Disclaimer: Naruto no me pertenece, es propiedad legal de Masashi Kishimoto.

Pareja Kakashi X OC


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Capítulo 2.

Antiguos colegas

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Unos días después, Genma y Aoba se sentaban en la tienda de dangos, bastantes hambrientos por haber estado todo el día pegando los carteles que anunciaban la ceremonia de nombramiento de la nueva Hokage.

— Han sido unas semanas agotadoras. — se quejó Aoba mientras recibía su orden de dangos.

— Ni que lo digas, esa anciana se puso hecha una fiera cuando vio que pegué los carteles en su pared recién pintada.

— Supongo que tenemos suerte de que la aldea aún esté de pie, pero ahora que Tsunade-sama llegó, las cosas solo podrán mejorar. — Aoba rio, Konoha estaba a la expectativa de conocer a su nuevo Hokage.

— Hola. — Una joven de largos cabellos rubios llegó hasta ellos y saludó con una gran sonrisa a los dos ninjas.

— Hey, Kana-chan, ¿Cómo has estado? —saludó Genma con su tono de voz más grave posible.

— Bien, justo estaba pensando en usted Shiranui-san, tengo una deuda enorme con usted por haberme ayudado a mi y a mi familia a evacuar a tiempo.

— No digas eso, solo hice mi trabajo.

Aoba puso los ojos en blanco, pero ninguno de los otros dos se dieron cuenta.

— Para mi es más que eso, así que si usted quisiera podría invitarle a cenar en casa un día de estos… — La chica sonrió coqueta, a lo que Genma respondió con otra sonrisa.

— Hace siglos que no pruebo una buena comida casera, creo que lo apreciaría mucho, Kana-chan.

— Es un buen plan, ¿Crees que alcance para todos? —Asuma llegó e interrumpió el diálogo para diversión de Aoba e irritación de Genma.

— Claro, puedo… —la chica se sonrojó apenada.

— La invitación es solo para mí, otro día nos ponemos de acuerdo, ¿Sí?

La mujer asintió y se marchó a toda prisa.

— Vaya molestia que eres Asuma. —respondió el ninja senbon.

— Molestia tú, ha sido imposible encontrarte en estos días, imagino que ya lo sabes. —Asuma sacó un cigarrillo y lo encendió.

— ¿Saber qué? He estado cumpliendo misiones ridículas en compañía de Aoba toda la semana. —Tomó la última orden de dangos y comenzó a comerla mientras Aoba bebía de su té.

— Ko-chan regresó a la aldea hace unos días.

Aoba escupió el té que bebía mientras Genma abría los ojos con sorpresa y comenzaba a ahogarse con el trozo de dango que estaba comiendo. La dependienta del lugar los miró con reproche y solo atinó a pasarle un trapo a Aoba para que limpiaran su desastre.

— ¿Cómo es que apenas me entero?

— Bueno, cuando la vi mencionó que estaba molesta contigo, así que imagino que por eso no se tomó la molestia en ir a buscarte. —el Sarutobi pidió una orden de dangos para él mismo.

— Tsk, vaya chica, en realidad yo soy el que debería estar enojado… —exclamó el castaño mientras Aoba le daba un codazo. — ¿Qué?

— Ahí viene.

Genma giró el rostro y vio a lo lejos caminar a Emiko, usaba el clásico chaleco verde de jounnin, un pantalón negro con su porta kunais y unas sandalias negras. Pero su cabello negro lo usaba largo y suelto cuando no estaba de misión.

— ¿Qué hace aquí?

— La invité a almorzar algo, ha estado cubriendo los turnos de vigilancia del centro en la noche y madrugada, así que debe venir de ahí con mucha hambre. —Asuma le restó importancia al asunto, pero Genma estaba seguro de que estaba disfrutando de aquel momento. — De verdad no sabía que estarías aquí.

— Bueno, los dejaré tener una reunión de compañeros ninja, ¡Ja ne!

Se despidió un divertido Aoba mientras desaparecía en una pequeña explosión.

