Disclaimer: Naruto es propiedad legal de Masashi Kishimoto y yo solo ocupo a sus personajes para crear ficciones recreativas sin fines de lucro.

Pareja Kakashi X OC

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Capítulo 3.

Herederos de la voluntad de fuego

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Un par de días después, Emiko terminó su turno de vigilar la zona del hospital a las 7 de la mañana, cuando Izumo llegó con un mensaje de la nueva Hokage, Tsunade Senju, quien solicitaba su presencia.

Hizo un par de sellos y desapareció en una voluta de humo con la idea de aparecerse más rápido en el techo de la torre del Hokage.

— Buen día, he recibido un llamado. — Comentó al guardia de la puerta, quien la dejó pasar sin demora.

Al ingresar vio a una hermosa mujer de cabellos rubios y una actitud demasiado activa para su gusto, junto a una mujer de cabellos negros que cargaba a un lindo cerdito.

— Emiko Ryuzara nivel chunnin, estuve revisando tu ficha y voy a activar tu ficha de regreso las filas shinobi de Konoha. — Murmuró la mujer mientras escribía en un pergamino.— ¿Qué tipo de habilidades tienes?

La pelinegra asintió.

— Soy un ninja sensorial y soy buena para la infiltración, pero Hokage-sama... yo solo estoy de paso, mi filiación sigue estando en la guardia personal del señor feudal.

La rubia por fin alzó la mirada para contemplarla.

— Este pergamino dice que eres hija de Ryuzara-san, si no mal recuerdo era el compañero de equipo de Sakumo Hatake.

— Hai, también mi madre.

— Tuve la fortuna de conocer a los tres chicos, sin embargo no puedo prescindir de ti en estos momentos. El reciente ataque diezmó las filas ninjas de la aldea y no podemos darnos el lujo de mostrar debilidad, además que necesitamos el dinero de las misiones para continuar con el proceso de reconstrucción.

— Hai.

— Shikaku me informó que llevas once años trabajando en la capital, pero ahora necesito que cumplas algunas misiones, ¿De acuerdo? Konoha jamás se mostrará débil... —Tsunade miró fijamente a la chica, quien solo atinó a asentir.

— Hay una misión que quedaría bien para ti, hay un par de documentos que fueron robados. —Shizune le acercó un pergamino.

— La escrituras de algunos terrenos fueron robados durante el caos que siguió a la destrucción de la aldea, aquí viene toda la información que necesitas para encontrar los documentos, solo cuida que nadie te vea, pues la gente que tiene las escrituras es influyente y no queremos más quejas de que alguien de Konoha se metió en su casa aunque no podemos permitir que se queden con esos papeles.

— Bien. —Emiko aceptó la misión y tomó el pergamino.

— Una cosa más... —comentó la Hokage — Pensamos que sería buena idea que llevaras a Yamanaka Ino a la misión, sería bueno que los más jóvenes vayan integrándose a dinámicas nuevas, tendrán que crecer un poco más rápido.

— Hai. —respondió la jounnin.

— Bien, es hora de mi ceremonia de nombramiento. —Tsunade se puso de pie. — Baja a la ceremonia y después parte, el lugar está a medio día de viaje.

— Hai. —y la chica salió de la oficina de prisa.

Cuando salió por la entrada principal del edificio, vio que toda la gente de la aldea estaba arremolinada alrededor de la torre, esperando a que diera comienzo la ceremonia.

— Por fin... —escuchó que la gente hablaba con emoción. — Tsunade-sama tomará el cargo de manera oficial.

— Somos afortunados, podremos ver a la primer mujer Hokage...

— Cuando era joven, la vi partir una montaña de solo un golpe...

Emiko sonrió. No había pasado mucho tiempo desde que regresó a la aldea, pero tener un nuevo líder hizo que los ánimos de la gente subieran y ahora solo se sentía la emoción de un brillante futuro.

— ¿Ryuzara-san? —una voz llamó su atención y miró. Se trataba de Hiashi Hyuuga.

