Escuchar: Moving on - James (Living room sessions).
Disclaimer: Teen Titans no me pertenece.
Capítulo 1
La culpa.
Desde niño, la dolorosa consciencia sobre la mortalidad ha marcado mi vida. Dicho conocimiento guió muchas de mis decisiones y fue crucial para asentar las bases de mis principios. Sin embargo, saber que solo existe el ahora a veces es muy abrumante. No hay cambios ni segundas oportunidades o reinicios. Debes vivir con el peso de cada una de tus palabras y acciones.
Aunque a veces cuando te sientes pleno lo olvidas. Hasta que la vida se encarga de volver a recordartelo.
o ~ o ~ o
Aquel día no era diferente a los últimos días del otoño, se sentía un frío húmedo y los cielos estaban nublados. El inicio de las compras navideñas provocaban que las calles estuvieran con un mayor flujo de personas presurosas, algunas alegres y otras malhumoradas. Nosotros estábamos en un tercer tipo de humor: devastados por la tristeza y la nostalgia. Cyborg había muerto.
Por primera vez durante las festividades, la Torre T era un lugar lúgubre y sombrío, carente de color y ánimo. La única persona que hubiera sido capaz de animarnos, por lo menos para honrar la memoria de nuestro amigo con una cena grupal, estaba especialmente deprimida culpándose por el accidental suceso. El rayo de energía que dañó de un modo irreparable a Cyborg salió del forcejeo entre Starfire y Atlas.
Tuvimos que despedirnos prematuramente después de intentar hasta lo imposible por mantenerlo con vida. Star no paraba de pedirle perdón a su cuerpo inerte e intente convencerla de su inocencia, pero en un arrebato Beast Boy la señaló cegado por el dolor, y el silencio de Raven no fue de mucha ayuda. Yo tampoco insistí más, creyendo que mis palabras fueron suficientes. Desolado, como el resto, fui incapaz de manejar mis ideas y emociones para ver más allá de mi propio sentir.
Entregamos el cuerpo a su deshecho padre, quien se negó a realizar cualquier tipo de servicio para honrarlo una última vez. Nos dolió, pero no había nada que pudiéramos hacer. Con pesar informamos a Sarah y a los otros Titanes, recibiendo el pésame y respondiendo con dificultad y antipatía preguntas sobre nuestro propio estado. Los días que siguieron nos mantuvimos separados. Raven se encerró en su habitación para mantener el control de la tristeza que la embargaba, Beast Boy paso mucho tiempo frente a la pantalla, con el último videojuego de Super Ninja Fury; y llegué a ver a Starfire caminar por los pasillos en un par de ocasiones, aunque no intente hablar con ella. Por mi parte, tras dos días de llorar su pérdida recluido en mi dormitorio, comencé a entrenar más duro, decidido a no volver a perder a nadie más de mi equipo.
Los días que siguieron me centré en ejercitarme hasta el cansancio, desde el inicio del día hasta el crepúsculo. Cuatro veces fueron suficientes para que mi molido cuerpo se hartara de la rutina. Adolorido tuve que tomarme un descanso. Pase buena parte sin ganas de recorrer la torre, pero finalmente me hastié del encierro. Primero llegué a la sala de estar y encontré a Beast Boy sentado en medio del sillón con la pantalla encendida, y verlo sin hacer nada me enfureció. Dispuesto a reprenderlo camine hasta obstruir su vista, pero fue entonces que lo observé. Todo este tiempo estuvo llorando en silencio frente al último juego que dejaron pendiente sin siquiera seleccionar "iniciar". Me quedé ahí de pie, sin palabras y sin saber que hacer. Al percatarse de mi presencia agachó la cabeza avergonzado.
— No me dejas ver. - Se quejó mientras se limpiaba las lágrimas rudamente con su manga.
Me alejé sin decir nada.
Me encontré con Raven en la cocina. Preparaba dos tazas de té, y me miró sorprendida con sus ojos hinchados y luego se colocó la capucha. Volví mi atención a las tazas.
— Raven, gracias. Pero no tengo ganas de tomar té. - Admití con pena.
— Mmm. - Dudó. — No es para tí, de todos modos. - Repuso con voz calma y congestionada, mientras tomaba ambas tazas y se retiraba. Pero antes de salir se detuvo. — Deberías hablar con Starfire. - Dijo sin voltear y siguió con su camino.