— Sabes que siempre que estoy en la aldea almuerzo aquí, Asuma-baka —murmuró un malhumorado Genma mientras trataba de acomodar su pañuelo de la cabeza y movía con impaciencia el senbon de su boca.

— ¡Ho! No me vas a decir que sigues sintiendo algo por Ko-chan —Asuma estaba agotando la paciencia del jounnin.

— Pues después del fiasco de la última vez que nos vimos, no hemos vuelto a conversar, así que no sé qué esperar.

Asuma rio un poco, pero se puso de pie cuando la chica por fin llegó hasta ellos.

— Bienvenida, espero que no te moleste que haya pedido antes, es que muero de hambre.

— No te preocupes, Asuma... — Miró a Genma y una venita de enojo surcó el rostro de la mujer. — Shiranui, no sabía que estarías aquí…

— Yo tampoco lo sabía, pero es bueno verte, Ko-chan. —suspiró resignado.

La chica tomó asiento entre los dos hombres y ordenó un poco de dangos especiales y té verde para ella.

— Es grandioso ver al equipo reunido de nuevo. —Asuma exhaló un poco del humo de su cigarrillo.

Habían vivido juntos la tercera guerra shinobi, por lo que compartieron la victoria, pero también las múltiples pérdidas, como la muerte de su maestro jounnin. Pasaron de la niñez a la adolescencia juntos y cada uno conocía la vida de los demás. Aquellos once años no se perdieron el rastro mutuamente, Emiko ayudó a que Asuma fuera aceptado en la guardia del señor Feudal cuando decidió alejarse por completo de la influencia de su padre, el tercer Hokage; y estuvo con ella seis años. Así mismo, Genma, cada vez que viajaba cerca de la capital, iba a visitarla. Pero cuando no era posible verse físicamente, se escribían por correo a pesar de los largos tiempos que tardaban en recibir una respuesta.

— Hay cosas que no cambian, ¿Eh? —Emiko señaló el cigarrillo.

— Ni lo harán, te lo aseguro. —Genma se cruzó de brazos.

— Bueno, para que podamos tener una mejor reunión creo que es momento de que arreglen su pequeño problemita.

La pelinegra alzó una ceja.

— ¿Enfrente de ti quieres que hablemos de nuestros problemas personales?

Asuma asintió mientras recibía sus dangos.

— Yo no tengo ningún problema, al final de cuentas yo fui la víctima —la respuesta del castaño solo enojó más a la mujer.

— Además no hay secretos entre nosotros, así que si quieren finjan que no estoy. —Asuma comenzó a devorar su comida.

Emiko suspiró, había olvidado lo mucho que la exasperaban sus compañeros de equipo, pero si era honesta, realmente confiaba en los dos.

— Estoy enojada con Genma porque tuvo la brillante idea de esperarme desnudo en mi habitación.

— Eso nunca fue un problema… —el aludido sonrió con autosuficiencia.

— Por tu culpa terminé con mi racha de misiones sin fallar, aquel sujeto que iba conmigo fue una misión especial que me mandó el señor feudal. —siseo entre dientes la mujer, mientras Asuma golpeaba su cigarrillo para tirar la ceniza y Genma abría los ojos con sorpresa. — Deberías agradecer que sigues vivo, pues si le hubiera dicho la verdad al señor feudal, estarías diez metros bajo tierra.

— ¿Eres parte del Kouka Teki? —preguntó Asuma bastante animado. Él estuvo trabajando junto a Emiko en la guardia del señor feudal por seis años, por lo que escuchar aquello lo sorprendió demasiado, nunca lo hubiera sospechado.

Genma golpeó la mesa, más enojado que sorprendido.

— ¿Cómo aceptaste aquello? —estaba furioso, como un jounnin de élite sabía a qué se dedicaba ese grupo especial de kunoichis. — ¿No que no había secretos entre nosotros?

La inseguridad de Emiko salió a flote, pero trató de ganar tiempo al recibir su orden de dangos y agradecer a la mesera.

— Era una oportunidad única, de esa manera el señor feudal me autorizó continuar con mi entrenamiento especializado como ninja sensor, no sabes todo lo que hay almacenado en la biblioteca privada del consejo feudal. — Comió un poco, mientras sus compañeros esperaban sus explicaciones. — No sé qué más esperan que diga.

