, comenzando a marcharse —"Creo que hoy y mañana lo tendrás ocupado" —Dijo con tenues risas la pokémon, extrañando nuevamente a Takeshi de manera leve por las palabras, antes de que la chica simplemente le alzara su mano en son de despedida, para luego dar un enorme salto hacia el techo del edificio y comenzar a regresar a su hogar rápidamente.

Takeshi solo se mantuvo estático. Por unos momentos su cabeza aún intentaba dilucidar de todo lo que había ocurrido en aquel breve momento, a la par que empezaba a alzar y observar su mano, imaginándose pensar que toda su vida en realidad tenía una extraña fuerza contenida en un estado en el cual él se sentía completamente normal.

Y no pasó mucho antes de que la hiperactividad dominara así finalmente al Kurogane, para luego el mismo salir disparado con su bicicleta hacia un destino predecible.

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Gracias a un sueldo mucho más digno que el que su antiguo jefe le daba, junto también con la ayuda que Sayuri daba con la venta de comida que fácilmente realizaba para los trabajadores del mismo centro de correos, la pareja podía costearse un departamento de casi el triple de tamaño, en un edificio hace poco construido mucho más cerca de la municipalidad y las casas del resto de los Kurogane.

Tan pronto se entraba, un pasillo corto pasillo se dejaba ver, al mismo tiempo que la primera puerta a la derecha llevaba a una angosta pero suficientemente espaciosa cocina, la siguiente puerta en la misma dirección conducía a otro pasillo en el cual hasta el fondo estaba la habitación principal y otras dos de invitados. Mientras que al fondo del primer pasillo tan pronto entrabas, un espacioso comedor y sala de estar dejaba mostrar un ambiente mucho más hogareño y cuidado que el antiguo departamento.

Dentro del mismo, el vapor emergiendo de la cocina junto con un tenue tarareo se escuchaba, al mismo tiempo que Sayuri iba preparando a la par que aprendiendo un nuevo platillo de legumbres con verduras que ni siquiera ella sabía que existían el cual Yoshiro le había dado en una receta.

Mientras leía y actuaba, ya casi a punto de terminar, no pasó mucho antes de que esta empezara a notar algo, a lo que la oreja de la misma no tarda en transformarse en una de Delphox más pequeña de lo usual, para luego alzarla al mismo tiempo que oía lo evidente.

Una pequeña sonrisa se dibujó en su cara, antes de que la misma únicamente apagara el fuego de la cocina al solo faltarle a la comida cocerse por si sola, para luego empezar a caminar con prisa hacia la entrada de su casa.

Tan pronto sintió los pasos de Takeshi, la misma únicamente abrió el pestillo de su puerta, para luego abrirla con tal de recibir a su pareja con brazos abiertos, suponiendo encontrarse a un cansado Takeshi que requeriría mimos.

—¡Sayuri! —El grito y salto del respectivo hombre tomó por completa sorpresa a la chica, la cual solo pudo exclamar con un completamente justificado grito tan pronto el hombre la alzó y se la llevó, con cuidado pero con rapidez, hacia la sala de estar.

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Tan pronto el palmetazo por tomarla por sorpresa se dio, junto además con la limpieza y guardado de la comida para los pedidos del día siguiente, Sayuri, con mejillas infladas y aún malhumorada por la impaciencia de Takeshi, únicamente se encontraba sentada y de piernas cruzadas sobre la alfombra de la propia sala de estar, junto con Takeshi que de igual manera estaba sentado y feliz delante de la misma con la respectiva quemadura de pelo con forma de mano que tenía en su nuca.

Tras recobrar la paciencia que le habían colmado, la mujer solamente lanzó un suspiro para luego volver a entender lo que Takeshi le había dicho.

—¿Quieres que le diga a tu cabeza que te haga musculoso? Es un chiste, ¿Verdad? —Empezaba a cuestionarse Sayuri si en realidad necesitaba arreglar otras cosas en la cabeza de su hombre, más Takeshi únicamente se llevaba la mano hacia su mentón.

—No sé si sea eso literalmente… pero creo que algo así quiso decir Haruko cuando me lo dijo —Se explicaba Takeshi, mientras que Sayuri únicamente pensaba en sus adentros sobre las tonterías que Haruko debió decirle; ella sabía que Takeshi quería ser más fuerte, y aunque si supiera de alguna manera para ayudarlo a hacerlo lo haría con gusto, dudaba de la lógica de sus palabras.