— Hyuuga-sama. —e hizo una reverencia profunda.

— Es un placer verla en Konoha.

— Hai... —se paró aún más derecha, aquel hombre había sido nombrado líder de su clan un par de años antes de que se marchara de la aldea y por muchos años fue de las pocas caras conocidas que vio frecuentemente en la capital. — Espero que usted y su familia se encuentren bien.

— Ella es mi hija.

Emiko hizo otra gran reverencia para la niña.

— Es un placer conocer a la heredera del Clan Hyuuga.

— Yo no soy la heredera... Soy Hanabi Hyuuga... —Hanabi frunció el ceño.

Emiko se sonrojó ligeramente.

— No te preocupes Ryuzara-san, Hinata debe estar cerca de aquí. —Hiashi miró a al chico que estaba a su lado. — Este es Neji-kun, hijo de mi hermano Hizashi.

— Por supuesto. —pero no añadió nada más para no meter más la pata. — Es un placer, joven Hyuuga.

— Neji, por favor trae a Hinata.

— No es necesario, Hiashi-sama, estaré un tiempo largo en la aldea y, si usted me lo permite, podré conocer a su primogénita en una ocasión más tranquila.

El mayor asintió a lo que Emiko volvió a hacer una gran reverencia y se marchó de prisa.

— ¿Quién es esa mujer, padre? —preguntó Hanabi.

— Es hija de un antiguo compañero ninja, ella ayudó a evacuar a tu madre embarazada y a algunos ancianos del clan cuando sucedió el ataque donde murió el cuarto Hokage.

Neji observó a la mujer de largos cabellos negros alejarse.

En cambio Emiko logró salir de la multitud de personas, pero entonces sintió como un niño de rubios cabellos se estrellaba de frente contra ella, metiendo la cabeza entre sus senos.

— L-L-o S-siento... —se alejó de prisa mientras un sonrojo cubría el rostro del niño... — Es solo que Sakura-chan me empujó y perdí el equilibrio.

Emiko observó la bandana ninja en la frente del chico y sonrió.

— Me alegra haber amortiguado el golpe.

— Naruto, eres un idiota... — Una chica de cabellos rosas llegó corriendo hasta ellos.

La mayor recordó que Kakashi le había dicho que era sensei de una chica de cabellos rosas, así que decidió probar suerte.

— No te preocupes, ¿De casualidad eres Sakura-chan?

La chica de cabellos rosas miró un tanto confundida a la mujer con la que había chocado Naruto.

— Si, soy Sakura Haruno... ¿Nos conocemos? —su semblante se volvió pensativo.

Es lista. —pensó Emiko — Aún no, pero soy Emiko Ryuzara, una amiga de kakashi Hatake, quien me habló de ti.

El rostro de la niña se sorprendió mientras el de Naruto mostraba indignación.

— ¿Y no le habló de mi? —preguntó el niño mientras hacía una mueca de desagrado.

— Kakashi no es la persona más comunicativa del mundo —la mujer se alzó de brazos mientras el rubio lanzaba improperios contra su maestro.

— Claro que sí... — Detrás de ellos apareció Kakashi seguido de Sasuke Uchiha. — El otro día les di una charla completa sobre la importancia de integrar vegetales en la alimentación diaria, ¿No es así, Naruto?

El chico se congeló y miró molesto al adulto.

— El ramen tiene vitaminas y si le añado carne, contiene proteínas.

Sakura rodó los ojos.

— No pienso volver a escuchar esa charla tan aburrida por tu culpa Naruto. — Se quejó la pelirrosa.

— Vamos chicos, no quieren armar una pelea antes de la ceremonia de Tsunade-sama... —Emiko trató de intervenir, un poco azorada de encontrarse con Kakashi cuando habían acordado evitarse mutuamente.

Sasuke miró de arriba a abajo a la mujer de largos cabellos y frunció el ceño.

— ¿De dónde conoces a Kakashi?