— ¿Cómo demonios pensaste que ser parte del equipo que el señor Feudal ocupa para seducir objetivos y con ello obtener ventajas políticas era una buena idea? —dijo Genma en voz baja, pero con evidente emoción.

— Por eso no lo consulté con ustedes, son demasiado sorbreprotectores…

Pero el ninja senbon la interrumpió.

— ¡Porque mereces más que eso!

— Claro, ¿Algo cómo tú? ¿Creías que no me iba a enterar de tu reputación de casanova estando allá? La diferencia entre tu y yo es que yo tenía un objetivo que beneficiaría al país, tú solo lo haces por placer y un poco de idiotez.

El color rojo inundó el rostro del aludido, pero Asuma exhaló un poco de humo y apagó su cigarrillo en la mesa.

— Suficiente, Emiko tomó su propia decisión. — Sacó otro cigarrillo y lo encendió mientras hablaba. — Pero entonces necesitas decirnos la verdad de tu regreso. Sé que ninguna mujer de ese equipo de élite sale de buenas a primera, poseen demasiada información.

Fue momento de que la chica bajara el rostro un poco apesumbrada.

— Tuve que salir de la capital, me metí en problemas con un par de personas importantes, por suerte el señor feudal entendió mi situación y me dio permiso de viajar un tiempo y pensé en venir primero a Konoha. — Bebió un poco de té. — Pero siendo honesta, realmente extrañaba este lugar, así que también regresé para ayudar un poco.

— ¿Qué clase de problemas? —Asuma quería saber más, pues al ver el rostro de ella, entendió que era grave la situación.

— Realmente no quisiera hablar de eso aún. —suspiró un poco cansada mientras comía otro dango.

— ¿Peligra tu vida? —preguntó Genma.

— Afuera de la capital no hay ningún peligro para mí. —ella volvió a sonreír abiertamente. — Estas serán como unas vacaciones muy merecidas, hay muchas cosas que quiero hacer, me fui de este lugar a los quince años.

— Vaya, ahora todo es claro y me siento usado. —exclamó Shiranui mientras se recargaba en el respaldo de su silla y subía ambos pies en la mesa para desagrado de los dos que estaban comiendo. — Tendrás que compensarme, Ko-chan.

— Lo siento, es solo que yo necesitaba experiencia para entrar al Kouka Teki, así que tu fuiste la persona en la que más confiaba para practicar. —la chica hizo una breve reverencia. — Pero no te debo nada, una vez que estuve dentro seguí recibiéndote así que lo doy como un empate.

— La pequeña Ko ha crecido mucho. —se quejó Asuma. — Supongo que tu motivación de ser más fuerte es algo que aplaudir. —la mirada del jounin se perdió en el vacío. — Enfrentarme con Uchiha Itachi realmente me hizo replantear mis capacidades, de no haber sido por Kakashi y por Gai no estaría aquí para contarlo.

— Tsk, pero no es solo eso. —Genma movió el senbon en su boca con malicia. — Creo que te asustaste más por el peligro que corrió cierta especialista en Genjutsu…

La chica del grupo se sorprendió.

— ¿En serio? ¿Después de tantos años aún no salen juntos?

El aludido movió una mano para quitar importancia al asunto.

— Siempre me pareció una mujer muy bella, pero creo que ella está más interesada en su carrera ninja.

— Creo que yo no le agrado mucho, pero Rin la quería muchísimo, así que creo que debes esforzarte un poco más, Asuma.

Genma asintió y propuso un brindis.

— En ese caso debemos brindar por Kakashi y Gai, por salvar el día. — Emiko desvió por un segundo la mirada mientras alzaba su taza de té. — No puedo creerlo… — Genma frunció el ceño. — Te sigue gustando Kakashi.

— Claro que no, es ridículo. —se defendió la pelinegra. — Soy una persona totalmente diferente a la que se fue, así que no me importa Kakashi ni ningún otro hombre. Además, solo estoy de paso, en cuanto la aldea esté mejor me iré a viajar un poco antes de regresar a la capital.