—Tampoco estoy muy segura sobre lo del aura en tu cabeza —Dijo Sayuri, al mismo tiempo que se preocupaba —No sé lo que podría pasar, quizás y ni siquiera te sientas cómodo o peor aún, algo malo te podría pasar —Sayuri era la clara voz de la razón ahí, mientras que Takeshi únicamente podía volver a guardar silencio, un tanto más desanimado al ver la reacción de su pareja, comenzando a entristecerse ante la leve esperanza que le había dado Haruko.

Sayuri tampoco era ajena a ello, incluso sabía de los momentos en los que Takeshi prefería lamentarse en soledad por su frustración, más lo respetaba y ofrecía todo su apoyo cuando él quisiera hacerlo con ella, mas también se desanimaba por lo mismo.

Sayuri no le gustaba verlo así, causando únicamente la propia molestia en la misma, haciendo que esta cerrara sus ojos a la par que se concentraba y fruncía el ceño con tal de encontrar psíquicamente a "cierta" culpable.

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Mientras tanto, en el plano aural

el cuerpo de una Delphox de oscuro color emergió del de Sayuri, al mismo tiempo que la misma empezaba a levitar y salir por el techo del edificio.

Conforme esta buscaba aquella "mente", la propia no tardó en sentir la gran "energía" en cierta dirección, dirigiéndose hacia esta.

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En la casa del alcalde del pueblo, Haruko únicamente caminaba con risueña y maliciosa sonrisa, luego de que su esposo, tras hacer que Akira se quedara en casa de sus abuelos, le dejara una carta en la entrada de la casa junto con un largo camino de pétalos de rosa en el suelo que conducían hacia su cuarto.

La Lucario únicamente activó una piedra especial al lado de la puerta de su cuarto, pasando su mano sobre ella, la cual había sido una creación especial de Kazuki para crear campos de bloqueos capaces de soportar cantidades ridículas de aura para ese único y exclusivo propósito.

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Aún en el plano aural, el cuerpo de Sayuri finalmente llegaba a la casa de Haruko, a lo que la misma únicamente se detiene, una vez que un gigantesco cuerpo de casi un kilómetro de altura de la propia Haruko, desprendiendo una cantidad de aura exagerada, casi 20 veces más que el estado megaevolucionado, apareciese y bloqueara cualquier tipo de aura psíquica.

—¡Tú! —La voz grave y resonante de Haruko se escucha, al mismo tiempo que apuntaba a Sayuri la cual parecía una pulga de Zoroark tenuemente encabronada al lado —¡No puedes pasar por aquí! —Le volvía a gritar la toda poderosa Lucario, mientras que el fastidio de Sayuri no tardó en colmarla.

—No tengo tiempo para esto — Dijo malhumorada, antes de dar un salto y salir disparada de manera exhorbitante hacia los cielos, a un punto en el que incluso en el plano físico la onda de choque llegó a sentirse; más la enorme Haruko ni siquiera logró reaccionar a tiempo…

Antes de que el puño de Sayuri; cargado con toda la ira y seriedad que una mujer embarazada podía lograr controlar y sacar, deformara por completo el estómago de la pokémon, siendo tal cuya onda activó las alarmas de los vehículos en toda Hotaru.

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De regreso en el plano físico

Haruko, tras activar el bloqueo, únicamente se mantuvo estática delante de la puerta, respirando enamorada de la sorpresa que se tendría al lado, a lo que la misma únicamente abrió la puerta, antes de finalmente entrar y cerrarla tras de sí.

—"Parece que los de correo se olvidaron de ese paque-~" —Fue lo único que alcanzó a escucharse desde el otro lado de la habitación por parte de la Lucario… antes de que un asustado grito de la misma recorriese la habitación.

—[¡Haruko! ¡¿Qué le dijiste a Takeshi?!] —Aquello y muchos otros gritos telepáticos más azotaron a la pobre Haruko, rompiendo así por completo el ambiente que se había formado por aquel breve instante.