Emiko miró en dirección de la voz y se encontró con un chico malhumorado y cruzado de brazos.

— Fuimos compañeros de la academia. —le divirtió esa actitud tan agria. — ¿Y tú eres?

— Uchiha, Sasuke.

Emiko abrió grandes los ojos.

— Es cierto, es lógico que estés en el equipo de Kakashi-san... —murmuró la mujer pero el chico la escuchó. — En fin, ¿Saben donde puedo encontrar a Yamanaka, Ino?

— ¿Ino-cerda? Debe estar por aquí, toda la aldea, realmente... —respondió Sakura muy contenta.

— Podemos llevarte con ella. —se ofreció Naruto. — y de paso buscamos un buen lugar para ver a la abuela.

Sakura asintió.

— Tsk... —Sasuke descruzó los brazos y se dio la media vuelta.

— Bueno, ¡Nos vemos luego! —se despidió Kakashi mientras seguía al chico.

— Así que Sasuke Uchiha es el favorito, ¿Eh? —preguntó Emiko con un poco de risa y aliviada de alejarse del peligris. — Muy irónico.

— ¿Por qué? —preguntó la pelirrosa.

Emiko se alzó de hombros mientras caminaban.

— Había un chico Uchiha en la academia, era un buen amigo de todos...

— A mi no me importa, yo tengo a ero-senin para entrenarme y enseñarme nuevos jutsus... — Respondió un rubio celoso.

— ¿Ero-senin? —se preguntó Emiko mientras avanzaban y veía que ese tema deprimía a la joven gennin.

— ¿No entrenan con Kakashi?

— ¡Yo acabo de regresar de un viaje donde aprendí un jutsu super increíble!

— Y-yo... yo he estado ayudando en casa y en la aldea con la reconstrucción... —respondió Sakura de manera tímida, eso generó una alarma en la mayor.

— ¿En qué te especializas, Sakura?

La niña alzó los ojos y por fin pudo ver una chispa de emoción en ellos.

— Soy buena con el control de chakra.

— Eso es bueno, es la base de un montón de cosas que puedes aprender, como ninjutsu médico, genjutsu o aprender a hacer sellados especiales, son muy útiles al momento de pelear. — Emiko vio el fuego arder en los ojos de la chica. — Además, eres una señorita, ya tienes una ventaja natural que solo necesitas afilar.

Sakura se sonrojó al entender lo que la mayor decía, pero Naruto cerró los ojos y trató de pensar.

— ¿Ventaja natural? ¿Qué ventaja puede tener Sakura-chan?

Antes de que Sakura pudiera golpear al chico, Emiko le puso una mano en la cabeza.

— ¿Cómo te llamas, jovencito?

— Naruto

— Bueno, Naruto, me temo que este poder que tiene tu amiga es un secreto, pero cuando crezcas un poco más, te lo contaré. — Emiko se agachó un poco y le guiñó un ojo, haciendo que el chico sonriera zorrunamente.

— ¡Ya sé de qué hablas! —gritó con emoción, cosa que descolocó a la chica por un segundo, pero antes de que pudiera decir algo, Naruto hizo unos sellos. — ¡Oiroke no jutsu!

Una voluta de humo explotó y de pronto en el lugar de Naruto había una bella rubia desnuda con tres marcas en cada mejilla.

— ¡NARUTO! —gritó Sakura sumamente avergonzada, pero escuchar la risa de la mujer a su lado la distrajo de poder golpear al chico.

— Buen intento, ¿Pero sabes qué hacer después? —preguntó Emiko mientras se cruzaba de brazos.

— Claro que sé... —y la chica desnuda comenzó a lanzar besos a todos los presentes, algunos hombres comenzaron a sangrar de la nariz mientras el escándalo aumentaba.

— ¡NARUTOOO! —otra voz femenina llegó hasta ellos mientras un puño golpeaba al rubio, quien deshizo la técnica y salió volando un par de metros. — Eres un idiota, ¿Cómo se te ocurre hacer eso justo antes de que empiece la ceremonia? — Una chica rubia seguida de dos chicos con actitud demasiado pasiva llegaron a su lado. — Y tú, Sakura... ¿Por qué no lo detuviste?

