Rose Weasley le habló a su primo sobre la conversación que había tenido con Ginny, le mostró las recomendaciones y las solicitudes que había llenado con sus datos pero que aún no enviaba.

— ¿Puedo ser sincero contigo? —Albus lanzó a la caja la orilla de otra rebanada de pizza.

—Si te conté todo esto es porque quiero que lo seas.

—No seas una tonta y mándalas ya, sí, ya se aun no estas segura de que quieres, pero por mandarlas solo te darán una oportunidad para que hagas las pruebas… y si lo consigues bueno usa este tiempo extra para pensarlo bien, pero Rose en serio, toda la vida has soñado con esto, incluso antes de que conocieras a Scorpius.

Rose estaba sonrojada y elevo su mirada para ver el techo. — ¿Por qué todos asumen que solo lo hago por Scorpius? No es solo él, mírate, mañana empiezas en uno de los departamentos más inaccesibles e importantes del ministerio, Scorpius, bueno el simple hecho de que este haciendo todo lo que ya hace es trascendente porque tú sabes, la historia de su familia. Pero… ¿de qué manera jugar quidditch aporta algo al mundo?

—Carajo Rose eso sonó a tu madre.

—Pues tal vez tiene razón.

—Claro que no la tiene y ve que te lo digo yo que odio ese juego y si piensas estudiar antropología deberías pensarlo mejor antes de andar de prejuiciosa.

Albus jaló su almohada, empujó la caja de pizza y se recostó en las piernas de su prima.

—Rose el quidditch es el deporte más importante en el mundo de la magia, está asociado fuertemente a nuestra identidad como magos y brujas, si lo hacemos a un lado o lo menospreciamos es como menospreciar una parte de nuestro mundo.

—Que exagerado eres. —La chica tomó el cojín que estaba junto a ella y le dio con fuerza en toda la cara antes de reírse.

—Lo digo en serio Rose. —Albus le quitó el cojín y también comenzó a reír. —Piénsalo bien, una pizza es como la sociedad mágica y necesita de todo en su justa medida, harina, aceite, levadura, salsa, queso y todo lo demás. Pero, si le quitas algo la arruinas. Este mundo necesita un poco de todo para no desmoronarse… la gente es estúpida y le gusta creer que lo que hace es más importante que lo que hacen otros, pero todo tiene su valor. No desmerites lo que amas solo porque otros no pueden apreciarlo como tú. Y si eso no te parece suficiente, un buen jugador de quidditch gana bastante bien, incluso te podría ir mejor que a mí y a Scorpius. Te lo juro mi mamá ganaba casi tres veces lo que papá. —Albus que seguía acostado levantó su mano y agarró la piel del cuello de su prima pues Rose tenía el rostro hacia abajo para verlo. —Tienes una papada y cachetes gigantes, seguro que Scorpius no te ha visto desde este ángulo o no andaría diciendo a todo mundo que eres la más guapa.

Rose le aplastó la nariz a Potter. —Déjame Rose.

—Tú déjame.

Ambos se soltaron y Rose se puso de pie para después abrir un cajón de su mesita mientras Albus se sentaba y sobaba su nariz. La chica sacó un paquete envuelto en bonito papel verde y se lo ofreció a su primo.

—Ten, es para ti.

Albus lo tomó y desenvolvió; encontrándose con un fino kit de papelería, el estuche de cedro y cristal tenía dentro una hermosa y ostentosa pluma con puntilla de plata y el abrecartas parecía una pequeña espada.

—Gracias Rose.

—No es nada Al, anda levanta la otra tapa.

—Qué es esto.

—Una trampilla para que escondas tus dulces, así cuando estés estresado puedes comerlos. —La chica señaló las ranas de chocolate y los gusanos de gomita.

Albus suspiro. — No más Hogwarts, enserio voy a extrañarlo… desayunar juntos cada mañana, molestar a Scorpius, las clases, quisiera que no hubiese terminado, aun no me siento listo.

—Te adaptaras, todos lo haremos, después de todo algún día tenía que terminar. —Dijo recargando su cabeza en el hombro del muchacho.

—Sí, es verdad.

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—Me alegra que por fin vinieras a cenar, por poco se cumplía un mes desde la última vez que nos reunimos. —Dijo Ginny mientras ponía la mesa.