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Mientras tanto, de vuelta al departamento, Takeshi se mantenía en silencio y desanimado, mientras que Sayuri seguía de brazos cruzados, ojos cerrados y ceño fruncido conforme castigaba mentalmente a la pobre Lucario, pasando varios segundos en los que esta le "explicaba" lo que, sabía, Takeshi desconocía, luego de toda la información que de igual manera había recibido Haruko tiempo atrás.

Conforme Sayuri continuaba lanzando sus respectivos bufidos y gruñidos, el tiempo así pasaba, mientras que Takeshi, más que desánimo, comenzaba lentamente a tener curiosidad por las reacciones tan extrañas de la chica, ya dando por hecho hace rato de que se estaba comunicando con alguien.

Pasó casi un minuto, hasta que finalmente el ceño fruncido de la chica comenzaba a ceder, a uno más calmado pero aún así levemente preocupado, para luego así finalmente abrir sus ojos.

—Ya sé a qué se refería Haruko, puedo hacerlo, pero… tengo la sensación de que te va a agotar y doler mucho, ¿Estás seguro? —Sayuri habló nuevamente, antes de que Takeshi se mantuviera estático por unos segundos, pensando en las palabras que le había dicho su pareja, antes de que este únicamente asintiera con decisión, solo para traer consigo el suspiro de la mujer.

Antes de que un simple golpear en la ventana de la sala tomara por sorpresa al Kurogane, más no a la pokémon.

Takeshi se giró casi en el acto, extrañado y exaltado luego de ver una gran mano de aura con dedos en punta, reconociendo a su padre con ello. El hombre no tardaría mucho en abrirla, para luego sentir como un dedo de la misma se posaba en su frente.

—"Esto hará que no le de un ataque al corazón por lo menos; el aura residual se la dejaré a Akiko, no se preocupen por eso, pasado mañana se la sacaré cuando vengan a entrenar" —La voz de Ryo se escuchó tanto en la mente de Sayuri como en la de Takeshi, más este último ni siquiera tuvo tiempo de preguntarse el por qué su papá estaba inmiscuido en todo eso, antes de que la mano de aura volviera a retirarse del lugar, regresando a su origen.

—¿A que vino eso? ¿Hablaste con mi papá? —Takeshi se giró ahora hacia Sayuri, la cual seguía manteniéndose con tenue desanimo y malhumor.

—Takeru le había dicho a Haruko sobre lo que te podría ayudar para poder estar más apto en un futuro para unos planes que tienen, y ahora ellos me pusieron al tanto también, esto realmente te podría hacer mucho más fuerte —Dijo la chica, antes de que Takeshi volviera a sentarse extrañado delante de ella.

—¿Entonces…? —Preguntó el hombre, antes de que Sayuri únicamente lanzara un suspiro, para luego levantar sus manos y posarlas por un poco más arriba de las orejas del hombre.

—¿N-No te molesta que vea tus memorias? —Sayuri empezaba a adoptar una actitud más tímida y levemente sonrojada, intentando mantener de mala manera el fastidio que tanto rato la mantuvo caracterizada ante la situación, haciendo que Takeshi únicamente sonriera.

—Más allá de que verás a mi ex desnuda cuando quiso que lo hiciéramos, no creo que te encuentres nada más incómodo —Dijo con actitud burlona y con tenues carcajadas Takeshi, haciendo que Sayuri únicamente lo golpeara con cariño en la cabeza de nuevo, intentando aguantarse la vergüenza y risa.

—Muy bien… prepárate —Dijo Sayuri, una vez que la misma volvía a concentrarse al mismo tiempo que posaba ambas manos en la cabeza de Takeshi, mientras que el mismo cerraba sus ojos de igual manera.

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Desligar el aura de los Lucario de su mente no fue complicado en lo absoluto, aunque sí tedioso, como si de quitar una cinta adhesiva de una superficie rugosa en la que los años y calor habían dejado pegado hasta el último milímetro, y fuera necesario sacar hasta la más mínima parte de adhesivo que quedase con tal de que el aura fluyera de manera correcta; la respuesta en Takeshi no tardaría en despertar, el temblor en sus manos fue lo primero, mientras que su corazón comenzaba a latir con enorme fuerza y descontrol. Su respiración se aceleraba, una enorme necesidad de gastar energía repercutía en su cuerpo, más Sayuri ya se había preparado para negarle parte de sus movimientos con tal de mantenerlo quieto durante el proceso.