— ¿Al final piensas regresar al lugar donde quieren tu cabeza?

Ella se hundió de hombros.

— La paga es buena, mi casa y mis cosas está ahí… además, si no regreso, el señor Feudal lo puede ver como un acto de traición. —su voz se apagó un poco. — Es cierto que podría intentar renunciar al Kouka Teki y a la guardia real, pero hasta el momento no hay algo que me haga quedarme en otro lugar.

Fue turno de Asuma de fruncir el ceño.

— Bueno, entonces disfruta de estas vacaciones… —Asuma comió el último pedazo de dango de su plato. — Me gustaría presentarte a mi equipo gennin, los herederos del trío Ino-Shika-Cho son todo un espectáculo.

Genma sonrió al notar cierto brillo en los ojos de Asuma al cambiar el tema. Conocía lo suficientemente bien a su compañero de equipo como para saber que estaba planeando hacer algo para que su compañera se quedara.

— ¿El hijo de Shikaku-san es tan listo como él?

Bueno, a Genma no le disgustaría que Emiko se quedara, al final de cuentas fue la primera mujer a la que amó, pero por fin había aceptado que ella ya estaba demasiado lejos para él, y nunca podría ganar contra alguien como Kakashi Hatake.

— Sí, es tan listo y perezoso como él…

La risa de sus compañeros llenó el aire y Genma se sintió en paz. En nombre de su honor de hombre ayudaría a Asuma en lo que fuera que estuviera planeando, tampoco le disgustaría que su mejor amiga se quedara en la aldea.

El equipo 2 de Konoha estaba reunido de nuevo.

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Después de pasar toda la tarde compartiendo viejos recuerdos con sus compañeros de equipo, sintió unas ganas enormes de visitar la piedra de los caídos, por lo que Asuma le indicó cuál era la mejor florería de la aldea y después de visitarla, se encontraba caminando bajo el cielo naranja del atardecer con unos brotes de flor de cerezo en sus manos.

Cuando llegó al monumento de los caídos, sintió su corazón retorcerse cuando vio el nombre de Obito Uchiha. Colocó las flores al pie del monumento, se hincó y juntó sus manos para dar una breve oración sintoísta. Después caminó lentamente hasta el cementerio de la aldea, colocó otro ramo de flores en la tumba que compartían sus padres.

— Por fin aprendí a usar la espada de mamá... — Susurró con tristeza. — Pero sigo sintiendo el peso de sus muertes en mi espalda.

Hizo una reverencia y caminó a su destino final y se hincó ante la tumba de Rin. Cuando terminó con sus rezos, se sentó en el césped y miró la luz del atardecer reflejarse en la fría piedra que contenía el nombre de la chica.

— No quiero dormir sola en una casa tan grande…

Fueros los pensamientos de una Emiko que recibía la noticia de la muerte de sus padres en su noveno cumpleaños. Aquella sería la primera noche que pasaría sola en aquel enorme lugar.

Pero no era solo miedo a las oscuras sombras que se alargaban y prometían tragarla, sino la culpa que sentía por la muerte de sus padres.

— Nadie pudo haberlo previsto, Emiko-chan, así es la guerra y por eso debemos luchar para regresar la paz a las aldeas y que la gente no siga muriendo. —le había dicho el tercer Hokage, Hiruzen Sarutobi.

— Pero es mi culpa — había replicado la pequeña niña. — Yo escondí la espada de mamá, no quería que se marchara y pensé que no lo haría sin ella.

— Estoy seguro de que tu mamá supo lo que hacía, me hace creer que en realidad quería dejar esa espada como un regalo para ti…

— ¡No es cierto! A ella la mataron por no tener su mejor arma con ella en el campo de batalla…

Por más razones que el Hokage o Shikaku Nara le dieran, Emiko solo sentía el peso de la muerte de sus padres como su responsabilidad.