—Lo sé y en verdad los extrañaba…—Hermione puso un platón con puré sobre la mesa. — ¿solo tres platos? ¿Y los niños? —Preguntó Hermione sentándose a la mesa.

—Lily se fue a casa de Bill y Fleur después del almuerzo en la madriguera, James no tengo idea pero salió muy bañado y perfumado poco antes de que llegaras y Albus dijo algo de que estaría con Rose en casa de Ron. —Dijo Harry también sentándose a la mesa.

Ginny solo suspiro. —Por Merlín todos están haciendo sus vidas, Albus terminó Hogwarts y Lily hará lo mismo en dos años más, lo detesto pero cada día nos hacemos más viejos. —Acarició la mano de Harry

Hermione se sonrojó y mostró una sonrisa nerviosa.

—Y a que no adivinas Hermione, Anya la hija de Theo fue hoy a la madriguera y casi le provoca un infarto a Ginny insinuándole que podría volverla una abuela pronto. —Harry comenzó a reír pero su esposa solo frunció el ceño.

—Cállate Potter, señor quiero ser un abuelo joven, porque eso es lo que dijo tu amigo Hermione ¿puedes creer que se atrevió a retar a esa chica? De por si Albus la obedece como un niño asustado, ahora imagínate todo lo que van a hacer si se sienten respaldados por Harry.

—No creo que mi opinión les importe mucho, ¿o ya olvidaste lo que te dijo? "Siempre nos cuidamos señora Potter." —Harry arremedo a la chica con una vocecita gangosa y meneando la cabeza.

Hermione solo los veía discutir y no se atrevía a interrumpir, era divertido pero también la hacía sentir más y más insegura sobre lo que les quería decir.

—Por lo menos Scorpius se ve decente, educado y tranquilo. La hija de Theodore vaya que me sorprendió, parece una muñequita dulce y refinada pero seguro ella corrompe a mi pequeño… Aunque no creo que lo entiendas, seguro que tú no tienes que pasar por situaciones bochornosas como estas—Ginny volteo a ver a la castaña y al percatarse de la cara de tomate maduro de su amiga, obtuvo su respuesta, pues como ya le había dicho a Rose, era experta en leer a Hermione Granger. —Habla ahora mismo Granger, quiero saberlo. —Ginny lucía divertida con esa enorme sonrisa y grandes ojos clavados en su amiga.

—No hay nada que decir Ginny, lo digo de verdad, Scorpius es un buen muchacho.

—Y yo me chupo el dedo, ya cuéntanos.

Harry quien también se veía interesado y con una amplia sonrisa, se puso de pie abrió una gaveta y sacó un whiskey de fuego.

—Tal vez con un poco de esto te animes a decirnos que es lo que pasó. —Cuando Harry estaba por servirle un poco a su amiga, Hermione puso la mano en su vaso para evitarlo.

—No seas aguafiestas, sé que mañana hay oficina pero una no te hará mal. —Harry llenó el vaso de su esposa ante la negativa de su amiga.

—Harry me contó que harías una cena para decirles a los chicos sobre tu querido rubio oxigenado, ya dinos, ¿se pusieron todos locos cuando se enteraron? ¿Fue ahí cuando te enteraste de Scorpius? —Ginny de verdad parecía que lo disfrutaba.

La pareja Potter parecían muy emocionada y no despegaba la mirada de su amiga, Hermione por otro lado no podía estar más sonrojada.

— ¡Me vieron encima de Draco! —Hermione escondió su rostro detrás de sus manos.

— ¡Por- Mer- lín! —Ginny se puso las manos en la boca no dando crédito a lo que decía su amiga.

— ¿Cómo? —Preguntó Harry con el rostro algo confundido.

— ¿Enserio no lo captas Harry? ella estaba "encima" de Malfoy. —su esposa hizo énfasis en la palabra. — ¿Pero quién los vio exactamente? ¿Y cómo pudo pasar algo así? Siempre pensé en ti y en Malfoy como un par de puritanos, no sé, cómo la aburrida pareja que solo lo hace en el dormitorio. —Hermione seguía toda roja y Ginny pudo leerla de nueva. —No lo creo, estabas en el dormitorio ¿verdad? Fue Rose.

—Y Scorpius. —Hermione dijo en un tono apenas audible.