Sin embargo… el dolor y sudor comenzaron a brotar, una vez que todos los músculos de Takeshi comenzaron a perder su tamaño.

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Un proceso necesario… para tener su cuerpo en el máximo estado en tan corto tiempo, debía acelerar su metabolismo a niveles completamente antinaturales que solo alguien que lograra controlar la mente a ese nivel podría hacer; sin embargo, para que el cuerpo adquiriera las capacidades que se le pedían, no era algo que solo se obtuviera por arte de magia.

El cerebro no busca la fuerza o la estética, busca la supervivencia; el cuerpo, fuerza y resistencia de un atleta solo nace gracias a las prácticas a las que se somete, a las circunstancias en las que literalmente destruye sus músculos y consume la energía para volverlos a reconstruir y hacerlos más grandes.

Sayuri, al ordenarle al cerebro de Takeshi la necesidad de requerir la mejor y más efectiva musculatura y fuerza que su cuerpo era capaz de alcanzar, la única manera posible y completamente antinatural se veía reflejado ahora en las escuálidas y esqueléticas facciones del Kurogane.

Takeshi solo podía abrir la boca con dolor, ni siquiera era capaz de emitir sonido ante el cansancio que lo abordaba de igual manera; Sayuri palidecía con solo verlo, aún por cuanto tuviera el aura de Ryo que aferraba su vida y permitía tales procesos a un cuerpo cuyo corazón parecía literalmente un zumbido en vez de latido.

Ya estaba hecho, la misión había sido dada, Sayuri solo podía ver completamente preocupada, incluso dudando de las palabras que le habían dicho Ryo y Takeru.

Takeshi sentía una incomodidad total, comenzaba a quitarse la ropa ante el excesivo sudor que emergía de su piel, incluso bajo las limitaciones que Sayuri le había colocado para que no se moviera, estas no eran nada para aquel que había vivido toda su vida bajo las limitaciones que el aura de su cabeza le había colocado, no pasando mucho antes de que Sayuri se tapara su boca horrorizada luego de ver el cuerpo desnudo de takeshi completamente delgado a un punto que pasaba lo preocupante.

Sus costillas empezaban a verse a través de su piel, mientras que el temblor solo hacía preocupar aún más a la pobre mujer, haciendo que esta decidiera retirar todo lo hecho sin siquiera importarle lo que los demás le dijeron con tal de así evitar seguir presenciando el dolor de Takeshi. Volvería a llevar sus manos hacia la cabeza del hombre, más este no tardaría en sorprenderla cuando, a muy alta velocidad, detiene sus manos en el acto.

N-No… —Takeshi ni siquiera fue brusco en su agarre o tacto, pero aquello no hizo más que asombrar y asustar aún más a Sayuri al ni siquiera ver sus manos acercársele —Puedo hacerlo… —El rostro del Kurogane perdía tonalidad, mientras que sus mejillas rápidamente desaparecían para dejar ver únicamente las facciones de su craneo.

Sayuri solo pudo comenzar a llorar… era demasiado para ella, quedándole únicamente la necesidad de abrazarlo, acto el cual fue correspondido de igual manera por Takeshi, entre sus gemidos de dolor y llanto ante lo mismo.

Pasaron aproximadamente diez minutos en los cuales hasta el la última fibra de músculo o molécula de grasa fue desgastada o consumida al máximo, la débil respiración de Takeshi continuaba, mientras que Sayuri solo podía seguir abrazándolo.

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Sayuri… —La voz de Takeshi aparecía finalmente, exaltando a la mujer, luego de que finalmente la siguiente fase ocurriese —Tengo… hambre — Fueron las pocas palabras que pudo decir el Kurogane, haciendo que Sayuri únicamente lo siguiera mirando con preocupación, alcanzando a darle solo un beso en la mejilla antes de dejarle unos cojines en los que se pudiera sentar bien; salir disparada a la cocina y traer uno de los platos que había preparado para los pedidos del siguiente día.

—Ten… con cuidado, está caliente —Decía Sayuri, al mismo tiempo que le acercaba lentamente el plato e intentaba darle de comer a Takeshi.