— Fue una muerte horrible… —escuchó que alguien decía en voz baja el día del funeral. — Mi esposo estaba con ellos, dice que estaban acampando cerca del río Tori y que estaban a la espera de la señal para continuar avanzando, pero algo retrasó al mensajero y se quedaron más tiempo del que deberían, para cuando quisieron moverse, estaban completamente rodeados… Ryuzara-san fue apuñalada en el corazón cuando se quedaron sin armas, y su esposo, tratando de vengarla, lo degollaron… mi esposo apenas consiguió escapar y dar la alarma…

— No quiero dormir sola… —apenas cerraba los ojos e imaginaba la muerte de sus padres.

— Emiko, estamos en guerra, no podemos colocarte en otro lado, ya hay demasiados huérfanos y ellos no tienen casa propia como tú. —decía uno de los asistentes del Hokage por milésima vez.

Así que, al estar tan asustada, recordó a su alguna vez amigo, Kakashi Hatake y en lo fuerte que era y lo mucho que su padre le decía que debía parecerse a él, por lo que comenzó a entrenar muy duro en la academia, para así quedar inconsciente toda la noche y con suerte olvidar las pesadillas que la acosaban.

— ¿Por qué entrenas hasta desfallecer? — Rin Nohara, su compañera de otro salón de clases en la academia se sentó a su lado cuando respiraba exhausta después de haber practicado toda la tarde en el patio de la escuela. — ¿No irás a casa a comer?

La pelinegra negó.

— No me gusta estar sola en casa….

— Entiendo… — El rostro pensativo de Rin la sorprendió, ninguno de los adultos a los que había pedido ayuda le habían dedicado ni un minuto de su tiempo, por lo que era raro ver a una niña pensar en cómo ayudarla. — Ya sé, puedes venir conmigo, a mi abuelita le gusta que lleve a mis amigos, el otro día me ayudó a curar unos raspones que Obito-kun se hizo en un entrenamiento.

Emiko negó.

— No quiero causar molestias…

— Mis padres también murieron en la guerra, así que pienso que nadie debería estar solo en momentos tan difíciles como este, anda, y si juntamos dinero podemos ir con Obito a cenar en Uchiha senbei, es muy rico.

— Rin, me sacaste de la oscuridad cuando estaba más sola… — Susurró cuando la luz naranja dio paso a un azul oscuro, y solo la luz de la media luna alumbraba el lugar. Logró superar su miedo a la oscuridad gracias a la compañía de Rin en esos momentos tan solitarios.

— Corre más rápido, Emiko — Gritó Obito, mientras iban cruzando la aldea, iban tarde a su examen de graduación de la academia ninja.

— Eso hago… — Gritó la chica, mientras a lo lejos veían aparecer a Rin esperarlos en la entrada de la escuela.

— Chicos, creí que no llegarían, le pedí un poco de tiempo al sensei para que llegaran. — Saludó Rin con alivio.

— Obito se quedó dormido y no podía despertarlo. — Emiko se quejó mientras el chico hacía un puchero.

— Es que ayer me quedé hasta tarde entrenando, ¡No pienso fallar, venceré a Kakashi no importa cuánto me cueste!

— ¡Hey!

Un escalofrío la sacó de sus pensamientos, aquella voz era de Kakashi Hatake.

— Hey… —respondió ella, el cielo ya estaba completamente oscuro. — Es bueno saber que te estás de pie de nuevo, Kakashi-san.

— Si no me recuperaba pronto me llevarían al hospital y siendo honesto, no me agradan mucho…

Ella asintió mientras se ponía de pie.

— Esas batas de hospital son de lo peor… —respondió ella mostrando una calma que no sentía por dentro, jamás olvidaría su último encuentro.

— Pienso lo mismo. — Kakashi llegó hasta su lado y miró las flores de Sakura. — Es raro que alguien traiga estas flores en particular.

No fue una pregunta, pero Emiko hubiera preferido no tener que explicar aquello. Al parecer Kakashi le seguía afectando tanto como lo recordaba.

— Es solo que me recuerdan a Rin, ella era hermosa e iluminaba todos los lugares por los que pasaba.