Por largo rato pensé en ello sin decidirme. Cerca del anochecer me dirigí a su habitación. Frente a su puerta estaba la taza extra que horas antes se llevara Raven, aún estaba llena. Me acerque con cuidado de no derramarla y toque la puerta, pero no hubo respuesta. Insistí por un rato más sin ningún resultado. Supuse que deseaba estar sola, y me marché. Sin embargo, toda la noche me sentí inquieto por el estado de mis amigos, y traté de hacerme de la vista gorda diciéndome que debían pasar el duelo a su manera.
A la mañana siguiente regrese a la habitación de Star, y me tranquilizó un poco la ausencia de la taza. Volví a tocar, esperando tener mejor suerte aunque no fue así. Deambule por un rato haciendo tiempo, ya que no me había ni asomado a la habitación de Cyborg desde su muerte, y había cosas que seguramente querrían conservar sus padres. Resignado, me dí a la tarea de realizar ese último deber, y ya frente a su puerta, la abrí con pesar.
Su ausencia me golpeó de lleno. Sentí que apenas unas horas atrás habíamos hablado por última vez, antes de la batalla. No había sido una charla significativa, intentaba obtener mi voto para una cena navideña diferente. Sabía que Beast Boy se opondría y sugeriría su propio menú, mientras que Star manifestaría seguir con la comida tradicional y Raven iba a abstenerse de apoyar a nadie. Aunque al final habría un pequeño apartado vegetariano, quería ver la cara de Beast Boy ante la elección y rematar con un chiste sobre el T-Bone. Se me formó una media sonrisa y al mismo tiempo se me llenaron los ojos de lágrimas. Buena parte de mi dolor se debía a todo lo que se perdió, porque ninguno de nosotros creía que fuera su momento, e hicimos lo que estuvo en nuestras manos y dentro de nuestras posibilidades para salvarlo.
De pronto escuché un sollozo, y entonces reconocí la figura de Starfire entre la oscuridad, sentada en el suelo abrazando sus rodillas en un rincón. Lloraba y temblaba sin notar mi presencia. Debí acercarme y abrazarla, compartir nuestro sufrimiento y decirle que todo iba a estar bien. Abrí la boca pero no salió ni un sonido. Retrocedí y con una sensación de desazón dejé que la puerta se cerrara.
Volví a entrenar, pero comencé a sentirme cada vez más incómodo, descontento e incompleto. Lo mismo sucedió al siguiente día, y tome un descanso para ir por algo de comer. Ya era entrada la tarde y solo había desayunado. Cuando el elevador se abrió descubrí al equipo discutiendo.
— ¡Basta ya Beast Boy, estás actuando como un cretino! - Lo reprendía Raven.
Ella estaba frente a él y parecía impedir su avance, pero Beast Boy miraba a nuestra amiga pelirroja, que estaba detrás de Raven.
— ¡Deja de defenderla! ¡Por su culpa Cyborg está muerto! - Le reclamó lleno de irá, apuntándola con el dedo.
— ¡Fue un accidente! - Respondí exasperado por tener que repetirlo.
— ¡No discutan más, por favor! - Imploró Starfire.
— ¿O qué? ¿Vas a matarnos? - Soltó con amargó sarcasmo con los ojos entornados de manera acusadora.
Aquello la hirió terriblemente. Se estremeció como si algo la hubiera golpeado, sus ojos estaban abiertos y se llenaron de lágrimas. Yo me quedé pasmado por un segundo, para luego apretar los puños con enojo con ganas de hacerlo reaccionar de un puñetazo, pero entonces volvió a hablar.
— Ojalá hubieras sido tú. - Remató dándose la vuelta.
Ya había dado un par de pasos en retirada y yo uno en su dirección convencido de que finalmente se había ganado que le diera su merecido. Raven se me adelantó y le hizo detenerse apareciendo frente a él y sin tiempo para reaccionar ante su bofetada.
— ¿Qué hiciste para evitarlo? - Lo confrontó.
Beast Boy vaciló. Yo también.