Más tan pronto el olor de la comida entró por la nariz del hombre, no pasó mucho antes de que Sayuri volviera a abrumarse por completo luego de que el propio Takeshi volviera a abalanzarse hacia sus manos, tomarlas y con ellas comenzar a comer con desesperación su comida.

No era brusco con ella, pero sí rápido, tan pronto Sayuri empezó a apartarse, ella sabía lo que ocurriría gracias a lo que Ryo le dijo; su aura ayudaría a reconstruir su cuerpo junto con las ordenes que la propia Sayuri había colocado en el cerebro de Takeshi, sin embargo, no quitaría el hecho de la necesidad extrema de calorías que el cuerpo del Kurogane necesitaría, y aquello no hacía más que asombrar a Sayuri, al siquiera notar un dolor por parte de Takeshi, sus músculos no podrían estar en un peor estado, pero el hombre se movía como si nada y con ánimo.

—¡Eres… una cocinera de lujo! —La vida rápidamente comenzaba a reflejarse en los ojos de Takeshi con cada bocado que daba, conforme este devoraba cada plato que Sayuri le dejaba, su estómago se llenaba, mientras que los nutrientes se absorvían sin ningún tipo de limitante natural. Al menos Sayuri sabía de ello y por suerte las comidas calóricas y las carnes no faltaban en la casa. Platillos para un número de personas que no se podrían contar con los dedos de las manos o los pies de Takeshi y Sayuri juntos que la propia chica compraba tanto para ellos como para los pedidos cada semana .

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—¡Quiero más por favor! —La escena cambiaba para ver cómo Sayuri esperaba ahora con completa vergüenza afuera del baño, mientras que las consecuencias de la absorción tan acelerada de calorías mostraban su lado oscuro.

—¡Siquiera espera a terminar ahí antes de seguir comiendo! — Dijo Sayuri encabronada hacia la puerta cerrada del baño, no pasando mucho antes de que Takeshi volviera a salir, con un cuerpo apenas y un tercio recuperado.

Todos los pedidos del día siguiente, incluso Sayuri necesito volver a cocinar jugosos platillos de carne y verduras que Takeshi devoró sin objeción ni quejas.

—Voy a tener que cancelar a todos los de la semana —Decía la chica mientras que el hambriento Takeshi seguía comiendo, a la par que esta veía su celular y mandaba los mensajes correspondientes.

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Pasaron aproximadamente unas seis horas, Sayuri yacía cansada ahora en su cama luego de la exigencia titánica en la cocina, mientras que Takeshi, con su barriga llena y su cuerpo aún sin recuperar, únicamente tenía la cabeza apoyada por sobre el hombro de la chica mientras que esta la abrazaba; alrededor de la cama los platos rebosaban.

—¿Sientes algún cambio? —Dijo agotada, Sayuri, mientras que Takeshi, a la vez que se llevaba el último pedazo de pan con carne a su boca, únicamente tragaba por última vez antes de rendirse por completo.

N-No lo sé, es… —Takeshi volvía a alzar su temblorosa mano, antes de que el mismo únicamente comenzara a abrir sus ojos con sorpresa luego de ver que de esta un tenue vapor empezaba a emerger —¿S-Sayuri? —Takeshi se alarmaba, mientras que la chica de igual manera se levantaba y veía como todo el cuerpo del hombre empezaba a expeler aquel vapor.

El temblor en Takeshi aumentaba, su corazón nuevamente volvía a latir con fuerza y rapidez. Los nutrientes que habían sido depositados en sus dolidos músculos, la grasa que había sido cruelmente retirada, comenzaba nuevamente a incorporarse con vigor conforme la última fase se presentaba.

Finalmente empezaba a crecer, Takeshi se encorvaba ante la transformación.

No era un crecimiento excesivo, Sayuri había ordenado la eficacia, por lo que el cuerpo que Takeshi finalmente comenzaba a recrear sería uno capaz de afrontar de manera ideal las capacidades que su aura bloqueada le impidió mantener y desarrollar cuando adolescente; velocidad, agilidad y resistencia, la tonificación emergía mientras que el vapor continuaba emergiendo en grandes cantidades.