— Hm, eso también me recuerda a uno de mis alumnos, irónicamente se llama Sakura. —el shinobi se rascó la cabeza, no deseaba hablar de Rin con Emiko. — Supongo que sus padres no tuvieron que pensar mucho al ver sus cabellos rosas.

Emiko trató de contener una pequeña risa.

— Es la primera vez que te escucho decir algo así…

— Yo no recuerdo cuando fue la última vez que te escuché reír.

Aquello congeló a la chica, quien lo miró con un poco de recelo.

— ¿No será que esta vez yo estoy en un genjutsu? —juntó sus manos y liberó un poco de chakra al momento que decía "Kai".

— Me temo que no. —fue turno de Kakashi para acercarse al monumento y ponerse en cuclillas para mostrar su respeto. — Supongo que han pasado muchas cosas en estos años que no estuviste en la aldea… — Viró un poco su cabeza para mirar a la chica y ella pudo ver su único ojo visible curvarse en una sonrisa. — Pero creo que al fin pude entender la lección que Obito quería enseñarme.

El corazón de la chica comenzó a latir muy rápidamente, y de pronto sintió unas ganas tremendas de salir corriendo.

— Obito-kun estaría muy feliz de escuchar eso. —al no recibir una respuesta de parte del peligris, tomó eso como una apertura para marcharse. — En fin, creo que iré a dormir un par de horas, tengo una guardia a la media noche.

Se dio la media vuelta, pero la profunda voz del ninja la detuvo.

— Hay algo que quisiera decir, Emiko-san. —ella se volteó para mirarlo y notó que Kakashi ahora estaba completamente de pie y le daba la espalda de manera que no podía mirarlo de frente. — Lamento lo que ocurrió la última vez que nos vimos, estoy convencido de que mis actos fueron los que te orillaron a abandonar la aldea de Konoha, no debí hacer lo que hice ni mucho menos gritarte.

Una brizna de viento los envolvió, la kunoichi jamás había esperado oír aquello.

— No fue tu culpa, Kakashi-san, creo que más bien esa noche yo fui imprudente y te obligué a hacer algo que no querías, me aproveché de la herida emocional que ambos sufríamos. — Desvió la mirada y con su mano derecha sujetó su propio brazo izquierdo para darse un poco de calor en medio de la temperatura tan fresca del bosque. — Pero fue una mera coincidencia, para esa noche ya sabía que me iría pronto.

— En realidad no fui honesto ese día. —Kakashi suspiró, hablaba como si hubiera pensado con precisión qué palabras usar. — Más bien mi necedad y orgullo fueron los que hablaron por mí... sin embargo, hay algo que me sigo preguntando.

— ¿Qué cosa?

— ¿Por qué de todos los lugares a donde podías ir, fuiste conmigo esa última noche?

— Porque se lo prometí a Rin.

— ¿Qué? —Kakashi giró para mirarla y la vio contemplar el cielo.

— Después de la muerte de Obito, Rin no podía recuperarse, porque descubrió que en realidad a quien amaba era a Obito.— Durante once años Emiko quiso decirle eso a Kakashi, así que después de decir las palabras, sintió que se liberaba de un gran peso.

— ¿De qué hablas? —al parecer aquella frase fue shockeante para el jounnin.

— Antes de aquella misión de la que ella no volvió... ella me pidió que cuidara de ti en caso de que algo le pasara, quizás lo presintió... por eso... por eso fui aquella noche a tu casa, yo quería cuidarte ya que tenías días viéndote demasiado mal.

Kakashi entrecerró los ojos, no había que ser muy listo para darse cuenta de que sus palabras lo estaban haciendo enojar.

— No hay manera de que yo crea eso.

— Bueno, es la mitad de la verdad, la otra parte es que yo arruiné la misión de la que volvía, por lo que necesitaba juntar valor para ir con el sandaime a reportarme. — Aceptaba que aquello no había estado bien. — Era un fracaso como ninja, tal como mi padre decía, por eso decidí irme a un lugar donde pudiera mejorar y ser un guardia de la capital resultó una buena decisión entre tantas malas. —la chica vio a Kakashi suspirar cansado y continuó hablando.— Bueno, ya pasaron bastantes años, quisiera saber si podemos estar en buenos términos, seguimos siendo compañeros shinobi... — Emiko de verdad quería enterrar todo en el pasado, ya tenía mucho de qué preocuparse en el presente. —Me disculpo por todo lo que hice mal, Kakashi...