Aquella pregunta nos hizo volver al lugar donde ocurrió la tragedia, unos momentos antes del suceso. Recordé como Atlas presumía las mejoras hechas por él mismo y estaba decidido a vencernos. Raven habría protegido a Beast Boy del rayo del robot, ya que estaba aturdido después de ser lanzado lejos de un golpe en su forma de elefante. El villano tiró unos explosivos directamente hacía ella, y no consiguió cubrirse del todo. Cyborg arremetió contra él, al tiempo que le advertía que sus mejoras eran un peligro para él mismo. Pero Atlas lo tomó muy mal, y creyó que lo decía por envidia y miedo a fracasar. Le dió a Cyborg con su rayo, y Starfire lanzó sus starbolts para ayudarme a tomarlo desprevenido mientras yo le hacía frente, intentado colocar un dispositivo que desactivara su arma. Pero adivinó mis movimientos y me hizo caer duramente a unos metros. Ví a Cyborg volver a la carga, con una expresión de preocupación. Beast Boy, recién recuperado, revisaba que Raven se hallará bien. Luego ví a Atlas y la luz de su arma en mi dirección justo en el momento en que Starfire comenzó a forcejear con él. Cyborg continúo avanzando y preparaba con dificultad su cañón. Iba a incorporarme, Starfire intentaba seguir conteniendo a Atlas, y en ese momento él grito de frustración, liberando más poder del que podía manejar.
Beast Boy y yo nos habíamos resistido a rememorar el fatal momento. Recordar nos hizo darnos cuenta que el peso de nuestros sentimientos de culpa los cargaba una sola persona.
Se escuchó un estruendo y el sonido de pequeñas explosiones. Luego un fuerte y pesado golpe seco y después otro. Le siguió un angustiante y desconsolado grito de Starfire llamando a Cyborg.
— No sabía que era tan peligroso. - Comenzó Beast Boy afligido.
— Nadie lo sabía. - Lo consoló Raven.
— Debí volver al ataque apenas pude. - Se lamentó sollozando.
Raven le dió un abrazo y lloraron juntos.
Muchas veces me recriminé no haber hecho más. Y hasta este momento comprendo que nunca hubo nada más que hacer, y aunque hubiera tenido una pista, habría hecho todo exactamente igual. Al contrario de Beast Boy mi culpa no residía en lo que podría haber hecho diferente, sino en lo que no hice después. Repentinamente me sentí arrepentido por no acercarme a nadie antes. Pero sobretodo a Starfire. Y entendí que una parte de mí se sentía más cómoda viéndola como culpable, igual que nuestro verde amigo; la única diferencia era que no la culpaba en voz alta. A ello se debía mi falta de atención y contacto.
Entonces me percate de la ausencia de Star.
Comencé a alejarme de mis amigos en silencio, buscando con la mirada a Star en los corredores de camino al lugar que estaba seguro habría ido. Atravesé la puerta abierta de la habitación de Cyborg, y se me hizo un nudo en la garganta al verla de rodillas desconsolada, disculpándose con él. En ese momento no dije nada, tan solo la abracé. Ella hundió su cara en mi cuello y me abrazo con más fuerza sin dejar de llorar. Esta vez me asegure de repetir tantas veces como necesitaba oir que no había sido culpa suya en absoluto y que Cyborg jamás la hubiera culpado de nada. Y le prometí en silencio no volver a abandonarla en su dolor.
La mañana que siguió separamos las cosas del cuarto de nuestro amigo. Con el conocimiento que poseía cada uno sobre él, decidimos a dónde iría cada pertenencia en base a lo que él hubiera querido. Algunos Titanes cercanos a él, Sarah y los niños recibieron con triste alegría lo que llevamos, en cambio el padre de Cyborg se negó a aceptar nada y nos observó nervioso como si hubiera razón para temernos.
Un par de semanas más tarde, volvimos a desayunar juntos. Un día Beast Boy admitió que fue un desafortunado accidente, pero no sé disculpó por sus acusaciones y mucho menos por su comportamiento. Ya no trata a Starfire con la familiaridad de antes, y cuando me ve y lo veo, rehuye la mirada. Quiero pensar que es por vergüenza de si mismo.
El equipo continúo junto pero estaba fracturado, y no estaba seguro que pudiera volver a recuperarse.
Yo no escribo canciones, pero escribo por tí.
Feliz cumpleaños, dónde quiera que estés.