— No me dio tiempo Ino-cerda... —y ambas chicas empezaron a pelear.

— Oigan... —Emiko se acercó a los dos chicos que llegaron con la rubia. — ¿De casualidad ella es Ino Yamanaka?

— Es ella. —dijo el castaño con la boca llena de papas fritas.

— Genial... —Emiko se dio la vuelta y llegó hasta las chicas. — ¿Cuál fue el error del joven Naruto?

Ambas chicas detuvieron su pelea y miraron a la mujer de cabellos negros como si hubiera perdido la cabeza.

— ¿Perdón?—preguntó Ino con un poco de molestia.

— Sí, ¿Cuál fue el error de su amigo? Tenía un cuerpo fabuloso pero no consiguió su objetivo de demostrar que sabía lo que hacía, ¿Entonces qué falló?

— ¿Su error fue hacerlo frente a nosotras?—preguntó Sakura.

— Sí, una kunoichi no debe mostrar todas sus cartas a la primera, el misterio y la sutileza son nuestras mejores armas.

Entonces ambas chicas la miraron de arriba a abajo. Su cabello largo iba amarrado en una coleta pero distaba de estar bien peinado, con algunos mechones escapando por muchos lados, así mismo su chaleco de jounin le quedaba holgado y sucedía lo mismo con los pantalones anchos y negros que portaba. Sin olvidar las dos bolsas de ojeras que se acentuaban ante el tono pálido de su piel.

— No quiero ser grosera, pero dudo mucho aceptar consejos de una desconocida que parece que no ha visto un espejo en mucho tiempo. —exclamó Ino mientras Sakura bajaba la mirada un poco avergonzada.

Emiko alzó una ceja.

— Tenía años sin escuchar eso. —la mayor dejó escapar una franca carcajada. — Tienes una misión bajo mi mando, Ino Yamanaka... Al término de la ceremonia ve por tus cosas y te espero en la salida.

La rubia sintió un escalofrío recorrerla, al parecer acababa de ser grosera con su superior.

— Yo...

Emiko alzó una mano mientras se daba la vuelta.

— No te preocupes, te mostraré un par de cosas. —y comenzó a alejarse. — No olvides empacar una linda yukata...

— ¿No verá la ceremonia? —preguntó uno de los chicos que acompañaban a Ino.

— Claro, pero desde mi sitio favorito. —y desapareció en una voluta de humo.

— ¿Para qué una Yukata? —preguntó Chouji con verdadera confusión.

— Significa que Ino podría ser una carnada... —Sakura miró a la chica con un poco de preocupación, su relación había mejorado bastante después de los exámenes chunnin, así que dijo lo primero que se le ocurrió.

— ¿Quién demonios es esa mujer? —preguntó Ino tratando de recuperarse de la noticia.

— Emiko Ryuzara, amiga de Kakashi-sensei...—respondió Sakura.

— Si es amiga de Kakashi-sensei, entonces es alguien no puede estar muy bien de su cabeza. —Shikamaru bostezó.

— ¿Carnada yo? —Ino sonrió con autosuficiencia mientras movía con gracia su largo cabello. — Le enseñaré lo que es una kunoichi de la aldea de la hoja.

— Bueno, vamos a despertar a Naruto, es casi hora...—sugirió Shikamaru mientras él y Chouji iban por el rubio anaranjado.

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— A partir de hoy debo proteger la aldea de Konoha, porque soy la quinta Hokage.

La gran multitud vitoreó las palabras de la nueva Hokage, todos estaban de acuerdo en que una nueva era estaba empezando bajo la protección de una mujer muy poderosa. Emiko observó desde la cima del monte de los Hokages al consejo rodear a la mujer, quien lucía con orgullo el traje rojiblanco que la reconocía como líder de la aldea ninja del país del fuego. La mujer suspiró y soltó su larga cabellera para evitar seguir luciendo desarreglada, aunque no podía evitarlo, acababa de terminar un turno nocturno y ya debía marchar a una misión.