—Carajo. —Harry tomó de golpe su trago y cuando estaba por servirse otro le ofreció de nuevo a su amiga. —Por favor acepta, es obvio que lo necesitas, si tan solo vieras tu cara. —La castaña negó una vez más con su cabeza.

— ¡Hermione Granger, estas embarazada! ¡A mí no me engañas! ¡Oh por Merlín!— Ginny se puso de pie y abrazó a su amiga.

Hermione se soltó a llorar como Magdalena y Harry volvió a tomarse el trago de golpe.

—Lo peor es que ellos también estaban sin ropa, ¿te das cuenta que es la peor cosa que le puede pasar a una madre?

—Tranquila. —Ginny la envolvía en un abrazó y la acariciaba para tranquilizarla. —Harry mejor sírvele un té.

—Bueno creo que el destino nos castigó a los cuatro por andar guardándonos secretos.

—Pero después de eso, todo salió bien ¿cierto? ¿O quieres que hable con Rose para tranquilizarla? —Ginny acariciaba el cabello de su amiga.

—Lo siento, creo que son las hormonas. —Hermione se limpió con una servilleta que le ofreció su mejor amigo. —Al principio fue horrible, obviamente, pero creo que lo aceptaron… ellos fueron muy maduros pero luego… cuando pensé que las cosas se solucionaban… — Hermione volvió a llorar y Harry le extendió otro pañuelo para después sentarse también junto a ella dejándola en medio de él y Ginny.

—Te enteraste del bebé. —Le dijo Harry acariciando su mano.

—Sí y no me mal entiendan, estoy feliz, porque debo de estar feliz ¿no? —Parecía demasiado alterada. —Pero todos no paran de señalar que nos hacemos viejos. —Harry y Ginny compartieron una mirada de culpa. —Y estoy hasta el cuello con todo en el ministerio, pero tampoco quiero dejar de lado aquello por lo que he trabajado durante años, pero me siento culpable… ¿qué clase de madre sería si no me hago cargo de mi bebé? Y para acabar con todo esto hoy me reuní con Lucius y Narcissa Malfoy.

— ¿Cómo estuvieron las cosas con ellos? —Preguntó Potter.

—No sé ni que pensar Harry, creo que dadas todas las circunstancias no estuvo tan mal, pero Lucius Malfoy me insinuó cuatro veces que debo casarme con Draco y "pronto"… — dijo algo molesta. —y aunque ya lo habíamos hablado y pensábamos hacerlo, incluso antes de saber del bebé. El hecho de que Lucius Malfoy me presione me hace hervir la sangre y me quita las ganas de hacerlo, lo cual me enfurece porque ni Draco ni el bebé tienen la culpa.

—Hermione no cabe duda que pasar tanto tiempo con Malfoy te ha corrompido, que tengan un hijo no quiere decir que deben casarse, háganlo porque no soportarían estar separados.

—Quiero estar con él Ginny… Lo amo. —Harry hizo una mueca de incredulidad. —Y no me quiero casar con Draco solo porque este esperando su bebé, por favor no soy una adolescente. Pero tampoco soy tonta y al estar hoy en su casa, por primera vez fui testigo de la otra versión de él y temo decepcionarlo si es que piensa que voy a dejar que sus padres o más bien específicamente Lucius esté en medio de nosotros.

—Cuando te casas, te casas con toda la familia.

Ginny y Hermione voltearon a ver a Harry, quién se sonrojó al instante y cambió su cara de reflexión profunda, a la de susto intenso.

—No me vean así, yo tuve suerte Molly y Arthur han sido como unos padres para mí.

Hubo un silencio incomodo, en el que Hermione solo se limpiaba el rostro.

—Debes ponerle las cosas claras a Malfoy, dile cómo te sientes y si quieres casarte con él hazlo y que Lucius piense lo que quiera, sabes que te casas con él porque lo amas y no porque él te lo ordena.

—Creen que soy muy vieja para ser madre.

—Si lograste embarazarte es obvio que no lo eres. Hermione no tengas miedo, todo va a estar bien, además me tienes a mí, Lily estará en Hogwarts y los chicos ya no me necesitan, no tienes que renunciar a tu carrera, te apoyaremos.

—Por supuesto, aquí nos tienes. —Harry puso su mano en el hombro de su amiga y la castaña los abrazo a ambos.

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