— Supongo que también debería disculparme por lo que dije cuando murió papá. —Kakashi alzó la vista y contempló la hermosa media luna que los iluminaba. — Fue inmaduro culparte a ti y a tus padres... ahora que lo pienso, solo te dije cosas injustas e hirientes a lo largo de nuestra convivencia.

— Kakashi-kun, ¿Estás bien?

Una Emiko de seis años se acercó con cautela a un Kakashi se hombros caídos. Había escuchado en la calle sobre la muerte del padre de Kakashi, por lo que corrió al hospital, donde lo encontró sentado en la sala de espera.

— ¿Qué quieres? —preguntó secamente.

— Escuché lo de Sakumo-san, lo lamento mucho, Kakashi-kun…

— No es algo que debas lamentar… desde el inicio todo fue su culpa, no debió romper las reglas shinobi…

Emiko negó con fuerza.

— No es cierto, Sakumo-san hizo lo correcto al salvar a sus compañeros, entre ellos estaba mi madre…

Entonces Kakashi alzó la cabeza y la miró con una furia que la hizo retroceder.

— Entonces gracias a que tú tienes a tu madre, yo me he quedado solo en el mundo. —en ningún momento levantó la voz, pero la intensidad del chakra que liberó fue suficiente para hacerla retroceder.

— N-no… y-yo no quise decir eso…

— Solo vete, Emiko, mi padre era quien solía ser amable contigo, yo no.

— Cuando me quedé huérfano, fuiste la única persona que me preguntó si estaba bien. —siguió hablando Kakashi. — Pero cuando tus padres murieron yo no fui capaz de decirte ni una palabra.

— No es necesario que hablemos de esto, son cosas que ya pasaron.

Lo único que Emiko quería era olvidar esos tristes momentos y crear nuevos recuerdos en su estancia en Konoha.

— Creo que nos conocemos desde hace mucho tiempo pero desconocemos demasiado del otro. — Kakashi se notaba cansado. — Sin embargo, creo que no puedo... o no quiero creerte lo que dices sobre Rin... —la seriedad en el shinobi era grande. —...recuerdo que solías mentir cuando las cosas te sobrepasaban.

—Lo entiendo, Kakashi... yo no voy a causarte molestias Kakashi, solo vine a Konoha a descansar un poco, pero me marcharé eventualmente. — ella se mordió el labio, lo único que quería era desaparecer de ese lugar.

— Supongo que todo estará bien si cada quien va por su lado lo mejor que se pueda viviendo en una aldea tan pequeña.

El ambiente se aligeró y la chica de cabellos negros sintió que podía moverse.

— Si, no veo por qué no… — ella respiró profundamente. — Hasta pronto.

— Hasta pronto…

Y Emiko comenzó a caminar de prisa de regreso a su hogar.

Al parecer no importara cuanto tiempo pasara, Kakashi Hatake siempre la iba a poner nerviosa pero ahora entendía un poco mejor al hombre, al parecer Kakashi pensaba que ella había traicionado el amor que Rin tenía por él. Kakashi desde niño siempre había sido muy recto y con una alta moral, así que era normal que el reprobara su actuar de cuando eran adolescentes... pero no solo eso, si supiera del Kouka Teki la odiaría aún más.

Cuando por fin llegó al centro de la aldea, lo suficientemente lejos del monumento de los caídos, soltó un largo suspiro.

— No será tan difícil olvidarlo, siendo que me odia tanto... además... solo estoy de paso… solo soy una herramienta ninja... — Murmuró mientras llegaba a su edificio.

Lo mejor sería dormir y estar a tiempo a media noche en el punto de pase de lista.

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Continuará...

Esta historia tiene capítulos cortos, por lo que espero que de esta manera las actualizaciones puedan ser más rápidas. Ojalá puedan comentar y decir qué piensan de esta pequeña historia.

¡Ja nee!