Sayuri, lejos de la pena que antes había nacido en ella al principio de todo, lentamente empezaba a avergonzarse y sonrojarse ante la escena que ocurría delante de sí. Mientras que Takeshi lentamente comenzaba a recobrar una respiración más profunda y calmada conforme el vapor emergía incluso desde su boca, a la par que todos sus músculos se recomponían.

Antes de asustar completamente a Sayuri una vez que el mismo hombre alzara su mirada rápidamente hacia esta.

Su ojos eran diferentes, la chica no había dejado de estar en la mente del hombre todo ese tiempo, sabía lo que ocurría ahí, más tampoco se atrevería a dar una respuesta tan apresurada ante las incontrolables y salvajes emociones que nacían en un cuerpo en el que se había depositado tales cantidades de energía sumadas a un estado de liberación de aura en el cual nunca se había encontrado.

Takeshi se movió lentamente, como si de un Liepard acechando a su presa se tratase.

—¡Sayuri! —Takeshi le gritó, a lo que la propia chica ni siquiera alcanzó a moverse antes de que el desnudo y ahora completamente recuperado y tonificado hombre se abalanzase sobre ella, con una rapidez mezclada con un tacto que dejaba completamente vulnerable a la pobre humana que esperaba tener un día mucho más tranquilo que el actual.

—¡M-Me siento…! ¡Demasiado bien! —Takeshi se sonrojaba, mientras que el nerviosismo a causa de la sobredosis de energía que finalmente empezaba a experimentar su cuerpo, solo podían dejar en él una estupefacta e incontinente reacción ante la necesidad que había surgido, al mismo tiempo que impactaba aún más a la chica conforme levantaba su cintura y la acercaba con facilidad su vientre entre temblores.

—¡Q-Quiero…! —Takeshi nunca se sobrepasaría con ella, incluso aunque el infierno mismo ocurriese en su cabeza, el pobre hombre aun se controlaba hasta ese punto, a un grado en el que aquello era capaz de dejar aún más vulnerable a Sayuri —¡¿S-Sí?! —Suplicó en un grito aún más fuerte que el anterior, mientras que la pobre chica no pudo evitar transformar sus dos orejas en su forma original, al mismo tiempo que sus temblorosos labios junto con su enrojecida cara solo hacía contraste con el humo que comenzaban a desprender sus orejas. Takeshi no lo soportaría ni un segundo más, estaba a su límite, rogando que su pareja dijera la simple palabra.

—¡S-S-!—

—"¡Esto es increíble!" —Una enorme llamarada recorría los nocturnos cielos, mientras que el grito de Akira se escuchaba en gruñidos, a la par que la misma usaba a diestra y siniestra un enorme lanzallamas que expulsaba su poder a su máximo vigor, mientras que dicha escena terminó por cambiar de manera abrupta a la anterior, al mismo tiempo que la Zoroark probaba un nuevo prototipo de arma que Kazuki había creado, la cual era capaz de crear flamas en base a cualquier tipo de aura del usuario, con límite en su poder. Mientras que ella jugaba, su hermano, Akiko y Yuki intentaban controlarla y quitarle tal peligroso artefacto en garras equivocadas; Ryo y Takeru simplemente estaban sentados en la lejanía de aquel prado del bosque en el que se encontraban y habían querido salir de paseo sorpresa con los demás.

—¿Sí sabías que no era necesario tanto embrollo y podías regenerar sus músculos sin que tuviera que acumular tanta energía?—Takeru hablaba de algo que ambos ya sabían, mientras que Ryo únicamente lanzaba una carcajada, sin quitarle la vista a Akira y al resto.

—Dios… sí que eres un aguafiestas —Fue lo último dicho por el Kurogane entre risas que acompañaron unas similares por parte de Takeru.

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Y aquí termina el especial de retorno a la vida de la escritura y el dibujo Jejejeje w

Espero les haya gustado el doble capítulo :'3

Comet Galaxy Gracias Comet, aunque lamento que no entendieras :c, pero este tipo de descripciones quizás y vuelvan así que espero que la historia siga pudiendo brillar en otros aspectos para ti :3

Las respuestas vienen de diferentes maneras uwu xD

¡Muchas gracias por comentar w!

Eso sería todo chicos, espero tengan un muy bonito día, y… sin más que decir (y espero que mucho más regular que antes xP) ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!