En la capital la gente no era tan cálida como en Konoha, ahí las personas iban de un lado a otro con gran prisa y nunca se detenían más que a esperar que pasaran los carruajes reales para poder continuar con su camino. Realmente Konoha era colorida y muy limpia, mientras en la capital reinaba el color vino y la basura en las calles, hasta el clima era diferente, el suave calor de la aldea era refrescante, mientras en la capital la mitad del tiempo estaba lloviendo.

— En cuanto el señor Feudal me llame, deberé partir... —susurró mientras veía a Tsunade regresar al interior de su oficina y las personas empezar a dispersarse con calma y tranquilidad.

— ¿Por qué? —preguntó una voz conocida detrás de ella.

— Mi sensei no admite ninguna renuncia, le debo obediencia... y eso está bien para mi.

Genma se sentó a su lado.

— Nunca te gustó desobedecer a Nomiya-sensei pero a mi nunca me hiciste caso. —el hombre se sentó y su lado y se quedaron en silencio.

— ¿Y cómo fue...? —preguntó Emiko en voz baja. — ¿Cómo murió el tercero?

— Orochimaru asesinó a Yondaime Kazakage e hizo que la arena nos atacara durante la tercera prueba del examen Chunnin... Al final el tercero fue el único que le pudo hacer frente, Orochimaru los encerró en una barrera especial y pelearon... —Genma miró la aldea y se sorprendió de lo rápido que se había levantado de nuevo. — Al final el Sandaime hizo un jutsu prohibido que selló las manos de Orochimaru, justo ahora no debe poner ni alimentarse solo.

— El Sandaime dio su vida por esta hermosa villa y su gente, acabo de conocer algunos genin y son muy peculiares... creo que su sacrificio valdrá la pena.

Él asintió.

— ¿Y a quién conociste?

— Primero, al equipo gennin de Kakashi, lo que me sorprendió porque son muy escandalosos y al parecer Kakashi alienta eso.

Genma rio.

— ¿Te sorprende que Kakashi tenga unos alumnos escandalosos?

— Es el hombre más parco que he conocido en mi vida, aunque por eso mismo creo que su favorito es Sasuke, tiene esa misma actitud agria que él tenía de niño.

— Te sorprenderías si te dijera que Kakashi ya no es el niño que conociste, ahora es un adulto muy responsable y divertido.

Emiko miró con sorpresa a su amigo.

— ¿Divertido?

— Sí, él y Gai tienen una extraña competición de rivales, a veces es posible verlos haciendo carreras por la aldea, o jugar al piedra, papel o tijera... también puedes ver a Kakashi llevar a comer a sus alumnos y cada vez que sale un nuevo libro de la serie del Icha icha, hace campaña fuera de la librería para ser el primero en conseguirlo, así que confirmó nuestras sospechas de que es un pervertido de closet.

Emiko entrecerró los ojos.

— Mientes... el Kakashi que yo recuerdo no hacía nada innecesario...

— Once años es mucho tiempo, Emiko... quizás ahora tengas una oportunidad.

Ella sonrió pero después se puso de pie.

— Tener una relación no está entre mis planes actuales, me temo que hay un conflicto muy fuerte en la capital y toda mi atención debe permanecer ahí.

— Pero no niegas que te sigue gustando.

Ella se sacudió el polvo de los pantalones y negó.

— Kakashi siempre va a ser aquel chico solitario no importa cuanto haya logrado cambiar, y yo me esfuerzo cada día para no seguir viviendo en el pasado, Genma y más vale que tu tampoco lo hagas.—ella se dio la media vuelta dispuesta a marcharse.

— No huyas Emiko...

— No huyo, tengo una misión, Genma.

— ¿Vamos por un trago cuando regreses?

— Claro

Y ella desapareció en una voluta de humo.

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Continuará...

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